por Alberto López Girondo | Mar 15, 2020 | Sin categoría
La baja del petróleo y la caída de las bolsas en todo el mundo afecta especialmente a América Latina. En Brasil y Argentina, el mercado chino explica gran parte de su comercio exterior de productos primarios y toda baja en su actividad económica repercute de un modo brutal. Pero el precio del petróleo también golpea en el resto de las naciones, algunas de ellas grandes productores, como Ecuador, Venezuela y México.
El ministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, un neoliberal extremo, viene padeciendo los embates de la oposición por el magro resultado de su primer año de gestión. El PBI creció apenas un 1,1%, por debajo del crecimiento demográfico y el dólar trepó desde 3,70 en enero de 2019 a casi 5 este viernes, mientras que las reservas en moneda fuerte descendieron a unos 350 mil millones de dólares de los 375 mil millones que recibió en enero de2019. En el último mes, el Banco Central do Brasil vendió alrededor 5500 millones de dólares en el mercado spot y 10.500 millones en swaps para sostener el real.
Para Guedes, la situación económica es producto del coronavirus. Pero el impacto del precio del crudo también golpea su sueño de convertirse en gran productor de petróleo. Las enormes reservas del Presal, ese yacimiento marino debajo de una capa de sal, es rentable a un precio de más de 48 dólares. Algo similar ocurre en el Mar del Norte, la gran joya del Reino Unido, Dinamarca y Noruega. Ni qué decir que el campo de Vaca Muerta, en la Argentina, a estos precios también resultará un sueño trunco.
Distinto es el escenario en Ecuador y Venezuela. Allí los costos son mínimos –en el país bolivariano ronda los 18 dólares por barril– pero ambas economías dependen del comercio de petróleo. Aunque en el caso de Venezuela, viene sufriendo el bloqueo estadounidense y la apropiación de la distribuidora Citgo en territorio estadounidense por el gobierno de Donald Trump.
Lenín Moreno, presidente de Ecuador, reconoció que su país está «en un escenario realmente, no digo catastrófico, pero bastante delicado, bastante difícil», por el desplome de los precios de su fundamental producto de exportación. Para el presupuesto de este año, Moreno estimó un barril de 51 dólares. En octubre pasado debió enfrentar un levantamiento popular tras eliminar los subsidios a los combustibles que le pedía el FMI para darle un crédito. Tuvo que dar marcha atrás.
Otro gobierno que las tiene difíciles es el del mexicano Andrés Manuel López Obrador. «A nivel mundial ha habido una afectación en lo económico, en lo financiero, que nos ha afectado, tuvimos un problema porque no hubo un acuerdo en la OPEP y hay una caída en los precios del petróleo que nos afecta, que nos depreció el peso», dijo AMLO hace unas pocas horas en una conferencia de prensa. Una de las consecuencias directas es que el peso mexicano cayó 5,20% el lunes. La producción mexicana venía bajando durante el 2019.
Tiempo Argentino, 15 de Marzo de 2020
por Alberto López Girondo | Mar 1, 2020 | Sin categoría
Como una mancha de aceite, el coronavirus se extiende por el mundo y va generando al ritmo de su avance todo tipo de inconvenientes: sanitarios, políticos, financieros. Esto no significa que hayan cedido las sospechas sobre su origen, pero, mirando hacia adelante, las previsiones más pesimistas avizoran una caída brusca en la economía global, sobre todo a partir del descenso de la actividad en el país donde comenzó el contagio, China.
El número de personas afectadas por el Covid-19 –al menos según las estadísticas oficiales– superaba ayer las 86 mil, con 2950 muertos en 61 naciones. Cerca de 80 mil de esos casos se dieron en territorio chino, donde más de 50 millones de personas permanecen en aislamiento. Fuera de eses país, las fuentes de propagación más importantes de esta epidemia se ubican ahora en Corea del Sur, Irán e Italia. Ayer, en tanto, se informó de la primera víctima fatal del virus en Estados Unidos, la primera, también, en el continente americano.
Al sur del río Bravo, las autoridades de Ecuador confirmaron el primer contagio, de una residente en Madrid que viajó al país andino a visitar a familiares. En Brasil, un hombre de 61 años que había viajado al norte de Italia fue internado con todos los síntomas del mal en el hospital Albert Einstein de San Pablo. Y en México se habla de tres casos confirmados de personas que también se habrían contagiado en la península itálica.
La situación en Italia parece descontrolada, con más de 900 afectados. Más allá de la respuesta de las autoridades a nivel sanitario, este fin de semana fueron suspendidos hasta mayo cinco partidos de la Liga de fútbol, entre ellos el clásico entre Juventus e Inter. Los dirigentes deportivos argumentaron la necesidad de posponer los encuentros «en vista de la sucesión de numerosas disposiciones reglamentarias de urgencia tomadas por el gobierno en respuesta a esta situación excepcional de protección de la salud y de la seguridad pública». Para frenar la epidemia, las autoridades italianas ordenaron el cierre de escuelas, además de la suspensión de eventos culturales y el aislamiento de once localidades del norte del país. Son muchos a esta altura los viajeros de todo el mundo que suspendieron sus viajes ya programados hacia una nación que basa buena parte de sus ingresos en el turismo.
España –con 52 casos registrados hasta este sábado– también padece el perjuicio para la industria sin chimeneas por la reprogramación de eventos y viajes. En Barcelona, a mediados de febrero fue cancelado el Congreso Internacional de Teléfonos Celulares (MWC, por sus siglas en inglés), donde varias empresas chinas iban a exponer sus últimas novedades tecnológicas.
No fue el único evento que se suspendió en esta suerte de cuarentena mundial para evitar el contagio de un virus para el que aún no hay una vacuna ni tratamiento específico. Es así que se suspendió en Shanghai el Gran Premio de Fórmula 1 y Arabia Saudita impidió el ingreso de peregrinos y de ciudadanos de países del Consejo de Cooperación del Golfo a las ciudades santas de La Meca y Medina. Cerca de allí, en Grecia, fue postergado el V Foro Económico de Delfos, atendiendo, según sus directivos, a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El encuentro estaba programado para desarrollarse entre el 5 y el 8 de marzo en esa ciudad que en la Grecia Antigua albergaba el santuario de Apolo, donde el oráculo adivinaba el futuro de los creyentes.
En el ámbito deportivo, todos hacen cuentas pensando en los Juegos Olímpicos de Tokio, cuyo inicio está previsto para el 24 de julio, y que el Comité Olímpico Internacional (COI) está decidido a celebrar a pesar de las dificultades que se están presentando en las competencias preparatorias. Por lo pronto, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) se sumó a las restricciones y pospuso el simposio anual y la sesión de atletas que se iba a desarrollar en Suiza del 17 al 19 de marzo. Explicó la medida por la expansión de la epidemia y el anuncio de la Oficina Federal de Salud Pública de Suiza prohibiendo reuniones de más de mil personas hasta nuevo aviso.
En los Estados Unidos, hace un par de semanas, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, había irritado a los bien pensantes al declarar que la epidemia podría ser una muy buena oportunidad para crear miles de empleos en su país y en México. Esa postura desplegó críticas, pero también sirvió para que se extendieran las teorías conspirativas que perciben la mano oculta de laboratorios dedicados al desarrollo de armas bacteriológicas entre las causas del surgimiento de esta nueva cepa de coronavirus.
Es que el punto de origen es la ciudad de Wuhan, la capital de la provincia china de Hubei, un centro industrial de enorme envergadura que resulta clave en la Ruta de la Seda, la gran apuesta al futuro del gobierno chino. Allí se habría producido una mutación en el virus, que pasó a humanos desde alguna de las especies de animales silvestres que se comercializan en su mercado de abastecimiento.
El jefe de Gabinete interino de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, respondió con una particular visión conspirativa a las inquietudes del periodismo, ávido de saber qué medidas proyectaba la administración Trump para impedir la propagación de la enfermedad. Según él, la cobertura de noticias sobre el Covid-19 busca derribar al presidente, enfrascado en su proyecto de reelección, en noviembre.
Este sábado, cuando ya se habían registrado unos 66 casos en EE UU, Donald Trump dijo que «la prensa está histérica» por el interés que muestra en el coronavirus y arguyó que cada año en su país mueren 35 mil personas de gripe, mientras que no había víctimas fatales del Covid-19.
Horas más tarde, los responsables del área sanitaria del Estado de Washington confirmaron que una persona había muerto por coronavirus en el condado de King. Las versiones se contradicen. Trump dijo que era una mujer de 50 años que había viajado recientemente a Corea del Sur; otras versiones hablan de un hombre, sin viajes recientes al extranjero.
«Era una mujer maravillosa, paciente de alto riesgo», informó el mandatario en una conferencia de prensa posterior al anuncio. Puso al frente de las operaciones para controlar la diseminación del virus a su vice, Mike Pence, y no descartó cerrar la frontera con México.
Mientras tanto, la Oficina Nacional de Estadísticas de China informó que el sector manufacturero del gigante asiático cayó a un mínimo histórico en febrero debido a la epidemia. Los sectores más afectados fueron los de la industria automotriz y equipos especiales. Todo por la restricción a los desplazamientos y la cuarentena en Hubei, que impidió desarrollar trabajos en fábricas y trasladar mercaderías ya terminadas. No obstante, el gobierno chino alienta el regreso a las tareas en la medida en que se reduce el número de nuevos contagios.
Los inversores occidentales, por su parte, muestran sus temores a que la baja de la actividad de la segunda economía del planeta arrastre al resto de las potencias industriales. Eso se reflejó el jueves en una baja de casi 1200 puntos en el índice Dow Jones Industrial Average, y otros 1190 el viernes. Según computó The Wall Street Journal, fue la mayor caída desde la crisis financiera de 2008. En el caso del S6P 500 –la cotización de medio millar de las firmas más importantes de la bolsa de Nueva York–, el bajón fue del 10%, la «corrección» –como se la denomina de modo eufemístico– fue la más acelerada desde 1980. Y todavía no se había conocido el primer caso fatal en Estados Unidos.
Tiempo Argentino, 1 de Marzo de 2020
por Alberto López Girondo | Feb 12, 2020 | Sin categoría
Más allá de las víctimas mortales y los contagiados de coronavirus, la epidemia que por estas horas mantiene en vilo a todo el mundo implica no sólo un peligro latente para la humanidad sino una fuente de debates académicos y de análisis económicos y geopolíticos. En tal sentido, y en vista de una serie de acontecimientos encadenados que se vienen produciendo en estos últimos años, hay quienes con bastante sustento inscriben el denominado técnicamente como nCoV-2019, en medio de la guerra comercial entre EEUU y China y lo suben a la categoría de misil desarrollado en algún laboratorio bacteriológico a instancias de los estrategas de Washington. ¿Qué hay de todo esto?
Bastó que el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, casi agradeciera que a raíz del brote de coronavirus registrado desde fines del año pasado “se crearán miles de empleos en EEUU y México” para que los bien pensantes se lanzaron sobre su yugular para cuestionar la ferocidad de la frase. Pero los hubo que rascaron debajo de la superficie para -como en las buenas historias policiales- se viera no solo quién se beneficia con esas muertes sino de qué manera.
El brote, como se recuerda, surgió en la región china de Wuhan, la capital de la provincia centro-oriental de Hubei, con 11 millones de habitantes. Se extendió muy prontamente a los alrededores y en pocas semanas varios países del mundo dieron la voz de alarma por el contagio de viajeros que provenían del país asiático.
El gobierno chino decretó una cuarentena en esa región y paralelamente los empleadores de las empresas radicadas allí instaron a sus trabajadores a hacer tareas a distancia para no generar riesgos en ámbitos cerrados. Es difícil establecer las pérdidas económicas que se producen en este escenario de baja de la actividad económica, a lo que se suma que en el resto del mundo se generó un clima de temores que llegaron a bloquear el ingreso de mercadería proveniente de China o de correspondencia, como hicieron las autoridades de Japón y el correo de Singapur.
Para Capital Economics, una consultora radicada en Londres, el impacto del nCoV-2019 en el primer trimestre del año rondaría los 280.000 millones de dólares de pérdidas, y por primera vez desde 2009 el PBI mundial no crecerá. La agencia Bloomberg, en tanto, calcula que ya perdieron 160.000 mil millones mientras que el FMI, más cauto, señaló que el brote viral «podría afectar significativamente la actividad económica mundial, el comercio y el transporte».
No hay estimaciones sobre la posible baja en el incremento económico en China, pero estas previsiones generan profundo desasosiego es en América Latina, donde esa nación milenaria es el principal o el segundo socio comercial más importante. Chile, Perú y en una medida determinante también Brasil y Argentina dependen de sus exportaciones al gigante asiático para mantener andando la rueda de sus economías.
Un brasileño, Lucas Leiroz de Almeida, investigador en Derecho Internacional en la Universidad Federal de Río de Janeiro, cuestionó en un artículo publicado por el portal del grupo BRICS (club de las potencias del futuro del que forma parte China, Rusia, India, Sudáfrica y también Brasil) la información errónea y malintencionada de los medios hegemónicos internacionales. “Esto está creando una gran ola de odio contra todo lo que tiene que ver con China. Claramente, esta epidemia está siendo utilizada por las potencias occidentales como un medio de guerra híbrida”.
En ese artículo hace hincapié en una serie de situaciones, cada cual más insólita, en que ciudadanos o productos chinos sufren discriminaciones. El caso tal vez más irónico es el de un brasileño de origen japonés fue insultado por una mujer para quien todo el que tiene rasgos orientales evidentemente es chino.la comunidad japonesa en San Pablo es muy importante y de vieja ola inmigratoria.
En Barcelona ya se bajaron muchos asistentes al Congreso Internacional de Teléfonos Celulares (MWC por sus siglas en inglés) al que obviamente irían firmas chinas a exponer sus novedades. En la ciudad española eso genera una crisis incluso entre los empresarios del ramo de la diversión, según contó el dueño de un Night Club a la prensa. La Fórmula Uno, a su turno, aplazó el Gran Premio de China programado para Shanghái en abril.
Mientras tanto, comenzó a circular masivamente información sobre algunos detalles de la cepa del virus que da para la sospecha. Un veterano analista, Larry Romanoff, escribió en Global Research, un portal de estudios de política internacional, que el nCoV-2019 “parece estar muy centrado en los chinos”.
Y argumenta que estudios sobre armas biológicas de otros investigadores en medicina y biología, como Leonard Horowitz y Zygmunt Dembek, revelaron que se desarrollaron agentes que atacan particularidades específicas de cada grupo humano.
“Un grupo de virólogos chinos descubrió que al menos algunos chinos tienen una cantidad extremadamente grande de un tipo particular de célula en sus pulmones, que se relaciona con la regulación de la reproducción y transmisión viral”, abunda.
Lo más inquietante es que en su análisis, Romanoff descubre un estudio realizado en octubre pasado por el Centro Johns Hopkins Center para la Seguridad de la Salud, de Baltimore. Se trata del denominado Evento 201, un ejercicio de simulación financiado por la Fundación Bill y Melina Gates en colaboración del Instituto Pirbright del Reino Unido.
El estudio consistió en imaginar lo que podría ocurrir con la propagación veloz de un coronavirus genérico que en ese ejercicio causaban 65 millones de muertes. «Los esfuerzos para evitar tales consecuencias o responder a ellas a medida que se desarrollen requerirán niveles de colaboración sin precedentes entre gobiernos, organizaciones internacionales y el sector privado», decían en sus justificación para ese análisis.
Luego del estallido del mal, tuvieron que salir a atajarse de las críticas y suspicacias. “Para ser claros, el Centro para la Seguridad de la Salud y sus socios no hicieron una predicción durante nuestro ejercicio de mesa. Para el escenario, modelamos una pandemia ficticia de coronavirus, pero declaramos explícitamente que no era una predicción. En cambio, el ejercicio sirvió para resaltar los desafíos de preparación y respuesta que probablemente surgirían en una pandemia muy severa. Ahora no estamos prediciendo que el brote de nCoV-2019 matará a 65 millones de personas. Aunque nuestro ejercicio de mesa incluyó un nuevo coronavirus simulado, las entradas que utilizamos para modelar el impacto potencial de ese virus ficticio no son similares a nCoV-2019”, dijeron.
La duda incomprobable es si, como es fácil a esta altura puntualizar, el virus fue una creación de laboratorio muy conveniente para la economía estadounidense en su batalla contra China o una mera y preocupante casualidad de la que se aprovechan los enemigos de China.
Tiempo Argentino, 12 de Febrero de 2020
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