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Cumbre Biden-Xi Jinping y un golpe al hígado de Blinken

Cumbre Biden-Xi Jinping y un golpe al hígado de Blinken

Hay que ver el gesto del secretario de Estado, Antony Blinken, cuando el presidente Joe Biden responde una pregunta si se quiere insidiosa de una periodista, tras el encuentro con el mandatario chino, Xi Jinping. Está circulando en las redes y es de antología. Y eso que se trata de un avezado diplomático con años de experiencia que debió tejer pacientemente una limitada y a la vez esperanzadora reunión de los líderes de las dos potencias predominantes del momento. Los que tienen en sus manos la responsabilidad histórica de que el mundo no se termine de ir al demonio por pujas globales.

Así lo entendieron en Washington, cuando a través de los cuadros medios de la cancillería estadounidense, esa que comanda Blinken, le hicieron saber a sus pares del otro lado del océano que el actual inquilino de la Casa Blanca quería que Xi se diera un tiempito para asistir a la 30° Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC, en inglés), un club en el que se reúnen desde 1993 los representantes de 21 países bañados por el Pacífico con el objetivo de coordinar políticas comerciales y financieras. Era la excusa perfecta para un encuentro a solas donde decirse las cosas cara a cara para limar asperezas, ante los conflictos en Ucrania y la Franja de Gaza, que podrían llegar a desmadrarse sin remedio.

La APEC tenía programada su cumbre en San Francisco. En la diplomacia de este nivel, resulta clave dejar en claro quién va al pie y Biden no quería aparecer ante la opinión pública de EE UU –y sobre todo de la oposición republicana cuando se inicia el año electoral–  como el que pedía la escupidera. Pero hubo mucho de eso. Y el saldo quedó reflejado en el resultado final, que puede tener gusto a poco, pero habida cuenta del escenario internacional y el contexto de EE UU, es considerable.

«Una relación estable entre las dos economías más grandes del mundo no sólo es buena para esas dos economías sino para el mundo», declaró Biden al finalizar un encuentro de algo más de 35 minutos que se realizó en la finca Filoli, a unos 50 kilómetros de San Francisco y donde se filmó la serie Dinastía en los años 80. Todo un mensaje.

Biden agregó que se había acordado que China controlará el flujo de los precursores químicos del fentanilo, que causa estragos en EE UU, y que se retomarán los contactos entre las fuerzas armadas de ambas potencias.

Xi fue más didáctico y dijo que en el futuro China y EE UU tienen dos opciones: cooperar para promover la seguridad y la prosperidad globales o aferrarse a una mentalidad de «suma cero», provocar rivalidad y llevar el mundo hacia la agitación y la división. También marcó la cancha: «China no tomará el viejo camino de la colonización y el saqueo, ni el camino equivocado de buscar la hegemonía con fuerza creciente. No exportará su ideología ni participará en actividades de confrontación ideológicas con cualquier país». Para China, repitió, Taiwán es una línea roja: «la reunificación es imparable», insistió. En un intercambio con empresarios, Xi apareció rodeado de CEOs de las más grandes corporaciones, que lo aplaudieron a rabiar. Había ejecutivos de Apple, MasterCard, Pfizer, FedEx, BlackRock.

Pero Biden siempre hace una de más y en la rueda de prensa, cuando le preguntaron si seguía considerando que Xi es un dictador, no tuvo mejor idea que decir: «Mire, lo es. Es un dictador en el sentido de que dirige un país comunista basado en una forma de gobierno totalmente diferente a la nuestra».

Blinken, entonces, se transfigura: parece que le hubieran pegado un gancho al hígado, aunque trata de no desencajarse. Búsquenlo en la web, no tiene desperdicio. Después, ante la cadena CBS, el funcionario diría: «No es un secreto que tenemos sistemas muy diferentes y el presidente habla con franqueza y en nombre de todos nosotros». Pero el daño ya estaba hecho.

La que habló posteriormente fue vocera de su par chino, Mao Ning, quien consideró que «esta declaración es extremadamente errónea y supone una manipulación política irresponsable». Pero apeló a la calma estratégica milenaria que caracteriza a su nación para concluir: «Siempre habrá algunas personas con segundas intenciones que intenten incitar y dañar las relaciones entre Estados Unidos y China».

Tiempo Argentino, 19 de Noviembre de 2023

Evergrande o la caída anunciada de un gigante chino

Evergrande o la caída anunciada de un gigante chino

La orden de detención domiciliaria contra Xu Jiayin, el fundador del gigante inmobiliario chino Evergrande, no hizo más que elevar la preocupación ante los temores de un nuevo cisne negro como el que se esparció en la economía internacional con la caída del Lehman Brothers, hace justo 15 años. El magnate, de 64 años, había desaparecido hace semanas de los lugares que solía frecuentar -básicamente la sede de la firma en la provincia de Guangdong- y las autoridades de Beijing decidieron terminar con esa suerte de fuga para no quedar pegadas a la debacle del que fuera el promotor inmobiliario más grande del planeta, que a esta altura tiene más de 300 mil millones de dólares de deuda y, por lo que se está viendo, pocas posibilidades de conseguir fondos para no terminar de desmoronarse.

En un comunicado de este viernes, la empresa -que el mes pasado se había acogido al Capítulo 15 de la ley de quiebras en la bolsa de Nueva York y suspendió su cotización en la Bolsa de Hong Kong tras el anuncio y ante el derrumbe de sus acciones- dijo que Hui Ka Yan (como también se lo conoce, en chino cantonés) es sospechoso de actividades ilegales y que se encuentra en un régimen de “vigilancia residencial”.

Evergrande venía tecleando al menos desde hace tres años y el gobierno ensayó diversas estrategias para que la situación no pasara a mayores. Es así que en octubre de 2021 conminaron a Hui (o Xu) a que use su riqueza personal –llego a ser el hombre más rico de China, con una fortuna valuada en unos 11.500 millones de dólares- para aliviar la deuda que tenía la firma. No es el único caso de empresas inmobiliarias en crisis en China, pero si el de más impacto por el tamaño.

Hui-Xu nació en una población campesina de la provincia de Henan y en un discurso, refleja un artículo de la BBC, dijo que se crió en la pobreza más absoluta. Su crecimiento económico coincide con el despegue de China a partir de las políticas de Deng Xiaoping de los años ’80. Comenzó su carrera al éxito en una acería al sur del país de la que llegaría a ser gerente de planta. En 1996 fundó Shenzhen Evergrande, empresa dedicada a la construcción de viviendas.

Según Mario Quinteros, ex cónsul argentino en Guangzhou y residente en esa ciudad de la provincia de Guangdong en la que Evergrande sentó su base, el explosivo crecimiento del grupo se explica porque la construcción “era una de los pilares de la economía de esos años. Pero alrededor de los 2000 esa etapa terminó”. El ejemplo que pone el actual copropietario de Yi Consulting LTD es el de lo que ocurrió en estas pampas con industrias como la marroquinería o la confección, que dejaron de estar en el candelero, con las consecuencias para la economía y la sociedad que eso acarrea.

Pero en una economía planificada la cosa es diferente. Quinteros afirma que la caída de Evergrande y de otras empresas de desarrollo inmobiliario (ver aparte) se relaciona con un profundo cambio que en el país asiático se venía registrando desde antes y que las medidas “antichinas” del gobierno de Donald Trump desde 2017 no hicieron más que acelerar. “Pasaron de un modelo de producción de baja tecnología centrado en mano de obra barata a uno centrado en más tecnología y salarios más altos”. El ejemplo no podía ser más claro: “De fabricar paragüitas y remeras a máquinas herramienta, autos eléctricos y microprocesadores de última generación”. Las trabas al comercio de productos chinos hacia EE UU obligaron a apurar este otro “salto hacia adelante”.

La economía “ochentista” tenía el otro pilar en el desarrollo de obra pública y la infraestructura, un sector en el que China estaba muy rezagada. “China entra en una etapa de decadencia a partir de 1820 y cuando se produce la revolución de 1911 (que terminó con la monarquía) es un país muy atrasado. Incluso en el año 49 (con la revolución comunista) el índice de analfabetismo era del 90%. Eso cambia a partir de 1980 y fueron muy exitosos en eso”, añade Quinteros. La pregunta del millón es qué puede ocurrir de aquí en más habida cuenta de que ese modelo está dejando. ¿Hay otro Lehman Brothers a la vuelta de la esquina?

“Cuando la crisis del LB les estalló en la cara (a las autoridades estadounidenses) dijeron ¿y ahora qué hacemos? En China es diferente –detalla Quinteros- el gobierno de Xi Jinping venía dando mensajes muy indirectos y se debe tener en cuenta que el estado chino tiene herramientas de control y la voluntad política de utilizarlas”.

Evergrande había vuelto a las bolsas el mes pasado luego de casi un año y medio de suspensión, pero según consigna la agencia AFP, el domingo pasado se anunció que no estaba en condiciones de emitir nueva deuda para saldar cuentas previas con la filial Hengda Real Estate Group, está bajo investigación. En la semana, además, incumplió el pago de otra tanda de bonos y las autoridades le terminaron de bajar el pulgar para que la mancha de aceite no se extienda al resto de la economía china.

Los daños colaterales

La agencia oficial de noticias Xinhua destaca que gobiernos provinciales y grupos financieros chinos “están ayudando a los promotores inmobiliarios con soluciones para activar la liquidez”. Una forma de evitar la onda expansiva de la caída de Evergrande que ya se viene poniendo en marcha desde hace por lo menos dos años.
“En Zhengzhou, capital de Henan, se lanzó un fondo de ayuda con un tamaño de capital fijado en 10.000 millones de yuanes (alrededor de 1410 millones de dólares), dirigido solo a proyectos inmobiliarios existentes cuya inversión pueda cubrirse con los ingresos futuros de las ventas”, destaca Xinhua.
Otro fondo, de unos 30.000 millones de yuanes del Banco de Construcción de China se destinará a viviendas públicas de alquiler en la provincia de Hubei. En Nanning, en la región autónoma de Guangxi, se instaló un fondo estabilizador con un capital inicial de 3.000 millones de yuanes.
Hay casos como el de la empresa China Huarong Asset Management, que llegó a un acuerdo de rescate y reestructuración con Sunglow Group, mientras que Jiangsu Asset Management se asoció con Zhongnan Holding Group para reestructurar préstamos y actualizar proyectos existentes.
China Great Wall Asset Management, está analizando proyectos con 12 promotores inmobiliarios. China Evergrande Group, dice la agencia, firmó contratos para vender algunos de sus proyectos inmobiliarios a cambio de una inyección de capital, según un informe publicado por la institución de investigación inmobiliaria CRIC.

Tiempo Argentino, 1 de Octubre de 2023

Otro lugar en el mundo

Otro lugar en el mundo

Si el Fondo Monetario Internacional (FMI) eligió esperar hasta después de la PASO para refrendar el acuerdo por la refinanciación de la montaña de dinero que entregó a la gestión de Mauricio Macri, bien puede el Gobierno nacional esperar unos días más y recibir la sorpresa de que los países del BRICS aceptan a la Argentina como uno de los nuevos socios, lo que abriría las puertas del club que ya apunta a ser el más poderoso del siglo XXI.
El grupo, integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, concentra el 42% de la población mundial, cubre el 30% de la superficie del planeta, sostiene el 20% del comercio internacional y representa el 23% del PBI total, y se prepara para una cumbre en Johannesburgo entre el 22 y el 24 de agosto que se considera clave para este momento de rediseño de la arquitectura geopolítica internacional.
Fueron invitados 69 países, de los que ya dieron el sí una veintena. Se trata de naciones de Asia, África y el sur global, todo un símbolo de pertenencia que fue la excusa formidable para decirle no al mandatario francés Emmanuel Macron, que quería ser de la partida. En la ciudad sudafricana se trataría el ingreso no solo de Argentina sino, entre otros, de Arabia Saudita, Irán, Argelia, Bielorrusia, Egipto, Venezuela, Indonesia y Turquía. Pero permanece como incógnita si habrá o no ampliación, algo que debe hacerse por consenso.
El BRICS viene mostrando que le da al cuero para discutir el tablero internacional más allá de los dados que cayeron al fin de la segunda guerra mundial y dieron como resultado la creación de la Organización de Naciones Unidas, con un Consejo de Seguridad integrado por cinco miembros permanentes con derecho a veto. Ya desde los tiempos de Néstor Kirchner como presidente, y en sintonía con el brasileño Lula da Silva, se intentó, por un lado, ampliar la mesa de esos «Cinco Grandes» (EE.UU., Rusia como heredera de la URSS, Francia, Reino Unido y China) para construir un mundo multipolar.

Mesa chica
La otra opción, mucho más explícita durante los gobiernos de Cristina Fernández, fue pedir el ingreso a esa liga de naciones que dibujó en 2001 un poco como un juego de siglas el economista británico Jim O’Neill para explicar su teoría de que cuatro países estaban llamados a ser las mayores potencias del siglo que comenzaba. Eran los BRIC y dejaron de ser un juego cuando en 2008 los líderes de esas cuatro naciones originales decidieron recoger el guante. Dos años más tarde se sumaría Sudáfrica para agregarle la S final y una silla para el continente.
Entre el 2015 y la actualidad «pasaron cosas» y Argentina quedó en stand by acerca de construir algo así como el BRICSA: el expresidente Mauricio Macri no hizo nada por buscar el ingreso. De su colega brasileño, Jair Bolsonaro, se pueden decir muchas cosas, pero nunca esbozó la menor crítica al organismo. Baste decir que, en su última intervención, en la cumbre de junio de 2022, destacó que «el grupo representa un factor de estabilidad y prosperidad en el escenario internacional, así como un modelo de cooperación basado en beneficios para todas las partes». Fue en esa asamblea en Beijing que, de manera virtual, Alberto Fernández aprovechó la invitación para pedir formalmente la incorporación de la Argentina, cosa que le prometieron estudiar. Se entiende que en la mesa chica del grupo, Argentina ahora tiene dos votos favorables, el de Brasil y el de China, y las circunstancias dan para un moderado entusiasmo de las autoridades.
La crisis de reservas favoreció un intento de recurrir al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES) en mayo de este año, que terminó empantanado porque en rigor de verdad, Lula no puede disponer a voluntad de dinero ni de esa institución ni del Banco Central, que debía ser garante de la operación. Peripecias de la independencia de la máxima entidad monetaria de un país. El líder metalúrgico tampoco pudo facilitar un crédito del recién creado Banco BRICS, que dirigía desde abril la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, porque Argentina no forma parte del grupo.
La próxima jugada del ministro de Economía Sergio Massa fue pagar parte de los vencimientos que se sucedieron con el FMI en yuanes, mediante la aplicación del acuerdo con China que data de 2009, refrendado por Cristina Fernández y luego también por Macri, pero que nunca se había utilizado hasta ahora y que se extendió al pago de importaciones con la moneda china. La «sequía» de fondos frescos también llevó a que se recurriera a créditos de Qatar y del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF), una manera de resguardar los dólares que quedan en el Banco Central.
La semana pasada, Lula Da Silva apoyó de manera indirecta la candidatura de Massa a la primera magistratura cuando dijo en una rueda de prensa: «Le pido a Dios que la democracia venza en Argentina y que no gane un candidato que piense que inversión social es gasto o quiere privatizar todo».
La pertenencia a BRICS es un horizonte deseado y en vista de la realidad actual, hasta imprescindible para el país, más allá de quien llegue a la Casa Rosada en diciembre. Es que el grupo no solo trataría la ampliación de sus miembros, a efectos de fortalecer sus espaldas, sino a discutir la creación de una moneda de intercambio común con respaldo en oro. Sería un regreso a las épocas de Breton Woods, pero sin el dólar como moneda de reserva internacional. Una amenaza letal para la hegemonía estadounidense.

Revista Acción, 11 de Agosto de 2023

La China profunda vista con ojos del argentino Gustavo Ng

La China profunda vista con ojos del argentino Gustavo Ng

Si Roberto Arlt se quejaba de un apellido con una sola vocal, qué queda entonces para el de Gustavo Ng, que no tiene ninguna. Nacido en San Nicolás de padre chino y madre argentina de raíces españolas, el codirector de la revista Dang Dai acaba de recibir un premio de la Administración Estatal de Prensa y Publicaciones de China por su aporte a la difusión de la cultura de esa nación. En una especie de sobremesa con Tiempo, Ng –descubrió en su primer viaje que es un apellido muy común en la tierra paterna- cuenta cómo fue recorrer 10.134 kilómetros en esa parte de Asia, como dice uno de sus libros, y meterse en recónditos lugares sin hablar el idioma pero comunicándose misteriosamente con pobladores nómades del Tibet o familias uigires en Xinjiang.

“Le puse mucha vida –explica de entrada- No tengo una relación formal con el gobierno, cuando me invitan a algún congreso o una reunión voy, pero somos periodistas y necesitamos conocer. Lo que implica conocer lo que te dicen y las cosas que no te dicen. En el caso de China lo que te dicen está muy sesgado”.

¿De qué manera?

-En un viaje a Tibet para periodistas y especialistas nos llevaron por donde consideraban que era conveniente para el gobierno. Pagan el viaje y te muestran lo que quieren que veas. Ese tipo de viajes por supuesto que los hice. Pero también consideré que había más para ver.

-¿No tuviste problemas?

-Nunca. Traté de meterme en lugares que podrían resultar más problemáticos o conflictivos, como la región de Xinjiang. Algunos medios de EE UU dicen que los chinos no te dejan entrar. No me pasó, pude entrar a todos los lugares donde quise sin restricciones.

Hay sitios de EE UU donde tampoco podrías entrar.

-Puede ser. Aunque hubo un lugar donde no pude entrar. Era un Museo del Desarrollo Nuclear o algo así. Después no tuve ningún drama. Y Xinjiang es un lugar particularmente caliente.

La región de los uigures.

-No tuve ninguna restricción, estuve todo el tiempo con ellos. Los uigures son el 40% de la población de esa región pero hay una ciudad donde son más del 90%, Kashgar. En esa ciudad fue donde pase más tiempo porque bueno, me interesan ellos.

-¿Cómo te comunicabas?

-Es difícil decir. Me comunicaba de muchas maneras… esa es la Ruta de la Seda, lugares donde hay mucho comercio, se hablan muchos idiomas y hay habilidades comunicativas muy extrañas. La Ruta es del siglo XIII y hay quienes todavía venden alfombras; en un negocio tenían algunas de Afganistán de hace 400 años. El tipo del local empezó a sacar y a mostrar alfombras y yo en un momento pensé “¿cómo me estoy entendiendo?”. No sé cómo me dijo de la alfombra, no sé si en inglés o qué. No sabes cómo pero te hablan medio en inglés, en italiano. El caso es que llegué a entenderme. El problema allí es que el terrorismo de Yihad Islámico entra por ese territorio.

-¿La mayoría es musulmana?

-Hay varias etnias musulmanas y los uigures son una. Hay musulmanes comunistas, que están superalineados con el gobierno de China, hay imanes que son líderes del partido comunista. Esos son con los que más hable. Es impresionante, porque son líderes religiosos musulmanes y a la vez son líderes del PC.

-Eso quiere decir que intercambiaste más de dos palabras.

-Había dos que hablaban bastante inglés. Y yo les preguntaba cómo hacían para contener el ingreso de terroristas. Porque se habían cometido algunos atentados bastante impactantes. Esa información no llegó acá porque China consideraba que divulgarla era darle entidad a los ataques, que eran realizados justamente para conseguir publicidad. La ciudad estaba hipervigilada por la policía, porque había habido un ataque terrorista unos días antes. Paraban a todo el mundo en la calle. A mí también me pararon, porque más que chino tengo aspecto de uigur. Todo bien, mostraba el pasaporte, decía Maradona y listo. Era el pase. Me paraban pero no me detenían. Yo era periodista, salía de la mezquita o estaba en las casas de té donde estaban los líderes políticos, la policía me veía entrar y salir de ahí y nunca tuve una restricción. De la misma manera traté de meterme en lugares donde pudiera ver nudos de la realidad china de este momento. Me interesó mucho ver cómo China está terminando con la pobreza. Hace un año y medio que declaró haber terminado con la indigencia.

-¿Esa era la región de mayor pobreza?

-Cuatro quintos del país son pobres: son los cuatro quintos casi vacíos del país. China está concentrada en la costa. Enseguida empieza el desierto y la gente que está es pobre. Me interesaba como argentino, porque acá también tenemos pobreza y me preguntaba cómo lo estaban haciendo los chinos. Fui específicamente a lugares donde el gobierno estaba trabajando con la población, viendo qué estrategias desplegaban. Estuve con gente que cultivaba en terracitas así de 50 centímetros en una montaña vertical, que vivían ahí desde la eternidad y siguen cultivando. Pero había otros a los que las terrazas se les desertificaron. Cómo hacía el gobierno con eso. Me interesaron en particular los tibetanos, que son budistas, porque también ahí hay conflicto. EE UU ha creado el conflicto del budismo y es muy fácil demonizar a China desde ese lugar, como que el gobierno no da libertad de religión.

-¿Y da o no da?

-Libertad de religión vi, y vi también un conflicto con la gente que quiere vivir de una manera muy tradicional. Básicamente son pastores nómades que andan por las montañas. Están por un lado quienes quieren mantener su forma de vida y por el otro el gobierno, que no quiere que haya más pobres.  Porque esa forma de vida incluye la pobreza.

-¿Cómo se manifiesta?

-Mortalidad infantil, falta de educación y condiciones habitacionales. Son carpas en el desierto donde no hay ni árboles para hacer leña. Todo lo que cocinan se calienta con bosta de vaca. Porque tienen vacas y ovejas.

-¿Con qué las alimentan?

-Con pasto, pero como hay tan poco, se pueden quedar en un lugar unos días y cuando los animales se comieron todo tienen que moverse. Por eso son nómades. Están aferrados a ese modo de vida, no quieren dejar de ser nómades. Se sienten parte del territorio. Son gente muy religiosa, ahí están sus dioses, sus ancestros, viven muy integrados. Ponele que hay un lago y son nómades alrededor del lago. No se quieren ir de ese lago, que es su patria. Tampoco es que tienen ambición de no ser pobres y, además, creen en la reencarnación. Si un hijo que se les muere no es tanto drama, va a reencarnar y le ponen el mismo nombre. Pero ahí se genera este conflicto con el gobierno que dice “en China no se muere más un chico de hambre, en China no puede haber un chico que no tenga la oportunidad de ir a la universidad”. Eso también es muy loable, el problema es que los dos tienen razón.  «

«Los periodistas, los escritores, no estamos solos»

Su libro 10.134 kilómetros a través de China fue publicado en una edición bilingüe por Blossom Press. Ese es apenas uno de los textos de Gustvo Ng en la búsqueda sus orígenes. Dice que lo tildan de demagogo porque considera que el premio que recibió en Beijing es injusto.

“Los periodistas no trabajamos solos, los escritores tampoco. Trabajamos con editores. En todos los libros que escribí hubo editores que me daban indicaciones, y esas indicaciones también son autoría. A mí me pueden dar un premio a la trayectoria, pero la parte más importante es por la plataforma Dang Dai, que la hice con Néstor (Restivo)”.

Los viajes a Tíbet terminaron en El regalo del Dios Viento. Otros dieron lugar a El tangram de China y La superación de la pobreza, este junto con Restivo.

“Cuando me invitan me indican qué tengo que ver y cuando yo miro asuntos que no son por la pasarela por donde ellos mandan, también lo reconocen -observa Ng- pero hay que decir que yo no hago propaganda del departamento de Estado demonizando a China, trato de tener una mirada argentina, o lo que yo creo que debería ser una mirada argentina, porque creo que una mirada proyanqui demonizando a China no le conviene a Argentina.

Tiempo Argentino, 9 de Julio de 2023