Elon Musk le declaró la guerra abierta al titular de la Corte de Brasil, Alexandre de Moraes, y ya que está al presidente Lula da Silva, mientras deja en claro que juega todas las fichas por Donald Trump en las presidenciales su país de adopción. El dueño de la red X prometió en su cuenta personal que desde hoy publicará “la larga lista de crímenes” que según él cometió el magistrado, al que califica de dictador y “fraude”. En posteos anteriores, el empresario sudafricano-estadounidense había salido en defensa de su competidor de Telegram, Pavel Durov, detenido por unos días en Francia (ver aparte), argumentando en favor de la libertad de expresión irrestricta en la web. Ahora fue algo más lejos y dijo que situaciones que considera como censura pueden repetirse en Estados Unidos si en noviembre Kamala Harris llegara a la presidencia.
Los primeros escarceos se produjeron cuando el juez ordenó bajar contenidos racistas y de grupos extremistas que utilizan la plataforma para desinformar y difundir mensajes de odio. ADM se centró a principios de agosto en siete perfiles que responden al expresidente Jair Bolsonaro, socio ideológico de Trump. El antecedente para el togado es el intento golpista de enero de 2023, cuando partidarios de Bolsonaro coparon la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia con el objetivo de forzar la destitución de Lula, que había asumido su tercer mandato la semana anterior. «La libertad de expresión no debe confundirse con el permiso para faltar el respeto a las leyes o promover ideales antidemocráticos», anotó el presidente del Tribunal Supremo de Justicia.
Sucede que Musk no solo es correligionario de Trump, sino de Bolsonaro y de cuanto discurso ultraderechista pulule en las redes. Y al igual que toda esa camada de magnates del siglo XXI de gran visibilidad publica en las plataformas digitales, el propietario de X se maneja en la Tierra como si tuviera un poder superior al de cualquier gobierno elegido por el pueblo. No son pocos los que le rinden pleitesía, como el argentino Javier Milei. Pero Lula no está entre ellos. «¿Quién se cree que es? No por tener mucho dinero ese tipo puede faltar al respeto; es un ciudadano estadounidense, no es un ciudadano del mundo, no puede ofender a los presidentes, a los diputados, al Senado, a la Cámara, al Tribunal Supremo. Tiene que respetar la decisión del Tribunal Supremo de Brasil», se ofuscó en una entrevista con la radio Rede Mais.
Como la orden no se cumplía, el 15 de agosto el juez triplicó la pena económica original por incumplimiento, que era de U$S 8900 por día. La respuesta de Musk fue levantar las oficinas de X en Brasil y trasladar a su responsable local al exterior. ADM ordenó, en consecuencia, designar un representante legal. Al no obtener resultados, salió la orden de bloqueo total, que se transmitió inmediatamente a la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel). Mientras dure la prohibición, no se permitirá el acceso a Xy los operadores de telefonía están obligados a bloquear las IP de la red social. Tanto Apps Store como Google Play Store tienen que bajar la aplicación. Cualquier violación a esta decisión implicará una multa, también de U$S 8900 diarios.
El magistrado bloqueó además las cuentas bancarias de Starlink, la empresa de satélites de Musk, para cobrarse las multas impuestas, que a esta altura sumaban unos 3 millones de dólares. El magnate respondió que «no cumplirá las órdenes ilegales para censurar a opositores políticos» y aseguró que seguirá prestando el servicio de conexiones de SpaceX de manera gratuita a hospitales, escuelas, al ejército brasileño y a los particulares que lo tuvieran contratado hasta ahora y mientras dure la clausura. No por gentileza, sino porque básicamente no puede cobrarles.
En un extenso fallo de 51 páginas, el juez fija posición en base a investigaciones de Sergio Arce García. El especialista de la Universidad Internacional de La Rioja (España) se explaya sobre los trabajos de la consultora Cambridge Analytica, dice ADM, en la “utilización de tecnología e inteligencia artificial en campañas políticas, narrando el éxito en las elecciones del Brexit (2016) y Estados Unidos (2016)”. Y menciona puntualmente la influencia de las técnicas desarrolladas por “Steve Bannon, que llegó a ser consejero del expresidente Donald Trump”.
No habla el titular del TSJ de que la empresa británica también tuvo un papel relevante en la elección argentina de 2015, como reconoció el CEO, Alexander Nix, ante una comisión investigadora del parlamento británico en junio de 2018. Pero sí afirma que Musk “pretende, claramente, continuar incentivando los posteos de discursos extremistas, de odio y antidemocráticos e intentar substraerlos al control jurisdiccional, con real peligro, inclusive, de influenciar negativamente en el electorado en 2024 con masiva desinformación, con el objetivo de desequilibrar el resultado electoral a partir e campañas de odio en la era digital para favorecer a grupos populistas extremistas”.
El 6 de octubre 155 millones de ciudadanos brasileños deberán elegir alcaldes y concejales de 5568 municipios de ese país. Un mes más tarde serán los comicios en Estados Unidos. ¿Alexandre de Moraes habla sólo de Brasil?
El gobierno de Javier Milei lo hizo, como era de prever. Mediante una carta dirigida a los representantes de los países fundadores, anunció que declina la invitación a formar parte del grupo BRICS ampliado, cosa que debía ocurrir este 1 de enero.
En estas páginas se dijo ya varias veces de la importancia de participar en ese equipo que integran los países llamados a liderar el siglo XXI. Y se detalló el grande error que significaría negarse a entrar en un club donde entre los temas que se plantean, aparte de dejar de lado la dictadura del dólar para potenciar las monedas locales -un punto central para las recurrentes crisis argentinas- está el debate de las necesidades de cada uno en un plano de igualdad y no de sumisión a la voluntad de Washington o Bruselas. Para repetir, además, unas “relaciones carnales” que no dejaron ningún beneficio.
La idea de los fogoneros del proyecto libertario que se encolumnan detrás de Milei, fundamentalmente su canciller, Diana Mondino, es de una elementalidad peligrosa para los intereses del país. Pero no es el único lugar en el que esa cerrazón ocurre, de modo que si hasta acá llegamos sin BRICS, bien podemos seguir así. Ya vendrán tiempos mejores.
Acostumbrados como están al maltrato y la humillación fácil, sin embargo, el gobierno envió una misiva respetuosa de los cánones diplomáticos. Es que China y Brasil habían sido los impulsores del ingreso de estas castigadas provincias del Río de la Plata. Y esos dos países son los principales socios comerciales del país. Agradezcamos al menos ese gesto de sensatez.
Pero hay una cuestión que especialmente se destaca en todo este embrollo: para militantes de la causa de la meritocracia, de eso de que “nadie me regaló nada, todo lo que tengo me lo gané”, seguramente Lula, el que más hizo por el ingreso de Argentina a los BRICS, es un personaje desagradable.
No porque sea comunista, socialista, populista o colectivista-que algo de todo eso tiene- sino porque si hay en el mundo un ser humano que debiera ser emblema de la meritocracia es Luiz Inácio Lula Da Silva.
Sí que vino de abajo Lula, sí que pasó miseria desde esa cuna en los rincones más pobres de Brasil. Desde ese origen construyó un sindicato, un partido político y un liderazgo indiscutible. Y como broche de oro, va por el tercer mandato de la principal potencia de América del Sur, que por estos días pasó a Canadá para convertirse en la novena economía del mundo. Sin haber pisado nunca una universidad y con el solo título de tornero mecánico.
En la cumbre de los BRICS de agosto pasado en Johannesburgo, Argentina fue invitada a ingresar a ese selecto grupo que inauguraron Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Desde el 1° de enero formaría parte del BRICS 11, junto con Arabia Saudita, Etiopía, Egipto, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Las cifras de ese club exclusivo resultan abrumadoras: supone el 42% de la población, 30% del territorio, 23% del Producto Bruto, 18% del comercio y cerca de 80% de las reservas de petróleo del mundo. Por si fuera poco, allí están nuestros tres principales socios comerciales: Brasil, India y China.
Pero los más conspicuos representantes de La Libertad Avanza, desde el presidente electo a su anunciada canciller, usan argumentos de tinte ideológico para quedarse afuera. Ni siquiera el ultraderechista Jair Bolsonaro le dio un portazo a los BRICS y a su paso por el Palacio del Planalto profundizó relaciones con Rusia y China y nombró al presidente por Brasil del Nuevo Banco de Desarrollo, luego reemplazado por Dilma Rousseff.
La estrategia de inserción internacional que se propone Javier Milei la explicitó Diana Mondino ante la Unión Industrial Argentina, en reportajes televisivos y en su cuenta de X, donde suele todavía ser bastante activa. «No ingresaremos a los BRICS», tuiteó el jueves, al cabo del encuentro con los empresarios, donde en ese tono provocador que luce en las redes les sugirió comprar generadores de electricidad para pasar el verano. Su presencia fue la de más alto nivel del futuro oficialismo. Milei nunca, ni en el pico de su campaña electoral, se juntó con los industriales. Si esa no es una señal de lo que se propone…
En realidad si, para un gobierno que promete dolarizar al país, ingresar a los BRICS no tendría mucho sentido, cuando en esa comunidad la onda es ir desdolarizando el comercio por las consecuencias catastróficas de usar la verde moneda. Sin embargo… en política internacional y en la vida en general nunca conviene decir nunca.
El canciller del «general majestuoso» Leopoldo Galtieri, Nicanor Costa Méndez, fue a La Habana para pedir apoyo a Fidel Castro en el marco de la guerra de Malvinas. Gesto desesperado y extemporáneo de una dictadura que creyó que el alineamiento automático y la «ayuda» en la guerra sucia en América Central le daba un cheque en blanco. La Argentina de las relaciones carnales también probó una medicina amarga con los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA.
Pero es interesante desmenuzar los conceptos de Mondino en un reportaje con Esteban Trebucq del viernes: «Hoy los BRICS son una asociación de países que se juntaron y no tienen una carta propiamente dicha (…) tenemos relación comercial con la mayoría de esos países y no hay razón para estar (…) da la sensación de que sería estar alineado políticamente para un lado o para otro (…) No deberías estar alineado, por lo menos no por ahora».
En otra intervención, la economista de UCEMA –la universidad ultraliberal que tiene su origen del tanque de ideas creado en 1978 por Carlos Rodríguez– dijo: «entiendo que fuimos invitados a participar de los BRICS pero no hemos aceptado formalmente. Para ingresar al banco hay que hacer un aporte de capital y la Argentina no está en condiciones de hacerlo».
Hay mil justificativos para decir que no, aunque no para fundamentar racionalmente el rechazo. Pero la única verdad será la realidad. Después de todo, Mondino tuvo que recular ante el gobierno de Lula da Silva y va por ese camino con el de Xi Jinping.
Este martes comienza en Johannesburgo una cumbre que puede tener características fundacionales del grupo de países que conforman el BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Para tener una idea de lo que representan estas naciones baste decir que contienen alrededor del 42% de la población mundial, suman casi la cuarta parte del Producto Bruto Interno del planeta y superan holgadamente al de los países occidentales más industrializados, el G7. Es decir, tienen con qué para pedir pista para construir un mundo multipolar.
Entre los temas que se tratarían en esta XV asamblea, que culminará el jueves, figuran la ampliación de los miembros, un mayor énfasis en los mecanismos y el funcionamiento del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y un avance hacia el comercio en monedas locales y si diera lugar, hacia la creación de una divisa común.
Entre los aspirantes a integrar el BRICS figuran unos 20 países: Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Indonesia, Egipto, Etiopía, Venezuela, Bolivia, pero también Argentina. Se entiende que el resultado de las PASO y las declaraciones del precandidato más votado, Javier Milei, prometiendo romper relaciones con China y distanciarse de Brasil, no fueron lanzadas al voleo sino que buscan bloquear el ingreso y se entiende también que el tema no será tratado en esta ocasión, como confirmó en canciller Santiago Cafiero, quien de todas maneras participará el jueves de manera virtual.
La otra cuestión que por estos días se plantea en Argentina también será clave en Johannesburgo, pero en sentido inverso. Es que una moneda BRICS será tema de debate entre los líderes que acudirán al encuentro. Si bien se supone que no habrá una definición, ya el uso de divisas locales para intercambios entre los países BRICS es un hecho desde hace meses.
Esta semana se anunció la primera transacción en rupias para el comercio en petróleo entre EAU y la India. Fue por la compra de un millón de barriles a la Abu Dhabi National Oil Company tras un Memorando de Entendimiento firmado el mes pasado. Ya había habido transacciones en rublos entre Rusia y la India. Por otro lado, el NBD -que dirige la expresidenta brasileña Dilma Rousseff- emitió su primer bono nominado en rands, la moneda sudafricana, para financiar proyectos de infraestructura en el país anfitrión de la Cumbre. Se trata de una operación si se quiere menor, de unos 2500 millones de rands (casi 132 millones de dólares). Pero todo es empezar.
Del NBD forman parte, además de los fundadores, Blangladesh, Egipto, EAU y Uruguay, pero no Argentina, lo que dificulta la obtención de fondos menos gravosos para afrontar deudas con el FMI en situaciones críticas como la que vive actualmente nuestro país. El NBD tiene fondos por unos 100 mil millones de dólares.
Una cumbre para el nuevo mundo multipolar.
Foto: Xinhua
Invitados y concurrentes
Hay unos 60 gobernantes que recibieron la tarjeta de invitación, todos ellos del Sur global. Quiso colarse el presidente francés, Emmanuel Macron, pero elegantemente le dijeron que para él no era la fiesta. Serán de la partida el brasileño Lula da Silva, el mandatario chino, Xi Jinping, el “dueño de casa”, Cyril Ramaphosa, y el primer ministro indio, Narendra Modi. Vladimir Putin prefirió no aventurarse a un incidente con el gobierno y el sistema judicial sudafricano, ya que el pedido de captura internacional de la Corte de La Haya en su contra debería ser cumplido por las autoridades nacionales. Por América Latina prometió asistencia el boliviano Luis Arce, no así el mexicano Andrés Manuel López Obrador, que ya avisó que no tiene interés en ingresar a BRICS ya que privilegia la relación con Estados Unidos y Canadá.
Lula viajará acompañado por el canciller Mauro Vieira y el asesor especial para las relaciones exteriores Celso Amorim, exministro de anteriores gobiernos del PT y uno de los articuladores de la creación del grupo BRICS, allá por 2009.
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