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Trump patea el avispero contra la ONU: Lula, Petro y Boric le responden

Trump patea el avispero contra la ONU: Lula, Petro y Boric le responden

La pregunta de Donald Trump en la 80ª Asamblea General de la ONU revela no solo el objetivo manifiesto del presidente de Estados Unidos. Sonó a certificación de una realidad cada vez más tangible de la que Estados Unidos no es ajeno: ¿Para qué sirve la Organización de Naciones Unidas? Cierto que luego se introdujo en una sarta de autoalabanzas características de alguien, como se decía en el barrio, que no tuvo abuela. Pero en realidad, apuntaba a lo mismo. Si él, que es “tan maravilloso” como para merecer un Premio Nobel -la envidia que le tiene a Barack Obama no tiene nombre- porque “en un período de siete meses, he puesto fin a siete guerras de las que se decía que nunca acabarían”, ¿qué sentido tiene una organización que, según su interpretación de los hechos, además no puede evitar las únicas invasiones que le hacen ruido: la de los inmigrantes. “La ONU gastó 372 millones de dólares para apoyar a 624.000 migrantes en su viaje hacia los Estados Unidos para infiltrarse en nuestra frontera sur. Se supone que la ONU debe detener las invasiones, no promoverlas”.

https://truthsocial.com/@rapidresponse47/posts/115254036566259781

En un tono especialmente agresivo, como queriendo impostar un poder imperial que los hechos no corroboran, fustigó a Irán, a China y a Rusia, y afirmó que Ucrania está en posibilidad de recuperar el territorio perdido en la guerra desatada el 24-F de 2022. Sobre Gaza apenas dijo que se deben tomar medidas inmediatas para liberar a todos los rehenes, y calificó al reconocimiento del Estado palestino que ya la abrumadora mayoría de los países miembro de la entidad hizo, como “una recompensa a Hamás por sus horribles atrocidades”.

Los quecriticaron puntualmente esa posición fueron los mandatarios de Brasil, Colombia, Chile y menos enfáticamente, Uruguay, naciones sudamericanas que no comulgan precisamente con el extremismo que tanto seduce a Trump y, dicho sea de paso, a Javier Milei.

El representante de Brasil, por eso de tradiciones que ya llevan ocho décadas, abrió la ronda de debates, inmediatamente antes que Trump. Y en apenas 18 minutos, sin recurrir a papeles escritos, Lula da Silva fijó una agenda diametralmente opuesta. “No hay justificación para las medidas unilaterales y arbitrarias contra nuestras instituciones y nuestra economía. La agresión contra la independencia del Poder Judicial es inaceptable. Esta injerencia en asuntos internos cuenta con la ayuda de una extrema derecha servil y nostálgica de antiguas hegemonías. Falsos patriotas orquestan y promueven públicamente acciones contra Brasil”, espetó, en relación con la ofensiva en defensa de Jair Bolsonaro que desembozadamente mantiene Trump y los apoyos locales que consigue.

Seguiremos como nación independiente y como pueblo libre de cualquier tipo de tutela”, prosiguió Lula. Luego abundó en cuestiones regionales. “No se debe cerrar la vía del diálogo en Venezuela. Haití tiene derecho a un futuro sin violencia. Es inaceptable que Cuba figure en la lista de países que patrocinan el terrorismo”. Y a continuación fue directo al hueso: “Ninguna situación es más emblemática del uso desproporcionado e ilegal de la fuerza como lo que está ocurriendo en Palestina (…) Los atentados terroristas perpetrados por Hamás son indefendibles bajo cualquier ángulo, pero nada justifica el genocidio que se está produciendo en Gaza”.

https://gadebate.un.org/es/80/brazil

Lula se refirió también al ataque de EEUU contra barcos presuntamente de narcotraficantes en el Caribe. “Comparar el crimen con el terrorismo es preocupante”, dijo. En esa misma senda, el colombiano Gustavo Petro fue bastante más específico, por razones entendibles por más que la ofensiva estadounidense apunta como excusa para condenar a Venezuela. “La política antidroga no es para detener la cocaína que llega a los Estados Unidos, […] es para dominar los pueblos del Sur en general”, dijo Petro, sin pelos en la lengua.

“Mientras que los verdaderos narcotraficantes viven en Nueva York o Miami, los jóvenes pobres en lanchas rápidas intentan escapar de la pobreza”, dijo, “Trump es cómplice de genocidio. Este foro es testigo mudo de un genocidio”, añadió a renglón seguido, y ya metido en Medio Oriente, donde plantea una fuerza de mantenimiento de la paz para proteger a los palestinos. “En lugar de los cascos azules, que carecen de formación, necesitamos un poderoso ejército de países que no acepten el genocidio”.

El chileno Gabriel Boric, a su turno, también apuntó contra la agenda de Trump. “Afirmar que no existe el calentamiento global no es una opinión, sino una mentira (…) no se puede negar el Holocausto, ni decir que las vacunas causan autismo”. Y luego profundizó: “Gaza es una crisis global, porque es una crisis de la humanidad. Y en esta sala, y quienes nos escuchan en sus casas, en sus delegaciones, en sus diversos países, somos, justamente, todos los seres humanos”. Y ya metido de lleno la cuestión palestina, señaló: “Yo no quiero ver a Netanyahu destrozado por un misil junto a su familia, quiero ver a Netanyahu y a los responsables del genocidio contra el pueblo palestino enfrentados a un tribunal de justicia internacional”.

Del otro lado del Atlántico, y a pesar del reconocimiento del Estado de Palestina que el fin de semana promovieron Francia, el Reino Unido, Australia, Canadá y Portugal, hubo aplausos a las definiciones de Trump sobre Ucrania, un hecho central para la OTAN y la Unión Europea, que basa su supervivencia a mantener la guerra contra Rusia, cuando no a acentuarla. Así, Anitta Hipper, la vocera de la UE para la política exterior y la seguridad, dijo, según destaca Europa Press, que el mensaje del inquilino de la Casa Blanca “es muy bienvenido”.  

Tiempo Argentino, 24 de Septiembre de 2025

Trump en Medio Oriente y Xi en Beijing marcan territorios en el tablero internacional

Trump en Medio Oriente y Xi en Beijing marcan territorios en el tablero internacional

Los trebejos se movieron rápido esta semana y mientras Donald Trump esbozaba en Riad su proyecto geopolítico para una pax americana en Medio Oriente, en Beijing Xi Jinping reunía a líderes latinoamericanos para ofrecer planes de desarrollo compartido y líneas de crédito generosas. En ambos casos, la Argentina de Javier Milei parece haber apostado a perdedor y hasta se expuso a un tirón de orejas por una cercanía con China que ni siquiera llevó a enviar una delegación de alto nivel al Foro de la CELAC en la que se hicieron presentes los presidentes de Brasil, Colombia y Chile. En Estambul, en tanto, Volodimir Zelenski hizo un acting protestando por la ausencia de Vladimir Putin en la primera mesa de negociaciones Rusia-Ucrania desde la que en marzo de 2022 boicoteó el entonces primer ministro británico Boris Johnson. Los europeos,  por su parte, buscan no perder protagonismo mediático cuando  el principal dato debería ser que el continente dejó de cortar y pinchar como antaño (ver aparte).

El discurso de Trump en la capital saudita frente al príncipe heredero Mohamed bin Salman hizo recordar al de Barack Obama en El Cairo en 2009 que alentó el Nobel de la Paz de ese año por lo que prometía: relaciones más estrechas y respetuosas con el mundo musulmán. La realidad es que Obama recibió el galardón y a la semana estaba enviando más tropas a Afganistán y luego vendrían las llamadas Primaveras Árabes, cuyo último capítulo se disputó en enero pasado con la caída de Bashar al Assad en Siria.

Trump no esperó a la Comisión Nobel para recordar que “creemos en la paz a través de la fuerza” y reunirse con el nuevo presidente sirio, Ahmed Husein al Sharaa, que cuando se hacía llamar Abu Mohamad al Golani y no vestía trajes Armani era buscado por terrorista y el Departamento de Estado ofrecía U$S 10 millones por su captura. Trump dijo también que levantarían las sanciones contra Siria para “darle la oportunidad de desarrollarse”.

En ese mensaje –que contó con la presencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, puente entre el Mundial de Qatar, la última escala de la gira de Trump, y el de EE UU, México y Canadá de 2026– el inquilino de la Casa Blanca dijo que espera firmar un acuerdo con Irán que implicaría el levantamiento de sanciones al precio de que el país persa renuncie definitivamente a su proyecto nuclear. Teherán pretende que se establezca a esa región como libre de armas atómicas, lo que llevaría a que Israel también renuncie al potencial que ya tiene.

La relación con el gobierno de Benjamin Netanyahu no está en su mejor momento y el presidente de EE UU fue a Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Qatar pero esquivó Israel, lo que fue leído como un gesto para marcarle la cancha al gobierno ultraderechista, que rechaza acordar con Irán.

De hecho, el 5 de mayo el gabinete de Seguridad de aprobó un plan para “conquistar Gaza” y este viernes el ejército comenzó la Operación Carros de Gedeón, destinada a la limpieza étnica de la Franja que completaría la estrategia seguida desde que el 18 de marzo Tel Aviv rompió unilateralmente la tregua firmada con Hamás con el patrocinio de Omán y que ya dejó un saldo de casi 1900 muertos y 5000 heridos. Trump no le pone freno a Netanyahu pero desliza que su plan para Gaza contempla el desplazamiento de la población pero con el control militar de Estados Unidos.

Volviendo a Riad, Trump anunció allí un “cese el fuego” en su guerra de aranceles con Beijing. “Todavía tenemos que resolver algunos pequeños detalles —y Scott (Bessent, el secretario del Tesoro) está trabajando muy duro en ello—, pero China ha aceptado abrirse a EE UU, al comercio y a todo lo demás. Tiene que hacerlo y ya veremos qué pasa” dijo, con aire de triunfador. En realidad, en toda guerra, y le recuerdan desde Oriente, nadie gana y las pérdidas para EE UU ya eran palpables de modo que optó por bajar los aranceles generales del demencial 145% a un 30% por 90 días y luego se verá. Los datos de inversiones extranjeras en territorio estadounidense que lanzó en Riad semejaban mensajes de una nación en desarrollo.

Una entrevista al futuro exsecretario de EE UU para América Latina, Mauricio Claver-Carone, movilizó una pronta respuesta de la embajada del país asiático en Buenos Aires. Con un tono de patrón de estancia, el cubano-estadounidense aceptó el convite para despotricar contra el avance chino, pero tuvo un gesto de sinceridad cuando dijo que “China avanzó porque la región no planteó a los inversores americanos un contexto que implicara valor y retorno”, que es lo único que los mueve, mientras que “China invierte sólo para crear poder e influencia”. Para el cierre, la entrevista se guardó una advertencia a Milei: “Mientras tenga el país el swap, está amarrado a China y depende de ese swap para poder mantenerse económicamente. Entonces, Argentina no es libre”. La réplica fue fulminante: acusó al funcionario que deja el cargo a fin de mes de apelar a “lugares comunes, prejuicios y manipulaciones propias de la Doctrina Monroe” y señaló que «imponer a otros países a actuar según las órdenes de la parte estadounidense no es propio de la supuesta libertad que dicen defender, sino que significa someterlos a una mayor falta de esa libertad» y concluye con un poco frecuente para la milenaria diplomacia de ese país «¡Adiós, Carone!».

Las conversaciones entre Ucrania y Rusia en Estambul

Luego de muchos dimes y diretes, se desarrolló en Estambul la primera ronda de la segunda etapa entre representantes de Ucrania y Rusia para a un acuerdo de paz entre ambas naciones. La administración de Donald Trump se jacta de haber logrado que se juntaran en la capital turca, algo de lo que también alardea Recep Tayyip Erdogan. Como sea, Volodimir Zelenski se hizo presente e hizo alharaca de que quería verse cara a cara con Vladimir Putin, algo que nunca estuvo en discusión, y con esa excusa no entró a la sala donde se realizó el encuentro, bajo la coordinación del canciller Hakan Fidan. En Moscú no olvidan que allí, en marzo de 2022 se había llegado a acuerdos que el premier británico recomendó desechar porque creían que las tropas rusas no aguantarían una guerra de largo aliento. Ahora, en cambio, disimuladas en gestos ampulosos, hay urgencias que el que mejor vio fue Donald Trump.

Para Europa, el cambio de rumbo de Washington fue un balde de agua fría en sus aspiraciones de continuar una guerra que está planteada “hasta la última gota de sangre ucraniana”. Así, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció este viernes más sanciones contra Rusia que incluirán el veto al gasoducto Nord Stream y nuevas restricciones a los bancos que apoyan a Rusia y a la llamada ‘flota fantasma’ de Moscú, que permite mantener el comercio por el Mar Báltico. Es curioso lo del Nord Stream, suspendido en 2021 el excanciller Olaf Scholz y bombardeado en 2022 en un atentado que cada vez es más que claro fue orquestado por servicios de Estados Unidos. Y que permitía el envío de gas a bajo costo para la industria alemana.

Tiempo Argentino, 18 de Mayo de 2025

Arrancó la nueva campaña en EE UU: Harris y Trump se atacan con virulencia

Arrancó la nueva campaña en EE UU: Harris y Trump se atacan con virulencia

Fue todo muy veloz. Tanto que dio para sospechar que el Covid de Joe Biden vino como anillo al dedo para dar un golpe blando contra su gestión, sacarlo del medio y presentar, en el mismo acto, a la que debería ser su sucesora en la campaña, la vicepresidenta Kamala Harris. El mandatario explicó su renuncia a una nueva postulación en un mensaje de once minutos en el que se lo vio muy estático y con muestras evidentes de que leía minuciosamente el texto del teleprompter. Por si eso no bastara para dar muestras de que algo había pasado en los entresijos de la Casa Blanca, se conoció un memorando en que el presidente delega funciones claves relacionadas con la ayuda en armas y dinero a Ucrania al secretario de Estado y al Tesoro. Una señal que supo aprovechar el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, para sostener que “si Biden no es apto para postularse para presidente, no es apto para ocupar el cargo” y pedir su dimisión inmediata.

Mientras tanto, el viernes Barack Obama posteó en su cuenta de X el apoyo a la candidatura de Harris tanto personal como de su esposa, Michelle. Es que el expresidente, uno de los “capos” del partido demócrata, sostenía la candidatura de la ex primera dama, lo que explica el apuro a mover fichas: no sólo Harris tenía que mostrarse fuerte contra Donald Trump sino en la interna partidaria. Por eso en sus primeras declaraciones subrayó que cuenta con los delegados necesarios para su postulación en la convención partidaria del 19 de agosto en Chicago.

A todo esto, Trump, que incluso antes de la renuncia de Biden había puesto la mira en la vice, salió con los botines de punta contra la ex fiscal General de California. «Hace tres semanas era una inútil. Era una vaga, una vicepresidenta fracasada en una administración fracasada con millones de personas cruzando, y ella era la ‘reina de la frontera’», fustigó el empresario, que calificó a su contrincante como “la vicepresidenta más incompetente, impopular y de extrema izquierda de la historia de Estados Unidos».

Harris, a todo esto, en su primer acto de campaña en West Allis, Wisconsin, mantuvo un estilo enérgico y descontracturado que hasta ahora no se le conocía. Y entre los festejos efusivos de un público adepto y sonrisas a granel, alabó la gestión de Biden como un legado que “no tiene parangón en la historia moderna”. Y se batió golpe a golpe con la estrategia opositora. Así, puntualizó que siendo fiscal “enfrenté a los grandes bancos de Wall Street y los hice responsables de fraude”, para recordar que Trump había sido declarado culpable de 34 cargos de fraude. “Me enfrenté a perpetradores de todo tipo: depredadores que abusaron de las mujeres, embaucadores que estafaron a los consumidores, tramposos que rompieron las reglas para su propio beneficio”. Y agregó, con aire resuelto y una sonrisa pícara: “Así que escúchenme cuando les digo que conozco al tipo de Donald Trump”.

Luego enumeró una serie de propuestas que van en la misma senda que la fórmula Biden-Harris había prometido en 2020: “Creemos en un futuro en el que ningún niño tenga que crecer en la pobreza, donde cada trabajador tenga la libertad de afiliarse a un sindicato, donde cada persona tenga atención médica asequible, guarderías infantiles asequibles y licencia familiar paga. Creemos en un futuro en el que cada persona mayor pueda jubilarse con dignidad”. Y para darle más contenido, añadió: “el desarrollo de la clase media será un objetivo definitorio de mi presidencia. Porque esto es lo que todos aquí, Wisconsin, sabemos: cuando nuestra clase media es fuerte, Estados Unidos es fuerte”.

El compañero de fórmula de Trump, el senador por Ohio J.D.Vance, a todo esto, apuntó en su primer acto de campaña en Radford, Virginia, contra el oficialismo y sus medios afines por haber ocultado que el presidente «no es capaz de hacer el trabajo». “La historia recordará a Joe Biden –abundó– no sólo como un desertor, que lo es, sino como uno de los peores presidentes de la historia de Estados Unidos”. Y completó: “Kamala Harris es un millón de veces peor y todo el mundo lo sabe. Ella fue la responsable de todos y cada uno de los fracasos de Joe Biden y mintió sobre su capacidad mental para ejercer como presidente”. Trump, a todo esto, está buscando una alianza con el tercer candidato en carrera, el independiente Robert Kennedy Junior. El hijo del asesinado exfiscal general y sobrino del también asesinado presidente John Kennedy se lanzó por las suyas en abril pasado cuando vio obturadas sus posibilidades dentro del partido demócrata. Con una visión que por momentos capta el encono de Trump contra el “estado profundo” (acusa a la CIA de haber estado implicada en el magnicidio de JFK) y a favor de hacer las paces con Rusia, al mismo tiempo está en línea con la tradición roosveltiana del Partido del Burro que pretende desempolvar Harris, Kennedy Jr. había despegado en las encuestas arañando votos descontentos con el bipartidismo vigente. Según el Washington Post, Trump le ofreció un alto puesto en temas de salud y medicina si gana el 5 de noviembre. 

No le fue nada bien a Netanyahu esta semana

Mala semana para Benjamín Netanyahu. Se presentó en el Congreso de Estados Unidos para reclamar más apoyo a su ofensiva en Gaza justo cuando la noticia era la renuncia de Joe Biden a la candidatura. Y Donald Trump estuvo más frío de lo que esperaba, al punto que en el canal Fox dijo que debe poner fin a la guerra de inmediato. “No puede seguir así. Es demasiado tiempo. Es demasiado”. No sólo eso: “Israel tiene que ocuparse de sus relaciones públicas. Sus relaciones públicas no son buenas, y tienen que hacerlo rápido porque el mundo no se lo está tomando a la ligera”.

Las tropas israelíes, que en las últimas horas habían provocado al menos 30 muertos en el bombardeo a un hospital de campaña en la escuela Khadija, de la ciudad de Deir el-Balah, en el centro de la Franja de Gaza, ya causó más de 39500 muertos desde el ataque de Hamas del 7 de octubre pasado.

El gobierno británico del laborista Keir Starmer, en tanto, declaró que no presentará objeciones a la orden de arresto contra Netanyahu emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI) en mayo. El Gobierno de Australia, por su parte, anunció sanciones contra siete israelíes y un grupo de jóvenes por ataques violentos contra palestinos. «Esto incluye palizas, agresiones sexuales y torturas a palestinos que provocan lesiones graves y, en algunos casos, la muerte”, indicó.

Tiempo Argentino, 27 de Julio de 2024

Mirando al norte

Mirando al norte

Lo destacable del Gobierno de Javier Milei y especialmente del presidente de los argentinos es que nada de lo haga o diga debería llamar la atención. Porque a lo largo de su exposición mediática, tanto como panelista de tevé como en su campaña electoral, mostró todas sus rendijas de un modo se diría que transparente. Y una de sus aristas más relevantes es su poco apego a los intereses y necesidades del país. De modo que haber hecho flamear la bandera del Estado de Israel en uno de sus actos proselitistas o decir que la moneda nacional –en la que mal que mal todavía se ven algunos próceres nacionales– es excremento sería apenas lo mínimo.
No es que el mandatario de La Libertad Avanza haya inventado ese desprecio por lo argentino, algo que le remarcó el presidente mexicano en un reciente cruce por las redes sociales. En la historia nacional no es el primero. Todavía se recuerda el discurso de Mauricio Macri en el acto central en la Casa de Tucumán por los 200 años de la declaración de Independencia, el 9 de Julio de 2016, cuando para congraciarse con Juan Carlos de Borbón, el escandaloso rey emérito, le dijo que «los patriotas debían haber sentido una gran angustia por tener que separarse de España». Poco antes, el 24 de marzo, cuando se recordaban los 40 años del golpe cívico-militar, había recibido al presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Milei, para no ser menos que el expresidente, dejó las puertas de la Casa Rosada abiertas para que el director de la CIA, William Burns, a horas de la marcha por el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, se reuniera con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Silvestre Sívori. Hace ocho años al menos Obama se comprometió a desclasificar algunos documentos de la represión en manos de la Agencia de Inteligencia, cosa que se cumplió seis meses más tarde. Ahora el mensaje es reivindicativo de la barbarie.

Símbolos y señales
En un capítulo de la exquisita serie de televisión italiana Montalbano, basada en las novelas de Andrea Camilieri, el protagonista, el comisario Salvo Montalbano, analiza con uno de sus ayudantes un cuerpo sin vida y arguye que el crimen tiene todas las características de ser obra de la mafia. «¿Cómo lo sabe?» le dice el inspector Giuseppe Fazio. «Hay toda una simbología que usa la mafia», responde, y pasa a detallar.

Presencia colonial. El Gobierno argentino no repudió la visita del canciller británico David Cameron a Malvinas en febrero de este año. 

Foto: Getty Images


La gira de la jefa del Comando Sur, la generala Laura Richardson, iniciada el 2 de abril, tiene mucho de esa simbología que gustoso acepta el Gobierno nacional, que dijo presente en Ushuaia con Milei vestido de uniforme de fajina azul y el ministro de Defensa, Luis Petri, con pose militar. Otro detalle simbólico que tampoco es nuevo en gestiones derechistas. Ushuaia es la capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur y allí el recuerdo de la Guerra de Malvinas tiene una fuerte impronta. El gobernador Gustavo Melella declaró a la militar estadounidense «persona no grata» y en consecuencia se negó a reunirse con ella.
No es la primera vez que la generala está en Argentina. Hace justo dos años mantuvo un encuentro con la entonces vicepresidenta, Cristina Fernández. Desde que asumió su cargo, en octubre de 2021, la comandante de las fuerzas estadounidenses, que tiene como objetivo vigilar y custodiar el Atlántico sur a la manera de un «patio trasero» marino, se fijó como tarea marcar agenda de los intereses estadounidenses. También de manera transparente, hay que reconocerle. Y sus intereses son los recursos naturales, especialmente el litio, y correr de la región a China.
Conviene recordar que, junto con la creación de la Unasur, aquel eje de la integración que las derechas alineadas con EE.UU. se encargaron de desactivar, se lanzó el Consejo de Defensa Suramericana, que había declarado a Sudamérica como zona de paz y buscaba fortalecer la unidad de las naciones. Esta concepción de la estrategia militar en las Fuerzas Armadas planteaba como hipótesis de conflicto la defensa de los recursos naturales, entre ellos el agua y el litio. Era una respuesta tardía pero potente a lo que se pudo comprobar en 1982 con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), creado por EE.UU. en el marco de la Guerra Fría y que prometía la defensa de cualquier país del continente que fuera atacado por una potencia extranjera: era un instrumento de sumisión liso y llano. La gestión Milei se propone reeditar esa sumisión en otras «relaciones carnales» como las que ensayó el menemismo en los 90.
Y las señales que dio Milei desde que asumió fueron escalando aceleradamente. Inauguró sus relaciones exteriores con provocaciones a China y Brasil y renunció a formar parte de los Brics ampliados en los últimos días de 2023. ¿Cómo respondió a la visita del canciller británico David Cameron a Malvinas en febrero, antes de la cumbre de cancilleres del G-20 en Brasil? Con una preocupante pasividad de la Casa Rosada y el Palacio San Martín que repitió luego ante la ampliación de la zona exclusiva de pesca en torno del archipiélago posterior. Malvinas, hay que insistir, es una base de la OTAN, no solo del Reino Unido.

Sonrisas. Con atuendo militar, Milei se reunió con Laura Richardson en Ushuaia.

Foto: NA


Ya en marzo, la Administración General de Puertos firmó un convenio para que el cuerpo de ingenieros del Ejército estadounidense pueda ejercer tareas en la Hidrovía. Por otro lado, firmó la compra de 24 aviones F-16 de fabricación estadounidense actualmente en manos de la Aeronáutica de Dinamarca, dejando de lado una oferta de aeronaves JF-17 Thunder fabricadas en conjunto por China y Pakistán que según todo indicaba, eran más convenientes para las FFAA, pero preocupaban a Estados Unidos y Gran Bretaña. En 2022, Richardson presionó al entonces ministro Jorge Taiana para ofrecer los F-16 daneses. Estratégicamente, un Gobierno que quisiera tener presencia en el mar argentino debería tener opciones de repuestos y entrenamiento distintos de los que pretende la OTAN.
Otra señal: el vocero presidencial Manuel Adorni confirmó que en mayo llegará a estas costas el portaviones de propulsión nuclear USS George Washington, mientras adelantó la posibilidad de que se analice el convenio firmado con China en 2012 por la planta espacial china en la localidad neuquina de Bajada del Agrio. El embajador Marc Stanley, en lo que debería ser considerada una intromisión en los asuntos nacionales, había declarado a medios proestadounidenses locales que no entiende como «Argentina permite que las Fuerzas Armadas chinas operen en Neuquén», un dato falaz.
La ofensiva contra las relaciones con China, que el propio Milei denostaba desde antes de la elección, es el eje de este nuevo alineamiento sin balanceo que como ya ocurrió entre 1976-1983 y 1989-1999, para no ir más lejos, probó ser nefasto para los intereses nacionales. Salvo que se cambie el sentido del lema «la Patria es el otro» del kirchnerismo y se admita públicamente que ese otro ya no es el que se cobija bajo la bandera celeste y blanca.

Revista Acción, 9 de Abril de 2024