Como hace regularmente cada más o menos un año, César Stroscio anduvo por Buenos Aires y dio un par de conciertos con el Trío Esquina.ar, como lo llama irónicamente, para diferenciarlo del .fr, que tiene en Francia, donde reside con algunas breves interrupciones desde los años ’70.
Bandoneonista que fuera del Cuarteto Cedrón desde sus orígenes, exalumno de Física en Ciencias Exactas de la UBA, comparte la pasión por la música tanto como por la poesía. Y por esas cosas del destino, en el efímero café-concert Gotán, compartió momentos claves para la cultura argentina con Juan Gelman, Paco Urondo, Eduardo Rovira y hasta aquel Astor Piazzolla que alarmaba a los puristas del tango. En esta charla en un rincón perdido del barrio porteño de Villa Pueyrredón, Stroscio cuenta sus proyectos del otro lado del Atlántico y recuerda algunas de sus andanzas.
Foto: GENTILEZA HORACIO PAONE
César Stroscio
-¿Cuándo surge el Trío Esquina porteño? (que integra con el guitarrista Pino Enríquez y el contrabajista Ricardo Capria)
-Pino vino a París siguiendo a su actual mujer, que había viajado con los padres, científicos. Un día viene a traerme una carta de Pedro Gaeta, el pintor. Yo hacía poco había salido del Cuarteto Cedrón. Estaba con un guitarrista, Luis Rizzo, hermano de Raúl, el actor. Ensayábamos en casa y él dejaba la guitarra. Cuando Pino vio la guitarra me preguntó si yo tocaba. “Porque yo toco, ¿puedo?”, me dice, y tocó La cachila con un arreglo que había hecho él y yo me quería morir, porque hacía tiempo que estaba buscando un buen guitarrista.
-No es fácil el tango.
-No, y en guitarra sola menos, la guitarra es un instrumento muy ingrato. Pino que venía del folklore pero con todo lo que había sacado de Troilo-Grela, quería insertarse en el tango, tocó eso y le digo «tenemos que hacer un trío”. Yo estaba con Carlos Carlsen, otro que se fue del Cuarteto Cedrón. Le dije que mi proyecto era rescatar cosas de Rovira, sobre todo. Él me dijo que había venido a ver a la novia y tenía pasaje por seis meses. Le ofrecí quedarse en casa porque yo tenía que ir a trabajar a Aviñón.
Cuando volví me dijo, «Mirá, yo me voy a ir dentro de seis meses, pero hagamos igual el trío.» Tocamos dos veces y él se volvió. Son esos encuentros que se producen una vez en la vida. Yo le dije, «Mirá, andá, vos, hacé tus cosas pero si querés volver yo un año este aguanto.» Y él me dejó a un amigo de él, Norberto Pedreira, también excelente guitarrista, pero yo no tenía la misma onda. Igual hicimos unas giras sensacionales en Italia y al final Pino decidió instalarse en Francia con su mujer actual.
-¿Como es eso de un trío Esquina.fr y un uno.ar?
-Pino estuvo diez años y después este se vino de vuelta. Nació su hijo y quería que se criara acá y además no se adaptaban tanto. Entonces busqué un guitarrista. El contrabajista era un francés porque Carlos Carlsen se murió. Y bueno, con este guitarrista, Leonardo Sánchez, muy bueno, seguimos el trío. Cuando venía Pino yo había arreglado que tocaba con él. Es un excelente guitarrista, pero como te digo, esos encuentros que se hacen con Pino son increíbles, increíbles, la onda que hay. Nos entendemos con los ojos cerrados.
-Él toca sin partitura.
-¿Viste?, sin partitura. Se sabe muy bien lo que tiene que tocar. Lo puede llegar a cambiar, pero si lo cambia lo cambia bien. Cuando se fue Leonardo vino otro chico argentino, Tomás Bordalejo. Mucho tiempo toqué con el contrabajista francés Hubert Tissier hasta que tuvo problemas de reuma.
-Decías que habías tenido un contrabajista armenio que era muy bueno, pero que el tango no lo conoce.
-Él puede llegar a tocar todo, pero no es como con Pino, cerrar los ojos y encontrarse. Es muy buen contrabajista, yo creo que es el número uno, el número dos de Francia, pero para lo que tocamos con Esquina necesitaba ensayar mucho. Entonces el trío Esquina.fr es muy es muy variable. En realidad, prácticamente, hace un año y medio que no hemos tocado.
-¿Cómo se armó el cuarteto Cedrón?
-Yo empecé antes que fuera cuarteto, con el trío Cedrón. Era el año ’62, y yo grabé el primer disco con poesía de Gelman, Madrugada. Yo llevé a Miguel Praino, con quien ya tocaba en orquesta de tango. Yo tenía 18, 19 años.
-¿Cómo lo conocieron?
-Eso es increíble, porque yo estudiaba Ciencias Exactas. Primero Química, pero después me volqué más a la matemática, a la física.
Foto: GENTILEZA HORACIO PAONE
-¿Cómo es eso?
-Mira, sobre todo los matemáticos, son fanáticos de la música. Cantan, le ponen música al teorema de Pitágoras, al teorema de Tales. Porque el sistema musical tiene mucho que ver con eso, está muy estructurado. Pero bueno, un compañero era primo de Juan Cedrón y me presentó. Por intermedio de él también conocí a Gelman, a él sobre todo a través de su hermano, Alberto Cedrón, que era un gran pintor. No sé si sigue siendo recordado, pero era excelentísimo. Así conocí a gente del ambiente, digamos, Gelman, Urondo. Y nosotros mismos a gente del teatro del teatro Apolo, donde estaba Héctor Alterio.
El caso es que nos embarcamos los tres, Praino, yo y Cedrón, y fundamos un boliche que se llamó Gotán, en la calle Talcahuano 360. Y para estrenar e invitamos a Rovira, que vino con el trío con Alchourrón y Fernando Romano. Tocábamos nosotros, invitábamos amigos, gente de música y no funcionó a pesar de que teníamos cantidades de músicos. Lo abrimos como café concert, que no había en esa época. Era el año 65, años duros, ¿viste? Luego vino Onganía y pasaba la cana a pedir los documentos, a pedirnos a nosotros que estábamos tocando. Nos llevaron a la comisaría. Lo que era la incertidumbre en esos años. Fue menos de un año, pero hizo época el Boliche Gotán.
-¿Gotán era por el libro de Gelman?
-Claro. Yo creo que en el ’62 ya estaba ese libro.
-Y quedó atrás la Física.
-Cuando encontré a Cedrón, ahí encontré esta óptica, porque a mí la óptica del tango en los años sesenta ya no me gustaba tanto. Me parecía que había algo que se había perdido. Había que cambiar al farolito por el tubo fluorescente, y bueno, me gustó mucho ese comienzo, sobre todo la poesía de Raúl González Tuñón. Le puso música a poemas que nadie se podía imaginar que se podía. Pero también se hicieron con letras de otros poetas, hasta de Dylan Thomas, del peruano César Vallejo.
-Luego se tuvieron que ir.
-Eso fue más tarde, en el ’76. Éramos amigos de gente que estaba remarcada. Además, hicimos la Cantata del Gallo Cantor, en homenaje a los caídos en Trelew. Fuimos a tocarla al penal pero no nos dejaron entrar. Estábamos todos fichados. Y cantidad de amigos nuestros pasaron del otro lado, cayeron en cana, amenazados. Desde el ’71 nosotros íbamos a España, donde era complicado porque todavía estaba Franco, y a Francia. Ahí estuvimos con gente del ambiente, Paco Ibáñez nos presentó con la casa de música Polidor. Ahí grabamos lo que había censurado Franco en España.
-¿Se sentían integrantes del ambiente parisino?
-¿Yo? Yo soy siempre el hombre gris. Pero a partir de ahí hacíamos idas y vueltas entre Buenos Aires y París. Después de 1976 decidimos adelantar una gira de un mes porque acá ya se ponía muy pesado. Nos quedamos pensando que iba a ser por poco tiempo. No pedimos exilio, no fuimos exiliados políticos, sino que fuimos como trabajadores
-Claro, sí que eran trabajadores, eran músicos. Pero después del ’83, ¿por qué no volviste definitivamente?
Foto: GENTILEZA HORACIO PAONE
-En el ’83 vine a ver, pero ya tenía una hija escolarizada allá, y todos teníamos una vida ya hecha. Aparte me había separado de mi mujer y ella estaba en España, mi hija dando idas y vueltas y no era fácil la cosa. Y además ya tenés amistades.
-¿Cómo fue la separación del cuarteto?
-Los caminos se bifurcaban. Él fue a buscar otros músicos y el nombre quedó como de fantasía, porque de hecho fueron cinco, seis. Y buscaba más temática de folklore. Sentí que ya no era el autobús. Ya no me sentía más. Seguí tocando, incluso haciendo arreglos para, pero me tentaba menos. Esa historia para mí en un momento terminó y tenía ganas de desarrollar la parte instrumental más a fondo. Además, 25 años es mucho tiempo.
Pero para mí fue muy importante, yo me hice ahí. Yo ya tenía un apego grande por la poesía desde chico, por una tía mía que le gustaban leer poemas. Descubrir a Gelman, a Urondo, para mí fue extraordinario. Digamos que eso me metió en esa ruta, en ese camino de la poesía. Toda mi carrera con el cuarteto y después del cuarteto, hasta actualmente, hago con cosas que están muy cerca de la poesía. Musicalizado. Grabé con la griega Angélique Ionatos y sigo tocando con Paco Ibáñez, que musicalizan poesía.
–Estas preparando un espectáculo con poemas de Gelman para hacer en Francia.
-Sí, los va a decir un actor suizo, francoparlante,
Estoy ansioso por ver cómo funciona. Tomamos poesía de Gelman en francés. Yo seguí trabajando con el traductor de Gelman, Jean Portante, que también es poeta y con quien tengo que continuar ahora en enero. Es luxemburgués, pero de origen italiano y habla español. Muchas veces hicimos espectáculos con los poemas que están en el disco Ruiseñores de nuevo, traducidos al francés.
Música y matemática
-¿Cómo aprendiste a tocar el bandoneón?
-Cuando tenía ocho fui a un cumpleaños de vecinos de mi barrio, Saavedra. Ahí vi a un muchacho tocar el bandoneón y me dije yo quiero eso, quiero llegar a tocar eso.
-Ese bandoneonista te rompió la cabeza.
– No, le rompió la cabeza a mi a mi viejo, que tuvo que comprarme un bandoneón y se gastó un mes de salario.
-Bueno, te dio bola, podría haberte dicho que no.
-Primero fui a un profesor que me prestó uno un poquito más chico. Hasta que llegó el momento de comprar uno grande y mi viejo lo compró y yo qué sé, a los 14 años empecé a tocar con otros. El mismo maestro, que era uno de los bandoneonistas de Juan D’ Arienzo, cuando veía que alguno más o menos funcionaba bien, lo mandaba a orquestas tradicionales, que eran muy buenas en aquella época. Cuando yo estaba en la facultad, tocaba los sábados, los domingos en el Centro Asturiano para animar bailes y todo eso. Después estudié un poco de composición, y sobre todo armonía. Primero estudié con Guillermo Graetzer, en el Collegium Musicum, después tuve que viajar, abandoné con él y volví con otro también de allí, de esta camada de alemanes que vinieron a la Argentina. Después Rovira me aconsejó de ir con Pedro Aguilar. Yo me iba hasta Caseros, pero Rovira peor, se iba desde Lanús. Cuando me fui a Francia dejé y bueno, después comprando libros, consultando con otros amigos. Me hice autodidacta. También hay que escuchar.
-Y matemática.
– Esos libros son ya bastante matemáticos.
Gotán y el legado del bandoneón
«El boliche Gotán empezó con Rovira. Después vino otra gente: La Porteña Jazz Band, Rodolfo Alchourrón con su quinteto, Rudy Chernikoff. Se hizo teatro, con una obra corta de Roberto Cossa. La ñata contra el libro. Francisco Urondo también escribió un sketch corto, de una media hora. Se me escapan los nombres. Osvaldo Tarantino, Osvaldo Manzi. Vino unos meses después Piazzola, y tocaron en el mismo lugar Piazzolla y Rovira. Así que yo mamé de todo eso. Hay una especie de testimonio de eso en una película documental que hizo un cineasta argentino (Mauricio Berú, en 1966) que se llama Fuelle Querido, que hace un montaje de bandoneonistas. Están Pedro Láurenz, Pedro Maffia, y vienen a filmar a Gotan. Ahora hay una chica que yo tuve como alumna dos o tres años. Tal vez algún día venga por acá, se llama Louisse Jallu. Ella está hizo un disco en el centenario del nacimiento de Piazzolla con tema de Piazzolla. Es la única vez que yo escuché tocar a Piazzolla, pero no como Piazzolla. Una cosa diferente pero que seguía siendo seguía Piazzolla».
El 7 de septiembre de 1822, Pedro I de Braganza, desde las orillas del río Ypiranga, en San Pablo, anuncia la creación (independencia) del Imperio de Brasil. Hasta ese momento, el inmenso territorio formaba parte del Imperio de Portugal, y el emperador era Juan de Braganza, su padre, que había huido de las tropas napoleónicas a Río de Janeiro y debió volver a las apuradas para no ser destronado en Lisboa.
En enero de ese año, el ministro de Asuntos Extranjeros del Imperio, José Bonifacio, había pergeñado la idea de construir una Federación de Brasil y las Provincias Unidas, que no prosperó ni en Rio ni en Buenos Aires. Tropas brasileñas ocupaban desde 1817 la Provincia Cisplatina, como llamaban a la Banda Oriental, y estallaron hostilidades entre los militares que pretendían seguir al mando de Juan y los que se integraron al Imperio de Pedro. Los orientales miraban a Buenos Aires, pero Bernardino Rivadavia mandó a decir al Cabildo de Montevideo que “no podía comprometer su dignidad ni el orden público iniciando una contienda con un poder vecino”. El encargado de negocios de los Estados Unidos, John Murray Forbes, le orejeó las cartas y escribió al secretario de Estado, John Quincy Adams, que “por el tono de desafío de este Gobierno se diría que estamos ante hostilidades inminentes, pero la verdad es que ese tono se adoptó simplemente para gozar de alguna popularidad (…) La gran carnada (…) es una guerra con Portugal, para reconquistar la Banda Oriental”. Ese Quincy Adams fue el que dos años antes había diseñado la llamada Doctrina Monroe, por el presidente que la proclamó.
En 1824 se había decidido la suerte de América en la batalla de Ayacucho, y desde Buenos Aires Manuel Dorrego apostaba a que las tropas multinacionales de Bolívar continuaran su cruzada libertadora hasta Río de Janeiro. Tampoco prosperó.
Así llegamos a ese dramático 1825. El 23 de enero los diputados aprobaron de manera unánime que el manejo de las relaciones exteriores de las Provincias Unidas estuviera en manos del gobierno de Buenos Aires. El 28 de enero era asesinado en Lima Bernardo de Monteagudo. Bolívar calculó que iban a por él y acusó a esbirros de la Santa Alianza, esa entente de monárquicos reaccionarios vueltos al poder a la caída de Napoleón. El caraqueño intenta hacer un Congreso Panamericano para organizar y unificar las colonias democráticamente. Lo acusan de tirano. El 28 de marzo, la Junta de Gobierno del Mato Grosso acepta el pedido de anexión al Imperio de Chiquitos, en el Alto Perú y los adelantados brasileños ocupan Moxos, la otra provincia jesuítica.
Para entonces, el mariscal Antonio José de Sucre convoca a una asamblea en Chuquisaca para decidir qué se hará con esos territorios tan alejados de la capital virreinal. Bolívar le pide informar a los porteños, que el 9 de mayo responden que hagan lo que les parezca. El 6 de agosto se decreta la independencia de la nueva República, Bolivia, en honor al Libertador.
En el puerto de Santa María de los Buenos Aires, en tanto, un grupo de nacionales de ambas orillas, conocido con el masónico apelativo de “Los 33 Orientales”, harto de promesas y esquives oficiales, había decidido encarar por las suyas la expulsión de los brasileños de la otra orilla. Estaba a la cabeza Juan Antonio Lavalleja de la Torre. Cruzaron desde San Isidro y Quilmes y el 25 de agosto, el Congreso instaurado en San Fernando de La Florida declara la independencia oriental de toda dominación brasileña y pide la reincorporación a las Provincias Unidas. El 29 de agosto Portugal reconoce la independencia del Imperio de Brasil, una deuda pendiente entre padre e hijo.
El 10 de diciembre de 1825, Pedro Il declara la guerra a las Provincias Unidas y el 22 de diciembre ordenó el bloqueo del puerto de Buenos Aires. El 1 de enero de 1826 el gobierno de la incipiente nación declara la guerra al Imperio de Brasil y otorga patente de corso para combatir las naves que comerciaban desde todas las costas de ese país. Fue el inicio de una sangrienta contienda que terminaría tres años después con el triunfo en los campos de batallas de las tropas rioplatenses, la derrota en la mesa de negociaciones encaradas por Manuel José García y la independencia de la República Oriental del Uruguay.
El resto es otra historia que continúa hasta estos días, con acercamientos virtuosos y divergencias calamitosas -como la actual- entre las dos naciones más grandes de la América del Sur.
Esta va a ser una semana clave para Venezuela, la región y también para el estreno de la Estrategia de Seguridad Nacional2025, que este viernes presentó la administración de Donald Trump. No es que ese documento diga algo que el propio presidente no haya repetido hasta el hartazgo desde que llegó por primera vez al Salón Oval, en 2016, solo que ahora formaliza esa línea de pensamiento imperial en un texto de 30 páginas que pretende diseñar un reparto del mundo en que Estados Unidos se reserva el patrimonio exclusivo del que llaman “hemisferio occidental”. Le pone el pomposo nombre de «Corolario Trump a la Doctrina Monroe».
¿Por qué será una semana clave? Porque el cerco está cada vez más ajustado en torno a las costas venezolanas. La Casa Blanca prácticamente decretó el cierre del espacio aéreo sobre la República Bolivariana y, además, el miércoles la opositora María Corina Machado recibirá el premio Nobel de la Paz de este año. A la ceremonia acudirán los presidentes de Panamá, Ecuador y Paraguay, pero quién sabe si no se dará una vueltita Javier Milei, como para limar asperezas luego del faltazo al sorteo del Mundial 2026 de la FIFA en Washington DC.
Quienes apuestan a un cambio de régimen en el país caribeño esperan que la ceremonia en Oslo despierte una revuelta cívico-militar que facilite el ingreso de tropas estadounidenses, sin una invasión plena. Por lo pronto, Machado viene ofreciendo -sin guardarse eufemismos- las riquezas venezolanas a empresas estadounidenses en caso de derrocar a Nicolás Maduro. Y tampoco oculta su deseo de que sean los marines los que terminen con más de un cuarto de siglo de gobiernos chavistas. Este sábado había convocado a manifestaciones en ciudades de 24 países, cosa de ir calentando motores para el 10-D.
En estos días desde el Palacio Miraflores confirmaron la charla telefónica con Trump, que según Maduro fue cordial. El mandatario bolivariano agradeció además gestiones de su par colombiano, Gustavo Petro, con opositores venezolanos en Cúcuta. También Lula da Silva intenta sostener que América Latina es una zona de paz y habló directamente con Trump de eso. Dentro de EE UU, por otro lado, no toda la dirigencia está alineada con el gobierno y hasta algunos como el senador republicano Rand Paul -libertario él, como su padre Ron Paul- se juntó con los demócratas Chuck Schumer, Tim Kaine y Adam Schiff para bloquear las ansias belicistas de la Casa Blanca, donde el secretario de Estado Marco Rubio se relame ante la posibilidad de cumplir el sueño de décadas de pasearse por Caracas como si fuera un virrey junto a ese grupete de exiliados de Miami que tanto colaboraron para encumbrarlo. Los legisladores apelan a la prerrogativa del Congreso para declarar una guerra, una enmienda constitucional de 1973, tras el fracaso en Vietnam.
Maduro no solo se quejó ante todos los organismos internacionales por la amenaza de una intervención armada. También por el despojo de la petrolera CITGO en Estados Unidos que autorizó un juez de Delaware, lo que sumado al oro depositado en el Banco de Inglaterra, implica una ruptura total de las reglas internacionales. Algo como lo que ocurre con los fondos rusos congelados en Europa que algunos belicistas de por allá quieren apropiarse para financiar la guerra en Ucrania.
Buen pie para hablar de la ESN 2025. En relación con Nuestra América, el Corolario Trump dice claramente: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región”. Y agrega: “Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio. Este «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad estadounidenses”. ¿Cómo lo hará? Sencillo. “La política estadounidense debe centrarse en reclutar líderes regionales que puedan ayudar a crear una estabilidad tolerable en la región, incluso más allá de las fronteras de esos socios”. Se puede ver el original acá.
Debe decirse que no hay mucho cambio con la visión que en el norte se tiene desde 1823 de lo que despectivamente llaman “patio trasero”. Tampoco es nueva la acusación sin pruebas de narcotráfico. Ya en 2005 el entonces presidente Hugo Chávez había expulsado a la DEA y en 2012 denunció maniobras para desestabilizar a su gobierno con imputaciones de ese calibre. “He recibido alertas, incluso de personas serias y ajenas a nosotros, sobre una operación a largo plazo diseñada por el Pentágono. Quieren vincular a Chávez con el narcotráfico. Te van a aplicar la Fórmula Noriega. ¿Por qué? Porque contra un narcopresidente, todo vale», dijo entonces, recordando la invasión a Panamá de diciembre de 1989.
Hacete amigo de Rusia
La ESN 2025 es también categórica con relación a Europa. Destaca que el continente viene perdiendo participación en el PBI mundial y arguye que: “(el) declive económico se ve eclipsado por la perspectiva real y más cruda de una desaparición de la civilización”. Luego da un paso más. “Si las tendencias actuales continúan, el continente será irreconocible en 20 años o menos (…) Queremos que Europa siga siendo europea, que recupere la confianza en sí misma como civilización”. A la manera de un psicólogo social, el documento sostiene que “Esta falta de confianza se evidencia especialmente en la relación de Europa con Rusia”. Y aquí viene lo interesante. “Como resultado de la guerra en Ucrania, las relaciones europeas con Rusia se han visto profundamente deterioradas, y muchos europeos consideran a Rusia una amenaza existencial. Gestionar las relaciones europeas con Rusia requerirá una importante implicación diplomática de Estados Unidos, tanto para restablecer las condiciones de estabilidad estratégica en todo el territorio euroasiático como para mitigar el riesgo de conflicto entre Rusia y los estados europeos”. En pocas palabras: Estados Unidos pretende ser garante de la paz en Eurasia mediante una alianza fuerte con Rusia, para lo cual necesita desentenderse de los problemas europeos. Buena estrategia, solo resta saber si Rusia rompería su amistad con China y con India para confiar en un aliado que ya la dejó pagando. Por más que la ESN haga sonar música para los oídos de Vladimir Putin y diga que busca “acabar con la percepción, y prevenir la realidad, de que la OTAN es una alianza en constante expansión”.
El mensaje del secretario de Coordinación de Producción nacional, Pablo Lavigne, no podía ser más claro sobre las premisas de la teoría que sustenta el Gobierno nacional. «La mejor política pública (para la industria) es la inexistencia (de una política)», dijo en un acto en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, lo que se traduce como que lo único que está dispuesta a hacer la gestión paleolibertaria con respecto al desarrollo productivo es no hacer nada. Que sobreviva el más apto, según esa óptica darwiniana, lo que se está traduciendo en el cierre acelerado de empresas, o su reconversión en importadoras, dejando un tendal de trabajadores en la calle. Sin embargo, eso de que solo merece sobrevivir el más capaz se choca con el auxilio estatal que se le imploró a Donald Trump y al FMI, sin los cuales la gestión de Javier Milei no hubiera sobrevivido a este dramático 2025.
Los dichos de Lavigne venían como respuesta a declaraciones del pope del grupo Techint, Paolo Rocca, en una conferencia en la UIA en la que alertó por la avalancha de heladeras y lavarropas importados que se comercializan en el país, y se inscribe en una problemática que lleva a una destrucción de industrias que no se veía desde los aciagos años 90. O cuando en el final de los 70 se decía que «el mercado decidirá si hay que fabricar acero o caramelos».
El empresario agregó que “sin industria, difícilmente se genere trabajo y una mejora del consumo. Si no logramos un modelo industrial que haga competitiva nuestra ind., las importac. serán desleales, destruyendo parte de nuestro patrimonio que es la ind. nac. y el trabajo arg.
El caso quizás más emblemático de estos días fue el anuncio del cierre de la producción local de Whirlpool en la localidad de Pilar. Impactante porque pierden su empleo 220 trabajadores y porque la planta se había construido en 2022, con una inversión de unos 50 millones de dólares. El proyecto implicaba la producción de 300.000 lavarropas, la mayoría para la exportación. ¿Qué pasó en el entretanto? Que cayó el consumo local y que el valor del dólar le quita competitividad es una respuesta cantada. Pero hay otra menos explícita. La «ayuda» de Trump pergeñada por su secretario del Tesoro, el inefable Scott Bessent, no es gratuita.
Desde que volvió a la Casa Blanca, Trump apuró su política de reindustrialización de Estados Unidos con dos herramientas igualmente contrarias al pensamiento paleolibertario: incremento de los aranceles aduaneros e incentivos a la producción nacional. Llegó a amenazar con sanciones a firmas estadounidenses que producen en México, Canadá o China si no regresaban a su propio país. Whirlpool tiene su sede en Benton Harbor, Míchigan, donde fue fundada en 1911. La jugada en Argentina es a dos puntas. Abandona una planta que es de última generación y crea trabajos en Estados Unidos. Cumple con Trump, al igual que lo hace Milei, cuya mejor política exterior, también, es no tener política exterior. Por eso se suma sin chistar a lo que dicen en Washington.
Así, a la catarata de votaciones en la ONU que van en contra de la tradición argentina −bloqueo a Cuba, política de derechos humanos y contra la tortura, sin ir más lejos− le agrega el apoyo incondicional a Israel, al punto de que se comprometió con trasladar la embajada argentina a Jerusalén. Gesto que solo tienen Estados Unidos, Paraguay, Guatemala, Honduras, Papúa Nueva Guinea y una nación no reconocida por la ONU, Kosovo. Milei le recalcó esta decisión al canciller Gideon Saar, de gira por la región. «La elección del presidente Javier Milei fue un doble milagro: para Argentina y para el pueblo judío. Su victoria en las elecciones parlamentarias del mes pasado fue un paso importante para consolidar su Gobierno y encaminar a Argentina por la senda correcta», replicó Saar en su cuenta de X.
La elección del presidente Javier Milei fue un doble milagro: para Argentina y para el pueblo judío.
Su victoria en las elecciones parlamentarias del mes pasado fue un paso importante para consolidar su gobierno y encaminar a Argentina por la senda correcta.
El seguidismo a los deseos de Trump pone en riesgo la posición histórica de Argentina en el continente, habida cuenta de la ofensiva militar desatada contra Venezuela en el Caribe. Una ofensiva que se extiende a Colombia y a Brasil. Dato importante: Lula da Silva consiguió que Estados Unidos quite aranceles a productos brasileños que habían sido impuestos con la excusa de que se perseguía judicialmente a Jair Bolsonaro. No solo eso, el expresidente ultraderechista fue detenido por intentar fugarse y el Supremo Tribunal Federal ratificó su condena a 27 años por el conato de golpe de Estado de enero de 2023. Sin arrodillarse.
El copy-paste mileísta derivó en la creación de una Agencia Nacional de Migraciones, remedo vernáculo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés). «Damos un paso histórico: al trabajo diario de Migraciones le sumamos la capacidad operativa de las Fuerzas Federales con una fuerza civil−policial migratoria, con estándares claros, firmes y modernos para controlar de verdad nuestras fronteras. Un solo objetivo: control migratorio real, fronteras seguras y tolerancia cero con el crimen organizado, el tráfico de personas y la inmigración ilegal», anunció la aún ministra de Seguridad y senadora electa, Patricia Bullrich.
NUEVA AGENCIA NACIONAL DE MIGRACIONES
Damos un paso histórico: al trabajo diario de Migraciones le sumamos la capacidad operativa de las Fuerzas Federales con una fuerza civil-policial migratoria, con estándares claros, firmes y modernos para controlar de verdad nuestras… pic.twitter.com/A5x6arNLKA
Romper todo La designación de un militar en actividad como el actual titular del Ejército, Carlos Presti, como ministro de Defensa es otro sello de la intención mileísta de poner todo patas para arriba. Una decisión que rompe con otra tradición, que desde la recuperación de la democracia llevó a poner a la cabeza de esa dependencia a un civil. Pero incluso los que aceptan que este dato puede no ser tan grave atienden a otras dos consideraciones importantes. Por un lado, Presti, que es hijo de un coronel imputado por violaciones a los derechos humanos, nunca repudió la represión ilegal. Por otro lado, cuestionan que lleve a una politización de las fuerzas, encolumnado como está con el proyecto oficialista. Y, sobre todo, que representa el ala de lo que se conocía como «Partido Militar», alineado con el liberalismo. El que se encaramó en todos los golpes de Estado desde 1955 en adelante y no permitió la consolidación de una democracia hasta 1983
Designación inédita. Por primera vez en 42 años, el ministro de Defensa es un general del Ejército.
Foto: NA
Otra cuestión que pone sobre la mesa el nombramiento del reemplazante de Luis Petri es que, si el plan es copy−paste, no faltará mucho para que, como Trump hizo en septiembre pasado en su Gobierno, el cargo de Presti se convierta en ministro de Guerra. Se podrá decir que, después de todo, Juan Domingo Perón fue ministro de Guerra. Pero no es de creer que la estrategia de Presti vaya por ese lado. Por lo pronto, antes de asumir como diputado por Mendoza, Petri se muestra contento como un chico con juguete nuevo por la llegada al país de aviones F−16 fabricados en Estados Unidos, pero comprados como rezago a Dinamarca.
«Con @JMilei, ninguna misión es imposible −posteó Petri−. En menos de dos años, pasamos de la promesa al hecho: la Argentina tiene caza supersónicos. Listos para custodiar nuestros cielos y defender a los argentinos como nunca antes».
Con @JMilei, ninguna misión es imposible. En menos de dos años, pasamos de la promesa al hecho: la Argentina tiene caza supersónicos. Listos para custodiar nuestros cielos y defender a los argentinos como nunca antes. pic.twitter.com/rrJ5dDgvR6
En otro sector donde el oficialismo espera aprovechar el momento para romper todo es en el de las reformas estructurales. Por ahora, trascendieron algunas propuestas en Educación que no levantaron mucha espuma. Donde hay jaleo es en la reforma laboral. Un tema en el que la nueva conducción de la CGT tendrá que ver cómo se acomoda.
Ya uno de los «gordos», Gerardo Martínez, de la UOCRA, mantuvo un encuentro en la Casa Rosada para hablar del asunto. Su cara a la salida no daba a entender que estuviera de acuerdo con lo que se le planteaba, pero habrá que ver cómo caen las fichas. Sí sería pertinente acotar algunas certezas. Las patronales y los Gobiernos de derecha siempre plantean que para combatir la desocupación hay que flexibilizar leyes consideradas obsoletas. Hablan de «facilitar» los despidos, como quien cree que una ley de divorcio pudiera aumentar los casamientos. Porque hace tres años, con esas «leyes obsoletas» Whirlpool apostó por una inversión importante. Ahora, y cuando hay «clima de negocios» como no se veía en décadas, se van también la fabricante de rodamientos SKF, la metalúrgica Cramaco−DBT; la tradicional elaboradora de ollas de alta calidad Essen anuncia que importará parte de sus productos y Carrefour busca comprador, lo mismo que Raizen, dueña de la marca de combustibles Shell. Según un relevamiento publicado por Clarín, en los últimos 15 meses se destruyeron 17.323 empresas. Esta nueva oleada, por lo demás, puede ser la última ¿Quién volvería a apostar en una Argentina que cada no tanto vuelve a tropezar con la misma piedra?
Por si fuera poco, los bancos Santander y BBVA informaron desde sus casas matrices que frenaron el crédito en Argentina por un escenario de riesgo creciente debido a la alta morosidad y la falta de expectativas favorables a futuro. «Las perspectivas de crecimiento económico se han deteriorado en el tercer trimestre como resultado de la incertidumbre política, los elevados tipos de interés y las presiones cambiarias», dijo un directivo de BBVA al medio español Expansión. Ni siquiera la repentina y poco clara revisión de los datos estadísticos sobre el crecimiento que hizo el INDEC, que evitó sobre la hora que se considerara a ese trimestre como de recesión, resulta convincente.
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