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Esta va a ser una semana clave para Venezuela, la región y también para el estreno de la Estrategia de Seguridad Nacional2025, que este viernes presentó la administración de Donald Trump. No es que ese documento diga algo que el propio presidente no haya repetido hasta el hartazgo desde que llegó por primera vez al Salón Oval, en 2016, solo que ahora formaliza esa línea de pensamiento imperial en un texto de 30 páginas que pretende diseñar un reparto del mundo en que Estados Unidos se reserva el patrimonio exclusivo del que llaman “hemisferio occidental”. Le pone el pomposo nombre de «Corolario Trump a la Doctrina Monroe».

¿Por qué será una semana clave? Porque el cerco está cada vez más ajustado en torno a las costas venezolanas. La Casa Blanca prácticamente decretó el cierre del espacio aéreo sobre la República Bolivariana y, además, el miércoles la opositora María Corina Machado recibirá el premio Nobel de la Paz de este año. A la ceremonia acudirán los presidentes de Panamá, Ecuador y Paraguay, pero quién sabe si no se dará una vueltita Javier Milei, como para limar asperezas luego del faltazo al sorteo del Mundial 2026 de la FIFA en Washington DC.

Quienes apuestan a un cambio de régimen en el país caribeño esperan que la ceremonia en Oslo despierte una revuelta cívico-militar que facilite el ingreso de tropas estadounidenses, sin una invasión plena. Por lo pronto, Machado viene ofreciendo -sin guardarse eufemismos- las riquezas venezolanas a empresas estadounidenses en caso de derrocar a Nicolás Maduro. Y tampoco oculta su deseo de que sean los marines los que terminen con más de un cuarto de siglo de gobiernos chavistas. Este sábado había convocado a manifestaciones en ciudades de 24 países, cosa de ir calentando motores para el 10-D.

En estos días desde el Palacio Miraflores confirmaron la charla telefónica con Trump, que según Maduro fue cordial. El mandatario bolivariano agradeció además gestiones de su par colombiano, Gustavo Petro, con opositores venezolanos en Cúcuta. También Lula da Silva intenta sostener que América Latina es una zona de paz y habló directamente con Trump de eso. Dentro de EE UU, por otro lado, no toda la dirigencia está alineada con el gobierno y hasta algunos como el senador republicano Rand Paul -libertario él, como su padre Ron Paul- se juntó con los demócratas Chuck Schumer, Tim Kaine y Adam Schiff para bloquear las ansias belicistas de la Casa Blanca, donde el secretario de Estado Marco Rubio se relame ante la posibilidad de cumplir el sueño de décadas de pasearse por Caracas como si fuera un virrey junto a ese grupete de exiliados de Miami que tanto colaboraron para encumbrarlo. Los legisladores apelan a la prerrogativa del Congreso para declarar una guerra, una enmienda constitucional de 1973, tras el fracaso en Vietnam.

Maduro no solo se quejó ante todos los organismos internacionales por la amenaza de una intervención armada. También por el despojo de la petrolera CITGO en Estados Unidos que autorizó un juez de Delaware, lo que sumado al oro depositado en el Banco de Inglaterra, implica una ruptura total de las reglas internacionales. Algo como lo que ocurre con los fondos rusos congelados en Europa que algunos belicistas de por allá quieren apropiarse para financiar la guerra en Ucrania.

Buen pie para hablar de la ESN 2025. En relación con Nuestra América, el Corolario Trump dice claramente: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región”. Y agrega: “Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio. Este «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad estadounidenses”. ¿Cómo lo hará? Sencillo. “La política estadounidense debe centrarse en reclutar líderes regionales que puedan ayudar a crear una estabilidad tolerable en la región, incluso más allá de las fronteras de esos socios”. Se puede ver el original acá.

Debe decirse que no hay mucho cambio con la visión que en el norte se tiene desde 1823 de lo que despectivamente llaman “patio trasero”. Tampoco es nueva la acusación sin pruebas de narcotráfico. Ya en 2005 el entonces presidente Hugo Chávez había expulsado a la DEA y en 2012 denunció maniobras para desestabilizar a su gobierno con imputaciones de ese calibre. “He recibido alertas, incluso de personas serias y ajenas a nosotros, sobre una operación a largo plazo diseñada por el Pentágono. Quieren vincular a Chávez con el narcotráfico. Te van a aplicar la Fórmula Noriega. ¿Por qué? Porque contra un narcopresidente, todo vale», dijo entonces, recordando la invasión a Panamá de diciembre de 1989.

Hacete amigo de Rusia

La ESN 2025 es también categórica con relación a Europa. Destaca que el continente viene perdiendo participación en el PBI mundial y arguye que: “(el) declive económico se ve eclipsado por la perspectiva real y más cruda de una desaparición de la civilización”. Luego da un paso más. “Si las tendencias actuales continúan, el continente será irreconocible en 20 años o menos (…) Queremos que Europa siga siendo europea, que recupere la confianza en sí misma como civilización”. A la manera de un psicólogo social, el documento sostiene que “Esta falta de confianza se evidencia especialmente en la relación de Europa con Rusia”.
Y aquí viene lo interesante. “Como resultado de la guerra en Ucrania, las relaciones europeas con Rusia se han visto profundamente deterioradas, y muchos europeos consideran a Rusia una amenaza existencial. Gestionar las relaciones europeas con Rusia requerirá una importante implicación diplomática de Estados Unidos, tanto para restablecer las condiciones de estabilidad estratégica en todo el territorio euroasiático como para mitigar el riesgo de conflicto entre Rusia y los estados europeos”.
En pocas palabras: Estados Unidos pretende ser garante de la paz en Eurasia mediante una alianza fuerte con Rusia, para lo cual necesita desentenderse de los problemas europeos. Buena estrategia, solo resta saber si Rusia rompería su amistad con China y con India para confiar en un aliado que ya la dejó pagando. Por más que la ESN haga sonar música para los oídos de Vladimir Putin y diga que busca “acabar con la percepción, y prevenir la realidad, de que la OTAN es una alianza en constante expansión”.

Tiempo Argentino, 7 de Diciembre de 2025