por Alberto López Girondo | Nov 5, 2025 | Sin categoría
Este martes 4-N tiene toda la pinta de haber sido un punto de inflexión y quizás el indicio de que se le puede mojar la pólvora para la batalla cultural de Donald Trump con un mensaje absolutamente opositor. Hubo varias señales adversas para el presidente, pero la más contundente sin dudas fue el triunfo aplastante en Nueva York de Zohran Kwame Mamdani, lo más a la izquierda que asoma la cabeza en el escenario político estadounidense en décadas, y que derrotó no solo al aparato del Partido Demócrata sino al propio inquilino de la Casa Blanca, que ante la segura derrota del republicano Curtis Sliwa pidió encarecidamente que antes de inclinarse por un “comunista” que ni siquiera nació en Estados Unidos, voten a Andrew Cuomo. Un ciertamente impresentable exalcalde y exgobernador del estado que en la primaria había perdido con el joven de 34 años y rompiendo todo compromiso ético fue como independiente. El resultado: Mamdani obtuvo más del 50% de los votos, Cuomo el 41%. Para colmo, Mikie Sherrill y Abigail Spanberger -mujeres, diantres- se hicieron de las gobernaciones de Nueva Jersey y Virginia contra los entenados de Trump.
Como siempre conviene tener a mano una excusa para seguir mostrándose como superhéroe, Trump culpó de esos resultados a que el no figuraba como candidato y a la falta de acuerdo bipartidista para incrementar la deuda. “Trump no estaba en la papeleta y el cierre del gobierno fueron las dos razones por la que los republicanos perdieron las elecciones esta noche, de acuerdo con los analistas electorales”, escribió en irritadas mayúsculas y con datos incomprobables en su red social Truth, que para cosas como estas la tiene.
https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/115494873923565600
Mamdani será el alcalde más joven del corazón financiero del mundo desde 1892 y el más disruptivo no solo por su fe musulmana sino por el programa que propuso y que logró algo más de un millón de sufragios, contra 854.000 de Cuomo, su inmediato contrincante. Lo que despertó la ira de, por ejemplo, el ideólogo de las extremas derechas internacionales, Steve Bannon, quien posteó en X que “Nueva York ha sido tan adoctrinada por sus escuelas que los votantes acaban de elegir a un yihadista neomarxista” y lo comparó con el alcalde de la capital británica, Sadiq Khan. “En cinco años, Nueva York se convierte en Londres” y agregó, con indignación racista “Se le debe quitar la nacionalidad inmediatamente”.
Otro que apeló a indignados mensajes antimusulmanes fue el ministro de la Diáspora de Israel, Amichai Chikli, quien posteó que Mamdani ahora los judíos “tendrán que huir” de Nueva York. «La ciudad fue en su día un símbolo global de la libertad pero ha quedado ahora en manos de un seguidor de Hamás, alguien cuya postura no dista mucho de la de los yihadistas fanáticos que mataron a 3.000 personas hace 25 años» en las Torres Gemelas.
Desde Argentina, el presentador televisivo Jonatan Viale se sumó a estas posturas antimusulmanas con una imagen que ahorra todo tipo de palabras.
La ciudad de Nueva York, sin embargo, tiene una gran proporción de judíos que cuestionan fuertemente el extremismo dominante en el gobierno de Israel y las acciones genocidas que desarrolla en Gaza. Incluso el alcalde electo mantuvo reuniones con representantes de la comunidad judía, tanto religiosos como laicos, que le dieron su apoyo. Uno de los que apostó por su candidatura es el senador Bernie Sanders, del ala izquierda de los demócratas y que se define como socialista, al igual que Mamdani.
Vale la pena acá agregar un mensaje del expresidente Barack Obama, uno de los “barones” del Partido Demócrata, que seguramente hubiera preferido que el postulante en ese distrito hubiese sido otro, aunque él también fue centro de agresiones de Trump. Aunque, claro, ahora Obama aprovechó para bajar línea estratégica en función del éxito adicional en Nueva Jersey y Virginia.
“Congratulaciones a todos los candidatos demócratas que ganaron esta noche. Esto nos recuerda que cuando nos unimos en torno a líderes fuertes y visionarios que se preocupan por los temas importantes, podemos ganar. Todavía nos queda mucho trabajo por hacer, pero el futuro se ve un poco más prometedor”.
En Nueva Jersey Mikie Sherrill, de 53 años, una expiloto de helicópteros y exfiscal de distrito, superó a Jack Ciattarelli, el “pollo” de Trump, por estrecho margen. En Virginia, Abigail Spanberger, exagente de la CIA, de 46 años, ganó de manera aplastante -más de 56% de los votos- sobre la vicegobernadora republicana Winsome Earle-Sears. “Esta noche, eligieron un liderazgo que siempre los pondrá en primer lugar, y esta noche, damos vuelta de página”, escribió en X, dando cuenta de que está desplazando a los republicanos, en el poder desde 2021.
En su campana también había prometido medidas para bajar el costo de vida y fortalecer la educación y la salud públicas. O sea, triunfos basados en un toque de Roosevelt y algo de socialismo que descompensa a las derechas dominantes.
Tiempo Argentino, 5 de Noviembre de 2025
por Alberto López Girondo | Nov 2, 2025 | Sin categoría
El domingo pasado, el presidente Lula da Silva se repantigó en un sillón frente a Donald Trump en un aparte de la Cumbre del grupo ASEAN en Kuala Lumpur y mostró a un líder que habla de tu a tu al líder de la principal potencia de occidente. La tirria del empresario inmobiliario contra el tornero mecánico era evidente. Por su encono a todo lo que suene a izquierdista y que le pueda hacer sombra. Pero básicamente porque si hay dos personajes más opuestos en el mundo son ellos.
Uno, heredero díscolo de una fortuna, que siempre se codeó con lo más granado de la sociedad y recorrió sus caminos de degradación. Un cheto, bah. El otro, hijo de la pobreza nordestina emigrado a San Pablo junto con su madre y sus seis hermanos en un desvencijado camión desde Caetés a Guarujá, va por su tercer mandato y se postula a un cuarto período. Un laburante, digamos, que justo el lunes cumplía 80 años. El martes, las favelas Penha y Alemão se vestían de sangre y horror en una nueva “chacina” como se dice en portugués. Mismo origen etimológico que “chacinado”, para ser más preciso.
En esta ojeriza hay dos componentes cruciales. Lula es la contracara del ultraderechista Jair Bolsonaro, pero además es un grano en las posaderas para recomponer el patio trasero con el que soñaba James Monroe y que trastabilló hace justo 20 años cuando junto con un grupo de lideres regionales le dijeron No al Alca.
Trump tuvo que reconocer el jueves en Corea del Sur, ante Xi Jinping, que el mundo ya no es unipolar y hay otro que tiene con qué. El argumento para aplicar sanciones a China era el tráfico de fentanilo, pero todos saben que el tema es otro. Con Brasil, al principio era salvar al expresidente amigo, pero la excusa del narcotráfico sirve más a los intereses de la Casa Blanca.
Así lo entendió el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, Victor Santos, quien entregó a las autoridades estadounidenses un informe policial con el objetivo de que se inscriba a los grupos como el PCC y Comando Vermelhjo como organizaciones terroristas. Música para los oídos de Marco Rubio, que impulsa la ordalía de ataques a supuestas “narcolanchas” en el Caribe y elevó la presión contra Nicolás Maduro y la cúpula chavista, a las que se acusa de liderar el supuesto Cartel de los soles. En la volteada cayó también el colombiano Gustavo Petro, más que nada por haber denunciado que la ofensiva esconde la avidez por el petróleo y otros minerales venezolanos.
Brasil tiene otro aditamento: es socio fundador del grupo BRICS. El Operativo Contención en las favelas es en realidad la estrategia para contener, para pegarle debajo de la línea de flotación, al Brasil de Lula. ¿Cuánto pasará hasta que Brasil también se denomine narcoestado, como piden los bolsonaristas?
En 1994, un asesor de Richard Nixon, John Ehrlichman, que terminó enchastrado por el escándalo Watergate, reveló en una entrevista con Dan Baum, de Harper’s Magazine, que el republicano tenía dos enemigos en la campaña de 1968, “la izquierda pacifista y la población negra”.
“Sabíamos que no podíamos ilegalizar la oposición a la guerra ni la raza, pero al lograr que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego criminalizar ambas sustancias, podíamos desarticular esas comunidades”. Así explica la guerra contra las drogas que desató Nixon en 1971 y que tanto le atrae ahora a Trump y a sus adláteres.
Tiempo Argentino, 2 de Noviembre de 2025
por Alberto López Girondo | Nov 2, 2025 | Sin categoría
Brasil es grande incluso en masacres cometidas por fuerzas policiales y de seguridad. Y a su manera sigue el lema positivista de su bandera: Orden y progreso. Aunque ese orden tenga tanto de inexplicable caos. No es de ahora que el horror por lo ocurrido en las favelas de Penha y Alemão estremece y remite a las organizaciones que fueron creciendo desde hace décadas en sus cárceles más feroces.
Por estos días se recordó una matanza reflejada en una tremenda película de Héctor Babenco, Carandirú, de octubre de 1992, en la Casa de Detenção, el nombre oficial del penal paulista. En esa matanza -111 presos desarmados asesinados sin misericordia- está el origen del Primer Comando Capital (PCC), como agrupación contra el maltrato, en agosto de 1993. Esto que se decía de Orden puede verse en el Estatuto del PCC, una suerte de Constitución de una de las bandas “fuera de la ley” que se mantienen en Brasil como parte de la organización nacional.
Cuentan las historias carcelarias que Mizael Aparecido da Silva sabia que para poder defenderse de la barbarie carcelaria no sólo había que estar unidos, sino que había que tener códigos estrictos. De miembros de la Camorra habría aprendido que la primera ley debe ser la fidelidad. Así, el primero de los 16 artículos dice: “Lealtad, respeto y solidaridad por encima de todo al Partido”.
Vale la pena leer el corpus elaborado a fines de 1992, cuando Mizael estaba preso en Taubaté, San Pablo. El pobre idealista fue asesinado por otros presos, encabezados por Ricardo Alexandre Lúcio, Gordo, en febrero de 2002. Triste fin para el hombre que había escrito como artículo 9º: “El partido no tolera las mentiras, la traición, la envidia, la avaricia, la calumnia, el egoísmo ni el interés personal, sino más bien: la verdad, la lealtad, la integridad, la solidaridad y el bien común, porque somos uno para todos y todos para uno”.
Un dato interesante de estos pasos iniciales del PCC es que el Fiscal General de San Pablo en octubre de 1992 era Michel Temer, luego secretario de Seguridad de ese Estado y con los años vicepresidente de Dilma Rousseff y protagonista en agosto de 2016 del golpe institucional que lo depositó en el Planalto. WikiLeaks había revelado que Temer era informante de la CIA.
En 2006 hubo otra matanza también en San Pablo. Fue cuando las autoridades decidieron el traslado de centenares de presos a la cárcel de Presidente Bernardes, a 589 kilómetros de la ciudad, donde también había estado un capo de Comando Vermelho, ahora en boga por esta nueva “chacina”. Entre los trasladados estaba Marcos Willians Herbas Camacho, Marcola, uno de los líderes del PCC. Hubo un levantamiento generalizado en la ciudad y al cabo de varios días habían quedado unos 150 cadáveres. Se había cumplido el artículo 9º, que los que estaban afuera debían ayudar a los de adentro. El traslado era visto como una violación de los Derechos Humanos del recluso.
En un artículo de junio de 2006 para la revista Acción, del IMFC, el autor de esta nota escribió algo que guarda actualidad sobre el origen de esa organización que logró vencer al tiempo: “Corría el año 1969 y para imponer su rigor contra las agrupaciones revolucionarias de izquierda, la dictadura militar no tuvo mejor idea que equiparar la protesta política con el delito liso y llano mediante la Ley de Seguridad Interior. En consecuencia, los militantes sociales fueron alojados junto a detenidos comunes para rebajarles la moral y someterlos a la misma degradación que a los delincuentes ordinarios. (…) Pero la condena resultó al revés de lo previsto. Y los reclusos por delitos “civiles” aprendieron lo que era la solidaridad, la disciplina, la mística y la fe revolucionaria de los que habían sido arrestados por sus ideas. También tuvieron verdaderas lecciones de economía política y tácticas de guerra urbana. Se dice que algunos de aquellos aprendices alojados en la Galería B del presidio de Ilha Grande, más conocido como “La caldera del diablo”, comenzaron a reclamar por sus derechos y formaron el Comando Vermelho. El éxito de esta organización en sus inicios, según cuentan los reclusos con más memoria, fue que logró unificar la lucha contra los abusos de las autoridades penitenciaras al tiempo que puso un freno a los ataques, violaciones y robos entre detenidos”.
Tiempo Argentino, 2 de Noviembre de 2025
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