Se supone que Argentina volvió a jugar en las grandes ligas esta semana, según celebran el presidente y los promotores de su “batalla cultural” ultraderechista. Es decir, o sea, Javier Milei se jacta de haber logrado un acuerdo comercial histórico, fruto, deslizan, de que Donald Trump reparó en sus dotes en su discurso en el Foro de Davos del año pasado. Ese en el que despotricó contra la “agenda woke”, las parejas gay –a las que acusó de pedófilos- las mujeres y los migrantes. Como será que este mismo viernes, el jefe de estado dijo que “cuando uno está sentado con ellos, todos respiran batalla cultural”. Y agregó en una entrevista con la plataforma de streaming Neura: “Lo puedo creer de Marco Rubio porque lo conozco de antes, la entiende a la perfección, la lleva en la sangre. Lo que me sorprendió es que cuando estuvimos sentados con el equipo de Trump, todos respiran batalla cultural. Bessent respira batalla cultural, Trump también respira batalla cultural”.
Raro en Bessent, que al ser nominado como secretario del Tesoro dijo en el Senado: “Quiero agradecer a mi esposo, John Freeman, quien está aquí hoy, y a mis maravillosos hijos Cole y Caroline (nacidos por gestación subrogada), quienes están sentados detrás de mí, por darme la mejor lección de civismo”. Sin mencionar el escándalo por oscura amistad de Trump con Jeffrey Epstein, que destila pedofilia.
Otro que anotó con ese modelo pulmonar extremo es al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al que calificó de “queridísimo amigo” y “bastión de occidente”. En fin, así con todo. Sin embargo, el mismo día que la Casa Blanca anunciaba el “superacuerdo” con Argentina, también avisaban que había pactos similares con Guatemala, El Salvador y Ecuador. Pero de manera coincidente, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, daba a conocer el bautismo de la intervención militar en el Caribe. Se llama Operación Lanza del Sur (Operation Southern Spear) y es claro que no solo se enfoca en Nicolás Maduro, sino en Gustavo Petro y fundamentalmente, es una espada que apunta a Lula da Silva.
Ese mismísimo jueves, Trump indultó a nuestro conocido Joe Lewis, ese amigo de Mauricio Macri que organiza tours para jueces, dirigentes empresariales y políticos a su exclusiva mansión en Lago Escondido. El hombre había reconocido maniobras en el uso de información privilegiada para obtener fortunas en timbas financieras. Parece que el inquilino de la Casa Blanca se apiadó de él y lo perdonó, porque después de todo hubo arrepentimiento y Lewis pagó una multa de cinco millones de dólares por sus pecados.
El viernes, tras una reunión con el vicepresidente JD Vanze, Hegseth, Rubio y el jefe del Estado Mayor Conjunto Dan Caine, el empresario inmobiliario dijo “ya me he decidido… (sobre qué haremos) no puedo decirles qué es, pero hemos avanzado mucho con Venezuela en cuanto a detener el flujo de drogas. Sin embargo, tenemos un problema con México, tenemos un problema con Colombia”. Casualmente países con gobiernos progresistas no alineados con Washington. Casualidades ¿no?
Volviendo a Bessent, es el que más claramente ubica el programa financiero estadounidense de apoyo a Milei como de defensa de los intereses estadounidenses. Así, dijo en una entrevista con MSNBC News que el propósito era “la estabilización del gobierno, uno de nuestros grandes aliados en América Latina, durante una elección (…) Yo prefiero usar la paz mediante la fortaleza económica antes que tener que disparar a narcolanchas si el gobierno colapsa (…) Tenemos una oportunidad generacional en América Latina para crear aliados”. En Newsmax agregó que “EEUU esta recuperando América Latina a través de liderazgo económico, sin balas”, y recordó que el gobierno de Bolivia y el que avizora en Chile, junto con Ecuador y Paraguay “están abrazando a los EE UU”, algo que en ocho años no había logrado Barack Obama.
Justo a 20 años del No al Alca, el pacto Roca-Runciman 2.0 viene con finanzas pero también con balas, contra lo que adujo Scott, que dijo lo que dijo a horas de la primera vuelta en Chile, a dos semanas de la de Honduras, donde gobiernos que indigestan en el norte atraviesabn trances difíciles. En Bolivia, el 17 de agosto ya habían coronado el desplazamiento del MAS-IPSP y en Ecuador, en comicios poco transparentes, habían conseguido la continuidad del bananero Daniel Noboa, en abril, y este domingo hay una consulta sobre cuatro puntos centrales: si se permitirá la presencia de bases militares, sobre reducir el número de asambleístas y eliminar la obligación del Estado de financiar a los partidos políticos. El cuarto es decisivo para consolidar un régimen oligárquico, si se habilita una nueva reforma constitucional en la que, de ser aceptados los anteriores puntos, el que no tenga dinero no podrá participar en la política nacional, que además, quedaría bajo supervisión militar estadounidense.
O sea, es decir, mucho más de palo que de zanahoria. Por mencionar algo nomás, por lo que se va sabiendo de las conquistas que conseguiría nuestro país de este Si al Alca, hay 14 ventajas para EE UU y una para Argentina. Como dijera algún malintencionado en este mundo ultra, Estados Unidos se comporta como un tipo que va a un club de swingwers, solo.
En condiciones normales, la frase del canciller Pablo Quirno, «estamos yendo con la valijita a vender la Argentina» hubiese sonado como un programa virtuoso para abrir puertas en el mundo al comercio de los productos nacionales. Pero algunas condiciones objetivas impiden esa lectura optimista de lo que está ocurriendo con el país a tres semanas de la elección de medio término que le dio un nuevo impulso a la gestión de Javier Milei. Una de ellas es, claramente, que el Gobierno logró salir airoso de las urnas y del escenario de catástrofe posterior a las elecciones provinciales bonaerenses por el apoyo inclaudicable de la administración de Donald Trump. La otra es que para lograr ese salvavidas la gestión local quedó en manos de la Casa Blanca, que se lo refriega en el rostro a cada paso. A esto se podría agregar que los terminales locales del banco JP Morgan (JPM) que fungen de ministros argentinos se manejan con un grado tal de sigilo que semejan intrusos que ingresaron a una vivienda para vaciarla antes de que los residentes despierten. Por ejemplo: el titular de Economía, tras asegurar que era inminente un acuerdo comercial con Estados Unidos, se negó a dar detalles porque, dijo, había un pacto de confidencialidad, como si se tratara de negociaciones entre privados y él no fuera funcionario. Y que los detalles los anunciaría la Casa Blanca, cosa que hizo en la tarde de este jueves, junto con acuerdos similares para Guatemala, Ecuador y El Salvador.
A los fines de este análisis, entonces, no está mal recordar que Quirno es descendiente de una familia de alcurnia que se remonta nada menos que hasta 1810, cuando Norberto de Quirno y Echandía firmó en el Cabildo Abierto del 22 de mayo por la continuidad del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Cinco años después, otro antecesor, este por vía materna, el entonces director supremo Carlos María de Alvear (nacido Carlos Antonio del Santo Ángel Guardián de Alvear y Balbastro) le hizo llegar una carta a lord Stangford, embajador británico en Río de Janeiro, pidiendo el protectorado británico. Es de la familia también un ministro de Relaciones Exteriores de Bartolomé Mitre, Marcelino Ugarte, y él mismo fue director de Fusiones y Adquisiciones para América Latina del JPM. Dentro del área económica del Gobierno, fueron gente de esa banca Luis Caputo y su segundo, José Luis Daza; Alejandro Lew, secretario de Finanzas; Santiago Bausili, presidente del Banco Central y Vladimir Werning, vicepresidente; Demián Reidel, exjefe de asesores de Milei y ahora presidente de Nucleoeléctrica Argentina. Como sea, la venta de Argentina parece haber resultado, ya que el propio Quirno la celebró primero junto con Jamieson Greer, representante Comercial de EE.UU., y luego con Marco Rubio, el secretario de Estado.
Met with Argentina’s new Foreign Minister @pabloquirno to reaffirm our strong partnership. Together, we’re driving economic growth, advancing trusted technology, and strengthening regional security. pic.twitter.com/QRG07M4urn
Días febriles Ahora, finalmente, se sabe qué estuvieron negociando en secreto aparte del megasalvataje elector Luis Caputo, Quirno, Bausili y Daza a principios de octubre con Scott Bessent, el secretario del Tesoro de EE.UU., en esos días febriles en que todo parecía que estaba yendo por la canaleta. Se trata de un acuerdo del que se habló desde el 26 de octubre pero del que nadie mostraba las cartas a la espera de que lo hicieran en el norte. En esta entrevista con el comunicador oficialista Luis Majul, Caputo se trabó al explicar que no podía contar de qué venía la cosa. Sonó a «no puedo disim… decir nada Luis, porque estoy bajo el tratado de confidencialidad». Ver minuto 33:40 en adelante del programa en LN+ del lunes 10.
Este tipo de secretismo que deja los anuncios en manos del Gobierno de Donald Trump es la característica de una gestión que supera con creces las «relaciones carnales» de los 90. Ahora hay carne pero también espíritu de seguidismo, al punto que el presidente ya anunció que no viaja a la cumbre del G20 en Sudáfrica porque no va Trump. Es difícil saber, por ejemplo, qué ocurrió con las cerca de 50 toneladas de oro que subrepticiamente salieron del Banco Central hacia Londres en julio de 2024. Otro dato: si no fuera porque Bessent avisó que se había activado parte del swap que «generosamente» se habilitó en octubre, en el Gobierno nacional todos se hacían los distraídos. Algunos economistas y sabuesos de las finanzas tenían certezas de que algo raro había ocurrido con el dinero fantasma aportado para la campaña. Hasta el locuaz Bessent lo confirmó el martes, con ese toque de «canchero» que tanto seduce a los financistas enquistados en el Ministerio de Economía vernáculo.
El funcionario estadounidense dijo en una entrevista en Msnbc News que se había utilizado una parte de esos fondos –quizás entre 2.100 millones y 3.000 millones de dólares, vaya uno a saber– y para tranquilizar a sus ciudadanos dijo que EE.UU. había sacado ganancias de esa maniobra. El economista Christian Buteler lo celebró, irónicamente, como «el mejor rulo de la historia y una Masterclass del Tío Sccoty».
Fue el mejor rulo de la historia y una Masterclass del Tío Sccoty Vende dólares en el mercado y luego le da un crédito (activa el swap) al BCRA para comprar los u$s. dejando al BCRA con la deuda y embolsando la ganancia de la operación cambiaria.- 👏👏👏
Aliados Pero Bessent habló más ese día. Dijo, sin despeinarse, que la operación tenía como propósito «la estabilización del Gobierno, uno de nuestros grandes aliados en América Latina, durante una elección», y avanzó con otras cuestiones de tipo geopolítico, el argumento esencial de su «ayuda» a Milei. «Yo prefiero usar la paz mediante la fortaleza económica antes que tener que disparar a narcolanchas si el Gobierno colapsa (…) Tenemos una oportunidad generacional en América Latina para crear aliados».
¿Quiénes serían los aliados con que puede contar el trío Trump-Rubio-Bessent? Lo desnuda sin pudores este último: «Acabamos de ver una elección en Bolivia. Probablemente veamos una elección en Colombia. Las vimos en Ecuador. Las veremos en Chile».
Economic security is national security. And this administration successfully pursued peace through economic strength to stabilize an ally in Latin America.
Our intervention in Argentina was never a “bailout.” It was a swap line that made money for the American people. pic.twitter.com/WzLzPDqpoB
— Treasury Secretary Scott Bessent (@SecScottBessent) November 11, 2025
Esto se complementa con declaraciones al canal Newsmax en las que dijo que «EE.UU. está recuperando América Latina a través de liderazgo económico, sin balas». Recuerda que Bolivia y descuenta que también Chile «están abrazando a los EE.UU.». Luego cuestiona que en 8 años Barack Obama no pudo hacer nada similar, aunque digamos que lo intentó. Lo que prefiere olvidar es que el No al Alca fue hace justo 25 años y en la cara de George W. Bush. Que no era demócrata precisamente.
Al mismo tiempo que se conocía el documento de EE.UU. con Argentina se supo que había pactos calcados con los Gobiernos de Guatemala, Ecuador y El Salvador –un Sí al Alca demorado– y otro funcionario, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunciaba el Operativo Lanza del Sur, como se conocerá de ahora en más a la ofensiva, sin ahorro de balas, contra lanchas en el Caribe y que tienen como objetivo el Gobierno de Nicolás Maduro, ya que está el de Gustavo Petro, pero fundamentalmente el de Lula da Silva. Una remake del Big Stick (Gran Garrote) que puso en marcha en 1900 el presidente Theodore Roosevelt, primo lejano de Franklin Delano Roosevelt. Precisamente en aguas caribeñas y a dos años de una operación de «bandera falsa» que justificó la guerra de Estados Unidos contra España y la ocupación de Cuba y Puerto Rico.
Las renuncias del director general, Tim Davie, y la directora ejecutiva de noticias de la BBC, Deborah Turness, desnudó una interna en la cadena pública del Reino Unido de la que no fueron ajenos, en esta ocasión, ni Donald Trump ni el gobierno israelí. De hecho, el desencadenante fue la trasmisión de un documental en el que se editó un discurso del presidente de Estados Unidos del 6 de enero de 2021, cuando partidarios trumpistas tomaron por asalto el Capitolio el día que se iba a certificar el resultado de la elección que había consagrado a Joe Biden el 3 de noviembre anterior. Esta crisis en la emisora británica comenzó cuando el diario The Telegraph publicó documentos que desmintieron el sentido que se le había dado a un mensaje presidencial en lo que implico acusaciones de manipulación.
Fue en ese contexto que Davie y Turness asumieron su responsabilidad como máximos gerentes de la Corporación Británica de Radiodifusión (tal la traducción al castellano de BBC) y presentaron su dimisión. Davie había llegado al cargo en septiembre de 2020 con una carrera de 20 años de servicio. Turness también tiene una larga hoja de antecedentes profesionales, aunque a la cadena británica había llegado en 2022. El Telegraph reveló que un memorándum interno daba cuenta de una anomalía en la edición del documental de la serie Panorama titulado “Trump: ¿Una segunda oportunidad?” que fue emitido en octubre pasado.
En ese programa se superpusieron mensajes del todavía presidente diciendo: “Vamos a marchar hacia el Capitolio y estaré allí con ustedes. Y lucharemos. Lucharemos con todas nuestras fuerzas”. Se supone que trataba de presionar a delegados del colegio electoral de que no votaran por Biden o rechazaran los resultados en algunos distritos. En otro momento de ese fragoroso día dijo: “Vamos a marchar hacia el Capitolio y vamos a animar a nuestros valientes senadores y congresistas, y probablemente no animaremos tanto a algunos de ellos”. Más tarde, agregó: “Lucharemos con todas nuestras fuerzas. Y si no luchan con todas sus fuerzas, dejarán de tener un país”. Todo eso junto en dosis adecuadas sonaba explosivo, claro. Y una crítica a esa presentación figuró en un informe basado en memos internos que filtró al diario británico Michael Prescott, exasesor interno de un comité de ética de la BBC.
Trump, que anunció una demanda multimillonaria, festejó las renuncias de los directivos en su cuenta de Truth. “Los altos cargos de la BBC, incluido Tim Davie, el director general, dimiten/son despedidos por haber sido descubiertos manipulando mi excelente (¡PERFECTO!) discurso del 6 de enero. Gracias a The Telegraph por desenmascarar a estos periodistas corruptos. Son personas muy deshonestas que intentaron influir en las elecciones presidenciales. Por si fuera poco, proceden de un país extranjero, uno que muchos consideran nuestro principal aliado. ¡Qué terrible para la democracia!
El mismo Prescott denunció en el documento que la cadena tenía un sesgo antiisraelí en sus coberturas en árabe, lo que sirvió para que la embajada de ese país en el Reino Unido reclamara disculpas por lo que considera un ataque a la posición de Israel en su ofensiva en Gaza. “Pedimos una reforma completa para garantizar que sus futuros reportajes cumplan con los estándares que se esperan de la BBC», dice un comunicado oficial. En su cuenta de X, el vocero de esa representación diplomática, Alex Gandler, indica que “durante años, hemos expresado nuestra profunda preocupación por la cobertura que la BBC hace de Israel, incluyendo una persistente parcialidad, un doble rasero y el incumplimiento de sus propios estándares de imparcialidad. Estos problemas no han sido incidentes aislados, sino que forman parte de un patrón preocupante que ha moldeado la percepción pública de Israel y ha contribuido a la propagación de desinformación y prejuicios”.
Until BBC boss Tim Davie either comes clean on how Panorama doctored Trump's speech – or resigns – I won't be paying my licence feehttps://t.co/lfGd4BlJXV
La radiodifusora, que alcanzó su grado máximo de prestigio durante la segunda guerra mundial como la referencia oficial de los mensajes del gobierno, se sustenta mediante una tasa que pagan los ciudadanos de alrededor de 175 libras esterlinas al año, unos 325.000 pesos. Este nuevo incidente despierta críticas no sólo por el contenido de la BBC sino por la injerencia que suelen tener los gobiernos de turno en la elección de quienes la dirigen. Además de la ofensiva de las cadenas privadas y del neoliberalismo en general por ser un medio estatal. Que por cierto, no solo tiene programas periodísticos.
Las críticas de la sede diplomática israelí, a todo esto, son apenas otra visión parcial de las coberturas de la BBC. No son pocos los que señalan una mirada inclinada no precisamente contra Israel en un escenario conflictivo como el de Gaza. Así, el historiador y escritor escocés William Dalrymple afirmó en un tuit que el Telegraph, “que tanto ruido y furia desplegó esta semana, no mencionó ni una sola vez el claro sesgo anti-palestino que revelaba el informe, ni tampoco la mayor parte de nuestra prensa y medios de comunicación. ¿Por qué? Porque comparten el sesgo de @BBCNews y su desconocimiento de la responsabilidad histórica británica en la tragedia del despojo del pueblo palestino; de hecho, la mayoría de nuestra prensa apenas reconoce a los palestinos como seres humanos”.
Se recuerda que esa visión parcial también había afectado no hace tanto al excrack futbolístico Gary Lineker, conductor de Match of the Day (El partido del día) desde 1999. Humanista al fin, en mayo de 2023 Lineker había sido suspendido tras haber criticado en sus redes la política antimigratoria del gobierno.
Tuvieron que devolverlo a las pantallas por el revuelo que se había desatado a su favor y que él se encargó de responder públicamente. “El fútbol es un deporte de equipo, pero su apoyo fue abrumador”, les dijo a colegas y simpatizantes que habían salido en su defensa en esos “pocos días surreales“.
After a surreal few days, I’m delighted that we have navigated a way through this. I want to thank you all for the incredible support, particularly my colleagues at BBC Sport, for the remarkable show of solidarity. Football is a team game but their backing was overwhelming. 1/4
En mayo pasado, el hombre que había empatado contra Argentina en el Mundial de México 86 y luego jura haberse callado admirando el segundo gol de Maradona, tuvo que dejar el programa definitivamente. Fue luego de otro posteo, en favor de Gaza, pero que tenía un emoji considerado antisemita. Lineker se disculpó, dijo que no sabía del significado, pero, en resumidas cuentas, se fue sin más trámite.
En una investigación del portal Declassified UK (Desclasificado Reino Unido) se revelaba en febrero pasado que editores de la BBC, del Financial Timesy de The Guardian sostuvieron reuniones secretas con el ex jefe del ejército israelí, general Aviv Kohavi, un mes después de que comenzaran los bombardeos en Gaza. Estuvieron presentes Katherine Viner, editora en jefe de TG , Roula Khalaf, editora del FT y Richard Burgess, director de contenido informativo de la BBC.
Pero no solo desde este lado del planeta se hacen críticas a la BBC. Es el caso de la vocera de la cancillería rusa, Maria Zajárova, quien al conocerse las renuncias de Davie y Turness escribió en su canal del Telegram: «La BBC y otros (medios) similares aprendieron a presentar lo negro como blanco y viceversa, y fabrican sus propias noticias falsas a escala industrial. Cualquier tema puede ser motivo para difundir información falsa. Los encargos políticos y los milagros del montaje se convierten en el principal motor del pseudoperiodismo”.
Javier Milei se tomó la segunda mitad de la semana para jugar el juego que más le gusta: codearse en Estados Unidos con lo más granado del ultraconservadurismo y dar cuenta de su inserción en ese club «anticomunista», justo cuando esos mismos sectores tenían que digerir, malamente, el triunfo de Zohran Mamdani en Nueva York. Este doceavo viaje presidencial a ese país tuvo la excusa de participar en el America Business Forum (ABF, Foro de Negocios de Estados Unidos) en Miami. Luego fue al Council of the Americas (Consejo de las Américas) y no quiso perderse en Bolivia la asunción de Rodrigo Paz, el hombre que puso fin en elecciones democráticas a dos décadas de Gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).
Puertas adentro, sin embargo, debió enfrentar otro vendaval –y van…– tras una reunión con Mauricio Macri que terminó de manera bastante áspera, tras la sorpresiva renuncia de Guillermo Francos y la movida de dos candidatos que antes de jurar los puestos para los que se habían postulado, aceptaron cargos de gestión. Se trata de Manuel Adorni, electo legislador porteño en mayo, que juró como jefe de Gabinete; y Diego Santilli, el reemplazante a las apuradas de José Luis Espert a la cabeza en la lista de diputados de LLA-PRO en la PBA, al frente del Ministerio del Interior.
El sábado anterior, Macri posteó en su cuenta de X un mensaje envenenado, señal inequívoca de su irritación con Milei. «La salida de un hombre con capacidad y equilibrio como Guillermo Francos, que para la ciudadanía representaba sensatez, para ser reemplazado por otro sin experiencia, no parece ser una buena noticia», despotricó el exmandatario, que no se caracterizó en su paso por la Rosada por el trato para con sus entonces aliados de la UCR que ahora reclama para sí.
Ayer fui invitado a comer por el presidente Milei en Olivos, en agradecimiento por el apoyo que le di en la semana más difícil de su gobierno antes de las elecciones. En el encuentro hablamos sobre los temas pendientes. La idea era pensar la mejor manera de reforzar los equipos y…
El resultado de las elecciones del 26 de octubre envalentonó al oficialismo de un modo que va mucho más allá de lo que los números revelaron. Es cierto que el Gobierno –y especialmente el presidente Milei– necesita aparecer como si hubiera arrasado en las urnas. Un poco por razones políticas, pero otro mucho por cuestiones psicológicas del personaje y del rol que la internacional ultraderechista exige para sus líderes. En eso no hay mucha diferencia entre el argentino y Donald Trump, que para disimular el resultado adverso de sus candidatos en Virginia y Nueva Jersey a manos de dos mujeres y de un musulmán en la «Gran Manzana» dijo que los republicanos perdieron porque él no estaba en la papeleta de esos distritos.
El peronismo, en tanto, quedó inmerso desde el domingo 26 en una interna que apenas había quedado en sordina por la campaña electoral. Lo curioso es que en Balcarce 50 también hubo un tembladeral. Lo de Macri fue solo la punta de un iceberg que los analistas perciben como de destino incierto. La primera reunión de Milei con el nuevo Gabinete antes de tomar su avión para Estados Unidos fue un show con el estilo de estudiantina que caracteriza a la administración de LLA. Con saltos insólitos del jefe de Estado con el aún titular de Defensa, Luis Petri y abrazos estudiadamente amables con el ministro sin cartera Santiago Caputo. Hubo coincidencia en los analistas en que hay un nuevo eje en el Gobierno, que cada vez es más de los hermanos Milei, luego de un armado territorial que resultó exitoso a cargo de Karina Milei y de los Menem, que también recuperaron protagonismo y preponderancia. A ellos –para mayor irritación de Macri– se agregó Santilli, alguien que no goza de la simpatía del fundador del PRO, aunque lo sigue contando como propio. Quién sabe por cuánto tiempo más.
Fenómeno mundial En Miami Milei se perdió una nueva foto con Trump, como hubiera deseado, y también con Lionel Messi, al que sus allegados trataron en vano de convencer. De hecho, el campeón mundial había hablado en el foro un día antes. El entusiasmo fanático de algunos de los seguidores de Milei lleva a que a veces caigan en trampas, como le ocurrió esta vez a Martín Varsasvky, que posteó en su cuenta de X una imagen que pronto fue desmentida por las Notas de la Comunidad de la plataforma. Había sido trucada de una foto del presidente con el empresario Elon Musk, de cuando el dueño de Tesla y Space X todavía no había caído en desgracia con la Casa Blanca.
De lo que no se privó el inquilino de la Quinta de Olivos fue de una humorada, no escatológica en esta ocasión. «Messi es la prueba de que yo a veces puedo felicitar a un zurdo». Luego, sí, agregaría algunos dardos contra el kirchnerismo y sus consabidos brulotes contra todo lo que huela a progresismo. «Dos de cada tres argentinos no quieren volver al pasado, ya no quieren más Socialismo del Siglo XXI». Y a continuación empalmó una frase contra el alcalde electo de Nueva York, sin nombrarlo. «El kirchnerismo es una de las sucursales del Socialismo Siglo XXI, que en algunos lugares de la Costa Este ha entrado. Se disfrazan de corderos y son peores que los lobos». Acto seguido, propuso, así como así, «un gran consenso capitalista en Argentina» porque, en un viejo recurso de las derechas locales, «esta es una nación en la que está todo por hacerse».
Ya directamente puesto en vendedor de un artículo comercial, Milei dijo en tono místico: «Quiero invitarlos a que inviertan en este país y demuestren el poder y la superioridad moral del capitalismo, que sean parte de la redención que el pueblo argentino necesita y que servirá de ejemplo para el resto del mundo».
Nuevo escenario En Argentina, mientras tanto, la CGT elegía una nueva conducción en el marco de las amenazas contra los derechos de los trabajadores que se desliza en las «filtraciones» del proyecto de reforma laboral que, ahora con viento a favor, pretende imponer el oficialismo. No fue una «rosca» fácil la que elevó al triunvirato a Jorge Sola, del gremio Seguro; Cristian Jerónimo del Vidrio; y el camionero Octavio Argüello. Son hombres de Héctor Daer, Gerardo Martínez y Hugo Moyano, respectivamente, y no hay demasiadas señales de que esta nueva conducción vaya a romper lanzas con el Gobierno ante el nuevo escenario que se le presenta. En amplios sectores de la sociedad crece el reclamo de medidas contundentes en rechazo a modificaciones en esa área que consoliden mayores pérdidas de derechos. Ponen de ejemplo a los trabajadores del Hospital Garrahan, que consiguieron un 61% de incremento luego de una lucha decidida y tenaz. Desde adentro del edificio de Azopardo 802 de sostiene que, tras el veredicto de las urnas, no hay espacio sino para el diálogo; pero nunca nada es permanente. La reforma laboral es solo una de las que ahora encara el Gobierno. Las otras son la reforma tributaria y la penal. Para todas ellas, necesitará del apoyo de los gobernadores. Así se lo exigieron el secretario del Tesoro, Scott Bessent y los popes del JP Morgan que visitaron Buenos Aires la semana anterior. En un encuentro inaugural de Milei con 20 mandatarios provinciales, quedó claro que salvo los cuatro no invitados –Ricardo Quintela de La Rioja; Gildo Insfrán de Formosa; Gustavo Melella de Tierra del Fuego; y Axel Kicillof, de Buenos Aires, o sea, el 40% de la población– los demás podrían ser cultores del consenso que pretende el oficialismo, aunque hay diferencias entre quienes asistieron a la cita en cuanto a su eventual cercanía con las demandas mileístas. También, que «la ancha avenida del medio», por falta de presupuesto, digamos, quedó sin pavimentar. La tarea de Santilli, reconocido de buen diálogo con todos –por algo está donde está– será que todo salga a pedir del amigo del norte.
CGT. La central renovó el trinomio de conducción, ahora integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello.
Comentarios recientes