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Doctor en Filosofía, docente e investigador en la Universidad de Chile, Rodrigo Karmy Bolton acaba de publicar una serie de ensayos sobre lo que define como “el devenir Nakba del mundo”, donde bajo el título Palestina sitiada analiza lo que considera un experimento del imperialismo que se desarrolla en esa región de Medio Oriente pero cuyos alcances son globales. De eso habló en esta charla vía Zoom con Tiempo.

–Tu planteo es que hay en marcha una especie de Nakba eterna, con bolsones de pobreza, de excluidos en las ciudades, perseguidos y exterminados, como los palestinos desde 1948.

–El sentido sería pensar a Palestina no como un caso aislado de los acontecimientos que se desencadenan en el planeta, sino como el caso más extremo, que por serlo constituye una especie de crisol a partir del cual podemos entender lo que está sucediendo en otros lugares a nivel tecnológico o político. La Nakba no es solamente el término para designar la Catástrofe palestina sino para designar la catástrofe que en Palestina encuentra un momento de intensidad mayor.

–¿Ese sería un laboratorio para el resto del mundo?

–Sí, entendiendo que en ese laboratorio se intensifican las lógicas que se aplican en otros lugares. La diferencia entre Palestina y nosotros es sólo de grado, no de naturaleza. Lo cual significa que nuestras ciudades se pueden convertir en Gaza en cualquier momento y por cualquier razón.

–El objetivo, que ya no ocultan el gabinete Netanyahu, es expulsar a la población originaria o directamente exterminarla.

–El proyecto sionista cristalizado políticamente por el Estado de Israel desde 1948 tuvo siempre ese objetivo, no es un problema exclusivamente del primer ministro. Netanyahu más bien es el síntoma de toda esta historia que Israel despliega a nivel colonial y del que estamos viendo el intento de completar. Netanyahu no quiere hacer concesiones. Hemos visto en estos dos años de genocidio que ha sido Netanyahu el que ha detenido las posibilidades de cese al fuego, y ni siquiera un acuerdo de paz.

Rodrigo Karmy Bolton: “El sionismo judío tiene la tragedia de reproducir lo peor del sionismo cristiano”

–Netanyahu dijo estos días que había cumplido la promesa de impedir el establecimiento de un estado palestino “como me exigen los distintos gobiernos de Estados Unidos”. El ministro Bezalel Smotrich agregó que cada nuevo asentamiento, cada barrio, cada vivienda hecha en Cisjordania “es otro clavo más en el ataúd de esta peligrosa idea”.

–Es que Israel nace con la idea del Eretz Israel, el Gran Israel, que Netanyahu intenta consumar. Mi lectura es que la Nakba no es una excepción en la historia de Israel, sino su mejor textura. Israel intenta expulsar a la población nativa y despojarlos completamente de su mundo. Esta es la cuestión de fondo.

–¿Qué fue pasando en el mundo para que ahora sea tan desembozado este proyecto? No tienen ningún problema en decirlo y además reciben el apoyo de los gobiernos de Europa y de Estados Unidos.

–Es una pregunta para responder por lo menos en tres niveles. El primero es que Israel se funda a partir de la transgresión del derecho internacional. Naciones Unidas había propuesto en 1947 el establecimiento de dos estados, donde el 51% correspondía al estado sionista y el 48 al palestino, lo cual era ya una solución colonial urdida por Gran Bretaña. En ese contexto ha ocurrido una especie de israelización del mundo global donde el derecho internacional y el orden internacional que surgió desde la Segunda Guerra Mundial se derrumba completamente y lo único que nos queda es el reino de la fuerza. ¿Cómo llegamos a este punto? El orden liberal ha sido destruido por los mismos que dicen defenderlo: Israel y Estados Unidos. Segundo nivel: este proceso solo puede darse cuando lo que denominamos sionismo no es una cuestión privativa del Estado de Israel. Hay un sionismo cristiano que funciona como el gran escenario ideológico desde el siglo XVIII de las empresas imperiales. Primeramente por Gran Bretaña y relevada por Estados Unidos y Europa hasta la actualidad. El ideologema sionista es común a Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, y por supuesto al Estado de Israel. Podríamos decir, con Samir Amin, este es un imperialismo colectivo, un sionismo colectivo, que ha traspasado sistemáticamente el orden liberal en virtud de sus propias ansias imperiales, de sus propias formas de acumulación de capital.

–¿Qué sería el sionismo cristiano?

–El sionismo cristiano, que ustedes están conociendo con Milei, es más antiguo que el sionismo judío, es la materia ideológica fundamental sobre la cual se asienta. Por eso, el sionismo judío tiene la tragedia de reproducir lo peor del sionismo cristiano, que es su vocación imperial y su forma de apropiar y anexar la tierra a nivel colonial. Para terminar este tercer punto, digamos que la administración Trump está haciendo lo mismo que Netanyahu. El primer ministro está en una política de anexionismo, que yo llamo “anexsionismo”. Trump dice «vamos a anexionar Groenlandia”. El paradigma de la política reaccionaria de nuestra época es la política anexionista por antonomasia.

Rodrigo Karmy Bolton: “El sionismo judío tiene la tragedia de reproducir lo peor del sionismo cristiano”

–Se me ocurren tres cuestiones. En primer lugar: ¿Cómo nace el sionismo cristiano? En segundo lugar, vos atribuís la desaparición del orden fundado tras la Segunda Guerra Mundial al sionismo. Otra lectura diría que ese momento aparece cuando Vladimir Putin ordena la Operación Militar Especial en Ucrania. Por otro lado, no son pocos los que pondrían a la política de Putin también como de anexionismo.

–Respecto al primer punto: el sionismo cristiano en realidad no tiene un autor específico sino un conjunto de articulaciones imperiales que se desatan desde finales del siglo XVIII hasta la primera mitad del siglo XIX y que configuran el imaginario imperial británico. Hay un grupo de evangélicos muy importantes en Gran Bretaña que contemplan al imperialismo español por un lado y al imperialismo francés por el otro y dicen: “estos son dos proyectos anticristianos”. El católico es anticristiano porque tiene a la Iglesia Católica como garantía institucional, y el francés es secularista, liderado por Napoleón. Estos evangélicos dicen “debemos tener un proyecto para la segunda venida de Cristo. Así como los católicos persiguieron a los judíos y los franceses han olvidado a Cristo, nosotros tenemos que volver sobre el pueblo judío, tenemos que ser filosemitas”, así se llamaba, “para restituir a los judíos a su tierra prometida, Palestina”. Desde el punto de vista del sionismo cristiano, eso implicaría la consumación del dominio de Cristo a nivel planetario y por lo tanto la conversión de esos judíos de Palestina al cristianismo. Ese discurso que para nosotros es demente, en realidad es pura geopolítica en un discurso teológico-político. Lo que significa es “Gran Bretaña, una vez que ponga los judíos en Palestina, va a triunfar en el dominio del capital transnacional”. Cristo es el capital transnacional, Cristo va a dominar todo el planeta. Ese sionismo cristiano tiene una ramificación hacia el sionismo judío que interpreta a una burguesía, a una pequeña burguesía judía austriaca y británica al tiempo que comienza a configurar el movimiento colonial sionista, en la segunda mitad del siglo XIX. El sionismo cristiano surge a partir de esta coyuntura imperial en un proceso de por lo menos dos siglos, dentro de lo cual se forma el sionismo judío, y ambos son empresas coloniales que se destinan al dominio de Medio Oriente y tiene a Palestina como puntal. Eso se canaliza en 1917 con la entrada del de las tropas británicas.

–¿Eso implica que el imperialismo angloestadounidense en realidad un imperialismo cristiano-sionista?

–Sí, el imperialismo angloestadounidense es un imperialismo anglosionista. Es heredero del imperialismo hispano portugués del siglo XVI, del imperialismo franco-británico del siglo XVII y XVIII y es una última fase imperialista, que es la del capital fósil: petróleo, hidrocarburos. En cuanto a la pregunta sobre Putin, creo que estamos asistiendo a un momento de colapso de ese imperialismo por el renacimiento no solamente de Rusia como actor internacional, con un aparataje ideológico propio muy relevante, sino también de China. Eso está resquebrajando completamente el lugar de las hegemonías a las que estábamos acostumbrados en los años ’90. Por eso creo que se puede establecer una conexión entre el genocidio actual en Palestina y la guerra en Ucrania.

Rodrigo Karmy Bolton: “El sionismo judío tiene la tragedia de reproducir lo peor del sionismo cristiano”

–¿En qué sentido?

–Lo que conecta a ambos es el capital gasífero, el capital del hidrocarburo. El proyecto israelí siempre fue dominar toda la Palestina histórica, pero en los últimos años se encontró un yacimiento de gas en las costas de Gaza, por eso siempre digo “Gasa”, con ese. Israel quiere convertirse en el sustituto de Rusia para proveer gas a Europa. Estados Unidos pretende que Europa no reciba gas de Rusia, porque se lo vendían muy barato y eso implicaba una fractura geopolítica para el dominio norteamericano sobre el continente. Obligó a Europa a comprarle gas y va a obligarle a comprarle a Israel, si es que Israel consuma ese proyecto. Eso es lo que está dirimiéndose ahí.

–¿Qué papel juega Rusia?

–La Rusia de Putin está produciendo una revolución, aunque en otro sentido a la Rusia soviética. Es una revolución orientada a una descolonización monetaria y reafirmar el carácter nacional de Rusia. De alguna manera también está impulsando una revolución decolonial respecto de su soberanía monetaria, junto con China, mientras Estados Unidos y el imperio anglo están en fatal retroceso. Lo que está experimentando Israel ha sido caracterizado por el historiador israelí Ilan Pappe como un proceso de colapso. Para mi, ese colapso no es privativo de Israel, sino del imperialismo angloatlántico, o del sionismo cristiano. 

Tiempo Argentino 24 de Agosto de 2025