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El día que Elliott Abrams dijo que Europa era Oriente porque no le hacía la guerra a la URSS

El día que Elliott Abrams dijo que Europa era Oriente porque no le hacía la guerra a la URSS

-Cuénteme un poco de Aldo Moro.

-Aldo Moro era de la Democracia Cristiana pero quería abrir la participación del Partido Comunista en Italia. Yo fui en misión oficial a EEUU y me encontré al Subsecretario para el Hemisferio Elliott Abrams. Tuvimos una discusión cuando le dije “están poniendo mucha presión en Italia, dejen que hagamos nuestro camino”. Él me dice “es que ustedes son el Oriente, nosotros tenemos el deber de defender a Occidente”.

-Aquí hay algo que no funciona porque que yo sepa el Occidente es Europa, ustedes no estaban en el mapa, le digo.

-Occidente son los que defienden los valores de Occidente y hoy esos valores los defiende EE UU, Europa no los defiende a fondo y por lo tanto es Oriente.

-¿Qué tenemos que hacer para ser clasificados como Occidente?

-La guerra a la Unión Soviética.

-Pero esa guerra se hace en Europa y con los europeos.

-Sí, hemos hecho cálculos, mueren 20 millones de personas, pero se elimina el comunismo.

-Ah qué bien, si eso es algo insignificante vayan ustedes a terminar con el comunismo.

-Por eso ustedes son el Oriente. Moro está abriendo un camino muy peligroso porque si se reconoce la legitimidad del PCI esto en América Latina va a tener un peso muy grande.

Elliott Abrams.

Cuando volví le conté a Moro y él me respondió “soy muy consciente de que EEUU me quiere desestabilizar”. Ahora tenemos bastante evidencia de que las Brigadas Rojas fueron infiltradas por la CIA y que la CIA manejó esta operación.


-¿El asesinato de Moro?


-Si, manejó a las Brigadas Rojas.


-No diré que estoy sorprendido.

-Cuando matan a Olof Palme (1986) en Estocolmo ¿a qué no sabe a quién vi en la embajada de EE UU? A Elliott Abrams.

-Tiene un historial en América Latina nefasto y todavía hoy hace operaciones contra los gobiernos populares.

-El problema grande del declive del Occidente es que sin quererlo nosotros hemos identificado el Occidente con la OTAN. Esta ha sido una operación de EE UU.

-El asesinato de Moro fue en 1978 y lo que me dice suena a algo actual. Hoy en día también piensan así en Estados Unidos.

-Ellos pensarán siempre así. El estadounidense normal cree en dos cosas: el destino excepcional de Estados Unidos y el “American Dream”. Solo hay otro país que tiene un destino excepcional y es Israel. Ellos están genuinamente convencidos.

-Eso es grave y Europa parece entregada a la OTAN.

-Es que a la OTAN la paga prácticamente Estados Unidos. Europa en lugar de gastar en defensa, gasta en el desarrollo porque la seguridad era de EE UU. Esto venía tranquilo hasta que llega el primer Trump y dice “ustedes tienen que pagar por lo menos 2% del PBI en defensa”. En el caso de Italia eso significa cortar el sistema de pensión o la educación o la sanidad ¿Y a dónde irá esta plata? El 82% a empresas norteamericanas.

-Cuando habla de la decadencia de Occidente ¿se refiere a esto?

-Hay tres factores. Primero la cantidad de población. A comienzo del siglo XX éramos el 20% de la población mundial, ahora somos el 8% y en poco tiempo seremos el 5%. Tenemos crecimiento negativo en toda Europa. Otro tema es que desde un punto de vista tecnológico Europa no ha logrado ser una entidad integrada. En Inteligencia Artificial no está haciendo nada. Son China y Estados Unidos quienes hacen. Europa se está quedando afuera de las grandes discusiones en innovación. Un tercer elemento es que las experiencias de la democracia europea estaban ligadas al momento de la historia larga que viene de la sincretización de los persas, los árabes, los griegos, los romanos. Pero en los años `80 en el Consenso de Washington se sustituye el hombre por el mercado y esto ha creado una cultura de la codicia que se ha permeado y todo el mundo busca hacerse rico, competir, el éxito, y los valores se dejan de lado por los intereses. Es el discurso de Trump, de Milei. Todo este proceso viene desde la caída de la Unión Soviética, cuando el capitalismo avanza sin controles. Luego, Clinton elimina las regulaciones a los bancos y de repente la finanza ya no es el lubrificante de la economía. Es una fuerza que está por encima de todo y no tiene fronteras. Y luego está Tony Blair, que dijo que ya que la globalización es imparable nosotros vamos a ser su rostro humano. Y se hablaba de Derechos Humanos, de LGBT, todas batallas muy respetables, pero que a los obreros no les interesa y votan a Le Pen, o Trump, o Milei. A eso se une que habíamos olvidado a la religión como factor de política. Cuántas guerras se han hecho en nombre de Dios, y ahora estamos volviendo al nombre de Dios, ahora vuelve el nombre de la nación. Estamos volviendo a cosas que habíamos logrado digerir en los siglos. Desde 2008, con la crisis de Wall Street, el cambio climático, la pandemia, la gente empieza a tener miedo, y la codicia y el miedo, según los historiadores, son dos motores de cambio muy importantes.

-Es una situación de prefascismo, ¿No?

-Hace que aparezcan algunos que dicen “ustedes han sido traicionados y yo voy a crear una sociedad donde ustedes van a tener voz, representación y sin una fuerza intermedia, porque yo soy dirigido por ustedes”. Entonces los sindicatos y los partidos no tienen ninguna función real. Son 20 años de codicia y 20 años de miedo que han producido esto, unido a esta fantástica idea de Tony Blair de que la izquierda dejara de luchar por los derechos de los trabajadores porque la globalización era imparable. Yo estoy convencido de que en dos ciclos electorales muy probablemente toda esta gente ya no tendrá credibilidad. Porque se va a ver que no solucionan los problemas que denuncian. Puede haber un camino a la Bukele o una vuelta de los partidos tradicionales si descubren la capacidad de comunicar con la gente que han perdido.

-En este momento hay temor a una guerra de Occidente contra Rusia, contra China, que ya es el gran taller del mundo.

-Hasta que no se elimine el dólar como moneda internacional de cambio y mientras el SWIFT sea el sistema de intercambio bancario todo camina hasta cierto punto. Ese es el desafío de los BRICS. Si no logran tener impacto en el Norte y se quedan solo como fuerza interna Sur-Sur es una versión nueva del MNOAL, que llegó a que el Tercer Mundo fuera respetado, cortejado, pero no modificó el equilibrio de fuerzas.

-Pero en el MNOAL no había una potencia con la capacidad económica y tecnológica de China.
-No había, pero Europa no va a un enfrentamiento con China, Europa comercia.

-Europa no quiere la guerra.

-Lo que quiere es importar y exportar. Europa se ha convertido en un gran mercado de comercio de bienes y la parte social ha quedado prácticamente minimizada.

Aldo Moro.
El asesinato que cambió la historia italiana

La suerte de quien había sido su mentor, el primer ministro Aldo Moro, estaba echada cuando intentó incorporar en el sistema democrático al Partido Comunista Italiano, recuerda Roberto Savio en este extenso reportaje. Secuestrado por las Brigadas Rojas el 16 de marzo de 1978, cuando se dirigía al Congreso italiano para informar sobre la conformación de un nuevo gobierno de esas características, el cuerpo de Moro apareció en el baúl de un Renault 4 el 9 de mayo.
El caso sigue siendo una herida abierta para la sociedad italiana. En esos dos meses intensos se tejieron las mayores sospechas sobre el aparato del Estado, el rol de la Iglesia -el papa Paulo VI era amigo de la familia-, de la Democracia Cristiana y de la agencia de inteligencia de Estados Unidos.

Savio no tiene dudas, como algunas investigaciones afirman, de que la CIA había infiltrado a la organización guerrillera. El crimen fue afín a los objetivos de Washington, que por entonces habilitaba las mayores atrocidades de las dictaduras de América Latina y había bloqueado al PCI desde 1945. 

Tiempo Argentino, 22 de Diciembre de 2024

El nuevo hombre fuerte de Siria tira centros a Israel, Irán y Rusia

El nuevo hombre fuerte de Siria tira centros a Israel, Irán y Rusia

Para quienes perciben un acuerdo no escrito entre los yihadistas que tomaron el poder en Damasco el domingo pasado y los servicios de Estados Unidos, Israel y Turquía, los propios líderes hacen y dicen lo suficiente como para confirmar cualquier sospecha. El más reciente fue Abú Mohamed al Jolani, el líder de Hayat Tahrir al Sham (HTS), quien aseguró ayer que «años de esta guerra no nos permiten entrar en nuevos conflictos” como sería uno contra el estado israelí, mientras que en un encuentro del partido oficialista Justicia y el Desarrollo (AKP), el presidente Recep Tayyip Erdogan dijo que “las ciudades que llamamos Alepo, Idlib, Damasco y Raqqa volverán a ser provincias nuestras como Gaziantep, Hatay y Urfa”. Israel, por su lado, arrasó las instalaciones militares sirias hasta Damasco y sus tropas estaban a pocos kilómetros de la milenaria capital siria en un operativo destinado, según el ministerio de Defensa de ese país, a evitar las consecuencias de una posible anarquía.

A horas del derrumbe del gobierno de Bashar al Assad los yihadistas -que dentro de poco seguramente dejarán de figurar como organización terrorista para EE UU, ya que los medios la edulcoraron en abundancia estos días- se apuraron a designar a Mohammed al Bashir como primer ministro interino hasta marzo de 2025. Al Bashir ocupaba ese cargo en Idlib, donde se habían asentado los grupos herederos de Al Nusrah y ligados a Al Qaeda que el 27 de noviembre iniciaron un ¿sorpresivo? operativo que terminó con 53 años del régimen que inició el padre de Bashar, Hafez al Assad.

La amalgama de sectores sunnitas que se encolumnaron detrás de HTS, una treintena, comparten una interpretación rígida del Corán y elevan preocupaciones en occidente por los ataques que iniciaron contra creyentes de otras religiones, como los cristianos, y contra las mujeres por la aplicación de la sharía. Habrá que ver hasta donde creer en la mortificación de los líderes occidentales, que no dudaron en apoyar a Al Qaeda en los ‘80s y le dieron sustento a todas las variantes de Estado Islámico desde el 2010.

El escenario sirio deja mucha tela para cortar por el entramado que mantuvo a Al Assad en el poder desde 2000 y sobre el modo en que lo dejaron en la banquina. Uno que saca trapitos al sol es el periodista de investigación estadounidense Jeffrey St.Clair, quien recordó su libro El gran robo del Pentágono, de 2006. Lo trajo a colación por algunos medios que mostraron la brutalidad del gobierno de Al Assad, que mantenía alrededor de 100.000 presos políticos en condiciones inhumanas en la cárcel de Saydnaya, donde incluso aseguran que se ejecutaba a 50 personas cada día. “Al Assad tenía una relación muy amistosa con el régimen estadounidense y abrió sus mazmorras a la CIA para la tortura e interrogatorio de personas desafortunadas, como Maher Arar, que fueron atrapadas sin piedad en la Guerra contra el Terror. Estos sombríos servicios al imperio no le valieron al régimen de Assad favores duraderos de los EE UU y la animosidad duradera de muchos en el mundo árabe”, señaló el coeditor de Counterpunch.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirmaron este viernes que «dañaron severamente» el sistema defensa antiaérea de Siria y destruyeron más del 90% de los sistemas de misiles estratégicos tierra-aire. Israel realizó casi 500 ataques y destruyó por completo la flota siria en Latakia, muy cerca de donde Rusia tiene una de sus bases. A todo esto, Moscú anunció haber mantenido contacto con las nuevas autoridades, aunque se vieron imágenes de vehículos militares abandonando las zonas donde se habían asentado en defensa de Al Assad. En una entrevista, el canciller ruso, Sergei Lavrov, declaró que Rusia había apoyado al baazista como “un mal menor” ya que el extremismo islámico le resultaba al Kremlin la peor opción. Pero ahora están en el poder tienen que hacerse cargo.

Al Jolani dijo en un reportaje con Syria TV que es necesario «pasar de la mentalidad revolucionaria a la mentalidad de estado». Para lo cual, se mostró dispuesto a mantener las mejores relaciones con todas las potencias que juegan en la zona. Esto incluye a Israel -algo llamativo ante la hostilidad que los grupos extremistas tienen con el estado judío- pero también hizo un guiño a Rusia -que asiló a Al Assad- y a Irán, nación chiíta y el otro gran enemigo de los salafistas en el mundo musulmán. «Nuestros objetivos son claros y nuestros planes están listos para construir y desarrollar Siria», dijo Al Jolani, el hombre fuerte del nuevo régimen, quien señaló que no tiene ninguna animosidad “hacia la sociedad iraní” y ofreció a Moscú «la oportunidad de reconsiderar su relación con el pueblo sirio», según indica Europa Press. «El país necesita establecer un Estado basado en la ley y las instituciones para garantizar una estabilidad sostenible», concluye el hombre por el que todavía en la página web de la DNI de Estados Unidos se brinda una recompensa de 100 millones de dólares por quien brinde datos sobre su paradero. Allí lo buscan como Muhammad al-Jawlani, Al Golani o Al Jolani (ver acá).

Este medio les está diciendo dónde encontrarlo, ¿Dónde se va a buscar la recompensa?

Tiempo Argentino, 15 de Diciembre de 2024

El país según Milei

El país según Milei

Todo parecía irreal: de fondo, los ministros de traje oscuro y serios como estatuas y a la derecha, la única de color claro, la titular de Capital Humano, Sandra Pettovello. En primer plano, Javier Milei; a su izquierda, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos; y a su derecha, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El presidente y su hermana, iluminados con un aura, como en las películas navideñas. El resto, daba la impresión de haber sido castigado a la semipenumbra característica del líder de La Libertad Avanza. Así transcurrieron los casi 40 minutos del discurso por el primer año de gestión de quien el locutor presentó como «doctor Javier Gerardo Milei».

Más allá de este estudiado tratamiento de la imagen que confluía en la frase de cierre de la alocución –«que las fuerzas del cielo nos acompañen»–, el ímpetu con que habló y el espíritu general de la exposición fue un mensaje de campaña de medio término adelantado para el 2025. Y así lo especificó el presidente ya cerca del final. «Las elecciones del año próximo no se tratarán de personas, sino de ideas. Será una elección entre los políticos rancios del pasado o nuestra agenda del futuro. Vamos a plebiscitar los pilares sobre los cuales queremos construir esta nueva Argentina», dijo Milei. Pero antes había deslizado otros ejes de lo que pretende para el futuro y se vanaglorió de realizaciones del 2024 amparándose en datos ‒gran parte de ellos erróneos o manipulados‒, interpretaciones sinuosas y tergiversaciones groseras. 

Volvió a afirmar que cuando asumió, la inflación prevista era del 17.000%, señaló que los trabajadores antes ganaban 300 dólares y ahora 1.100, que la Asignación Universal por Hijo «antes no llegaba a cubrir el 60% de la canasta básica» y ahora cubre el 100%, dijo que «hoy tenemos superávit comercial» y manifestó que «estamos pagando la deuda que nos dejaron los defaulteadores seriales». Si hubo enemigos manifiestos en todo el discurso, fueron el kirchnerismo y genéricamente «la casta» y «los políticos», aunque este último ejemplo le cabría también al macrismo. Lo que sí «olvidó» mencionar fue que la más gravosa de las deudas la había contratado con el FMI su ministro de Economía, Luis Caputo, sentado atrás y a su derecha.

En esos 40 minutos Milei se centró en consolidar su «batalla cultural» y reafirmar que, en resumen, hasta su llegada al Gobierno, todo fue fracaso y que el Estado es el mal. Y para refrendar sus afirmaciones, repitió frases autoalabatorias del tipo «hicimos la reforma estructural más grande de la historia argentina» o «realizamos el ajuste más grande de la historia de la humanidad».

Competencia de monedas
Entre sus logros anotó una baja en la inflación y que no haya piquetes en las calles. Yendo a los anuncios más destacados para lo que viene, dijo que pretende hacer 3.200 reformas estructurales, que se está terminando una reforma impositiva que «reducirá en un 90% la cantidad de impuestos nacionales y le devolverá a las provincias la autonomía impositiva». A renglón seguido, dijo que busca «avanzar en el proceso del cierre del Banco Central» y que para terminar con la inflación «para siempre en Argentina» se pondrá en marcha un esquema de competencia de monedas. En este punto enfatizó, mirando directamente a cámara por sobre sus anteojos: «Van a poder hacer las transacciones en la moneda que ustedes quieran».

En este rosario de medidas no dejó de lado al Mercosur, donde puntualizó como prioridad «aumentar la autonomía de los integrantes del organismo de cara al resto del mundo, para que cada país pueda comerciar libremente con quien quiera según le convenga». Y apuntó al corazón de los gobiernos progresistas de la primera parte del siglo en América Latina. «Nuestro primer objetivo será impulsar durante el próximo año un tratado de libre comercio con Estados Unidos, el tratado que debería haber sucedido hace 19 años».

En un gesto cómplice con su público, que vale la pena desmenuzar, agregó: «Imaginen lo que hubiéramos crecido en estas casi dos décadas si hubiéramos comercializado con la primera potencia mundial. Todo ese crecimiento nos fue arrebatado con la simple firma de un grupo de burócratas, negados a los beneficios del libre comercio. De esta manera, Argentina dejará de darle la espalda al mundo y volverá a ser protagonista del comercio mundial, porque no hay prosperidad sin comercio y no hay comercio sin libertad». Textual.

Cabría acotar que Estados Unidos viene perdiendo preminencia dentro de la economía mundial en detrimento de países que, como China y la India, forman parte de los BRICS, grupo al que renunció Milei tras asumir. Por otro lado, esta Argentina le viene dando la espalda al mundo en cuanta votación en la ONU se haya registrado desde diciembre de 2023. En una resolución del organismo del mes pasado para eliminar y prevenir la violencia contra las mujeres, el país fue el único en votar en contra, en la más absoluta de las soledades.

Otros anuncios presidenciales se relacionan con la creación de «una unidad antinarcoterrorismo en la Triple Frontera» y una reforma de la Policía Federal para «convertirla en una agencia federal de investigación criminal».

Luego el jefe de Estado se deshizo en elogios a los recursos humanos con que cuenta la Argentina y se ufanó de que es el país «con más unicornios tecnológicos per cápita de la región». Y después dijo: «Vamos a diseñar un plan nuclear argentino que contemple la construcción de nuevos reactores, así como la investigación de las tecnologías emergentes de reactores pequeños o modulares, manteniendo los máximos estándares de seguridad y eficiencia. Este plan será presentado en los próximos días por el doctor (Damián) Reidel».

El jefe de Gabinete del Consejo de Asesores del presidente, presente en el discurso grabado en la tarde de este martes, miraba impertérrito, como los demás funcionarios. Los planes nucleares existen en el país desde 1949 y proyectos como el que propuso Milei, de un reactor de baja potencia, existen desde 1984; se trata de la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM), es el primero en su tipo de diseño y construcción completamente argentinos. Es una de las joyas de la tecnología nacional desarrollada por ingenieros y técnicos argentinos de la Comisión Nacional de Energía Atómica y de INVAP. El lunes se supo que habían hackeado los servidores de la Comisión Nacional de Energía Atómica y habrían corrido peligro los planos de la CAREM-25.

Revista Acción, 11 de Diciembre de 2024

Tiempo de motosierra

Tiempo de motosierra

El 9 de diciembre de 2022 cientos de miles de argentinos salieron a las calles a celebrar el pase a semifinales del seleccionado de fútbol masculino en la Copa del Mundo de Qatar. Fue el día de las orejas de Topo Gigio de Lionel Messi al técnico neerlándes, Louis Van Gaal, y del «¿Qué mirás bobo?» al goleador Wout Wehgorst. Tiempos de volver a ilusionarse con un equipo que, llegado al certamen con perfil bajo, había perdido el primer partido y se fue afianzando paso a paso. Tiempos en que se viralizaba una versión de «Muchachos» del grupo La Mosca que hablaba de «los pibes de Malvinas que jamás olvidaré». Tiempos en que los muchachos del barrio porteño de Villa Luro celebraban ritualmente cada triunfo en la puerta de una mujer de –ahora– 78 años con un «Abuela lalala» basado en la melodía de Go West de Pet Shop Boys. La llegada a Buenos Aires del equipo nacional llevó a las calles a algo así como cinco millones de personas que se sumaron a los festejos en un clima de jolgorio y armonía social conmovedor. 

Un año después asumía la primera magistratura Javier Milei, que había ganado el balotaje con promesas de motosierra y combate a la casta. A los dos años, el presidente sopla la primera velita de su gestión con una sorprendente adhesión, mientras sus acólitos y los medios afines celebran alegres los ajustes feroces y barren debajo de la alfombra la soberanía en las islas del Atlántico Sur. Y el mismo día en que se anuncia la eliminación de los remedios gratuitos para jubilados, tratan de ver a quién le endilgan la membresía del senador entrerriano que contra la voluntad de quienes lo votaron por Unión por la Patria levantó la mano a favor de todo lo que necesitó el Gobierno: fue uno de los que asistió al asado en la Quinta de Olivos tras los vetos presidenciales y fue detenido en Paraguay con 200.000 dólares no declarados.

Se le atribuye al expresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, la «Estrategia del loco», una forma de enfrentar al bloque soviético en plena guerra de Vietnam consistente en hacer creer que estaba tan loco como para no dudar en desatar un ataque nuclear en la península asiática. Según el historiador Zachary Jonathan Jacobson, el método «convenció» a los líderes de la URSS y de China de que mejor no desafiar al inquilino de la Casa Blanca, pero a la vez justificó la necesidad de aumentar sus arsenales atómicos, por las dudas.


Rompan todo
Desde la publicación del libro El loco, del periodista Juan Luis González, se conocen detalles de la vida del diputado que había ganado su banca en base a su fama como un panelista de televisión, de verba encendida y violenta. Su historial de hijo golpeado y de víctima de bullying en su infancia aglutinó a su alrededor a jóvenes que en alguna medida se identificaron con él. El momento social, económico y político también ayudó a convertir a Milei en referente del deseo de «romper todo» porque para muchos todo estaba mal.

Pero el discurso del líder de La Libertad Avanza se centraba en terminar con la inflación y, genéricamente, con «la casta»: una capa de la población que según él disfrutaba de privilegios y sometía al resto a la miseria. Milei era el hombre que, sin antecedentes partidarios, no dudaría en avanzar como topadora contra los que robaban el futuro.

Como para las grandes mayorías nombres como Friedrich Hayek, Murray Rothbard y Milton Friedman no dicen gran cosa, logró colar en el discurso publico el mensaje de que esos teóricos tenían la llave para salir de los problemas que el país arrastra desde hace décadas. Y de que eran lo nuevo, a pesar de que esas políticas ya estuvieron en vigencia con mayor o menor profundidad desde el golpe de 1955 de la mano de los exministros Álvaro Alsogaray, José Alfredo Martínez de Hoz, Roberto Alemann, en sucesivas dictaduras, y más acá, durante las presidencias de Carlos Menem y Mauricio Macri. Fracasos todos ellos que los defensores de esos modelos atribuyen a que el remedio para todos los males no fue seguido al pie de la letra el suficiente tiempo.

Como sea, si al principio de sus incursiones televisivas Milei llegó a decir que se conformaba con poner sobre el tapete los debates sobre el rol del Estado, las regulaciones y la apertura de los mercados, algo estrictamente económico, luego avanzó hacia lo que llama su «batalla cultural». Esa batalla emprendida por el libertario pasa por el bullying contra cualquier postura que no sea la del anarcocapitalismo del que se dice el principal impulsor a nivel mundial. Así, desde Horacio Rodríguez Larreta hasta los presidentes de Brasil, México, Colombia, Chile son comunistas irredentos. Lula Da Silva respondió a su turno que no le resulta insultante que lo llamen comunista o socialista. Lo curioso es que a Milei sí le irrita que le digan nazi o fascista.


Contra la casta
Ese sistema de victimización forma parte del protocolo de la ultraderecha internacional, que precisa forzar una nueva interpretación de la historia. En el caso del argentino, para construir una nueva cultura necesita arrojar por la ventana la conciencia social y política construidas desde el primer gobierno democráticamente elegido, el de Hipólito Yrigoyen en 1916.

Para esa «nueva Argentina» con que sueña –y que remite a la vieja oligarquía que tuvo que ceder poderes con la ley Sáenz Peña de 1912– cada logro popular es un obstáculo. Desde la ley de educación pública y gratuita 1420, de 1884, la reforma universitaria de 1918, la ley de salud 13012, de 1947 y los derechos laborales y sociales consagrados por las reformas constitucionales desde 1949 –anulada por bando militar– a la de 1994.

No es el caso insistir con la violencia verbal de la que hace gala el presidente contra quienes no piensan como él ni de las amenazas contra la convivencia civilizada que plantean los que pretenden formar el «brazo armado» de LLA. Ni siquiera los cruces fuera de lugar contra mandatarios de casi todo el mundo o de la política exterior contraria a los intereses del país y que destruye los códigos de relación con los vecinos. Sí vale la pena mencionar qué jirones de esa «firmeza de convicciones» dejó en el camino.

Debió aceptar que con Lula Da Silva no tiene más remedio que arreglar, como lo hizo en el G20 y ahora en el Mercosur. Que con China no tiene más remedio que arreglar, porque es el gran jugador en la economía mundial, por muy cercano que se quiera mostrar con Donald Trump.

Por otro lado, comprobó las ventajas de acordar con sectores políticos que hasta ayer nomás eran «ratas corruptas» para aprobar las leyes con las que espera modificar el presente y cristalizar el futuro de los argentinos. La sociedad, en tanto, a dos años de aquel festival de unidad y armonía que fueron los festejos del mundial, descubre que la «Abuela lalala», los jubilados, los trabajadores y los «pibes de Malvinas», entre otros, forman parte de la casta sometida a la acción de la motosierra.

Revista Acción, 8 de Diciembre de 2024