En un cierre de campaña bastante ácido entre los dos principales contendientes, el actual presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, apeló a una metáfora ciclística en Getafe para reclamar el voto de la ciudadanía que le permita mantenerse en La Moncloa y su challenger, Alberto Núñez Feijóo, desde La Coruña, insistió en su propuesta de “derogar al sanchismo” para destronar a la coalición que está en el poder desde hace cinco años. En estos comicios claves para España y también para esta parte del mundo dada la influencia de cada sector representa en los partidos locales, como nunca antes los porotos se cuentan al igual que en una mesa de mus, en una final entre dos parejas perfectamente determinadas: PSOE y Sumar contra el PP y Vox. Y todos apuestan a la grande,
Sucede que en un sistema legislativo como el español, lo que se juega este domingo es cuántos diputados consigue cada partido y luego ver con qué aliados se cuenta para llegar al número mágico de 176 escaños a favor, ya que no hay modo de que el PP o el PSOE los consigan por si solos. El detalle es que por primera vez la cosa es de a cuatro y que entre ellos hay uno, Vox, que a modo de mancha venenosa, puede ser útil para formar un gobierno de derecha pero del que ahora el PP buscó tomar distancia estratégica en una última movida por conseguir lo máximo posible en las urnas antes de negociar.
«Quedan unos metros para el sprint final», dijo Sánchez. “Nos caímos y nos levantamos, pedaleamos contra reloj y cruzamos todas las metas volantes”, sostuvo el líder socialista, con un guiño al Tour de Francia, donde el español Carlos Rodríguez se mantenía en el cuarto puesto recuperando viejos laureles del ciclismo hispánico antes de la final de este mismo domingo. Tras el cierre, Sánchez se mostró montado en su bicicleta recorriendo junto a su esposa la Sierra de Madrid.
Feijóo, por su parte, salió de paseo por La Coruña, de donde es oriundo, y pasó por una juguetería para comprar un regalo para su hijo menor. El líder del Partido Popular presidió por 13 años la Xunta de Galicia y en su discurso final resaltó que los gallegos lo conocen muy bien y “saben que soy de fiar”.
Alberto Núñez Feijóo del PP.
A diferencia del 2019, cuando hubo dos elecciones, en abril y en noviembre, porque no se pudo formar gobierno en el tiempo estipulado, ahora hay dos marcas que no figuran en las papeletas, Ciudadanos y Podemos. El partido de Pablo Iglesias, que fue vicepresidente de Sánchez al inicio de la coalición, se fue diluyendo y la estocada final se produjo en las autonómicas de mayo pasado, cuando la derecha avanzó de manera rotunda ante la pérdida de asientos legislativos de las agrupaciones de izquierda –que fueron divididas- y PP-Vox terminaron unidos en la Comunidad Valenciana, Cantabria, Baleares, Extremadura y Aragón.
La actual ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que ya había roto con Unidas Podemos, la última sigla de ese sector, había registrado la marca Sumar y pudo al fin convencer a todos los grupos afines dispersos de la necesidad de ir juntos para no perder lo logrado en estos años. Entre ellos su reforma laboral, pero también los derechos civiles conquistados en este lapso (ver aparte). Ir unidos implica que por el sistema D’Hont ganen más bancas con resultados no muy diferentes.
Ciudadanos, a su vez, fue una fórmula política que apareció cuando Podemos amenazaba al establishment posfranquista, en 2014. Si desde la izquierda se cuestionaban las gestiones de uno de los partidos de Estado como el PSOE, por derecha se intentó mostrar que no todos los conservadores querían resultar enchastrados por los escándalos de corrupción que salpicaron al PP con Mariano Rajoy. Pero el discurso de Santiago Abascal, de Vox, fue creciendo al par que las ultraderechas en todo el mundo y Cs ya no cubría esa vertiente neofascista. Ahora todos están cara a cara: un centroizquierda, PSOE-Sumar, y una derecha-ultraderecha, PP-Vox, que en las encuestas corre con ventaja.
De allí que el mensaje de Sánchez y Díaz haya sido desde el inicio de la campaña que es necesario defender las conquistas progresistas y mirar que Vox ya no solo aporta votos para formar gobierno sino que ahora obtuvo lugares en los distritos en los que se alió con PP. A cambio de voltear conquistas en cuestiones de género, familia y derechos laborales.
En una campaña tan agria como esta, era de esperarse que se tiraran con todo. Y desde el oficialismo reflotaron viejas relaciones de líderes del PP como Rajoy y el propio Feijóo con capos del narcotráfico de la talla del gallego Marcial Dorado. La respuesta de Feijóo resultó casi grotesca: “cuando le conocí había sido contrabandista”.
Claro que si es por casos de corrupción, con estos comicios hasta el rey emérito cae en la volteada y la causa contra Juan Carlos de Borbón que le sustancia su examante, la danesa Corinna Larsen por presunto acoso, volvió a estar bajo los focos en el tribunal londinense donde se tramita un reclamo unos 165 millones de dólares.
Abascal, monárquico si los hay, acusó por su parte al PP de pactar con el PSOE para que Vox no gane, mientras que Feijóo dice que no se siente cómodo con la ultraderecha y por eso pide que lo voten para no tener que hacer acuerdos que le crearían “tensiones innecesarias”. Pero en el último debate televisado, que estaba anunciado para ser de a cuatro, faltó a la cita. Un poco porque se sentía ganador tras el primero con Sánchez y no quería perder puntos, y otro para que no le endilgaran en vivo y en directo su cercanía con el neofranquismo. “Le da vergüenza comparecer junto a su socio, el señor Abascal”, dijo el actual mandatario ante la silla vacía.
Récord en el correo
Según los datos recogidos al cierre de esta edición, la participación en estas elecciones de ciudadanos españoles en el exterior se estima en un 14% de los empadronados, lo que representa un incremento sustancial con respecto al 2019, que había sido del 5,9%, aunque aquella vez todavía existía el llamado “voto rogado”, que fue eliminado en 2022. En Argentina, donde hay casi medio millón de españoles con derecho a voto, la participación ronda el 7% aunque faltaría computar votos enviados por correo.
En España, en tanto, el voto postal fue la vedette en esta ocasión. Habida cuenta de que todo el hemisferio norte y especialmente España están bajo una ola de calor extrema –más de 43 grados en Murcia, Málaga, Cádiz y Cataluña- y en medio de las vacaciones, hubo un récord de electores que enviaron la papeleta por el correo.
Según la empresa pública hispana, a este viernes habían votado el 98% de las más de 2,6 millones de personas que habían solicitado votar a distancia.
Si la guerra es una de las formas -la más brutal- de la política, la no reanudación del comercio de granos a través de los puertos del Mar Negro se replica como otra no menos dramática para toda la cadena alimenticia mundial. Así lo están viendo agricultores ucranianos, que están sufriendo en carne propia la imposibilidad de vender su cosecha a un precio y en un tiempo razonables, según refleja un cable de AFP. «Nuestros beneficios han disminuido», dice uno de ellos, Vitali Bylenko, en una entrevista con la agencia francesa. “Sin otras salidas, los cereales van a afluir ahora a Rumania, desplomando más los precios, predijo”, señala el informe.
Rusia realizó este viernes un ejercicio militar con disparos reales en el Mar Negro, tras avisar que iba a considerar como blancos a todos los barcos en ruta a Ucrania luego de su retirada del acuerdo para exportar granos que se había firmado con anuencia de Turquía y que ahora el gobierno de Recep Tayyip Erdogan espera reactivar. Mediante este acuerdo, en el último año se pudieron exportar casi 33 millones de toneladas de granos a través de los puertos bloqueados por los rusos. Pero Moscú se quejó de que le no hubo reciprocidad para el tránsito de sus fertilizantes por las sanciones occidentales.
El Mar Negro está otra vez en el centro de la atención tras la destrucción de parte del puente de Kerch, que une Crimea con territorio ruso y que fue construido luego de la reincorporación de esas regiones en 2014. El viernes el presidente Volodimir Zelenski había dicho que ese puente debía de ser neutralizado porque fue erigido en violación al derecho internacional. El mismo día sábado líder prorruso de Crimea, Serguéi Aksionov, dijo en su cuenta de Telegram que un dron ucraniano había provocado la explosión de un depósito de municiones en el distrito de Krasnogvardeiski.
Mientras tanto, dos hechos que se pueden inscribir en el clima bélico mostraron el límite que en estos tiempos tiene cada uno de los sectores en pugna. Por un lado, la justicia rusa abrió una causa por extremismo contra un bloguero nacionalista y ex líder separatista del este de Ucrania, Igor Girkin, conocido por su alias Igor Strelkov. Está acusado de hacer «llamamientos públicos a llevar a cabo actividades extremistas». Es que cuestiona que el gobierno de Vladimir Putin no es lo suficientemente agresivo en relación con Ucrania.
En Kiev, por otro lado, Zelenski ordenó el cese de funciones de su embajador en Londres, Vadim Pristaiko, porque fue particularmente crítico acerca de los “sarcasmos” dirigidos por el excomediante contra el ministro británico de Defensa, Ben Wallace.
Cuando en Argentina faltan menos de 48 horas para el cierre de las urnas para las elecciones generales de este domingo en España, los ejes de la campaña dentro de los sectores que apoyan la continuidad de la coalición de gobierno afinan la puntería para señalar el riesgo de que la derecha, en alianza con la ultraderecha neofranquista, regrese a La Moncloa.
Así, personalidades de la cultura, el teatro y el cine denunciaron censura de obras teatrales y películas donde se tratan temas de género y del colectivo LGTBIQ+ en municipios del país ibérico gobernados por el conservador Partido Popular (PP) y la ultraderecha de Vox desde las autonómicas de mayo pasado. Es el caso de Valdemorillo, un municipio al norte de la capital española, donde el Ayuntamiento canceló de la obra teatral «Orlando», basada en la novela de Virginia Woolf, que recién pudieron ver los españoles en 1978 ya que había sido prohibida por el franquismo en 1944.
Al mismo tiempo, el presidente del gobierno español y candidato por el PSOE, Pedro Sánchez, alertó sobre el riesgo de «fractura y confrontación» en Cataluña si el conservador Partido Popular (PP) y el neofranquista Vox quedaran en condiciones de formar gobierno de acuerdo al resultado de este domingo.
Foto: JORGE GUERRERO AFP
Para los ciudadanos residentes en el exterior, y especialmente en la Argentina, hay otros temores, más relacionados con el tratamiento que tradicionalmente le dio el PP a los derechos de las comunidades de exiliados o como se autodenominan en muchos casos, “la diáspora española”.
En un programa de radio dedicado a ese grupo no escaso de españoles –con casi medio millón, claves para decidir una elección que según los sondeos está bastante pareja entre las derechas y el progresismo- la candidata de Podemos a una diputación al Congreso de España por Navarra, Idoia Villanueva, conversó con el conductor de Cenizas de Babilonia, Francisco López sobre el clima que se vive en estos momentos en el país europeo.
“La acometida de la derecha es igual que en el resto de Europa con una deriva autoritaria que está en aumento, como estamos viendo en Hungría, en Polonia, en Italia, el aumento de la ultraderecha en Alemania y en Grecia”, dice Villanueva, actualmente eurodiputada, que integra la lista de Podemos dentro de Sumar, la agrupación liderada por Yolanda Díaz, ministra de Trabajo e integrante de la coalición que gobierna España junto con el PSOE desde 2018.
Dentro de la acometida de la que habla Villanueva se inscriben asuntos que atañen directamente a los ciudadanos que residen en esta parte del Atlántico. “A (Alberto Núñez) Feijoo (candidato por el PP) se le llena la boca cuando se pasea por América Latina hablando de la ley de Nacionalidad pero lo que realmente pretende es dejar sin efecto al recientemente aprobada ley de Memoria Democrática y su consecuencia, que es recuperar la nacionalidad para españoles y españolas nacidos de exiliados, que se perderá si llega a La Moncloa”, alerta.
La dirigente recuerda la insistencia de asociaciones de Memoria en un comunicado donde señalan que “el ataque a la memoria histórica no es una cuestión de mera nostalgia para la derecha española sino que son muy conscientes de cómo la memoria actúa en el pasado y en el presente y de ahí su insistencia en que se desconozca la verdad sobre ese pasado y los intentos por conseguir que su falso relato sea socialmente hegemónico, con la intención de legitimar sus proyectos políticos”.
Proyectos que no son otros, destaca, que “el recorte de los derechos de las mujeres, del colectivo LGTBI, de las personas migrantes, el negacionismo de la emergencia climática y la violencia machista, la multiplicación de la censura, las agresiones al mundo de la cultura y de las lenguas de las nacionalidades y pueblos propias del estado español”.
Dónde votar
Las urnas en la sede de la Embajada española.
Los lugares de votación son en los consulados del interior del país. En la ciudad de Buenos Aires y alrededores, en la sede de la embajada, Figueroa Alcorta 3102, por la entrada de la calle Mariscal Ramón Castilla. Este miércoles cierra a las 20 horas y mañana jueves de 10 a 17.
Los ojos de la dirigencia política y de los encuestadores estaban puestos en Santa Fe desde hacía varias semanas. Se decía, y con una gran dosis de razón, que en las primarias de esa provincia oficialismo y oposición se jugaban las últimas cartas antes de la PASO nacional del 13 de agosto. Todo indicaba que el frente Unidos para Cambiar Santa Fe, la sigla de Juntos por el Cambio (JxC) provincial, corría con ventaja sobre Juntos Avancemos, donde disputaban representantes del peronismo local. Lo que no se sabía era cuál sería la diferencia. Pero mucho más jugoso, se preveía, sería el resultado de la oposición, donde la mediática panelista Carolina Losada mostraba una inusual agresividad contra su oponente, el exministro de Seguridad provincial Maximiliano Pullaro. Uno y otro resumían el no menos duro enfrentamiento nacional entre el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la jefa del PRO, Patricia Bullrich. Las urnas mostraron diferencias impensadas: marcaron un liderazgo de Pullaro que lo coloca en inmejorables condiciones para ser el próximo inquilino de la Casa Gris y para darle, además, un espaldarazo a Horario Rodríguez Larreta en su disputa con Bullrich. Al mismo tiempo, el peronismo provincial enfrenta una crisis importante que lo dejaría fuera de la gobernación, mientras que el radicalismo podría volver al poder luego de 60 años en ese distrito clave. Los números fríos dicen que Pullaro superó a Losada en la interna por casi 52% contra algo mas del 34%. Hubo una tercera contendiente, la socialista Mónica Fein, exintendenta de Rosario, que apenas obtuvo el 14% de los apoyos, lo que marca un declive catastrófico para el socialismo, que lideró la política provincial entre 2007 y 2019. En el justicialismo local, Marcelo Lewandowski aplastó con el 65% sobre el camporista Marcos Cleri (15%), Eduardo Toniolli, que reporta al Movimiento Evita (11%), y Leandro Busatto, cercano al jefe de Gabinete nacional Agustín Rossi (10%). El dato relevante es que el espacio de JxC sumó el 63% de los votos contra un magro 28% de los representantes de Unión por la Patria local. En el oficialismo se sabían detrás de la oposición y consideraban que una diferencia de 10 o 15 puntos podían ser remontados para la elección para la gobernación, que será el 10 de septiembre. Pero una cifra así no se la esperaba nadie y a priori parece lapidaria.
Cerrar la grieta Sin embargo, la cuestión será si los votos que fueron para Losada irán para Pullaro. La actual senadora nacional fue particularmente dura contra su contendiente en la interna, al que trató de relacionar con el narcotráfico, habida cuenta del rol que tuvo en su gestión al frente de la cartera de Seguridad en la gestión del socialista Miguel Lifschitz (2015-2019). Llegó a decir que si perdía la interna no apoyaría la candidatura de su contendiente. Bullrich viajó varias veces a la provincia para darle su respaldo y en un video promocional la llegó a alentar como el futbolista Javier Mascherano hiciera con Sergio Romero antes de los penales contra los Países Bajos en la semifinal del mundial de 2014 en Brasil. «Vas a ser la heroína, jugátela toda», le decía. Rodríguez Larreta, en cambio, apostó desde el vamos por Pullaro en el marco de su estrategia para consolidar la alianza con la UCR. Así, los primeros en viajar a Santa Fe cuando aún no estaban los resultados finales fueron el Jefe de Gobierno porteño y el aspirante a sucederlo, Martín Lousteau. Tampoco se la quiso perder el mandatario jujeño, Gerardo Morales, presidente a la sazón de la UCR nacional. Razones había para el festejo. El ahora candidato a la gobernación, de 48 años, también es radical y no quedó tan mal parado luego de su paso por la gestión pública en un tema que representa una de las principales preocupaciones de los santafesinos: la violencia narco. En caso de ganar en septiembre, sería el primer radical en dirigir la provincia desde 1963, cuando resultó electo Aldo Tessio (por lo que entonces era la UCR del Pueblo), derrocado tres años más tarde con el golpe que expulsó de la Casa Rosada a Arturo Illia. Como los números mandan y la diferencia era contundente en las mesas testigo, muy pronto Losada reconoció la derrota, apurada a su vez por Bullrich, que tenía que cerrar a toda velocidad la grieta interna que había ayudado a construir. El expresidente Mauricio Macri también mostró premura para celebrar el triunfo de Juntos por el Cambio y pedir «unidad para derrotar al kirchnerismo» en octubre. El reclamo de unidad es necesario no solo para retener ese porcentaje que logró Losada, sino también para mantener a los que apoyaron a Fein, algo que no parece tan difícil. Dentro del peronismo, las cosas no pintan bien. Cuando se computan los votos de manera individual en estas PASO, Lewandoswski se ubica en tercer lugar, con un 18%, debajo de Pullaro (33%) y Losada (22%). El gobernador Omar Perotti apoyó a regañadientes a Lewandoswki, experiodista deportivo y actual Senador nacional. Los otros precandidatos que buscaron su lugar para las elecciones provinciales fueron Edelvino Bodoira, que defendió el ultraliberalismo de Viva la Libertad, un espacio que consiguió el 3% y no contó con el aval de Javier Milei; el Frente de Izquierda y los Trabajadores, que logró 2,72%, y el ARI, con 2%.
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