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«Una pena de muerte en vida»

«Una pena de muerte en vida»

Abogada y magíster en Criminología, Claudia Cesaroni es autora de varios libros sobre la temática. Es docente y trabajó en la Procuración Penitenciaria y en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Este verano fue, como se dice, «furor en las redes» por sus posturas contra la corriente punitivista en los juicios que más impactaron en los medios: contra los jóvenes que mataron a Fernando Báez Sosa y las autoras del el crimen del niño Lucio Dupuy. «Me cuesta mucho no decir cosas, no intervenir en la discusión pública con temas que a mí me interesan y donde me parece que tengo una mirada que no es la más habitual –asegura–. En el caso de los chicos llamados “rugbiers” –yo no los llamó así porque ni siquiera todos son rugbiers– se construyó una especie de estereotipo clasista un poco traído de los pelos. Las cosas que dije este verano las empecé a decir hace tres años, cuando sucedió el hecho. Lo que empecé a decir fue “ojo, porque se está hablando de un homicidio con alevosía y eso quiere decir prisión perpetua, y eso hoy es una pena de por vida”. Eso produjo también muchos insultos, pero en ese momento la exposición del caso era mucho mayor y, por ende, cualquier posición que no fuera exactamente lo que todo el mundo decía».
¿Por qué tanta mediatización?
–No soy experta en medios, pero recuerdo que otro verano fue el caso Lola Chomnalez, y también 24 x 24. Otro fue Nisman, mucho antes Monzón, Olmedo. Hay que llenar el verano con algo que sea atractivo. También en este caso incidió el rol de (Fernando) Burlando, porque la querella le dio una entidad para el mal, a mi manera de ver las cosas, que probablemente otros juicios no tienen. Todos los días él era como una estrella, el juicio empezaba más tarde porque él tenía que hacer declaraciones a la prensa. Luego está la característica de los victimarios y de la víctima.

«Las propuestas de reforma no las escribió Blumberg sino su asesor jurídico, Roberto Durrieu, quien fue subsecretario de Justicia de Videla.»

Los victimarios son de clase media.
–Sí, pero en términos de, comillas, «atractivo para el morbo», son ocho pibes contra otro pibe. El otro caso, más horrendo si cabe, también de morbo: una mamá lesbiana con su compañera, con todo el discurso de odio y el aprovechamiento para construir mensajes odiantes.
¿Este tipo de condenas es fruto de las reformas de Blumberg-Petri?
Todo empieza en algún sentido con estas reformas manoduristas brutales con otro caso que tuvo mucho impacto, como fue el asesinato de Axel Blumberg, en marzo de 2004. Todas las propuestas que hizo el padre fueron aprobadas. Yo siempre cuento que las propuestas de reforma no las escribió Juan Carlos Blumberg sino su asesor jurídico, que ya falleció, Roberto Durrieu, quien fue subsecretario de Justicia de Videla y uno de los arquitectos jurídicos del Terrorismo de Estado. Ese señor escribió el petitorio que Blumberg presentó en la marcha del 1° de abril de 2004. Y nuestro Parlamento votó esas reformas escritas por un funcionario de la dictadura. Los legisladores que se atrevían a rechazar algo, sin embargo, decían: «Esto no sirve, lo sabemos, pero la demanda de la sociedad…». Algo que me parece muy grave es el discurso de que «con el dolor de las víctimas no se puede discutir». Y ahora me decían lo mismo, cómo iba a discutir la perpetua. Con eso de que con el dolor no se discute se hacen cosas que producen más dolor. La última reforma es de 2017, a propuesta del diputado Luis Petri (del PRO), también tras un hecho que provocó mucha conmoción pública que fue el femicidio de Mica García, una militante del Movimiento Evita, hermosa, luminosa, solidaria. La brillante solución fue quitarles prácticamente la libertad condicional a todos los presos que cometan delitos desde 2017.

¿Delitos penales?
–Sí, pero no solo delitos de sangre. Hay una larga lista que incluye la tenencia de estupefacientes para la comercialización. Una persona podía tener cuatro años y seis meses, y ahora la tiene que cumplir de punta a punta. Se ha terminado en la práctica con lo que teníamos y tienen los países que miramos como modelo, el «régimen de progresividad de la pena». Significa que a medida que la persona presa cumple ciertos requisitos de comportamiento tenía acceso a salidas transitorias hasta los dos tercios de la condena y luego libertad condicional. Si es prisión perpetua, antes de Blumberg los tenía a los 20 años, hasta 2017 a los 35 años, y ahora nunca. Ahora a estos pibes, a Nahir Galarza, a la mamá de Lucio y todas las perpetuas que están poniendo –porque hay como un festival de perpetuas– se les está diciendo: «Vos no vas a volver a salir a la calle hasta dentro de 50 años». Eso no ha evitado que se repitan crímenes. El femicidio se incorporó al Código Penal con prisión perpetua. ¿Hay menos femicidios ahora? Por eso decimos que es pura venganza. Como en nuestro país no hay pena de muerte, lo más parecido a la pena de muerte es la muerte en vida. 

Foto: Juan Quiles/3Estudio

Otro caso fue el de Maribel Salazar, la mujer policía asesinada en la estación Retiro del subte
–Ahí también dije algo y se desencadenó un trolaje: que a esa mujer le sacaron un arma demasiado fácilmente. Eso no significa culpabilizarla a ella. En todo caso significa denunciar la mala capacitación, que estaba sola…
En las películas los policías siempre van en pareja.
–Es una cosa básica, ese nivel de mala formación pone en riesgo a los propios policías y a terceros, porque esa persona podía haber matado a cualquiera que pasara por ahí. Otra situación es cuando policías persiguen a 100 km/h en patrulleros en medio de la ciudad. Denunciar eso significa denunciar formas de violencia estatal. La violencia estatal también se expresa cuando pone en riesgo a la propia fuerza, o que el policía no sepa cumplir con su tarea sin ponerse en riesgo a sí mismo o a la persona que cometió un delito, porque a ella también se le debe preservar la vida. En 1999 (Carlos) Ruckauf ganó la gobernación (de la provincia de Buenos Aires) diciendo «hay que meter bala a los delincuentes». En ese contexto sucedió la masacre de Ramallo en el Banco Nación. Después se lloran esas situaciones. Yo comparaba la respuesta punitiva que hubo en el caso de Fernando Báez Sosa, a mi juicio absolutamente exagerada, y el caso de David Moreira, un chico también de 18 años que en 2014 intentó robar una cartera en un barrio de Rosario, salió corriendo y vecinos organizados en una autodefensa barrial le pegaron, no un minuto como a Fernando, sino 15 minutos sin parar. Solo hubo una condena por ese caso, de tres años, a uno de los reconocidos en el video. Allí las marchas eran «por la libertad de nuestros vecinos». La mamá de David nunca logró ni la millonésima parte de empatía, amor, cercanía, que recibe la mamá de Fernando, porque era la mamá de un delincuente. Se tuvo que ir a vivir a Uruguay.

«Se ha terminado en la práctica con lo que teníamos y tienen los países que miramos como modelo, el “régimen de progresividad de la pena”.»

El carnicero de Zárate, Daniel Oyarzún, fue absuelto en un juicio por jurados.
–Ese es otro caso de lo que se llama «justicia por mano propia», que en realidad es venganza. ¿Qué justicia es esa? tenés un negocio, entran a robar, te sacan 5.000 pesos, no te lastiman, no te hacen nada, te subís al auto y los aplastás contra una columna, sos un héroe y además te premian con un cargo público. Pero insisto, hay muy pocos que se plantan frente a esto. Yo creo que hay que atreverse a dar una discusión no solo de la efectividad de este tipo de medidas, que no la tienen. Todo esto está enmarcado en una derechización de nuestra sociedad y de nuestra comunidad política, que no solo sucede en Argentina, y lo que más me preocupa y trato de alertar es que ocurre en gobiernos populares de América Latina. Se vio en el Brasil de Lula y de Dilma con la «pacificación de las favelas».

«Lo que se llama “justicia por mano propia”, que en realidad es venganza, ¿qué justicia es esa? Hay muy pocos que se plantan frente a esto.»

¿Cómo maneja esta exposición en las redes?
–La gente que me quiere me reta. Me tomé vacaciones por unos días. Me afecta cuando el nivel llega a «ojalá no le pase nada a tu hijo». Eso me afecta en términos de pensar en las personas que más amo en el mundo. Yo explico cosas en las redes no para esa gente, sino porque me ha pasado de alguien que me dice «no estoy totalmente de acuerdo, pero no se me había ocurrido pensar las cosas así». Trato de tener una cosa pedagógica y además eso genera que me llamen de los medios y eso me abre espacios para plantear algunos temas en debate. 

VOCES

La canción del Indio Solari

1 de marzo de 2023

–En algún programa de radio dijiste que tu posición sobre la perpetua se hacía extensivo a los militares presos por delitos de lesa humanidad.
–Yo persigo penalmente en un caso que a casi nadie le importa porque las víctimas eran presos comunes, que es la Masacre del Pabellón Séptimo. Yo soy la abogada de esa causa contra penitenciarios y por supuesto quiero que lleguemos a juicio y les impongan una pena. No voy a poder pedir, y no la pediría, prisión perpetua como está vigente ahora porque no se puede aplicar retroactivamente. A ellos les va a corresponder la prisión perpetua de cuando fue el hecho, marzo de 1978. Es una pena mucho más benigna la que estaba vigente en plena dictadura. Es un tema paradojal. Uno de los imputados tiene 80 años; otro, 70. No es lo mismo que una perpetua a un pibe de 20 o 30 años en términos del impacto sobre la vida. Dicho todo esto, tampoco me parece que cambie en algo el reclamo de justicia que una persona tenga que morirse en la cárcel.
Muchos tomaron el hecho de que Videla haya muerto en prisión como una satisfacción.
–Yo no lo discuto, para mí que haya muerto ahí o en su casa acompañado por su mujer, abrazado por su familia, es igual. Pero no por buena o por poner la otra mejilla. Es porque creo que la mejor respuesta a hechos de ese tenor de brutalidad y aberración es que haya un juicio y que las víctimas sean reparadas. Nuestro país ha establecido reparaciones económicas, que está muy bien para quienes están de acuerdo en recibirlas, pero también hay reparaciones simbólicas: cada pañuelo que tenemos dibujado en una plaza, cada baldosa que tenemos puesta, cada lugar con el nombre de un compañero desaparecido, señalizaciones. En el caso del que hablábamos, la mejor reparación es que deje de llamarse «Motín de los colchones» y se llame Masacre, que todo el mundo escuche la canción del «Indio» Solari y sepa que se está hablando de una masacre carcelaria, que el Estado repare económicamente a las víctimas, que todavía están peleando porque no los reconocen como víctimas, que haya juicio y que una sentencia judicial diga «esto fue un delito de lesa humanidad». Esa es una batalla que todavía estamos dando. Y, por supuesto, que estas personas reciban una condena. Si alguno está con cáncer, o se hace pis encima, o está medio demente y eso se puede demostrar con los controles médicos, la verdad, que se vaya a su casa. Lo otro me parece una aflicción agregada que no repara ningún daño. Porque ¿qué es más grave, tener un Código Penal intervenido por un subsecretario de Videla o que Videla haya muerto en la cárcel o en otro lado, o aplicar medidas económicas de la dictadura? A veces hay una especie de trampa en todo esto. Foto: Juan Quiles/3Estudio

VOCESLa canción del Indio Solari1 de marzo de 2023–En algún programa de radio dijiste que tu posición sobre la perpetua se hacía extensivo a los militares presos por delitos de lesa humanidad.
–Yo persigo penalmente en un caso que a casi nadie le importa porque las víctimas eran presos comunes, que es la Masacre del Pabellón Séptimo. Yo soy la abogada de esa causa contra penitenciarios y por supuesto quiero que lleguemos a juicio y les impongan una pena. No voy a poder pedir, y no la pediría, prisión perpetua como está vigente ahora porque no se puede aplicar retroactivamente. A ellos les va a corresponder la prisión perpetua de cuando fue el hecho, marzo de 1978. Es una pena mucho más benigna la que estaba vigente en plena dictadura. Es un tema paradojal. Uno de los imputados tiene 80 años; otro, 70. No es lo mismo que una perpetua a un pibe de 20 o 30 años en términos del impacto sobre la vida. Dicho todo esto, tampoco me parece que cambie en algo el reclamo de justicia que una persona tenga que morirse en la cárcel.
Muchos tomaron el hecho de que Videla haya muerto en prisión como una satisfacción.
–Yo no lo discuto, para mí que haya muerto ahí o en su casa acompañado por su mujer, abrazado por su familia, es igual. Pero no por buena o por poner la otra mejilla. Es porque creo que la mejor respuesta a hechos de ese tenor de brutalidad y aberración es que haya un juicio y que las víctimas sean reparadas. Nuestro país ha establecido reparaciones económicas, que está muy bien para quienes están de acuerdo en recibirlas, pero también hay reparaciones simbólicas: cada pañuelo que tenemos dibujado en una plaza, cada baldosa que tenemos puesta, cada lugar con el nombre de un compañero desaparecido, señalizaciones. En el caso del que hablábamos, la mejor reparación es que deje de llamarse «Motín de los colchones» y se llame Masacre, que todo el mundo escuche la canción del «Indio» Solari y sepa que se está hablando de una masacre carcelaria, que el Estado repare económicamente a las víctimas, que todavía están peleando porque no los reconocen como víctimas, que haya juicio y que una sentencia judicial diga «esto fue un delito de lesa humanidad». Esa es una batalla que todavía estamos dando. Y, por supuesto, que estas personas reciban una condena. Si alguno está con cáncer, o se hace pis encima, o está medio demente y eso se puede demostrar con los controles médicos, la verdad, que se vaya a su casa. Lo otro me parece una aflicción agregada que no repara ningún daño. Porque ¿qué es más grave, tener un Código Penal intervenido por un subsecretario de Videla o que Videla haya muerto en la cárcel o en otro lado, o aplicar medidas económicas de la dictadura? A veces hay una especie de trampa en todo esto. Foto: Juan Quiles/3Estudio

Revista Acción, 6 de Marzo de 2023

Los trabajadores de prensa españoles reclaman aumentos

Los trabajadores de prensa españoles reclaman aumentos

Trabajadores de los principales medios gráficos de España realizaron manifestaciones frente a cada una de las redacciones en reclamo de un aumento salarial para compensar la alta inflación que se registra en el país, lo que socavó brutalmente los ingresos ya bastante mermados al cabo de diez años sin ningún tipo de incremento.  Las movilizaciones se realizaron este 1 de marzo en las sedes de Prisa (El País), Unidad Editorial (El Mundo) Vocento (ABC) y Promecal (con medios en Castilla, León, Navarra y La Rioja). Se trata de los grupos que concentran en conjunto centenares de diarios nacionales y locales, periódicos digitales y radios en todo el país.

Según denuncian los representantes gremiales, entre la precarización del trabajo de prensa y hasta en algunos casos rebajas en el marco de situaciones críticas de las empresas, hay periodistas que perciben ingresos por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). La realidad en los periódicos locales es aún peor y desde el 2008, señalan, han perdido hasta un 25% del poder adquisitivo.

Las movilizaciones contaron con el apoyo de las centrales Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT) y la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP). De la movida, inédita en cerca de dos décadas, participan fundamentalmente los comités de trabajadores (comisiones internas) de las principales empresas.

El reclamo se centra en la negativa de la Asociación de Medios de Información (AMI) a negociar un nuevo Convenio Estatal de Prensa Diario superior al 1% de aumento y sin carácter retroactivo ofrecido por la patronal, considerado como “ridículo y ofensivo”,

“Las empresas están bloqueando la mejora laboral del teletrabajo, práctica que permite conciliar la vida laboral y privada de las personas trabajadoras sin bajar la productividad, como ya se demostró durante la pandemia por Covid-19”, dice un comunicado de CCOO, UGT y FeSP.

El reclamo se hizo extensivo también contra la creciente precarización del trabajo de prensa. Así lo indicó el titular de la FeSP, Francesc Ràfols, quien destacó que ”la situación de los freelance en Europa es muy precaria, y en el Estado español, insostenible. Es un sector completamente desregulado, y no pedimos nada que otros colectivos no tengan”.

El comité del diario El País, quizás el más conocido en el exterior y el más influyente de España, publicó en su cuenta de Twitter que “esta plantilla demostró que está unida y dispuesta a reclamar la actualización salarial que merece desde hace años y la negociación del #teletrabajo a la que la empresa se comprometió”. La del diario El Mundo, en tanto,  anotó que “salimos todos a la calle para exigir la actualización de nuestros salarios después de 10 AÑOS congelados”.

Las manifestaciones se repitieron en todos los medios. «Promecal nos quiere arruinar», gritaban trabajadores de La Tribuna de Toledo en un video que difundieron en las redes. «La dirección de Vocento se reparte nuestro aumento», replicaban desde una punta de Madrid. “Todas las plantillas de Unidad Editorial han salido a la calle a pedir una subida salarial necesaria y justa. No se puede hacer periodismo de calidad sin profesionales con condiciones laborales dignas”, señalaban desde otro costado.

Tiempo Argentino, 5 de Marzo de 2023

EE UU se enfoca en China y entre desafíos y amenazas también incluye a la Argentina

EE UU se enfoca en China y entre desafíos y amenazas también incluye a la Argentina

Este fin de semana se desarrollan en Beijing dos plenarios donde se debatirán las políticas públicas para el año 2023 en el marco de la más alta exposición de China como potencia desde la creación de la República Popular, en 1949. Es así que mientras más de 3000 representantes de todas las regiones de este extenso y superpoblado país analizan medidas en cuestiones económicas, militares y estratégicas, desde Estados Unidos intensifican las acciones para colocar al gigante asiático cada vez más cerca de tener que subirse definitivamente al ring.

La semana pasada, en el aniversario de la guerra en Ucrania, el gobierno chino presentó un plan de paz de 12 puntos que fue prontamente rechazado por la Casa Blanca y la Otan. Aceptado con reservas por Moscú, el plan abrió las puertas a una invitación del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para que su par Xi Jinping visite Kiev y escuche sus demandas. Con esa propuesta, China avisa que está lista para estar en la gran mesa donde sin dudas se deberá discutir el diseño del mundo, en el que pugna para que ya no sea unipolar, por cierto.

Desde el otro rincón, el embajador estadounidense en China, Nicholas Burns se trenzó en un encuentro virtual con su colega ante el gobierno de Israel, Tom Nides, y la belicosa subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, invitados por la Cámara de Comercio de EE UU, donde charlaron sobre el estado del mundo. «Desde mi perspectiva, sentado aquí en China mirando hacia el Indo-Pacífico, nuestra posición estadounidense es más fuerte que hace cinco o diez años”, dijo Burns, “y creo que los chinos ahora entienden que Estados Unidos se queda en esta región; somos el líder en esta región de muchas maneras”, agregó, desafiante.

Algo más al sur, en Nueva Delhi, el jefe de la diplomacia de EE UU, Antony Blinken, tuvo un áspero cruce con su par ruso, Sergei Lavrov, en el que afirma haberle exigido el retiro de las tropas de Ucrania, con resultado obviamente adverso. Esa cumbre mostró como están las cosas a nivel internacional, según la mirada del alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrel. “El G20 tiene un rol específico que jugar, pero ya no es un foro económico, se ha convertido en un foro geopolítico”, admitió.

La ofensiva de la Casa Blanca contra China se extiende no solo al gobierno propiamente dicho sino a terceros países que tienen relaciones comerciales y políticas con el gigante asiático. Así, la congresista cubano-estadounidense María Elvira Salazar, experiodista y conductora televisiva republicana elegida por el 27º Distrito de Florida, se permitió amenazar a la República Argentina por la iniciativa de fabricar aviones militares JF-17 en nuestro país. Para que la provocación sonara más fuerte, repitió sus palabras en el Congreso en castellano: “Su presidenta (en realidad la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner) y su presidente están haciendo un pacto con el diablo que puede tener consecuencias de proporciones bíblicas. Estados Unidos no se va a quedar con los brazos cruzados, porque no se puede tener un aliado que fabrique y exporte aviones militares chinos y que los venda a los vecinos”. (https://twitter.com/i/status/1630996619389796365)

La calificación de Washington en su controversia con China -que según reconoció la agencia Bloomberg “está mostrando señales de un rebote más fuerte de lo esperado tras dejar atrás las restricciones por el Covid”- es que su pelea es contra el Partido Comunista. Así comenzó a mencionarlo Donald Trump y así se encolumnan los representantes de ambos partidos, que en esto no hay grieta que valga.

En Beijing, este sábado y el domingo se desarrollan las dos sesiones más importantes del sistema político, la de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPC) y de la Asamblea Nacional Popular (ANP).

Una primera señal de lo que resultará aprobado por la ANP podría ser el anuncio de que Beijing pondrá toda la carne en el asador para avanzar en la industria de semiconductores, un eslabón aun débil de su industria electrónica, que depende de chips elaborados en Taiwán, como casi todo el mundo. Y ahí está el otro punto neurálgico del choque por el territorio insular que acelera la administración de Joe Biden.

En ese sentido, el viceprimer ministro Liu He dijo este jueves ante empresarios de la industria electrónica que China debe mantener un enfoque de «nación completa”. Esto es, de lograr la independencia tecnológica en ese sector clave del desarrollo. Estados Unidos está articulando una alianza Chip4 junto con Japón, Corea del Sur y Taiwán para bloquear la venta de productos a países “enemigos”, entre los cuales también está Rusia y cualquier otro que intente cruzar el cerco.

En octubre pasado, Washington había restringido la autorización a “personas estadounidenses” para trabajar en instalaciones ubicadas en el país asiático. Como contrapartida, indica un artículo del South China Morning Post, las autoridades locales de distritos como Suzhou y Shanghai ofrecen ingentes incentivos para desarrollar semiconductores con el objetivo de incrementar la producción al menos un 20% este año. Además, ofrecerán “trato nacional igualitario” para los que quieran emigrar a pesar de las restricciones estadounidenses.

Tiempo Argentino, 5 de Marzo de 2023

Memoria y balance

Memoria y balance

Alberto Fernández comenzó su cuarto discurso como presidente de la Nación en el Congreso resaltando –y hasta destacando en tono de réplica– logros que, entendió, fueron conseguidos gracias a su «moderación». Y ante un recinto en el que no hubo ausencias de la oposición, y que contó con dos representantes de la Corte Suprema, fue haciendo un recuento de los tres años que está dejando atrás. Ese clima con tendencia a la calma con el que inició el Discurso del Estado de la Nación, sin embargo, se fue elevando hasta un clímax con fuertes cruces en el último tramo, cuando fustigó con dureza no solo al máximo tribunal sino también a amplios sectores del Poder Judicial a los que endilga procesos poco transparentes en causas contra la vicepresidenta que buscan «su inhabilitación», puntualizó.
No olvidó en el mensaje inaugural del 141º período de Sesiones Ordinarias del Congreso detallar el momento histórico que le tocó en suerte, al tiempo que destacó que en este año se cumple el 40º aniversario de la recuperación de la democracia, «el período más largo en nuestra historia». 
Así, puso en foco en la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para llegar a estas cuatro décadas de institucionalidad y recordó a los excombatientes de Malvinas en el marco del reclamo histórico por la soberanía en el archipiélago. «Tengo la convicción de que Malvinas nos une en una causa nacional que convoca y moviliza al pueblo argentino», dijo. Dentro de ese recordatorio también pidió a la Justicia que avance en esclarecer el atentado contra CFK, del que este 1° de marzo se cumplieron seis meses.
En un mensaje de 120 minutos transmitido en cadena nacional, Alberto Fernández señaló el impacto que tuvieron la pandemia, la guerra en Ucrania y la prolongada sequía como un fuerte condicionante a la hora de desarrollar su gestión, a pesar de lo cual se jactó de «haber puesto el pecho» a las adversidades. 
Luego recordó parte de la herencia recibida en 2019, sin mencionar por su nombre propio a nadie del Gobierno de Cambiemos, aunque sí habló del problema de la deuda externa y señaló que durante su Gobierno no se utilizó al servicio de inteligencia «para espiar a opositores». Luego agregó que «los recursos de la Agencia Federal de Inteligencia son públicos y no existen operadores que en nombre del Gobierno compran voluntades judiciales». 
A su derecha, a pocos metros del estrado que compartía junto a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a la titular de la Cámara Baja, Cecilia Moreau y a la presidenta provisional del Senado, Claudia Ledesma Abdala, los dos miembros de la Corte que dieron el presente, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, miraban la escena impávidos. Así se mantuvieron durante toda la sesión, incluso cuando el presidente recordó –señalándolos con el pulgar de su mano derecha– que habían sido designados por decreto, que avanzaron sobre prerrogativas del Poder Legislativo como derogar la ley del Consejo de la Magistratura o garantizar a la Ciudad de Buenos Aires «recursos coparticipables que no le corresponden, contrariando la ley de coparticipación vigente». 
Fue aquí que desde la oposición comenzaron una batahola contra el presidente, que tuvo un cruce puntual con algún diputado. Finalmente ni los cortesanos ni los legisladores del frente opositor se levantaron de sus curules en señal de rebeldía, como habían pronosticado algunos medios. 
Tras detallar las cifras de crecimiento que se vienen registrando en todos los rubros de la economía, muy superiores incluso a las previsiones más optimistas, Fernández computó como una de las cuentas pendientes la alta inflación. «No resulta una tarea sencilla. Quienes minimizaron el problema acabaron por profundizarlo», resumió.
Más adelante, salió en defensa de las empresas públicas al contar la realidad de Aerolíneas, Arsat, YPF, INVAP, Aysa, el Banco Nación y el Correo Argentino y el rol que cumple cada una en los rincones más lejanos del país. En ese contexto, y cuando arrecian cuestionamientos y vuelve el discurso privatista, dijo: «Que no vengan a hacer negocios con nuestro patrimonio los que invocan números con los que disfrazan su falta de interés por las condiciones de vida de tantos argentinos y argentinas, a los que estas empresas ayudan y mucho».
Para finalizar, el presidente resaltó el uso que se le dio a lo recaudado gracias a la Ley de Aporte Solidario y Extraordinario. Ya había mencionado la construcción del gasoducto de Vaca Muerta. Para cada uno de los puntos que iba detallando, Fernández fue presentando a ciudadanas y ciudadanos que, desde los palcos, atestiguaban sus palabras, por ser protagonistas de historias de vida en las que el Estado había sido clave para su desarrollo personal.
Fue ese el momento de señalar a una mujer a la que identificó como Belén, que «tiene trabajo gracias a una cooperativa que se creó bajo el programa Obras Tempranas de la Secretaría de Integración Social y Urbana del Ministerio de Desarrollo Social» financiado «a través de la Ley de Aporte Solidario y Extraordinario que este mismo Congreso ha votado». Y concluyó: «Cuando discutimos grandes fortunas lo que estamos discutiendo es más igualdad».

Revista Acción, 1 de Marzo de 2023