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La broma de un estadounidense obligó a que Amazon reconociera que las Malvinas no son británicas

La broma de un estadounidense obligó a que Amazon reconociera que las Malvinas no son británicas

Una chanza como las que algunos usuarios con tiempo para malgastar suelen jugar en Twitter colocó a un ignoto personaje de Estados Unidos como trending topic en estas regiones tras hacer que Amazon reconociera, aunque en forma un tanto oblicua, la soberanía argentina en las islas Malvinas.

No sólo eso, la plataforma tuvo que admitir que otra respuesta insólita de su community manager que colocó a Irlanda del Norte fuera del Reino Unido había sido un lamentable error.

El enredo generó agrias controversias en las redes sociales entre quienes celebraron que Amazon sostuviera que Malvinas no son británicas y otros que, aunque nacidos en Argentina, reniegan de su nacionalidad. El por estos tiempos bastante extendido brulote de que «este es un país de porquería», y que, entre otras consecuencias, por eso los kelpers prefieren seguir bajo el amparo de la monarquía.

La broma se conoció a partir de este tuit del usuario turkey bobulinski, que preguntó supuestamente desde Puerto Stanley, en Malvinas, cómo hacía para ver la Copa de las Naciones de Otoño de Rugby.

El community manager de Amazon, la plataforma de comercio creada por Jeff Bezos (inicialmente para la venta de libros pero que hasta inauguró hasta una farmacia por internet), publicó una respuesta automática. “Nos disculpamos pero la Copa Naciones de Otoño de Rugby no está disponible en las Islas Malvinas. La cobertura es exclusiva para clientes Prime ubicados en el Reino Unido. No tenemos los derechos sobre otros territorios”.

Si bien el Brexit provocó inquietudes en la frontera entre las dos Irlandas por el futuro de los acuerdos que pusieron fin a una guerra devastadora hace 20 años, el estatus de Belfast, el sector norte de la isla de Eire, es de miembro de la corona británica. Enterados de este gafe, hubo un mensaje compungido del personal de Amazon.

“Nos disculpamos por el error de la respuesta de nuestro colega. Nuestros suscriptores de Prime Video de Irlanda del Norte y del resto del Reino Unido pueden acceder a la Copa Naciones de Otoño como parte de su suscripción de Prime Video”.

La primera reacción a la catarata de mensajes desde Argentina al bromista californiano fue decir que no podía dar respuesta ante semejante andanada.

La aclaración desorientó a muchos que, a esta altura, se habían subido a la polémica. “Debo ser claro, no soy inglés y no vivo en Stanley”.

Simplemente, dijo en otros tuits, “envié un mensaje a Amazon Help como si fuera un isleño de las Malvinas que quería ver el torneo de rugby y ellos me dijeron que solo está disponible en el Reino Unido”.

Y luego, finalmente, develó el misterio. “Un tipo hizo eso antes desde Irlanda del Norte y me dio la idea”. 

Con todo, el chiste sirvió para volver a poner en el tapete el viejo reclamo de soberanía de los argentinos sobre las islas del Atlántico Sur, una demanda a la que los británicos se niegan a tratar a pesar de que las Naciones Unidas plantean sentarse a una mesa de diálogo desde 1965.

Efectivamente, Malvinas tiene un estatus diferente al de Belfast, ya que para los británicos es un territorio de ultramar, que estaba así reconocido para la Unión Europea. Pero el Brexit deja este tema fuera de la cobertura de la organización regional del viejo continente

Después de todo, la situación de Irlanda del Norte estaba ligada a la de Malvinas.

Tiempo Argentino, 18 de Noviembre de 2020

Todo cine es político

Todo cine es político

Cronista de atropellos, injusticias y exilios, Fernando Pino Solanas murió en París a los 84 años. En su dilatada carrera pública fue cineasta, pero también dos veces diputado nacional (1993-1997 y 2019-2020), convencional constituyente (1994), senador nacional (2013-2019), en 2007 se presentó como candidato a presidente en alianza con un sector del socialismo y en 2011 compitió por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En cada ocasión mostró un caudal de apoyos de muchos que reconocían su compromiso con las causas populares.
Alejado del cine de ficción, en sus últimos años se destacó por su participación en distintas alianzas políticas. Los más jóvenes lo recuerdan por su intervención en el debate por el aborto, en 2019, por haber llevado al recinto un concepto claro como contundente: toda mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, con lo cual, tiene también derecho al goce. «¿Por qué nos da vergüenza hablar del derecho a gozar? A gozar de la vida y a gozar del cuerpo. El goce es un derecho humano fundamental», dijo.
Para los más grandes, Pino Solanas es el cronista de las grandes tragedias argentinas de los últimos 75 años. Desde su primera incursión, junto con Octavio Getino, con La hora de los hornos, que circuló de manera clandestina durante la dictadura militar de 1966, hasta Viaje a los pueblos fumigados, de 2018, siempre fue un hombre incómodo para los poderes fácticos del país.
No es aventurado sostener que aquel primer documental donde revelaba la trama de la opresión colonial y el rol del peronismo como acto de rebeldía, mucho tuvo que ver con el Cordobazo, de 1969. O que ambas fueron manifestaciones de una circunstancia que el cine de Solanas supo develar como pocos.
Los hijos de Fierro, una ficción en la que el poema gauchesco de José Hernández servía de metáfora para contar la resistencia peronista, es de 1975, pero recién pudo verse en 1984. En ese lapso, Solanas se exilió en Francia luego de recibir amenazas de la triple A y de un intento de secuestro de un comando de la Marina.
Hizo ficción, pero anclada en la situación política, entre 1985 y 1998, con El exilio de Gardel, Sur, El viaje y La nube. Período signado por el menemismo, al que había adherido en sus inicios, en 1991 sufriría un atentado luego de durísimas declaraciones contra el presidente, al que no le perdonó haber abandonado los postulados con que había sido electo y haber adherido a postulados neoliberales.
A lo largo de este siglo, alternó sus intentos de construcción de una fuerza política capaz de incidir en el escenario nacional, con un programa bien concreto que iba desplegando desde sus documentales, elaborados de manera artesanal, y en los que se lo ve, cámara en mano, metido en el barro de las consecuencias de un modelo de devastación.
La enumeración de los títulos exime de mayores comentarios: Memoria del saqueo (2004), La dignidad de los nadies (2005), Argentina latente (2007), La próxima estación (2008), Tierra sublevada: oro impuro (2009), La guerra del fracking (2013), Viaje a los pueblos fumigados (2018).
Pino Solanas alternó cercanías y diferencias con los gobiernos kirchenistas, aunque el año pasado se sumó al Frente de Todos. En El exilio de Gardel, habla del destino de destierro de los argentinos. Desde un cantor nacido en Touluse emblema de la música rioplatense, hasta José de San Martin, el libertador que terminó sus días en Boulogne sur Mer. La muerte lo encontró en París, donde contrajo COVID-19 siendo embajador ante la Unesco de otro gobierno peronista.

Revista Acción, segunda quincena de Noviembre de 2020

Los dos «pollos» de Lula, a las puertas de gobernar en San Pablo y Porto Alegre

Los dos «pollos» de Lula, a las puertas de gobernar en San Pablo y Porto Alegre

Las elecciones municipales de este domingo dejaron algunas certezas sobre momento político brasileño. En primer lugar, que el bolsonarismo no es el fenómeno de masas que la granja de trolls del ultraderechista promueve desde las redes sociales. La segunda es que la centroizquierda mantiene un peso electoral importante, pero ya no está liderada por el PT. La tercera y quizás la más sugestiva es que Lula da Silva, como viejo zorro de la política que es, ya había previsto esta tendencia y en un momento clave de su derrotero judicial elevó a la categoría de sucesores a dos dirigentes que no son del partido que creó hace 40 años, sino una militante comunista gaúcha -a la que ungió como candidata a vicepresidenta en 2018- y uno del Movimiento Sin Tierra paulista. Y ambos, Guilherme Boulos y Manuela D’Ávila, están a las puertas de dar un batacazo en la segunda vuelta de San Pablo y Porto Alegre, si los ciudadanos de esos dos distritos claves se convencen de la necesidad de apoyar una opción progresista contra el neofascismo.

Este domingo hubo elecciones comunales en 5570 municipios de todo el país. Para el oficialismo era un comicio importante ya que si bien Jair Bolsonaro se quedó sin partido político, le dio su apoyo explícito a varios candidatos que le siguen fieles. La disputa era por el peso político que conserva el presidente, que según las encuestas tiene a esta altura un 40% de aceptación, y cómo eso se traduce en poder vecinal.

Podés ver: Comicio clave.

Por otro lado, los sectores de la izquierda y sobre todo el PT querían medir fuerzas luego de haber perdido en 2018 en elecciones donde el principal candidato, el ex presidente Lula da Silva, fue proscripto e incluso estaba detenido en ese momento. Este dato es para tener en cuenta, ya que no es difícil elucubrar que para Lula la mejor opción en San Pablo, la ciudad más poblada y la región más desarrollada del Brasil, que explica más del 33% del PBI de todo el Brasil, era Boluos, pero el PT llevó candidato propio.

Porto Alegre, en tanto, tiene una tradición más liberal y fue la primera ciudad en gobernar el PT y la cuna del Foro Mundial Social, que a principios del siglo alumbró una corriente de centro izquierda internacional progresista. Recuperar esas dos ciudades es un desafío y significaría un enorme aliciente en busca de recomponer la alianza que llevó al poder en Lula en 2003 y que terminó con un golpe institucional contra Dilma Rousseff en 2016.

Que Lula -detenido en la causa por corrupción pergeñada por el juez Sergio Moro el 7 de abril de 2018- tiene un olfato político impecable lo demostró ese mismo día en el acto q frente a la sede del Sindicato Metalúrgico, en San Pablo. En una tarima improvisada y ante una multitud, el dos veces presidente dijo que en Brasil la política había pasado a ser mala palabra para los medios hegemónicos y el poder judicial. Y presentó a dos dirigentes, Manuela D’Ávila, del Partido Comunista do Brasil, y Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (Psol) como «la esperanza del futuro que enfrentan la negación de la política». Tienen 38 y 39 años respectivamente.

Podés ver también. El día que Lula quedó detenido en Curitiba

Tuvo que pasar mucha agua debajo de los puentes como para que la realidad probara el acierto de aquella predicción. En San Pablo, Boulos obtuvo el 20,2% de los votos contra el centro derechista Bruno Covas, el alcalde saliente, del PSDB, con 32,8%. El candidato del PT, Jilmar Tatto, recibió apenas un poco más de 8%, un punto menos que el bolsonarista Celso Russomano. No parece tan fácil que Boulos termine triunfando en dos semanas, pero nadie aventuraba que llegaría a sentarse en el balotaje, de modo que nada está dicho.

En Porto Alegre, D´Avila logró 29% de sufragios contra 31% de Sebastião Melo, del MDB, el partido centrista que gobernó Brasil acompañando a Lula y Dilma pero terminó quedándose con el gobierno tras el golpe contra la presidenta a manos de Michel Temer. Allí el PT no presentó candidatos pero el PSOL, de Boulos, tiene algo mas del 4% de votos que, sumados a otros partidos progresistas, permiten pensar que un triunfo de la dirigente comunista es posible en la ciudad que acuñó la frase «Otro mundo es posible»..

Otra ciudad importante donde la izquierda puede arrimar el bochín es Recife, la capital de Pernambuco. Allí disputarán la segunda vuelta João Campos, del PSB, con 29,2%, con Marilia Arraes, del PT, con 27,95. Un dato curioso: ambos son primos. João es hijo del ex gobernador Eduardo Campos y bisnieto de Miguel Arraes, histórico líder de la izquierda regional. Marilia es nieta de Arraes, que era  gobernador de Pernambuco en 1964, se negó a entregar el poder a los militares golpistas y fue encarcelado en el archipiélago de Fernando de Noronha hasta que se exilió en Argelia. Murió al frente del estado, a los 89 años, en 2005.

Hubo cierto alivio en el PT por los resultados generales, aunque se nota que el partido perdió fuerza y necesita nuevos aires. Por lo pronto, Lula celebró en Twitter.

Gleisi Hoffman, la presidenta del PT, agradeció al candidato paulista por su esfuerzo y pidió todo el apoyo para el dirigente del PSOL el 29 de noviembre.

La interpretación de Bolsonaro, por supuesto, fue radicalmente diferente. Para el presidente, la noticia del domingo es que la izquierda perdió y que «la ola conservadora llegó en 2018 para quedarse». Sin embargo, tuvo que salir a desmarcarse de sus candidatos. Es que en su “feudo” carioca, sus elegidos solo obtuvieron 9 de 44 nominaciones para concejales.

El ex obispo evangélico Marcelo Crivella, el alcalde saliente y que cuenta con todo el apoyo del presidente, arañó el 22% de votos, frente a su predecesor Eduardo Paes, del partido Demócratas, de esa derecha que rompió con el mandatario, y que llegó al 37%. Su defensa fue que su “ayuda a los candidatos se resumió en 4 lives en tres horas.

Tiempo Argentino, 16 de Noviembre de 2020

La última batalla de Trump con el Pentágono es por retirar tropas de Afganistán

La última batalla de Trump con el Pentágono es por retirar tropas de Afganistán

Mientras grupos afines Donald Trump preparaban para ayer a la tarde la llamada “Marcha del millón” –que se realizó en Washington y, si bien no registró tal cantidad de adhesiones, sí fue masiva–, una manera de presionar para un recuento de votos que dé vuelta el resultado “oficial” de la elección, el presidente continuaba su enfrentamiento con el Pentágono a niveles nunca vistos en la historia reciente de Estados Unidos. El martes, Trump echó sin diplomacia al secretario de Defensa, Mark Esper y luego recibió un mandoble de Mark Milley, el jefe del Estado Mayor Conjunto, quien le avisó que los militares no participarán de ninguna intentona de permanencia en la Casa Blanca. «Somos únicos entre los ejércitos. No prestamos juramento a un rey o una reina, ni a un tirano o un dictador, no prestamos un juramento a un individuo. No prestamos juramento a una tribu o una religión. Hacemos un juramento a la Constitución”.

La pelea de fondo con los uniformados –lo que implica que es con el aparato militar industrial– es por el retiro de tropas de Afganistán y Siria. Fue una de las premisas del empresario al llegar al gobierno y no pudo conseguir que en cuatro años lo obedecieran, a pesar de que si se habla de Constitución, el presidente es el jefe de todas las Fuerzas Armadas. ¿Lo lograría ahora?

Hace unos días, Trump tuiteó “deberíamos traer al pequeño número de nuestros hombres y mujeres valientes que están sirviendo en Afganistán para Navidad”. El presidente firmó acuerdos con los talibán para una entrega ordenada del poder en ese país asiático. Pero la resistencia dentro del Pentágono es enorme. Milley nunca ocultó su desacuerdo. “Es un plan basado en condiciones y nosotros continuamos monitoreando esas condiciones”, dijo.

Aliados republicanos como el representante por Texas Ron Paul, un libertario –mentor de los radicalizados Tea Party– que suele argumentar con vehemencia en contra de las guerras en las que EE UU está empantanado desde principios de este siglo, pretende otra postura de Trump, aun a 66 días del cambio de gobierno.

“El presidente siguió una política exterior sensata, definiendo ‘EE UU primero’ como sacar a EE UU de guerras interminables y contraproducentes –escribió esta semana–. Pero no se puede seguir una política exterior de ‘EE UU primero’ si se pone a personas como Mike Pompeo, John Bolton, Nikki Haley, Mark Milley a cargo de llevarla a cabo. Simplemente no lo harán. Estamos viendo eso nuevamente cuando se trata de retirar nuestras tropas de la larga y estúpida guerra en Afganistán”.

Bolton, ex asesor de Seguridad, se tuvo que ir humillado, como Esper, y Pompeo, el secretario de Estado, inició ahora una visita a los jefes de Estado de la OTAN, de los primeros en reconocer el triunfo de Joe Biden. Milley ahora devuelve golpe a golpe a la espera del cambio de administración en Washington.

Los guiños de Biden no pueden ser más auspiciosos para los amantes de la guerra y ponen incómodos, antes de asumir, a los progresistas que esperan recompensas políticas por el apoyo para obtener los más de 78 millones de votos acreditados en las urnas hasta ahora.

No es de extrañar que de las 23 personas de su equipo de transición, según publicó en  el portal In These Times (ITT) la periodista Sarah Lazare, haya un tercio que acreditan como “su empleo más reciente» a organizaciones, think tanks o empresas relacionadas directamente con la industria de armamentos. “Esas cifras pueden ser mayores –escribe Lazare– ya que ITT no pudo obtener cuál es la financiación de todos los empleadores de manera exhaustiva.

Entre los sponsors de los asesores de Biden que seguramente tendrán un cargo en su gobierno –si es que finalmente Trump se va del Salón Oval– figuran, de acuerdo a ese informe, “General Dynamics Corporation, Raytheon, Northrop Grumman Corporation, Lockheed Martin Corporation y otros fabricantes de armas y contratistas de defensa, así como de compañías petroleras”.

Conviene recordar a esta altura que Biden, como vicepresidente de Barack Obama, supervisó el desarrollo de las guerras en Afganistán e Irak, a las que apoyó como senador en 2002, y las de Siria y Libia. Y que Trump, a pesar de las órdenes impartidas, nunca logró “traer de vuelta a casa” a las tropas.

La primera orden sobre Siria fue de diciembre de 2018 y provocó la renuncia de Jim Mattis, el primer secretario de Defensa. Jim Jeffrey, diplomático ahora jubilado y enviado especial de Trump para la región con el mandato de monitorear el retiro de tropas, reconoció en una entrevista reciente que dibujaron el número de efectivos y le dieron largas a la operación tanto como pudieron. 

“Siempre estábamos jugando el truco de los tres vasos –declaró Jeffrey sin inmutarse– para no dejar en claro a nuestro liderazgo (el presidente) cuántas tropas teníamos allí”. Reconoce que la cifra real es mucho mayor de las 200 que Trump acordó dejar allí en 2019. “¿Qué retirada de Siria? Nunca hubo una retirada de Siria”, reconoce.

Tiempo Argentino, 15 de Noviembre de 2020