por Alberto López Girondo | Jul 25, 2019 | Sin categoría
Finalmente, Pedro Sánchez se quedó con las ganas de ser investido presidente del Gobierno español y sobrevuela en el país la posibilidad de ir a nuevas elecciones, las cuartas en cuatro años, si no hay arreglo antes del 23 de setiembre. Señal evidente de la crisis política que atraviesa la nación.
Este jueves, el líder del PSOE tenía la oportunidad de ser ungido primer mandatario con sólo obtener la mayoría entre los diputados. A diferencia de la primera votación, el martes, cuando se necesitaba sumar la mitad más uno de la cámara de Diputados, o sea 176, esta vez le alcanzaba con que hubiera tan solo un sí más que los noes.
El fracaso de la negociación para una coalición de gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos implicó que la alianza armada en torno a Pablo Iglesias se abstuviera.El resultado final fue 124 votos por Sánchez (123 de PSOE obtenidos en el comicio del 28 de abril) y 1 del Partido Regionalista de Cantabria. Las tres derechas, PP+Ciudadanos+Voz votaron en contra y sumaron 155. Las abstenciones fueron 67. El apoyo de los 42 legisladores de UP hubiera sido suficiente para nominar al joven economista de 47 años, que ocupa el cargo desde junio de 20189, tras el voto de confianza negativo a Mariano Rajoy, esa vez aliado con Podemos.
¿Qué fue lo que falló?
España por primera vez en su historia estaba a las puertas de ingresar en el sistema de coaliciones de gobierno. Hasta ahora, y desde 1978, se había conformado un sistema bipartidario. El que gabana el comicio tenía la cantidad de bancas necesarias como para gobernar el soledad. Ahora hay cinco partidos con fuerza electoral que obliga a coaliciones.
Algo que en Alemania por ejemplo es muy común, esto es, que un grupo de partidos acuerden un programa y se repartan ministerios en torno de ese plan de gestión, no había ocurrido nunca antes en España. En cierto modo, también, con Lula da Silva, el PT había conformado una coalición junto al PMDB y partidos menores. En este caso, siempre el vicepresidente fue del PMDB. Cierto que a la hora de la verdad, la estocada final contra Dilma Rousseff provino de su compañero de fórmula, Michel Temer.
Y quizás este antecedente haya jugado para trabar un acuerdo con UP. La agrupación de Iglesias reclamaba ministerios clave para desarrollar su propia jugada política: Sanidad, Igualdad, Trabajo y Ciencia y Universidades, además de una vicepresidencia. El PSOE había aceptado a última hora entregar Sanidad, Vivienda, Economía Social e Igualdad.
Los últimos debates entre ambos partidos se hicieron a la luz del día y revelaron cada movida como pocas veces se ve en la política. El jueves pasado, Sánchez dijo que no quería cederle la vicepresidencia a Iglesias porque no confiaba en él y porque había diferencias en relación a cómo resolver la situación catalana.
El viernes, Iglesias dijo que en aras de defender la formación de un gobierno de izquierdas daba un paso al costado, aunque mantenía el reclamo de que su agrupación -que incluye a Podemos, Izquierda Unida, En Comú Podem y Galicia En Común- tuviera cargos clave y con competencias en el futuro gabinete. Esto es, que tuvieron un presupuesto que le permitiera hacer políticas públicas y no solamente despachos simbólicos sin ninguna injerencia en el curso de los acontecimientos.
El establishment partidario contra el que lucha internamente Sánchez hace años dejó de ser de izquierda -eso permitió el surgimiento de Podemos, con descontentos del PSOE, al que ven demasiado inclinado a políticas neoliberales- de modo que una coalición con UP abriría un espacio para torcer el rumbo del país hacia políticas de corte socialdemócrata clásicas.
Pero a medida que las diferencias se fueron haciendo públicas, emergieron voces en el PSOE que cuestionaron el reclamo de UP. «Nos han pedido literalmente el gobierno», declaró a la Cadena SER la socialista Carmen Calvo, negociadora por parte de Sánchez. Por el lado de UP el negociador fue el argentino Pablo Echenique. Otro dato es que el asesor político de Iglesias es otro argentino, Pablo Gentili, que también colaboró con el PT en Brasil.
Este nuevo fracaso de la izquierda alienta al llamado «trifachito», integrado por el PP, Ciudadanos y la ultraderecha de Vox.
«Todo ha sido una encarnizada lucha de poder con sus socios de hace 15 años, solo les han importado los cargos y las prebendas de un Gobierno hipertrofiado», definió Pablo Casado, el joven líder del Partido Popular. «El culebrón seguirá este verano porque la banda no se ha puesto de acuerdo en repartirse el botín, en repartirse España», agregó Albert Rivera, fundador de Ciudadanos. «¡Menudo espectáculo ha dado, haciéndoles perder el tiempo, la esperanza y las ganas a todos los ciudadanos! ¡La que nos ha liado su banda!», espetó Santiago Abascal, del neofranquista Vox.
Sánchez ahora tiene hasta el 23 de setiembre para formar gobierno. Si no lo logra, habrá una nueva ronda electoral el 10 de noviembre, con resultado incierto.
Tiempo Argentino, 25 de julio de 2019
por Alberto López Girondo | Jul 24, 2019 | Sin categoría
La Fiscalía Anticorrupción española pidió la imputación como «persona jurídica» del banco BBVA -el segundo de ese país y cuarto en Argentina, donde hasta hace un mes se presentaba como BBVA Francés- por su presunta implicación en un caso de escuchas ilegales en el marco de una oferta de compra de acciones de la entidad. El caso se inscribe en el marco de un escándalo institucional que ya llevó a la cárcel a un ex comisario de la Policía Judicial que armó una empresa que se encargaba de vigilar y extorsionar a personalidades del mundo económico, judicial y político y que utilizó a la prensa como vehículo para concretar sus objetivos. Cualquier similitud con algún hecho acaecido en Argentina es mera coincidencia.
El ministerio público atribuye a la entidad financiera los delitos de «cohecho, descubrimiento y revelación de secretos y corrupción en los negocios», según el comunicado del fiscal, presentado ante el juez Juan Manuel Castellón.
El caso se registró desde el 2004, cuando el grupo Sacyr, cuya mayoría accionaria pertenece a la familia Carceller -una de las más ricas de España y con una fortuna en su origen vinculada al franquismo- y que también tuvo acciones en Repsol YPF, había iniciado una Oferta Pública de Adquisición (OPA) hostil para ingresar al BBVA, una banca cuyos orígenes se remontan a 1857 en Bilbao.
Se denomina «OPA hostil» a una oferta a precio superior al de la bolsa para la compra de la mayoría accionaria de una sociedad, y que se realiza cuando los inversores estiman que el valor bursátil está por debajo del valor de mercado de sus activos.Es hostil porque desafía la voluntad de sus directivos, que en estos casos recomiendan oexigen desistir de la venta para no perder el control de la compañía.
Es lo que ocurrió en este caso. Hasta el 2017 hubo una disputa por el interés de Sacyr en tomar el control de BBVA. Los directivos del banco rechazaban la OPA y según la presentación de la fiscalía, aplicaron todas las medidas lícitas para hacerlo, pero también muchas medidas no tan limpias. Entre ellas, haber contratado a la mercantil CENYT, empresa en la que participaba el ex comisario José Manuel Villarejo, para que hiciera «servicios de inteligencia e investigación de carácter patrimonial e ilícito» destinados a bloquear la transacción.
Villarejo tiene 67 años y fue en su momento el policía estrella de la democracia española. Participó en la lucha contra la ETA y recibió la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco hasta que pasó a la actividad privada en 1983 cuando integraba el equipo de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Madrid . Desde entonces llegó a acumular una fortuna como titular de al menos 46 empresas, entre las que destaca una agencia de detectives y un bufete de abogados.
En 1993, de acuerdo a los registros oficiales, ingresó como agente encubierto de la Secretaría de Estado de Interior. Desde allí trabó relación con jueces y periodistas y a su accionar se debe la revelación de muchos de los escándalos políticos más grandes de España, pero también las mayores operaciones de prensa contra opositores al régimen en lo que se dio en llamar «las cloacas del Estado».Hay que decir que trabajó para ministros de Interior de gobiernos del PSOE tanto como del PP, que en eso nadie hizo distingos.
Cuando cayó en desgracia, en 2017, no dudo en filtrar chanchullos del rey Juan Carlos que finalmente lo desacreditaron de tal forma que se vio obligado a abdicar. El 3 de noviembre de ese año, Villarejo fue detenido tras una denuncia conveniente anónima que resultó ser de un ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el servicio de espionaje español.
Durante años, el empresario-expolicía grabó sus conversaciones con dirigentes políticos, autoridades judiciales y empresarios y las usó para chantajearlos. Según una de sus víctimas, la ministra de Justicia del actual gobierno, Dolores Delgado, acumuló el equivalente a «tres meses de emisiones de radio ininterrumpidas».
El BBVA, al decir de la fiscalía, habría contratado a Villarejo para espiar a inversores, periodistas y dirigentes políticos con la intención de impedir que Sacyr cumpliera su propósito de quedarse con el banco. Lo que fue logrado, aunque entre otras razones porque la propia Sacyr fue afectada por la crisis económica y tuvo que renegociar su propia deuda.
En enero, BBVA abrió una investigación interna y aseguró que «no se ha encontrado ninguna documentación que refleje el seguimiento e intervención de comunicaciones privadas». Pero el escándalo fue creciendo y a principios de julio nueve directivos del banco resultaron imputados por los delitos de «cohecho activo y revelación de secretos» .
Francisco González -presidente de la entidad entre 2000 y 2018, tras la fusión del Banco Bilbao Vizcaya con Argentaria, la caja estatal privatizada en 1996, que dio lugar al actual BBVA- tuvo que renunciar a principios de 2019 de todos sus cargos, incluidos los honoríficos, para no comprometer más a la imagen del banco.
Pero ahora el BBVA es imputado por la fiscalía como persona jurídica. Habrá que ver qué decide el juez.
Tiempo Argentino, 24 de Julio de 2019
por Alberto López Girondo | Jul 23, 2019 | Sin categoría
La formación de una coalición de izquierda para gobernar España de la mano de Pedro Sánchez entró en su fase final, en todo el amplio sentido de la frase. Por un lado, porque hasta el jueves los líderes del PSOE y Unidas-Podemos tienen plazo para ponerse de acuerdo en los cargos que se repartirán en el gabinete y detalles del programa de gestión. Por el otro, porque de no llegar a consensos, el país se encamina a nuevas elecciones, las cuartas en cuatro años, una señal ineludible de la crisis política española.
El viernes, como publicó este diario (ver acá) Pablo Iglesias, jefe de Podemos, había anunciado que daba un paso al costado para facilitar la creación de una coalición. Sánchez, siguiendo el rechazo del establishment de su partido a cualquier giro a la izquierda, venía advirtiendo que no lo quería como vicejefe de gobierno porque no confía en él, habida cuenta de las diferencias sobre la forma de resolver el conflicto catalán.
Las elecciones del 28 de abril le dieron mayoría al Partido Socialista Obrero Español pero no las suficientes bancas como para gobernar en soledad, de modo que necesita del apoyo de otros partidos para que Sánchez sea ungido Presidente del Gobierno.
Para tener mayoría se necesitan 176 escaños en la Cámara baja. PSOE logró 123 escaños, Unidas-Podemos 42. La caída de la izquierda implicó un golpe para Iglesias pero también para el deseo de hacer una coalición inédita desde 1936, cuando estalló la guerra civil. UP pasó de 71 bancas a 42 en gran medida por sus propias peleas internas.
Así, el plan para torcer el rumbo español pergeñado en el embate contra Mariano Rajoy de junio del año pasado, que colocó a Sánchez en La Moncloa, se diluyó. Ahora es imprescindible que el PSOE, si no quiere ir nuevamente a elecciones en noviembre, con un resultado incierto, acuerde con UP.
En la primera votación para investir a Sánchez el PSOE obtuvo 124 votos contra 170 en contra -del destronado Partido Popular, Ciudadanos y la ultraderecha de Vox- y 52 abstenciones. UP quiso mostrar que Sánchez no tiene muchas opciones para permanecer.
Previamente se sabía que no había consenso para la gran coalición. La negociadora por PSOE es Carmen Calvo, por UP el argentino Pablo Echenique. No hubo acuerdo en el rol de cada partido. A UP le ofrecían una vicepresidencia que UP consideró simbólica por falta de contenidos sobre las áreas de las que se ocuparía.
Iglesias, fuera del gobierno por decisión política compartida, no está al margen de los debates. Así, reveló a la prensa que las negociaciones pasaban por que el PSOE asumiera las carteras de Interior, Defensa, Exteriores, Economía, pero hubo chispazos «cuando les planteamos que, para desarrollar el programa que podemos pactar, queríamos alguna competencia de Hacienda, Trabajo, Igualdad, Transición Ecológica, de Ciencia… Nos dijeron: ‘Ni hablar».
Es más, según el líder de Podemos, Sánchez le dijo en su propia cara que «en ningún ministerio que encabece alguien del PSOE habrá una persona de Unidas Podemos».
Según publicó el portal eldiario.es, UP reclama crear oficinas ministeriales para Trabajo, Transición Energética e Igualdad con «competencias para invertir en la creación de empleo: inversiones «verdes» para frenar el cambio climático e impulsar la Transición Ecológica; inversiones «moradas» para avanzar en la igualdad de género, reducir la brecha salarial y elevar la tasa de empleo con propuestas como la ampliación de los permisos de paternidad y maternidad a 24 semanas o la cobertura para la Educación Infantil de 0 a 3 años; y las inversiones para impulsar el proceso de cambio técnico y de digitalización que garantice el acceso a la tecnología de todas las personas».
Es decir, un programa ambicioso que cambioe el rumbo de varias décadas de políticas neoliberales que vienen minando el Estado de Bienestar, marca en el orillo de la democracia española desde que ingresó en la UE, en 1985.
El otro socio necesario para la investidura de Sánchez, el partido independentista ERC, de Cataluña, ya avisó que es responsabilidad de los dirigentes de ambos partidos no perder el tren que los espera a punto de partir. Gabriel Rufián, portavoz de ERC, acusó a Sánchez de «negligente» en sus conversaciones con Podemos. «Tienen ustedes 48 horas como máximo para ponerse de acuerdo» advirtió.
Tiempo Argentino, 23 de Julio de 2019
por Alberto López Girondo | Jul 23, 2019 | Sin categoría
El ex ministro y ex alcalde de Londres Boris Johnson fue elegido líder del Partido Conservador y sucederá este miércoles a Theresa May al frente del gobierno británico. Con Johnson, Donald Trump suma a un compañero de ruta en el escenario europeo y a quien tal vez se le parece, incluso físicamente. Lo que augura tiempos complicados para la Unión Europea. Por lo pronto, Johnson ya adelantó que cumplirá con el Brexit el 31 de octubre, lo que podría ocurrir incluso sin un acuerdo. Los cordobeses, en cambio, tienen ahora en el 10 de Downing Street a un admirador del cuarteto y fan de Rodrigo Bueno.
Johnson fue el más votado por los afiliados del partido conservador, en el particular sistema político británico que estipula que ante la renuncia del primer ministro lo reemplaza alguien de su mismo partido. De allí la protesta de Jeremy Corbyn, el líder laborista, que reclama elecciones anticipadas porque Johnson no fue eligió por el pueblo, lo cual es rigurosamente verdad.
Hubo dos compulsas previas entre los tories, de las que participaron unos 160.000 afiliados, en las que fueron quedando dos candidatos. Finalmente este martes se confirmó que le ganó al actual ministro de Exteriores, Jeremy Hunt. Johnson recibió 92.153 votos frente a los 46.656 de Hunt, mientras que la participación electoral se situó en el 87,4 %.
El primero el celebrar el resultado fue Trump. «Felicitaciones a Boris Johnson por convertirse en el nuevo primer ministro de Reino Unido. ¡Él será genial!», tuiteó el presidente de EEUU.
Para el inquilino de la Casa Blanca, Johnson arreglará el «desastre» generado por la primera ministra saliente, Theresa May, en torno al Brexit. «Es un tipo diferente, pero dicen que yo también lo soy. Nos llevamos bien. Creo que tendremos una muy buena relación», dijo Trump a periodistas.
La primera ministra saliente, interina desde el 7 de junio cuando renunció ante su fracaso en obtener apoyo parlamentario para el acuerdo con la UE, dejará Downing Street este miércoles y pasará a un retiro al menos parcial.
«Vamos a terminar el Brexit el 31 de octubre», dijo Johnson tras ser declarado ganador de la carrera por el liderazgo del partido Conservador en un gran acto en un centro de convenciones próximo al parlamento.
El negociador de la Unión Europea (UE) para el Brexit, Michel Barnier, se mostró esperanzado en tener un buen diálogo con el nuevo premier. «Esperamos trabajar constructivamente con el primer ministro Boris Johnson cuando asuma el cargo, para facilitar la ratificación del Acuerdo de Retirada y lograr un Brexit ordenado», señaló.
Irán también felicitó a Johnson, aunque con alguna salvedad. «Irán no busca la confrontación. Pero tenemos 1.500 millas de costa en el golfo Pérsico. Son nuestras aguas y las protegeremos», dijo el canciller Mohammad Javad Zarif en relación con la captura de petroleros británicos en aguas del Golfo Pérsico.
Pero no las tendrá del todo fáciles en su propio país, dividido como nunca antes por la crisis del Brexit. Así, el ministro de Finanzas Philip Hammond renunció el lunes en rechazo al anuncio de irse de la UE aún sin un acuerdo. Alan Duncan también dimitió como secretario de Estado para Europa y las Américas.
El ministro de Justicia, David Gauke, dijo en cambio que no estaba de acuerdo con la estrategia de Johnson, pero que estaba dispuesto a «que se le dé la oportunidad de salir y negociar con la Comisión Europea».
Tiempo Argentino, 23 de Julio de 2019
Comentarios recientes