por Alberto López Girondo | Sep 30, 2018 | Sin categoría
Donald Trump se sorprendió cuando estallaron las risas en el adusto escenario de la Asamblea General de la ONU. «No esperaba esta reacción, pero está bien», se justificó el empresario. La causa de ese momento de jolgorio fue la enumeración de los que Trump consideró, sin el menor atisbo de turbación, los mayores éxitos de su gestión desde que llegó a la Casa Blanca.
No es dable saber si los mandatarios que estaban en el salón de las Naciones Unidas en Nueva York soltaron la risa porque entendieron que el presidente estadounidense les mentía o por la soltura con que alabó su trabajo en Washington. Como sea, las cifras oficiales son dispares. Para la ONU, la pobreza creció desde que Trump llegó al poder, para los organismos de estadísticas de EE UU, hubo una disminución desde 2016, aunque en una tendencia que lleva décadas de baja de ingresos en las capas más bajas de la sociedad y aumento de la inequidad social en el país más rico de la tierra.
A mediados de septiembre, como cada año, la Oficina del Censo de Estados Unidos presenta su informe anual con datos actualizados de la economía y la sociedad. De acuerdo a este documento que se puede consultar en <https://www.census.gov/>, los índices de pobreza disminuyeron en 20 estados y el distrito federal de Columbia, y aumentaron en Delaware, Alaska, Massachusetts y Pennsylvania. La desigualdad, en cambio, sólo disminuyó en California y Alabama.
La novedad es que Louisiana, Mississippi, Nuevo México y Virginia Occidental. tienen un 18% de pobreza. El otro dato relevante es que las tres cuartas partes de las empresas estadounidenses no tienen empleados en relación de dependencia. Este número creció desde 2016, cuando sólo el 23,8% de los 32.570.855 establecimientos tenían empleados registrados. O son cuentapropistas o tienen personal en negro, en cualquier caso, es una forma de economía subterránea.
Un par de meses antes se había presentado en Ginebra un informe de la ONU dirigido por Philip Alston, docente de la Universidad de Nueva York y relator especial en este caso. El estudio reveló que EE UU tiene la tasa de mortalidad infantil más alta de los 20 países más ricos y una de las mayores en pobreza infantil, con el 21 por ciento. La otra cuestión es que 40 millones de personas viven en la pobreza en ese territorio, que incluye a Puerto Rico como uno de los sitios más castigados por la pobreza y exclusión.
Según publicó The New York Times recientemente, la productividad del trabajador de EE UU aumentó un 77% desde 1973, pero los salarios sólo crecieron 12 por ciento. De cobrar por productividad, el salario horario debería ser de 20 dólares, pero solo un tercio de los trabajadores cobra más de 12 dólares la hora. «Una década después de la crisis financiera de 2008 –dice Chris Hedges en el portal Truthdig– el patrimonio de una familia media es 40 mil dólares más chico. Para las familias negras, la caída es de un 40%, para las hispanas, un 46 por ciento.» Los índices de pobreza e indigencia, además, son mayores entre negros e hispanos que entre «blancos caucásicos».
Tiempo Argentino, 30 de Septiembre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 30, 2018 | Sin categoría
Como en una vieja película de Hollywood, el protagonista debe enfrentarse con un pasado equívoco y del que parecía haberse desprendido hace años. Podría decirse incluso que Brett Michael Kavanaugh escupió contra el viento y ahora no halla la forma de esquivar el salivazo. De pronto, incluso, el hombre de 53 años que Donald Trump quiere colocar en la Suprema Corte para garantizar un tribunal ultraconservador, teme que no sólo peligre su nominación, sino que si prospera la investigación del FBI por abuso sexual cometido en una fiesta de graduación en 1982, podría perder su cargo como juez en la Corte de Apelaciones del distrito de Columbia. Si no es digno para sentarse en el estrado máximo del Poder Judicial de Estados Unidos tampoco debería serlo para ocupar un tribunal de Apelaciones, se plantean los analistas.
Como sea, los dados están echados y en una áspera sesión ante la Comisión de Acuerdos de la Cámara Alta, tuvo que responder un cuestionario similar al que en 1999 había armado como asesor de la bancada republicana para interpelar a Bill Clinton en el impeachment por las relaciones «impropias» del entonces presidente con la pasante Monica Lewinski.
El jueves, en otra sesión tensa y punzante que duró unas cuatro horas, Christine Blasey Ford, una profesora de Psicología de la Universidad de Palo Alto de 50 años, respondió a una catarata de preguntas sobre lo que ocurrió en una fiesta estudiantil en una vivienda de Chevy Chase, en Maryland, cuando tenía 15 años.
Ford dijo que en un momento de la noche fue al baño de la casa donde se realizaba la reunión de chicos adolescentes, entre los que identificó a Kavanaugh, que según parece, tenía cierta fama entre sus pares. «La gente estaba bebiendo cerveza –recordó– en un pequeño living del primer piso».
Ford dijo que tuvo que cruzar un pasillo cuando «fui empujada desde atrás hacia un dormitorio». Afirmó que no pudo recordar quién la atropelló pero sí que Kavanaugh y un amigo, Mark Judge, la ingresaron al cuarto, visiblemente ebrios, y trabaron la puerta.
«Fui lanzada hacia la cama y Brett se tiró arriba mío. Comenzó a manosearme todo el cuerpo y a frotar su cadera sobre mí. Grité tratando de que alguien me oiga escaleras abajo, y traté de sacármelo de encima, pero era demasiado pesado».
Luego, dice la mujer, «Brett me tocó y trató de sacarme la ropa. Le costaba porque estaba muy borracho y porque yo tenía ropa interior de una pieza. Creí que iba a violarme».
La docente afirma que forcejearon, que le pidió a Mark que la ayudara pero que el otro muchacho también intentó treparse a la cama. «Traté de gritar, pero Brett me tapó la boca. Esto fue lo que más me aterrorizó y tuvo el mayor impacto en mi vida posterior. Fue muy difícil para mí poder respirar, y pensé que iba a matarme accidentalmente.»
Finalmente, pudo zafarse y salió corriendo de la habitación. Dice que quedó tan conmovida y, eran otros tiempos, atemorizada, que recién en 2012 tuvo coraje para contarle la historia a su esposo.
Este viernes, el juez aspirante tuvo que enfrentar el cuestionario que había ayudado a elaborar hace 20 años. «¿Alguna vez ha rozado o frotado sus genitales contra la doctora Ford? ¿Alguna vez cubrió la boca de la doctora Ford con su mano? ¿Alguna vez ha participado en algún tipo de episodio sexual con la doctora Ford?». Las respuestas fueron siempre que no.
La comisión, bajo presiones políticas internas y de la sociedad que tenía en la mira a Kavanaugh desde que fue propuesto por el primer mandatario, aprobó con lo justo llevar su designación al plenario. Once votos de los republicanos contra diez de los demócratas. Pero como la cosa está tan espesa, el senador oficialista Jeff Flake propuso una nueva investigación sobre las denuncias de la profesora universitaria. Compungido, Flake dijo: «Este país está siendo destrozado, pero tenemos que asegurarnos de que sigamos el debido proceso en esta circunstancia». Ni bien se conoció el dictamen, el presidente Trump ordenó al FBI que abra una pesquisa sobre las denuncias.
Este tramo de la historia política estadounidense comienza el 31 de julio pasado. Ese día el juez supremo Anthony Kennedy presentó su renuncia para acogerse a la jubilación y se desató una feroz campaña para torcer el rumbo de lo que parecía inevitable, y es que a Trump le había llovido del cielo la ocasión de formatear la Suprema Corte hacia la derecha extrema, poniendo en riesgo incluso la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario, como se apresuraron a señalar los colectivos de los derechos civiles y de igualdad de género.
Es que Kavanaugh mostró desde que asumió su cargo, en 2006, cómo está tan inclinado a la derecha que se supone con razones de peso para que en su programa figurara modificar de cuajo el argumento que dio lugar al fallo Roe-Wade en que se sustenta el derecho al aborto desde 1973 para todo el país.
No es que Kennedy haya sido un progresista, más bien fue un conservador moderado que había sido designado por Ronald Reagan en 1988. Pero desde ese lugar, acompañó posiciones más liberales de la Corte y respetó el statu quo sobre el aborto, ese que ahora corre peligro, según se apuraron a ventilar a los cuatro vientos –entre otros– la senadora demócrata Elisabeth Warren. La mujer era la candidata preferida de Barack Obama para un cargo en la Corte en 2016 cuando murió Antonin Scalia, aunque luego el mandatario envió el pliego de Merrick Garland.
Esa vez los republicanos bloquearon la designación de Garland argumentando que era un año electoral y que el nuevo magistrado debería ser nominado por el ganador del comicio. En febrero de 2017 fue ungido Nail Gorsuch, un conservador. El retiro de Kennedy, a los 81 años, también se produce en un año de elecciones, aunque de medio término.
La batalla se podría haber desenvuelto sólo en términos de oportunidad para que los demócratas devolvieran la «gentileza» de hace dos años, aunque no tienen fuerza en el Senado como para bloquear a un candidato del presidente sólo por capricho.
Sin embargo, Kavanaugh tiene bastantes cuentas pendientes en su pasado y ya la sociedad toda tomó posición sobre quién es el postulante. Y no son tiempos para que pase inadvertida una ofensa sexual como la que denuncia Christine Blasey Ford.
Tiempo Argentino, 30 de Septiembre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 27, 2018 | Sin categoría
Luego de 39 años de lucha, la hija de un ex diplomático brasileño finalmente puede ver reivindicada la memoria de su padre, asesinado por la dictadura militar para evitar que publicara un libro con contundentes pruebas de corrupción en la construcción de la represa de Itaipú. Lygia Jobm por ahora se conforma con que en el certificado de defunción figure que Jose Jobim falleció el 24 de marzo de 1979 de “muerte violenta causada por el Estado brasileño en el contexto de la persecución sistemática y generalizada a la población identificada como opositora política al régimen dictatorial de 1964 a 1985”. Y no que diga que se suicidó o, como algo más tarde, que fue un homicidio con autores desconocidos.
En declaraciones radiales, la mujer dice que por ahora no avanzará hacia la justicia penal porque en el actual escenario de la justicia de su país, no confía en los magistrados para hacer una investigación seria y profunda. Pero que “mañana Dios dirá”. Esó si, irá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a presentar su caso.
Jobim había nacido en 1909 en San Pablo en el seno de una familia acomodada y vinculada con la dirigencia política de aquel Brasil semifeudal. Su esposa, Lygia Maria Collor, era hermana de la madre del ex presidente Fernnado Collor de Mello, destituido en un impeachment en 1992. El mismo José llegó a trabajar en la empresa de caucho Rubber Army, que había prosperado durante la Segunda Guerra Mundial. Su hermano, Danton, fue presidente del diario Última Hora, el único opositor al golpe de Estado, luego de que el anterior titular, Samuel Wainer, tuvo que exiliarse.
José incursionó en la carrera diplomática y fue vicecónsul en Washington, ministro plenipotenciario en Helsinki, embajador en Asunción y luego en Quito entre 1944 y 1962. Pero tuvo un encargo que a la sazón le terminaría costando la vida de parte de Joao Goulart, un líder popular destituido en 1964, acusado por la derecha y especialmente por OGlobo de ser izquierdista, que murió
en circunstancias poco claras en diciembre de 1976 en Corrientes, donde se había refugiado de los militares de su país.El caso es que el presidente Goulart le pidió a Jobim que fuera a Asunción para ultimar los detalles de la licitación de las turbinas para la mayor represa sudamericana, entre Paraguay y Brasil. En una entrevista a la emisora ABC Cardinal -perteneciente al multimedios ABC Color- Lygia Jobim, la hija, contó que la propuesta más ventajosa para ambos países era la de una empresa de la Unión Soviética. “Eso fue lo que recomendó mi padre- señaló la mujer, también diplomática- pero a poco de volver se produce el golpe y Goulart es obligado a dejar la presidencia”.
Finalmente las turbinas las construyó la alemana Siemens, según Lygia Jobim, a diez veces más el valor de las soviéticas. Como detalles anecdótico, las turbinas de la represa argentino uruguaya de Salta Grande fueron construidas en la URSS. También la oferta resultó la más conveniente. Y en ese momento, de este lado del río gobernaba el peronismo, mientras que del otro había una dictadura que le dio vueltas al asunto porque el proveedor era de la potencia comunista.
En cuanto a Jobim, luego del golpe siguió vinculado a su metier, por lo que entre enero de 1965 y septiembre de 1966 fue embajador en Colombia y luego fue trasladado a la sede diplomática de Brasil en Argel. De allí recaló en la Santa Sede. Siempre tuvo como tarea al margen, la recopilación de datos sobre la construcción de Itaipú. Le había picado el bicho sobre ese repentino cambio de condiciones que permitieron modificar de un modo tan drástico el presupuesto para la obra, que oficialmente se inició en 1966 y se comenzaría a poner en marcha en 1984.
La dictadura brasileña, con aires de prolijidad y desapego al poder que permitió una cierta institucionalidad de un modelo autocrático, le puso límite al mandato de cada jefe de gobierno. Así, el 15 de marzo de 1979, el general y hasta entonces jefe del servicio de Inteligencia, Joao Baptista de Figueiredo, tomó la banda presidencial de otro general, Ernesto Geisel.
Invitado a la fiesta que se hizo en honor al cambio de mando, José Jobim contó a algunos de los contertulios que estaba escribiendo sobre el escándalo de corrupción en Itaipú. Que tenía mucha documentación por sus contactos en el Paraguay, gobernado con puño de hierro por Alfredo Stroessner, y adonde había sido embajador y enviado por Goulart para algo así como auditar los contratos.
Pero Figueiredo había sido jefe de los espías y tenía oídos en todas partes. El 22, una semana después de la fiesta, Jobim desapareció al salir de su casa en Río de Janeiro. Horas más tarde una farmacéutica de Barra de Tijuca dijo que el hombre le entregó una nota en la que decía que había sido secuestrado en su propio auto y que lo iban a llevar al Puente de Joaotinga.
Dos días más tarde, el 24 de marzo, su cuerpo apareció algo más lejos de ese puente, colgado a la rama de un árbol de una cuerda de nylon, con las piernas dobladas pero los pies apoyados en el piso. El informe policial se apuró a decir que había sido un suicidio. La esposa de Jobim revolvió cuielo y tierra para demostrar que se trataba de un homicidio. Cuatro años más tarde las autoridades judiciales aceptaron que había sido un crimen, pero de autor desconocido. Treinta y nueve años deberían pasar para que la hija obtuviera el documento que certifica que hubo autores conocidos, y que pertenecían al régimen militar.
“Pudimos hacer que el caso se investigara en la Comisión de la Verdad creada en 2012–reveló Lygia- y en 2014 se determinó que la muerte estaba relacionada con el libro que mi padre iba a publicar”. ¿Qué pasó con esa información? La mujer cuenta que con su madre guardaron todos los documentos en una valija que escondieron en la casa que habitaban. Al año fueron a buscarla para ver qué hacían con ella y la valija estaba vacía. “Habían entrado a la vivienda sin que nos diéramos cuenta, sin tocar aparentemente nada, y se la llevaron”.
Tiempo Argentino, 27 de Septiembre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 23, 2018 | Sin categoría
El derribo de un avión IL-20 de la Fuerza Aeroespacial rusa que causó la muerte de 15 militares de esa nacionalidad cerca de la costa siria no es un incidente aislado y representa el clima de máxima tensión en que se desarrollan estas horas finales para que Bagdad recupere totalmente la provincia de Idlib de manos del yihadismo. Pero todos juegan al filo de la navaja y un error como el del miércoles puede desatar una guerra en la que todas las grandes potencias terminen arrastrando al mundo hacia un infierno. Por eso las máximas autoridades militares israelíes viajaron el jueves de urgencia a Moscú para explicar de primera mano qué fue lo que ocurrió. El viernes Rusia y Turquía anunciaron el acuerdo para crear una zona desmilitarizada en esa región y este domingo el gobierno de Vladimir Putin va a dar el informe oficial sobre la situación en ese explosivo rincón del mundo.
El ataque a la aeronave creó escozor, porque la primera noticia era que cuatro cazas israelíes F-16 que estaban bombardeando instalaciones en Latakia habían atacado un avión ruso que regresaba a su base de Hmeymim luego de una misión de reconocimiento. Posteriormente se supo que el IL-20 cayó abatido por un misil del sistema S-200 sirio, provisto por Rusia. La otra parte de la verdad es que los israelíes habían utilizado al avión ruso como escudo.
El Ministerio de Defensa ruso mostró su ofuscación en un comunicado en que calificó a las acciones israelíes como hostiles y amenazó con represalias. Pero Putin le bajó la ira a Serguéi Shoigú con un mensaje conciliador, luego de una llamada telefónica de Benjamin Netanyahu, en la que el premier israelí le remarcó la necesidad de sostener «la asociación ruso-israelí».
A pesar de los gritos de guerra de los sectores nacionalistas dentro y fuera del Kremlin, Putin apostó una vez más a mantenerse en calma, siguiendo un viejo refrán ruso que un analista moscovita recordó por estos días. «Se necesita prisa sólo para atrapar pulgas, acostarse con la esposa de otro y cuando tres comen de un plato». Por eso aceleró el acuerdo al que habían arribado el lunes en un encuentro cara a cara con Recep Tayyip Erdogan, el mandatario turco, para suspender por ahora la operación tendiente a liberar Idlib.
El ingreso de tropas sirio-rusas a ese distrito implicaría la recuperación total del territorio de ese país y el triunfo definitivo de Bashar al Assad. Así se explica que algunos de los actores de este drama apuren decisiones para poner condiciones, a pesar de que las circunstancias son favorables a Al Assad.
Francia y el Reino Unido intentan ganar en los despachos de la ONU el derecho a seguir interviniendo en la región a pesar de que no tuvieron éxito en los campos de batalla ni con los grupos terroristas –»opositores», en la jerga utilizada– a los que habían apoyado con dinero y armas desde antes de 2011, cuando estalló el conflicto.
Pretenden digitar a través del negociador de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, el desplazamiento de Al Assad y una nueva Constitución para el país que según Terry Meissan, especialista francés creador de Voltaire Net y radicado en Damasco, es similar a la que EE UU impuso en Irak. El resultado es que ese país, invadido en 2003 para terminar con Saddam Hussein, permanece en perpetua crisis política.
El otro plan para Siria, que sostienen Rusia con Irán y Turquía, que conforman el Grupo de Astaná, no tiene el visto bueno de las potencias europeas ni de Donald Trump, ahora envuelto en las elecciones e medio término y por lo tanto más proclive a dar curso a las propuestas del Pentágono y sus halcones en el gobierno.Un atentado en Irán dejó el saldo de 29 muertos
Un atentado producido en el suroeste de Irán durante un desfile militar y que reivindicó el grupo terrorista Estado Islámico, dejó un saldo de al menos 29 muertos y casi 60 heridos. El presidente iraní, Hasan Rohani, acusó del golpe a «un régimen extranjero», con apoyo de Washington, y prometió una respuesta «terrible».
En un mensaje oficial de condolencias, resalta un cable de la agencia afp, el guía supremo iraní, el ayatoláh Ali Jamenei, vio en el atentado «una continuación de la conspiración de los gobiernos de la región a sueldo de Estados Unidos y que buscan sembrar la inseguridad en nuestro querido país».
«Entre los mártires hay una niña y un excombatiente que murió sobre su silla de ruedas», declaró el portavoz de las fuerzas armadas iraníes, general de brigada Abolfazl Shekarshi. Un atentado en Irán dejó el saldo de 29 muertos
Un atentado producido en el suroeste de Irán durante un desfile militar y que reivindicó el grupo terrorista Estado Islámico, dejó un saldo de al menos 29 muertos y casi 60 heridos. El presidente iraní, Hasan Rohani, acusó del golpe a «un régimen extranjero», con apoyo de Washington, y prometió una respuesta «terrible».
En un mensaje oficial de condolencias, resalta un cable de la agencia afp, el guía supremo iraní, el ayatoláh Ali Jamenei, vio en el atentado «una continuación de la conspiración de los gobiernos de la región a sueldo de Estados Unidos y que buscan sembrar la inseguridad en nuestro querido país».
«Entre los mártires hay una niña y un excombatiente que murió sobre su silla de ruedas», declaró el portavoz de las fuerzas armadas iraníes, general de brigada Abolfazl Shekarshi.
Tiempo Argentino, 23 de Septiembre de 2018
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