por Alberto López Girondo | Jun 24, 2018 | Sin categoría
Mientras la ONU celebraba el Día Mundial de los Refugiados, este miércoles se conoció la información de que las autoridades europeas ultiman los detalles para la construcción de centros de detención de inmigrantes en el Norte de África. La forma más “elegante” de impedir que los miles que cada año intentan cruzar el Mediterráneo huyendo de guerras, persecuciones y miseria, representen un problema humanitario en Europa. En todo caso, lo serán en Libia, fuera de los focos mediáticos que tanto alteran a las sociedades del “Viejo continente”.
La crisis de los refugiados tuvo dos capítulos destacados estas semanas. Uno fue con el buque Aquarius, con 629 inmigrantes a bordo, que estuvo a la deriva luego de que el nuevo gobierno italiano, de centro derecha pero con un fuerte componente antimigrante, rechazara el desembarco en Lampedusa. Era una de las promesas electorales de la Liga del Norte, integrante de la coalición gobernante, y fue la primera oportunidad que tuvo su líder, Matteo Salvini, ministro del Interior, de demostrar que su xenofobia no era solo de campaña.
Los emigrantes tampoco pudieron desembarcar en Francia hasta que en España, otro gobierno que estrena cargo como el de Pedro Sánchez, del PSOE, sacó a flamear alguna de las banderas tradicionales del socialismo y abrió el puerto de Valencia para terminar con el irritante peregrinar de esos seis centenares de seres humanos, entre los cuales había 123 niños, 11 bebés y cuatro embarazadas.
El tema de los inmigrantes/refugiados saca lo mejor y lo peor de las sociedades modernas en todo el mundo. En el caso del Aquarius, una encuesta de Opinion Way reveló que el 56% de los consultados en Francia estuvo de acuerdo con la decisión del presidente Emmanuel Macron de bloquear el desembarco, en su caso con la excusa pueril de que el puerto original era italiano. En España, hubo comunicadores ofuscados porque muchos de los recién llegados vestían ropas occidentales y tenían celulares de última generación.
La vuelta de tuerca la dio el parlamento húngaro, que aprobó una ley que penaliza la ayuda a inmigrantes irregulares con hasta un año de cárcel. Fue a instancias del primer ministro ultranacionalista Viktor Orban y afecta fundamentalmente a varias ONGs que se dedican a facilitarles las cosas a miles de personas que intentan cruzar a Europa desde Noráfrica o el mundo árabe.
Orban y su partido Fidesz vienen enfrentando directivas de la Unión Europea desde que la inmigración comenzó a representar un problema para las autoridades. Pero con el tiempo se vio que el jefe de gobierno de Hungría es apenas un exponente de un clima de xenofobia que crece en otros países, como Francia, Alemania, Italia y Holanda fundamentalmente.
Este miércoles, el diario británico The Guardian publicó la lista de las 34361 personas que murieron intentando llegar a Europa desde África o Medio Oriente. El periódico destaca que el informe se basa en el cómputo de la Unión por Acción Intercultural, una red de 550 ONGs antirracista de 48 países. El registro, puntualiza, comienza con la muerte de Kimpua Nsimba, un joven congoleño de 24 años que murió ahorcado en un centro de detención de Gran Bretaña.
La crisis humanitaria y política que envuelve a Europa será tema de debate entre los jefes de Estado de la UE este fin de semana, en preparación de la cumbre que comenzará el jueves 28 de junio en Bruselas. Sánchez ya viajó para presentarse oficialmente ante sus pares y de paso explicar su posición sobre el tema migratorio.
Entre los más preocupados, según contó Jennifer Rankin en The Guardian, está el ministro de Hacienda francés, Bruno Le Maire, quien consideró que Europa está «en un proceso de desintegración por Estados que se están cerrando intentando encontrar soluciones nacionales a problemas que requieren soluciones europeas».
La propuesta de abrir centros de detención en Libia fue analizada por el mandatario galo en un encuentro en el Palacio del Elíseo con los jefes de las facciones rivales que dominan ese país, devastado desde el derrocamiento y asesinato de Muammar Khadafi.
Con Fayez Sarraj, el hombre que ocupa el cargo de primer ministro; Jalifa Haftar, el mariscal que controla el este del país; Aguilah Salah, el presidente de la Cámara de representantes, y el titular del Consejo de Estado, Khaled al-Mechr, oficialmente acordó realizar elecciones legislativas en diciembre y normalizar el país. Extraoficialmente tentó la posibilidad de hacer un centro de refugiados a la manera de los que en Turquía sirven de contención para los que huyen de Siria y Afganistán.
Pero las autoridades de la UE dudan en avanzar en esa iniciativa, dicen, porque Libia sigue envuelta en enfrentamientos y no hay con quién hacer acuerdos permanentes.
Lo notable es que hasta el inicio de la llamada Primavera Árabe, en 2011, no había un problema grave con los inmigrantes ilegales. Todo se desbarrancó cuando cayó Khadafi y cientos de miles de nativos de ese país y de otras regiones que tenían posibilidades de forjarse una vida en Libia, tuvieron que emprender otros rumbos. Lo mismo ocurrió en el otro extremo europeo, desde que comenzó el conflicto en Siria.
Tiempo Argentino, 24 de Junio de 2018
por Alberto López Girondo | Jun 20, 2018 | Sin categoría
Gonen Segev no para de caer desde hace más de 15 años. Y según su versión de los hechos, todo obedece a una cadena de casualidades que conspiran contra su deseo de servir a su país. Para las autoridades israelíes, en cambio, espió en tiempos de guerra en favor del peor enemigo, Irán, y debería recibir una condena ejemplar, que de acuerdo a las leyes, podría incluso llevarlo a la muerte por traición a la patria.
La historia de Segev comienza en Kiryat Motzkin, una pequeña ciudad en el distrito de Haifa, donde nació un 6 de enero, día de los Reyes Magos, de hace 62 años. Hizo el servicio militar, donde inició el curso de piloto de la Fuerza Aérea, pero pronto fue trasladado a una unidad de combate en la que ascendió a capitán.
Se recibió de médico en la Universidad Ben Gurión de Negev y , con la especialización en pediatría, abrió un consultorio particular en Tel Adashim, un moshav o asentamiento entre Nazareth y Afula creado en 1913 en forma de comunidad de granjas agrícolas cooperativas en el marco de la segunda gran inmigración o aliá.
Ingresó entonces en el partido Tzomet, una agrupación de derecha secular que había fundado el general Rafael Eitan, quien fue comandanta de las Fuerzas de Defensa y es considerado uno de los héroes de la nación israelí.
Así, a los 35 años, Segev fue en 1992 el diputado más joven en la Kneset, el parlamento de Israel. Pero dos años más tarde formó una rama disidente del partido y en 1995 accedió al cargo de Ministro de Energía e Infraestructura en el gobierno del laborista Yitzhak Rabin.
Fue clave el apoyo de su minibloque de tres representantes para aprobar el Tratado de Oslo, un histórico acuerdo entre Israel y Palestina para poner fin a años de conflicto en Medio Oriente impulsado por el entonces presidente de EEUU Bill Clinton y que logró la aceptación del líder palestino Yasser Arafat. Como consecuencia de ese documento, Rabin, Arafat y el que fuera canciller israelí en estas negociaciones, Shimon Peres recibieron el Nobel de la Paz de 1994. Pero Rabin fue asesinado por un ultraderechista israelí en noviembre de 1995.
Segev, en tanto, permaneció en su cargo hasta 1996, cuando el laborista Peres perdió con el conservador Benjamin Netanuayhu, que por primera vez llegó al poder. Desde entonces, el activo y vivaz dirigente se decidió a la actividad privada. Pero desde entonces, también, se desbarrancó.
En abril de 2004 fue arrestado bajo el cargo de haber intentado contrabandear 32.000 dosis de éxtasis. Los servicios israelíes lo venían siguiendo y las autoridades holandesas lo capturaron cuando escondía la droga en bolsos en un locker del aeropuerto de Amsterdam. Tenía un pasaporte diplomático con la fecha de vencimiento adulterada torpemente con un lápiz y la mercadería disimulada en cajas de chocolates M&M.
Condenado a cinco años de prisión y a pagar una multa de 27.500 dólares en 2005, Segev fue castigado adicionalmente con el retiro de su licencia de médico. Sus abogados alegaron en su defensa que él realmente pensaba que eran chocolates M&M. En su contra conspiró también una foto de un cajero en Hong Kong donde se lo ve retirando dinero. Él había denunciado a la tarjeta como robada.
Pero en prisión se portó bien y por eso le redujeron la sentencia. Salió en libertad en 2007 pero se chocó con la realidad de que no podía ejercer su profesión en Israel, así que por razones que no se establecieron, emigró a Nigeria.
En Abuja se puso en contacto con la embajada de su país y con la comunidad judía local y también en Lagos. Pronto formó parte de los círculos de la alta sociedad , realizó una brillante carrera como médico -fue premiado por la cancillería israelí por haberle salvado la vida a un guardia de seguridad de la embajada- y se casó con una diplomática de la representación alemana en el país africano.
Se planteó en esa época volver a su patria. Pero según sus conocidos, decía que quería regresar como «El honorable Doctor Segev» y no como el ex convicto que era motivo de burla para los medios de Israel. Era el modelo de todo lo que no debía ser un político en esa región y esa no era un estigma fácil de sacarse.
En este punto aparecen sus relaciones con agentes de Irán. Para 2012 ya había presentado a algunos empresarios a los funcionarios de la embajada en Abuja y según el Shin Bet, el servicio de seguridad de Israel, viajó varias veces para encontrarse con espías iraníes en lugares «seguros» u hoteles discretos. Dicen que incluso estuvo en Teherán.
El caso es que lo tenían en la mira y con ayuda del Mossad, el servicio de espionaje exterior, fue capturado en marzo en Guinea Ecuatorial, que le negó el ingreso a pedido del gobierno de Netanyahu. La noticia de que había sido extraditado de urgencia y enfrentaba un juicio por traición se conoció recién este martes.
Eli Zohar y Moshe Mazor, sus abogados, declararon que los documentos acusatorios difundidos en los medios israelíes no coinciden exactamente con la imputación que corre en los estrados judiciales, donde según ellos «se ve una fotografía diferente». Ellos aseguran que la imagen que se muestra de un agente vendido a Irán no coincide con la realidad, pero como gran parte del expediente permanece secreto no lo pueden demostrar.
«Él solo se unió a agentes iraníes para engañarlos», declararon. Esto es, Segev quería hacer una gran operación encubierta por su cuenta y sin apoyo de nadie para poder volver a Israel como un héroe y no por la puerta trasera.
Para ello deslizan que si bien el hombre fue ministro en áreas clave desde la que podía saber secretos sobre despliegues militares y sitios estratégicos, habían pasado 22 años desde que dejó el gobierno y todo dato que tuviera estaba desactualizado. Además, si bien tenía relación con la embajada, todos le desconfiaban y no le iban a transmitir información privilegiada sabiendo que era un personaje manchado por su historia.
Pero el abogado general de la nación, Avichai Mendalbilt, asegura contar con datos certeros y comprobables de que entregó información sensible. En medios políticos se dice, según un artículo del diario español publico.es, que había relacionado a fabricantes de armas israelíes con agentes iraníes. De ser esto cierto, Segev puede ser la punta de un iceberg de imprevisibles consecuencias cuando el gobierno de Netanyahu, acelera su enfrentamiento con Irán, para lo cual cuenta con el sólido apoyo de Donald Trump.
Tiempo Argentino, 20 de Junio de 2018
por Alberto López Girondo | Jun 19, 2018 | Sin categoría
El 25 de mayo de 1977, el director estadounidense George Lucas presentó el primer episodio de Star Wars, llamada a ser un clásico del cine que ya va por los once capítulos y promete seguir. Para cuando se estrenaba El retorno del Jedi, el tercer fragmento de la saga, en 1983, hacía dos meses que el presidente Ronald Reagan había anunciado su Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI por sus siglas en inglés), un programa de investigación y desarrollo militar que se proponía crear un escudo defensivo espacial para repeler cualquier amenaza con misiles extra continentales provenientes de la Unión Soviética.
Ex actor de Hollywood devenido 33º Presidente de Estados Unidos, pocos dudaron de que Reagan se había subido al carro triunfal del marketing cinematográfico para sacar un as de la manga en su carrera anticomunista. O en todo caso, desviar la atención mediática sobre las consecuencias de su brutal política neoliberal, que dejó un tendal en desocupados y partió en pedazos la resistencia gremial a los ajustes. Pero parece haber tenido una consecuencia inesperada para los analistas de entonces: obligada a no quedarse atrás, la SDI fue un desafío que llevó a los estrategas soviéticos a acelerar nuevos instrumentos militares que literalmente llevaron a la URSS a la bancarrota, cosa que se verificaría hacia el final de esa década.
Ahora, Donad Trump, si se quiere otro advenedizo en la política -del que puede decirse cualquier cosa menos que es un timorato- acaba de ordenar al Pentágono crear una división de las Fuerzas Armadas estadounidenses destinada a impulsar el control del espacio. Será, según indica el documento titulado Directiva 3 de Política Espacial, una sexta rama de las FFAA que se sumará al Ejército (US Army), la Fuerza Aérea (US Air Force), la Marina de Guerra (US Navy), el Cuerpo de Marines y la Guardia Costera.
Y tendrá específicamente la misión de sostener el liderazgo estadounidense «en la provisión de un entorno seguro y protegido a medida que aumenta el tráfico espacial comercial y civil». Entre los justificativos a esta iniciativa destaca que «la rápida comercialización del espacio requiere un marco de gestión del tráfico que proteja los intereses de los EE. UU. y tenga en cuenta las necesidades del sector privado.»
Eso si, considera entre otros retos a la seguridad del país «la creciente amenaza de los desechos orbitales», que entre otros asuntos deberá precaver la nueva Fuerza Espacial (US SpacialForce).
Este proyecto es, como su número lo indica, el tercero en ese ámbito desde que Trump llegó a la Casa Blanca. El 24 de mayo pasado -curiosamente cuando se cumplían 40 años del estreno del primer film de Lucas- había firmado la Directiva de Política Espacial 2 para «para reformar el marco regulatorio del espacio comercial de los Estados Unidos, buscando garantizar nuestro lugar como líder en el comercio espacial.»
El 11 de diciembre fue emitida la iniciativa número 1, que simplemente había ordenado a la NASA el regreso de Estados Unidos a las misiones humanas a la Luna y a Marte.
Esta vez, el país que no quiere perder el tren -valga la metáfora- es Estados Unidos, en vista de los avances que lograron China y la ventaja que mantiene la Federación Rusa.
Pero hay un aspecto que no figura en el documento que presentó Trump junto con las autoridades del Pentágono y en presencia del vicepresidente Mike Pence, pero que también hace al espíritu de aventura y conquista que el mandatario quiere recuperar en la sociedad estadounidense.
La mención a Pence se explica porque fue el que contó este tramo del discurso de Trump ante sus invitados en su cuenta de twitter. «Una vez más, convocaremos al espíritu americano para domar la próxima gran frontera Americana». Y agregó Trump, según el ex gobernador de Indiana: «Ahora estamos listos para comenzar el próximo gran capítulo de la exploración espacial norteamericana… Somos estadounidenses, y el futuro nos pertenece totalmente», dice que dijo el polémico empresario.
La «conquista del Oeste», se sabe, es para el imaginario estadounidense la gran epopeya del siglo XIX. Y fue la expansión hacia la costa del Pacífico entre 1830 y 1890, mediante la invasión de tierras ocupadas por poblaciones originarias, a sangre y fuego.
¿Trump pensará en arrasar con la población marciana o venusina? ¿O tiene en mente la película de 1962 que cuenta esta historia y fue dirigida por John Ford, Henry Hathaway, George Marshall y Richard Thorpe? ¿Qué dirán los chinos a todo esto? ¿lo tomarán como una nueva fase de la guerra comercial que desató la semana pasada el inquilino de la Casa Blanca?
Tiempo Argentino, 19 de Junio de 2018
por Alberto López Girondo | Jun 17, 2018 | Sin categoría
Los republicanos -que en el 2010 aprovecharon a fondo la ventaja electoral en varios estados clave para reformular los distritos según el censo de ese año y así ganar bancas aunque pierdan en las urnas- lograron un nuevo espaldarazo tras un fallo de la Corte Suprema que permite “limpiar” los padrones para impedir la votación a quienes no hayan sufragado en años anteriores. En la práctica eso limita la posibilidad de elegir a miles de ciudadanos que, como suele ocurrir en un país donde el voto no es obligatorio, se saltearon comicios y quisieran ir ahora para, por ejemplo, castigar al oficialismo.
Por una mayoría mínima de 5 a 4, el máximo tribunal estadounidense autorizó nuevos obstáculos para que los ciudadanos ejerzan sus derechos. Los que protestaron por esta decisión fueron los demócratas, que la perciben como una tentativa por recortar apoyos en circuitos electorales normalmente sostienen a ese partido.
Lo republicanos, en tanto, la justifican en que “son necesarias para combatir el fraude electoral”, según argumentos sin pruebas.
El caso llegó a la Corte por la demanda de un veterano de la Marina de Guerra de Akron, Ohio, que votó en 2004 y 2008 pero no en 2012 porque dijo que ningún candidato le resultaba atractivo. Sin embargo en 2015 sí quiso hacerse presente en una iniciativa para legalizar la marihuana y observó con estupor que no figuraba en el padrón. Desde las oficinas electorales respondieron que le habían mandado avisos a su casa reclamándole que dijera si quería seguir votando y que él no respondió.
El marine la siguió en los estrados y un tribunal de Apelaciones le dio la razón acusando a las autoridades de haber violado una ley electoral de 1993. El caso terminó en la Corte porque Ohio no es de quedarse dormido. Ese estado es uno de los más agresivos en eliminar de la lista a quienes faltaron a una elección.
Desde hace décadas Ohio es considerado un estado clave ya que el que gana la elección allí termina siendo presidente. Es uno de los primeros, entonces, en ser computado sin que importe mucho que aporte apenas 18 votos para el colegio electoral, sino porque marca tendencia.
Pero como a la tendencia conviene ayudarla, en 2010 hubo una modificación sustancial en las fronteras electorales. El método es conocido desde el siglo XIX como “gerrymandering”, por un gobernador de Massachusetts, Elbridge Gerry, que dibujó un distrito favorable para no perder más elecciones que tenía forma de salamandra.
Con unir mayorías opositora en un lado y minorías oficialistas en otro se logra el milagro de tener más representantes de los que corresponderían por la suma de sufragios per se.
Los republicanos se alzaron entonces con triunfos seguidos desde ese año en territorios como Michigan, Wisconsin y Maryland. El cinturón industrial fue determinante en el triunfo de Trump en 2016. Pero ahora en Ohio habrá una reforma a ese diseño endiablado. El Congreso acordó el mes pasado redibujar las “fronteras” electorales pero recién para el 2021, con el censo del 2020 en la mano. Mientras tanto, la limpieza de padrones puede ayudar a que todo quede como está.«
Internet sin control y en manos de los proveedores
La pelea por la neutralidad de la red de Internet entró en una etapa decisiva esta semana al ponerse en vigencia la derogación de las protecciones que venían de la época de Barack Obama. Desde la llegada de Donald Trump al poder, en enero de 2017, el empresario se propuso modificar esa “molesta” regulación para las grandes proveedoras de conexiones y puso en un puesto clave, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), a Ajit Pai, encendido libertario en ese rubro.
La FCC, con mayoría republicana, votó en diciembre por eliminar las normas que ahora, seis meses más tarde, fueron revocadas efectivamente tras la aprobación de la Oficina de Administración y Presupuesto de ese ente.
La medida, sin embargo, es rechazada por académicos, usuarios y las ONG en la medida de que afecta a la libertad de emitir y recibir información, pero también encuentra oposición entre empresas y elaboradores de contenidos que temen, y con razón, que los proveedores tendrán todo el control sobre lo que circula y a qué velocidad lo hace, un dato no menor en esos menesteres en términos de libre competencia.
Defensores de la neutralidad de la red iniciaron una serie de acciones para visibilizar el problema y dos decenas de estados presentaron demandas para bloquear la derogación. Esto genera debates jurídicos ya que por más que Estados Unidos sea un país federal, no son pocos los que plantean la supuesta ilegalidad de que cada distrito tenga su propia política en cuanto a Internet.
La regulación fue adoptada durante la gestión Obama bajo el criterio de que nadie tiene derecho a censurar, impedir o ralentizar determinados contenidos o cobrar por hacerlos más veloces o visibles.
En mayo el tema llegó al Senado, que por 52 votos a favor y 47 en contra aprobaron un proyecto para proteger la neutralidad de la red, pero la iniciativa todavía tiene que pasar por la Cámara de Representantes. Mientras tanto, los proveedores –AT&T, Comcast y Verizon están en la mira- ya tienen vía libre para abrir una nueva etapa en la vida de la red global.
Tiempo Argentino, 17 de Junio de 2018
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