por Alberto López Girondo | May 15, 2018 | Sin categoría
Norman Finkelstein nació en Nueva York, hijo de sobrevivientes del gueto de Varsovia de campos de concentración nazis. Daniel Baremboim nació en Buenos Aires, donde sus padres buscaron refugio de las persecuciones en Rusia. David Grossman nació en Jerusalén y perdió un hijo, soldado, en un ataque de Hezbollah, en el sur del Líbano en 2006. Carlos Escudé nació en Buenos Aires y se convirtió al judaísmo cuando ya había pasado el medio siglo de vida. Son cuatro posturas tan claras como diferenciadas en relación con el conflicto en Medio Oriente que no son de ahora, pero no está nada mal traerlas nuevamente cuando se cumplen 70 años de la creación del Estado de Israel y la Nakba palestina.
Para Finkelstein, entender la cuestión es sencillo: las relaciones internacionales se ordenan de acuerdo a legislaciones más o menos consensuadas en la Organización de Naciones Unidas (ONU) y el Tribunal de La Haya y a esta altura Israel lleva desoídas demasiadas resoluciones, con lo que cualquier solución debe ser política.
Baremboim, que tiene pasaportes argentino, español, israelí y también palestino, piensa que «no es un conflicto político, sino uno humano entre dos pueblos que comparten la profunda y aparentemente incompatible creencia de que tienen un derecho sobre el mismo pequeño pedazo de tierra».
Grossman lamenta que vayan creciendo los israelíes que en su país ahora descreen de una solución posible para un conflicto que ya se llevó miles de vidas y lo sigue haciendo de un modo brutal con regularidad escandalosa.
Escudé, en cambio, ironizó alguna vez que ¨no todos los problemas humanos tienen solución, y el de Medio Oriente es un conflicto que tal vez no la tiene¨.
Es bueno entonces recordar que árabes y judíos no han sido a lo largo de la historia enemigos irreconciliables. Más aún, los períodos de oro de la cultura árabe coincidieron en Al Ándalus, la región del sur de España más cercana al África, con una era dorada de la cultura judía.
Moros y sefaradíes convivieron durante ocho siglos en la península ibérica y pudieron alumbrar a pensadores de la talla del árabe Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd (Averroes) con el judío Moshé ben Maimón (Maimónides), nativos de Córdoba. Salvo aislados incidentes, la coexistencia fue pacífica y ambos pueblos -ambas culturas- tuvieron destino de exilio cuando los reyes católicos derrotaron al Reino musulmán de Granada.
Justo en ese 1492, cuando la España imperial también llegaba a América de la mano del navegante genovés Cristóforo Colombo.
Persecuciones
La expulsión de islamitas y judíos privó a España de los dos pilares más desarrollados de la cultura ibérica. Recién hace cinco años el gobierno de Mariano Rajoy aprobó una ley que otorga ciudadanía española a los descendientes de sefaradíes de cualquier lado del mundo. Muchos otros, al igual que los fieles de Alá, debieron convertirse al catolicismo o sucumbir ante la Inquisición.
Los judíos sufrieron persecuciones en el resto de los países de Europa, sobre todo en el este. ¨Pogrom¨ es una palabra rusa que se traduce como devastación o disturbio y se aplicó a los violentos ataques contra poblaciones judías en la época zarista. ¨Ghetto¨ es un término que remite a los barrios cercados durante el nazismo, pero en italiano indica a los vecindarios judíos de Venecia.
El sionismo, por otro lado, es un movimiento político desarrollado por el húngaro Teodoro Hertzl tras el llamado Caso Dreyfuss, por el capitán del ejército francés que terminó condenado por un delito que no había cometido, víctima de un clima antisemita creciente en la Francia de fines del siglo XIX.
Fue entonces que los judíos europeos tomaron conciencia de que en un período de formación de naciones modernas -tras la unificación de Italia y Alemania fundamentalmente – no había espacio para desarrollarse en libertad y seguridad.
Los judíos europeos, según el historiador israelí Zeev Sternhell, tenían en ese momento dos opciones: integrarse a sus países de nacimiento o fundar su propio estado. Bloqueada la posibilidad de integrarse por la suerte que corrió el militar francés, quedaba la respuesta de un Estado Nacional, ¿pero dónde?
La elección fue volver a la Tierra Prometida, el Eretz Israel.
Las primeras oleadas de inmigrantes llegan a Palestina durante la llamada Primera Aliyá, en 1882. La mayoría de la población palestina era musulmana. En ese momento el territorio formaba parte del Imperio Otomano. No había mayores conflictos ni raciales ni religiosos, al punto que la guerra de Crimea de 1854 a partir del reclamo que hacían los zares de protección a los peregrinos cristianos ortodoxos que querían visitar los Santos Lugares.
Caen dos imperios
Pero la Gran Guerra del 14 se llevó puesto al último sultán otomano y para el fin de la contienda, los británicos habían logrado repartirse con los franceses el control de la región.
La Declaración de Balfour de 1917 prometía ¨los mejores esfuerzos¨ para apoyar la creación de un ¨hogar nacional para el pueblo Judío¨ en Palestina. Pero el alto comisionado británico para Egipto, Henry McMahon, para minar el poderío otomano, le había prometido el control de la región al Sharif de la Meca, Hussein.
El territorio quedó como Protectorado británico a partir de 1918 y los nuevos pobladores fueron creando instituciones con funciones estatales, como la Histadrut, una organización de trabajadores judíos. Las oleadas de perseguidos se fueron sumando, sobre todo desde que el nazismo tomó el poder en Alemania. Los nuevos pobladores tenían un ideario universalista y socialista. Prueba de ellos fueron los kibutz, modelo de explotación cooperativa única.
La segunda guerra dejó como saldo horroroso el Holocausto de seis millones de judíos. Fue la prueba más contundente de que quienes pensaban que Europa no era un lugar seguro tenían razón. Fue, también, el momento en que la dirigencia del Eretz Israel -encolumnada detrás de Ben Gurión-decidió dar la última puntada para la creación del estado judío.
Como recordaba Rodolfo Walsh en una serie de artículos escritos en 1973 para el diario Noticias, los que llegaban a Medio Oriente eran los judíos pobres que pudieron sobrevivir a los campos de concentración y lo habían perdido todo.
La visión para los palestinos era bien otra. Los que llegaban no lo hacían a un territorio vacío. Podrían considerarse, siguiendo a la Biblia, que eran un pueblo originario. Pero eso también lo pueden argumentar los árabes nativos, que además también tienen raíces semíticas.
Suele decirse que los mexicanos, peruanos o bolivianos descienden de los pueblos originarios y los argentinos descienden de los barcos. Algo similar podrían sostener los palestinos de entonces: los israelitas también descendían de los barcos.
Gran Bretaña, que soñó apropiarse de una parte del imperio turco tras los acuerdos secretos de Sykes Picot con Francia, terminó por perder su propio imperio y, con la creación de la Organización de Naciones Unidas, se fue quedando al margen de las decisiones individuales.
Naciones Unidas
Fue así que el 29 de noviembre de 1947 de la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 181 que planteaba con todas las letras la partición de Palestina en un Estado judío y un Estado árabe. Establecía, además, una unión económica, aduanera y monetaria.
La resolución fue aprobada por 33 votos (entre ellos Estados Unidos y la Unión Soviética), con 13 votos en contra (entre ellos los países árabes y Turquía) y 10 abstenciones (incluido el Reino Unido, que pretendía no perder influencia) y la Argentina.
El dibujo de las fronteras es muy particular y asemeja al símbolo del Yin y el Yan, ese concepto taoísta que describe a las dos fuerzas opuestas y complementarias que rigen el universo y sus circunstancias.
Pero no hubo armonía y el 15 de mayo de 1948, el mismo día en que vencía el mandato británico, se proclamaba el Estado de Israel y estalló la primera guerra árabe-israelí cuando tropas de Egipto, Siria, Jordania, Irak y el Líbano se desplegaron sobre el territorio del nuevo estado, al que se habían comprometido a no reconocer.
El 20 de julio de 1949 se firmó el último de los armisticios que pusieron fin a lo que llama las Guerras de la Independencia israelí. Como resultado, Israel ocupó partes de territorios que no habían sido asignados en la resolución 181. Al mismo tiempo, más de 750 mil palestinos quedaron en situación de refugiados. Nakba es un término árabe que significa catástrofe o desastre, y se utiliza para designar al éxodo de cientos de miles de palestinos que lo perdieron todo.
La mayoría se habían ido de sus viviendas bajo la amenaza de la guerra pero tenían títulos de propiedad desde varias generaciones. Rodolfo Walsh contó en aquellos artículos escenas de violencia inusitada para expulsarlos. Desde el lado israelí se argumenta que los dirigentes árabes les habían recomendado que huyeran para salvar sus vidas y que pronto acudirían en su ayuda, pero eso no sucedió.
Desde entonces la llave de la casa que tuvieron sus ancestros y un hato de viejos papeles amarillentos con las escrituras originales simbolizan para los palestinos el deseo de retorno a su tierra de origen.
En diciembre de 1948 la Asamblea General de la ONU emitió la resolución la 194, que obligaba a «permitir a los refugiados que lo deseen regresar a sus hogares lo más pronto posible y vivir en paz con sus vecinos, y (
a) pagar indemnizaciones a título de compensación por los bienes de aquellos que decidan no regresar a sus hogares y por todos los bienes que hayan sido perdidos o dañado, en virtud de los principios del derecho internacional o en equidad, esta pérdida o este daño debe ser reparado por los gobiernos o autoridades responsables». Esta vez Argentina estuvo a favor y la Unión Soviética, junto con los países árabes, en contra.
La ONU intervino nuevamente en 1967, luego de la Guerra de los Seis Días contra tropas de Egipto, Jordania, Irak y Siria. Los ejércitos israelíes ocuparon desde entonces territorios por fuera de las fronteras establecidas veinte años antes. La resolución 242, votada por unanimidad en el Consejo de Seguridad, insiste en un punto clave como es el de ¨la inadmisibilidad de la adquisición de territorios por medio de la guerra¨, y en que los estados miembro ,¨al aceptar la Carta de las Naciones Unidas, han contraído el compromiso de actuar de conformidad con el artículo 2 de la Carta¨, que entre otras cuestiones exige a los integrantes del organismo ¨el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos¨.
Por lo tanto pide la ¨retirada de las fuerzas armadas israelíes de territorios que ocuparon durante el reciente conflicto; la terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y de su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenaza o actos de fuerza¨.
Lo demás es historia reciente. Los palestinos fueron logrando el reconocimiento como estado de 130 países del mundo, incluida la Argentina, en la Asamblea General de la ONU, pero no se puede constituir formalmente porque tiene parte de su territorio ocupado. Donald Trump cumplió su promesa de campaña y para este 70 aniversario, EEUU apresta el edificio de su embajada en Jerusalén, una ciudad reclamada como sagrada por tres religiones. Eso desató el rechazo de todo el mundo y principalmente de los palestinos.
El saldo en muertos y heridos en la franja de Gaza es escalofriante por la represión de las manifestaciones que conmemoraban los 70 años de la Nakba.
Tiempo Argentino, 15 de Mayo de 2018
por Alberto López Girondo | May 12, 2018 | Sin categoría
Parecía condenado al ostracismo luego de su última incursión en el gobierno italiano, que terminó abruptamente en noviembre de 2011. Pero Silvio Berlusconi demostró una vez más que es incombustible y que continúa siendo, a los 81 años, el hombre fuerte de Italia. Y si deja pasar esta oportunidad para volver a ser el presidente del Consejo de Ministros, es por cierto toque de elegancia que la hora le exige.
En resumidas cuentas: cuando todo hacía presagiar que el país se encaminaba a nuevas elecciones por la imposibilidad de formar gobierno, el empresario mediático dio vía libre a negociaciones de la alianza que integra su partido, Forza Italia, y la Liga del Norte, para armar gabinete con el Movimiento Cinco Estrellas (M5S). A cambio de retirar su veto a una coalición que alarma a la Unión Europea (que la considera populista en los términos que se considera al populismo por esas regiones) dijo que daba un paso al costado, pero exigió que se le levantaran las restricciones que pesaban sobre él a raíz de una condena por evasión y fraude fiscal. Dicho y hecho. El jueves se abrió una mesa de diálogo que parece auspiciosa y el viernes un tribunal de Milán levantó la inhabilitación para postularse a cargos públicos que hubiera vencido en 2019.
Las elecciones del 4 de marzo dejaron un escenario muy trabado para salir del atolladero en que Italia está sumida desde hace décadas. El M5S, formado por el cómico Beppe Grillo en 2009 como reacción a la inoperancia de la dirigencia política para solucionar la decadencia, logró el 32% de los votos, mientras que la coalición de derecha trepó al 37%. El candidato a premier por M5S era Luigi Di Maio y el de la alianza Matteo Salvini. En estos tres meses no hubo forma de poder designar un jefe de gobierno por los desacuerdos entre las agrupaciones más votadas, entorpecidas por Berlusconi, que rechazó en todo momento esa posibilidad. Lo que dejó desguarnecido a Silvani para avanzar ya que su partido sólo consiguió el 17% de los sufragios.
Viejo zorro de la política, Berlusconi esperó que las brevas estuvieran maduras para ponerse nuevamente en el centro de la escena. Harto y a la vez presionado por la sociedad, el presidente italiano, Sergio Mattarella, reunió a los líderes partidarios y les planteó un ultimátum: o se ponían de acuerdo para elegir gobierno o convocaba a nuevas elecciones. Ahí fue que el exdueño del club Milán vio la oportunidad de imponer sus condiciones.
Los últimos debates pasaban por acordar el nombre del nuevo primer ministro, que deberá votarse en el parlamento y ya se anunció que no será ni Di Maio ni Salvani, sino alguien por fuera de ambas agrupaciones. También deberán establecer el programa de gobierno. O sea, cómo se fusiona la promesa de rebaja de impuestos de la derecha con la eliminación de la ley que aumenta progresivamente la edad jubilatoria, y un salario universal para todos los ciudadanos que prometía M5S. Además, de qué modo se restringirá el ingreso de nuevos inmigrantes.
A esto le teme la UE porque son el tipo de medidas que caratulan como populistas. Para calmar las aguas, Di Maio y Salvani anunciaron que no pondrán en discusión ni la pertenencia a la UE, ni al euro, ni a la OTAN.
Mientras tanto, Il Cavaliere se restriega las manos en bambalinas. Si no hay acuerdo este fin de semana puede presentarse otra vez como el Salvador de la Patria, al igual que hizo en 1994, en el contexto del proceso que se llamó Manos Limpias y que acabó con la dirigencia política de entonces.
Tiempo Argentino, 12 de Mayo de 2018
por Alberto López Girondo | May 12, 2018 | Sin categoría
La presión nada indirecta de otro general brasileño terminó por «convencer» a los jueces del Supremo Tribunal de Justicia brasileño de que no había que concederle la libertad al expresidente Lula da Silva. Esta decisión se produce justo cuando se conocieron documentos del Departamento de Estado que prueban que el exdictador Ernesto Geisel no sólo conocía las violaciones a los Derechos Humanos que cometió el régimen instaurado en 1964 (dato siempre minimizado) sino que personalmente ordenó el asesinato de varios militantes opositores.
El STJ tenía que dictaminar sobre un recurso planteado por los abogados del exmetalúrgico, arrestado desde el 7 de abril en Curitiba por orden del juez Sergio Moro en una causa por la presunta coima de una empresa constructora. El fallo inicial fue confirmado en segunda instancia por una Cámara, pero el planteo de la defensa de Lula es que no cabe constitucionalmente una detención antes de que haya sentencia firme en la Corte.
Curiosamente, el alegato se basó en un reclamo de una agrupación de derecha, el Partido Ecológico Nacional (PEN) para que espere la ejecución de la pena hasta que no existan más recursos judiciales, cosa de respetar el derecho a una amplia defensa. Pero los propios dirigentes del PEN se mostraron arrepentidos de semejante presentación, muy previa a la prisión de Lula, ya que, dijeron, lo que menos querían era ayudar a la izquierda. De todos modos, había una demanda en términos similares de la Orden de Abogados de Brasil que también fue rechazada.
Uno de los jueces que tenían que decidir (la votación fue 5 a 0), Celso de Mello, rechazó el encarcelamiento de encausados en segunda instancia, pero votó en contra del exmandatario para este caso. Y tal vez su ambigua explicación tenga que ver con un tuit del general de Brigada Paulo Chagas, candidato al gobierno de Brasilia. «Cuidado con la cólera de las multitudes», alertaba desde un título en letras mayúsculas, para advertir luego: «Hasta el día 10 de mayo sabremos si Gilmar, Lewandoswski y Toffoli tomarán el partido de Brasil o el del crimen. Quieren boicotear el Lava Jato o hacer justicia?», decía.
Esos eran los magistrados que todavía no habían decidido su voto ¨es electrónico y adelantado¨, lo que implicaba que no estaba seguro de que Lula siguiera en prisión. Chagas, un militar retirado del arma de Caballería, ya venía lanzando consignas desde su blog personal, con un profundo desprecio por Lula, «el criminal y comparsa de tantos que lo adoptaron como modelo». Ese tuit fue la última señal que necesitaban los jueces para depositar su voto, parece.
Este viernes, en tanto, salió a la luz un archivo desclasificado del Departamento de Estado donde aparece un informe de la CIA del 1 de abril de 1974 en el que el general Ernesto Geisel ¨quien gobernó entre ese año y 1979, y que había pasado a la historia como un apaciguador de los más sangrientos uniformados¨ «le dijo al general Figueiredo que la política de ejecuciones debería continuar, pero que se debían tomar reparos para asegurar que sólo subversivos peligrosos fueran ejecutados», según detalla el telegrama enviado por un agente a sus jefes en Langley.
El general João Baptista Figueiredo era en ese momento jefe de la agencia de inteligencia brasileña y sería sucesor de Geisel. La orden, puntualiza el documento, surge luego de que Figueiredo le informa a Geisel que en el anterior gobierno militar, a cargo de Emilio Garrastazú Médici, habían sido ejecutados 104 opositores.
La primera que dijo algo sobre esto fue Dilma Rousseff, expresidenta y en los ’70 detenida política. Señaló que ahora queda más claro aun que sus camaradas de lucha habían sido «ejecutados (y que) los asesinatos políticos fueron decididos o refrendados por el Palacio». Y a continuación llamó a repudiar a los defensores de la vuelta de la dictadura.
Desde esa vereda, el también exmilitar Jair Bolsonaro, que aspira a la presidencia del país, primero analizó en una entrevista con Folha de Pernambuco en qué contexto se escribió el informe. «Yo creo que sé lo que le pasó a este agente de la CIA. Cuántas veces uno dice ‘te voy a matar, te voy a reventar a patadas’. Seguramente escuchó esta conversación e hizo el informe». Por si esto no bastara, trató de justificar el golpe con estas palabras. «¿Quién nunca le dio una palmada en el culo a un hijo y luego se arrepintió?». «
Paramilitares detrás del crimen de Marielle
Un concejal, un policía militar y un expolicía están siendo investigados como sospechosos del asesinato de Marielle Franco, la concejala de Río de Janeiro que fue acribillada a balazos el 14 de marzo pasado. Al menos esto se desprende de la información que dio el ministro de Seguridad Pública, Raul Jungmann.
De acuerdo con esta versión, la activista social (que salía de un encuentro donde se cuestionaba la policía de intervención militar en la ciudad de Río de Janeiro) fue baleada desde un Chevrolet que se le cruzó al auto en que viajaba junto con un acompañante y el chofer, Anderson Gomes, que también falleció en el ataque.
Para el ministro, los atacantes fueron un agente de la Policía Militar y un expolicía que integra una milicia paramilitar que opera en el barrio de Ramos, al norte de Río de Janeiro. El autor intelectual sería el concejal del conservador Partido Humanista de la Solidaridad, Marcello Siciliano.
Los paramilitares, mayoritariamente exagentes policiales, extorsionan a vecinos y comerciantes a cambio seguridad en sus barrios. También se encargan de ejecuciones por dinero. Marielle había combatido estas prácticas y también contra los abusos policiales en las favelas cariocas.
Tiempo Argentino, 12 de Mayo de 2018
por Alberto López Girondo | May 10, 2018 | Sin categoría
No debe haber en Estados Unidos personaje más adecuado que Oliver North para presidir la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), la mítica ONG que se ocupa de que los estadounidenses conserven el derecho a portar armas contemplado en la Segunda Enmienda de la Constitución. Finalmente, a los 74 años, le llegó el nombramiento, según anunció el director ejecutivo de la institución, Wayne LaPierre, en reconocimiento a que «es un guerrero legendario de la libertad en Estados Unidos, un comunicador talentoso y un líder habilidoso».
Fanática organización armamentista, la NRA apoyó con fervor la candidatura de Donald Turmp a la presidencia de Estados Unidos y el empresario se los agradeció especialmente hace unas semanas, en pleno debate tras una masiva marcha estudiantil luego de la masacre de 15 alumnos en una escuela de Parkland, Florida. «Como presidente, nunca interferiré con el derecho del pueblo de tener y portar armas. La libertad no es un regalo del Gobierno, es un regalo de Dios», dijo Trump.
North alcanzó notoria fama en los años 80 cuando fue asesor en Seguridad Nacional del entonces presidente Ronald Reagan, llegado a la Casa Blanca en 1981. Desde su acceso al poder, el ex actor de Hollywood se propuso combatir a la Revolución Sandinista -que había tomado el poder en Nicaragua en julio de 1979 tras la huida del dictador Anastasio Somoza- y a la Revolución Iraní, que se había producido unos meses antes, cuando fue derrocado el sha, Reza Pahlevi.
En 1980 la CIA logró, si no detener el proceso revolucionario en Irán, al menos ponerlo en aprietos cuando el 22 de setiembre estalló un guerra entre el Irak de Saddam Hussein y la República Islámica. Un conflicto muy beneficioso para los países occidentales, que como siempre aprovechaban para debilitar a las dos naciones, proveedoras de petróleo y ávidas compradoras en esa ocasión de armamento extra.
Con la llegada de Reagan, se apuraron políticas más intervencionistas en ambas regiones. Es así que ni bien asumió firmó un documento súper secreto para que la CIA organizara unidades encubiertas contra el gobierno Sandinista. En ese contexto aparecen los Contras, grupos irregulares que se armaron como guerrilla para combatir a las autoridades revolucionarias nicaragüenses.
El caso saltó a la prensa en 1982 y el Congreso terminó por bloquear todo tipo de operaciones secretas en Centroamérica hasta aprobar en 1984 la Enmienda Boland. Fue la época en que el gobierno de Raúl Alfonsín fomentaba negociaciones junto con sus pares regionales en el llamado Grupo Contadora para evitar una intervención armada de EEUU en Nicaragua.
Nada de eso iba a impedir que la CIA exprimiera al máximo la coyuntura internacional para obtener dinero y apoyar a los Contras. Así, cuando desde Israel indicaron la conveniencia de satisfacer la necesidad iraní de armas para sostener la guerra contra Irak, -y de ser posible mandarles también a opositores al ayatolah Ruholah Jomeini- no dudaron en ponerse en contacto con un intermediario para que armara el negocio.
North estuvo desde el primer momento en esta delicada operación y se lo considera el principal ideólogo, aunque al inicio detrás de escena, ya que los que daban la cara eran otros integrantes del Consejo de Seguridad Nacional con más visibilidad ante la prensa.
Perfil de héroe americano
El teniente coronel de Marines Oliver Laurence North tenía a la sazón 40 años, porte adecuado para el bronce y una mente brillante en lo suyo. Utilizar la ganancia por la venta de armas para financiar a los Contras sin intervención del Congreso ya era una buena operación de alto nivel. Pero el efectivo, se sabe, siempre es escaso cuando se trata de pagar a mercenarios.
De modo que en Centroamérica tuvieron que recurrir a otra forma de ingresos. Y qué mejor que aprovechar la estructura armada por los narcotraficantes que enviaban cocaína de Colombia a Estados Unidos. En este negocio estaban, entre otros, Pablo Escobar Gaviria, Gonzalo Rodríguez Gacha y Rafael Caro Quintero, quienes montaron un emprendimiento en Yucatán, México, para concretar los traslados.
En esta operación también participaba Manuel Noriega, el general panameño que tomó el poder en 1983 y que luego, cuando ya no servía a sus fines, fue derrocado por tropas estadounidenses que invadieron el país en 1989.
El escándalo Irán-Contras había estallado antes, en 1986, a través de un periódico libanés. Pero luego otros investigadores periodísticos recogieron el guante en Estados Unidos. En 1987 Bob Woodward, uno de los que mostró los detalles del Watergarte en 1972, publicó un libro donde habló hasta con el entonces director de la CIA, William Casey, quien no negó las evidencias y agregó más datos a la intriga.
Cuando el caso se hizo políticamente insostenible, el presidente Reagan pidió la renuncia de todos los involucrados, alegó desconocimiento y ordenó la creación de una comisión investigadora. La Comisión Tower, por el ex senador que la presidió, John Tower, en febrero de 1987 dictaminó que los consejeros John Poindexter, Caspar Weinberger y Oliver North habían actuado al margen de la ley y el sistema democrático estadounidense y sin comunicarselo al presidente.
El informe hacía hincapié especialmente en el rol que jugó North en la venta de armas a Irán.
Otra comisión, presidida por el último canciller de Barack Obama, John Kerry, por entonces senador, entendió en 1989 que también los Contras tuvieron financiación ilegal del tráfico de drogas. «El Departamento de Estado de Estados Unidos pagó más de US$ 806.000 a traficantes de droga conocida para llevar ayuda humanitaria a los Contras», concluye.
North declaró ante el Congreso y en una de esas comparencias que ponen el rating televisivo al rojo, confirmó el plan y reconoció que había destruido documentos oficiales que podrían haber arrasado con varias carreras políticas, incluso con la de Reagan. Destituido y juzgado en tribunales ordinarios, el ex consejero fue condenado en 1989 por obstrucción de la justicia y por haber aceptado prebendas. Pero nunca pisó una prisión, porque había negociado inmunidad a cambio de información. A esta altura era tan famoso como para que en algún capítulo de Los Simsponn apareciera de refilón un libro con su biografía. En American dad, la serie de dibujos que desde 2005 intenta competir con la creación de Matt Groening, el personaje sobre el que gira la histortia, Staniel Smith, agente de inteligencia y padre de familia conservador, le canta un irónico himno a su patriotismo.
También el inspector Slegde Hammer, de la serie de culto conocida en Argentina como Martillo Hammer, se ocupó de nuestro hombre y en un capítulo, al referirse a la declaración del acusado de un delito, le dijo a su jefe «mintió más que Oliver North en el Congreso».
La historia Irán Contras también da para una miniserie que comenzó a rodarse para Amazon con Colin Farrell haciendo de Oliver North (en aquellas imágenes de los 80 se parecen por cierto). North, por otro lado, es asesor también para una saga de videojuegos, Call of Duty.
Pero ahora Oliver North tendrá otro papel, el de lobista de los amantes de las armas en un momento en que las sucesivas matanzas crearon conciencia social de que se necesario establecer algún tipo de control. Y con un presidente totalmente contrario a la regulación y que, además, pone en la mira de sus enemigos a Iran.
Tiempo Argentino, 10 de Mayo de 2018
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