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Las cuatro vidas de Arkady Babchenko

Las cuatro vidas de Arkady Babchenko

Arkady Babchenklo lo podría celebrar como un cuarto nacimiento. Pero la operación que lo llevó en pocas horas de haber sido un periodista asesinado por servicios rusos en Kiev a renacer en una conferencia de prensa merece estar entre los fake news más temerarios de los últimos años. Pergeñado junto con espías ucranianos y hasta lo que se sabe a la hora de publicar este artículo, sin el conocimiento previo de la esposa del «resucitado».

Babchenko es presentador de televisión en el canal ATR TV de la capital ucraniana. Nacido en Rusia hace 41 años, Babchenko se jacta en su página de Twitter de ser suboficial de reserva y ex combatiente del ejército ruso, con el que participó en las dos guerras de Chechenia. El año pasado, luego de publicar en diversos medios sus enormes diferencias con el presidente Vladimir Putin, decidió exiliarse junto con su familia y terminó recalando en Ucrania, donde pronto consiguió ubicarse en la televisión local.

El martes, el ministerio del Interior ucraniano informó que habían recibido mediante un llamado a la línea de emergencia 102 el mensaje de una mujer que dijo que había encontrado en la entrada de su departamento a su marido tirado en el piso y cubierto de sangre. El informe decía que la víctima era Banchenko y que los médicos documentaron su muerte camino al hospital. Según el certificado, había recibido tres balazos por la espalda cuando salía del edificio donde vivía con su esposa para comprar pan.

En pocos minutos la noticia se expandió por todo el mundo y causó respuestas inmediatas tanto del gobierno ruso como de organismos europeos e instituciones de defensa de la libertad de prensa y de los periodistas, azorados todos ellos por el poco respeto a los trabajadores de prensa en esos distritos.

Entre los primeros que hablaron estuvo el jefe de la policía de Kiev, Andriy Kryshchenko, quien deslizó la sospecha de que el motivo del asesinato eran las «actividades profesionales» de la víctima, enfrentado con Putin y al cobijo de un gobierno enemistado con Moscú. El primer ministro de Ucrania, Volodymyr Groysman, se sumó a la versión y describió al periodista y ex combatiente como un «verdadero amigo de Ucrania que estaba contándole al mundo sobre la agresión rusa». Efectivamente, Banchenko dejó Moscú luego de haber denunciado amenazas de muerte tras haber descrito en su Facebook a Rusia como país agresor en Siria, en un artículo donde contaba las incidencias de la caída de un avión militar con un coro militar en el Mar Negro.

La acusación hacia Rusia despertó la rápida respuesta del canciller Sergei Lavrov, quien exigió una pronta investigación independiente y se declaró «triste» porque «Arkadi Babchenko fue asesinado, abatido en la escalera de su edificio y el primer ministro ucraniano responsabiliza a los servicios especiales rusos».

No tardaron en llegar mensajes de condolencia y pedidos de que se aclaran los tantos. Todavía sonaban por allí los reclamos tras el crimen de Pavel Sheremet, que murió por el estallido de una bomba colocada en su auto el 20 de julio de 2016.

Los rusos también anotaron en al cuenta la detención de Kiril Vishinski, corresponsal de la agencia RT en Kiev, quien fue apresado por autoridades ucranianas hace dos semanas acusado de traición a la patria por la cobertura de los sucesos en el este de Ucrania, la región pro-rusa de Donetsk y Lugansk. En los momentos previos al anuncio de la muerte de Banchenko, el Kremlin negociaba con el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) el canje del periodista por el director de cine ucraniano Oleg Sentsov, condenado en una causa por terrorismo en Rusia.

Cuando el caso Banchenko escalaba en la agenda diplomática internacional, sorpresivamente el conductor televisivo «renació» en una conferencia de prensa que brindó el jefe del SBU, Vasili Gritsak. Juntos explicaron que todo había sido una operación para desarticular un atentado que estaba en marcha contra el periodista. El jefe de los espías, en un arranque de euforia, dijo que el plan había sido un éxito y que el autor intelectual del presunto atentado ya estaba detenido. Por supuesto, lo vinculó a los servicios rusos.

Babchenko, en tanto, pidió disculpas públicas a su esposa porque según parece la mujer no estaba informada de la escenificación y cuando le informaron que su marido había muerto sufrió un ataque de nervios y debió ser internada en el mismo hospital.

En 2008, Banchenko publicó «La guerra más cruel», un libro donde describe sus experiencias en Chechenia. Según su relato, vibrante por lo que coincidieron las críticas, en 1996 tuvo que abandonar sus estudios de abogacía en Moscú porque fue reclutado para la primera guerra en ese rincón de Rusia que buscaba su independencia. «Allí murió mi primer yo y empezó a existir una persona completamente distinta», dijo entonces en una entrevista con la agencia española Efe. Esa guerra no sería menos salvaje que todas las que en el mundo han sido, pero para un chico de 18 años fue un golpe demoledor.

Para la segunda guerra, en 1999, Banchenko no esperó a que lo llamaran: se presentó como voluntario. «No es que decidiese irme a la guerra, sino que escapé de un mundo en paz que no me había aceptado», dijo aquella vez. Tampoco en este aspecto, la de Chechenia fue diferente a otras posguerras. Pero de esta segunda salido con la convicción de que Putin había armado el conflicto para fortalecerse como «un poderoso zar de todas las Rusias» y de que en adelante quería transmitir sus vivencias a través de los medios que tuviese a su alcance.

Un día antes de su asesinato, Banchenko escribió en su cuenta de Twitter, ilustrado con una imagen ahora histórica: «Hace cuatro años, el general Kulchytskyy no me llevo en ese helicóptero. Debido a la sobrecarga. No había lugar. Dos horas después de esa foto, lo derribaron. Catorce personas fueron asesinadas. Tengo suerte. Resultó mi segundo cumpleaños», anotó. Serhiy Kulchytsky fue el director militar y de entrenamiento especial de la Guardia Nacional de Ucrania y murió el 29 de mayo de 2014, cuando ese helicóptero fue abatido por separatistas pro-rusos.

Si computara su paso por Chechenia tal vez Banchenko debiera decir que aquel fue su tercer nacimiento. Ni bien comenzaba a circular este recordatorio entre sus más de 190.000 seguidores cuando Babchenko se sumergía en lo que sería su tercera muerte.

Como bromeaban luego algunos de sus acólitos, no espero tres días para resucitar, envuelto en un mar de misterio sobre lo que verdaderamente ocurrió en esas poco más de 27 horas de estupor.

Tiempo Argentino, 30 de Mayo de 2018

Temer apela al estado de sitio y a los militares para despejar las rutas

Temer apela al estado de sitio y a los militares para despejar las rutas

Brasil quedó paralizado por un lockout de patronales de camioneros y autónomos. Son los mismos grupos que en 2015 bloquearon rutas contra el gobierno de Dilma Rousseff encabezados por un personaje que entonces reclamaba la dimisión de la presidenta constitucional y ahora pedía una intervención militar. El deseo de Ivar Schimdt encontró eco en el Planalto, que emitió una orden para que efectivos de las Fuerzas Armadas liberen los más de 500 cortes de rutas mediante la figura de la Garantía de Ley y Orden (GLO), que en la práctica oficia de estado de sitio. El conflicto no es ajeno al vaciamiento de Petrobras, la petrolera estatal, y la dolarización de los precios de los combustibles, que golpea de lleno en los bolsillos de muchos que celebraron la destitución de Dilma y ahora descubren que ellos no estaban invitados a la fiesta. 

Desde el golpe institucional de 2016, Temer fue entregando el manejo de la economía a los sectores más identificados con el neoliberalismo. En Petrobras (en el centro de las críticas por la causa Lava Jato) fue nombrado Pedro Parente, jefe de Gabinete de Fernando Henrique Cardoso entre 1999 y 2003. Parente era CEO de Bunge Brasil, la multinacional exportadora de granos, pero tiene una sociedad, según reveló Jornal do Brasil, con José Berenger, titular de JP Morgan de Brasil.

Hasta no hace tanto, Brasil era neto importador de petróleo, aunque tenía refinadoras como para abastecer el país. En los años de Lula, Petrobras, con tecnología y personal propios, halló uno de los mayores reservorios de crudo del mundo en la plataforma submarina del Presal, lo que cambió radicalmente la ecuación. 

A eso apuntaron las multinacionales y según denuncia la Central Única de Trabajadores (CUT), así se explica la entrega de grandes áreas de explotación reservadas por ley de la era Lula; a la petrolera nacional se sumó que lentamente la empresa fue dejando de refinar a toda su capacidad. 

Por lo tanto, ahora se exporta petróleo y se importa gas oil y naftas. Y mediante ese artilugio, se justificó la dolarización de las tarifas.  Los incrementos se hicieron  de acuerdo a la cotización internacional, y en los 17 días previos al estallido de la crisis, sufrió 11 incrementos. El precio en pocos meses se elevó un 50 por ciento. 

Los camioneros venían reclamando ponerles techo a los precios y rebajas en los peajes. El gobierno de Temer eligió mirar para el costado y la huelga le estalló en las manos. En cinco días de cortes, las principales ciudades quedaron paralizadas por falta de combustibles y de mercaderías. Sin transporte, sin alimento y sin insumos básicos, millones de brasileños estuvieron bajo asedio. 

Hasta que el ministro de Seguridad Institucional, el general Sergio Etchegoyen, propuso despejar los bloqueos con personal de Ejército, Aeronáutica y Marina, y procesar a los responsables de la movida. Etchegoyen es nieto de otro militar que en su momento fue duro opositor de Getulio Vargas.

Pero no hay un líder concreto a quien llevar al cadalso. Los camioneros fueron convocándose mediante mensajes de WhatsApp. Uno de los personajes más visibles es Ivar Schmidt, quien saltó a la fama en 2015, cuando los transportistas pararon contra Dilma. Schmidt, entonces, pidió su renuncia. Los camioneros lograron esa vez una rebaja en los combustibles y una ley que regula condiciones de trabajo para los empleados. 

Al frente de un Comando Nacional dos Transportes (CNT), Schimdt dice: «Nuestro movimiento abomina de sindicatos, asociaciones, federaciones y confederaciones. Esos sectores intentaron representarnos en las últimas décadas y nunca resolvieron nuestros problemas». Otras organizaciones inmersas en este conflicto, como la Asociación Brasileña de Camioneros (Abcam) y la Unión Nacional de los Camioneros de Brasil (Unicam), acordaron un impasse, con un congelamiento de tarifas mientras negociaban. El gobierno buscaba reducir algunos impuestos, sobre todo estaduales y municipales, lo que generó la protesta de los mandatarios de esas regiones. 

La CUT se mostró solidaria con las demandas, hizo suyos los reclamos y se ofreció a mediar con el gobierno. Algunas imágenes de camioneros quemando banderas de la central sindical en la página de Facebook de la CNT indicaban la poca aceptación del convite.

Tiempo Argentino, 26 de Mayo de 2018

Luis Posada Carriles, el empleado más sanguinario de la CIA

Luis Posada Carriles, el empleado más sanguinario de la CIA

Fidel Castro lo había definido como «uno de los más sanguinarios exponentes del terrorismo imperialista contra Cuba». Y documentos de la CIA y el FBI confirmarían en los papeles lo que se sabía desde siempre. Efectivamente, Luis Posada Carriles fue un terrorista que contó con la protección de EE UU por más de cuatro décadas. El ex agente murió esta semana, a los 90 años, en una residencia de Miami para veteranos de guerra y sin haber pagado por sus crímenes.

Posada Carriles era el responsable, como admitió a The New York Times en 1998, de una serie de atentados en La Habana que causaron la muerte de un turista italiano. Pero la imputación más grave fue por la voladura de un avión de Cubana de Aviación que había despegado del aeropuerto de Barbados, en 1976, y que dejó un saldo de 73 muertos.

No eran intervenciones aisladas de un hombre desquiciado sino capítulos en una larga historia marcada a fuego por el odio sin medida a la Revolución Cubana y en especial a su líder, contra quien intentó varios atentados sin éxito, y al que combatió con la misma saña que contra todo movimiento de izquierda revolucionaria en América Latina desde 1960. De la mano de la CIA y de bandas fascistas y emigrados cubanos. 

Posada Carriles era hijo del dueño de una librería de Cienfuegos, Cuba, y estudió en la Universidad de La Habana. Ni bien el Che Guevara y Fidel tomaron el poder, el 1º de enero de 1959, se unió a los grupos anticastristas y tomó contacto con la agencia de inteligencia estadounidense. Entrenado en guerra sucia por el Ejército de EE UU en la Escuela de las Américas de Fort Benning, estuvo entre los conjurados para la invasión de Playa Girón, en 1961. 

Luego de ese fracaso, se incorporó al servicio de inteligencia de Venezuela. Allí escalaría en esa organización y recibiría la nacionalidad venezolana. Jesús Marrero, ex integrante del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) contó alguna vez la forma en que Posada Carriles dirigía personalmente al equipo encargado de torturar a los presos políticos en los años ’70, bajo el seudónimo de «Comisario Basilio», uno de los nombres ficticios con los que se lo conoció.

Entre 1960 y 1974 figuró en el plantel de la CIA con misiones en Argentina, Venezuela, Guatemala, El Salvador y Chile. Durante la visita que Castro hizo a Santiago siendo Salvador Allende presidente, Posada Carriles organizó un atentado  mediante un revólver escondido en una cámara. 

En 1975, alejado formalmente de la CIA, fundó en Caracas Investigaciones Comerciales e Industriales(ICICA), que le sirvió de cobertura para continuar sus actividades terroristas. Así, en 1976, estuvo involucrado en el asesinato del excanciller chileno Orlando Letelier. 

Por el atentado al avión cubano fue detenido en Venezuela. Las pruebas en su contra eran contundentes.  Los responsables directos del atentado habían estado reunidos con Posada Carriles y Orlando Bosch, otro anticastrista furioso con el que se había asociado poco antes. Y uno de ellos, Freddy Lugo, confesó que después del golpe se habían comunicado por teléfono con Posada Carriles y que habían cobrado 16 mil dólares que se habían repartido en partes iguales.

Tras varios intentos de fuga, Posada Carriles escapó de Venezuela en 1985 y oficialmente se esfumó. Pero colaboró con los contras nicaragüenses, durante la administración de Ronald Reagan.

Posada Carriles reveló a la periodista Ann Louise Bardach, de NY Times, que había organizado los atentados a hoteles cubanos de los años ’90. Fue en pleno período especial y el turismo era la salida que la revolución implementó tras la caída de la Unión Soviética. Posada Carriles dijo que no querían matar gente sino sólo asustar a los turistas para que no viajaran a la isla. Pero un hombre murió.

En 2000 es apresado en Panamá por intento de asesinato de Castro, que había ido a una cumbre presidencial. Cuatro años después la presidenta Mireya Moscoso lo indultó.

En 2005 reapareció en EE UU. Los pedidos de extradición de Cuba y Venezuela no se hicieron esperar. Pero en lugar de juzgarlo por terrorismo, sólo pisó los estrados judiciales por haber mentido ante las autoridades migratorias sobre cómo había cruzado las fronteras. 

Absuelto en 2011, murió este miércoles en una residencia para militares retirados en Miramar, al norte de Miami, víctima de un cáncer y a la misma edad que tenía Castro cuando falleció.

Tiempo Argentino, 26 de Mayo de 2018

Francisco les pidió a los obispos chilenos que no digan «yo no fui»

Francisco les pidió a los obispos chilenos que no digan «yo no fui»

No iba a ser un encuentro distendido y las delicadas palabras y el tono aterciopelado con que se hicieron los anuncios apenas pueden disimular que entre el 15 y el 17 de mayo hubo en Roma una purga como no se tiene memoria en la Iglesia Católica de la era moderna. En resumidas cuentas: el Papa (que quedó mal parado en su gira por Chile de enero pasado a raíz del reclamo de miles de fieles que ya no toleraban la inacción de las autoridades eclesiales ante los abusos cometidos por sacerdotes en ese país) formó una comisión investigadora. Con el resultado de las pesquisas en la mano llamó a todos los integrantes de la Conferencia Episcopal  del país trasandino y les pidió la renuncia.

El comunicado final del santiaguino Fernando Ramos dice apenas que los 34 obispos chilenos pusieron sus renuncias a disposición, como quien anuncia una crisis de gabinete en cualquier gobierno secular, para que Francisco «decida libremente» sobre el futuro de cada uno. Esto, después «de tres días de encuentros con el Santo Padre y de muchas horas dedicadas a la meditación y a la oración siguiendo sus indicaciones». 

Se entiende que sin levantar el tono, pero con firmeza, Jorge Bergoglio les dio un fortísimo tirón de ojeras en esos tres días cruciales que representan un giro de timón para la marcha de la Iglesia y para su propia imagen. 

A instancia de esos obispos, en 2015 designó al frente de la diócesis de Osorno a Juan Barros Madrid, en reemplazo de René Osvaldo Rebolledo Salinas. Barros era hasta entonces obispo castrense y ostentaba el grado de general de Brigada. Parecía una simple operación burocrática que mantenía el statu quo en el Episcopado. Pero ni bien se supo de su designación estallaron las denuncias.

En 2011 el cura Fernando Karadima fue condenado por el Vaticano a una vida de retiro y oración sin contacto de ningún tipo con feligreses luego de decenas de denuncias de abusos sexuales. Esas mismas víctimas estallaron cuando Barros pasó a Osorno, ya que lo acusaron no sólo de haber hecho oídos sordos a las denuncias que le presentaban contra Karadima sino de haber sido testigo presencial de algunas de sus tropelías.

Francisco defendió a Barros en su paso por Chile este verano, pidió que le mostraran pruebas en su contra e incluso deslizó que las denuncias podrían haber sido obra de izquierdistas. Pero se ve que le hizo ruido la insistencia de algunos con los que se reunió en Santiago, a los que les pidió perdón y a quienes les prometió ocuparse.

Así, en febrero creó una comisión a cargo del jesuita Charles Scicluna, arzobispo de Malta, secundado por Jordi Bertolomeu Farnós, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe. «Les envié a escuchar desde el corazón y con humildad. Posteriormente, cuando me entregaron el informe y, en particular, su valoración jurídica y pastoral de la información recogida, reconocieron ante mí haberse sentido abrumados por el dolor de tantas víctimas». 

Fueron 64 testimonios tomados en Santiago y Nueva York que probaban que durante décadas hubo una suerte de conspiración para ocultar esas atrocidades y esconder a los culpables. 

«No se tuvo el coraje para afrontar las responsabilidades», escribió el Papa en una carta difundida este viernes.  En ese texto reprende a los obispos, les pide cuidarse de «la tentación de querer salvar el pellejo» y define toda la situación con estas palabras bien entendibles de ambos lados de la Cordillera. «En criollo nos recuerda la actitud del niño que mira a sus padres y dice ‘Yo no fui’.

Prensa canalla y offshore malditas

El Vaticano dio señales muy claras de que esta «gestión» de la Iglesia católica tiene una línea radicalmente opuesta al mundo financiero y a la prensa hegemónica. En la homilía de este jueves en la capilla de la Casa Santa Marta, Francisco condenó la manipulación de la sociedad: «En la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado, los medios comienzan a hablar de la gente, de los dirigentes, y con la calumnia y la difamación los ensucian». Y la comparó con la suerte de los primeros cristianos. «La gente en el circo gritaba para ver la lucha entre los mártires y las fieras o los gladiadores».

Ese mismo día se conoció un documento, «Oeconomicae et pecuniariae quaestiones» (Sobre cuestiones económicas y financieras), elaborado por la Congregación de la Doctrina de la Fe (heredera de la vieja Inquisición) y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, creado por el Papa en 2013 para atender temas como el de los inmigrantes. 

El documento dice que si bien las «offshore también ofrecen otros servicios legales, a través de los ampliamente difusos canales de elusión fiscal¨ la evasión y el lavado de dinero sucio¨ constituye otra razón de empobrecimiento del sistema normal de producción y distribución de bienes y servicios». Y cuestiona que así «substraen injustamente linfa vital a la economía real» por lo que «difícilmente pueden encontrar una justificación, ya sea desde el punto de vista ético, ya sea en términos de la eficiencia global del mismo sistema económico».

Tiempo Argentino, 19 de Mayo de 2018