por Alberto López Girondo | Abr 30, 2018 | Sin categoría
Para muchos medios que hegemonizan el discurso internacional, se trató de una utopía que fracasó. O sugieren que fue el fin de un affaire amoroso: el de alimentar vagos con el dinero de la sociedad. Lo dicen con un tono de burla escondida en interpretaciones no siempre certeras de lo que significó el proyecto de Renta Básica Universal (RBU) que el año pasado puso en marcha Finlandia y que a fin de este dejará de existir.
«No fue exactamente una RBU -aclara Teivo Teivainen, profesor de Política Mundial en la Universidad de Helsinki y autor de varios libros sobre su especialidad- y tampoco es que se termina porque fracasó. Pasa que el Gobierno negó más fondos y una ampliación de los beneficiarios y se termina el plazo establecido para el experimento».
El sistema de Renta Básica Universal consiste esencialmente en un beneficio pensado para individuos sin otro tipo de ingreso y destinado a cubrir las necesidades básicas. Tiene por lo tanto un componente de solidaridad social. Al mismo tiempo es afín con la necesidad de mantener en funcionamiento a la economía mediante la inyección de dinero circulante Es hijo, por tanto, del Estado de Bienestar.
En el caso finlandés, la propuesta surgió de un gobierno conservador como el del primer ministro Juha Sipilä, del Partido de Centro (neoliberal) . Este millonario que llegó al gobierno en 2015 ya planteaba desde su campaña poner en vigencia la propuesta de RBU y al mismo tiempo ni bien tomó posesión comenzó con recortes presupuestarios en todo el sistema de seguridad social de Finlandia, uno de los más extendidos de Europa.
Los críticos percibieron que la RBU escondía un plan para otorgar ese beneficio en sustitución de otros que gozan los fineses como forma de economizar recursos estatales. Y que no era más que una concepción individualista de la «ayuda social».
Así fue que, como recuerda Teivanen, se eligió al azar a 2000 personas de un universo de 175.000 ciudadanos de entre 25 y 58 años, se les envió una carta en la que el explicaban que había sido ganador de un sorteo inusual, y pasaron a cobrar 560 euros al mes.
«El gobierno busca la forma de promover el empleo y motivar a los desempleados a ser más activos, simplificando al mismo tiempo las reglas burocráticas y evitando los efectos perversos del sistema de protección social, que alientan la pasividad», decía la misiva.
Pero siempre desde la burocracia estatal finesa, fue presentado como solo un experimento de dos años de duración en una primera etapa. Y la idea era ver cómo se comportaba la población seleccionada ante la posibilidad de recibir un pago como ese en un país como Finlandia.
El monto de la RBU no resulta suficiente para mantener una vida de lujos y placeres mundanos. De modo que se podía compensar el faltante para sus necesidades con algún trabajo extra sin perder el beneficio. Así lo planteó Olli Kangas, uno de diseñadores del experimento.
Pero este esquema dejó críticas por derecha y por izquierda. «Se les paga por no hacer nada», se apuraron a señalar muchos voceros del conservadorismo más rancio en varios distritos del mundo, moralistas cuando se trata de ese tipo de aportes para los menos favorecidos en la escala social.
«Las empresas pagan menos a una persona que tiene RBU porque saben que ya cuentan con un ingreso, y eso baja al escala salarial de todos los trabajadores», recuerda Teivanen que dijeron los sindicatos.
Desde algunos sectores progresistas le vieron algunas ventajas. Por ejemplo, una persona con un ingreso fijo logra un grado de libertad que le permite negociar mejor salario y condiciones, ya que no tiene por qué aceptar cualquier oferta laboral por pura desesperación.
«El caso es que es un experimento muy parcial, muy centralizado en un grupo mínimo al que, además, no le han dado tiempo a que muestre ventajas y desventajas», recalca Teivanen. Por otro lado, señala, «el gobierno no mostró mucho interés en que funcionara».
Esto al menos podría quedar bien en claro porque la decisión del premier se conoció luego de que agencia de seguridad social de Finlandia, Kela, pidió aumentar el presupuesto para iniciar en 2019 una segunda etapa, más extendida, del plan original.
«Dos años es un periodo muy corto para sacar grandes conclusiones de un experimento tan ambicioso. Deberíamos tener más tiempo y contar con más dinero para alcanzar resultados fiables», declaró Kangas a la televisión finesa.
La explicación desde la Kela fue diplomática: «El gobierno decidió encarar cambios para alejar el sistema de RBU». El ministro de Finanzas, en tanto, dijo que de ahora en más probarán con sistemas alternativos como el de crédito universal que en 2013 empezó a ensayarse en Gran Bretaña.
Se trata de un esquema de ingreso social que agrupa en una sola prestación varios beneficios que todavía permaneces del modelo de Estado de Bienestar, desde el subsidio por desempleo hasta ayudas para vivienda y para personas con pocos ingresos.
Este sistema es uno de los que desde el neoliberalismo se viene tratando de imponer a partir de las teorías del propio Milton Friedman, que en los años 70 del siglo pasado había propugnado un sistema de impuesto inverso o negativo. Esto es, un pago fijo para toda persona que tenga un ingreso por debajo de un mínimo establecido.
De acuerdo al Nobel de Economía estadounidense de 1976 -y cuyas teorías generales fueron puestas en marcha con el golpe pinochetista en Chile-, así se reducen costos en papeleos y trámites burocráticos.
La contrapartida es que también se termina con cualquier tipo de servicios sociales y de retenciones y aportes con fines sociales.
O, más sencillamente dicho, se termina con el concepto de solidaridad, que es el objetivo final de esa teoría.
Tiempo Argentino, 30 de Abril de 2018
por Alberto López Girondo | Abr 28, 2018 | Sin categoría
Oficialmente, el 1 de mayo de 2003 George W. Bush proclamó el fin de las operaciones militares contra el gobierno de Saddam Hussein. Iniciada 42 días antes, la invasión fue una ofensiva justificada en informes de inteligencia que aseguraban que Saddam tenía un arsenal de armas de destrucción masiva dispuesto a ser facilitado al terrorismo. Y, por supuesto, para ¨liberar al pueblo iraquí del yugo del dictador¨. A 15 años de aquellos acontecimientos, nacidos de la paranoia posterior a los ataques del 11-S de 2001, las armas de destrucción masiva siguen sin aparecer, Saddam fue ejecutado y no solo Irak sino toda la región vive en un infierno en el que la vida vale cada vez menos y el futuro es oscuro e incierto.
A los pocos días, y luego de que Donald Trump anunciara el retiro de tropas, se informó de un presunto ataque con armas químicas en Duma, un distrito pegado a Damasco. No dieron tiempo a que llegaran los peritos de la OPAQ, la organización de la ONU para el control de ese tipo de armamento, que EEUU, Francia y Gran Bretaña atacaron objetivos en ese lugar.
Luis Montes es un sacerdote argentino que hace dos décadas está en Medio Oriente y desde hace 7 años en Erbil, el Kurdistán iraquí. Integra una orden religiosa ultraconservadora, el Instituto del Verbo Encarnado, pero como cristiano en una zona en disputa entre diversas interpretaciones del islam, también es parte de poblaciones que padecen la persecución de los fundamentalistas. Por eso interesa su visión de lo que ocurre, desde el lugar de los hechos.
¨Conozco una familia de chiítas -señala Montes, tras indicar que aprendió árabe estudiando ocho horas diarias y durante dos años- que se habían ido del país, perseguidos por Saddam, que era sunita. Estuvieron entre los primeros en festejar su caída y volvieron después. Ahora me dicen que están arrepentidos de haber festejado puesto que este país no es el suyo¨.
¿Las razones? ¨Antes, en Bagdad, chiitas, sunitas, cristianos, vivíamos todos juntos en el mismo barrio y ahora eso no se puede hacer por el odio que existe¨. El religioso detalla que existen tribus y cada persona encuentra protección dentro de su propia tribu, ¨por eso los cristianos están indefensos¨, asegura. Además, para coronar lo que implicó la invasión, los chiitas controlan el poder en Bagdad y naturalmente se sienten más cercanos a Irán de lo que EE UU o Tel Aviv pretendían.
El Kurdistán fue la región que más sufrió la ocupación de los grupos islámicos radicales como Estado Islámico. Básicamente por diferencias culturales y religiosas. Por eso las milicias peshmerga se pusieron al hombro el combate del terrorismo, por lo que luego de haberlos derrotado en Mosul, despertó el deseo de crear un estado independiente en Irak. Un referéndum realizado en setiembre pasado dio el triunfo al SI por un 92% de los votos. Pero salvo Israel, nadie más reconoció la consulta ni el resultado.
Siria, Turquía, Irán e Irak tienen población kurda, cualquier cambio en las fronteras iraqués los iban a afectar. Ni EEUU, aliado de los kurdos en contra de Saddam, brindaron apoyo a la movida y finalmente quedó en papel mojado. Sin embargo, a medida que las tropas de Bashar al Assad, otro chiita, aunque alauita, fueron recuperando territorio de EI, los turcos aprovecharon para ocupar el norte y así mantener bajo control a los kurdos sirios.
En 2003 el frances Jacques Chirac se había opuesto a la invasión. Estos días Emmanuel Macron se alió a Trump. Francia quiere ahora mantener un pie de Occidente en esa región rica en recursos energéticos.Los analistas perciben que el plan del Pentágono no es retirarse, como decía Trump, sino dejar tropas en ese sector donde viven sus aliados kurdos y construir una cuña entre Turquía y Siria, a costa de territorio sirio.
Rusia respalda, como lo viene haciendo desde 2014, a Al Assad. El tablero está en movimiento, lo que sí es claro es que el presente de devastación y caos comenzó hace 15 años, buscando armas que nunca existieron.
Tiempo Argentino, 28 de Abril de 2018
por Alberto López Girondo | Abr 26, 2018 | Sin categoría
Jorge Taiana fue vice ministro de Relaciones Exteriores entre 2003 y 2005 y canciller desde entonces y hasta 2010. Participó por lo tanto de una época dorada para la integración regional latinoamericana. Fue en estos años que se dio un nuevo cariz al Mercosur y se iniciaron las tareas de ampliación, con el ingreso de Venezuela. Se creó la Celac y la Unasur, dos organismos sin participación de Estados Unidos, y se puso fin al ALCA, el plan de Mercado Común a la medida del Consenso de Washington.
Hoy la región vive otro momento histórico. Venezuela fue separada del Mercosur y seis países sudamericanos, entre ellos Argentina, anunciaron que suspenden su membresía en la Unión de Naciones Suramericanas, la entidad que surgió en 2008 a partir de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Sin embargo, no hubo un gran revuelo tras estas manifestaciones de abandono de políticas que eran de Estado. De estos «olvidos» y de su implicancia para los países latinoamericanos habla Taiana en esta entrevista con Tiempo.
-La mayoría de la gente no tiene la menor idea del Mercosur y Unasur. Se perdió la noción de lo que implicaba un organismo regional donde no participara EE UU. ¿Qué fue lo que pasó?
-Me parece que lo que perdió impulso por un lado fue la integración. La integración no sólo como una vieja aspiración de la Patria Grande sino como un camino, una estrategia para resolver buena parte de los problemas que tenemos en el país. Y eso es algo que no solamente está vigente sino que está mucho más vigente. Si antes la integración era una opción, hoy me parece que es una necesidad si queremos aspirar a un desarrollo sustentable, lo cual en este mundo globalizado, financierizado y de grandes corporaciones no es una tarea sencilla. Paradójicamente esa importancia de la integración que fue muy alentada en la primera década de este siglo por un conjunto de presidentes y que llegó a cambiar el Mercosur y a ampliarlo y a generar la Unasur y al Celac, ese impulso está en parte perdido y en parte no tiene visibilidad. Se ha perdido el apoyo notorio de la opinión pública.
-¿Por qué?
-Por varias razones. La crisis financiera, económica y social que se desató desde el 2008 a nivel mundial -que ha vuelto sobre América Latina y se ha sentido mucho más en estos últimos años- ha hecho detener en buena medida a los gobiernos que la impulsaban. El proceso de integración se ralentizó, perdió fuerza. Al mismo tiempo se ha desarrollado una campaña política y mediática que tendió a plantear todo el proceso de integración como una serie de decisiones políticas e ideológicas que no tenían ninguna importancia y que nada tenían que ver con los intereses de los países o de los argentinos. Se lo planteó como una opción ideológica. Veo en muchos comentarios de sectores medios, en el sistema electrónico, sobre la noticia de que seis países suspenden su participación en Unasur: «bueno pero esa era una cosa que habían inventado (Lula da) Silva, (Hugo) Chávez, (Néstor) Kirchner». Lo ven desde una visión muy pequeña, muy chiquita y sin ninguna perspectiva. En parte uno podría pensar que también esta pérdida de entusiasmo en la integración es en cierta medida refleja el mayoritario y masivo crecimiento del individualismo en las personas, en la sociedades y en los países. La idea de que «acá tenés que salvarte vos». Y eso pasa por lo personal pero también por el país individualmente. «Acá tenemos que salvarnos nosotros». Toda otra idea de buscar potenciarse con la ayuda de los otros no está vista ni como muy posible ni como conveniente. Ese es un debate por un lado político, pero también es un debate diría filosófico. Hoy estamos en la región en general en un momento en que los principales medios y las fuerzas políticas que llegaron al poder, los grandes intereses de poder, están insistiendo en el individualismo y en la solución individual, para las personas y para el país. En ese marco obviamente que los esfuerzos de integración, que son complicados, pierden visibilidad, pierden apoyo y quedan como una especie de aspiración abstracta o infantil.
-Lo curioso, al menos en el caso de Argentina, es que la dirigencia política, incluso en el oficialismo, es consciente de que sin Brasil nuestro país no tiene futuro. Hasta los ejecutivos que forman parte del gobierno y el propio presidente tienen vinculaciones o empresas en Brasil. ¿Cómo se entiende esto?
-Ellos ven un tipo de integración. La piensan desde la perspectiva de lo que fue el comienzo del Mercosur en los 90. Lo que se llamaba el «regionalismo abierto», que es básicamente sólo una integración comercial y de las grandes empresas y el sector financiero. Y de hecho para lo único que mantienen el nombre Mercosur es para tratar de lograr un acuerdo con la Unión Europea. Que va a ser un acuerdo, y eso es algo que todos los que estudiamos el tema lo estamos viendo, que si se firma en las condiciones en que estamos, va a ser muy desfavorable para los países del Mercosur; para Brasil y también para la Argentina. Lo que pasa es que este grupo gobernante, más allá de algunos negocios particulares, está muy identificado con algunos rasgos generales del proceso capitalista mundial. Y eso tiene que ver con la financierización, el desarrollo de las grandes corporaciones. El señor (Mauricio) Macri ha sido directivo de una empresa como Sevel, que era Peugeot-Fiat. Y hoy no hay duda de que la negociación que están haciendo con la UE por la industria automotriz va a hacer que buena parte de la industria argentina del sector termine desplazándose a Brasil y nos quede posiblemente la especialización en las pick-ups. Y de autopartes ni hablar.
-¿Sería otra forma de integración?
-Exactamente. Sería la producción en distintas partes, algo que tiene que ver más con la globalización que con una integración pensada para lograr un desarrollo sustentable. Es una integración que supone una gran reprimarización sin un desarrollo de cadenas productivas o de valor que transformen a la región en un espacio con fortaleza, con posibilidad de negociar con alguna fuerza contra los otros espacios que se están creando y que son más poderosos.
-Lo curioso es que para este eje globalizador del que estamos hablando, con Macri y Michel Temer en el poder, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no sería una buena noticia. Con Trump no tienen ninguna para ganar, como se ve con el biodiesel o los limones.
-En ciertos términos es claramente contradictorio lo que ocurre. Por eso en el caso argentino es tan evidente en los pasos de contradanza que da el gobierno, que hace una cosa a favor de los Estados Unidos, mientras ellos hacen exactamente la otra. Por ejemplo, hacen una reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que abre el presidente destacando la importancia del libre comercio. Y el representante de EE UU dice la OMC no sirve para nada, es una porquería y que lo peor es el órgano de resolución de controversias. Algo que si lo miramos en la perspectiva de un país en desarrollo, para lo único que ha servido la OMC es por el mecanismo de solución de controversias. Estos gobiernos intentan una propuesta en un mundo que va hacia otro lado. Lo que pasa es que esa aparente contradicción en el fondo no es tal. Lo sería si ellos buscaran el desarrollo sustentable del país y su socio en el modelo neoliberal no responde como debiera hacerlo. Porque vemos que le rechaza el biodiesel, que son 1300 millones de dólares, y nos venden cerdos pero siguen sin aceptar la carne. Sin embargo, lo que parece que es central para el gobierno es el desarrollo de cuatro aspectos que para ellos son centrales y pasan por otro lado.
-¿Cuáles son esos aspectos?
-En primer lugar el aspecto financiero. En segundo lugar la industria agroexportadora, hidrocarburos o energía en un sentido más amplio, y turismo. Eso es lo central en este gobierno. Y por supuesto, el endeudamiento.
-¿Pero en lo que hace a la industria agroexportadora no somos competidores de EE UU?
-Somos competidores pero en terceros mercados. Al contrario, ahora estamos trayendo soja de EE UU para favorecer a la industria de la molienda.
-¿El endeudamiento también formaría parte de ese proyecto financiero del gobierno?
-Es lo que están haciendo. El gobierno acaba de gastar 1400 millones de dólares para sostener la moneda. ¿Cómo siente a eso el gobierno? Es un récord extraordinario, lo que pasa es que los que están fugando el dinero son ellos mismos. Son sus empresas, son sus socios, son los que están en el gobierno. Es como el debate por las tarifas. Yo miraba el debate en Diputados y para mí es un debate imposible. El gobierno quiere aumentar las tarifas porque los que quieren aumentar son los funcionarios, que son empresarios o empleados de los dueños de las tarifas. Ellos quieren ganar plata, y que los aumentos los paguen los usuarios, así de sencillo. Su pelea por aumentar las tarifas es una pelea por aumentar sus ingresos, por aumentar sus sueldos. Lo que es un escándalo es que los que están manejando las tarifas sean los dueños de las empresas, que en muchos casos son monopólicas u oligopólicas de prestación de servicios.
-Hay legisladores de todos los sectores que son también afines a esta política.
-Es verdad. De todas maneras creo que se va tomando un cierto impulso. Aunque en este debate aparecen cosas muy interesantes. Entre otras cosas, el presidente dice que consumimos mucha más energía que los otros países. Ahora, todo el mundo sabe que el consumo de energía per cápita es uno de los indicadores más importantes del grado de desarrollo y bienestar de una sociedad. Para el gobierno el asunto es al revés. Es como si dijeran «consumimos demasiadas calorías, comamos la mitad así gastamos menos en alimentos». Pero así vamos a tener una población más desnutrida. Esto es lo mismo. El tema pasa por disponer de energía a precios razonables. Y en este país eso existe.
Tiempo Argentino, 26 de Abril de 2018
por Alberto López Girondo | Abr 24, 2018 | Sin categoría
Como Padmé Amidala, el personaje que encarnó en Star War, Natalie Portman se enfrenta con la inquina de los poderosos en su lucha por la paz. No se sabe cómo sigue esta saga, pero la decisión de la actriz de no participar en la entrega de lo que se considera el Premio Nobel judío ya generó un revuelo en Israel, la tierra donde nació hace 36 años. No quiere aparecer avalando la política del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien iba a hablar en la ceremonia que se llevaría acabo el 28 de junio en Jerusalén. Desde el gabinete hay quienes la acusan de sumarse a posiciones antisemitas.
El Genesis es un premio que otorga una fundación que de ese modo reconoce el trabajo de una personalidad relevante por la comunidad. El lema es que sirva el galarón «como una inspiración para la próxima generación de judíos a través de su destacado logro profesional junto con su compromiso con los valores judíos y el pueblo judío».
Tradicionalmente el monto era de un millón de dólares que el premiado podía dirigir hacia organizaciones benéficas de su elección. Este año la cifra se duplicó gracias al aporte de Morris Khan, un multimillonario nacido en Sudáfrica pero residente en Israel desde 1956. Antes que la protagonista de Cisne Negro lo habían ganado el violinista Itzhak Perlman, el escultor Anish Kapoor, el actor Michael Douglas y el exalcalde neoyorquino Michael Bloomberg.
Sin mencionarlo, una misiva de la representante de Portman daba a entender que los últimos ataques israaelíes contra la población palestina en la Franja de Gaza, que costaron la vida de cerca de 30 personas y cientos de heridos, tienen mucho que ver con esta decisión. ¨Ella no se siente a gusto con la idea de tener que participar en actos públicos en Israel en este momento. No se encuentra en condiciones de asistir a la ceremonia con la conciencia tranquila».
Hija de un médico especialista en fertilidad, Avner Hershlag, y de Shelley Stevens -quien oficia de manager – Natalie Hershlag (Portman era el apellido de su abuela paterna) es la única hija de un matrimonio que emigró a Estados Unidos en 1984. La niña demostró su talento desde los 11, cuando protagonizó junto con Jean Reno la película El asesino perfecto, dirigida por Luc Besson.
Ahora la atribuyen un cierto «veletismo» ya que siendo estudiante de la escuela de Psicología de Harvard, en abril de 2002, envió una carta al periódico universitario (el Harvard Crimson) en la que aparecía argumentando por qué entendía que Israel no era un apartheid. Sin embargo lo que llama la atención en ese artículo es precisamente la continuidad de su pensamiento.
No era un aparthied porque muchos de los dirigentes israelíes eran de origen sefaradí, y por eso provenientes del mundo árabe, o como los llama és respuesta al artículo de otro autor, al que cuestiona- «marrones», en contraposición de los «blancos» o asquenazi.Y además hacía hincapié en que no había forma de distinguir uno de otro desde que el origen es el mismo.
Pero va más allá. «Los israelíes y los árabes son históricamente primos. Mientras no aceptemos el hecho de que somos componentes de la misma familia, nos equivocaremos al creer que la pérdida de una persona no es una pérdida para toda la humanidad».
Ahora desde su cuenta instagram dijo que ¨el maltrato de los que sufren las atrocidades de hoy no está en línea con mis valores judíos. Porque me preocupa Israel, debo oponerme a la violencia, la corrupción, la desigualdad y el abuso de poder».
De inmediato los «halcones» del gabinete de Netanyahu salieron a atacarla con el argumento de que había caído en las manos de una campaña antisemita «que solo busca la deslegitimación de Israel».
La fila de los que denostaron a la actriz pasó desde el diputado Oren Chasan, del conservador partido oficialista Likud, que exigió retirarle la nacionalidad, a la titular de la cartera de cultura, Miri Regev, que la acusó de estar uniéndose «a aquellos que ven el misterioso éxito del renacimiento de Israel como una historia de oscuridad».
La referencia es a una película que marcó el debut de Portman cono directora, Una historia de amor y oscuridad, de 2015, basada en la novela del escritor Amos Oz y realizada con actores israelíes. Oz es un afamado novelista y periodista, fundador del movimiento pacifista Shalom Aishav que propugna la convivencia entre los pueblos de la región y se opone a los asentamientos.
Otro que cargó contra las fuerzas oscuras, pero de un modo mucho más cinematográfico, fue el ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdan, quien le dice a Natalie-Padmé que no haga como otro de los personajes de la creación de George Lucas, Anakin Skywalker, que «empezó creyendo que los caballeros Jedi encarnaban el mal y que el lado oscuro de la fuerza protegía a la democracia». Y le recomienda: «No permita que el lado oscuro triunfe».
Los detractores, casi al unísono, sospechan que detrás de lo que tildan de «conversión» de Portman está el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) una campaña global que pretende elevar presiones contra las autoridades israelíes para que termine la ocupación de los territorios palestinos y los Altos del Golan, tomados en la Guerra de los Seis Días de 1967 y colonizados desde entonces desoyendo disposiciones de la ONU en contrario. La base conceptual de esa campaña es la misma que se utilizó contra el apartheid sudafricano pero también podría decirse que intenta aplicar la misma metodología que los bloqueos y sanciones de Estados Unidos o Europa contra Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Siria, o Rusia.
¨No formo parte del BDS y no lo respaldo. Como muchos israelíes y judíos en todo el mundo, puedo criticar a los líderes de Israel sin boicotear a toda la nación. Israel fue creado hace exactamente 70 años como un refugio para las víctimas del Holocausto, pero el maltrato de aquellos que sufren las atrocidades actuales no concuerdan con mis valores judíos¨, respondió Portman desde las redes sociales. Simplemente, «no quería aparecer como alguien que respalda a Benjamin Natanyahu, que iba a dar un discurso en la ceremonia», aclaró.
Pero su prédica no cayó en saco roto dentro de Israel y el exterior y más bien fue una nueva razón para que los grupos de izquierda o pacifistas volvieran a sentar posición, en el marco de gobiernos y medios influentes sumidos en la prédica belicista y expansionista.
Jeremy Ben Ami, presidente de la organización J-Street, un foro estadounidense en favor de Israel pero pacifista, señaló que «Natalie Portman tiene todo el derecho de escuchar su conciencia y expresar sus preocupaciones cuando se trata de las políticas actuales y la dirección de Israel y su gobierno, preocupaciones que son compartidos por tantos judíos estadounidenses y seguidores de Israel en todo el mundo «.
En términos similares se expresó el rabino Jill Jacobs, de la organización Trua’h, quien le dio las gracias a la protagonista de Jackie «por esta fuerte declaración de que el apoyo a Israel puede y debe incluir oponerse al gobierno actual y a sus ataques a la democracia y la consolidación de la ocupación».
Netanyahu no solo es criticado por su política de expansión de colonias a costa de territorios que para las Naciones Unidas pertenecen al Estado Palestino, sino también por múltiples denuncias en el poder judicial de su país por casos de corrupción.
La negativa de Natalie Portman obligó a suspender la ceremonia que se iba a hacer en julio en Jerusalén.
Hace algunas semanas otra Natalia, pero rioplatense, Oreiro para mas datos, alegó enfermedad para suspender un recital que tenía programado para el 20 de marzo en Tel Aviv. Fue después de que crecieran los pedidos para no avalar con su presencia la política del gobierno israelí en el marco del proceso que un tribunal militar seguía contra la adolescente palestina Ahed Tamimi, de 17 años, presa tras una manifestación contra la detención de menores en una aldea de Cisjordania.
Tiempo Argentino, 24 de Abril de 2018
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