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China responde a la guerra de Trump con petroyuanes

China responde a la guerra de Trump con petroyuanes

La guerra comercial que Donald Trump lanzó a principios de marzo al imponer un arancel de 25% al acero y 10% al aluminio importados podría no ser tan fácil de ganar como aventuró el polémico empresario en su cuenta tuit. Y no por el reclamo del gobierno argentino, precisamente, sino por las medidas que viene tomando su principal enemigo económico, China, y que explican el trasfondo de aquella bravuconada del mandatario estadounidense.

El lunes, la portavoz de la Cancillería china, Hua Chun Ying, en su habitual rueda de prensa en Beijing, dijo que su país no tiene problemas en negociar con Washington cualquier rebaja recíproca de aranceles, pero que la situación no da para que «una parte haga las solicitudes de manera arrogante y condescendiente; en su lugar, las dos partes deben entablar negociaciones de manera constructiva con un espíritu de respeto mutuo y tratarse como iguales». Y para que quede claro de qué tipo de igualdad pretende la potencia asiática, se presentó oficialmente el contrato a futuros de petróleo en yuanes, la moneda china. Fue en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai y representa el paso más sólido en contra del dólar como moneda de a cambio internacional desde que la divisa estadounidense es el referente para la OPEP, en los años 70 del siglo pasado.

El presidente Richard Nixon lanzó en 1971 una medida económica considerada entonces como osada por lo que significaba para la economía mundial surgida desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. EE UU abandonaba la Convertibilidad del dólar con el oro, establecida por los acuerdos de Bretton Woods, cancelados unilateralmente. Desde entonces el respaldo del dólar ya no es un bien tangible, sino el comercio obligado de petróleo con esa moneda, que paralelamente estableció el presidente republicano con los países productores, Arabia Saudita a la cabeza, más la Venezuela de Rafael Caldera y el Irán del sha Reza Pahlevi.

No sólo por petróleo invadieron desde entonces las tropas estadounidenses, sino por mantener el poder del dólar. De hecho, tanto Saddam Hussein como Muammar Khadafi habían comenzado a negociar petróleo en euros y eso tal vez explique más que ninguna otra cuestión la necesidad de eliminarlos. Para escarmiento de otros que desearan copiarse.

Pero China no es Libia ni Irak. Es ya la segunda mayor economía del mundo y el primer importador de petróleo y derivados. Su poder de compra lo hace un jugador global de peso, pero además a nadie se le ocurriría que a esta altura de los acontecimientos pueda ser invadida como lo fueron aquellos pioneros antidólar.

En septiembre pasado, el Banco Popular de China y el Banco Central de la Federación Rusa firmaron un memorándum para realizar las transacciones de crudo entre ambas naciones en yuanes, con lo que se daba el puntapié inicial para el llamado «petroyuan».

El lunes, tal como estaba anunciado, se abrieron las puertas en Shanghai a las primeras transacciones en esta nueva era. Se firmaron contratos a valores entre 375 y 416 yuanes el barril (unos 65,8 dólares máximo). El total negociado en esa rueda fue de 18,300 millones de yuanes (unos 2896 millones de dólares). No parece mucho, pero los jugadores globales todavía están probando el nuevo mecanismo que puede convertir en breve al juan como la moneda de cambio y reserva internacional. Por ahora el petróleo podrá ser pagado en otra moneda dura o en oro, pero la idea es avanzar hacia la «yuanización».

Por lo pronto, las autoridades financieras chinas tomaron medidas destinadas a la transparencia de las operaciones en moneda local y garantiza que no habrá fluctuaciones importantes del valor relativo en el año. Al mismo tiempo intervino para mantener cierto control sobre las monedas virtuales, cosa de no sufrir algún tipo de ataque especulativo por ese lado.

La debacle del dólar implicaría además, la pérdida de un elemento de presión del que ningún gobierno estadounidense se privó, como las sanciones comerciales y la prohibición de utilizar su moneda para las transacciones. De manera que algunos de los principales exportadores, y que figuran en la lista de enemigos de Estados Unidos, como Rusia, Venezuela e Irán, podrían esquivar esos castigos económicos que ahora les hacen transpirar la gota gorda para conseguir productos esenciales que en el mercado internacional sólo se comercian en la moneda verde. Incluso el bloqueo a Cuba, que Trump reforzó desde su llegada a la Casa Blanca, en contra de las promesas de su antecesor, Barack Obama, podría terminar diluyéndose por inocuo.

Aún falta, pero los operadores internacionales saben que esa es la batalla de fondo que se avecina entre Estados Unidos, China y Rusia. 

El envenenado, la llegada del Brexit y las expulsiones cruzadas

La historia del envenenamiento del exespía ruso Sergei Skripal y de su hija Yulia mostró capítulos más enrevesados esta semana. 

Por un lado, los gobiernos occidentales se sumaron decididamente a la jugada de la premier Theresa May y expulsaron a más de 140 diplomáticos rusos de 14 países de Europa, Estados Unidos y también de Oceanía. En represalia, el gobierno de Vladimir Putin expulsó a unos 300 diplomáticos de 23 países que cumplían funciones en territorio ruso.

Pero mientras los científicos especializados en armas químicas mantienen su desconfianza sobre el informe británico de que los Skripal fueron atacados por Novichock, un compuesto desarrollado en la URSS, la hija del exagente había comenzado a mejorar y según se indicó, ya no está en estado crítico.

Para los investigadores del caso, los Skripal tomaron contacto con el agente nervioso en el domicilio del exespía, en Salisbury. Dicen haber encontrado restos del neurotóxico en la puerta de entrada.

La primera ministro, en tanto, comenzó una gira por las cuatro regiones que componen el Reino Unido: Inglaterra, Escocia, Gales, e Irlanda del Norte. Es el inicio de la cuenta regresiva por el Brexit y el caso Skripal le da un espaldarazo como para por lo menos no ser abucheada en cada visita. Y quizás logre imponer su figura como garante de la unidad nacional, bastante maltrecha luego de un referéndum que dejó una grieta en la sociedad.

A las 23 GMT del 29 de marzo de 2019, la bandera británica dejará de flamear en edificios de la Unión Europea luego de permanecer por 46 años junto al resto de las naciones del continente. 

Tiempo Argentino, 31 de Marzo de 2018

Despidos en el Denver Post: Ganaron un Pulitzer por la cobertura de una balacera y quedaron en la calle

Despidos en el Denver Post: Ganaron un Pulitzer por la cobertura de una balacera y quedaron en la calle

El Pultizer es un premio a la excelencia en periodismo, literatura y composición musical con el que todos sueñan cuando empiezan una carrera de comunicación en Estados Unidos. No tanto por el dinero que entrega -son 10 mil dólares, suficiente para un autito no demasiado viejo pero no tanto que permita dejar de trabajar, por ejemplo- como por el prestigio que otorga. Si hasta en un capítulo de Los Simspon, Homero aparece ganando el premio por una página web de chismes. Ni que decir que Clark Kent y Luisa Lane, personajes de Superman, fueron galardonados por trabajos publicados en el Daily Planet.

Pero la calidad periodística que pretendía Joseph Pulitzer -este emprendedor de origen húngaro que compitió en su época con los medios de William Randolph Hearst- no solo parece un valor en desuso sino que incluso puede ser perjudicial para los tiempos que corren. Al menos eso se plantean los trabajadores del Denver Post que en 2013 obtuvieron el Pulitzer en forma colectiva por la cobertura de la balacera en el cine Century de la localidad de Aurora, Colorado, que dejó un saldo de 12 muertos y 58 heridos en el estreno de «El caballero de la noche asciende», la última de la saga de Batman. dirigida por Christopher Nolan.

El diario fue vendido a un fondo de inversiones «buitre» y la foto que publicaron en las redes ilustra sobre el verdadero exterminio laboral cometido por la gente de Alden Global Capital LLC, propietaria de la mayoría accionaria del grupo al que pertenece el principal diario de Colorado. De 184 trabajadores que tenía el medio en 2012, quedaron 99 y se anunciaron ahora más recortes. No hace falta aclarar que las siluetas en negro eran parte del staff que participó en la edición que premió en 2013 la administradora del legado Pulitzer -la Universidad de Columbia- por «su amplia cobertura del tiroteo masivo usando herramientas periodísticas desde Twitter y Facebook hasta video y artículos escritos para capturar una noticia relevante y darle contexto».

El Denver Post tiene actualmente una tirada de unos 400 mil ejemplares los días de semanas y más de 600 mil los domingos. Fundado en 1892, siguió la tradición de los diarios estadounidenses de una interesante independencia de los poderes políticos y económicos que le dio influencia y credibilidad en la comunidad local. Para sus periodistas era motivo de orgullo, como le contó Jesse Aaron Paul a Margaret Sullivan, de The Washington Post, hace unos días, cuando les anunciaron una nueva ronda de recortes de personal. «Cuando empecé a trabajar, en 2014, (tenía 21 años) lo sentí como si hubiera llegado al final de una carretera de ladrillos amarillos «(una figura alegórica de El Mago de Oz).

Pero no parece una época en que el periodismo sea un valor para la dirigencia de un país como Estados Unidos, que se caracterizó por defender las libertades civiles bajo el manto de medios de información que mantuvieron una gran cultura de la ética y la responsabilidad. Así, a los cambios tecnológicos que llevan a que cada vez más ciudadanos se informen a través de internet o las redes sociales, se suma que ya no quedan dueños de medios, como la mítica Katharine Graham, magistralmente interpretada por Meryl Streep en la película Post, de Steven Spielberg.

Según relata Julie Reynolds en The Nation, desde 2004 los especuladores compraron y literalmente disecaron alrededor de 679 diarios locales que tenían un público de 12,8 millones de personas. Lo que escribe a continuación en ese semanario «progresista» creado en 1865 que imprime 187 mil ejemplares y en el que escribieron Albert Einstein, León Trotsky, Martin Luther King y Jean-Paul Sartre, por mencionar a algunos, es demoledor:
«A diferencia de los grandes propietarios corporativos en el pasado, el objetivo declarado de las empresas de inversión no es mantener vivos los periódicos con problemas, sino aspirar los activos y las ganancias y luego disponer de lo poco que queda. Bajo esta estrategia, las salas de redacción de Estados Unidos se redujeron de 46,700 periodistas a tiempo completo en 2009 a 32,900 en 2015, una pérdida de aproximadamente un periodista de cada tres. La Sociedad Estadounidense de Editores de Periódicos dejó de estimar el número de periodistas que trabajan en 2016 porque «los despidos, las compras y la reestructuración son una norma»».

En el caso del Denver Post, la secuencia siguió un curso intermedio. En los 90 quedó en manos de un conglomerado, el MediaNews Group, fundado por William Dean Singleton, que llegó a contar con 53 diarios con una tirada de 2,7 millones los días de semana y 3 millones los domingos. Singleton fue periodista a los 15 años y a los 21 (era el año 1972) compró su primer periódico en Graham, Texas. Luego armó un modelo de negocios que consistió en adquirir medios locales y armar redacciones en distintos distritos para la producción de temas puntuales que servían para toda la cadena. Así redujo costos despidiendo trabajadores que hacían esa tarea en cada sitio y se convirtió en la segunda cadena mas grande de EEUU, detrás del grupo Sinclair.

Pero cayó en bancarrota en enero de 2010 y fue entonces que a precio de ganga el MediaNews quedó en manos de Alden Global Capital, un fondo con sedes en Delaware y las islas Caiman. O sea, poco apegado a pagar los impuestos que corresponden por sus beneficios y su actividad en el país.

Creado en 2007, el Alden es básicamente, como lo definen quienes lo estudiaron en profundidad, un fondo buitre. Tiene compañías de medios pero también participa en financieras y en su cartera tienen bonos de deuda de países subdesarrollados. El fundador es Randall Smith, un personaje de bajo perfil pero mucho dinero que alguna vez deslizó que comprar medios tiene la ventaja de que una vez que uno se mete ya sabe cuáles son los problemas que debe enfrentar. Y suelen ser los mismos: publicidad, venta, costos fijos.

Ese item está bastante complicado en todo el mundo por la competencia de internet y por el cambio de paradigmas de los lectores, aunque en Estados Unidos hay una cultura de la suscripción que facilitó en muchos casos el paso a la asociación digital de los antiguos lectores. La forma de reducir eso que para cualquier administrador (sin visión estratégica diría uno desde el periodismo) son «gastos, es una catarata de despidos que no encuentra fin.

Porque disminuir la cantidad de periodistas implica también disminuir la calidad del producto que se ofrece al lector. Que al cabo de un tiempo deja de comprar el medio, que deja entonces de recibir publicidad, lo que lleva a nuevas reducciones de personal. Mientras tanto, los titulares de los fondos utiulizan el dinero que pueden sacar de cada ajuste a nuevos negocios fuera del periodismo.

Sin embargo, está la necesidad de cualquier democracia de contar con una prensa que le cuente lo que ocurre en su país de manera veraz. Joe Nocera se plantea esta problemática en un artículo para Bloomberg donde trata el declive del Denver Post bajo la tijera de Heath Freeman, el administrador al que delega sea tarea inmisericorde el inversor Smith. La capital de Colorado contaba con tres diarios y ahora queda solo en Denver Post, «con 66 periodistas en una sala de redacción desmoralizada», dice Nocera. Y se pregunta «¿Realmente puedes cubrir un área metropolitana de más de 2 millones de personas con 66 periodistas?».

Paul, el joven del Denver Post que habló con la cronista del Washington Post, tiene para esto una reflexión que puede aplicarse a cualquier empresa o incluso estado que expulse personal aduciendo que eso beneficiará el negocio o servirá para ganar en eficiencia. «¿Cómo te ayuda el corte de una pierna para seguir corriendo?»

Tiempo Argentino, 30 de Marzo de 2018

Los turcos mantienen la ofensiva contra los kurdos en una Siria invadida

Los turcos mantienen la ofensiva contra los kurdos en una Siria invadida

Mientras las fuerzas armadas de Bashar al Assad consiguen reforzar sus posiciones y están a punto de expulsar a los rebeldes yihadistas en Guta, en los alrededores de Damasco, el norte del país sigue envuelto en llamas y la ofensiva de las tropas turcas era arrolladora contra posiciones kurdas en Manbij. ¨En un principio el gobierno sirio parecía haber dejado las manos libres a Turquía¨relata Sebastián Salgado, corresponsal de Hispan TV a Tiempo- pero ahora le resulta preocupante que todo el norte lo tiene invadido y no sabe cómo se desarrollarán los acontecimientos en el futuro-.

Es decir, no sabe de qué modo se irían los efectivos que Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco, ordenó desplegar en el norte de Siria para combatir a los milicianos de las Unidades de Protección Popular (YPG), la agrupación nacionalista a la que Ankara califica como ¨banda terrorista¨.

Los kurdos, la comunidad nacional más grande del mundo sin estado propio -son unos 40 millones de personas esparcidas en una región que va del norte de Irán, Irak y Siria y el sur de Turquía- reciben apoyo de Estados Unidos. De hecho, en Irak lograron una mayor autonomía gracias a su apoyo a la invasión de 2001 que derrotó a su gran enemigo, Saddam Hussein.

En toda esa región se fueron extendiendo en forma acelerada desde 2011 los grupos islámicos fundamentalistas de corte medieval, como Daesh o Estado Islámico y Al Nusra. En muy poco tempo y con apoyo evidente aunque no comprobable de Occidente (La UE y Estados Unidos durante la administración Barack Obama-Hillary Clinton) y de Arabia Saudita, Catar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, esos grupos llegaron a controlar una extensión de territorio similar al de Italia, unos 300 mil kilómetros cuadrados, hacia 2015.

Pero curiosamente, desde el cambio de gobierno en Estados Unidos, y mediante el apoyo de soldados y armamento ruso, Al Assad fue desplazándolos a partir del levantamiento de 2011, en lo que fue la llamada Primavera Árabe, que se extendió desde el norte de África para finalizar su camino en Damasco.

Paralelamente, Donald Trump fue dejando de lado la estrategia de los demócratas y repentinamente también se fue alejando del apoyo irrestricto a Bagdad, con lo que los chiitas iraquíes fueron tomando territorios de EI. Así, en diciembre el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, anunció que habían sido expulsados totalmente. La agonía de los fundamentalistas es cada día más clara.

Pero Al.Abadi también da pelea a los kurdos, que se planteaban no solo extenderse por fuera de las gobernaciones de Duhok, Erbil, Halabja y Sulaymaniya, sino en avanzar hacia la creación de un estado propio.

Conviene recordar acá que en setiembre pasado, hubo un referéndum convocado por el presidente regional, Masud Barzani, que aprobó la independencia, pero la votación no fue reconocida por ninguno de los países circundantes ni por las potencias implicadas en la disputa.

En cuando a Estados Unidos, la política de Trump por momentos da la impresión de ser ambigua y por momentos recurre a violentas presiones para torcer el rumbo de los acontecimientos. Es así que su laxitud inicial permitió que Irak, Siria y Turquía asestaran duros golpes a los yihadistas, que fueron replegándose a distritos más amigables.

Guta, una región lindera con Damasco, era el último territorio importante en manos de EI y de Al Nusra luego de haber sido expulsados de Alepo, a fines de 2016. ¨Hubo una especie de acuerdo tácito entre Al Assad y Erdogan, por el cual los turcos entraron en Afrin, al norte de Siria, para combatir a los kurdos, y las quejas de Damasco fueron más bien retóricas¨, señala Salgado.

Un análisis muy somero indicaría que luchar contra dos frentes al mismo tiempo sería una complicación para Damasco. Y si los kurdos iban recuperando territorios que tenían los yihadistas y avanzaba la posibilidad de que forzaran la independencia, tanto turcos como sirios, iraquíes e iraníes tenían mucho que perder.

Es esta ¨ensalada¨ el apoyo estadounidense a los kurdos, más que como una alianza por la constitución de un estado para ese pueblo milenario, debía pensarse en una estrategia para generar caos y del caos sacar ventaja para la maltrecha posición de Washington en esa región de mundo.

Es así que Erdogan, aliado de Occidente porque su nación forma parte de la OTAN, tuvo acercamientos con Vladimir Putin y no tiene inconvenientes en cruzar la frontera para atacar a los kurdos en Siria.

Y Trump, cada día más enfrascado en sus luchas internas y cediendo espacio ante la CIA y el Pentágono, tampoco se hace drama porque EEUU apoye a los kurdos mientras le palmea los hombros al hombre fuerte de Turquía. Que todavía no terminó de digerir el intento de golpe de Estado de julio de 2016, cuando todavía estaba Obama en el Salón Oval.

En el campo de batalla, en tanto, a ada momento se está a punto de un enfrentamiento entre aliados. «Todos los días (los turcos) amenazan con venir a Manjib, no sabemos cuándo deberemos huir y partir», dijo Alí al Sataf, un residente de esa localidad a Deli Souleiman, periodista de la agencia AFP. Y añade: «Nos tranquiliza cuando vemos aquí a los estadounidenses, nos decimos que no habrá bombardeos aéreos».

Mientras tanto, la ofensiva turca comienza a preocupar en Damasco, acota Salgado, que es argentino y está haciendo una cobertura para el canal iraní. De hecho, Erdogan se enorgulleció en estos días de haber tomado totalmente la ciudad de Afrin, que pertenece a la región siria de Alepo, aunque estaba en manos kurdas.

Erdogan comparó a esta ofensiva con esa batalla en la que tropas otomanas contra tropas francobritánicas que intentaban avanzar hacia Estambul, en la Primera Guerra Mundial. «Ayer dimos una lección en Galípoli a quienes querían aplastarnos, hoy haremos lo mismo a quienes intentan establecer un estado terrorista a lo largo de nuestras fronteras para atentar contra nuestra estabilidad y nuestro futuro», destacó. El héroe de esa batalla, Mustafá Kemal, sería luego fundador de la República de Turquía, en 1923, sobre las cenizas del imperio otomano. Y por tanto recibiría el apelativo de Ataturk, «Padre del pueblo turco».

Por esos antecedentes, hay preocupación en los europeos, que el lunes mantuvieron una reunión con Erdogan en Bulgaria para encauzar no solo el tema de los kurdos sino también la cuestión de Chipre, la isla en disputa entre comunidades turcas y griegas desde los años 70 del siglo pasado.

Antes de sumarse al encuentro con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker y el titular del Consejo Europeo, Donald Tsuk, Erdogan insisitó en que entrar en la UE seguía siendo un «objetivo estratégico» para Turquía. Pero ese proceso se demora por décadas y son muy pocos tanto en el gobierno turco como en cualquier fuerza de la oposición que crea en un ingreso en un plazo previsible.

Tiempo Argentino, 29 de Marzo de 2018

La batalla final por Guta bajo la mirada de un corresponsal argentino

La batalla final por Guta bajo la mirada de un corresponsal argentino

Sebastián Salgado es corresponsal de Hispan TV en Buenos Aires y está haciendo una cobertura para el canal en Medio Oriente. Era una buena ocasión para pedirle un artículo sobre lo que ocurre en Guta, el distrito pegado a Damasco, el último enclave en poder de grupos terroristas opositores al gobierno de Bashar al Assad. Pero no había modo. ¨Hay cortes de electricidad, internet y agua constantes y además, suenan explosiones a cada rato. No es posible concentrarse. Lo mejor es intentar hablar por whatsapp y ver si tenemos suerte¨, propuso. Y en ese clima, Salgado le puso contexto a estos días cruciales para la suerte de Siria, envuelta en una guerra civil desde hace justo siete años.

Porque el gobierno y parte de los insurgentes llegaron a un acuerdo para evacuar la ciudad sitiada hacia Idlib, una provincia ubicada al norte. Por ese ¨corredor humanitario¨ ya salieron cerca de 80 mil personas. El comunicado de Ahrar a-Sham, un grupo con apoyo de Turquía y Arabia Saudita confirma que quienes abandonen Guta cuentan con garantías de las autoridades sirias para alejarse de ese infierno en que se convirtió la región desde que Al Assad lanzó una ofensiva final contra las organizaciones islámicas radicales que controlan la zona.

¨Guta está a poca distancia del centro de Damasco, como Avellaneda con Buenos Aires -explica Salgado- y muchos se preguntan cómo es que si las fuerzas estatales consiguieron recuperar Alepo, no hayan podido con este distrito¨. La respuesta, para el corresponsal del canal iraní, tiene su miga.

Guta, recuerda, es un suburbio tradicionalmente dedicado a la agricultura y proveedor de verduras y frutas para la capital siria. Hay dos organizaciones de fuerte inserción, el Frente Al Nusra y Estado Islámico o ISIS, grupos sunnitas radicalizados que,»por alguna razón, religiosa o solo cultural, tienen valores que comparte gran parte de la población de Guta». 

El gobierno, de mayoría chiita de orientación alawita y moderados, no quiso un ataque definitivo antes para no agravar las diferencias con los residentes. Una característica de los Al Assad, que gobiernan en Siria desde 1971, primero con Hafez y desde 2000 con su hijo, Bashar, es que impulsaron la enseñanza laica y gratuita al punto de que Siria fue la nación con menos analfabetismo del mundo árabe. 

El rol de la mujer en el universo alawita es comparable al que ocuparía en un país occidental. No sucede lo mismo con las ramas wahabitas y salafitas, ultraortodoxas y partidarias de que una mujer ni siquiera pise una escuela, por decirlo así. Esta es la base ideológica de los grupos terroristas.

Pero Damasco fue recuperando territorio, con ayuda de tropas y armamento ruso principalmente, mientras que los rebeldes tienen pertrechos  «provistos por países occidentales», aclara el periodista. Las fuerzas estatales comenzaron una ofensiva que, para los medios hegemónicos, tuvo ribetes de genocidio contra la población. «Hubo muertos civiles, es cierto -relata Salgado- pero de ninguna manera hubo ataques con gases como dicen algunos gobiernos.»

Sucede que siete años son mucho tiempo para cualquier conflicto y el apoyo popular a los yihadistas fue aminorando. Un poco porque no tenían mucho que ofrecer en ese contexto bélico y otro porque la ciudad está sitiada y las penurias son constantes. «Hay ataques con morteros desde Guta a Damasco que el gobierno repele con igual potencia e intensidad. Eso causó mucho daño en ambos lados. La mitad de la capital siria está prácticamente destruida. Los cortes de agua y electricidad son constantes. Ahora mismo hay estruendos (se los escucha claramente). El día que llegué pensé que eran truenos y me extrañó que se avecinara una tormenta porque estaba totalmente despejado. Después me dijeron: son bombas».

A fines de febrero las autoridades sirias y rusas abrieron un corredor humanitario y garantizaron que quienes quisieran irse de Guta no serían atacados. Fue algo más que eso -añade el corresponsal- fue como una amnistía porque pueden irse incluso los rebeldes. Yo he visto salir a muchas personas y dicen que lo ven como una salvación. ‘Ya no podíamos vivir así’, me contaban. Estos últimos días salieron cerca de 20 micros repletos hacia Idlib. «Había hombres, mujeres y chicos. Si eran combatientes, estaban con toda la familia», acota Salgado.

Al Assad contaba en horas el plazo para la recuperación total de Guta. Pero con eso no se terminará la guerra. Una cuestión es que deberá enfocarse en el sector kurdo de Siria, que recibe apoyo de EE UU, ahora invadido por efectivos turcos. La otra es que «muchos se preguntan -concluye Salgado- qué pediran los rusos a cambio de su apoyo».

Tiempo Argentino, 24 de Marzo de 2018