por Alberto López Girondo | Oct 24, 2017 | Sin categoría
Luego de la retrógrada reforma laboral de julio pasado, el gobierno brasileño limita la publicación de la «lista sucia», donde se anotan los empleadores esclavistas, bucrocratiza las denuncias y modifica la definición de «trabajo esclavo» para beneficiar a los latifundistas.
El ataque del gobierno de Michel Temer a las conquistas sociales en Brasil generó ahora una nota de queja de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por la publicación en el boletín oficial de ese país de un decreto que elimina controles y modifica sustancialmente las normas para el combate del trabajo esclavo.
A partir de la publicación del DNU en el Diario Oficial de la Unión, la divulgación de la “lista sucia” de empresas y personas que se aprovechan del trabajo esclavo ya no dependerá de las oficinas técnicas del ministerio del Trabajo sino del ministro en persona, lo que deja en manos de los intereses particulares de un funcionario político lo que hacía un equipo de profesionales.
Pero además, cambian las reglas para la denuncia de casos de esclavitud: lo que antes se hacía con un informe de un auditor de la División de Fiscalización para la Erradicación del Trabajo Esclavo (Detrae), ahora debe pasar por una presentación en sede policial. Si se tiene en cuenta de que gran parte de la explotación esclavista se hace en grandes extensiones agropecuarias, es fácil entender los riesgos para cualquiera que quiera hacer denuncias en un país donde en un cuarto de siglo fueron asesinados más de 1.500 líderes campesinos.
Por si esto fuera poco, el gobierno cambia la definición de lo que es trabajo esclavo, una forma de blanquear cierto tipo de formas de explotación fuera de los usos internacionales que toma en cuenta la OIT y el Código Penal brasileño.
Ahora solo será considerado trabajo esclavo si se verifican amenazas de castigo, restricción de transporte para retener al empleado, uso de un vigilante armado y retención de documentación personal. Estos cambios preocuparon primero a los funcionarios que se encargaban de la tarea y la a dirigencia política ligada a la defensa de los derechos laborales.
Es precisamente ese es un tema que forma parte del ADN del gobierno destituido en agosto del año pasado por un congreso aliado con Temer. Y en ese parlamento, el Partido de los Trabajadores estaba en minoría mientras que alrededor del 40% de los legisladores pertenecían a la clase terrateniente, lo que la hace proclive a dictar leyes que benefician sus intereses y liberar a sus faltas. Incluso el ministro de Agricultura del gabinete Temer, Blairo Maggi, es uno de los reyes del agronegocio brasileño.
Además, y como para que no queden dudas de esta modificación es a favor de los que más tienen, fue despedido André Reston, jefe de la agencia de combate al trabajo esclavo, el funcionario a cargo de elaborar la llamada «lista sucia».
Suciedades anónimas
La “lista sucia” es un registro creado en 2003 para anotar los nombres de los empleadores denunciados por tener en su plantilla a trabajadores en condiciones de esclavitud.
Fue el corolario de una política de estado en el combate contra la superexplotación laboral que venía desde las dos gestiones de Fernando Henrique Cardoso y que Lula da Silva, como dirigente sindical, no podía sino fortalecer. Así, entre 1995 y 2016 fueron liberadas del trabajo esclavo cerca de 50.000 personas en todo el país.
En el campo la situación se complica porque los trabajadores están virtualmente presos en los latifundios y sin posibilidades de escape. En 2014, la Corte Suprema suspendió la publicación de la lista, ante presiones y presentaciones de los empresarios involucrados, muchos de ellos a la sazón representantes legislativos, alegando que era una medida inconstitucional.
El gobierno de Dilma introdujo la Lista Sucia en la Ley de Acceso a la Información para hacerla pública. Pero, contradicciones de su gobierno, Katia Abreu, senadora por Tocanstins, fue designada ministro de Agricultura en 2015 siendo una de las terratenientes más grandes del país. Y había sido ella en persona, cuentan las crónicas, quien acudió a la Corte para evitar la difusión de los nombre de los esclavistas, ya que entre ellos estaban sus dos hermanos, Andre Luiz Abreu y Luiz Alfredo de Feresin Abreu.
Pero por supuesto que la familia Abreu no es la única involucrada en este tipo de violación a los derechos laborales.
En diciembre del año pasado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos condenó al estado brasileño por no prevenir el trabajo esclavo ni el tráfico de personas. La sentencia obligó al pago de 4,7 millones de dólares a 128 víctimas rescatadas en la Hacienda Brasil Verde, un latifundio ubicado en el estado de Pará, entre 1989 y 2002.
Trampa semántica
Según la reforma laboral que había dictado Temer en julio pasado -y que en este lado de la frontera quiere emular el gobierno de Mauricio Macri- “empleado rural es toda persona física que, en propiedad rural o edificio rústico, presta servicios de naturaleza no eventual a empleador rural o agroindustrial, bajo dependencia y subordinación a este y mediante salario o remuneración de cualquier especie”.
Este artilugio leguleyo, permite al empleador pagar el salario con dinero o, como era usual en Argentina en las explotaciones del siglo XX y relataban películas como Las aguas bajan turbias, de Hugo del Carril, en especie o mediante la entrega de mercadería en el almacén del propietario de la hacienda.
Sin embargo, no solo en el campo se produce en condiciones de explotación laboral. La industria textil es uno de los rubros donde resulta más extendido el trabajo esclavo. En este caso, el agravante es que se trata de extranjeros venidos de Bolivia o Perú.
Hace unos meses, en mayo, salió el fallo que condena a la española Inditex, que fabrica bajo el nombre más conocido y popular de Zara, a una multa de 5 millones de reales, unos 1,5 millones de dólares, luego de que unos 15 trabajadores fueron rescatados de un taller paulista en 2011 por Ministerio Público del Trabajo (MPT).
También hay involucradas otras multinacionales, como la suiza Nestlé, o la holandesa Jacobs Douwe Egberts, que juntas controlan el 40% de las ventas de café en todo el mundo.
Ni qué decir de la construcción, donde el propio gobierno federal terminó acusado tras una investigación del Ministerio de Trabajo que detectó que una empresa contratada para construir viviendas populares dentro el programa Minha Casa, Minha Vida, mantenía a 118 trabajadores en condiciones de esclavitud en la ciudad de Macaé, en el estado de Río de Janeiro.
La firma, MRV, ya había sido condenada en 2013 a una multa de 6,7 millones de reales por mantener a 63 trabajadores esclavos en una obra del mismo programa en San Pablo.
Tiempo Argentino
Octubre 18 de 2017
por Alberto López Girondo | Oct 24, 2017 | Sin categoría
El próximo capítulo de esta guerra en cámara lenta que llevan adelante Madrid y Barcelona se dirimirá en los próximos días, lo que venga después es una incógnita mayor a la que se vive desde hace semanas en esa región de la península ibérica. El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, le dio plazo hasta mañana lunes al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para que aclare si declaró o no la independencia el martes pasado ante el Parlament. En caso de respuesta afirmativa, tiene otro plazo, hasta el jueves, para ratificar lo que diga este lunes.
Se podría bromear con que este jueves Puigdemont debería decir que cuando dijo Sí a la independencia, quiso decir Sí a la independencia. Pero la situación es lo suficientemente dramática como para evitarse el chascarrillo.
Es que Rajoy amenaza con la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, votada en 1978 por las fuerzas políticas predominantes en ese momento para la creación de una monarquía democrática luego de 36 años de dictadura franquista. Esta medida del gobierno central implicaría la pérdida de autonomía de Cataluña, una intervención del Estado nacional en todas las instituciones catalanas y con suerte el llamado a elecciones, aunque no se sabe si con la libertad de que cualquier ciudadano pueda ser elegido. Pero además, se cierne sobre las autoridades locales, votadas en elecciones libres y democráticas en 2015, la amenaza de que queden detenidas por sedición. La misma suerte podrían correr los dirigentes de Ómnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana (ANC), las dos entidades que fogonearon y organizaron las movilizaciones populares y el paro nacional del martes 3 de octubre. A estas detenciones casi seguras se sumaría la del jefe de los Mossos d’Esquadra, la policía catalana, el comisario Josep Lluis Trapero, por desobedecer las órdenes de reprimir la consulta del domingo 1 de octubre.
El momento no es fácil porque Rajoy y el rey Felipe VI ya dijeron que no quieren ni escuchar la palabra independencia y para ellos cualquier posibilidad de diálogo con el gobierno catalán debería ser desde una renuncia a ese reclamo. Para la alianza que mantiene la lucha independentista, en cambio, si Puigdemont demoró una declaración formal fue para darse tiempo, porque quería abrir una instancia de negociación incluso internacional. Su discurso debería ser entendido como que tras el referéndum, «nos ganamos el derecho a ser oídos».
Pero desde Bruselas la respuesta no fue en el camino que esperaba el independentismo. «Si Cataluña se independiza, otros también querrán hacer lo mismo y eso no me gusta», dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker en un discurso en la Universidad de Luxemburgo. Para especificar mejor las razones, agregó: «Dentro de diez o 20 años el bloque comunitario se podría transformar en una Unión Europea de 98 países. Ya resulta complicado con 27, con 98 creo que será imposible».
Esto, sumado a la fuga de gran parte de las empresas más importantes hacia otros destinos locales –facilitada por un DNU de Rajoy que les permite tomar decisiones sin consultar a los accionistas– y la posibilidad cierta de que una Cataluña independiente no pueda usar al euro como moneda, amenazan a Puigdemont por derecha.
Por izquierda, el partido Candidatura de Unidad Popular (CUP), una agrupación marxista revolucionaria que resulta clave para sostener en el parlamento al gobierno Puigdemont, y ANC azuzan para que doble la apuesta y llegue al fondo de este proceso declarando en forma unilateral la independencia catalana. Sin importar las consecuencias.
En tal sentido Núria Gibert, portavoz del secretariado nacional de la CUP, destacó ayer que «no hay diálogo posible, no hay mediación posible». La CUP tiene diez diputados en el parlamento regional, indispensables para lograr una mayoría absoluta hacia la independencia.
Este sábado, el mandatario catalán mantuvo reuniones en el palacio de gobierno con los colaboradores más cercanos de su Gabinete y con miembros de la coalición Junts pel Si para analizar los pasos a seguir. La alianza que llevó al poder a Puigdemont tiene un marcado perfil independentista desde su nombre, y está integrada por el partido que este experiodista formó tras la caída en desgracia de Convergencia de Artur Mas, y se llama Partido Demócrata Europeo Catalán, PDeCAT; Demócratas de Cataluña; Moviment d’Esquerres y la tradicional Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Este último aporta al vicepresidente, Oriol Junqueras, otro decidido independentista que está dentro del bando de los que apuran la declaración contra viento y marea.
En Cataluña también juegan otras fuerzas populares que aspiran a la independencia ya, como los alrededor de 600 Comités de Defensa de la República, que organizaron la resistencia a la represión del referéndum y el paro general, y ayer también se reunieron para efectivizar una coordinación general a lo largo del territorio. Agrupan a más de 100 mil activistas.
Para Rajoy «juegan» el Partido Popular, del que forma parte, la nueva agrupación Ciudadanos, y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que fue el partido de la alternancia prevista en los Pacto de la Moncloa que se plasmaron en la Constitución del ’78 y que ahora quedó envuelto en esta disputa con muy poca capacidad de reflejos. Su propuesta fue una reforma constitucional que avance hacia mayores libertades autonómicas. Rajoy le dijo que sí y que van a hacer una comisión para estudiarla.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, intenta generar consenso en torno de que desde Madrid se asuma que España es un Estado plurinacional y que se desescale una avanzada que, entiende, podría terminar de quebrar definitivamente al país.
En las calles de todo el país, mientras tanto, grupos fascistas sacaron a relucir los viejos cánticos y las banderas de la época franquista, encolumnados detrás de una consigna nacionalista que en otros países europeos prende alrededor del odio contra los inmigrantes y que en la península se da contra los catalanes. Lo que despierta fuerzas iguales y contrarias en esa rica región del sureste español.
Informes de Diego Arcos, desde Barcelona
Tiempo Argentino
Octubre 15 de 2017
por Alberto López Girondo | Oct 24, 2017 | Sin categoría
En una semana, el presidente de EEUU anunció el retiro de la Unesco, humilló a los puertorriqueños, amenaza a sus socios comerciales de América del Norte, limita drásticamente beneficios del Obamacare y busca romper los acuerdos con Irán.
El anuncio de Donald Trump en relación al tratado nuclear con Irán no es mas que otra patada en el tablero del empresario que hace casi un año ganó la elección presidencial tras una sorpresiva campaña que lo depositó la Casa Blanca el 20 de enero pasado. Esta nueva muestra de su carácter pendenciero es el colofón de una semana en la que tuvo gestos humillantes contra los puertorriqueños, anunció el retiro de su país de la Unesco y anuló mediante un decreto un tramo fundamental de la Obamacare que deja sin cobertura a los más pobres de la población de Estados Unidos.
El acuerdo con Irán surgió de trabajosas negociaciones entre las cinco potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU -EE.UU., Rusia, China, Francia, Gran Bretaña- más Alemania. De allí el poco original nombre de Grupo 5+1. Fue la forma que encontraron los gobiernos de esas naciones para intentar poner freno al desarrollo nuclear iraní, entonces presidida por Mahmud Ahmadinejad,.
Ese acuerdo, firmado durante la época de Barack Obama, en 2015, seguía lineamientos calcados de otro previo que Ahmadinejad había aceptado en 2010 con los gobiernos de Recep Tayyip Erdogan, de Turquía, y Lula da Silva, de Brasil, bloqueado de inmediato por la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton a pesar de que había sido pergeñado, como insistió el ex mandatario brasileño, con anuencia de Obama.
El documento aprobado hace 18 meses, prevé la revisión del plan nuclear por inspectores de la ONU y un control externo del porcentaje de uranio enriquecido con que trabajarían las plantas iraníes, para impedir el desarrollo de una bomba atómica, e implica el levantamiento de sanciones contra el país. Pero ante las amenazas de Trump de revisar unilateralmente parte de esos acuerdos, el actual presidente iraní, Hasan Rohani, adelantó que podrían volver a enriquecer uranio a niveles considerados un límite por el planteo original. O más.
El principal opositor a este acuerdo fue Israel, que mantiene a Irán como su peor enemigo y considera un riesgo para su propia existencia que pueda alcanzar el desarrollo del ciclo completo para producir armamento nuclear.
Israel, sin embargo, según denunció en 1986 al diario británico The Sunday Times un empleado del centro de investigación de Dimona, Mordechai Vanunu, tiene un arsenal importante de armas atómicas, aunque nunca las reconoció oficialmente. Como sucede con los «filtradores» de información en EEUU, Vanunu eligió escapar de su patria, pero fue raptado por servicios del Mossad en Roma y llevado en forma clandestina a Israel, donde fue juzgado en secreto y sentenciado a 18 años de cárcel. Tiene libertad restringida desde 2004.
En esta semana Trump dio otra señal para reforzar su alianza con el gobierno derechista de Israel al comunicar el retiro de Estados Unidos de la Unesco, el organismo para la educación, la ciencia y la cultura de Naciones Unidas. Fue el día en que Tel Aviv hacía el mismo anuncio y no era para menos. Entre los argumentos de Trump figura lo que llama una actitud «antiisraelí» en la institución, desde que en 2011 fue la primera oficina de la ONU en reconocer a Palestina como estado miembro. Además, la Unesco declaró en julio pasado al casco antiguo de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, como zona protegida y en peligro, del patrimonio mundial palestino.
No es la primera vez que EEUU se va de la Unesco, Ya lo había hecho en 1984 con Ronald Reagan en el gobierno, argumentando una mala gestión presupuestaria. Esa vez regresó en 2002. Ahora, el retiro efectivo no se hará sino en 2018 por cuestiones burocráticas.
Mientras tanto, sigue la escalada de Trump contra Corea del Norte, otra potencia nuclear no admitida en el selecto club de los poseedores de artefactos de destrucción masiva y que sin embargo viene desafiando las restricciones que quiere imponer Washington, con pruebas de artefactos explosivos y el lanzamiento de misiles con posibilidad de llegar hasta territorio estadounidense.
Hace unas horas el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, intenó poner una cuota de racionalidad y señaló a la agencia AFP que una intervención militar en Corea del Norte tendría «consecuencias devastadoras». Al mismo tiempo, una delegación norcoreana, encabezada por el vicejefe del Parlamento, Ahn Dong-chun, desembarcaba en San Petersburgo para participar en la 173 Asamblea de la Unión Interparlamentaria (UIP). Allí mantendrán conversaciones con el gobierno de Vladimir Putin para encontrar salidas menos peligrosas para la humanidad como la que puede desencadenar la política de Trump.
El polémico presidente, por su parte, lanzó estos días otra provocación contra el gobierno de Puerto Rico, que había pedido ayuda por los desastres que dejó en la isla el huracán María. Desde un tuit , Trump dijo que la red eléctrica y toda la infraestructura puertorriqueña «eran un desastre antes de los huracanes» y acusó a las autoridades locales por su crisis financiera y por una «falta total de responsabilidad».
En junio pasado, el gobierno de Ricardo Roselló llamó a un referéndum para votar por la anexión a EE UU. La buena noticia para el mandatario, totalmente pro estadounidense, fue que 97% de los votantes eligieron incorporarse como estado número 51. La mala es que fueron a votar solo el 22 % de los ciudadanos habilitados. Habrá que ver qué dirían esos que votaron por el sí tras este nuevo desplante desde Washington.
Los pobress del territorio continental, por otro lado, recibieron este jueves otro cachetazo sobre el sistema de salud que luego de ingentes esfuerzos políticos logró aprobar Obama y que aparecía como el logro más importante, sino el único, de sus 8 años de gestión. Mediante la versión norteamericana del DNU, Trump quitó los subsidios que con el Obamacare eran la forma de reducir el precio de los seguros médicos para las personas de menos recursos. El argumento, en este caso, es que se trataba de un «rescate financiero» para las aseguradoras. Quizás esto fuera acierto, lo que no se anunció en cambio es si ese sector de la población tendrá alguna alternativa para tener un plan sanitario.
Desde que llegó a la Casa Blanca, Trump rompió acuerdos climáticos y los tratados comerciales del Pacifico y puso al borde de la quiebra al de comercio de América del Norte. Este jueves el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y el primer ministro canadiense Justin Trudeau, anunciaron la posibilidad de establecer acuerdos entre ambos países al margen de EEUU si Trump también patea la tablero en ese parte del continente.
Tiempo Argentino
Octubre 13 de 2017
por Alberto López Girondo | Oct 24, 2017 | Sin categoría
Clara Town es un barrio pobre en Monrovia, la capital de uno de los países más pobre del África, Liberia. Ubicado en una zona pantanosa de la isla Burshrod, tiene un club de fútbol que desde su nombre ya adelanta de qué viene la mano por esos sitios, Young Survivors of Clara Town, Jóvenes Sobrevivientes de Clara Town. Allí, descalzo, un chico criado por la abuela como manda la tradición de la etnia Kru, George Weah, hizo sus primeros goles. Hoy, ese aguerrido delantero que ganó el Balón de Oro en 1995 con la camiseta de Milán, está a un paso de ser el nuevo presidente de su país.
Weah tuvo doce hermanos y se crió entre calles llenas de basura y la mayor parte del año inundadas. La abuela, Emma Klonjlaleh, no quería que perdiera tiempo en ese deporte que, creía, mucho beneficio no le iba a dejar y lo mandó a la escuela islámica para que tuviera alguna instrucción que le permitiera ser alguien en la vida.
Pero tenía habilidad y empuje. Y a pesar de que tuvo que ganarse el pan como telefonista en la compañía nacional Libteco, no cejó en su empeño por ser el mejor entre sus pares. Centrodelantero fuerte y de buen pie, pintaba para crack cuando en 1988, a los 22 años, un caza talentos convenció al Mónaco de ficharlo por pocas monedas.
Allí estuvo cuatro años, jugo 103 partidos e hizo 47 goles, hasta que pasó al Paris Saint-Germain, donde ganó varios títulos y fama internacional. Con el equipo milanés, en 1995 obtuvo el máximo galardón europeo, siendo el primer africano y hasta ahora el único que lo consiguió. Ese año también fue elegido el Jugador Mundial de la FIFA. De Milan paso al Chelsea, al Manchester City y de vuelta en Francia, a Olympique de Marsella. Se retiró en el Al Jazira de Emiratos ärabes Unidos en 2003 y desde entonces se pudo en la cabeza que sería presidente de Liberia.
El país, mientras Weah crecía internacionalmente, se sumía en una cruenta guerra civil. De hecho, estalló justo un año después de su partida, cuando comienzan a combatir los diversos grupos armados que terminaron con la dictadura de Samuel Kanyon Doe. Un acuerdo de paz de 1995 dio paso a elecciones que en 1997 dejaron en el poder al líder de uno de los grupos guerrilleros que habían participado de la contienda, Charles Taylor. Para 2003 Taylor, que sumió a su país en un océano de sangre, fue acusado de crímenes de lesa humanidad en su intervención en la Guerra civil de Sierra Leona.
Su caso es conocido cinematográficamente por la película Diamantes de Sangre, de 2006, protagonizada por Leonardo DiCaprio, donde se cuenta la oscura trama del intercambio de diamantes para la compra de armamento que se utilizaría en la guerra.
En agosto de 2010 el Tribunal especial para Sierra Leona abrió juicio contra el ex presidente liberiano, quien fue condenado en 2012 a 50 años de cárcel. Entre los testigos en el proceso tuvo que asistir la modelo Naomi Campbell, quien había recibido como regalo de Taylor, algunas de esas piedras preciosas
Weah se había presentado como candidato presidencial en 2005, al fin de la segunda guerra civil liberiana. En la primera vuelta obtuvo más del 28 % de los votos con el partido Congreso para el Cambio Democrático (CDC). La rival para la segunda ronda fue Ellen Johnson Sirleaf, candidata del Partido de la Unidad (UP) y egresada de la Universidad de Harvard. La mujer logró convencer al electorado de que Weah no tenía preparación como para hacerse cargo del poder en ese momento delicado de la nación y del 19,8% inicial trepó al 58,4% en el balotaje. El ex futbolista denunció fraude y no reconoció el resultado sino varias semanas más tarde. Sirleaf recibió en 2011 el premio Nobel de la Paz.
Weah, a su vez, que fue designado Embajador de Buena Voluntad de UNICEF en 1997, fue elaborando un plan de gobierno y preparándose para reemplazar a la primer mujer en gobernar en elecciones libres ese país que tiene una historia muy particular.
En 1822 la Sociedad Estadounidense de Colonización buscó para dar una solución no bélica al «problema» de los esclavos libertos. Y buscó un territorio en África donde enviar a la población negra como si fuera una tierra prometida. El sitio elegido fue la actual Liberia, que de esa intención recibió el nombre. El presidente de EEUU era James Monroe, por eso la capital es Monrovia. Monroe fue el mismo que acuñó la frase «América era para los americanos», donde mostraba en ese 1823 sus aspiraciones imperiales.
Weah disputa la primera magistratura con al promesa de construir un sistema de educación gratuito desde la guardería harta la universidad. Pero aún debe esperar. En total son 20 candidatos y si bien las encuestas lo daban primero, habrá que ver si supera el 50% necesario para no ir a segunda vuelta. Los resultados se conocerán el 25 de octubre.
Tiempo Argentino
Octubre 12 de 2017
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