Seleccionar página

Se vienen tiempos interesantes

Me he despertado trosco esta mañana. Y se me ocurre pensar que el hecho de que casi todos los ministros y funcionarios que designa Mauricio Macri vengan del mundo empresario es una señal de que necesitaron poner toda la carne en el asador. Mi gen nac & pop se pregunta: ¿Porque los avances del populismo fueron afectaron más de lo que nosotros mismos imaginamos al establishment? Para pensar.

Tradicionalmente en Argentina las crisis de la dirigencia política la «solucionaban» los golpes militares. Con Alfonsín la resolvió el modelo menemista, que al principio también había convocado a empresarios, recordad el Plan Bunge y Born.

A punto de estallar el país con la inoperancia de De la Rúa, en 2001 hubo un clamor popular en contra de todos los políticos, sin distinciones. Pero luego de Menem ya no había un partido militar al que recurrir, él logró destruirlo. Por eso la crisis se saldó con una transición «duhaldista» y luego, como el propio Duhalde confesó a algún íntimo, convocando al «loco» Kirchner.

¿Hay una crisis política hoy en día? Lo que hubo fue una crisis de dirigencia política del establishment, que fue perdiendo influencia en estos años de recuperación de los viejos valores que habían nacido con el primer peronismo, como un rol determinante para el estado y una mirada latinoamericanista para «la solución de los problemas argentinos», parafraseando el lema del principal jugador de esa clase social, Clarin.

Pero la influencia de ese medio y de La Nación, y errores propios que sería bueno analizar en frío y sin fanatismos, terminaron por convencer a una capa importante de la población de que «los políticos» son corruptos, ineficientes, ignorantes.

El famoso video de Prat Gay que escandalizó al algunos por lo que decía de los santiagueños debió escandalizar por lo que dejaba claro sobre los que «no tienen preparación», es decir, por los no tecnócratas. Por otro lado, ¿cuántos de ese 51,4% habrán votado en contra de este gobierno y cuántos a favor del regreso del neoliberalismo? Buena cuestión para analizar también.

Algunas otras consideraciones: Franco Macri es un empresario que hizo su fortuna en base a contratos con el estado desde que llegó a la Argentina. Luego tuvo acuerdos con Fiat y Peugeot para administrar lo que era Sevel en tiempos de la dictadura, sin dejar de lado la constructora. En ese momento sus deudas en dólares fueron licuadas y las terminó pagando la sociedad. El grupo es uno de los más importantes del país y en esos años albergó a no pocos dirigentes del peronismo. Tuvieron contrato tipos que luego formaron la Renovación peronista como el poco recordado Carlos Grosso.

Mauricio es heredero, y no es lo mismo. Cuando nació la plata ya estaba hecha y por eso pudo estudiar en los colegios de la elite. Son el establishment, pero no la oligarquía, porque para aquella rancia estirpe Macri hasta no hace tanto era el «tano» recién venido del barco.

En el gabinete hay tecnócratas con aires de sabiondos y ejecutivos de empresas privadas. No son empresarios, pero la gestión será empresarial. Se juegan todo. Si les sale mal, si no pueden dar respuesta -y nada hace pensar que la puedan dar para todos, porque justamente en el ADN del capitalismo está que no todos puedan entrar a la fiesta- ¿qué hay detrás? ¿el regreso del populismo o la revolución socialista?

Por lo pronto, quienes fueron designados en el área de Seguridad en los tres distritos que gobernará el PRO no prometen ser defensores de las garantías individuales. ¿Habrá espacio para reprimir la protesta social?

Se vienen tiempos interesantes.

Las guerras ajenas

Las guerras ajenas

Son febriles estos días para François Hollande, el presidente francés, que intenta armar una fuerte coalición internacional para combatir a Estado Islámico (EI). Ya había reforzado su amistad con el británico David Cameron y había intentado lo propio con el estadounidense Barack Obama. Ahora se fue hasta Moscú para sumar a Vladimir Putin a ese equipo de estrellas.

El viaje de Hollande representa no sólo la intención de convencer al jugador que cambió el esquema que se venía desarrollando en Siria al iniciar ataques contra la oposición a Bashar al-Assad, sino que busca tranquilizar los ánimos luego del derribo de un avión ruso en territorio turco. Y además, se posiciona como un líder global en momentos en que Estados Unidos no tiene capacidad de respuesta tras los fracasos en Irak y Afganistán.

El tablero regional se viene complicando en las últimas semanas, y todo se aceleró tras la decisión de Putin, acordada con Obama aunque no en forma pública, de atacar desde el aire a los yihadistas en Siria. Allí hay un conglomerado de agrupaciones financiadas desde países occidentales más Turquía y Arabia Saudita que se enfrentan al régimen de Damasco. Pero también figura en la lista de enemigos el EI, que con el tiempo mostró toda su barbarie en la amplia región que controlan en parte de Siria y de Irak y ya dieron muestras de su capacidad de daño en París el 13N. Aliados yihadistas también han golpeado en países africanos y amenazan en otras naciones europeas.

Para complicar más la situación, el martes aviones turcos dispararon contra un caza ruso, elevando al máximo la tensión entre Ankara y Moscú. Al correr de las horas primó la cordura y no hubo que lamentar más incidentes que las protestas airadas del gobierno de Putin y una tenue condolencia –que no disculpas– del presidente Tayyip Erdogan.

La incursión de Rusia en el conflicto era previsible y sólo cabía apostar a cuándo y cómo se produciría. Como se sabe, en Siria está la base militar de Tartús, la única fuera de territorio ruso y un puesto clave para la estrategia militar de aquel país. Integra junto con Crimea, donde está la base de Sebastopol, dos ejes fundamentales para señalar la determinación de Moscú –o fundamentalmente de Putin– para recuperar el rol de potencia que Rusia tiene desde hace más de tres siglos. No iba a dejar sin ayuda a Al Assad y menos ante la perspectiva de una sucesión surgida de la guerra civil notoriamente anti rusa como es fácil de prever si los grupos opositores logran su objetivo.

El bloque occidental, sin embargo, pretendía que Rusia sólo atacara a EI, convertido en el enemigo número uno en los papeles. Putin, en cambio, no hizo distinciones y no dejó de tomar como objetivo a los vehículos que circulaban sobre los territorios controlados por los yihadistas.

El ataque sobre el avión SU24 es entendido por no pocos analistas como una respuesta de la OTAN perfectamente planificada, un mensaje inocultable de que nadie juega con chiquitas en ese escenario peligroso. Los atentados del 13N, a su vez, muestran una escalada de imprevisible final. Por un lado, sumieron a la población de Francia y la mayoría de los países europeos en el terror, como se proponían los autores. Y fomenta respuestas calcadas de las que en Estados Unidos provocó la caída de las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001. Es decir, se amplían las capacidades de vigilancia de los organismos estatales en detrimento de las garantías civiles de los ciudadanos.

El escándalo que se armó cuando el analista de la CIA Edward Snowden reveló el programa de espionaje de la agencia NSA es apenas la punta de un iceberg que no será sino ampliado luego del golpe en París. Así lo adelantó el gobierno de Hollande, que ya avisó al Consejo de Europa que «algunas de las medidas introducidas tras los atentados en París probablemente implicarán una derogación de las obligaciones derivadas de la Convención europea de los Derechos Humanos». O sea, que en aras de la seguridad, se sacrificarán algunas de las mejores creaciones de Occidente.

Por otro lado, en un encuentro del premier galo con un grupo de periodistas que buscaban explicaciones de lo que significa la frase «Francia está en guerra», Manuel Valls señaló que «El control de fronteras exteriores es esencial para el futuro de la Unión Europea (…) Europa debe encontrar soluciones para que los inmigrantes sean tomados a cargo en los países vecinos de Siria. Si no, Europa va a poner en cuestión la forma de controlar eficazmente sus fronteras (…) Nosotros debemos evitar una amalgama que es insoportable», se explayó. Hollande desmintió a las pocas horas que la administración socialista estuviese pensando en cerrar fronteras, pero el sincericidio de Valls seguramente no tardará en verificarse.

Putin, mientras tanto, prosiguió con su respuesta diplomática contra el gobierno turco y amenaza con represalias económicas. Ya su canciller Sergei Lavrov había indicado que la inquina de Moscú no era con los turcos sino con sus autoridades. Lavrov es el mismo que cuando estalló la revuelta contra el gobierno ucraniano, que terminó con la renuncia del presidente Viktor Yanukovich, dijo que los europeos parecían aficionados por no haber sabido que la respuesta rusa sería recuperar Crimea.

Ahora el gobierno de Putin directamente acusó a Ankara de estar apoyando al EI y además, de ser el principal comprador del petróleo que se produce en las zonas controladas por los yihadistas. Cuando se pregunta cómo se financia la organización, no hay más que analizar que se sigue extrayendo petróleo en esas regiones y que es llevado en camiones hacia compradores no revelados. Pero hay otro detalle: es muy fácil saber quién compra, porque cada gota del combustible tiene elementos característicos en cantidad y calidad que son particulares de cada sitio, como arenas y azufres varios, sin ir más lejos. Hace algunas semanas el gobierno estadounidense preguntó de dónde salían las camionetas Toyota que los milicianos del EI muestran en las fotos que cuelgan en la Web. Porque son todas nuevitas. O sea, que si se quiere ir al hueso, es fácil encontrar las huellas de quienes financian, abiertamente o no, a los grupos terroristas. Alguien compra el petróleo, alguien vende camionetas, así de sencillo.

Hay otra pata de este intríngulis y es quiénes ingresan a esos grupos como militantes. El Papa Francisco dijo lo suyo al pisar suelo kenyata en su gira africana. «La experiencia demuestra que la violencia, los conflictos y el terrorismo que se alimenta del miedo, la desconfianza y la desesperación, nacen de la pobreza y la frustración», evaluó, punzante.

No sólo Francia tiene el cuchillo entre los dientes en estos momentos. Y el derribo de un avión podría ser una formidable excusa para iniciar una Tercera Guerra Mundial a las puertas de Europa. Allí mismo donde comenzó la primera. Turquía forma parte de la OTAN y por lo tanto un ataque a su territorio merecería respuesta de sus socios militares. Pero Turquía no logró nunca entrar a la Unión Europea. Siempre se buscaron excusas para dejar al país mirando con la ñata contra el vidrio. Y los turcos se quejan: «¿somos buenos para pelear pero no para ser miembros del mismo club?»

Hay voces que desde el nuevo gobierno argentino, y el propio presidente lo dijo con insistencia, reclamaban reinsertarse en el mundo. La canciller designada, Susana Malcorra, es una mujer con experiencia en la actividad privada, como es el perfil mayoritario de la futura administración local, y acredita varios años en la ONU, por lo que conoce los botones que hay que tocar ante cualquier emergencia.

El riesgo de entrar a ese mundo en crisis es grande, porque podría implicar la compra de una guerra que Argentina no provocó ni tiene nada que ganar con ella. Seguramente ahora estas palabras suenen a exageradas. Pero la experiencia de las relaciones carnales fue dramática para el país, y no solamente en el plano económico.

Tiempo Argentino
Noviembre 27 de 2015

Ilustró Sócrates

Un centro de Macri a la derecha

Todavía no se habían acallado los festejos por su triunfo cuando Mauricio Macri esbozó sus primeras nociones sobre lo que plantea para su gestión en ámbitos tan determinantes como la política exterior.

Habló de reactivar el Mercosur, de alzar la vista hacia la Alianza del Pacífico y de derogar el memorando con Irán. Temas muy sensibles para la estrategia del departamento de Estado. Gesto que agradeció el titular de esa cartera. «Estados Unidos y Argentina trabajemos juntos para mejorar los Derechos Humanos en el planeta», declaró John Kerry.

«Necesitamos estar en el mundo», dijo Macri ayer. Algo que no sorprende, ya que toda su trayectoria estuvo ligada a la defensa de los «valores occidentales». Y a pesar de sus últimos gestos en la carpa de los Qom y en el rito de la Pachamama en Jujuy, considera, y lo dijo, que los argentinos descienden de los barcos.

Pero en su rueda de prensa de ayer fue bastante más explícito en cuál será su rol en el contexto regional. Prometió invocar la cláusula democrática del Mercosur para aislar a Venezuela, porque considera que su gobierno «persigue a los opositores y no respeta la libertad de expresión».

La única vez que el organismo regional recurrió a ese artículo legal fue cuando el golpe institucional contra Fernando Lugo en Paraguay. Y uno de los argumentos de los golpistas para destituirlo en un trámite express fue que había firmado esa cláusula del Protocolo de Ushuaia sin consentimiento parlamentario. Fue entonces que Venezuela entró al Mercosur. El Congreso paraguayo demoraba la aceptación de su ingreso por razones parecidas a las de Macri.

¿Podrá cumplir su deseo el presidente electo? Necesitaría el consenso unánime del resto de los países y ya Brasil adelantó que se opondría. Por otro lado, Macri asume el 10 de diciembre y el 6 hay elecciones parlamentarias en Venezuela.

La declaración de Macri es una palabra de aliento a la oposición venezolana, que se muestra ganadora. Una intromisión que coordina con el secretario de la OEA, Luis Almagro. Y un guiño a los halcones de Washington y los sectores antipopulistas que ven en Macri al nuevo líder regional conservador. Lo de Macri fue un centro a la derecha.

Tiempo Argentino
Noviembre 24 de 2015

La región, de Dorrego a Lavalle

Hay gestos y situaciones que determinan escenarios. Y el triunfo de Mauricio Macri es uno de esos momentos clave en la historia de las naciones. Luego de 12 años de un avance trascendente en el proceso de integración latinoamericana, llega al gobierno de un país clave como la Argentina el candidato de todos los opositores a la unidad regional. Desde Aecio Neves en Brasil hasta Henrique Capriles en Venezuela.
No por casualidad el ex presidente chileno Sebastián Piñera fue de los primeros en celebrar el resultado del comicio local. “Abre nuevas esperanzas para que Argentina supere largo periodo de confrontación y estancamiento” escribió en su cuenta de Twitter. Desde la misma red social fueron los kelpers quienes celebraron una nueva gestión que, auguran –y sus razones tienen- más amigable con la permanencia de las Malvinas como colonia británica.
Para el resto de los países sudamericanos el clima de fiesta en el búnker del PRO es un augurio de tiempos de retroceso. Es clave el resultado de las elecciones en Venezuela del 6 de diciembre para ver en los papeles lo que en los análisis trasluce como un dato relevante para el futuro de los habitantes de este puñado de naciones con más de 200 años en busca de la independencia definitiva.
En tal sentido, resulta interesante examinar los últimos pasos del futuro presidente argentino antes de este comicio. Porque hay allí toda una simbología que permite avizorar qué se trae entre manos. Y el cierre de su campaña fue en Humahuaca, luego de cumplir el rito de la Pachamama en Huacalera, Jujuy. Hagamos un poco de historia.
Alejandro Danel había nacido en Francia y fue un militar de esos que se excitaban con el olor a pólvora. Era uno de los oficiales que Bernardino Rivadavia había convencido de venirse al Río de la Plata a desplegar su experiencia bélica junto a los jóvenes patriotas. En la guerra contra el Brasil se hizo ladero de Juan Galo de Lavalle en el primer Escuadrón del Regimiento de Coraceros.
Lavalle, como se sabe, ordenó fusilar a Manuel Dorrego el 13 de diciembre de 1828. Dorrego era el enemigo de los unitarios no tanto por federal como por su talante de caudillo popular y latinoamericanista. Ernesto Sabato escribió la saga de su derrotero culposo luego de aquel crimen en el “Romance de la Muerte de Juan Lavalle”, musicalizado por Eduardo Falú.
Perseguido por tropas federales, Lavalle fue muerto en San Salvador de Jujuy en octubre de 1841. La soldadesca que se mantenía a su lado llevó el cuerpo hacia el norte y cuando urgía hacer algo con su cadáver, decidió descarnar los restos, poner el corazón en un frasco con aguardiente y trasladarlo hasta Potosí, Bolivia. Danel fue el encargado de la tarea, en un arroyo en Huacalera, cerca de Tilcara.
Macri justificó su acto de cierre allí porque quería tomar «la energía del lugar y de su gente». “Cuando vinimos hace 15 días en la caravana descubrimos lo maravilloso que es la Quebrada de Humahuaca”, se sinceró Juliana Awada, su esposa. Muchos ironizaron con que habrá sido la primera vez que probó el sabor de las hojas de coca, parte del rito milenario de los pueblos originarios.
Simbólicamente esa gesto tiene un impacto revelador. Luego de 12 años de un gobierno que reivindicó a Dorrego, Macri dio señales de que otro será el rumbo de la Argentina. Del “Loco Dorrego”, como tituló Hernán Brienza, a “La espada sin cabeza”, como Esteban Echeverría bautizó a Lavalle.
Uruguay nació en aquel entonces como un estado tapón entre Argentina y Brasil. Luego vendría la destrucción de Paraguay en 1860, las guerras entre Chile y Bolivia en 1879 y la de Paraguay y Bolivia, ya en el siglo XX. Los gobiernos progresistas de América Latina construyeron en esta década un continente de unión, paz y progreso. Macri cuenta entre sus amistades a Álvaro Uribe, pero Juan Manuel Santos es el promotor de la paz con las FARC en Colombia. ¿De qué lado se ubicará en esta encrucijada histórica?

 

Tiempo Argentino
Noviembre 23 de 2015