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Israel Palestina parte III: La paz esquiva

Intentos de acuerdos duraderos y efectivos en Medio Oriente hubo varios desde la Guerra de los Seis Días en adelante. La fórmula Tierra por paz representa una de esas variantes y ya se había utilizado desde 1977 cuando Israel daba las últimas puntadas para el tratado que desde un año más tarde le garantizó la frontera sur. Egipto reconoció al Estado de Israel, que se retiró de Sinaí. A cambio ambos estados recibieron asistencia económica de los Estados Unidos, algo de mucho peso en El Cairo como se ve desde entonces.
Los documentos fueron rubricados por el líder egipcio Anuar el Sadat y el primer ministro israelí Menajem Beguin ante el presidente estadounidense Jimmy Carter en la residencia de Camp David. Por este logro Sadat y Beguin fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz de 1978. Tres años más tarde, Sadat sería asesinado por un grupo de soldados durante una parada militar en El Cairo en conmemoración de la guerra de 1973 contra el vecino del norte. La paz es un reclamo masivo, pero son muchos los que prefieren la guerra.
Esta misma fórmula de Tierra por paz, que implicaría el reconocimiento mutuo de la existencia de dos estados y también un arreglo definitivo para la situación en Cisjordania y Gaza, sufrió varios vaivenes desde entonces. Quizás el momento culminante de todo este proceso fueran los llamados Acuerdos de Oslo, firmados en Washington en setiembre de 1993 por Abu Mazen (el actual presidente palestino Mahmud Abbas), en representación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el canciller israelí Shimon Peres, el Secretario de Estado Warren Christopher y el titular de Relaciones Exteriores ruso, Andréi Kozyrev, ante la atenta mirada del líder de la OLP, Yasser Arafat, el Primer Ministro israelí, Yitzhak Rabin y el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton.
Como fruto de este acuerdo, Arafat se convirtió en jefe de un gobierno autónomo con autoridad sobre la Franja de Gaza y Cisjordania. Rabin firmó también un tratado de paz con el rey de Jordania en 1994. El frente oriental del Jordan, desde entonces, también quedaría protegido bajo este paraguas diplomático. Arafat, Peres y Rabin recibieron el Nobel de la Paz en 1994. Sin embargo, como ya se dijo, los halcones no se llevan bien con las palomas y en 1995 Rabin murió asesinado por integrante de la derecha radical israelí y estudiante de la Universidad Bar Ilán, ferviente opositor la propuesta de ceder territorios a cambio de paz.
En julio de 2000, otro demócrata, Bill Clinton, convocó a una nueva cumbre en Camp David, la residencia veraniega de la presidencia estadounidense, a la que asistieron Arafat y el primer ministro israelí, Ehud Barak, quien había servido en las Fuerzas de Defensa de Israel (la denominación de las Fuerzas Armadas) durante 35 años. Fueron 15 días de conversaciones secretas de las que trascendieron detalles contrapuestos según las fuentes. Puede afirmarse que el gobierno israelí ofreció entonces la devolución de la mayor parte de los territorios de Cisjordania y de Gaza al igual que la soberanía de Jerusalén Este. Circuló entonces una frase que Barak le habría deslizado a Arafat: “nunca recibirás algo mejor de Israel”.
Como sea, el premier fue duramente criticado dentro de Israel por apostar a decisiones y promesas para las que no tenía espaldas políticas (como quien dice, por ofrecer más de lo que podría en realidad concretar) y Arafat, que ya había reconocido formalmente la existencia del Estado de Israel, rechazó la propuesta porque, según entendió leyendo la letra chica del contrato, lo que le ofrecían era menos de lo que se anunciaba.
Si no fue la mejor oferta para Palestina, posiblemente esa fuera la mejor que podía entregar un mandatario israelí. Tan es así que desde que se conocieron los entretelones de aquella oferta, la sociedad israelí vivió en permanente debate. Las calles se poblaron por meses, según reflejaban las crónicas, con carteles que decían «Barak destruye Israel» o «Barak lleva a Israel al suicidio y a la perdición». Desde la otra vereda respondían con «Busca la paz y persíguela» o «La mayoría ha optado por la paz», en referencia a los 12 puntos Barak había sacado sobre el candidato de la derecha, Benjamín Netanyahu. Sin embargo, la controversia le costaría el gobierno en marzo del 2001.
El escritor israelí Amos Oz decía entonces que «ahora está claro incluso para los extremistas de ambos bandos que la cuestión no es quién desaparece primero de aquí, sino cuánto recibirá cada uno. Y ese cuánto ya se ha reducido a unos pocos kilómetros e incluso varios cientos de metros de Jerusalén». Oz agregaba en agosto del 2000 –citado por el diario español El País- que «como es natural, esos últimos metros son los más difíciles y amargos, porque todos los campos de minas de cien años de guerras, campos de minas físicos y psicológicos, se concentran ahora en la última porción de tierra en litigio».
La reflexión final tiene una vigencia que asombra: «Entre el Mediterráneo y el río Jordán viven ahora más de ocho millones de seres humanos, y casi todos saben que esta tierra se va a repartir entre sus dos pueblos. E incluso se va a convertir en una casa bifamiliar. No hay otro camino ni vuelta atrás». Otro escritor del que se habló en esta serie de artículos, David Grossman, decía en aquel momento crucial que «estos días, Israel se dirige desde la parálisis y la desesperación a lo que tal vez sea su gran oportunidad de salvarse a sí mismo (…) Si los dos líderes (por Barak y Arafat) reunieran valor y dieran el último paso -el más difícil de todos- para superar las divergencias, quizá podríamos empezar a vivir una nueva vida aquí».
Hubo nuevos intentos desde entonces, pero todos con resultado nulo. Incluso el plan de la Liga Árabe de 2002 que ofrecía reconocimientos mutuos con Israel y la construcción de relaciones comerciales y diplomáticas normales entre estados a cambio de “una completa retirada de todos los territorios ocupados desde 1967, incluyendo los Altos del Golan Sirio hasta la línea del 4 de Junio de 1967, así como los territorios en el sur del Líbano que permanecen ocupados; una solución justa al problema de los refugiados Palestinos de acuerdo con la Resolución 194 de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la aceptación del establecimiento de un Estado Soberano Independiente Palestino en los territorios palestinos ocupados desde el 4 de Junio de 1967 en la franja de Gaza y Cisjordania, con Jerusalén Oriental como capital”.
Lo que siguió fue otra historia en que las diferencias se fueron profundizando a medida que se radicalizaron las posiciones. Israel se retiro de Gaza en 2005. El pequeño territorio gazatí está virtualmente cercado por tierra y por mar tanto por Israel como por Egipto. Es conocido que se construyeron túneles por donde traspasan mercaderías que de otro modo deben atravesar los pasos controlados por Israel. Por otro lado, Israel autoriza la construcción de nuevas viviendas en asentamientos en los territorios ocupados. Hamas tomó el poder en 2007 y eso fue suficiente argumento para que desde el otro lado agudizaran los resquemores: Hamas arroja cohetes y en Israel construyeron un formidable sistema de intercepción que evita que lleguen a su objetivo. Las desventuras del millón y medio de pobladores de Gaza escandalizó hasta un acérrimo representante de la derecha más furiosa como el escritor peruano Vargas Llosa, sin mencionar a una gran cantidad de israelíes que apuestan por la paz.
El argentino Patricio Brodsky, sociólogo y docente en la UBA, computa en un trabajo reciente publicado en el sitio Pagina Popular que desde 1948 “la cantidad total de víctimas del conflicto son unos 15.000 israelíes y 105.000 árabes (árabes de distintas nacionalidades caídos en guerras, muertos por bombardeos israelíes …) una relación de 7 árabes por cada israelí muerto”. Las cifras de los últimos operativos son dramáticamente superiores y durante la operación «Plomo fundido», que pretendía terminar definitivamente con el lanzamiento de cohetes desde Gaza, entre diciembre de 2008 y enero de 2009, el número de muertos fue 1.400 palestinos (en su mayoría civiles) y 13 israelíes. Esa misma desproporción es la que cuestionan en este nuevo operativo tanto organismos internacionales como distintos gobiernos, que rechazan todo tipo de acciones terroristas pero al mismo tiempo señalan la diferencia entre un grupos como Hamas y el poderío del ejercito tal vez mejor entrenado y pertrechado del mundo.

1 de Agosto de 2014

Israel Palestina parte IV: ¿Escudos o rehenes?

Moshé Feiglin es parlamentario del Likud, el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu, dentro de la línea interna Manhigut Yehudit [Liderazgo Judío]. En un plan que presentó a mediados de julio y al que llamó “Mi esquema para una solución en Gaza”, Feiglin planteó una estrategia tendiente a que la Franja deje de ser un problema para Israel. Allí dice claramente que las tropas israelíes deben atacar todas las infraestructuras y los blancos militares “sin consideración alguna por eventuales escudos humanos ni daños al medio ambiente. Es más que suficiente realizar ataques precisos y advertir con anterioridad a las poblaciones interesadas”. Si bien establece diferencias entre los que Feiglin llama “enemigos de Israel” de población “que haya tenido la precaución de mantenerse apartada de los terroristas”, el plan dice sin medias tintas que los ejércitos israelíes “eliminarán hasta el último de todos los enemigos de Israel sobre las armas”. Los demás serán tratados “conforme al derecho internacional” y estarán “autorizados a abandonar el territorio”.
Agrega el legislador ultraderechista que Israel “aportará una ayuda generosa a todos los que deseen irse”. Luego justifica que “Gaza es parte de nuestra Tierra y allí nos quedaremos hasta el fin de los tiempos” y se explica: “Cuando Gaza haya sido liberada del terrorismo se convertirá en parte integrante del Estado de Israel y será poblada por los judíos”. La versión en inglés puede verse en www.israelnationalnews.com/Articles/Article.aspx/15326#.U9lTXrEXipo
La diputada Ayelet Shaked, una bella joven ingeniera que viene abriéndose camino entre los dirigentes más extremos dentro del partido Bayit Jehudi (Hogar Judío) –que también forma parte de la coalición de gobernante- escandalizó a todo el mundo hace un par de semanas cuando se difundió lo que sería su propia propuesta para poner fin al conflicto. Según parece, dijo que los chicos palestinos son como víboras y que es necesario «matar a todas las madres de Palestina para que no nazcan más terroristas”.
Según aclaró días más tarde, esas palabras fueron sacadas de contexto de un Facebook que el periodista que dio a conocer el texto en Daily Beast, Gideon Resnick, interpretó con mala lecha. La aclaración de Shaked en The Jewish Ppress es que el texto que ella reprodujo, en hebreo, era del fallecido Uri Elitzur de hace 12 años y se refería a que cuando alguien ataca a civiles del otro bando no puede reclamar moralmente un estatuto para sus propios civiles. Y agrega algo de aquel viejo material: «Las leyes de la guerra reconocen que es imposible de evitar el choque contra civiles enemigos. Esas leyes no condenaron a la fuerza aérea británica por las bombas incendiarias que destruyeron por completo la ciudad alemana de Dresde, o los aviones de Estados Unidos que destrozaron las ciudades de Polonia y la mitad de Budapest, cuyos habitantes nunca había hecho nada contra Estados Unidos. Esos sitios tuvieron que ser destruidos con el fin de ganar la guerra contra el mal”.
Otro halcón, pero más poderoso, es Avigdor Lieberman, canciller de Netanyahu como aliado por el partido Israel Beitenu (Israel Nuestra Casa). Antes de que comenzara esta nueva escalada anunció que se retiraba de la coalición gobernante, aunque no renunciaba al gabinete. Muchos consideran que fue la señal que convenció a Netanyahu de avanzar sobre Gaza, para no perder el apoyo de los grupos que lo podían correr por derecha. Lieberman impulsa la colonización de zonas palestinas, tal vez porque como reveló el diario Haaretz (http://www.haaretz.com/weekend/magazine/who-s-the-boss-1.217557) tiene una casa en el asentamiento de Nokdim, cerca de Jerusalén. Su posición es tan extrema que el gobierno de Barack Obama rechazó su presencia en algunas de las rondas de conversaciones que intentó entre Netanyahu y Mahmud Abbas en Washington hace unos cuatro años.
Para los palestinos, la presencia de Lieberman en el ministerio de Relaciones Exteriores es una señal no positiva para encarar negociaciones. Todavía recuerdan que en 2010 declaró que la paz es un «objetivo inalcanzable» en «esta generación» y propuso directamente abortar nuevos encuentros entre las partes. Los 17 años pasados desde los Acuerdos de Oslo, argumentó, son «tiempo suficiente para sacar algunas conclusiones» y «lo posible es posible y lo imposible, imposible».
Desde el propio gabinete de entonces reclamaron otras voces en la mesa de diálogo y el laborista Avishay Braverman habló de «sabotaje» a la política de paz. «¿Puede imaginarse qué hubiera pasado si el ministro palestino de Exteriores hubiera hecho estas declaraciones? Habríamos saltado todos a su cuello», abundó otro ministro israelí bajo condición de anonimato al diario Yediot Aharonot.
Es que lo más difícil en todo proceso de paz es desarmar a los adalides de la guerra. A pesar de lo cual tanto dentro de Israel como en Palestina hay voces que como el músico Daniel Barenboim -quien fundó en 1999 la orquesta binacional la West-Eastern Divan, junto con el intelectual palestino Edward Said- no piensan que el otro es el enemigo. Una de estas voces es la de Amira Haas, corresponsal del diario Haaretez en los territorios ocupados, quien publicó en una columna donde se pregunta si Gaza es un estado independiente y desmenuza cuál es la situación en el enclave gobernado aún por Hamas y que explica el caldo de cultivo para posiciones extremas entre los palestinos. (http://www.haaretz.com/news/diplomacy-defense/.premium-1.604844)
“Gaza y Cisjordania tienen el mismo prefijo telefónico internacional: 970. (Un prefijo distinto –972– para Israel es un gesto sin relevancia del período de Oslo. El sistema telefónico palestino es una división del de Israel. Cuando el servicio de seguridad del Shin Bet llama a una casa de Gaza para avisar de que las fuerzas aéreas están a punto de bombardearla, el Shin Bet no tiene necesidad de marcar el 970.)” Y detalla:
*“Israel sigue controlando el registro de la población de Gaza y Cisjordania. Todo recién nacido palestino ha de ser inscrito en el Ministerio del Interior israelí (por medio de la Administración de Coordinación y Enlace) para poder obtener una tarjeta de identidad a los 16 años”.
*“La información impresa en las tarjetas lo está también en hebreo. ¿Han oído ustedes alguna vez de un Estado independiente cuyos habitantes tengan que inscribirse en el Estado “vecino” (ocupante y agresor), sin lo cual no obtendrían nunca papeles ni existirían oficialmente?”
*“Las dos partes (Hamas e Israel) afirman que abren fuego en situación de legítima defensa. Sabemos que la guerra es una prolongación de la política por otros medios. La política de Israel está clara (si no es usted consumidor de los medios de comunicación israelíes): aislar todavía más la Franja de Gaza, oponerse a toda posibilidad de unión palestina y desviar la atención de la ofensiva colonialista acelerada en Cisjordania. ¿Y Hamas? Desea reforzar su posición en tanto que movimiento de resistencia tras los golpes que ha sufrido como movimiento de gobierno. Tal vez piensa que puede verdaderamente cambiar toda la estrategia de la dirección palestina frente a la ocupación israelí. Tal vez quiere que el mundo (y los Estados árabes) salgan de su sopor”.
*“(Se dice que) Israel suministra agua, electricidad, alimentos y medicamentos a Gaza. No, no los suministra. Vende 120 megavatios de electricidad a precio de oro, no más de un tercio de la demanda. En la factura se deducen los costos aduaneros que Israel recauda sobre las mercancías que llegan a sus puertos y se destinan a los territorios ocupados. Los alimentos y medicamentos que adquieren los comerciantes palestinos, también a precio de oro, entran en Gaza por pasos fronterizos controlados por Israel”.
*”De acuerdo con el Gisha, Centro Jurídico para la Libertad de Movimientos, en 2012 la Franja de Gaza adquirió productos israelíes por un valor de 1.300 millones de shekels (cerca de 280 millones de euros). Lo que hace que Gaza sea también un mercado cautivo de Israel!.
*”En cuanto al agua, Israel ha impuesto una economía autárquica sobre el agua en Gaza; es decir, que los gazatíes deben contentarse con el agua de lluvia y las aguas subterráneas que recogen en su territorio. Israel, que impone una cuota de agua a los palestinos, no les deja que compartan las fuentes de agua de Cisjordania con la Franja de Gaza. Como consecuencia, la demanda sobrepasa a la oferta, y hay un bombeo excesivo. El agua de mar se infiltra en las capas freáticas, lo mismo que las aguas residuales de canalizaciones vetustas. El 95 % del agua de Gaza no es apta para el consumo. Y sobre la base de acuerdos pasados, Israel vende 5 millones de metros cúbicos de agua a Gaza (una gota de agua en el océano)”.
*“(Se dice que) Israel no identifica más que blancos legítimos. ¿Las casas de los miembros de Hamas, jóvenes o ancianos, son bombardeadas –con o sin niños dentro– y según el ejército, serían blancos legítimos? ¿Hay una casa judía en Israel que no albergue a un oficial que haya participado en planificar o lanzar una ofensiva? ¿O un soldado que no haya disparado o vaya a disparar sobre un palestino?”
*”(Se dice que) Hamas utiliza a la población como escudos humanos. Si no me engaño, el Ministerio de Defensa se encuentra bien metido en el corazón de Tel Aviv, cuando se trata del principal “centro de guerra” del ejército. ¿Y qué decir de la base de adiestramiento militar de Glilot, cerca del gran centro comercial? ¿Y de la sede del Shin [Servicio de Información] en Jerusalén, que linda con un barrio residencial?”
Este es un punto importante en la cuestión. Porque aunque sea cierto que Hamas utiliza tanto a niños como a civiles de escudos humanos –una actitud abominable en cualquier circunstancia- no es menos cierto que el atacante está obligado a cuidar de no excederse en el uso de la respuesta. En tal sentido, un trabajo de la BBC recuerda que el Protocolo Adicional a la Convención de Ginebra para la Protección de las Víctimas de Conflictos Armados “indica en el punto siete de su artículo 51 que ´las partes en conflicto no deben dirigir el movimiento de la población civil o de individuos civiles para proteger objetivos militares de ataques o para evitar operaciones militares´”.

¿Qué pasaría si fuerzas de seguridad de cualquier país en respuesta a acciones violentas disparan sobre civiles y los matan? Porque esto sería disparar a mansalva sobre rehenes. En noviembre de 1985 integrantes del grupo guerrillero M-19 ocuparon el Palacio de Justicia de Colombia, en Bogotá, y tomaron de rehenes a todos los ocupantes. Tras 27 horas de infructuosas negociaciones efectivos militares intentaron recuperar el edificio a los balazos. El saldo fue de 98 muertos, entre ellos once miembros de la Corte Suprema. La toma fue calificada como “holocausto” y “masacre” por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El hecho es también conocido como el Holocausto del Palacio de Justicia. En Argentina se conoce como la Masacre de Ramallo a la toma de rehenes en un intento de robo a la sucursal del Banco Nación de esa localidad bonaerense en setiembre de 1999. Tres asaltantes, al no poder concretar el robo, tomaron seis rehenes. Al cabo de varias horas lograron que les entregaran un auto para poder huir. La policía disparó y mató a dos de los rehenes. Todavía horrorizan las imágenes en los noticieros de la época. Tanto como las de chicos baleados en Gaza, porque el horror no tiene medida ante lo inexplicable.

1 de Agosto de 2014

Israel Palestina parte V: En busca de una salida

El Conflicto en Medio Oriente tiene aristas intrincadas y que hasta al Papa le costaría resolver, al menos el corto plazo. Pero no es menos cierto que otros conflictos que también parecían imposibles se terminaron revolviendo. La pacificación en Irlanda del Norte entre el IRA, el Ejercito Republicano Irlandés, y el gobierno británico es uno de ellos. El de Colombia entre el poder central y la guerrilla de las FARC camino de serlo. Cierto que no se pueden comparar, pero es bueno tenerlo en cuenta.
En junio 2009 Obama, recién llegado a la Casa Blanca y con todas las ínfulas por completar la tarea que sus antecesores demócratas no habían logrado, tuvo un par de gestos que prometían cambiar la ecuación en la región: fue a Egipto donde brindó el famoso Discurso del El Cairo. Todavía entonces se mostraba orgulloso de llevar “los mejores deseos del pueblo estadounidense y un saludo de paz de las comunidades musulmanas de mi país” y se daba el lujo de saludar con un “assalaamu alaykum”. (http://www.whitehouse.gov/the_press_office/Remarks-by-the-President-at-Cairo-University-6-04-09)
A principios del 2009 había designado a George Mitchell como el negociador ante israelíes y palestinos. Mitchell había logrado unos años antes la paz definitiva en el Ulster, si había podido con el empecinamiento de británicos, protestantes y católicos, quizás iba a lograrlo entre dos pueblos de origen semita y una religión que tiene las mismas raíces. Pues, no, se fue con las manos vacías y casi al borde del papelón.
Ante cada intento de negociar impulsado por Washington, el gobierno derechista de Israel respondía con la ampliación de los asentamientos y Hamas con cohetes. O al revés, que viene a significar lo mismo.
El ya nombrado Norman Finkelstein habla claramente de las cuestiones legales implicadas en la región y entre ellas menciona específicamente la Resolución 242 de la ONU, que ordena volver a las fronteras previas a 1967. También recuerda la necesidad de garantizar el regreso de los refugiados, a pesar del tiempo transcurrido. http://www.youtube.com/watch?v=T3R0Mp6a6zg&feature=player_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=58AMrFTW3Gc&feature=player_embedded
Finalmente, Finkelstein puntualiza que la Corte Internacional de Justicia de La Haya se expidió oportunamente en contra de la construcción de los muros. «La corte considera que la construcción del muro y su régimen asociado crean un hecho consumado sobre la base de que podría convertirse en algo permanente, en cuyo caso, independientemente de la caracterización formal que ha dado Israel, equivaldría a una anexión de hecho», afirmó el tribunal. «Esa construcción, junto con medidas tomadas anteriormente, impidieron gravemente el ejercicio del pueblo palestino a la autodeterminación», agregó la CIJ.
En noviembre de 2012, y con 138 votos a favor, nueve en contra y 41 abstenciones, la Asamblea de Naciones Unidas aprobó la admisión de Palestina como Estado Observador. No se pudo incorporar como estado pleno porque para eso se necesitaría el voto de los cinco miembros del Consejo de Seguridad, y el trámite se demora para no obligar a EE UU a tomar una decisión comprometida. Israel y Estados Unidos se encontraron muy solos –con unas naciones del tamaño de una servilleta de Oceanía y Canadá, Panamá y república Checa- en la Asamblea General de la ONU frente a un amplísimo consenso de países de todos los continentes.
Israel se viene quedando con la sola compañía de Estados Unidos en foros internacionales y son muchos los que dentro y fuera de su territorio se preocupan por lo que entienden ubica al estado judío como un paria del mundo. Incluso toman en cuenta al muro y al trato que se le da a Gaza para hablar lisa y llanamente de apartheid.
La Sudáfrica del apartheid también fue un paria internacional hasta que puso fin al segregacionismo. La dirigencia afrikaneer –población europea emigrada a África del Sur que tomó el control y sometió a la mayoría negra durante siglos- percibió que le resultaría más provechosa una salida consensuada con la mayoría negra (y también con la mayoría de los países del mundo, en verdad). El blanco Frederik de Klerk acordó con el negro Nelson Mandela iniciar un nuevo proceso plagado de incertidumbres pero auspicioso. Hace justo dos décadas, en mayo de 1994, el ex guerrillero que había pasado 27 años preso del régimen asumió la presidencia y De Klerk fue su vice en elecciones libres. La colaboración de ambos permitió la creación de la primera democracia multirracial y recibieron el Premio Nobel de la Paz. Mandela, que murió en diciembre de 2013, podía haber tenido argumentos para emprender una venganza contra los europeos que habían humillado y masacrado a su pueblo por centurias. Pero apostó a la convivencia.
Algo similar puede decirse del boliviano Evo Morales, quien fue campesino y dirigente cocalero. Dos lacras condenables: indio aymara y además cultivador de la planta que para su cultura es ritual pero en el “mundo civilizado” sinónimo de un negocio prohibido. Pero además, Morales es uno de los líderes del MAS, el movimiento al socialismo.
Los pueblos originarios de América sufrieron esclavitud, persecución y directamente genocidio desde la llegada de los españoles al continente. Cuando se constituyó Bolivia, el libertador Simón Bolívar pensó en un país de blancos y no contempló especialmente la existencia de los indígenas. Hasta la Revolución de 1952, las leyes no permitían que indios –y mujeres- pudieran votar libremente. Los pueblos aborígenes ni siquiera podían circular por la misma vereda que un blanco o sentarse en los mismos bancos de una plaza. Algo parecido al segregacionismo estadounidense hasta bien avanzada la década del 60, que jamás hubiera aceptado en la posibilidad de un negro como inquilino de la Casa Blanca, y sin embargo…
Fueron muchas las críticas que se hicieron sobre la experiencia de gobierno-hasta por la forma de vestir- desde que Evo llegó al Palacio Quemado, en 2006. Y ya cumplió un récord para un país tan acostumbrado a la inestabilidad y los golpes de estado.
Con una lucha tremenda, Evo logró aprobar una nueva carta magna y avanzó sobre los sectores más retrógrados y racistas de Bolivia. La respuesta fue la creación del Estado Plurinacional donde se reconocen 36 nacionalidades entre originarias, inmigrantes e implantadas (como los negros). El preámbulo de la Constitución del Estado Plurinacional dice taxativamente: “En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia”.
Suena a inocente y habrá quienes traten a este intento de comprensión de un drama actual como de naíf. ¿Será este un modelo posible para Medio Oriente? Seguramente se necesitan liderazgos positivos para lograrlo. Y dos sociedades con la madurez suficiente como para entender que la paz es el mejor negocio. El cineasta Dror Moreh sentó ante una cámara a los últimos seis directores del Shin Bet, el servicio de inteligencia de las Fuerzas de Defensa Israelíes. Con sus diferencias, estos hombres a quienes no le tembló el pulso en los frentes de batalla y los palestinos, coinciden en el documental The gatekeepers, Los guardianes (http://www.teledocumentales.com/the-gatekeepers/ )en que esta es una guerra que no hay modo de ganar en términos militares. Algo así como que la política debería ser continuación inevitable de una guerra sin fin.
Las últimas encuestas indican que en Israel una abrumadora mayoría acepta y sostiene la ofensiva sobre Gaza que encara el gobierno. En Gaza pudiera ocurrir algo similar, porque la guerra solo genera odio. Pero un liderazgo no se construye solo leyendo encuestas.
La civilización no se entiende sin los infinitos aportes que ha hecho y hará el pueblo judío. Pero tampoco sin los palestinos. La pregunta es ¿Cómo hacer entonces?

1 de Agosto de 2014

¿Útimo bondi a Finisterre?

¿Útimo bondi a Finisterre?

Entre los inventos argentinos figura en primer lugar el colectivo. No queda bien clara la razón de que aparezca en la misma lista que integran el dulce de leche y la birome, porque en realidad buses para el transporte urbano había en todas las ciudades del planeta cuando comenzaron a rodar los primeros carromatos vernáculos hace ya cerca de 100 años. Es curioso que el término popular con el que se los denomina en Buenos Aires venga del portugués. Bonde, según coinciden varios conocedores del asunto, es una palabra derivada en el habla popular de Brasil de la inglesa «bond», bono, y la pronunciación suena bastante parecida a «bonyi». Más curioso es cómo fue que «bonde» terminó por significar al ómnibus urbano.
Algunas versiones indican que a principios del siglo XX comenzaron a circular tranvías en San Pablo. Las empresas propietarias eran británicas y los vehículos tenían a un costado el precio del viaje y la palabra «bond», por el costo del pasaje. Otras explicaciones quizás más documentadas, recuerdan que la no menos inglesa compañía de tranvías de Río de Janeiro lanzó en 1876 acciones (bonos, bonds, o sea bondis) para ampliar al recorrido hacia el Jardín Botánico carioca. Así fue que bondi definió al tranvía en Brasil y al colectivo en la Argentina.
Tanta introducción bien a cuento para volver sobre el fallo del juez de Nueva York Thomas Griesa y la forma en que en Italia denominan a esta controversia. Para los medios especializados de allá –conviene recordar que en la península itálica había 400 mil pequeños ahorristas que habían comprado bonos argentinos defolteados en 2001– se trata de la crisis de los Tango Bonds, que ahora vuelven a ser noticia por las dificultades para ser cobrados.
En el mundo de las finanzas es usual este tipo de simplificaciones. El gobierno argentino entiende que no habría que usar la palabra «default». Y más allá del «mainstream» periodístico internacional, que se burla de esta aclaración, comienzan a aparecer voces que coinciden con la óptica de la Casa Rosada. Por eso ya hay quienes hablan de Efecto Tango.
La reminiscencia al llamado Efecto Tequila de hace justo 20 años o el Efecto Caipirinha del 1999 es obvia. Por eso será que el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega se apresuró a declarar que lo de Argentina es un «impasse» y no de default, porque el país «está pagando». Se trata, añadió Mantega, de una «situación sui generis porque quien está impidiendo hacer el pago es un juez estadounidense».
Miriam Leitão, corresponsal de O Globo en Buenos Aires, especificó en una columna lo que cada uno de los bailarines de este tango peligroso pierde con el «calote» argentino. Y luego de detallar la situación que percibe para los holdsin y los holdsout, para la Argentina e incluso para Nueva York como plaza financiera internacional, Leitão considera que este «tampoco es un buen escenario para Brasil. No habrá contagio financiero o cambiario como en otras crisis de deuda, pero los efectos van a empeorar un poco más la débil coyuntura brasileña.» Fundamentalmente por la reducción del comercio y las exportaciones hacia este lado.
En tierras aztecas, la agencia Ansa rescató reflexiones de Raúl Feliz, del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), para quien el impacto de los Tango Bonds «será mucho menor que en 2001», cuando los mercados internacionales temblaron por la moratoria de la deuda decretada por Adolfo Rodríguez Saá. «Lo más probable es que el default selectivo se mantenga casi al final de este año» y que el país «regrese a los mercados de capitales el próximo año».
También José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico de México, piensa que un «default selectivo no significa que Argentina carezca de solvencia económica». Para el experto sólo habría un Efecto Tango si por alguna razón el gobierno argentino se viera obligado a pagar de inmediato el total de la deuda.
Tanto brasileños como mexicanos saben de lo que hablan. La crisis de la deuda mexicana fue la que en 1982 desencadenó una seguidilla de situaciones dramáticas en el resto de los países latinoamericanos que golpeó de lleno en la Argentina que intentaba retornar a la democracia con Raúl Alfonsín. ¿Cuántos de los temores de aquella sociedad –que estaba atormentada por haber asumido el enorme peso descubrir los horrores represión genocida– habrán terminado por quitarle espesor a la demanda de que se revisara la validez de cada peso que la dictadura había generado como deuda?
México tendría otra crisis, como la más profunda de 1994 cuando recién tomaba el cargo Ernesto Zedillo y daba sus primeros pasos el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN o NAFTA según las siglas en inglés) con Estados Unidos y Canadá. El Efecto Tequila era un golpe al corazón del modelo neoliberal que se había extendido desde el Consenso de Washington y generó una pequeña oscilación en Argentina que, sin embargo, pudieron atravesar el presidente Carlos Menem y su inefable ministro Domingo Cavallo.
Pero como un temible buscapié, los problemas financieros se extendieron y tres años más tarde los hasta ese momento «exitosos» Tigres Asiáticos (Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán) entraron en bancarrota en la llamada crisis del Sudeste Asiático. En 1998 el Efecto Vodka provocó otro vendaval, con origen en Rusia y una secuela calcada de pérdida de reservas, devaluación de la moneda y mayor desocupación.
En 1999 la crisis se introdujo en América del Sur con el Efecto Caipirinha, que esta vez sí impactó de lleno en la Convertibilidad. El real, creado cinco años antes por el presidente Fernando Henrique Cardoso, fue devaluado y arrastró a la baja los precios de los productos brasileños, con lo que se afectó directamente la competitividad argentina. Lo demás es historia conocida: un alza incontenible del desempleo, deslocalización de empresas hacia Brasil y la venta final de lo que quedaba del patrimonio nacional en un último intento por salvar el «1 a 1». También un crecimiento geométrico de la deuda para tapar agujeros con consecuencias que aún se están pagando.
Es interesante revisar archivos para descubrir lo que decía entonces Standard & Poor’s, la misma calificadora que ahora se apuró a colocar a los bonos argentinos como en default técnico. En julio de 1999 una analista de S&P, Lacey Gallagher pudo decir que había decidido mantener la calificación argentina como favorable ya que no veía riesgos de una devaluación y «es remota la posibilidad de que se presenten dificultades» en el pago de la deuda. «Es posible que la Argentina sufra una recesión, pero desecho la posibilidad de una devaluación», abundó Gallagher para culminar en que «los países de peor calidad crediticia en la región han sido y seguirán siendo los más afectados por la crisis. Particularmente Venezuela y, secundariamente, Brasil.» A principios de ese año Hugo Chávez había asumido su primera presidencia, votado mayoritariamente entre otras cosas porque ofrecía algo diferente al electorado.
Los sacrosantos mercados parece que ahora coinciden con el ministro Axel Kicilloff, su colega brasileño y los analistas mexicanos. Porque no hubo ayer una caída estrepitosa de las bolsas internacionales e incluso se registraron levísimas alzas en Malasia, Australia y Nueva Zelanda. Hubo caídas en Europa –con un máximo del 2,1% en Madrid– pero lo curioso es la razón por la que se explica esta baja. Para el diario mexicano El Financiero, asociado a la agencia Bloomberg, «las bolsas europeas reportaron caídas al cierre de operaciones con la bolsa Lisboa y Frankfurt encabezando las pérdidas, arrastradas por el hundimiento en las acciones del Banco Espirito Santo y de la firma deportiva Adidas, luego de que ambas empresas reportaran resultados decepcionantes del segundo trimestre». Tiempo Argentino viene publicando la zaga del banco portugués, en la picota desde que la familia propietaria está investigada por un presunto vaciamiento de la entidad.
Sobre los Tango Bonds, El Financiero apunta apenas que «las noticias de que Argentina entró en cesación de pagos, luego que falló un acuerdo con los acreedores conocidos como ‘fondos buitre’, y la preocupación porque las tasas de interés suban en Estados Unidos antes que lo esperado causaron nerviosismo entre los inversionistas».
En ese mismo año de 1998, y mientras los rusos padecían la resaca del Efecto Vodka, Los Redonditos de Ricota lanzaban el álbum Último bondi a Finisterre. En latín, «finis terrae» significa el confín de la tierra, para decirlo en términos elegantes.
Es posible que, premonitores, la banda del Indio Solari y Skay Beilison haya advertido que el «último bono hacia el fin del mundo» habría ver la luz más temprano que tarde. En eso estamos.

Tiempo Argentino, 1 de Agosto de 2014