Para Donald Trump, los aranceles resultan ser la continuidad de la guerra por otros medios. Y le acaba de declarar la guerra no sólo a Brasil, con la excusa de defender a su amigo Jair Bolsonaro, sino a sus principales socios estratégicos, a los que prometió aplicar tarifas de entre 30 y 40% desde el 1 de agosto si no se doblegan a sus demandas. En este marco, el 50% contra el gigante sudamericano no representa tanto más que el 35% que anunció para Canadá, el 30% a la Unión Europea y México, el 25% a Japón y Corea del Sur o, puntualmente, el 200% contra productos farmacéuticos australianos. El caso de Brasil tiene otro aditamento geopolítico: esta semana se realizó en Río de Janeiro la XVI Cumbre de los BRICS, donde los países que integran ese bloque avanzaron en la discusión, entre otras “menudencias”, del sistema de comercio mundial, la desdolarización y la condena del uso coercitivo de medidas unilaterales, como precisamente esta amenaza Trump. No olvidaron en el documento final la situación en los territorios ocupados de Palestina y Gaza. Y en todos estos aspectos, el anfitrión de ese encuentro fue figura descollante, aun teniendo que lidiar contra un frente interno tortuoso.
Habrá que decir que esta guerra de Trump se plantea como una nueva batalla de la que anunció desde el día que regresó a la Casa Blanca, en enero pasado, cuando en su discurso inaugural abundó en loas al 25º presidente, William McKInley, que “hizo a nuestro país muy rico, a través de aranceles y talento”. McKinley, también, fue expansionista (Cuba, Puerto Rico, Guam, Filipinas) y murió baleado por un joven anarquista en 1901, pero esa es otra historia.
Habrá que decir igualmente que tal vez la primera guerra contra los BRICS fue la de los Doce Días contra Irán, comenzada por Israel el 13 de junio pasado y culminada luego del bombardeo de EE UU a la planta nuclear de Fordow y la réplica persa en la base de Al Udeid, en Qatar. Esta segunda etapa, en cuanto al gobierno de Lula, resulta una defensa burda e irrespetuosa del exmandatario brasileño, imputado por el intento de golpe de estado de enero de 2023. Mientras Trump habla de una caza de brujas, el Supremo Tribunal Federal analiza la detención del exmandatario por riesgo de fuga y el gobernador de San Pablo, Tarcisio Gomes de Freitas sugiere que si lo dejan viajar, Bolsonaro soluciona el tema directo con Trump.
Foto: Xinhua
El inquilino de la Casa Blanca, en tanto, fue muy activo estos días en cartas publicadas en su red Truh Social a los jefes de Estado de una veintena de naciones avisando de qué venía la cosa. La titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respondió -sumisa- al anuncio de las tarifas para la región que “la UE prefiere invariablemente alcanzar el acuerdo con EE UU mediante negociaciones, lo cual muestra nuestra adhesión al diálogo, a una asociación transatlántica estable y constructiva”. El mes pasado, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, pasó un papelón cuando intentó una bilateral con Trump y lo dejaron pagando. El premier canadiense, Mark Carney, que ganó la elección con la promesa de que no cederá a la presión de convertirse en el 51º estado de EE UU, cuando la cumbre del G7 en la ciudad de Kananaskis dijo que habían iniciado conversaciones para llegar un acuerdo antes del 9 de julio, la fecha tope que se había fijado Trump. Pero este viernes el empresario inmobiliario recurrió en una misiva pública al argumento del tráfico de fentanilo a través de las fronteras par aplicar el 35% de tasa. Lo mismo le dice a la presidenta mexicana, Claudia Scheinbaum, aunque le hace precio: 30%.
Lula, por su parte, tiene pocas chances de ir a negociar a Washington, aunque quisiera. Cosa difícil porque implicaría aceptar términos que el exdirigente metalúrgico no está dispuesto a hacer. Sus primeras menciones al hecho destacaron que Trump “esta muy mal informado” sobre los cargos contra Bolsonaro, al que llamó “aquella cosa cobarde” que preparó el golpe cuando Lula recién asumía su tercer mandato. Por otro lado, si bien es cierto que los aranceles impactarían de manera importante, EE UU representa el 12% de las exportaciones brasileñas, “menos de la mitad de las ventas a China”, destaca a la cadena CNN el economista André Perfeito. El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Favaro ya adelantó que Brasil buscará mercados alternativos para sus productos en Oriente Medio y el sur de Asia. Ventajas de estar en los BRICS.
Los medios argentinos ya comenzaron a hacer evaluaciones sobre el impacto que podría tener en el país el golpe arancelario contra el Brasil de Lula. Por el incremento de ofertas brasileñas hacia este lado de la frontera, pero también por la posibilidad que se le podría abrir a la Argentina en el mercado estadounidense. No es de descartar que Javier Milei busque avanzar en las migajas geopolíticas que vislumbra, como es el sueño húmedo de las elites que representa. Es decir, ser la cabeza de puente del imperio angloestadounidense en América del Sur en lugar de Brasil, que ocupó ese lugar desde la Segunda Guerra Mundial, cuando de este lado Juan Perón pugnaba por la integración y mayores grados de independencia. Milei, que espera ansioso una carta de Trump, hizo los deberes en la cumbre de Mercosur con el intento de petardear la integración.
Las denuncias de Francesca Albanese que Israel y EE UU no quieren oír
La Casa Blanca anunció el miércoles sanciones contra la relatora especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, a la que acusa de haber llevado a cabo una «campaña de guerra política y económica» contra Estados Unidos e Israel que «ya no será tolerada». Fue el secretario de Estado, Marco Rubio, quien dio el aviso, mediante un comunicado en el que fustiga «sus ilegítimos y vergonzosos esfuerzos para impulsar la acción del Tribunal Penal Internacional (TPI) contra funcionarios, empresas y ejecutivos estadounidenses e israelíes». No sólo eso, Rubio se justifica en que «ni Estados Unidos ni Israel son parte del Estatuto de Roma», por lo que la abogada italiana comete «una grave violación de la soberanía de ambos países». Y en esa bolsa mete como antecedente la recomendación de las órdenes de arresto del TPI contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa Yoav Gallant que La Haya dictó en mayo de 2024. ¿Cuál es el pecado de Albanese? Investigar, recopilar información sobre crímenes cometidos por tropas israelíes en el marco de la ocupación ilegal de ambos territorios y especialmente de la ofensiva desatada tras los ataques de grupos islamistas el 7 de octubre de 2023. El pasado 3 de julio, en una intervención en el Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, Albanese denunció que «Israel es responsable de uno de los genocidios más crueles de la historia moderna». Y agregó: “la situación en los Territorios Palestinos ocupados es apocalíptica”, para luego dar una lista de corporaciones que no solo son partícipes necesarios en las matanzas sino que se benefician directamente del genocidio. En su informe, nombra a más de 60 empresas involucradas en el apoyo a los asentamientos israelíes y las acciones militares en Gaza. Entre ellas, IBM («que permite a Israel la recolección y almacenamiento de datos biométricos de los palestinos», dice) y Microsoft, que facilita su tecnología en operaciones militares. Amazon y Google colaboran en programas de gestión y Palantir suministró inteligencia artificial a las FDI. Las firmas más obvias son las de provisión de armamento y equipamiento, como la estadounidense Lockheed Martin, que fabrica los aviones de combate F-35, y FANUC Corporation de Japón. También figuran las petroleras BP y Chevron, las entidades financieras BNP Paribas, Barclays, Allianz y los fondos Blackrock y Vanguard, que, dice Albanese “han canalizado miles de millones de dólares en bonos del tesoro y hacia compañías directamente involucradas en la ocupación y el genocidio israelí”.
Aziz Salmone Fall, politólogo, cineasta y activista senegalés-egipcio, se siente cercano al país por más de una razón. Aquí murió un sobrino, Massar Ba, en circunstancias no esclarecidas del todo; es la patria de Ernesto Guevara; y aquí surgieron proyectos como el peronismo. Docente en las universidades UQAM (Quebec en Montreal) y McGill, también de Canadá, fue invitado a una conferencia en la Universidad Nacional de Avellaneda en el marco de la celebración del Día de la Organización de la Cooperación del Sur (OCS), y desde su alojamiento porteño se sorprendió por la concentración de símbolos de la aristocracia en el Cementerio de la Recoleta y con una estatua al líder del MPLA y primer presidente de Angola, Agostinho Neto, justo enfrente.
“La cuestión en todo el mundo -reflexiona- es que estamos pasando de un período monopolista a uno oligopólico, donde la ostentación de la plutocracia y los oligarcas prevalece cada vez más. En Argentina es un microcosmos de la brutalidad del sistema mundial”.
-¿La brutalidad?
-Se trata de una violencia estructural basada en el eurocentrismo. Es una mezcla de problema psicocultural pero también político y económico. Hay un pequeño estrato de la población que quiere seguir siendo europeo.
-Borges decía que se sentía como un europeo en el exilio.
-Esta la creencia de que siguen siendo europeos, mientras los propios europeos están cambiando.
-En Buenos Aires y las grandes ciudades sí, pero en el resto del país no es tan así.
-Hay un estrato en el centro de la burguesía que quiere parecerse a Europa. Es lo que (el peruano Aníbal) Quijano llama colonialidad. Es más complejo que el colonialismo porque si el colonialismo desaparece, este culturalismo no va a desaparecer. Borran el hecho de que la clase media y la población pobre también vinieron de Europa y son la gran mayoría blanca, pero cuando son pobres, se les considera como negros. Cuando se habla con afrodescendientes dicen eso, que sus colegas son los argentinos pobres.
-¿Que cambió en Europa?
-Cuando se une con una moneda común y el espacio Schengen surge una Europa diferente al fantasma y la narrativa que existe en Argentina. Es una aceptación más abierta de la inmigración incluso europea, con la integración del Este y las demás antiguas colonias como constitución de una Europa moderna. El argentino todavía mira a otro latinoamericano como inferior. Durante la Guerra de Malvinas, todo el sur global apoyó a la Argentina viendo que Gran Bretaña había atacado a uno de los nuestros. No fue algo ingenuo. Sabíamos que era una estrategia militar. Sin embargo, la Argentina no se siente parte de ese sur global. El espíritu de la nación Argentina moderna es el peronismo. Es nacionalista y cree que el desarrollo es posible a partir de la sustitución de importaciones, pero imbricado en eso persiste una creencia eurocéntrica no admitida. Es algo difícil porque es una creencia de este país. Y la izquierda argentina está muy ligada a eso.
-¿Eso implica que la izquierda argentina es eurocéntrica?
-No, no. Digo que parte de ello es inconsciente y es un problema psicológico. Creciste creyendo que somos europeos en el exilio. Entonces, incluso si eres peronista, es un problema inconsciente y psicológico. Parte de la izquierda no admite que esto es así. Cuando a mis camaradas de izquierda de la Argentina les digo que mi hijo se llama Che ellos se ríen y les digo: «Mira, el Che fue a hacer la revolución a otra parte, no acá”.
-¿Creés posible que sectores mayoritarios de la Argentina acepten incluirse en un proyecto del sur global?
-Argentina está llamada a ser líder del sur global. Y el rechazo del gobierno de Milei a participar en el BRICS nos permiten analizarlo. El proyecto BRICS tiene el potencial de crear un espacio multipolar, pero la realidad es que estamos en un espacio pluripolar, y si Argentina y Brasil aceleran su integración, junto con Chile, pueden ser una potencia industrial ecológica increíble.
-El proyecto de Perón, Getulio Vargas y Carlos Ibáñez del Campo, la alianza ABC.
-Una gran idea. Pero Argentina debe aceptar la realidad geográfica, su realidad histórica y asumir el rol de liderazgo para no dejárselo a Brasil.
-¿Por qué no?
-El liderazgo natural de Brasil se debe a su tamaño. Tu tienes un potencial de inteligencia y de know how y eso sigue siendo importante. Pero si las élites siguen creyendo que Argentina es una provincia de Estados Unidos, una colonia dentro de la colonia, es un callejón sin salida. La realidad del nuevo sistema mundial es que tienes el potencial del Pacífico a partir de la posición de Chile, de ahí se podría generar una transformación y desvincularse, que es una palabra muy importante.
-¿Desvincularse del sistema global?
-Puedes permanecer siendo capitalista, pero hay que hacer una desvinculación selectiva de parte del mercado y esto tiene que ver con poder ser autosuficiente en términos de alimentación, ser capaz de tener tu propia moneda, tu propia tecnología y defensa militar. Pero si mantienes, como en Argentina, el vínculo con el norte, siempre estarás en ajuste estructural por el Fondo Monetario, por el Banco Mundial. Países que se han desvinculado en la historia -Estados Unidos de Gran Bretaña, Alemania, Japón, China o incluso Suiza- lograron construir su propia economía y reconectarse más tarde en el sistema de mercado mundial.
-El problema son las élites argentinas.
-Argentina no es Israel, pero está la idea de que así como Israel es Europa en Oriente, Argentina es Europa en Latinoamérica. Canadá tiene en su moneda una imagen del rey británico, pero mantiene un alma nacional. En Argentina ese alma nacional se ve solamente cuando llega el fútbol. ¿Cómo es posible que ese alma nacional aparezca solamente con el fútbol y no en la economía? Mi sueño es ver la misma reacción que cuando Perón estaba en prisión y la gente vino a rescatarlo.
-Este año se cumplen 80 años de ese momento.
Foto: Pedro Perez
-Sí, son ciclos. También se cumplen 80 años del fin de la Segunda Guerra, del sistema de las Naciones Unidas. No es nada, para nosotros, los africanos, no es nada. Yo soy africano y naturalmente soy optimista. Pero ese optimismo tiene que trasladarse a una conciencia social, a una conciencia histórica y a un compromiso que falta, especialmente de la izquierda. Porque hoy el fascismo internacional está mucho más unido que la izquierda.
-¿Cómo se ve a Perón en África?
-Somos de una generación que tuvo la gran suerte de aprender de Raúl Prebish y de Perón. Pero también de las escuelas de dependencia, Fernando Henrique Cardoso, Günder Frank, Celso Furtado. Un corpus de dignidad soberana y coraje. Pero el problema fue la concepción del desarrollo. No se entendió que la acumulación necesita una desvinculación.
-El kirchnerismo fomentó una asociación con Brasil y Venezuela para desvincularse de esos mercados.
-Fue un intento muy valiente pero el momento histórico no fue favorable. África, por ejemplo, estuvo totalmente sujeta al ajuste estructural. Solo parte de Asia pudo escapar, China. Estos intentos se hicieron en un momento de gobernanza gerencial tecnocrática, donde el margen de maniobra para esta desconexión era pequeño porque el capital global se movía hacia la financiarización. Fue suicida que los países latinoamericanos fueran solos. Ésa es una de las explicaciones también del fracaso de la izquierda latinoamericana.
-¿Qué pasa con África? ¿Cuál es el futuro del Sahel?
-Mientras ustedes experimentaban el progreso de la izquierda, África colapsó. El fin de apartheid fue un compromiso de la burguesía negra. Pero hemos adoptado una política de ajustes estructurales autoinfligidos. Sudáfrica, que se suponía que sería la locomotora, se descarriló del proceso. Luego, la explosión de la Unión Africana tras el asesinato de (Muhammar) Khadafi cometido por la OTAN y Francia generó una proliferación de armas a las fuerzas yihadistas instrumentalizadas por el Pentágono y Francia. Los militares de Burkina Faso, Mali y Niger entienden el síndrome del piromaníaco y el bombero.
-¿Cómo es?
-Los gobiernos occidentales crearon inestabilidad para prevalecer como padrinos geopolíticos, porque perdieron la capacidad económica para evitar la cooperación de África con China. He dado 25 años de mi vida con una red de 22 abogados en defensa de Thomas Sankara, que lideró la última revolución en África Occidental y que es imitada en África. (El domingo pasado) debería haber estado en Burkina Faso para la inauguración del mausoleo de Sankara. Fui el responsable de pedir la exhumación de su cuerpo para un estudio forense. No fui porque puse como condición que se realice la extradición de Blaise Compaoré, el jefe de Estado que mató a Sankara, desde Costa de Marfil, donde está protegido por Francia y Françafrique. Compaoré es responsable del yihadismo en la región. Las Juntas tienen un discurso nacionalista populista en los tres países. Han cortado relaciones con la antigua potencia neocolonial, Francia y EEUU, se relacionan con Rusia y restringen los derechos humanos, los partidos políticos, las democracias, con el pretexto de la guerra. La pregunta ahora es por qué no hablan con auténticas fuerzas revolucionarias progresistas.
Thomas Sankara, asesinado en octubre de 1987.
-¿Por qué?
-Hay dos posibilidades. Una es porque no pueden abrir un nuevo frente atacando Compaoré, Françafrique, Francia y Costa de Marfil. Otro motivo es que son usurpadores de un discurso panafricanista para perpetuarse en el poder a través de la guerra. No puedo decir cuál es, pero ahora en nuestro propio movimiento estamos divididos. Algunos dicen que tenemos que apoyar al Sahel y acelerar el proceso de integración y otros dicen que no hay razón para detener la democracia y dejar que sólo los militares controlen los estados.
Foto: Pedro Perez
-¿Cuál es el papel de Rusia?
-Ucrania apoya a las fuerzas yihadistas y Rusia a la AES (Alianza de Estados de Sahel). Rusia es un territorio enorme, muy rico y apetecido por los europeos. Desde los tártaros, de Napoleón, de Hitler. Pero al fin de la Ia Guerra Mundial hubo otra guerra, cuando todos los europeos atacaron a Rusia, en 1918 y 1919. Esta es la verdadera II Guerra Mundial.
-Contra la Revolución.
-Contra los bolcheviques. Los rusos nunca olvidan eso. Nunca. La Unión Soviética fue un aliado natural de África durante la descolonización. Gracias a Cuba y Rusia cayó el apartheid. En 1991 los rusos estaban divididos y los de Yeltsin querían unirse a Europa. Otros, nacionalistas pero no progresistas, querían permanecer como rusos. La crisis de Ucrania es una guerra proxy de la OTAN. La nueva Rusia, la Rusia de los oligarcas, se vuelve compleja con la crisis en República Centroafricana, desestabilizada por Francia y una parte del régimen se alía con los mercenarios rusos. Los nuevos estados panafricanos van a sobrevivir solamente si Rusia los apoya. Aparte de esto, el capitalismo necesita la guerra cuando está en crisis. Y muchos quieren una África sin africanos. La África de los recursos, de los oligopolios.
Elon Musk le declaró la guerra abierta al titular de la Corte de Brasil, Alexandre de Moraes, y ya que está al presidente Lula da Silva, mientras deja en claro que juega todas las fichas por Donald Trump en las presidenciales su país de adopción. El dueño de la red X prometió en su cuenta personal que desde hoy publicará “la larga lista de crímenes” que según él cometió el magistrado, al que califica de dictador y “fraude”. En posteos anteriores, el empresario sudafricano-estadounidense había salido en defensa de su competidor de Telegram, Pavel Durov, detenido por unos días en Francia (ver aparte), argumentando en favor de la libertad de expresión irrestricta en la web. Ahora fue algo más lejos y dijo que situaciones que considera como censura pueden repetirse en Estados Unidos si en noviembre Kamala Harris llegara a la presidencia.
Los primeros escarceos se produjeron cuando el juez ordenó bajar contenidos racistas y de grupos extremistas que utilizan la plataforma para desinformar y difundir mensajes de odio. ADM se centró a principios de agosto en siete perfiles que responden al expresidente Jair Bolsonaro, socio ideológico de Trump. El antecedente para el togado es el intento golpista de enero de 2023, cuando partidarios de Bolsonaro coparon la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia con el objetivo de forzar la destitución de Lula, que había asumido su tercer mandato la semana anterior. «La libertad de expresión no debe confundirse con el permiso para faltar el respeto a las leyes o promover ideales antidemocráticos», anotó el presidente del Tribunal Supremo de Justicia.
Sucede que Musk no solo es correligionario de Trump, sino de Bolsonaro y de cuanto discurso ultraderechista pulule en las redes. Y al igual que toda esa camada de magnates del siglo XXI de gran visibilidad publica en las plataformas digitales, el propietario de X se maneja en la Tierra como si tuviera un poder superior al de cualquier gobierno elegido por el pueblo. No son pocos los que le rinden pleitesía, como el argentino Javier Milei. Pero Lula no está entre ellos. «¿Quién se cree que es? No por tener mucho dinero ese tipo puede faltar al respeto; es un ciudadano estadounidense, no es un ciudadano del mundo, no puede ofender a los presidentes, a los diputados, al Senado, a la Cámara, al Tribunal Supremo. Tiene que respetar la decisión del Tribunal Supremo de Brasil», se ofuscó en una entrevista con la radio Rede Mais.
Como la orden no se cumplía, el 15 de agosto el juez triplicó la pena económica original por incumplimiento, que era de U$S 8900 por día. La respuesta de Musk fue levantar las oficinas de X en Brasil y trasladar a su responsable local al exterior. ADM ordenó, en consecuencia, designar un representante legal. Al no obtener resultados, salió la orden de bloqueo total, que se transmitió inmediatamente a la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel). Mientras dure la prohibición, no se permitirá el acceso a Xy los operadores de telefonía están obligados a bloquear las IP de la red social. Tanto Apps Store como Google Play Store tienen que bajar la aplicación. Cualquier violación a esta decisión implicará una multa, también de U$S 8900 diarios.
El magistrado bloqueó además las cuentas bancarias de Starlink, la empresa de satélites de Musk, para cobrarse las multas impuestas, que a esta altura sumaban unos 3 millones de dólares. El magnate respondió que «no cumplirá las órdenes ilegales para censurar a opositores políticos» y aseguró que seguirá prestando el servicio de conexiones de SpaceX de manera gratuita a hospitales, escuelas, al ejército brasileño y a los particulares que lo tuvieran contratado hasta ahora y mientras dure la clausura. No por gentileza, sino porque básicamente no puede cobrarles.
En un extenso fallo de 51 páginas, el juez fija posición en base a investigaciones de Sergio Arce García. El especialista de la Universidad Internacional de La Rioja (España) se explaya sobre los trabajos de la consultora Cambridge Analytica, dice ADM, en la “utilización de tecnología e inteligencia artificial en campañas políticas, narrando el éxito en las elecciones del Brexit (2016) y Estados Unidos (2016)”. Y menciona puntualmente la influencia de las técnicas desarrolladas por “Steve Bannon, que llegó a ser consejero del expresidente Donald Trump”.
No habla el titular del TSJ de que la empresa británica también tuvo un papel relevante en la elección argentina de 2015, como reconoció el CEO, Alexander Nix, ante una comisión investigadora del parlamento británico en junio de 2018. Pero sí afirma que Musk “pretende, claramente, continuar incentivando los posteos de discursos extremistas, de odio y antidemocráticos e intentar substraerlos al control jurisdiccional, con real peligro, inclusive, de influenciar negativamente en el electorado en 2024 con masiva desinformación, con el objetivo de desequilibrar el resultado electoral a partir e campañas de odio en la era digital para favorecer a grupos populistas extremistas”.
El 6 de octubre 155 millones de ciudadanos brasileños deberán elegir alcaldes y concejales de 5568 municipios de ese país. Un mes más tarde serán los comicios en Estados Unidos. ¿Alexandre de Moraes habla sólo de Brasil?
El gobierno de Javier Milei lo hizo, como era de prever. Mediante una carta dirigida a los representantes de los países fundadores, anunció que declina la invitación a formar parte del grupo BRICS ampliado, cosa que debía ocurrir este 1 de enero.
En estas páginas se dijo ya varias veces de la importancia de participar en ese equipo que integran los países llamados a liderar el siglo XXI. Y se detalló el grande error que significaría negarse a entrar en un club donde entre los temas que se plantean, aparte de dejar de lado la dictadura del dólar para potenciar las monedas locales -un punto central para las recurrentes crisis argentinas- está el debate de las necesidades de cada uno en un plano de igualdad y no de sumisión a la voluntad de Washington o Bruselas. Para repetir, además, unas “relaciones carnales” que no dejaron ningún beneficio.
La idea de los fogoneros del proyecto libertario que se encolumnan detrás de Milei, fundamentalmente su canciller, Diana Mondino, es de una elementalidad peligrosa para los intereses del país. Pero no es el único lugar en el que esa cerrazón ocurre, de modo que si hasta acá llegamos sin BRICS, bien podemos seguir así. Ya vendrán tiempos mejores.
Acostumbrados como están al maltrato y la humillación fácil, sin embargo, el gobierno envió una misiva respetuosa de los cánones diplomáticos. Es que China y Brasil habían sido los impulsores del ingreso de estas castigadas provincias del Río de la Plata. Y esos dos países son los principales socios comerciales del país. Agradezcamos al menos ese gesto de sensatez.
Pero hay una cuestión que especialmente se destaca en todo este embrollo: para militantes de la causa de la meritocracia, de eso de que “nadie me regaló nada, todo lo que tengo me lo gané”, seguramente Lula, el que más hizo por el ingreso de Argentina a los BRICS, es un personaje desagradable.
No porque sea comunista, socialista, populista o colectivista-que algo de todo eso tiene- sino porque si hay en el mundo un ser humano que debiera ser emblema de la meritocracia es Luiz Inácio Lula Da Silva.
Sí que vino de abajo Lula, sí que pasó miseria desde esa cuna en los rincones más pobres de Brasil. Desde ese origen construyó un sindicato, un partido político y un liderazgo indiscutible. Y como broche de oro, va por el tercer mandato de la principal potencia de América del Sur, que por estos días pasó a Canadá para convertirse en la novena economía del mundo. Sin haber pisado nunca una universidad y con el solo título de tornero mecánico.
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