Cuando la Corte Suprema de Justicia rechazó la demanda del CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata) sobre la venta de tierras a extranjeros dio varias señales en simultáneo a la democracia argentina. Una es que el poder institucional de la nación está en manos de un triunvirato integrado por personas no elegidas por la ciudadanía y que el resto de los poderes del Estado al final de cuentas son «cotillón», como diría Moria Casán.
Otra: que cuando todo lo demás falla (cosas de esa «maldita tiranía del número», como catalogaban a la Ley Sáenz Peña de 1912 los conservadores más rancios de entonces), están los cortesanos para defender los intereses de los que mandan. Una más: que un decreto presidencial puede cambiar la Constitución de un plumazo, como es en realidad el 70/23, sin que ese trío se conmueva. Por si fuera poco, descarta por improcedente la demanda de un colectivo integrado por exsoldados que perdieron compañeros luchando por la soberanía nacional en la Islas Malvinas.
Finalmente: que el poder judicial argentino, los medios concentrados y el poder real, el Círculo Rojo –habrá que reconocerle el copyright a Mauricio Macri por lo sintético de la definición– funcionan como una aceitada máquina… salvo cuando surge algún descarrío. Como las juezas Marta Elba Pascual y Laura Beatriz De Marinis con el Régimen Penal Juvenil. Ahí sí aparecen indignaciones varias, amenazas no tan veladas y voces en defensa de lo que se votó en el Congreso y etcétera. El mismo tipo de indignación acomodaticia que descargaron contra el diputado Juan Grabois por un exabrupto en la Cámara Baja comunicadores que catalogan como carácter «genuino» a los insultos de baja estofa del presidente. Son los tiempos que corren.
El largo brazo estadounidense Antes de meternos de lleno en estos conceptos, se debe poner todo esto en un contexto regional impactado por el arrebato neocolonialista que desarrolla el Gobierno de Donald Trump. Este domingo en Brasil se disputará un round clave para el resto de la América que lucha por su destino al sur del Río Bravo. Con Trump ya no hay máscaras y si el 3 de enero secuestraron al presidente venezolano Nicolás Maduro no por la democracia sino por el petróleo, la disputa entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro es también por la persistencia de aquella consigna que llevó al metalúrgico al poder por primera vez en 2003, que «otro mundo es posible». Porque del otro lado está la ultraderecha apoyada abiertamente desde la Casa Blanca.
Pero hubo otro hecho sintomático estos días, en Bolivia, donde en una medida inusitada, fuerzas policiales con la presunta participación de agentes de la DEA realizaron un operativo que terminó con la detención del fiscal general, Roger Mariaca, del fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos y otros funcionarios judiciales y allanamientos varios en dependencias de la Procuraduría bajo cargos de vínculos con el narcotráfico. El detalle es que Mariaca fue el que abrió la investigación contra el argentino Fernando Cerimedo por intento de femicidio. Y que el «consultor» es un personaje central en todas las operaciones oscuras de las ultraderechas regionales, y también en el Gobierno de Milei.
Volviendo a la cúpula judicial argentina, el fallo que permite la venta de tierras sin restricciones a extranjeros resultó escandaloso en términos políticos, tras multitudinarias manifestaciones callejeras que lograron que el Congreso rechazara un artículo del proyecto pomposamente titulado «Inviolabilidad de la Propiedad Privada». ¿Por qué meter un apartado allí sobre la ley de Tierras del año 2011 si el decreto 70/2023 en teoría ya la había volteado? Porque todos saben que ese decreto deja muchos temas «flojos de papeles» y los que quieren comprar buscan garantías más firmes. Quizás ahora haya legisladores de la «ancha avenida del medio» que asuman la responsabilidad de acompañar el pedido de los sectores de la oposición que buscan en Diputados la derogación total de esa reforma constitucional inconsulta. Por lo pronto, en una decisión no menos inédita, y en vista de los cuestionamientos mayoritarios, la CSJN emitió un comunicado explicativo de su decisión en el que condenó los «discursos de odio y la descalificación en las redes» (¿ahora, todos?). Que, como toda justificación tardía, no hizo sino oscurecer. Aunque es claro que algo de ruido quedó en el edificio de la calle Talcahuano 550.
París. Los hermanos Milei con Macron y su esposa Brigitte.
Foto: Getty Images
Como en casa Pero hay otros poderes rondando esta atribulada Argentina de hoy. Uno es el mencionado Círculo Rojo, parte del cual asistió al 62º Coloquio de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina), que se realizó en Mar del Plata. Tuvo una participación especial por videoconferencia Milei desde París, donde había ido en visita oficial para una cumbre con Emmanuel Macron. Con una semipenumbra y una cámara cenital, el presidente dijo entre otras cosas, refiriéndose a las elecciones de 2027: «Si quieren vivir en un país próspero, serán los mejores cuatro años de la historia, pero si deciden otra cosa, pagarán las consecuencias por elegir el camino de los últimos cien años». Es decir, si vuelve la «tiranía del número». Hablando del gobernador bonaerense repitió el concepto: «¿Qué me importan los que atrasan cien años y además fracasaron siempre? Es casi insultante tener que debatir con un comunista». Al final, fue ovacionado por CEO que se sienten representados en todas las medidas que tomó desde el 10D de 2023 y seguramente en cada uno de los epítetos que desde entonces emite regularmente a opositores, periodistas y hasta empresarios que no comulgan del todo con sus propuestas.
Otro que fue ovacionado fue el fiscal Diego Luciani, que habló –casi como candidateándose para algún cargo electivo– de su visión sobre su participación en la Causa Vialidad, que lo catapultó a la fama y por la que fue condenada e inhabilitada de ocupar cargos públicos de por vida la expresidenta Cristina Fernández. «El rol de la Justicia es fundamental para combatir la corrupción», dijo, para luego asegurar que sufrió amenazas en el curso del proceso. Para rematar: «El caso Vialidad marcó un antes y un después en materia de corrupción. Es un caso exitoso. Hay cosa juzgada. Es exitoso porque la Justicia no le cedió la última palabra a la corrupción y a la impunidad de los corruptos». Nadie le preguntó, claro, por los «casos» Adorni, $Libra, ANDIS, negocios paralelos en la Quinta de Olivos et al.
Milei, por su parte, se reunió con el presidente francés Emmanuel Macron a puertas cerradas. Viajó acompañado por 13 mandatarios provinciales –uno de ellos el jefe de Gobierno porteño– que se mostraron en la Argentina Week, un evento económico empresarial en busca de inversiones. Junto al presidente estuvieron su hermana Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli y los ministros Luis Caputo, Mario Lugones, Pablo Quirno y Federico Sturzenegger.
Hablaron de negocios y rosca, quien lo duda, para el apoyo que se necesita en el Congreso para lo que falta de su período constitucional. Y en el ínterin, se anunció el Programa de Ciudadanía. Un plan que por la módica suma de 350.000 dólares y sin residencia previa otorga la posibilidad de comprar tierras sin ser considerados extranjeros y que a Caputo le puede servir para recolectar algún dólar por ahí.
Afuera, mientras tanto, estudiantes secundarios parisinos protagonizaban una nueva jornada de manifestaciones de protesta en reclamo de mayor presupuesto educativo, falta de docentes y pésimas condiciones para estudiar. Casi que Milei se sentía en casa.
A Henry Kissinger, aquel secretario de Estado que en los años ‘70 promovió el baño de sangre en la región, dijo que “hacia donde se incline Brasil, se inclinará Latinoamérica”. Eran los tiempos en que los militares brasileños, que habían tomado el poder en 1964, con el “Operativo Limpieza” encabezaban la lucha contra el comunismo en esta parte del mundo. El gigante sudamericano era un socio afín a Estados Unidos y para demostrarlo llegó a enviar una Fuerza Expedicionaria que combatió contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Fue el único país de Sudamerica y como premio, el presidente de Brasil abre cada año la ronda de debates en la Asamblea General de la ONU, antes que el de EE UU. Pero nunca le dieron un sillón en el Consejo de Seguridad.
Este domingo, Lula da Silva se mide con Flavio Bolsonaro. Expresan dos modelos de Brasil y de relación con un cow-boy que sueña con pintar todo el mapa de las Américas con la bandera de la barra y las estrellas, pero de verdad. Algo para lo que el exdirigente metalúrgico y tres veces presidente constitucional aparece como un obstáculo. El apoyo grosero al hijo del expresidente -condenado por golpista- es un desafío para Donald Trump y sobre todo para el fanático Marco Rubio, soberbiamente ninguneado por Lula en la ONU el 22 de septiembre que pasó.
Que a la Casa Blanca, en este contexto, le resulta imprescindible el triunfo de Bolsonaro Jr. es una obviedad. La pregunta sería qué puede cambiar en ese caso en uno de los países fundadores de los Brics, que de hecho aporta su primera consonante a la sigla. Porque la pelea de fondo de la administración Trump es para sacar a China de lo que llama Hemisferio Occidental.
Y ahí conviene recordar que con Jair Bolsonaro (2019-2023) Brasil no solo se mantuvo dentro de ese espacio de disputa geopolítica, sino firmó con Xi Jinping una serie de acuerdos en Beijing en 2019 y se reunió con Vladimir Putin en Moscú una semana antes de la operación militar rusa en Ucrania, en febrero de 2022.
Foto: Lula / Flicker
Su vicepresidente, el general Hamilton Mourao, había declarado tres meses más tarde en una cumbre de cooperación bilateral que “no tenemos la menor duda sobre el papel que China tiene hoy como motor de la economía mundial” y que la sociedad estratégica entre ambos países sería central para el mundo postpandemia.
En el programa del Partido Liberal con que se postula, Flavio no dice una palabra de Brics, aunque en declaraciones a la prensa afirmó que piensa reevaluar si Brasil debe permanecer “en un bloque que es muy ideológico, utilizado para provocar a Estados Unidos, proponiendo que el dólar deje de ser la moneda de las transacciones internacionales”.
¿Qué puede cambiar para el gobierno argentino en cualquiera de los dos escenarios posibles? Resulta interesante un planteo del politólogo Andrés Malamud, quien considera que quizás a Javier Milei le convendría la reelección de Lula. ¿Por qué? Porque así evitaría que Bolsonaro Jr fuera el predilecto de la Casa Blanca.
Algo así como que Milei sueña con ser el garante de que donde vaya esta Argentina paleolítica que pretende construir vaya el resto de Latinoamérica.
La cosa empezó este lunes, cuando el Departamento de Estado le revocó la visa de ingreso al funcionario judicial, al que acusó -sin agregar mayores datos- de haber aceptado sobornos “para facilitar el narcotráfico y ayudar a criminales violentos a evadir a la justicia”.
Roger Rider Mariaca Montenegro, de 38 años y con una importante trayectoria como abogado en Santa Cruz de la Sierra, había sido fiscal departamental y en octubre de 2024 fue nombrado fiscal General de Bolivia. Fue, en su actividad privada, defensor de la familia Candia-Castedo, imputada tras la incautación de una avioneta cargada de droga en Paraguay. Se entiende que haber sido representante legal de comercializadores de sustancias ilícitas no debería ser un problema para la Casa Blanca, caso contrario no hubieran apoyado con fervor al actual presidente colombiano, Abelardo de la Espriella. No que decir de las relaciones del propio secretario de Estado con gente de ese ambiente.
Roger Rider Mariaca Montenegro.
Como sea, Mariaca se defendió este lunes desde la Procuraduría asegurando: “Cooperación, sí; injerencia, no. Diálogo, sí; imposición, no. Respeto entre Estados, sí; interferencia en nuestras instituciones, no”, acompañado por la plana mayor de la entidad. Desde el despacho de Rubio habían salido también restricciones a visas de funcionarios y exfuncionarios de Colombia, Ecuador, Perú, a los que acusó de corrupción y de “socavar a gobiernos elegidos democráticamente”.
El fiscal había avanzado en la investigación del intento de asesinato de Nadia Beller, la amante de Cerimedo que denunció al fundador de La Derecha Diario no solo de haber contratado sicarios para matarla sino de tener pruebas de chanchullos varios del “consultor” argentino con el mandatario boliviano, Milei y la trama ultra que ahora gobierna en buena parte de América Latina. Pero también tenía causas como las de las 31 “narcomaletas” en un vuelo proveniente de California que implica a una exdiputada y el de los combustibles adulterados que causaron estragos en miles de vehículos y que golpeó en el presidente Paz a poco de asumir.
Nadia Beller, la ex pareja de Cerimedo.
El jueves, la policía boliviana detuvo a Mariaca en el aeropuerto de Viru Viru, al fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, al exministro de Gobierno Eduardo del Castillo (2022-2025) y a una decena más de funcionarios en el marco de su presunta responsabilidad en la huida del narco uruguayo Sebastián Marset. El caso levantó polvareda porque fueron allanados la sede de la Procuraduría en Sucre y el domicilio de Mariaca. Los subordinados de Mariaca denunciaron que hubo agentes de la DEA en los operativos, mientras que la información oficial dice que incautaron un millón de dólares al edecán del fiscal.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, defendió la legalidad del operativo -una insólita y acelerada intervención en el poder judicial- asegurando que era necesario actuar así debido a que los delitos “eran continuos y permanentes”. Lo más probable es que en esta historia no haya ningún inocente, como dice el economista e investigador cruceño Gonzalo Colque, “no estamos presenciando una pugna entre el bien y el mal, sino, nada menos que una lucha desencarnada entre el mal y el mal”. Pero de un lado pusieron todos los cañones en esta causa. Y así, el jueves los gobiernos de EE UU, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago, es decir, los socios del “Escudo de las Américas”, el plan de seguridad nacional que rescata Donald Trump, apoyaron la captura de Mariaca y felicitaron al mandatario boliviano por las medidas adoptadas para “perseguir las redes vinculadas al tráfico de drogas y reclamar responsabilidades a quienes contribuyen a su actividad”.
Con la urgencia que se impusieron todos los involucrados en este embrollo, el viernes se aprobó la Ley 1773 que modifica el artículo 25 de la Ley del Ministerio Público y este sábado, con la nueva normativa, la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia aprobó la destitución de Mariaca y la designación es José Armando Urioste Viera como fiscal general de Estado interino. Y ahora todos respiran más tranquilos. Se descuenta que todas las pruebas contra Cerimedo y las que complicarían a sus clientes ya habrán desaparecido. No se sabe qué podría ocurrir con las denuncias de Nadia Beller y ella misma. Si hasta el FMI aprobó el viernes un crédito por 1900 millones de dólares al país del altiplano y “un programa amplio de reformas estructurales”, según explicó.
Nació en Corral de Bustos, Córdoba, y fue discípulo en los ‘70 de Ronald Barthes y Gerard Genette en la Escuela de Altos Estudios de París. Cruzando en charco nuevamente, fue docente en las universidades de Indiana y Duke, Carolina del Norte. El sociólogo peruano Aníbal Quijano Obregón le cambió la cabeza y fue así que el semiólogo y filósofo Walter Mignolo se convirtió en uno de los referentes del pensamiento decolonial. Buen momento para hablar con él de colonialidades, desoccidentalización y reoccidentalización.
“La colonialidad no terminó, no hay postcolonialismo como algo después del colonialismo. La estructura básica de la colonialidad, como la estructura colonial de poder en todos los dominios, sigue”, explica vía Zoom. “No solo en la economía: gobierno, conocimiento, subjetividad, toda la cuestión de raza y género, siguen”.
–¿Nada cambió?
–Hay cambios en la superficie, pero no en la base. Lo que se ha intensificado es la disputa en lo que yo llamo desoccidentalización y reoccidentalización. Hacia el 2000 Putin toma el timón en Rusia; en 2001, China entra en la OMC, Rusia fue integrada al G7. Pero en 2014 en Ucrania se terminó el esfuerzo de reoccidentalización. La reoccidentalización es la contra-reforma. No es una revolución, es como el protestantismo, que no fue una revolución del cristianismo. En el caso de EE UU, con (George W) Bush comienzan a conquistar el mundo, es el momento del fin de la historia. Hasta que entra Trump y aceleró la cosa. Estados Unidos estaba con toda la atención en Asia occidental, casi nadie hablaba de la doctrina Monroe en esos años, hasta que Trump dice “América Latina nos pertenece». Entonces, va lo de Venezuela, la pretensión de extenderlo a Ormuz, el gran error que Trump. China crece y Rusia no da tregua y se veía un agotamiento de los de los partidos de izquierda o de los demócratas acá (en EE UU). Hay un desencanto, estos partidos no dan lo que se esperaba.
–-Sí, pero en los primeros años de este siglo con Hugo Chávez, Néstor Kichner, Lula da Silva….
–Pero en Estados Unidos y América Latina ya no sienten que estos gobiernos los están apoyando. Y ahí viene Trump y Milei.
–Pero los Milei, De la Espriella o Delcy Rodríguez tienen lugar no solo por un descontento. Hay un sustrato de colonialidad que nosotros acá en Argentina lo vemos con el antiperonismo y en Brasil se ve contra Lula.
–La colonialidad está siempre escondida bajo las promesas de la modernidad. No lo tenemos que olvidar. La modernidad tiene una retórica de salvación. Milei y Trump emplearon esa retórica muy bien, y también, claro, además se vota para que no gane el peronismo y aquí entra la cuestión de la subjetividad y el racismo. Esto es fundamental en Quijano. Él habla de patrón colonial de poder: el capitalismo es parte del patrón colonial de poder y una de esas partes es el racismo. Iberoamérica es muy distinta al Asia o África, y también al Caribe francés, inglés y holandés. Todas las Américas están controladas por gentes de ascendencia europea. No pasa esto en África, no pasa en Asia, no pasa en el Caribe actual, donde la diáspora africana está en control. Será de derecha, de izquierda, de centro, lo que sea, pero hay otra historia, hay otra subjetividad. Además hay una diferencia muy grande entre América del Norte y América del Sur.
–¿En qué?
–América del Sur fue colonizada por Iberia (España y Portugal) que perdió el tren de la modernidad en la Ilustración. Tengo un amigo filósofo jamaiquino afrodescendiente que decía: “Europa huele a clase, las Américas huelen a raza”. El racismo no es una cuestión de color de piel, es una justificación para la explotación del trabajo, la esclavitud y la expropiación de la tierra.
–Podría decirse entonces que este proyecto emancipador de Iberoamérica de principio de siglo se desmoronó porque nunca atacó ese sustrato de colonialidad.
–Exactamente. Se atacaron los contenidos, como decimos nosotros, pero no los términos de la conversación. Decía Quijano que si discutimos los contenidos en lo que llamamos Occidente, del 1500 hasta hoy, van a ganar ellos, porque inventaron el juego y lo controlan.
–En Venezuela secuestran al presidente y a la esposa y de pronto terminamos amigos del secuestrador.
–Quien controla el conocimiento controla la subjetividad. Y de pronto las cosas desaparecen porque quien controla el conocimiento ya no habla. Cuando Israel y Estados Unidos bombardean a Irán, los objetivos eran cambio de régimen y detener la política nuclear. Nadie habla de eso ahora. Porque fracasó.
–En Venezuela el objetivo era terminar con el narcoterrorismo y ahora Estados Unidos saca de la lista de países terroristas a Venezuela. Era por el petróleo, como siempre supimos. Lo interesante en esta tragedia es que con Donald Trump ya no hay máscaras.
–Eso es fundamental en Trump. Esto lo empezamos a ver desde que apareció Trump. Biden todavía mantenía la máscara, Trump directamente se la sacó. De todas maneras mantiene esa retórica de salvación que en el caso de Irán dice: “Los iraníes no tienen derecho a tener la bomba nuclear”. Israel sí, aunque no lo dicen. “Irán está gobernado por un autoritarismo teológico”, como si el liberalismo y el neoliberalismo fueran una democracia. La mayoría de la gente se lo cree, por el control del conocimiento que ahora circula por los medios oficiales y el social media.
–Trump tiene su propia red social, Truth.
–En cuestiones académicas, Russia in Global Affairs es una revista de un altísimo nivel intelectual pero los rusos deben escribir en inglés.
—Un paper de cualquier disciplina científica tiene que estar en inglés.
–El inglés funciona como el dólar. Funciona en el control del conocimiento como el dólar funciona, o funcionaba, en el control de la economía. En las finanzas y en la economía no solamente necesita un conocimiento técnico, sino que se necesita otra metateoría, digamos así, que se justifica en que no hay otra alternativa. Dicen “el capitalismo no es perfecto, pero no hay alternativas”. Se lo creen y han logrado imponer esta idea hegemónica de que el capitalismo es la única economía posible.
Javier Milei volvió de Nueva York sin la ansiada foto con Donald Trump; apenas consiguió 20 minutos con Benjamin Netanyahu, a quien le volvió a garantizar el apoyo «firme e incondicional» a Israel y de quien recibió elogios por su política económica. «Has roto la jaula y estás dando libertad a la gente», le dijo el primer ministro israelí, aislado por el resto de los mandatarios que vaciaron el recinto cuando dio su discurso.
Del paso por la 81º Asamblea General de la ONU, el presidente argentino trajo más desazón que motivos para el festejo. Porque los datos que llegaban desde Argentina impactaron en el precio de los bonos soberanos y llevaron a una nueva alza al «riesgo país». Y para colmo, desde la apertura de las sesiones quedó clarísimo qué está en juego en la América Latina de estos días: por un lado, Lula da Silva que se planta ante el mandatario estadounidense para decirle que «Brasil no es patio trasero de nadie», mientras Trump hace gala de su prepotencia para decir que tras el secuestro de Nicolás Maduro se quedó con el 60% del petróleo mundial. El magnate inmobiliario dejó algunas definiciones que pintan el momento: «Nuestras acciones en Venezuela son la prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos» y «al vencedor le pertenecen los despojos». Hubo otra, sobre Irán, no menos dantesca: «¿Se llegará a un acuerdo con Irán (…) o debería aniquilar a la República Islámica?».
Milei esperaba una bilateral con Trump que le permitiera avanzar en algo más concreto para lucir el apoyo estadounidense a su flamante nacionalismo ante el máximo foro mundial. Primera decepción: el inquilino de la Casa Blanca había mantenido una reunión con el nuevo premier británico, Andy Burnham, en la que hablaron del asunto. «Mencionamos las Falklands (en nuestra conversación) y tuviste la amabilidad de escucharnos sobre esos temas», dijo Burnham. «La relación con Reino Unido está bien, ha mejorado sustancialmente. Nos cuidamos. Hemos hablado de comercio, de las Falklands. Ha sido genial», replicó Trump.
Milei había planificado encuentros con empresarios e inversores a los que pensaba tentar con la irrestricta apertura que ofrece al mundo. Pero resulta que en la gran capital financiera internacional también había recalado el gobernador bonaerense. Axel Kicillof buscó aprovechar los focos mediáticos para mostrarse como presidenciable o, al decir de algún analista malicioso, «un peronista portador sano». Así, tuvo un encuentro con Lula da Silva y el presidente de Gobierno español, Pedro Sánchez, en una cumbre organizada por el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani en su residencia oficial de Gracie Mansion. Estaban presentes el titular del Consejo Europeo, António Costa, y la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, entre otros. El lema del coloquio era «Construyendo una economía para la mayoría». Kicillof se reunió luego con inversores para hablar de su modelo de gestión y criticar duramente a la administración de Milei.
Nos reunimos en Nueva York con fondos de inversión internacionales que tienen títulos de nuestra provincia y participaron de la reestructuración de nuestra deuda bonaerense. Un encuentro importante para intercambiar sobre la situación económica de nuestro país.
Como en paralelo las noticias que llegaban desde Argentina se reflejaban en las cotizaciones, el presidente intentó tirar la pelota a la tribuna. «Si aparecen pelotudos hablando por Nueva York, sube el riesgo país, obvio. Exclusivamente por lo que el mercado denomina «riesgo kuka». Después dicen «uy, no, creíamos que era boludo, pero no tanto»», dijo, fiel a su estilo maleducado y provocador, en el mitin organizado por el International Republican Institute (IRI) y la fundación Federalismo y Libertad.
Como siempre, para Milei la culpa es del otro. Y la suba del riesgo país tiene que ver con sus intervenciones y las del ministro Caputo, que no lograron convencer a nadie de los supuestos éxitos de su modelo. Además, hay datos que no conviene soslayar. Por un lado, el Indec daba cuenta de un crecimiento de la pobreza y la indigencia, aún con los valores de un índice que no refleja la realidad. Así, en el primer semestre del año hay una subida de más de cuatro puntos porcentuales, hasta el 32,3% de la población, mientras que la indigencia se ubicó en el 7,5%. Esto significa unos 15,4 millones de personas. ¿Es necesario recordar el número de argentinos que Milei dijo que había sacado de la pobreza desde que llegó a la Casa Rosada?
#DatoINDEC Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en 31 aglomerados urbanos: la pobreza alcanzó al 24,4% de los hogares y al 32,3% de las personas en el 1° semestre de 2026; y la indigencia, al 5,6% y al 7,5%, respectivamente https://t.co/AYeQnndT2Qpic.twitter.com/Si7QOO6j9A
Por si esto fuera poco, la exsubdirectora del FMI, la indio-estadounidense Gita Gopinath, entrevistada para el ciclo Conversaciones con Tyler, del economista Tyler Cowen, lanzó un dardo inesperado. «Considero que el peso argentino necesita ajustarse más y que se le debe permitir depreciarse en mayor medida de lo que lo está haciendo actualmente», dijo. «Argentina tendrá que acumular reservas de divisas, aunque el objetivo sea, obviamente, contar con un tipo de cambio flotante», subrayó. Devaluación, palabra maldita para un Gobierno que espera ser reelecto el año que viene.
Otra mala noticia en este momento tan delicado para la economía mileísta, que ya está inmersa en una recesión técnica sin poder evitar una inflación que se resiste a ser domada. Este jueves, las petroleras confirmaron un incremento en los combustibles de entre el 2% y el 5%. Se sabe cómo impactan estos precios en la economía en general y en los productos de la canasta básica.
En un discurso ante empresarios e inversores en el The Economic Club de Nueva York, Milei prometió que si resultara reelecto en 2027, «2028 será el mejor año económico de la historia de la Argentina. No solo en términos financieros, sino también en la economía real». Con sorna, algunos malpensados recordaron los «mejores 18 meses» que habrían comenzado, según el ministro de Economía Luis Caputo, en abril pasado. ¿No lo están notando?
Podría compensar como «buena noticia» en los términos en que los presenta el Gobierno al acuerdo Corredor Andes-Atlántico que el canciller firmó junto al subsecretario de Estado, Christopher Landau. «Es la primera iniciativa de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7 en el Hemisferio Occidental, en una clara señal de apoyo al desarrollo de Argentina», celebró Pablo Quirno. «Se abre así un nuevo canal clave gracias a la ambición de los instrumentos conjuntos: el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca (ARTI) y en el Acuerdo Marco de Minerales Críticos, y Pax Silica, integrando a la Argentina a las cadenas de suministro de inteligencia artificial, semiconductores y minerales críticos», añadió el ministro de Relaciones Exteriores en X
Lanzamos el Corredor Andes-Atlántico junto al Subsecretario de Estado 🇺🇸, Christopher Landau (@DeputySecState).
Es la primera iniciativa de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7 en el Hemisferio Occidental, en una clara señal de apoyo al desarrollo… pic.twitter.com/nUnjfZTZYM
La iniciativa obedece claramente a un ambicioso plan anunciado en tiempos de Joseph Biden para competir con la Franja y la Ruta de la Seda china, pero que todavía anda en promesas a nivel mundial. En estas pampas, el proyecto habla de 7.000 millones de dólares del G7 para «identificar proyectos de infraestructura prioritarios para la rehabilitación y expansión de ferrocarriles, vías navegables y puertos, con oportunidades para que empresas estadounidenses compitan en licitaciones o en calidad de subcontratistas» centrados específicamente en «los recursos energéticos de la región de Vaca Muerta mediante inversión, tecnología e instrumentos financieros estadounidenses, incluyendo préstamos directos, garantías de préstamos y productos de seguros para movilizar capital, equipos y proveedores de servicios de los Estados Unidos».
Resuenan detrás de estos anuncios las palabras de Trump en Naciones Unidas. «Al vencedor le pertenecen los despojos».
Valentín González Formoso es alcalde de As Pontes de García Rodríguez desde 2007 y presidente de la Diputación de La Coruña desde 2015. Es como una persistente cuña del Partido Socialista en tierras del derechista Partido Popular. Cuenta que vino a Buenos Aires para mantener un contrato que la sociedad coruñesa tiene desde hace añares con la inmigración. “Mantenemos relación con los colectivos a través de ayudas económicas, ayudas materiales, de recursos para su actividad diaria. Entiendo que es una responsabilidad venir, tocar, escuchar, respirar, el ambiente, la coyuntura que están viviendo nuestros hermanos gallegos argentinos”. Sabedor de la coyuntura de este lado del Atlántico, dice que se propone «reforzar el vínculo» y que si bien Galicia necesita mano de obra, más bien está pensando en “ayudar aquí sin necesidad de que un gallego nacido en Argentina que no quiera irse a Galicia, pueda superar su coyuntura económica negativa aquí con ayuda de Galicia”.
-¿Qué tipo de ayuda sería?
-La idea es financiar los estudios universitarios a nietos de gallegos para venir a estudiar a La Coruña, vivir en una residencia de la Diputación y que no tenga que pagar ningún gasto por desempeñar su labor formativa. Queremos que pueda cumplir el sueño de realización personal. Y fomentaremos, incluso si podemos legalmente, a que una vez finalizados los estudios tengan que retornar a Argentina. Nuestro interés es que el vínculo sea atlántico, es decir, que sean hermanos gallegos en Argentina que desenvuelven su vida aquí y que recuerden la tierra de sus abuelos como la que les ayudó a formarse y a realizar se profesionalmente.
Foto: Antonio Becerra
-¿Cómo está el tema de la Ley de Nietos? Porque esto va a ser una traba. Todo se demora y algunos hace años que están esperando.
-Pues estamos muy indignados. Que en una democracia como la española, que está en un sistema social de derechos europeo, la alta judicatura sea capaz de posicionarse políticamente ante una demanda de la ultraderecha para evitar que voten dos millones y medio de aspirantes, de nietos, hijos de españoles que un día dejaron su tierra para iniciar una vida aquí, pero nunca se olvidaron de su tierra nos parece una injusticia, una falta de inteligencia estratégica. No entendemos esa decisión. Esperemos que el Supremo revise ante las peticiones del gobierno, y si no siempre quedará la vía del Tribunal Constitucional.
-¿Cómo impactará esto en el posible caso de que se tenga que ir a elecciones?
-Los números del voto CERA (Censo Electoral de Residentes y Ausentes) no condicionan las elecciones habitualmente. La participación es normalmente muy baja, por tanto, no es un caso de ingeniería electoral, como dice el Partido Popular. Un PP que con un presidente gallego impulsó esta ley que ahora pide suspender. Yo creo que el problema es que estamos poniendo en tela de juicio los cimientos de nuestra democracia.
-Hay que decir que el tema lo azuzó Vox
-Es más de Vox que del PP, pero si el PP no amparara esta acción, probablemente la resolución judicial sería otra. Pero no, el partido mayoritario en España está avalando esa postura.
-¿Cómo piensan actuar de aquí en más?
-Yo creo que se debe hacer mucha pedagogía. En Argentina veo que el tema pasa bastante desapercibido, cuando solo en Buenos Aires hay 197 mil gallegos, y en Argentina hablamos de 646 mil gallegos censados. Habrá otros 170 mil que esperan. Es una masa crítica muy relevante.
-Imagino otra razón para el viaje, y es porque La Coruña auspició una obra de teatro, El héroe. ¿Por qué decidieron el apoyo?
-Entendemos que la cultura puede ser el dique de contención contra la cerrazón y la sinrazón de una ultraderecha que parece que cala con su embajador mundial, que es Donald Trump. Una gran expresión de cultura es esta obra promovida por la Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina y, además, una obra inédita de Manolo Rivas, con un gran tema y que ha tenido un éxito tremendo que justifica que la Diputación, que lleva 200 años haciendo proselitismo cultural, sigue haciéndolo también aquí en Argentina.
-La obra habla de una “guerra olvidada”, la de Ifni, en Marruecos, en tiempos de la dictadura franquista. Eso me lleva al tema del armamentismo en Europa, donde Pedro Sánchez es el que está resistiendo más los embates para aumentar presupuesto militar. Sin embargo, justo en distrito donde eres alcalde van instalar una fábrica de vehículos militares.
-Cuando Pedro Sánchez llega al gobierno, en 2018, España tenía un presupuesto en defensa de 5300 millones de euros. Hoy es de 23 mil millones. El objetivo de la OTAN es el 2% del PBI para defensa. España no puede gastar más de lo que gasta, ya son más de cuatro veces lo que invertía en 2018 con un gobierno de derechas. Por lo tanto, el esfuerzo es difícil de sostener. Ahora, Europa está haciendo una cosa bien que es alejarse de la tecnología de Estados Unidos y generando su propia tecnología. Dentro de esa política, se ayuda a levantar zonas que industrialmente están sufriendo, por ejemplo, por la transición energética, como es el caso de mi pueblo, donde estaba la central de carbón más grandes de España y la cerraron porque al tener que pagar los derechos de emisión de CO2 dejó de ser rentable.
Foto: Antonio Becerra
-Desde acá se ve que la apuesta es por un “keynesianismo militar”. Y las armas en algún momento se terminan usando.
-La fabricación de armamento también es una medida ahuyentadora de la guerra. España tiene uno de los cinco astilleros militares más importantes del mundo, Navantia. Tiene General Dynamics instalada en la antigua Santa Bárbara, que lleva más de 100 años fabricando armamento ligero. Tiene marcas propias de blindados como la que se va a instalar en mi pueblo, y España no ha estado ni participado en guerras desde la época de la guerra civil, si quieres. Yo creo que es un poco infantil pensar que fabricar armas es necesariamente para ser utilizadas. A veces también para ahuyentar la guerra se debe contar con un arsenal mínimo, para que las ansias imperialistas de alguna gente se tengan que medir. Nosotros tenemos un vecino como es Marruecos… Si España no tuviera una capacidad armamentística y participara de la OTAN, el peligro sería distinto probablemente.
-Me gustaría hablar de Pedro Sánchez, que está en la mira de Donald Trump, de Marruecos y de Israel. Digamos que tiene unos enemigos complicados, ¿no? Y está bastante acosado políticamente. ¿Cómo ves su situación?
-El análisis te lo hace una persona que lleva 20 años siendo alcalde de su pueblo en un territorio como Galicia donde el PP domina políticamente y que lleva tres mandatos seguidos en la presidencia de Diputación de La Coruña, la institución más potente después de la Xunta de Galicia. Un análisis fundamentado en la experiencia y en que sabemos cómo se ganan las elecciones: no de otra manera que con la honradez, cuestión que Pedro Sánchez tiene al frente.
Foto: Antonio Becerra
-Acá estamos tan acostumbrados al lawfare que no sé qué decirte.
-Ya, ya, ya. Yo creo que el año que viene va a ganar las elecciones el Partido Socialista. No veo a la sociedad española preparada para un gobierno de ultraderecha o participado por la ultraderecha. Yo creo que la gente está valorando como un ataque de algunos jueces a la democracia. Que imputes a la mujer del presidente del gobierno. Que no le reconozcas que no se ha llevado ni un céntimo de euro, pero la imputas por haber tenido relaciones con empresas para que financien programas en los que ella no se lleva ni un céntimo y que son para formación de gente. Que no pueda viajar con el presidente del gobierno a una asamblea general de la OTAN en Turquía como si tuviera intención de escaparse de España. Algo absolutamente irreal y que el más desinformado de los ciudadanos entiende como una decisión hiperpolítica de un juez que está como una cabra. Nosotros lo tenemos allí, como una cabra que pretende hacer daño políticamente.
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