La apertura de la 81ª Asamblea General de la ONU encontró dos líderes encabezando posiciones contrapuestas como quizás nunca en la historia del organismo internacional. Y mientras el que abrió el juego, Lula da Silva, cuestionó la falta de liderazgo de Naciones Unidas para cumplir con la misión para la que fue fundada, en 1945, esto es, evitar las guerras, Donald Trump amenazó con defender los intereses estadounidenses en América Latina utilizando “el poder sin igual de Estados Unidos”. Así, el magnate fue fluctuando entre afirmar que quiere un acuerdo de paz con Irán para luego de las elecciones de medio término o, evaluó, “tendré que aniquilar a la República Islámica”.
«La ONU está fallando en una de sus principales misiones, la de librar a la humanidad del flagelo de la guerra. Su credibilidad nunca estuvo tan baja, su capacidad para proteger a los más vulnerables nunca fue tan pequeña», dijo Lula en el discurso inaugural de la temporada, como corresponde a la tradición, que es que primero habla Brasil y luego EEUU.
El mandatario brasileño cuestionó severamente que el derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas resulta en un “vicio (que) confirió a las grandes potencias el privilegio de la insensatez». Luego, agregó: «somos todos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple con su papel». Así, consideró, se estén destinando «miles de millones de dólares» para una nueva carrera armamentística porque los conflictos adquieren «proporciones globales».
El líder metalúrgico, ovacionado en su ingreso al estrado, que enfrenta un fuerte desafío el 4 de octubre en la primera vuelta electoral para la reelección contra el favorito de las ultraderechas, Flavio Bolsonaro, puntualizó que la responsabilidad de esta situación internacional es de los líderes mundiales, que apuestan por la guerra en lugar de la política.
"En América Latina y en el Caribe hay una tentación hegemonica, Brasil no cabe en el Patio de nadie, necesitamos socios con una agenda positiva para una mayor integración… pic.twitter.com/s963ZHS5MK
A continuación, Da Silva bajó línea de un viejo reclamo que él como nadie llevó adelante en esta parte del planeta, como es el de poner fin al mundo unilateral que Estados Unidos consolidó tras la caída de la Unión Soviética. «Estamos llamados a elegir entre multilateralismo o unilateralismo, entre democracia o extremismo, soberanía o subordinación. Son elecciones que requieren coraje, voluntad política y claridad», explicó.
Genocidios e injerencias
En tal sentido, no dejó títere por voltear. Fustigó el «genocidio ejecutado por el Gobierno de (Benjamin) Netanyahu» en Medio Oriente y se despachó contra la persecución a jueces y fiscales del Tribunal Penal Internacional (TPI) tanto desde Israel como de Estados Unidos.
Era obvio que iba a aprovechar ese foro para atropellar contra la injerencia estadounidense en las elecciones presidenciales. «Brasil no es el patio trasero de nadie», aclaró. «Las diferencias ideológicas no tienen que ser obstáculo para una mayor integración entre vecinos», añadió, para impugnar a continuación del «chantaje» arancelario, una estrategia que viene desarrollando la administración Trump contra el gigante sudamericano con la idea de favorecer a Bolsonaro Jr..
No olvidó hablar de Venezuela, donde reclamó por la necesidad de que los venezolanos “puedan elegir su propio destino”, ni de Nicaragua, donde criticó al gobierno de Daniel Ortega por la persecución a opositores.
Viejo zorro de la política, Lula plantó en el recinto otros de los temas de los que sabia que habría de hablar Trump. Uno fue el pedido de alcanzar la paz en Ucrania, otro, la lucha contra el crimen organizado. Pero de paso señaló el peligro de la desinformación, de la inteligencia artificial y la negación del cambio climático.
Argumentos de cowboy
El magnate, que pasó en segundo término, por supuesto que habló de Venezuela, de patios traseros y de cómo espera arreglar las cosas en las guerras en la que se metió en Irán y la que su antecesor promovió en Ucrania.
“Nuestras acciones en Venezuela son prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas a América ganen un punto de apoyo en ninguna parte del Hemisferio Occidental, y si es necesario, usaremos nuestro poderío militar inigualable para proteger los vitales intereses nacionales de Estados Unidos.”
JUST IN: 🇺🇸🇻🇪 Trump is now openly stating at the UN that the drug trade was not the reason he attacked Venezuela, but rather to stop other countries (Russia and China) from gaining a foothold in the Western Hemisphere:
Luego aseguró que se encuentra particularmente metido en negociaciones con Cuba pero que pone todas sus fichas a un cambio de régimen. La Casa Blanca, indicó, «busca un cambio fundamental de la situación en Cuba, donde el régimen comunista está bajo gran presión, la mayor presión que han tenido nunca». Y siguió en esa senda: «Es un estado absolutamente fallido. Está fallando como nunca antes, y va a caer».
Sobre Groenlandia, la última joya agregada a su haber, dijo:” Estados Unidos comenzará de inmediato el proceso de despliegue militar” tras el acuerdo que se firmará estos días en Nueva York.
Midterms
En cuanto a Irán, detalló: ”Creo que habrá un acuerdo que llegará después de las elecciones, porque no tiene sentido para ellos no hacerlo. Están esperando a ver qué tal me va en las ‘midterm‘», pero lo van a firmar”. Caso contrario, amenazó, aniquilará a la nación persa. «¿Tendré que hacerlo rápidamente, para evitar darles la oportunidad de matar y destruir a la gente y atacar de nuevo a otros países?», chicaneó. Trump, que el 28 de febrero se lanzó una aventura acompañando a Israel que no está saliendo como pensaba, sostuvo nuevamente que Irán no tendrá armamento nuclear y que el país está destruido, algo que la realidad se empecina en desmentir.
Foto: Daniel Torok / White House Press
«Como presidente de la nación más extraordinaria de la historia, no tengo interés en permitir que los peligros crezcan ni un día más, por lo que mientras otros hablan, yo actúo», ha se jactó enseguida. “Mientras otros han hablado de paz, yo he logrado la paz. Mientras otros han ignorado las amenazas, yo las he enfrentado. Mientras otros han hablado de valentía, Estados Unidos la ha demostrado. Mientras otros han prometido fortaleza, yo la he utilizado para convertir a Estados Unidos en el país más poderoso del mundo (…) no hay mayor ejemplo de amenaza como aquella a la que hace frente Estados Unidos con Irán» (sic). Con ese tono dijo que la paz en Ucrania está a la vuelta de la esquina si es que los europeos le hacen caso.
Narcos y amenazas
En cuanto a América Latina, Trump dijo: «nuestras acciones en Venezuela son prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país echen raíces en ninguna parte del hemisferio occidental. Y, si es necesario, utilizaremos nuestro inigualable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos».
«Durante décadas, otras administraciones permitieron que gran parte de esta región fuera dominada por bandas despiadadas y cárteles de la droga sanguinarios, pero eso se acabó. Al asumir el cargo, designé a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas extranjeras y desplegué al Ejército para eliminarlos. Los cárteles son el Estado Islámico del hemisferio occidental», dijo el empresario inmobiliario. Pero ya que estaba de gira por el sur del Río Bravo, se encargó de darle una “palmadita” a la presidenta Claudia Sheinbaum. «México es el epicentro de la violencia de los carteles. Lamentablemente, es inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de 2.000 millas con un territorio controlado por carteles enemigos. Por lo tanto, México debe recuperar el control de su territorio de manos de los enemigos de la humanidad».
Tras este “tour de force” en Nueva York, habrá que ver cómo les va a los contendientes en las urnas el 4 y el 25 de octubre en Brasil y el 3 de noviembre en Estados Unidos. Esa será la pelea de fondo y nada está asegurado.
El 9 de diciembre de 2022 cientos de miles de argentinos salieron a las calles a celebrar el pase a semifinales del seleccionado de fútbol masculino en la Copa del Mundo de Qatar. Fue el día de las orejas de Topo Gigio de Lionel Messi al técnico neerlándes, Louis Van Gaal, y del «¿Qué mirás bobo?» al goleador Wout Wehgorst. Tiempos de volver a ilusionarse con un equipo que, llegado al certamen con perfil bajo, había perdido el primer partido y se fue afianzando paso a paso. Tiempos en que se viralizaba una versión de «Muchachos» del grupo La Mosca que hablaba de «los pibes de Malvinas que jamás olvidaré». Tiempos en que los muchachos del barrio porteño de Villa Luro celebraban ritualmente cada triunfo en la puerta de una mujer de –ahora– 78 años con un «Abuela lalala» basado en la melodía de Go West de Pet Shop Boys. La llegada a Buenos Aires del equipo nacional llevó a las calles a algo así como cinco millones de personas que se sumaron a los festejos en un clima de jolgorio y armonía social conmovedor.
Un año después asumía la primera magistratura Javier Milei, que había ganado el balotaje con promesas de motosierra y combate a la casta. A los dos años, el presidente sopla la primera velita de su gestión con una sorprendente adhesión, mientras sus acólitos y los medios afines celebran alegres los ajustes feroces y barren debajo de la alfombra la soberanía en las islas del Atlántico Sur. Y el mismo día en que se anuncia la eliminación de los remedios gratuitos para jubilados, tratan de ver a quién le endilgan la membresía del senador entrerriano que contra la voluntad de quienes lo votaron por Unión por la Patria levantó la mano a favor de todo lo que necesitó el Gobierno: fue uno de los que asistió al asado en la Quinta de Olivos tras los vetos presidenciales y fue detenido en Paraguay con 200.000 dólares no declarados.
Se le atribuye al expresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, la «Estrategia del loco», una forma de enfrentar al bloque soviético en plena guerra de Vietnam consistente en hacer creer que estaba tan loco como para no dudar en desatar un ataque nuclear en la península asiática. Según el historiador Zachary Jonathan Jacobson, el método «convenció» a los líderes de la URSS y de China de que mejor no desafiar al inquilino de la Casa Blanca, pero a la vez justificó la necesidad de aumentar sus arsenales atómicos, por las dudas.
Rompan todo Desde la publicación del libro El loco, del periodista Juan Luis González, se conocen detalles de la vida del diputado que había ganado su banca en base a su fama como un panelista de televisión, de verba encendida y violenta. Su historial de hijo golpeado y de víctima de bullying en su infancia aglutinó a su alrededor a jóvenes que en alguna medida se identificaron con él. El momento social, económico y político también ayudó a convertir a Milei en referente del deseo de «romper todo» porque para muchos todo estaba mal.
Pero el discurso del líder de La Libertad Avanza se centraba en terminar con la inflación y, genéricamente, con «la casta»: una capa de la población que según él disfrutaba de privilegios y sometía al resto a la miseria. Milei era el hombre que, sin antecedentes partidarios, no dudaría en avanzar como topadora contra los que robaban el futuro.
Como para las grandes mayorías nombres como Friedrich Hayek, Murray Rothbard y Milton Friedman no dicen gran cosa, logró colar en el discurso publico el mensaje de que esos teóricos tenían la llave para salir de los problemas que el país arrastra desde hace décadas. Y de que eran lo nuevo, a pesar de que esas políticas ya estuvieron en vigencia con mayor o menor profundidad desde el golpe de 1955 de la mano de los exministros Álvaro Alsogaray, José Alfredo Martínez de Hoz, Roberto Alemann, en sucesivas dictaduras, y más acá, durante las presidencias de Carlos Menem y Mauricio Macri. Fracasos todos ellos que los defensores de esos modelos atribuyen a que el remedio para todos los males no fue seguido al pie de la letra el suficiente tiempo.
Como sea, si al principio de sus incursiones televisivas Milei llegó a decir que se conformaba con poner sobre el tapete los debates sobre el rol del Estado, las regulaciones y la apertura de los mercados, algo estrictamente económico, luego avanzó hacia lo que llama su «batalla cultural». Esa batalla emprendida por el libertario pasa por el bullying contra cualquier postura que no sea la del anarcocapitalismo del que se dice el principal impulsor a nivel mundial. Así, desde Horacio Rodríguez Larreta hasta los presidentes de Brasil, México, Colombia, Chile son comunistas irredentos. Lula Da Silva respondió a su turno que no le resulta insultante que lo llamen comunista o socialista. Lo curioso es que a Milei sí le irrita que le digan nazi o fascista.
Contra la casta Ese sistema de victimización forma parte del protocolo de la ultraderecha internacional, que precisa forzar una nueva interpretación de la historia. En el caso del argentino, para construir una nueva cultura necesita arrojar por la ventana la conciencia social y política construidas desde el primer gobierno democráticamente elegido, el de Hipólito Yrigoyen en 1916.
Para esa «nueva Argentina» con que sueña –y que remite a la vieja oligarquía que tuvo que ceder poderes con la ley Sáenz Peña de 1912– cada logro popular es un obstáculo. Desde la ley de educación pública y gratuita 1420, de 1884, la reforma universitaria de 1918, la ley de salud 13012, de 1947 y los derechos laborales y sociales consagrados por las reformas constitucionales desde 1949 –anulada por bando militar– a la de 1994.
No es el caso insistir con la violencia verbal de la que hace gala el presidente contra quienes no piensan como él ni de las amenazas contra la convivencia civilizada que plantean los que pretenden formar el «brazo armado» de LLA. Ni siquiera los cruces fuera de lugar contra mandatarios de casi todo el mundo o de la política exterior contraria a los intereses del país y que destruye los códigos de relación con los vecinos. Sí vale la pena mencionar qué jirones de esa «firmeza de convicciones» dejó en el camino.
Debió aceptar que con Lula Da Silva no tiene más remedio que arreglar, como lo hizo en el G20 y ahora en el Mercosur. Que con China no tiene más remedio que arreglar, porque es el gran jugador en la economía mundial, por muy cercano que se quiera mostrar con Donald Trump.
Por otro lado, comprobó las ventajas de acordar con sectores políticos que hasta ayer nomás eran «ratas corruptas» para aprobar las leyes con las que espera modificar el presente y cristalizar el futuro de los argentinos. La sociedad, en tanto, a dos años de aquel festival de unidad y armonía que fueron los festejos del mundial, descubre que la «Abuela lalala», los jubilados, los trabajadores y los «pibes de Malvinas», entre otros, forman parte de la casta sometida a la acción de la motosierra.
Todo es muy dinámico en el Gobierno de Javier Milei, principalmente en las relaciones internacionales. Habían pasado exactamente 12 horas y 50 minutos desde que el presidente reposteó un tuit en que un ¿usuario? de la red X fustigaba a Andrés Manuel López Obrador, Gustavo Petro y Lula da Silva por su posición sobre la crisis en Venezuela, hasta que se vio obligado a agradecer a Brasil por haberse hecho cargo la embajada argentina en Caracas. El ultimátum del presidente venezolano Nicolás Maduro ordenaba retirar a todo el personal y a quienes se encontraban asilados en la sede diplomática, y de no ser por la ayuda brasileña, el incidente podría haber escalado a niveles impredecibles.
Pero Itamaraty, que en la cumbre de la OEA del miércoles convocada de urgencia por el secretario general, Luis Almagro, había tomado una postura que irritó al libertario y sus acólitos en las redes, con un sencillo acto le dio lecciones de una prudencia política que dista de estar en el ADN del mandatario vernáculo.
Decir que las relaciones de Milei con Lula Da Silva son distantes es poco. El mandatario argentino destrató al tres veces presidente constitucional de la principal potencia económica latinoamericana desde el día que asumió el cargo, al invitar a la ceremonia de asunción a su antecesor, Jair Bolsonaro, quien intentó derrocar al líder del PT. Luego, en ocasión de la cumbre de presidentes del Mercosur, a principios de julio, faltó al convite para ir a un encuentro ultraderechista en Camboriu en el que junto a los Bolsonaro se regocijaron con bromas de estudiantina con olor a naftalina. Esa vez, desairó a Da Silva pero también a los jefes de Estado de Uruguay, Paraguay y Bolivia, que se incorporaba oficialmente al «equipo» regional.
Llamado a los militares La situación en Venezuela dio para una nueva ofensiva contra todo lo que huela a progresismo. Y antes de que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunciara el resultado de la elección del domingo, ya Milei y Mauricio Macri habían salido a afirmar –sin datos– que el candidato de la oposición había triunfado, y lo que es más grave, pidieron una intervención militar.
DICTADOR MADURO, AFUERA!!!
Los venezolanos eligieron terminar con la dictadura comunista de Nicolás Maduro. Los datos anuncian una victoria aplastante de la oposición y el mundo aguarda que reconozca la derrota luego de años de socialismo, miseria, decadencia y muerte.…
La mayoria de los venezolanos hablaron fuerte y claro: Maduro debe dejar el poder. Ahora las Fuerzas Armadas de Venezuela tienen la oportunidad de ponerse del lado correcto de la historia y garantizar que se respete la voluntad del pueblo.
Luis Almagro, excanciller del Frente Amplio uruguayo, se convirtió desde que llegó a Washington, en 2015, en un férreo defensor de los intereses de las derechas regionales en una organización como la OEA, fuertemente cuestionada en la región por su alineamiento con las necesidades de Estados Unidos. Así que este mismo lunes se apuró a catalogar al comicio venezolano de fraude en un documento con su rúbrica, y sin consultar con el resto de los representantes latinoamericanos. «A lo largo de todo este proceso electoral se vio la aplicación por parte del régimen venezolano de su esquema represivo complementado por acciones tendientes a distorsionar completamente el resultado electoral, haciendo que ese resultado quedara a disposición de la manipulación más aberrante», dice, sin aportar pruebas. Llamó, entonces, a una reunión de urgencia en la capital estadounidense. Algo similar había hecho en 2019 con el resultado de las elecciones en Bolivia que terminó en un planteo militar contra Evo Morales, quien finalmente renunció.
Canciller desmentida por Cancillería Lula, mientras tanto, se ponía en contacto con el secretario de Defensa, Antony Blinken, para coordinar acciones. El veterano líder metalúrgico declaró: «Estoy convencido de que es un proceso normal y regular», pero luego afirmó que el problema se resolvía presentando las actas con los votos de cada candidato. El viernes, de todas maneras, la administración Biden, mediante un comunicado del propio Blinken, reconoció como presidente electo a Edmundo González Urrutia.
El presidente mexicano, luego de acusar a la OEA de «injerencista», tampoco estuvo en el pelotón de los que se rasgaron las vestiduras en torno a las elecciones venezolanas. Una mirada similar mostró Petro, otro de los gobernantes constitucionales que le quitan el sueño a Milei. El «trípode», Brasil, México, Colombia busca una salida civilizada a una crisis que se arrastra desde hace años y este jueves emitieron un documento en el que reclaman a las autoridades venezolanas presentar «los datos desglosados por mesa de votación».
La canciller argentina, en tanto, reconoció como presidente electo a González Urrutia horas después de que el Gobierno de Biden hiciera lo propio. Diana Mondino expresó que «el legítimo ganador y presidente electo es Edmundo González». Sin embargo, en lo que parece más un paso de comedia que un acto de gobierno, la propia cancillería, mediante un comunicado, salió a desmentir a su titular. «La República Argentina fue uno de los primeros países en rechazar y desconocer el resultado de la elección presidencial venezolana el 28 de julio. Las evidencias recogidas hasta el momento no han hecho más que confirmar esa posición», señala el comunicado de Cancillería, y aclara que «Argentina sigue con extrema atención y preocupación los acontecimientos en Venezuela a fin de pronunciarse en forma definitiva».
Lula da Silva. El líder brasileño gestiona la política exterior con criterios de un líder regional, en contraposición con las agresiones de Milei.
Foto: Getty Images
Votación en la OEA En el encuentro de la OEA, un texto apoyado por los sectores conservadores –la posición argentina fue defendida por Mondino– había exigido al CNE que «publique inmediatamente los resultados de la votación», pero no obtuvo la mayoría necesaria para su aprobación. La propuesta sumó 17 votos a favor, 11 abstenciones, 5 ausencias y ninguno en contra. Brasil y Colombia se abstuvieron, México faltó, al igual que Venezuela. El país caribeño no tiene representante porque el organismo reconoció el mandato del diputado Juan Guaidó y a Maduro no le interesó pelear ese lugar.
Ese resultado enfureció a Milei, que a las 8:20 del miércoles posteó un texto explosivo replicando un tuit con las fotos de AMLO, Lula y Petro y afirmando: «Algunos imbéciles me acusaron de loco por ver comunismo en todos lados…» y ufanándose de que «hoy no solo se prueba que tengo razón en la agenda internacional que señalo sino que además queda claro que esos que me cuestionaban son cómplices, ya sea por ignorantes y/o por estúpidos».
OTRA VEZ Y VAN… Algunos imbéciles me acusaron de loco por ver comunismo en todos lados…
Otros desde la corrección política decían que ya no existe más el comunismo y que soy un exagerado…
En el fondo, hoy no sólo se prueba que tengo razón en la agenda internacional que… https://t.co/q365sELccd
Pero a las 9:10 del jueves tuvo que recular en chancletas. «Agradezco enormemente la disposición de Brasil a hacerse cargo de la custodia de la Embajada argentina en Venezuela. También agradecemos la representación momentánea de los intereses de la República Argentina y sus ciudadanos allí».
AGRADECIMIENTO A BRASIL Agradezco enormemente la disposición de Brasil a hacerse cargo de la custodia de la Embajada argentina en Venezuela. También agradecemos la representación momentánea de los intereses de la República Argentina y sus ciudadanos allí.
No era la primera vez. A mediados de abril, Mondino había entragado una carta a su par brasileño en la que Milei pedía una bilateral con Lula para tratar los temas de la agenda común. El fundador del PT apenas mencionó que sabía de la carta, pero que no la había leído. Esa vez le exigió disculpas por los maltratos, exigencia a la que Milei no respondió. Quizás ahora, por lo bajo, haya salido esa disculpa, aunque sin mencionar al presidente. La bandera «verde-amarelha» en el frente de un edificio donde figura la placa que dice «Embajada Argentina» es un mensaje muy explícito de cómo hacer algunas cosas en el mundo real.
El gobierno de Javier Milei lo hizo, como era de prever. Mediante una carta dirigida a los representantes de los países fundadores, anunció que declina la invitación a formar parte del grupo BRICS ampliado, cosa que debía ocurrir este 1 de enero.
En estas páginas se dijo ya varias veces de la importancia de participar en ese equipo que integran los países llamados a liderar el siglo XXI. Y se detalló el grande error que significaría negarse a entrar en un club donde entre los temas que se plantean, aparte de dejar de lado la dictadura del dólar para potenciar las monedas locales -un punto central para las recurrentes crisis argentinas- está el debate de las necesidades de cada uno en un plano de igualdad y no de sumisión a la voluntad de Washington o Bruselas. Para repetir, además, unas “relaciones carnales” que no dejaron ningún beneficio.
La idea de los fogoneros del proyecto libertario que se encolumnan detrás de Milei, fundamentalmente su canciller, Diana Mondino, es de una elementalidad peligrosa para los intereses del país. Pero no es el único lugar en el que esa cerrazón ocurre, de modo que si hasta acá llegamos sin BRICS, bien podemos seguir así. Ya vendrán tiempos mejores.
Acostumbrados como están al maltrato y la humillación fácil, sin embargo, el gobierno envió una misiva respetuosa de los cánones diplomáticos. Es que China y Brasil habían sido los impulsores del ingreso de estas castigadas provincias del Río de la Plata. Y esos dos países son los principales socios comerciales del país. Agradezcamos al menos ese gesto de sensatez.
Pero hay una cuestión que especialmente se destaca en todo este embrollo: para militantes de la causa de la meritocracia, de eso de que “nadie me regaló nada, todo lo que tengo me lo gané”, seguramente Lula, el que más hizo por el ingreso de Argentina a los BRICS, es un personaje desagradable.
No porque sea comunista, socialista, populista o colectivista-que algo de todo eso tiene- sino porque si hay en el mundo un ser humano que debiera ser emblema de la meritocracia es Luiz Inácio Lula Da Silva.
Sí que vino de abajo Lula, sí que pasó miseria desde esa cuna en los rincones más pobres de Brasil. Desde ese origen construyó un sindicato, un partido político y un liderazgo indiscutible. Y como broche de oro, va por el tercer mandato de la principal potencia de América del Sur, que por estos días pasó a Canadá para convertirse en la novena economía del mundo. Sin haber pisado nunca una universidad y con el solo título de tornero mecánico.
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