Seleccionar página
¿Hacia donde se inclinará Brasil?

¿Hacia donde se inclinará Brasil?

A Henry Kissinger, aquel secretario de Estado que en los años ‘70 promovió el baño de sangre en la región, dijo que “hacia donde se incline Brasil, se inclinará Latinoamérica”. Eran los tiempos en que los militares brasileños, que habían tomado el poder en 1964, con el “Operativo Limpieza” encabezaban la lucha contra el comunismo en esta parte del mundo. El gigante sudamericano era un socio afín a Estados Unidos y para demostrarlo llegó a enviar una Fuerza Expedicionaria que combatió contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Fue el único país de Sudamerica y como premio, el presidente de Brasil abre cada año la ronda de debates en la Asamblea General de la ONU, antes que el de EE UU. Pero nunca le dieron un sillón en el Consejo de Seguridad.

Este domingo, Lula da Silva se mide con Flavio Bolsonaro. Expresan dos modelos de Brasil y de relación con un cow-boy que sueña con pintar todo el mapa de las Américas con la bandera de la barra y las estrellas, pero de verdad. Algo para lo que el exdirigente metalúrgico y tres veces presidente constitucional aparece como un obstáculo. El apoyo grosero al hijo del expresidente -condenado por golpista- es un desafío para Donald Trump y sobre todo para el fanático Marco Rubio, soberbiamente ninguneado por Lula en la ONU el 22 de septiembre que pasó.

Que a la Casa Blanca, en este contexto, le resulta imprescindible el triunfo de Bolsonaro Jr. es una obviedad. La pregunta sería qué puede cambiar en ese caso en uno de los países fundadores de los Brics, que de hecho aporta su primera consonante a la sigla. Porque la pelea de fondo de la administración Trump es para sacar a China de lo que llama Hemisferio Occidental.

Y ahí conviene recordar que con Jair Bolsonaro (2019-2023) Brasil no solo se mantuvo dentro de ese espacio de disputa geopolítica, sino firmó con Xi Jinping una serie de acuerdos en Beijing en 2019 y se reunió con Vladimir Putin en Moscú una semana antes de la operación militar rusa en Ucrania, en febrero de 2022.

¿Hacia donde se inclinará Brasil?

Foto: Lula / Flicker

Su vicepresidente, el general Hamilton Mourao, había declarado tres meses más tarde en una cumbre de cooperación bilateral que “no tenemos la menor duda sobre el papel que China tiene hoy como motor de la economía mundial” y que la sociedad estratégica entre ambos países sería central para el mundo postpandemia.

En el programa del Partido Liberal con que se postula, Flavio no dice una palabra de Brics, aunque en declaraciones a la prensa afirmó que piensa reevaluar si Brasil debe permanecer “en un bloque que es muy ideológico, utilizado para provocar a Estados Unidos, proponiendo que el dólar deje de ser la moneda de las transacciones internacionales”.

¿Hacia donde se inclinará Brasil?

¿Qué puede cambiar para el gobierno argentino en cualquiera de los dos escenarios posibles? Resulta interesante un planteo del politólogo Andrés Malamud, quien considera que quizás a Javier Milei le convendría la reelección de Lula. ¿Por qué? Porque así evitaría que Bolsonaro Jr fuera el predilecto de la Casa Blanca.

Algo así como que Milei sueña con ser el garante de que donde vaya esta Argentina paleolítica que pretende construir vaya el resto de Latinoamérica.

Tiempo Argentino, 3 de Octubre de 2026

Milei y una agenda en el laberinto

Milei y una agenda en el laberinto

La sábana con el reclamo por la soberanía argentina en las Malvinas que desplegaron jugadores del seleccionado nacional caló más hondo de lo que el Gobierno y sus aliados externos imaginaban. Y la respuesta, como suele ocurrir en estos casos, fue con exageraciones como para disimular el pifie. Todo en una semana en que el presidente intentó por todos los medios recuperar protagonismo tanto en el país como en el exterior. Algo imprescindible para una gestión que se nutre de golpes de efecto, a falta de logros palpables para las grandes mayorías.

En esa necesidad diríase que enfermiza, Javier Milei provocó un incidente diplomático con el mandatario del principal socio comercial del país y miembro fundador del Mercosur, Lula, y se mostró en Perú con una «cátedra» bíblica al recibir otro doctorado honoris causa en una universidad local, un raid que lo mostró como «delegado» de Donald Trump para la región, según lo describió el diario británico The Guardian.

Y mientras espera que le aprueben el proyecto de ley que abre las puertas a la extranjerización del territorio nacional, emitió un DNU por el que se impediría el ingreso al país a individuos que «promuevan mensajes de odio o inciten a la violencia contra la Argentina». Al mismo tiempo, este jueves lanzó su proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central con una serie de imputaciones y datos falsos sobre las gestiones de la entidad crediticia durante los mandatos de Cristina Fernández de Kirchner. La dos veces presidenta, a todo esto, recurrió a los tribunales internacionales para que revisen la causa por la que fue condenada e inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos. De alguna manera, la tautología de que todo tiene que ver con todo involucra a estos personajes en el drama de una Argentina que por obra y gracia de un topo que pretende destruir al Estado desde adentro, acelera la pérdida de derechos y las graves consecuencias económicas que sufrirá el país si consolida su modelo. ¿Malvinas será el último ancla?

Contracara
Que Lula da Silva es la antítesis de Javier Milei no es ninguna novedad. Por origen social y por estatura política. Si las derechas más recalcitrantes basan su mensaje individualista de que «nadie me regaló nada», no debe haber en el mundo nadie que haya recorrido el camino de este hombre nacido en la pobreza, cuyo mayor logro académico fue recibirse de tornero mecánico. Desde Trump hasta jefes de Estado de todo el planeta –incluidas estas pampas– no pasan de ser herederos. De mayores o menores fortunas, pero nadie de ellos pasó hambre y desde allí construyó la carrera política como la del inquilino del Planalto, que ahora va por su cuarto mandato, y que defiende a Brasil de los embates del magnate estadounidense, de su cerril secretario de Estado y de los acólitos que buscan su beneplácito, como el actual ocupante de la Casa Rosada.

El apoyo de Milei a Flavio Bolsonaro forma parte de su estrategia para convertirse en el líder de una internacional ultraderechista. Así se presentó el martes en Lima para la asunción de Keiko Fujimori, la hija del fallecido dictador Alberto Fujimori, que había sido condenado por delitos de lesa humanidad.

El miércoles, en tanto, Cristina Fernández publicó una carta abierta en la que denuncia el acoso judicial que padece desde hace años y destaca: «Cambian los países, cambian los nombres, cambian las circunstancias, pero el método es el mismo: convertir al Derecho y al Sistema de Justicia en un arma política para eliminar adversarios que no pudieron ser derrotados por el voto». Luego agregó que la sentencia por la que está con prisión domiciliaria, a seis años, no es la verdadera condena. Lo es su proscripción permanente.

Horas más tarde, su abogado, Carlos Beraldi, y los dos nuevos integrantes del equipo legal, el español Javier Borrego y el brasileño Rafael Valim (quien defendió a Lula da Silva en tribunales internacionales, todo tiene que ver con todo) dieron una conferencia de prensa en la que explicaron el alcance de su demanda y aclararon que, en principio, no hay impedimento legal para que la también exvicepresidenta se presente a las PASO de 2027. Lo que ocurra con la voluntad de LLA por cambiar la ley electoral del año próximo, que no tiene por ahora suficientes votos de las derechas, estará teñido de ese anuncio.

En su afán por seguir las directivas –implícitas o no– de la administración Trump, los trolls pagos por el Estado vienen difundiendo mensajes racistas y xenófobos, exacerbados en el Mundial 2026. La impostación nacionalista llegó al punto de emitir el DNU 681/2026 para denegar el ingreso a todo aquel que promueva mensajes «antiargentinos», palabra muy afín a la dictadura cívico-militar.

Como parte de ese mismo capítulo, se vuelve a insistir en que un gran porcentaje de alumnos de universidades nacional son extranjeros. Es un signo de época que esos mismos voceros pagos desde estamentos estatales se escandalicen de que haya latinoamericanos que estudien «con la nuestra». El nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, no dejó de poner su cuota de datos falsos sobre la cantidad de alumnos en esa condición y agregó: «Debemos cuidad el dinero de los argentinos».

Con argumentos de esa misma catadura, Milei habló en cadena nacional durante un cuarto de hora para presentar el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central. Acusó a la institución creada en 1935 de haber sido desde entonces una «estafa de la alta política». Luego agregó que Cristina Fernández y la extitular del organismo, Mercedes Marcó del Pont, habían «robado 10.000 millones de dólares». Ahora parece que ya no es un PBI, en fin. Lo central de la modificación es que busca que su presidente tenga un cargo irrevocable, algo así como un nuevo reaseguro del status quo similar a un integrante de la Corte Suprema. De prometer que Argentina será Alemania, Australia o Francia en unos años de sacrificio, ahora apunta a ser como Perú, que lleva décadas de crisis institucionales, pero el verdadero poder entre bambalinas, desde 2006, es el jefe del Banco Central, Julio Velarde Flores. Si el rey en una monarquía constitucional es el garante último de la unidad nacional, se busca copiar el modelo peruano con un rey sentado en las reservas, gane quien gane las elecciones.

Quizás el mensaje explícito del tour de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, haya sido poner el último clavo en el ataúd de la idea de eliminar el BCRA. De paso, como nadie ignora, vino a recorrer la explotación de Vaca Muerta, cosa de comprobar de dónde saldrán los dólares que comprometieron, por dos veces y de manera escandalosa, con Luis Caputo. La economista búlgara también mostró su dosis de argentinidad repentina y asistió a una clase de tango con la bailarina Mora Godoy.

Mientras tanto, esta semana se debatirá la reforma a la Ley de Tierras, que tiene el pomposo nombre de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Elimina topes a la posesión de tierras rurales y si bien quedan al margen de esa posibilidad los Estados o los organismos públicos foráneos, pone en riesgo la soberanía del Estado. Se podrá decir, sin la menor ironía, que después de todo ese era el proyecto de Milei y que nunca lo ocultó. También se entienden mejor las palabras del titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, sobre la iniciativa. «No le podés prohibir a nadie que pueda vender su tierra». Fuerte admisión, en este contexto, de que las élites «con olor a bosta», como se decía en otros tiempos, ni siquiera quieren comportarse como patrones de estancia. Se conforman, como Milei, su mayor exponente político, como capataces del mejor postor.

Revista Acción, 2 de Agosto de 2026

Zona de turbulencias

Zona de turbulencias

El presidente de la Nación emprendió esta semana su 16º viaje a Estados Unidos y el 38º desde que llegó a la Casa Rosada. Se le computan al primer mandatario 120 días en el exterior en ese lapso, o sea que pasó el 14% de su tiempo de gestión afuera del país. Esta gira tuvo algunos condimentos que la hacen especial, porque ocurrió en su ausencia un vendaval político que lo sacó de quicio en una entrevista de urgencia con dos de sus más fervorosas espadas mediáticas por el «apriete» de la senadora Patricia Bullrich –ya lanzada a la carrera por el 2027– contra Manuel Adorni, y porque las explicaciones en torno al corrosivo jefe de Gabinete son peores que la noticia en sí.

No está mal señalar que el objetivo de Javier Milei en el país del norte era participar en Los Ángeles de la 29ª Conferencia anual del Instituto Milken, fundado por Michel Milken, apodado «Rey de los bonos basura», condenado en 1990 por cargos de fraude y manipulación de mercados con una multa de 600 millones de dólares, 10 años de prisión –reducidos a 22 meses– y la prohibición de volver a participar en el mundo financiero. En su primer mandato, Donald Trump lo indultó con el argumento de que el hombre se había reinventado y ahora es un filántropo.

En su discurso en ese foro exclusivo, que en medio de los escándalos que sacuden a su Gobierno hasta puede parecer metafórico, Milei dijo que «el sueño americano no está muerto» y que está volviendo en dos lugares al mismo tiempo: en Estados Unidos con Donald Trump y en la Argentina, con él. Dijo más, como que «desde que asumimos ha subido en 113.000 puestos de trabajo. Han quedado afuera los trabajos registrados, pero lo que tiene que ver con independientes y los no registrados son cerca de 400.000 puestos de trabajo».

Y en otra vuelta de tuerca, insistió en que «hoy el sueño americano se extiende desde Alaska hasta Tierra del Fuego para hacer grande a toda América nuevamente. Y esperamos que esto pronto incluya a nuestras queridas Cuba y Venezuela que tanto han sufrido y el modelo de la libertad llegue hasta el último refugio del continente».

Casi en simultáneo, en Washington, Lula da Silva mantenía un encuentro de tres horas con Donald Trump en el que, si bien no hubo comunicado final, se supone que hablaron de tierras raras, un asunto clave para el mundo y en el que el brasileño pudo mostrar la aprobación de una ley para regular la explotación de esos minerales críticos de los que el país tiene las reservas más grandes fuera de China. El líder brasileño sí habló con la prensa, para decir que tocaron todos los temas tabú. Entre ellos, claro, la posible injerencia estadounidense en las elecciones de octubre, donde el favorito de Trump es Eduardo Bolsonaro. «Las dos democracias más grandes del continente pueden servir de ejemplo para el mundo», dijo el exdirigente metalúrgico, y avanzó con uno de esos «temas tabú», al señalar que el inquilino de la Casa Blanca le aseguró que no tiene planes para invadir Cuba. También dijo haberle recordado el plan nuclear que Brasil y Turquía habían firmado en 2014 con Irán como un punto de partida para la paz en Medio Oriente. Mientras el brasileño solo viaja al país del norte por asuntos que conciernen a un estadista, su par argentino vuela a compromisos de escasa relevancia, organizados por personajes de la ultraderecha internacional.


Alerta spoiler
Mientras tanto, la interna en La Libertad Avanza estaba en su máxima expresión, con centro en el polifacético Manuel Adorni, defendido hasta el paroxismo por los hermanos presidenciales, al punto que ante este clima, Karina Milei no acompañó al jefe de Estado en su periplo hacia el norte. Lo último –al cierre de este artículo– pasaba por el debate en torno a una cascada en la pileta que se hizo construir en su mansión del country Indio Cua. La explosiva declaración del contratista que hizo la obra enterró un poco más a Adorni, porque en sede judicial dijo la verdad por recomendación de su abogado, y no la versión que le acercaba el atribulado funcionario libertario. Que eran 245.000 dólares para una lista enorme de arreglos de lujo.

Milei, en el canal LN+, salió enfurecido ante los conductores del espacio, Luis Majul y Esteban Trebucq. No es que hayan ido a fondo, pero con un par de insinuaciones bastó para que el presidente montara en cólera contra «el 95% del periodismo» que, según él, es corrupto, y tratara de hacer callar al dúo. Nada que valga la pena mencionar en detalle, solo que para defender a Adorni se tiró sobre la granada temerariamente. «¿Qué pruebas tiene el contratista? Le dan entidad a un militante kirchnerista, cuyo prontuario es muy dudoso. Hablaban de una cascada y después se vio que eran dos cañitos de agua», dijo.

Preguntas incómodas. Caputo, Adorni y Monteoliva dieron una conferencia de prensa en la que no pudieron evitar que se pregunte sobre las denuncias contra el jefe de Gabinete.

El contratista salió a defenderse con mucho énfasis porque bien lejos está del kirchnerismo, como muestra en sus redes sociales; más bien es un simpatizante del actual oficialismo, y sintió el ataque como una ofensa injustificada.

A Milei le saltó la térmica porque Bullrich había dicho, también en LN+, que Adorni debía presentar su declaración jurada –dijo que la iba a hacer en junio–, donde podría justificar ingresos y gastos cuanto antes y así poner fin a la crisis desatada desde que se comenzaron a saber de sus millonarios gastos en viajes, compras inmobiliarias y arreglos edilicios. «Adorni lo iba a adelantar, ella lo spoileó», señaló indignado el presidente. El propio jefe de Gabinete dijo lo mismo ante Alejandro Fantino, otro cercano al régimen, en el canal Neura.

Pero Milei también decidió poner sobre la mesa un proyecto que pretende marcar agenda. «Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina».

El periodista Mauricio Caminos desmenuzó de qué se trata el proyecto y las claves encerradas en el mensaje presidencial en las redes sociales. «El B-2 Spirit es un bombardero furtivo estratégico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, uno de los aviones militares más sofisticados y costosos del mundo, diseñado para operaciones de ataque de largo alcance y capaz de transportar armamento convencional y nuclear. La comparación elegida por Milei funcionó además como una pista sobre el tipo de industrias que busca seducir con el nuevo esquema de beneficios». ¿De qué industrias se trata? «Compañías vinculadas al complejo tecnomilitar estadounidense, entre ellas Palantir, la firma de análisis masivo de datos cofundada por el magnate tecnofascista Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes del ecosistema de Donald Trump y Silicon Valley, que visitó a Milei hace dos semanas y está viviendo en la Argentina».

Bullrich, a todo esto, se muestra como la opción «racional» que pretenden sectores del Círculo Rojo -ante la debacle en el apoyo popular al presidente- que capitanea Paolo Rocca, otro experto en «cañitos», si se permite la chanza. La senadora, que se mostró con el jefe de Gabinete en la Casa Rosada, se imagina incluso como reemplazo en una remake del 2001 que permitió la llegada de Eduardo Duhalde al Gobierno. En su caso el escollo sería la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien ya tuvo sus cruces en el Congreso. ¿Soñarán ellas con helicópteros? 

Revista Acción, 10 de Mayo de 2026

Milei-Trump-Lula: el triángulo del verano

Milei-Trump-Lula: el triángulo del verano

Había que verlo a Javier Milei malcantando “Amor salvaje” junto al Chaqueño Palavecino en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María, como un rockstar de cabotaje. Y luego, en Asunción, destratando a Lula da Silva cuando la presidenta de la Comisión  Europea, Ursula von der Leyen, celebró el liderazgo del brasileño para la concreción del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea y, en lugar de aplaudir, como el resto de los jefes de Estado, se plantó en un gesto displicente.

Las diferencias entre el exlíder metalúrgico y el economista ultraliberal son previas a que ambos llegaran a tener que verse cara a cara en encuentros regionales. Y tienen un carácter meramente ideológico. Basta con recordar que en la asunción del 10 de diciembre de 2023 Milei invitó a Jair Bolsonaro y no al presidente en ejercicio de Brasil. Gestos que se siguieron en estos dos años en una difícil convivencia de vecinos incómodos.

Las últimas: el presidente argentino, siempre el primero en levantar la mano ante las decisiones de Donald Trump, celebró el ataque a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, recordando un discurso en la cumbre de diciembre donde se intercala una foto de Lula con el presidente venezolano.

Lula, viejo zorro de la política, no la podía dejar pasar y retiró la representación de Argentina en Venezuela, una situación que se arrastra desde la ruptura de relaciones entre Buenos Aires y Caracas, en julio de 2024. Luego armó una minicumbre con Von der Leyen y el titular del Consejo de Europeo, António Costa, en Río de Janeiro. Desde el gobierno nacional se quejaron del desplante brasileño, que se expresó este sábado en la capital paraguaya, donde Lula tuvo la precaución de no asistir.

Milei, a todo esto, tiene un fin de semana de gloria en los términos en que espera ser recordado. Y lo será, aunque no necesariamente para bien. Tanta obsecuencia con la Casa Blanca tuvo un premio adicional al salvataje económico-financiero del 2025, que lo hizo salir airoso de las elecciones de medio término. Así, este viernes Donald Trump anunció que Argentina formará parte del Board of Peace (Junta de Paz), una organización que busca -eso dice el empresario inmobiliario- “promover una paz duradera en el mundo”. Otros socios de ese club son Albania, Canadá, Paraguay y Turquía. El primer lugar en que se plantea la intervención es en la segunda fase del acuerdo de Sharm el Sheikh para un alto el fuego en Gaza, no respetado por Israel, por cierto.

Si un paso faltaba para el alineamiento automático de esta Argentina de Milei con la Casa Blanca de Trump seguramente es este, por el cual el país se corre del tradicional espacio de neutralidad que lo caracterizó históricamente para seguir sumisamente los dictados que vienen del norte. “Cómplices callados del verano”, dice el tema que Milei cantó con Palavecino. 

Lo discordante en este esquema es el acuerdo regional con la UE. Resultaría difícil no inscribir esta aceleración final para la firma de un pacto muy resistido en Francia e Italia al embate de Trump contra Groenlandia y su paso al costado en Ucrania. Este espacio de comercio de más de 700 millones de habitantes no debe ser del agrado de Donald I, que si por él fuera reeditaría el ALCA enterrado en Mar del Plata en 2005. Pero la realidad manda, en todos lados, incluso en la Casa Rosada, que no puede darse el lujo de prescindir las relaciones con China. Y tampoco con Brasil.

Tiempo Argentino, 18 de Enero de 2026