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Donald Trump no pudo disimular que Xi Jinping le marcó la cancha

Donald Trump no pudo disimular que Xi Jinping le marcó la cancha

La imagen de Donald Trump rindiendo pleitesía a Xi Jinping es la postal más clara del estado del mundo cuando se cumplen 78 días del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Y las palabras del presidente chino sonaron a un epitafio para la tumba del imperio. Pero la interpretación del mandatario estadounidense también ilustra sobre la endeble habilidad para el disimulo que se tiene en la Casa Blanca. Xi necesitó alertar sobre la Trampa de Tucídides para marcar la cancha a no solo un gobernante un tanto díscolo sino a un occidente que insiste en no ver que las cosas cambiaron. Es que guerras como las de Peloponeso de hace 2480 años se desatan cuando una potencia en decadencia no acepta al surgimiento de un rival que le hace sombra.  China, en este juego, es a todas luces el emergente que no quiere una guerra pero ya no le esquivaría al desafío. Por eso, también, plantó bandera: el límite es Taiwán.

Es bueno recordar que cuando atenienses y espartanos se trenzaban en una contienda que duró casi tres décadas China ya tenía 4500 años de historia y estaba en el tenebroso periodo de los Reinos Combatientes. Por otro lado, el nombre oficial de ese extenso país es Zhongguo, que se traduce como “reino o país del medio, o centro”. ¿Centro del mundo? Algo así, que en 2026 regresa con toda su fuerza. Veamos: la visita de Trump mostró quién lleva las riendas y con qué precisión Xi desplegó el supremo refinamiento que caracteriza a esa milenaria civilización. Si hasta el propio Trump reconoció en un posteo en Truth la “gran elegancia” de su par, aunque prefirió creer que cuando le hablaba de declive se estaba refiriendo a su antecesor Joe Biden.

Donald Trump no pudo disimular que Xi Jinping le marcó la cancha

Otra muestra de la centralidad de Beijing como capital internacional lo da el hecho de que desde este martes Vladimir Putin estará por dos días en la capital china para mantener sus propios encuentros con Xi. Esa suerte de “besamanos” ya la habían ensayado oportunamente los jefes de estado de España, Italia, Francia y Gran Bretaña, con suerte dispar.

La decadencia de occidente y en particular de Estados Unidos, que oficia de líder de esa tropa abatida, no comenzó con la desastrosa guerra contra Irán, pero ese sería el punto de quiebre. A esta altura negar que en Ormuz hubo una derrota estrepitosa sería una necedad y la prueba más evidente de eso lo dan los análisis de gente dentro de EE UU a los que no se puede tildar de antiimperialistas, pero que no se engañan. Uno de ellos es Robert Kagan, alguna vez tildado de sucesor de Henry Kissinger. El hombre fue uno de los fundadores del  Proyecto del Nuevo Siglo Americano, un thinh tank que en 1997 desarrolló un plan para que la centuria que estaba por comenzar fuera de la consolidación de la supremacía de EE UU. Su esposa, Victoria Nuland, siendo subsecretaria de Estado fomentó el golpe en Ucrania de 2014 que fue el punto de partida para la guerra con Rusia que comenzaría en 2022. En un artículo en la revista The Atlantic, Kagan escribió la semana pasada que la derrota en Irán es absoluta e irreversible. “Las derrotas en Vietnam y Afganistán fueron costosas, pero no causaron un daño duradero a la posición general de Estados Unidos en el mundo. La derrota con Irán será de una naturaleza completamente diferente”, lamentó el halcón del imperio.

Otro que habló fue el general Mike Flynn, de efímero paso como asesor de seguridad en el primer gobierno de Trump, en 2017, renunciado bajo la acusación mediática de haber tenido reuniones con el embajador ruso en Washington. Lo que Xi quiso decir es que “cualquier fracaso en acomodar el ascenso de China arriesga un conflicto mayor que Estados Unidos no puede permitirse (y actualmente hay prácticamente cero apoyo del pueblo estadounidense para más guerra y Xi lo sabe)”, publicó el militar en X. El senador demócrata Tim Kaine, por su parte, pretende urdir fuerzas en el Congreso para ponerle fin a una guerra que por ahora parece en suspenso ante un cese el fuego sine die. “Familias en Virginia estan pagando casi 10,8 millones de dólares más al día en gasolina de lo que pagaban hace dos meses. ¿La razón? La guerra ilegal e imprudente del presidente Trump en contra de Irán”, publicó en X.

Mientras tanto, este viernes en Nueva Delhi concluyó una cumbre de ministros de Relaciones Exteriores de los países BRICS para encontrar una postura común en relación con la guerra en Irán. Si bien se dijo desde el primer día que la ofensiva del 28-F para EE UU tenía a China como destinatario final, estaba en la mira el grupo de países que ya representan más del 40% del PBI mundial y le pisa los talones el G7. Contra lo que podría pensarse, no hubo un acuerdo para un documento final que expresara el rechazo que pretendía el canciller iraní. Abbas Araghchi los arengó sobre los riesgos del momento y advirtió: “La historia ha demostrado que los imperios en declive no se detendrán ante nada para frenar sus destinos inevitables. Un animal herido arañará y rugirá desesperadamente en su camino hacia abajo”.

Uno de los integrantes de ese grupo, Emiratos Árabes Unidos, tiene tanta cercanía con Israel y EE UU que hubiese sido ilusorio esperar que firmaran un documento de condena a los ataques del 28 de febrero. Brasil, miembro fundador de ese club, a su vez, volvió ofrecerse como mediador para una negociación entre Teherán y la administración Trump. El titular de Exteriores brasileño, Mauro Vieira, se lo transmitió a Aragchchi y luego mantuvo encuentros con sus homólogos Sergei Lavrov, de Rusia, y Subrahmanyam Jaishankar, de India. Brasil ya en 2014 había promovido un acuerdo nuclear con Irán junto con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan a pedido de Barack Obama que fue desechado por la secretaria de Estado Hillary Clinton. Pero esa es otra historia.

Donald Trump no pudo disimular que Xi Jinping le marcó la cancha
Un «Lubio» en jogging

Donald Trump encaró el viaje a China con su estilo de hacer pata ancha sobre lo maravilloso de su gobierno y los triunfos de su gestión que no cesan. Por eso publicó en Truth un mapa de Venezuela pintado con la bandera de las barras y las estrellas y alardeando que el país caribeño sería el Estado 51. Su canciller, Marco Rubio, otro que derrocha petulancia, se hizo fotografiar en el Air Force One con un jogging de Nike Tech como el que vestía Nicolás Maduro cuando fue secuestrado, el 3 de enero pasado. Es cierto que el golpe sobre Venezuela complicó la prohibición de petróleo a China, no era por ahí que podría haber generado alguna respuesta más fuerte.

Rubio, de ascendencia cubana, pudo ingresar a China por la gracia de la presidencia de Xi Jinping. Siendo senador, el actual secretario de Estado lanzaba críticas feroces contra la política de derechos humanos de China entorno a Hong Kong y la población uigur. Hasta que, en 2020, en respuesta a sanciones de Estados Unidos a dirigentes chinos, Beijing aplicó medidas similares contra estadounidenses, entre ellos Rubio.

En teoría, no podría haber viajado junto con su presidente, pero cuando asumió el cargo, en enero de 2025, las autoridades aplicaron un subterfugio que le permitió sortear el control aduanero sin problemas, aunque la causa en su contra sigue vigente. En la visa cambiaron un carácter de su apellido en la transliteración al chino para que pasara sin problemas. Algo así como pasar de “Rubio” a “Lubio”. Pero la sanción sigue vigente y cuando se termine su influencia volverá a ser persona no grata.

Tiempo Argentino, 16 de Mayo de 2026

Netanyahu busca blanquear su imagen pero solo la empeora

Netanyahu busca blanquear su imagen pero solo la empeora

Benjamin Netanyahu es para Estados Unidos un problema difícil de resolver. Porque las dos últimas guerras, la de junio del año pasado y la del 28-F contra Irán, complican a Donald Trump en su frente interno de un modo quizás irreversible. Y ahora suma a países como Emiratos Árabes Unidos, el que más compromisos tiene con Israel y tuvo que salir a desmentir al primer ministro, quien publicó en X que “visitó secretamente EAU, donde se reunió con el jeque Mohamed bin Zayed”.

También que se presentó a una amplia entrevista en la cadena CBS con Major Garret en la que mostró que no duda en comprometer a Trump en alguna nueva aventura. Algunas perlitas de ese reportaje: tras afirmar que no renuncia a desarticular el plan nuclear iraní, Garrett le pregunta como retirar el uranio altamente enriquecido de allí. “Entras y te lo llevas”, dice, entre risas Netanyahu, que luego afirma que Trump dijo repetidamente que quiere entrar a como de lugar.“No queremos que Irán tenga misiles balísticos con ojivas nucleares capaces de alcanzar ninguna ciudad de Estados Unidos, porque ningún estadounidense estaría a salvo”, recalcó.

Después negó haber forzado a Trump a entrar en la guerra porque el pueblo iraní se levantaría contra su gobierno. Pero a continuación se jactó de las capacidades letales de las FDI. “¿Recuerdan los buscapersonas? (septiembre de 2024 en Líbano y Siria). Dejamos inconscientes —no los matamos— a 2500 personas, pero las incapacitamos, las neutralizamos con precisión quirúrgica, sin daños colaterales, con los buscapersonas, ¿entienden? Y eso fue lo que hicimos contra sus científicos clave, contra sus comandantes clave, contra sus líderes. Pero… es un componente. No garantiza el éxito de una revuelta. Pero podría… ayudar a que ocurra”.

Sin embargo, Netanyahu se quejó de que en occidente cada vez son más quienes rechazan las acciones israelíes en Gaza y Cisjordania. “Israel recibe una mala reputación injusta. Una forma de medir el genocidio es observar la proporción de combatientes respecto a no combatientes, y probablemente sea la más baja en la historia de la guerra urbana moderna gracias a nuestros esfuerzos. Ahora bien, hemos visto el deterioro del apoyo a Israel en Estados Unidos, que diría que se correlaciona casi al 100% con el crecimiento exponencial de las redes sociales”.

No se privó de recurrir al viejo Goebbel para culpar a los que lo acusan de genocida. “Si la gente te tacha de belicista y lo repite hasta la saciedad, se da por sentado que es una verdad absoluta. Y eso es lo que está pasando. Te metes en sus teléfonos móviles. Consigues que los bots lo repitan. Muestras una foto aquí, otra allá, de una tragedia. Para nosotros en Israel, cada muerte de un civil es una tragedia. Para nuestros enemigos, es una estrategia”.

Si buscaba era cambiar la imagen negativa, haber celebrado este viernes la anexión ilegal de Jerusalén cuando se cumplió un nuevo aniversario de la Nakba, no parece adecuado. Mucho menos que el exgtremista ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, provoque desde la Explanada de las Mezquitas con una bandera israelí. «

Tiempo Argentino, 16 de Mayo de 2026

Zona de turbulencias

Zona de turbulencias

El presidente de la Nación emprendió esta semana su 16º viaje a Estados Unidos y el 38º desde que llegó a la Casa Rosada. Se le computan al primer mandatario 120 días en el exterior en ese lapso, o sea que pasó el 14% de su tiempo de gestión afuera del país. Esta gira tuvo algunos condimentos que la hacen especial, porque ocurrió en su ausencia un vendaval político que lo sacó de quicio en una entrevista de urgencia con dos de sus más fervorosas espadas mediáticas por el «apriete» de la senadora Patricia Bullrich –ya lanzada a la carrera por el 2027– contra Manuel Adorni, y porque las explicaciones en torno al corrosivo jefe de Gabinete son peores que la noticia en sí.

No está mal señalar que el objetivo de Javier Milei en el país del norte era participar en Los Ángeles de la 29ª Conferencia anual del Instituto Milken, fundado por Michel Milken, apodado «Rey de los bonos basura», condenado en 1990 por cargos de fraude y manipulación de mercados con una multa de 600 millones de dólares, 10 años de prisión –reducidos a 22 meses– y la prohibición de volver a participar en el mundo financiero. En su primer mandato, Donald Trump lo indultó con el argumento de que el hombre se había reinventado y ahora es un filántropo.

En su discurso en ese foro exclusivo, que en medio de los escándalos que sacuden a su Gobierno hasta puede parecer metafórico, Milei dijo que «el sueño americano no está muerto» y que está volviendo en dos lugares al mismo tiempo: en Estados Unidos con Donald Trump y en la Argentina, con él. Dijo más, como que «desde que asumimos ha subido en 113.000 puestos de trabajo. Han quedado afuera los trabajos registrados, pero lo que tiene que ver con independientes y los no registrados son cerca de 400.000 puestos de trabajo».

Y en otra vuelta de tuerca, insistió en que «hoy el sueño americano se extiende desde Alaska hasta Tierra del Fuego para hacer grande a toda América nuevamente. Y esperamos que esto pronto incluya a nuestras queridas Cuba y Venezuela que tanto han sufrido y el modelo de la libertad llegue hasta el último refugio del continente».

Casi en simultáneo, en Washington, Lula da Silva mantenía un encuentro de tres horas con Donald Trump en el que, si bien no hubo comunicado final, se supone que hablaron de tierras raras, un asunto clave para el mundo y en el que el brasileño pudo mostrar la aprobación de una ley para regular la explotación de esos minerales críticos de los que el país tiene las reservas más grandes fuera de China. El líder brasileño sí habló con la prensa, para decir que tocaron todos los temas tabú. Entre ellos, claro, la posible injerencia estadounidense en las elecciones de octubre, donde el favorito de Trump es Eduardo Bolsonaro. «Las dos democracias más grandes del continente pueden servir de ejemplo para el mundo», dijo el exdirigente metalúrgico, y avanzó con uno de esos «temas tabú», al señalar que el inquilino de la Casa Blanca le aseguró que no tiene planes para invadir Cuba. También dijo haberle recordado el plan nuclear que Brasil y Turquía habían firmado en 2014 con Irán como un punto de partida para la paz en Medio Oriente. Mientras el brasileño solo viaja al país del norte por asuntos que conciernen a un estadista, su par argentino vuela a compromisos de escasa relevancia, organizados por personajes de la ultraderecha internacional.


Alerta spoiler
Mientras tanto, la interna en La Libertad Avanza estaba en su máxima expresión, con centro en el polifacético Manuel Adorni, defendido hasta el paroxismo por los hermanos presidenciales, al punto que ante este clima, Karina Milei no acompañó al jefe de Estado en su periplo hacia el norte. Lo último –al cierre de este artículo– pasaba por el debate en torno a una cascada en la pileta que se hizo construir en su mansión del country Indio Cua. La explosiva declaración del contratista que hizo la obra enterró un poco más a Adorni, porque en sede judicial dijo la verdad por recomendación de su abogado, y no la versión que le acercaba el atribulado funcionario libertario. Que eran 245.000 dólares para una lista enorme de arreglos de lujo.

Milei, en el canal LN+, salió enfurecido ante los conductores del espacio, Luis Majul y Esteban Trebucq. No es que hayan ido a fondo, pero con un par de insinuaciones bastó para que el presidente montara en cólera contra «el 95% del periodismo» que, según él, es corrupto, y tratara de hacer callar al dúo. Nada que valga la pena mencionar en detalle, solo que para defender a Adorni se tiró sobre la granada temerariamente. «¿Qué pruebas tiene el contratista? Le dan entidad a un militante kirchnerista, cuyo prontuario es muy dudoso. Hablaban de una cascada y después se vio que eran dos cañitos de agua», dijo.

Preguntas incómodas. Caputo, Adorni y Monteoliva dieron una conferencia de prensa en la que no pudieron evitar que se pregunte sobre las denuncias contra el jefe de Gabinete.

El contratista salió a defenderse con mucho énfasis porque bien lejos está del kirchnerismo, como muestra en sus redes sociales; más bien es un simpatizante del actual oficialismo, y sintió el ataque como una ofensa injustificada.

A Milei le saltó la térmica porque Bullrich había dicho, también en LN+, que Adorni debía presentar su declaración jurada –dijo que la iba a hacer en junio–, donde podría justificar ingresos y gastos cuanto antes y así poner fin a la crisis desatada desde que se comenzaron a saber de sus millonarios gastos en viajes, compras inmobiliarias y arreglos edilicios. «Adorni lo iba a adelantar, ella lo spoileó», señaló indignado el presidente. El propio jefe de Gabinete dijo lo mismo ante Alejandro Fantino, otro cercano al régimen, en el canal Neura.

Pero Milei también decidió poner sobre la mesa un proyecto que pretende marcar agenda. «Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina».

El periodista Mauricio Caminos desmenuzó de qué se trata el proyecto y las claves encerradas en el mensaje presidencial en las redes sociales. «El B-2 Spirit es un bombardero furtivo estratégico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, uno de los aviones militares más sofisticados y costosos del mundo, diseñado para operaciones de ataque de largo alcance y capaz de transportar armamento convencional y nuclear. La comparación elegida por Milei funcionó además como una pista sobre el tipo de industrias que busca seducir con el nuevo esquema de beneficios». ¿De qué industrias se trata? «Compañías vinculadas al complejo tecnomilitar estadounidense, entre ellas Palantir, la firma de análisis masivo de datos cofundada por el magnate tecnofascista Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes del ecosistema de Donald Trump y Silicon Valley, que visitó a Milei hace dos semanas y está viviendo en la Argentina».

Bullrich, a todo esto, se muestra como la opción «racional» que pretenden sectores del Círculo Rojo -ante la debacle en el apoyo popular al presidente- que capitanea Paolo Rocca, otro experto en «cañitos», si se permite la chanza. La senadora, que se mostró con el jefe de Gabinete en la Casa Rosada, se imagina incluso como reemplazo en una remake del 2001 que permitió la llegada de Eduardo Duhalde al Gobierno. En su caso el escollo sería la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien ya tuvo sus cruces en el Congreso. ¿Soñarán ellas con helicópteros? 

Revista Acción, 10 de Mayo de 2026

Trump lleva cartas perdedoras para hablar con Xi Jinping

Trump lleva cartas perdedoras para hablar con Xi Jinping

Donald Trump se alista para un crucial encuentro con Xi Jinping programado para este jueves en Beijing y a esta altura no tiene mucho para poner en una mesa de discusiones sobre el estado del mundo. La aventura conjunta con Israel en Irán muestra las aristas de un fracaso letal para las aspiraciones imperiales de Estados Unidos y nada indica que algo pueda cambiar antes de que el Air Force One aterrice en la capital china. Cierto que las declaraciones oficiales muestran un triunfalismo extravagante incluso para los estándares estadounidenses, lo que no es poco decir. Pero más que las mil palabras del magnate inmobiliario resuenan los fuegos de artificio de la Casa Blanca para patearla a la tribuna. Dos joyitas de este viernes lo demuestran: con tres horas de diferencia, en su red Truth el presidente de EE UU anunció que el Departamento de Guerra liberaría todos los archivos sobre OVNIS acumulados a lo largo de décadas y luego anunció que gracias a su solicitud, Vladimir Putin y Volodimir Zelensky habían aceptado un alto el fuego para celebrar el Día de la Victoria. Acotación; el mandatario ruso, como sucede desde el comienzo de la guerra en Ucrania, establece una tregua unilateral para recordar el acontecimiento de mayor magnitud en la historia rusa moderna.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth -trabado a lo Pato Vicca, su pose distintiva- señaló que 162 archivos, en un hecho “histórico sin precedentes”, quedarán a disposición de la ciudadanía en la web war.gov/UFO. Teherán se fue acostumbrando a emitir sus mensajes más impactantes desde sus embajadas y esta vez fue la de Sudáfrica la que -otra costumbre desde el 28-F- se burló en X con un montaje de Trump rodeado de extraterrestres. Curiosamente, la ofensiva conjunta con Israel contra el país persa es catalogada en algunos análisis como una operación del Sindicato Epstein, por los archivos que ligan al presidente de EE UU con el delincuente sexual y los servicios israelíes.

Estas chanzas tienen su fundamento. Trump anunció el lunes el Proyecto Libertad, un plan para garantizar el paso de buques por el Estrecho de Ormuz, que está bajo control de la Guardia Revolucionaria Iraní (GRI) desde el 28 de febrero. Para tal fin había posicionado tres buques en el Estrecho de Ormuz, el USS Truxtun, el USS Rafael Peralta y el USS Mason, que fueron atacados por lanchas rápidas iraníes. Lo que sería considerado una afrenta digna de respuesta se quedó en amenazas cuando Arabia Saudita y Kuwait negaron permiso para el acceso militar a sus bases, al espacio aéreo y al sobrevuelo, un paso indispensable en una ofensiva semejante.

El propio Trump dinamitó la relación con el príncipe saudita Mohamed bin Salman cuando en un acto público dijo que había ido a Washington a “besarle el culo” y además, ni les habían avisado del bendito proyecto antes de anunciarlo.

Trump lleva cartas perdedoras para hablar con Xi Jinping
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, anunció la apertura de archivos en war.gov/UFO.

Pero, sobre todo, sucede que Irán destruyó todas las bases estadounidenses en la región que se supone estaban para proteger a los países árabes de un ataque iraní. Esta semana, recién, The Washington Post publicó un detallado informe de algo que se sabía desde la primera semana de la guerra pero el gobierno se negó a reconocer. Que los ataques iraníes destruyeron o dañaron a no menos de 228 estructuras o equipos estadounidenses “impactando en hangares, barracones, depósitos de combustible, aeronaves y equipos clave de radar, comunicaciones y defensa aérea”, según el artículo que firman Evan Hill, Jarrett Ley, Alex Horton, Tara Copp y Dan Lamothe.

El miércoles el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que el operativo Furia Épica, como se bautizó a la ofensiva conjunta, había finalizado porque se habían cumplido los objetivos. Trump se sumó a este mensaje con olor a derrota afirmando que “a raíz de la solicitud de Pakistán y otros países, del enorme éxito militar obtenido durante la campaña contra Irán y, además, del hecho de que se han logrado grandes avances hacia un acuerdo completo y definitivo con los representantes de Irán, hemos acordado de mutuo acuerdo que, si bien el bloqueo seguirá en pleno vigor y efecto, el Proyecto Libertad -el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz- se suspenderá durante un breve periodo para ver si el acuerdo puede ultimarse y firmarse”. Acotación: Pakistán no había hecho ningún pedido.

El caso es que Teherán consolidó sus reclamos para un acuerdo luego de demostrar-se que tenía todas las de ganar. Son puntos que quiere firmar por escrito: no más agresiones de Israel y EE UU tanto a Irán y al eje de la resistencia (Hezboláh y Ansar Alah), no más fuerzas militares estadounidenses en la región, fin del bloqueo y devolución de bienes incautados, y reconocer su derecho a controlar el paso por Ormuz. Para otra etapa quedaría la discusión sobre el plan nuclear. Como para marcar la situación, en su reunión de tres horas del jueves, Lula da Silva le recordó a Trump el acuerdo que había logrado en 2014 junto a Recep Tayyip Erdogan con el entonces presidente Mahmud Ahamineyad, que abortó Washington y que no fue diferente del que el propio Barack Obama firmó meses más tarde y Trump tiró a la basura en 2018.

Rubio, a todo esto, reclamó lastimosamente a los aliados europeos mayor compromiso con la causa estadounidense (e israelí). “Irán ahora reclama que son dueños, que tienen derecho a controlar una vía marítima internacional. Reclaman que tienen derecho a controlarla ¿Qué va a hacer el mundo al respecto? ¿Va el mundo a aceptar que Irán ahora controla una vía marítima internacional? Porque si el mundo está dispuesto a aceptar eso, ¡entonces prepárense!». Luego fue al Vaticano para entrevistarse con el papa León XIV, con quien Trump viene teniendo fuertes enfrentamientos y al que el pontífice nacido en Chicago tildó de mentiroso por sugerir que apoya que Irán tenga armas nucleares. El canciller de EE UU llevó de regalo un pisapapeles de cristal con forma de pelota de fútbol, el obispo de Roma le entregó una pluma hecha con un ramo de olivo. A buen entendedor…

Trump lleva cartas perdedoras para hablar con Xi Jinping
Putin en el desfile del 9 de mayo, Día de la Victoria.

Foto: Xinhua

Una Victoria con padres sustitutos

«La gran hazaña de la generación victoriosa inspira a los soldados que hoy realizan operaciones militares especiales. Se enfrentan a una fuerza agresiva armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN. Y, sin embargo, nuestros héroes siguen adelante”. El discurso de Vladimir Putin en el desfile de este sábado recordando el triunfo sobre las fuerzas nazis en 1945 unió, como lo viene haciendo desde hace cuatro años, la guerra en Ucrania con la Segunda Guerra Mundial, un acontecimiento en disputa desde el golpe en Kiev de 2014 y del que los europeos pretenden mostrarse como los verdaderos triunfadores. Con un adicional: este año, Donald Trump también busca un lugar en la celebración como el gestor de una tregua de tres días en el frente ucraniano.

Para Rusia, el 9 de mayo, día de la Victoria, recuerda el dia en que las tropas soviéticas tomaron Berlín y pusieron fin al Tercer Reich con la capitulación del mariscal de campo alemán Wilhelm Keitel ante el general Georgui Zhúkov. Por diferencia horaria, el dato de la rendición se conoció cuando en Alemania todavía era 8 de mayo. Que es cuando celebran el fin de la guerra. Ese dato les sirve para hacer los homenajes de rigor antes que entre los países herederos la URSS, que en aquella contienda pagaron con la vida de más de 20 millones de rusos, ucranianos y de las otras nacionalidades que integraban ese extenso territorio.

Trump no solo se atribuyó el papel de haber conseguido un cese el fuego, lo que no es cierto, sino que aprovechó para dar su interpretación de los hechos. “Fue un triunfo monumental estadounidense frente a la tiranía en Europa», declaró, para señalar luego: «El 8 de mayo de 1945 el férreo yugo de la Alemania nazi se derrumbó, y la noticia de la victoria se extendió por toda nuestra gran nación y el mundo, marcando un punto de inflexión decisivo en la historia de la libertad. Desde el legendario desembarco de Normandía hasta la gran batalla de las Ardenas, el coraje de incontables soldados estadounidenses (unos 250.000) permitió sacar adelante la causa aliada (…) hasta el colapso del régimen nazi». 

Tiempo Argentino, 10 de Mayo de 2026