Las huestes encumbradas en el oficialismo aceleraron y el pasado jueves lograron aprobar en el Senado la llamada «Ley de Inocencia Fiscal II», que otorga todavía más beneficios a quienes tengan dólares no declarados. Para un Gobierno que recurre tanto a los postulados de la Escuela Austríaca de economía como a George Orwell, el nombre de la normativa finalmente aprobada con votos de LLA, el PRO y amigos provinciales es altamente ilustrativo de un mundo distópico en que el presidente Javier MIlei parece sentirse representado. Un mundo en el que un evasor es un héroe, el consumo vuela y millones de argentinos (¿8, 10, 15?) salieron de la pobreza. Un mundo en el que bajo el manto del proyecto de presupuesto 2027 se puede insistir en derogar leyes de financiamiento en discapacidad y a las universidades o con la solemnidad de defender la soberanía en Malvinas se escabulle un remake de la doctrina se seguridad nacional, muy al paladar de Donald Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio, por cierto.
La normativa que promueve un nuevo blanqueo tiene el objetivo de conseguir como sea los «dólares del colchón» (de los otros) que preocupan al ministro de Economía. Pero también son un resguardo para que los «héroes» de hoy no sufran consecuencias el día de mañana. A la seguidilla de sobreseimientos de las últimas semanas a íntimos del oficialismo –Mauricio Macri, Federico Sturzenegger, Luis Caputo mismo, entre otros– se le sumaron los hermanos del titular de la cartera de hacienda, Flavio Luis Nicolás Caputo, Hugo Luis Pascual Caputo y Rosana Pía Caputo en la causa por el financiamiento de la agrupación ultraderechista Revolución Federal.
Se acuerdan de la hermana de Caputo que paseaba x Boulogne y de la nada vio una carpintería en un garaje y le encargó cientos de muebles para un proyecto en vaca muerta? Y q el carpintero al q le pagó después encabezó protestas con guillotinas y bolsas mortuorias? Sobreseída!!!! pic.twitter.com/Pj3RqklMyH
Lo de tratar de meter bajo cuerda en el presupuesto una reforma a las leyes votadas y confirmadas por el Congreso fue cuestionado incluso por la senadora Patricia Bullrich, que participa en la mesa política oficialista y jura que fue algo que apareció entre gallos y medianoche. «Me sorprendió que el presupuesto llegue con la introducción de cambios en la ley de Discapacidad. Si siendo jefa de bancada no me entero de esas cosas, se resienten las relaciones. Estaría bueno corregir esas cuestiones», dijo en algunos medios. ¿Cómo fue que apareció esa modificación? Puede ser el famoso «si pasa pasa» o una trampa cazabobos: un tema puesto para que se negocie mientras otros asuntos tanto o más espinosos queden firmes. Y la ley tiene mucho hilo del que cortar en cuanto a reducciones presupuestarias en cuestiones sociales, educación, ciencia e investigación, mientras se incrementan los gastos en vigilancia, seguridad y equipamiento militar.
Hay una pregunta incómoda detrás del Presupuesto 2027: si “no hay plata”, ¿por qué sí aparecen recursos para inteligencia, ciberseguridad y nuevo equipamiento militar mientras se recortan educación, salud y asistencia social? Los números permiten ver las prioridades.…
Al mismo tiempo, entre las «lindezas» que se van descubriendo, no figura el estimado de lo que se deja de recaudar por el RIGI, que el diputado de Unión por la Patria, Guillermo Michel, calcula en 3.359 millones de dólares.
Peligro escondido No fue la única artimaña que el oficialismo intentó en estos días. El mismo jueves se anunció el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Con el escudo del repentino nacionalismo presidencial, se plantean cuestiones reñidas con la Constitución y las leyes que la democracia se dio tras la dictadura cívico-militar. Así, crea un Consejo de Seguridad Nacional con amplios poderes para definir supuestas amenazas, y permitiría la intervención de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interior.
Lo más grave es que penaliza a quienes se considere que actúan por orden de un «Estado extranjero u organizaciones extranjeras» y que en el marco de esta supuesta injerencia «procuren alterar procesos electorales o manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva». Se parece demasiado a las leyes de Estados Unidos que limitaron los derechos civiles desde el 11-S de 2001. «Qué tiene que ver esto con la soberanía en Malvinas?» argumentan los más suspicaces.
Peor: el marco en el que alguien podría ser acusado es tan deletéreo como el de los años 60/70 durante las dictaduras que devastaron la región. Es que en el fondo es el plan escriturado en el Escudo de las Américas al que adhirieron Milei y los Gobiernos derechistas latinoamericanos en marzo pasado. Esto representa un peligro para la ciudadanía, que podría sufrir todo tipo de arbitrariedades en manos de personajes con la potestad de disponer de la vida y la libertad de cualquier persona solo por una sospecha o ni siquiera. Por una inquina personal. Eso ya se vivió en el país en los años de plomo. Civiles y militares no deberían olvidarlo.
Experimento Un hecho se llevó «todas las marcas» mientras los analistas desmenuzaban las leyes de presupuesto y de soberanía. Fue el despido del personal civil que cumplía servicios en la Quinta Presidencial y su reemplazo por efectivos de la Casa Militar. Las versiones sobre las razones son de lo más variadas y en ninguna Milei queda bien parado, razón que explicaría un posteo en X altamente insultante contra los periodistas en general. Desde que de ese colectivo defenestrado salieron filtraciones sobre gastos exorbitantes en carne, hasta caprichos personales del mandatario, incluso se habló del envenenamiento de uno de sus perros, de los que no se puede hablar, según el decreto 780/2024. La explicación oficial habla de amenazas a la seguridad en el contexto de la futura visita del papa León XIV. Lo que en todo caso desnuda esta novedad es un abismo entre la percepción del presidente y el resto de los mortales.
No es que ese «Mundo Milei» sea ahora una novedad. Se recordará que en la campaña de 2023 se discutió una declaración del actual presidente acerca de su aceptación de la venta de bebés, o que no terminó de decir si estaba de acuerdo con la democracia. Otra frase del entonces candidato para ese álbum: «El Estado es el pedófilo en el jardín de infantes, con los nenes encadenados y bañados en vaselina».
Ya presidente, en 2025, en un encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), dijo: «¿Qué pasa si la cantidad de gente en la economía está constante, la tasa de natalidad igualada a la tasa de mortalidad? ¿Para qué voy a crear puestos de trabajo si la cantidad de gente no cambia?». Hace unos días, también en IAEF, sobre eso de que la gente no llega a fin de mes, replicó, burlándose: «¿Ustedes se pusieron a pensar qué les pasaría si durante 15 días no tienen plata? ¿De qué van a vivir, del aire? ¿Qué van a comer? ¿Aire? ¿Qué van a beber? ¿Aire? ¿Creen que eso es sostenible?».
En el colmo del paroxismo, Milei reposteó, como siempre que sucede, una nota de un medio extranjero sobre él, mofándose de quienes alguna vez dijeron que era un «fenómeno barrial». Henchido de orgullo porque afuera hablan de él, sin importar si bien o mal, como recomendaba Oscar Wilde, con tal de que hablen. En este caso, fue The Economist, influyente medio financiero británico. «El experimento liberal de Javier Milei está en dificultades», titula una nota en la que detalla los problemas que atraviesa la economía nacional («menos gritos y más crecimiento», le espeta) ante lo que, destaca, «el presidente se muestra inflexible».
La línea de pensamiento en la que se encolumna Milei, la de los Friedrich von Hayek et al, sostiene que «un estadista es el que piensa en la próxima generación y no en la próxima elección». Y él viene avisando que no tiene drama en volver a su casa si pierde la reelección porque puede vivir tranquilamente de dar conferencias. O sea que no está en su voluntad escuchar a quienes le susurran algún cambio a un modelo que está llevando a millones a la desesperación. En su entorno no piensan lo mismo, pero por las dudas se están preparando para que el futuro no los encuentre a la intemperie.
El presidente Javier Milei inauguró el pasado viernes en el estadio Atenas de La Plata la campaña electoral de la alianza La Libertad Avanza (que incluye al PRO, pero sin nombrarlo) con un discurso que complementa el mensaje sintetizado en una bandera una semana antes en Villa Celina: «Kirchnerismo Nunca Más». En términos prácticos, esto sería «polarización o muerte». Y deslizó varias frases en las que quedó claro que su enemigo declarado es el actual gobernador, Axel Kicillof, sobre quien descargó varios de sus epítetos preferidos. De paso, presentó a sus candidatos para cada sección electoral y a quienes serán sus estrellas en la lista de diputados nacionales, José Luis Espert y Diego Santilli.
En un discurso en el que obvió cualquier mención a dos de los más graves problemas que aquejan a su Gobierno –el desmadre de variables económicas en las últimas semanas y el avance de la investigación por la criptoestafa $Libra– se subió a un drama que impacta en la sociedad, el escándalo por el fentanilo contaminado, que ya habría provocado un centenar de muertes.
La frase presidencial ante una tribuna enfervorizada fue: «¿Acaso les parece que el juez que tiene la causa sea justo el hermano del ministro de Salud de Kicillof? Ese es el modelo del amiguismos, corrupción, encubrimiento y crimen que ya destruyó el país y que no quieren soltar en esta provincia a pesar de todo el daño que causa». El magistrado que lleva adelante el caso, Ernesto Kreplak, efectivamente es hermano del titular de la cartera de Salud provincial, Nicolás Kreplak. La pregunta es: ¿qué tiene que ver eso con la causa, si el organismo de control en estos temas es de jurisdicción nacional?
El caso estalló a raíz de una observación sobre muertes sospechosas que profesionales del Hospital Italiano de la capital bonaerense detectaron proveniente de la aplicación del opioide. La investigación del juez Kreplak llevó el origen a ampollas distribuidas por el laboratorio HLB PHARMA, propiedad de Ariel García Furfaro, un empresario que tiene vinculaciones con sectores del peronismo.
El caso del fentanilo es casi un símbolo del momento político que se vive en el país. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, se paseó por programas de tevé «amigos» para señalar culpas en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), pero quedó pedaleando en el aire. «La Anmat falló, porque el señor que tiene el laboratorio es un amigo del poder y logró que el poder le permitiera hacer esto», dijo, y buscó explicar las supuestas ventajas de dejar que los médicos recomienden determinados medicamentos en base a su conocimiento.
"Imaginate que la ANMAT no hubiera estado, me hubiera cuidado mejor"
Federico Sturzenegger sostuvo que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica "falló con el fentanilo y desprotegió" a la gente: "A veces el Estado es el que te crea los riesgos". pic.twitter.com/LXiv3me9FE
Más allá de lo insólito de semejante debate, el «Coloso» trastabilló ante Jonatan Viale cuando venía diciendo que la culpa de la tragedia era de la «Anmat kirchnerista» y el comunicador, al que no se puede acusar de opositor a esta gestión precisamente, le recordó que la partida había sido elaborada en diciembre de 2024, es decir, el control estaba a cargo del actual Gobierno. El periodista Ari Lijalad, por su parte, reveló que el organismo al que Sturzenegger pretende eliminar aprovechando estas muertes, había detectado irregularidades en Laboratorios Ramallo, donde se fabricaba el fentanilo, desde días antes de haber producido esa partida letal, y las autoridades no hicieron nada.
Color violeta En el fragor de una campaña de medio término que se avizora como la más áspera de las últimas décadas, el oficialismo ensaya una agresiva estrategia de cara a las urnas el 7 de septiembre y sobre todo el 26 de octubre. Así, sobrepasó los límites al alterar declaraciones de Kicillof para que parezca estar diciendo algo que no dijo, en un video difundido en las redes por el vocero presidencial y el propio mandatario.
Asimismo, las definiciones de cara a la carrera electoral suscitaron reacciones y rupturas en el arco de la derecha. Un espectro conservador que no acepta la sumisión motorizada por el expresidente Mauricio Macri. Lo expresó quien fuera su embajador en China y que ya había ocupado el mismo puesto diplomático en Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea durante el menemismo, Diego Guelar.
Haciendo un poco de historia, y tras recordar que de ser «un partido municipal» el PRO se convirtió en la referencia de la centroderecha a nivel nacional, Guelar apeló a brulotes típicos de esta época para cuestionar a Mauricio Macri por haber entregado ese espacio a la Libertad Avanza en el acuerdo que selló con Karina Milei para la provincia y la Ciudad de Buenos Aires. Formalmente, el exembajador fue expulsado de esa fuerza política por «haber faltado el respeto» al expresidente. En favor de Macri habría que decir que algunos de sus acólitos ya lo habían abandonado, como es el caso de los diputados Diego Santilli y Cristian Ritondo o los intendentes Diego Valenzuela y Guillermo Montenegro, que no dudaron en vestirse de violeta para mostrar su adhesión al paleolibertarianismo. Oponerse tal vez lo hubiera dejado más desamparado.
La que no quiso cruzarse de vereda fue la exgobernadora bonaerense y actual diputada María Eugenia Vidal, quien recorrió canales para contar que su propuesta, sin dejar de ser antiK, busca una alternativa fuera de LLA. Una «ancha calle del medio» que no termina de consolidarse.
Encerrarnos en “Milei o kirchnerismo” no es lo mejor para los argentinos.
Yo elijo construir una Argentina con más opciones, más líderes, más equipos y más futuro. Y ahí está el PRO. pic.twitter.com/z7JJ6LF48J
Bastante más lejos de la avenida General Paz, que Vidal atravesó para competir con suerte dispar ante ambos públicos, un grupo de gobernadores plantea una oferta electoral que tiene puntos de contacto con esa percepción del momento actual. El santafesino Maximiliano Pullaro, el jujeño Carlos Sadir, el santacruceño Claudio Vidal, el chubutense Ignacio Torres y el cordobés Martín Llaryora armaron un frente al que denominaron Provincias Unidas con el que esperan articular los intereses diversos del Interior en el Congreso que se viene. Se trata de distritos con un fuerte componente agropecuario e industrial, como Córdoba y Santa Fe, junto con otros donde la minería y la energía explican parte sustancial de su economía.
Voces de provincias Torres, que integra el PRO, había cuestionado la alianza con LLA alegando que «ir al resguardo de los vencedores es muy sencillo, es tomar atajos e ir a la cómoda». Pullaro, radical, dio profesión de fe antiK estas semanas al decir en una entrevista que el mejor Gobierno desde 1983 había sido el de Raúl Alfonsín y el peor el de Néstor Kirchner. Llaryora, del peronismo cordobés, sacudió el avispero cuando anunció un aumento para los jubilados provinciales del 84,21% y un bono de 100.000 pasos para los que tengan ingresos menores a 1.300.000, a cobrar desde el viernes 15 de agosto.
Todos ellos, hay que decir, bancaron hasta ahora la gestión de Milei y sus legisladores nacionales fueron clave para aprobar las leyes que pidió o para impedir que le bloquearan los vetos a las que no le gustan a la Casa Rosada. La que hizo un mea culpa de ese apoyo fue la diputada Margarita Stolbizer. «A la luz de lo que lo que pasó, siento que pequé un poco de inocente. En aquel momento era razonable que votara la Ley bases en general sin prever lo que iba a pasar después», dijo la diputada por el GEN, un desprendimiento de la UCR –donde militó desde 1983– que se alinea en el bloque Hacemos Coalición Federal.
Quizás esta respuesta sirva para explicar el nerviosismo de los mercados, del oficialismo y de parte de la oposición «amigable». Ya no estamos en aquel momento inaugural de Milei. Desde entonces pasaron cosas y el electorado que lo está padeciendo tiene la palabra.
La foto de referentes del pacto electoral bonaerense de La Libertad Avanza con el PRO en Villa Celina, La Matanza, vestidos de uniformes con buzos color violeta, es una síntesis de la estrategia de campaña que propone la ultraderecha para las próximas contiendas del 7 de septiembre y el 26 de octubre: banalización del Nunca Más −un hito fundacional de la democracia argentina− con el enemigo que vislumbran necesario para aglutinar fuerzas: el kirchnerismo. Fue el mismo día en que desde el barrio porteño de Liniers el obispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en su homilía por el día de San Cayetano, lanzó un mensaje que antagoniza con todo lo que el paleoliberalismo plantea desde la Casa Rosada. «Somos custodios y guardianes de la vida de los demás, de los más pobres, de los más débiles, de los ancianos que siguen esperando una jubilación digna. Somos custodios de los discapacitados y de todos los enfermos. No podemos desentendernos de los que sufren. No podemos desentendernos de los que revuelven los tachos de basura buscando algo para comer, que no lo hacen porque les gusta, lo hacen por necesidad».
"García Cuerva": Por el discurso del Arzobispo de Buenos Aires en la celebración de San Cayetano pic.twitter.com/3fTIM4E0VF
— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) August 7, 2025
La trabajosa alianza entre el partido fundado por Javier Milei y el de Mauricio Macri −que implica la dilución del que había creado el expresidente en 2005− es una coincidencia de objetivos cada vez más explícita al punto que parecieran competir por ver quién se muestra más comprometido con ese plan de impiedad. Un recuento no necesariamente en orden de aparición muestra de qué se está hablando. El jefe de Gobierno porteño anunció el lunes pasado que se impondrá una multa a quienes remuevan la basura de los contenedores ubicados en la Ciudad. La vocera de Jorge Macri, quien fuera titular de la Oficina Anticorrupción durante la gestión de Mauricio Macri, Laura Alonso, fue un paso más allá y reposteó el anuncio con un lacerante aviso. «Hasta $900 mil de multa si te gusta hurgar la basura en la Ciudad. Sí, leíste bien».
A eso, entre otras lindezas, respondió García Cuerva, atento a lo que viene ocurriendo con tanta «batalla cultural» amenazante desde los medios afines al Gobierno nacional y los trolls pagos con dineros públicos que inundan las redes sociales.
Las redes y la calle En esa disputa, por ejemplo, este mismo lunes, el primer mandatario esbozó un argumento que marcó tendencia para sostener que el programa económico no está causando los estragos que desde muchos sectores −incluso la Iglesia católica− denuncian. «Si fuera cierto que la gente no llega a fin de mes, la calle tendría que estar llena de cadáveres».
Milei: “Es mentira que la gente no llega a fin de mes (…) si fuera así tendría que haber cadáveres en las calles” pic.twitter.com/99DIg2haEy
— PIENSAPRENSA 355 mil Seguidores (@PiensaPrensa) August 5, 2025
En esas mismas redes muchos advirtieron el sesgo antihumano de ese silogismo, pero más aun la negación de lo que ocurre. Solo bastaría recorrer las calles de las grandes ciudades y ver que, como nunca antes, hay miles de personas, entre ellos niños, que no tienen otro lugar donde vivir. Y otros que solo encuentran algo de comida revolviendo en los contenedores. ¿Hay cifras oficiales de muertos por hambre? Organizaciones no gubernamentales estiman que 63 personas murieron de frío en todo el país este año, 13 de ellas solo en CABA. ¿Pero de hambre?
Una forma de negar el drama es perseguir a los que hurgan en los recipientes con multas que evidentemente no podrán pagar. Esa era la posición que el exasesor de Milei Ramiro Marra había planteado durante la campaña por las legislativas de la ciudad. Multar a los «fisuras», como despectivamente los llamó.
Justamente, revolver la basura y ensuciar la calle DEBE ser una contravensión que sea castigada con detención por parte de la policía. Los fisuras no tienen respeto por el Orden Público ni aún en una zona donde mataron a una persona horas antes.
Otra es expulsar con malicia burlona a quienes ocupan terrenos baldíos para armarse un refugio, como alardeó a fines de junio el intendente marplatense Guillermo Montenegro, uno de los que buscó aparecer en la foto de LLA en La Matanza. Es decir, barrer debajo de la alfombra para que todo parezca marchar de acuerdo al plan.
— Guillermo Montenegro (@gmontenegro_ok) June 28, 2025
La otra maniobra consiste reprimir con brutalidad cuanta protesta se vea en las calles. Lo hicieron el martes fuerzas federales en la manifestación de organizaciones civiles y personas con discapacidad contra el veto a la Ley de Emergencia que había aprobado el Congreso. Lo repitieron 24 horas después, con una abrumadora cantidad de agentes, contra jubilados y especialmente periodistas que cubrían la habitual marcha de los miércoles. En estos casos, la medida se amparó, como es ya habitual desde el inicio de la gestión LLA, en el supuesto reclamo de parte de la población contra los cortes de tránsito. Se sabe que de la promesa de «garantizar el derecho a circular» nacióen parte del apoyo que entronó a Milei en 2023, como antes, en 2015, lo había hecho con Macri. Lo paradójico es que las calles alrededor del Congreso resultan ahora cortadas por los propios efectivos de seguridad, que superan en número y parafernalia a los manifestantes.
Represión como estrategia. Como cada miércoles, las fuerzas policiales mostraron su sesgo violento contra los manifestantes.
Foto: Getty Images
El Palacio Adentro del palacio legislativo, mientras tanto, en una maratónica sesión no exenta de chicanas e intentos de bloqueo del oficialismo, el Gobierno se llevó una catastrófica derrota. Fueron 12 votaciones clave en un momento en que las noticias en la economía y en la política, ante la cercanía de los test de medio término, no resultan tan claras en favor de las derechas extremas. Con el agregado de que un grupo de gobernadores armó Provincias Unidas, un carril «por el medio» que busca evitar la trampa de la polarización que plantea LLA.
Los diputados dieron media sanción a la Ley de Financiamiento Universitario (158 votos a favor) y de Emergencia Pediátrica, llamada Ley Garrahan (159 votos). Al mismo tiempo, la Cámara Baja rechazó cinco DNU: disolución de organismos en Economía, reforma en la Secretaría de Transporte, organismos de Cultura y del Banco de Datos Genéticos, y el régimen de excepción a la Marina Mercante. También se emplazó a las comisiones a que traten de manera obligatoria los proyectos de coparticipación de ATN e impuestos a los combustibles, uno sobre el Alzheimer, otro sobre la emergencia en Ciencia y Tecnología y uno especialmente sensible para el presidente, como es el del funcionamiento de una Comisión investigadora para tratar la estafa $Libra. Doce a uno, se alegraban en la oposición, que contó esta vez con la ayuda de mandatarios provinciales ahora reacios a sostener al oficialismo, aunque al mismo tiempo temen por lo que harán algunos de esos parlamentarios ante el anunciado veto presidencial.
Para ver este clima social ambivalente es interesante apuntar que en esta misma semana integrantes del Conicet se movilizaron en el edificio del Polo Científico de la Ciudad de Buenos Aires en reclamo de mayor presupuesto para el área. El streaming desde aguas profundas del cañón submarino de Mar del Plata reveló que los científicos del Conicet pueden hacerse virales sin apelar al insulto o la descalificación. Se destacó el impacto que provocaron los hallazgos de la vida acuática a miles de metros de profundidad. La gran protagonista fue la «estrella de mar culona». Los manifestantes regalaban al público que se acercaba a curiosear la protesta galletas con forma de la famosa estrella y souvenirs con las mismas características realizados con impresora 3D. Muchos ciudadanos celebraban desde los balcones de las cercanías al impresionante edificio del barrio de Palermo y se oían bocinazos de apoyo de los automovilistas que circulaban por las calles adyacentes.
Para entender cómo golpeó en el Gobierno esta seguidilla de malos tragos baste decir que en la noche del viernes, el presidente Milei decidió hablar por cadena nacional. Con estudiado ímpetu defendió los vetos habidos y por haber en el altar del superávit fiscal y tras fustigar nuevamente a la dirigencia política, dejó una frase que resaltaron todos los medios: «Si quieren volver atrás me van a tener que sacar con los pies para adelante».
En las urnas se verá en unos días qué Argentina tiene más relevancia electoral. La que apuesta por un país con progreso, desarrollo tecnológico, altos estándares de salud y empatía con niños y mayores, o la de la indiferencia, el individualismo y la disgregación.
Una buena síntesis de los tiempos que corren en la primera mitad de 2025 puede ser la de la multitudinaria marcha del 4 de junio que aunó en la Plaza del Congreso a los jubilados de cada miércoles con militantes de organizaciones feministas, de discapacitados, científicos del Conicet y profesionales del Hospital Garrahan, mientras el Parlamento debatía medidas de resguardo para todos los sectores que se manifestaban, al tiempo que en pantalla partida se podrían ver las declaraciones de una diputada ultralibertaria ninguneando la profesión médica y el ministro de Salud emitiendo un mensaje de la misma calaña en relación con el presupuesto para el sistema público nacional.
La manifestación demostró que se necesita voluntad política para sumarse a un reclamo que por cotidiano, parece quedar solapado bajo la alfombra de otros temas acuciantes, pero fragmentados. Lo que se vio en estos últimos miércoles es que cuando solo se moviliza un grupo de jubilados, las fuerzas de la represión se solazan en su brutalidad, con un amplio despliegue de efectivos y parafernalia militar. Cuando se trata de multitudes, se cuidan de guarecerse y no generar conflictos que podrían escaparse de su control. Si el mensaje del Gobierno, tanto en campaña como desde su primer día en la gestión, es que venía para impedir los cortes de calles y liberar el tránsito –con lo que se ganó el apoyo de una parte importante de la ciudadanía–, lo concreto es que los mismos uniformados son los que cortan la circulación en vastas zonas de la ciudad en un intento por evitar una imaginaria toma del Congreso.
Segunda cuestión: nuevamente la Cámara Baja aprobó proyectos de ley que el presidente Javier Milei asegura que va a vetar. Estas propuestas tienen algunas diferencias con la aprobada, y vetada, en septiembre pasado. Establece un aumento del 7,2% en las jubilaciones, eleva a $110.000 el bono para el haber mínimo y extiende la moratoria previsional por dos años, pero dice puntualmente de dónde se pueden sacar los fondos: del voluminoso y secreto presupuesto de la SIDE y de la derogación de la exención del IVA a directores de empresas y de Ganancias a sociedades de garantías recíprocas. La novedad fue que hubo radicales y macristas que apoyaron la iniciativa en disidencia con sus bloques. Cuando se estaba por votar la emergencia en el Garrahan, diputados de La Libertad Avanza (LLA) y el PRO, sin embargo, dejaron la sesión sin quorum. En esa dicotomía se juega la posibilidad de refrendar el proyecto de ley –que todavía no pasó por el Senado, por cierto– si luego fuera vetado con la excusa de defender la solidez fiscal.
Diputados. Aprobaron proyectos que aumentan las jubilaciones, reponen la moratoria previsional y declaran la emergencia en discapacidad.
Foto: @DiputadosAR
Deshumanización La cuestión cultural: aunque parezca otro tema desgastado, no está mal volver sobre el telón de fondo de la deshumanización que implica el neoliberalismo. Una teoría que tiene como herramienta a la economía, como el propio Milton Friedman decía, pero el objetivo político el ensalzamiento del individuo como motor de la civilización. Lo expresó claramente un funcionario que a la madre de un niño con discapacidad le dijo que «el Estado no tiene la culpa» de esa condición y tampoco tiene por qué subvencionarle el peaje en una autopista.
El ministro de Salud, Mario Lugones, expuso conceptos similares en el reciente encuentro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham Summit 2025), con el ruido de fondo de los reclamos de los trabajadores del hospital pediátrico seguramente más reconocido de América Latina. «No se puede decir que todo el mundo tiene derecho a todo, es todo una mentira», lanzó. Pero la frase que más impactó fue otra. «No gestiono emociones, gestiono números. No se trata de cuántos médicos se queden con sueldos miserables ni de cuántos niños mueran esperando atención. El déficit fiscal no se negocia».
La diputada Lilia Lemoine señaló en otra de sus inefables intervenciones televisivas, en esta ocasión referida a los médicos: «Entiendo que tengan sueños y que quieran estudiar lo que les gusta (pero) si mientras estás estudiando no te das cuenta de que los médicos están mal (…) Podes estudiar lo que quieras, pero que sepan que cuando elegís una carrera tenés beneficios y perjuicios (…) tenés que separar tus sueños de tu realidad». Criterio este que, si no fuera porque la abrumadora mayoría de quienes se inclinan por esa profesión tienen vocación de ayudar al prójimo, llevaría a que en algún momento no hubiese a quien recurrir en caso de una simple enfermedad.
Este pensamiento, que pretende una comunidad dispersa y sin conexión, se sostiene en un concepto básico que filósofos como Enrique Dussel desbarataban con el simple argumento de que el humano nace siendo el más desvalido de los seres vivos. Y que necesita muchos años de cuidado y atención hasta que puede desenvolverse por sí mismo. Esto quiere decir que incluso el más fanático y jactancioso palolibertario necesitó del cariño o al menos la solidaridad de otro humano para llegar a estos días.
La sociedad argentina había entendido,luego de la dictadura cívico-militar, que los fundamentos con los que construía su democracia, con aspiraciones de definitiva, eran de los más altos valores humanos. Lo decía el líder de la UCR, Raúl Alfonsín, en la campaña que lo llevó a la presidencia, en 1983. «Con la democracia se come, se cura y se educa». Era una promesa electoral para rechazar la violencia que se había vivido, pero que se fue deshilachando en los últimos años a medida que las capas más privilegiadas se fueron apropiando de una parte cada vez más grande de la torta a repartir, y que podían pagarse nichos de educación y salud privados mientras desfinanciaba el sistema público.
El Gobierno de Milei se ofrece como una última palada para enterrar ese sueño de un país para todos que, guste o no, de alguna manera está ligado a la construcción de una economía que permita la movilidad ascendente y la existencia de una clase media instruida y con aspiraciones, factores que ostensiblemente se fueron reduciendo aceleradamente. El que lo explica de un modo preciso es el periodista Carlos Pagni, una de las voces más lúcidas del universo conservador argentino. «Hay que mirar este fenómeno del achicamiento de los sectores medios, que es crucial para el estilo de democracia que puede tener un país», dijo.
"La Argentina se va pareciendo más a otros países latinoamericanos donde no hay clase media o no la hubo históricamente. Hay que mirar este fenómeno del achicamiento de los sectores medios, que es crucial para el estilo de democracia que puede tener un país"
— Odisea Argentina (@OdiseaArgentina) June 3, 2025
En otro terreno, el lunes la titular del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner, mantuvo una extensa entrevista con Gustavo Silvestre en C5N donde, entre otras consideraciones, anunció su candidatura a diputada provincial por la tercera sección electoral bonaerense. En una suerte de cabeza a cabeza con el sistema judicial y el grupo de comunicadores que pide a gritos que la declaren culpable en la Causa Vialidad y le impidan presentarse a cargos electivos por el resto de sus días, la Corte suprema avisó que rechazaba la recusación que había presentado contra uno de sus tres integrantes, Ricardo Lorenzetti. Queda así despejado el camino hacia una sentencia definitiva en una causa que ya tiene algo más de nueve años.
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