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El reloj hacia atrás

El reloj hacia atrás

El arrebatado mensaje de apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional fue un marco adecuado para «no hablar de ciertas cosas» –como diría Luca Prodan–, pero también para que, en el fárrago de insultos y estudiados movimientos de cámara, el presidente Javier Milei deslizara sin tanta visibilidad su intención de volver atrás el reloj de la historia argentina. En principio, medio siglo, que es la distancia entre la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 y la N°27.802, promulgada este viernes y terminada de aprobar con mayorías cómodas en ambas Cámaras el 27 de febrero, y que clausura derechos y garantías conquistadas mucho antes.

En una semana en que desde una oposición golpeada y sin respuesta se cuestionaba el mensaje presidencial y las internas en torno al primer mandatario afloraban en carne viva, el Gobierno también dio pasos que van contra consensos democráticos alcanzados desde 1983. Adosado al interés imperial de Estados Unidos, el ministro de Defensa, el general Carlos Presti firmó una Declaración Multilateral en materia de Defensa y Seguridad con representantes de 15 países de la región. El militar que está cargo del área de Defensa –una anomalía para la democracia recuperada en 1983 y todo un símbolo cuando se cumplen 50 años de aquel golpe criminal–, es también heredero de una dinastía: su padre llegó al grado de coronel y recibió acusaciones de delitos de lesa humanidad. El ministro, que era jefe del Estado Mayor General del Ejército desde enero de 2024, juró el cargo el 10 de diciembre pasado, día de los Derechos Humanos.  

El jueves, en un encuentro bautizado Conferencia Anticárteles convocada en Washington, Presti firmó la Declaración de Seguridad Conjunta, lo que implicaría la participación de militares en la lucha contra el narcotráfico, o en palabras de Trump, «narcoterrorismo». «Por primera vez estamos a la ofensiva contra los narcos. Ya no tenemos lanchas para hundir», lanzó el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth en ese acto.

https://x.com/USAenEspanol/status/2029916242337845324?s=20

También surgió el viaje de Milei para participar del lanzamiento del Escudo de las Américas, una iniciativa de Donald Trump que tiene como razón de ser «el combate a los carteles del narcotráfico, la seguridad y la migración masiva», aunque al mismo tiempo pretende limitar la influencia de China y Rusia en el sur del Río Bravo. «Doctrina Monroe», se jacta el no menos violento inquilino de la Casa Blanca, que a su vez hace lo posible por rescatar, en una mezcla, la temible Escuela de las Américas con la Doctrina de la Seguridad Nacional que coronaron el golpe cívico-militar de 1976.
La iniciativa se inscribe en la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional pero reforzada y enfocada en China, aunque con el barniz de una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Excusa que facilitaría incrementar los niveles de represión y persecución en todos y cada uno de los países participantes. En este encuentro, Milei se codeó con el ecuatoriano Daniel Noboa, el paraguayo Santiago Peña, el salvadoreño Nayib Bukele y el chileno José Antonio Kast, a punto de asumir la presidencia. No asistieron los jefes de estado de Brasil, México, Colombia, Guatemala y, por supuesto, Cuba, Nicaragua ni Venezuela. 

Recambio
Mientras la alianza sin fisuras que Milei estableció con Trump mete al país en una guerra de imprevisibles consecuencias en el Oriente Medio extendido, con epicentro en Irán, se terminó de producir un recambio de Gabinete nacional que se venía demorando desde fines del año pasado. El «coronado» para ocupar el Ministerio de Justicia que dejó Mariano Cúneo Libarona fue el controvertido Juan Bautista Mahiques, hasta ahora fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, hombre de la familia judicial y miembro de una dinastía de fuerte influencia en los círculos del poder real. Asiduo concurrente a encuentros reñidos con lo que se entiende como moral cívica de un magistrado –como la famosa visita a la estancia el millonario británico Joe Lewis en Lago Escondido–, este Mahiques también tiene vinculaciones con la Asociación del Fútbol Argentino, donde había sido designado vicerrector de la Universidad de la AFA por Claudio «Chiqui» Tapia.

Juan Bautista Mahiques asumió durante un acto en la Casa Rosada en el que quedó en claro que Karina Milei es definitivamente la jefa del Gobierno libertario en detrimento del encumbrado asesor Santiago Caputo, que en las primeras designaciones del nuevo ministro perdió a todos sus alfiles en esa cartera. El saludo displicente de Caputo, con las manos en los bolsillos cual irlandés opuesto a la monarquía, fue tendencia en las redes.

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Tapia, acosado por denuncias judiciales desde fines del año pasado, enfrenta el asedio del grupo Clarín por contratos de televisación caídos y de los «privatistas» del fútbol, tuvo su venganza cuando consiguió que gracias a sus gestiones el gendarme Nahuel Gallo fuera liberado por el Gobierno de Delcy Rodríguez en Venezuela. Los intentos oficiales por minimizar la participación del pope del fútbol argentino en ese operativo, para el que puso a disposición un avión contratado por la AFA, fue recordado por una pareja de argentinos que quedaron varados en Emiratos Árabes Unidos tras el cierre de los aeropuertos como consecuencia de la guerra desatada por Israel y Estados Unidos el sábado pasado. Virginia Luca se hizo famosa en la televisión cuando la llamaron para que contara sus desventuras en el país árabe, donde estaba de viaje mediante una empresa low cost que los dejó de a pie. No tuvo mejor idea que plantear que estaba a la espera de que Tapia hiciera de las suyas para traerlos de vuelta.  

Quizás en la entrevista que emitirá LN+ este domingo, Javier Milei deje algunos apuntes ante el comunicador oficialista Luis Majul de este objetivo de inserción del país en una coalición ultraderechista que está poniendo al mundo en vilo. En su discurso del 1 de marzo, el presidente adelantó algunas frases que marcan el rumbo: «Es hora de hacer de esto (una alianza indisoluble con EE.UU.), una política de Estado. Tenemos que crear el siglo de las Américas: Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego». Más claro: nada de decirle No al ALCA ni de declararse neutral en guerras que no involucran los intereses del país. El ALCA fue una iniciativa de Bill Clinton; el Proyecto del Nuevo Siglo de América (no de las tres Américas, sino de EE.UU.) fue pergeñado en 1997 por dos ultraconservadores, William Kristol y Robert Kagan, y en 2001 comenzó a ponerse en marcha luego de los atentados a las Torres Gemelas. Irán es el otro objetivo de aquella belicosa propuesta que quedó trunca en Irak y Afganistán y a la que alude, no de manera casual, el presidente de los argentinos.

Revista Acción, 21 de Marzo de 2026

Viaje con turbulencias

Viaje con turbulencias

Hay tantas frases populares para definir el momento que vive el Gobierno de Javier Milei que lo difícil es decidirse por una. Podría ser, por ejemplo, la que se le atribuye a Napoleón, de que el hombre «es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras». O aquella otra, que encaja en el tono soez tan característico del presidente, de que «hablan de moral con la bragueta baja». Es que el viaje de una nutrida comitiva nacional a Estados Unidos mostró en carne viva una feroz interna en torno al mandatario justo en un momento para el mundo en que conviene tener la cabeza fría y muy claros los objetivos más convenientes para la nación, mientras los números de la economía no dan para hacer alharaca de casi nada.

La noticia que ocupa prácticamente la semana la protagoniza el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Un corrosivo militante libertario que desde las redes consiguió visibilidad con un tono agresivo que lo acercó a Milei cuando estaba construyendo un espacio propio para hacerse un lugar bajo el sol de la política vernácula. Primero como vocero y luego como esa suerte de primer ministro que es el cargo creado por la constitución de 1994, no abandonó esa pose de sobrador que, desde ese lugar, solo le podía granjear enemigos. Y bien que los supo conseguir.

Hace exactamente dos domingos, cuando Milei habló ante el Congreso de la Nación para la apertura de sesiones ordinarias de este año, fue uno de los que más promocionó el lema con que imaginaban coronar un año benévolo luego de que la perinola de las elecciones de medio término –con la ayuda de Donald Trump y una oposición adormecida– cayó en «toma todo». «La moral vuelve a ser política de Estado. Cambio de época. Dios bendiga a la República Argentina.» tuiteó Adorni ese primero de marzo.

Poco duró ese espíritu épico y mientras en varios medios circulaba la información sobre nuevas pruebas que implican al presidente en la criptoestafa $Libra, se supo que el jefe de Gabinete había viajado a Nueva York en el avión presidencial con su esposa, Bettina Angeletti, que no tiene ninguna función oficial. Cuando el escándalo iba creciendo, incluso desde comunicadores «del palo», Adorni explicó la presencia de su consorte alegando que quería que lo acompañara porque «vengo una semana a deslomarme a Nueva York».

Si la presencia de Bettina Angeletti colada en una gira oficial hacía ruido, ni qué decir de eso de «deslomarse». Para colmo, apareció un video en que se ve a la pareja en un viaje con un avión privado a Punta del Este en el verano que generó otro alboroto en el que terminó envuelto un periodista de la TV Pública contratado por la actual gestión. Las redes estallaron de memes, cada cual más imaginativo. La del Club Sacachispas –esa humilde y creativa institución del barrio porteño de Villa Soldati–, como suele ocurrir, se hizo notar de entrada.

Hubo una agencia de turismo que captó al vuelo que con un poco de ingenio iban a saltar al estrellato. Y así lanzó una promo: «Para el que quiera irse una semana a deslomarse a Nueva York encontré vuelos ida y vuelta desde 573 USD».

Milei, que tampoco es de cuidar las formas, se metió en la discusión utilizando una estrategia que hasta ahora parecía resultar efectiva. De tal manera que para defender a Adorni de las críticas de que la esposa viajó «con la nuestra», salió a «explicar» que no había un gasto adicional. «Si supieran el concepto de costo marginal tendrían claro que muchas cosas que se dicen no tienen ni el más mínimo sentido. Pero como pocos economistas lo entienden de verdad y a otros rubros no les importa (ni lo captan) entonces ensucian…», escribió.

La red X se llenó automáticamente de funcionarios del Gobierno en apoyo al colega en desgracia –incluso de Santiago Caputo, acusado de las filtraciones originales por su pelea con Karina Milei–, señal de que la bala había entrado y Adorni se disculpó por eso del «deslome». Algunos apelaron a la interpretación presidencial: es decir, que para el viaje del avión Tango 01, un pasajero no sumaba costos. Claudio Ortizbelgoff, empresario aeronáutico, mostró algunos datos que desmienten esa tesitura. En un largo tuit desmenuza costos extra, como que cada «pasajero adicional (más su equipaje) altera el peso de despegue (MTOW). Eso aumenta el combustible por hora de vuelo. Multiplicado por las horas de una gira presidencial, el costo real es medible, no es cero». Y tras examinar otros adicionales, concluye: «El “asiento vacío” en un vuelo comercial es una pérdida, pero un “asiento ocupado” por alguien ajeno a la operación en un vuelo oficial es un costo fiscal y ético innecesario».


Ruidos y nueces
El objetivo final del viaje era la presentación del Argentina Week, un «road show de inversiones», según explicó el embajador Alejandro Oxenford, que se realizó en las sedes del nuevo edificio del JP Morgan, el Bank of America y el Consulado Argentino en esa ciudad. El Gobierno anunció que se habían logrado inversiones por 16.150 millones de dólares. Pero el mismo informe indica que los inversores fueron Mercado Libre, Pampa Energía, TGS y Taca-Taca/ First Quantum. Las tres primeras son firmas de capitales nacionales (Marcos Galperin, Marcelo Mindlin, familia Sielecki), la cuarta es una multinacional chino-canadiense que ya estaba en el país desde 2014. Como alguien escribió por ahí, podrán haber hecho la presentación en Puerto Madero y se ahorraban dinero y problemas políticos. O sea, demasiado ruido para tan pocas nueces.

El inquilino de la Quinta de Olivos habló también en la Universidad Yeshiva de Nueva York y allí dijo que se sentía orgulloso de ser «el presidente más sionista del mundo», y temerariamente señaló que Irán es enemigo de Argentina. No solo eso, ratificó su alianza con Estados Unidos e Israel y agregó: «Vamos a ganar la guerra contra Irán». Una declaración de guerra que no fue autorizada por el Congreso y que pone en riesgo a la población del país. En tal sentido, una encuesta de Zuban-Córdoba muestra una amplia oposición a semejante posibilidad. Entre los votantes de Sergio Massa, el rechazo alcanza el 91,9%, entre los de Milei, el 53,4%, con solo 29,2% a favor.

La otra guerra que alentó Milei en Nueva York fue contra los industriales argentinos, a los que catalogó de «chorros» y «empresarios prebendarios». Puso nombre y apellido a sus enemigos: «Rocca y Madanes, en convivencia con políticos ladrones, volvieron a ir en contra de los argentinos», dijo, y calificó al cierre de Fate como un apriete cuando se estaba votando la ley laboral.

La UIA, que había mostrado una tibieza que enervaba a los miembros de la organización tras los ataques recibidos el 1-M, pareció apenas despertarse en un comunicado que dice: «Cuando desde la máxima investidura institucional se utilizan expresiones que descalifican a quienes producen e invierten, se genera un agravio injusto hacia ese esfuerzo cotidiano y se debilita el clima de respeto que la Argentina necesita reconstruir».

Mientras Milei celebraba la asunción de su par chileno, el pinochetista José Antonio Kast, y se preparaba para volar a España a recibir otro premio de la ultraderecha internacional, la inflación medida con el índice Caputo dio para febrero 2,9% y amenaza con superar los 3 puntos en marzo. Desde hace 9 meses no baja la inflación y el Gobierno no le encuentra la vuelta a la que, hasta ahora, viene siendo su principal carta de presentación. Cada vez más arrugada, por cierto.

Revista Acción, 16 de Marzo de 2026

El nuevo des-orden mundial

El nuevo des-orden mundial

Foto: Horacio Paone

Cerca del apocalipsis

Alberto López Girondo

Ediciones Ciccus

279 páginas

Jorge Vilas

«El futuro llegó, hace rato…». Patricio Rey sus Redonditos de Ricota lo anunciaron en una memorable canción. Lo mismo ocurre con la Tercera Guerra Mundial. Ya está entre nosotros. Alberto López Girondo lo viene narrando desde hace algunos años en sus notas de Tiempo Argentino –base desde la que surge el libro– y la situación geopolítica actual parece darle la razón.

Como si Donald Trump quisiera «ambientar» la salida de Cerca del apocalipsis o cómo se fue construyendo la Tercera Guerra Mundial, editado por Ciccus, las bombas que caen a diario sobre Irán no anuncian buenas noticias para la humanidad.

El autor propone una nueva caja de herramientas para entender el mundo de hoy, definitivamente caído el orden diseñado luego de la Segunda Guerra Mundial. Así las cosas, el cruce entre la proliferación de armamentos nucleares, el impulso del presidente de Estados Unidos al gasto militar, tanto el propio como el de sus aliados europeos (a los que exige, y estos aceptaron, destinar el 5% del PIB a Defensa), la creciente disputa comercial y política con China y Rusia, así como la emergencia de líderes de ultraderecha, muchos de ellos inspirados, además, por creencias religiosas que se imponen en sus decisiones, conforman un combo letal para la paz.

En el prólogo, Eric Calcagno, exlegislador y exembajador argentino en Francia destaca del contenido del libro la incorporación de una «dimensión moral» como distinción para el actual escenario internacional, a diferencia de lo ocurrido en las dos grandes guerras del siglo XX.

En ese marco, el libro plantea un recorrido por el tablero geopolítico signado por análisis, datos, testimonios y opinión, intentando armar el rompecabezas que funge como metáfora del mundo de hoy, en el que Estados Unidos, como es natural por su condición de principal potencia militar, aunque en decadencia como imperio global, es protagonista, pero debe enfrentar desafíos que hasta hace poco tiempo eran impensables para su hegemonía.  

El recorrido por las primeras dos décadas y media del siglo XXI muestra que, como también sostenía el papa Francisco, estamos ante una guerra mundial fragmentada en conflictos regionales que inciden en la realidad global, en la que aberraciones como genocidios y limpiezas étnicas están presentes. López Girondo –habitual colaborador de Acción– recorre los conflictos geopolíticos desde el bombardeo de la OTAN sobre Belgrado en 1999 hasta la actual escalada en Oriente Medio, pasando por la guerra entre Rusia y Ucrania, las invasiones de Irak y Afganistán y fenómenos no bélicos, pero sí decisivos para analizar el actual escenario: la construcción del espacio Brics, liderado en principio por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica y ahora ampliado, la instalación de los conglomerados tecnológicos que dominan la comunicación mundial y la consolidación de China como contrapoder de la hegemonía estadounidense.

El análisis de López Girondo contempla el cruce entre cada una de estas variables que inciden en la conformación de la actual perspectiva global con ribetes peligrosos para la propia supervivencia de la humanidad. Porque, tal como cita el autor, «ya lo había advertido Hobsbawn (Eric, historiador británico) al hablar de la guerra de 1914, cuando todos se arman, no es para jugar. Y cuando, además, todos toman el enfrentamiento como cuestión de vida o muerte, la pregunta deja de ser si estallará una tercera guerra, sino cuándo y dónde».

Revista Acción, 12 de Marzo de 2026

Trump, en modo teócrata, amenaza con arrasar Irán

Trump, en modo teócrata, amenaza con arrasar Irán

Una cosa es la verborragia belicista de matón de barrio y otra la realidad. Cuando se escucha al presidente Donald Trump se tiene la sensación de que la Casa Blanca del magnate inmobiliario tiene todo fríamente calculado y que, efectivamente, todo marcha sobre ruedas en la guerra que con Israel inició contra Irán hace una semana. Pero cuando se hila un poco más fino, hay detalles que viene bien revisar. Por ejemplo, horas antes de la cumbre con presidentes latinoamericanos afines para el lanzamiento del Escudo de las Américas, dijo que este mismo sábado “Irán recibirá un duro golpe” y, como una maestra de primaria, que el país persa “por su mala conducta” se está “considerando seriamente la destrucción total y la muerte segura de zonas y grupos de personas que hasta ahora no se habían considerado como objetivos”. El viernes, sin embargo, y enterrando definitivamente lo poco que quedaba de su lucha contra el “Estado profundo”, se reunió con las mayores empresas del complejo militar industrial. “Acordamos cuadruplicar la producción de armamento de clase exquisita», posteó en su cuenta de la red Truth, para asegurar a continuación que las fuerzas armadas tienen un suministro “prácticamente ilimitado de municiones de grado medio y medio superior”. Un día antes, había recibido en el Salón Oval a una veintena de pastores evangélicos que oraron en torno a él, que escucha las plegarias con los ojos cerrados y sentado a su escritorio. Como en cualquier régimen teocrático, por cierto.

Uno de los problemas que enfrentan los tres involucrados en esta contienda es cuánto pueden durar los artefactos bélicos disponibles. Israel tiene el ejército más poderoso de la región pero desde el 7-O de 2023 se lanzó a una operación de exterminio en Gaza y Cisjordania que consumió gran parte de sus arsenales. Estados Unidos envió en tiempos de Joe Biden gran parte de sus reservas a Ucrania y por supuesto, a Israel. Irán, en la Guerra de los 12 días, había agotado también gran parte de sus existencias pero no se fácil determinar cuánto pudieron reconstruir y cuánto tenían almacenado e silos subterráneos. Hace añares que Teherán se preparaba para esto que parece una estocada final y plantea sus estrategias para una guerra asimétrica, como no puede ser de otra manera habida cuenta de sus posibilidades reales.

Trump, en modo teócrata, amenaza con arrasar Irán

La noticia que sublevó en los medios estadounidenses, como The Washington Post, es que Rusia estaba brindando información de inteligencia a Irán sobre los movimientos de las fuerzas israelo-estadounidenses que le permite atacar con precisión a buques y aviones con misiles que incluso demostraron ser capaces de evitar los radares. Muchos le recordaron al exdiario de referencia de EE UU su doble rasero cuando EE UU envía armas y datos a Ucrania. También se habla de apoyo chino a los persas, lo cual es difícil de demostrar, aunque posible dado el riesgo que para Beijing implica la pérdida de un proveedor de petróleo importante y sobre todo, cercano.

Irán es el corazón geopolítico de esta parte del mundo por su ubicación, su posibilidad de control del Estrecho de Ormuz y como nudo de ductos para transporte de gas y petróleo al Asia Central. Un análisis bastante razonable indica que Trump necesita acelerar el desenlace en Irán antes de viajar a Beijing el 31 de marzo para encontrarse con Xi Jinping. De ello depende cómo negociará con el presidente chino. Si con cartas ganadoras y con la lengua afuera porque los iraníes están resultando un hueso muy duro de roer. Con el ataque a fuerzas de Estado Islámico en Nigeria del 25 de diciembre y el secuestro de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero, Trump podría jactarse de controlar dos de las más grandes fuentes petroleras internacionales. Irán sería la coronación de ese objetivo y la administración lo ve al alcance de la mano.

Trump, en modo teócrata, amenaza con arrasar Irán

Sin embargo, hubo algunos contratiempos que no estaban en los planes. Como que Irán decidió dejar de lado anteriores pruritos y bombardeó bases de EE UU en los países vecinos y destruyó radares y sofisticados equipos de rastreo de el Ejército estadounidense. Según el exanalista de la CIA Larry Johnson -uno que se ganó la enemistad del Estado Profundo porque critica la política exterior de su país y con data dura- “Irán destruyó cinco radares estadounidenses avanzados (dos de ellos con un valor de 1000 millones de dólares cada uno) y tres baterías THAAD, aproximadamente el 30% del suministro mundial de Estados Unidos. (…) Las defensas aéreas estadounidenses están ahora prácticamente ciegas”.

La amenaza de que las incursiones en el espacio aéreo de sus vecinos forzarían a armar una coalición contra Irán parece desvanecerse. Cierto que hubo protestas agrias de Qatar y de Kuwait, el aeropuerto de Dubái y un bombardeo contra residencias en Bahréin donde se supone se alojaba personal estadounidense. En cuanto a la principal refinería saudita, la de Ras Tanura, Irán negó haber realizado el ataque y la información disponible más bien señala a un operativo de falsa bandera realizado por Israel. El magnate emiratí Khalaf Ahmed al-Habtoor, por su parte, se quejó de que EE UU los usó para su propio beneficio y a la hora de los cachetazos los dejó solos. «Nosotros no firmamos para esto; su ‘Junta de la Paz’ fue financiada por nosotros, ahora son cenizas», protestó. Como para bajar un cambio, el presidente Masud Pezeshkian presentó las disculpas del caso y anunció la suspensión de bombardeos contra objetivos en los países vecinos, aunque se reservó el derecho a actuar si fuese atacado desde allí. Más allá de los “fierros” duros, lo que está causando estragos en todo el mundo es el cierre del Estrecho de Ormuz, lo que eleva los precios del petróleo a niveles que nadie se atrevería a predecir. Todo dependerá de cuánto dure la contienda.

Trump, en modo teócrata, amenaza con arrasar Irán

Israel, en tanto, desató una fuerte ofensiva sobre el Líbano y ordenó la evacuación de todo el territorio al sur del río Litania, lo que incluye a las ciudades de Tiro, Sidón, Nabatiye y Yezin. El gobierno de Netanyahu argumenta que está combatiendo acciones de Hezbollah, el grupo islámico cercano a Irán. A su vez, fuerzas israelíes atacaron una instalación petrolera cerca de Teherán. «

Tiempo Argentino, 7 de Marzo de 2026