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La excusa de las drogas sigue viva

La excusa de las drogas sigue viva

El domingo pasado, el presidente Lula da Silva se repantigó en un sillón frente a Donald Trump en un aparte de la Cumbre del grupo ASEAN en Kuala Lumpur y mostró a un líder que habla de tu a tu al líder de la principal potencia de occidente. La tirria del empresario inmobiliario contra el tornero mecánico era evidente. Por su encono a todo lo que suene a izquierdista y que le pueda hacer sombra. Pero básicamente porque si hay dos personajes más opuestos en el mundo son ellos.

Uno, heredero díscolo de una fortuna, que siempre se codeó con lo más granado de la sociedad y recorrió sus caminos de degradación. Un cheto, bah. El otro, hijo de la pobreza nordestina emigrado a San Pablo junto con su madre y sus seis hermanos en un desvencijado camión desde Caetés a Guarujá, va por su tercer mandato y se postula a un cuarto período. Un laburante, digamos, que justo el lunes cumplía 80 años. El martes, las favelas Penha y Alemão se vestían de sangre y horror en una nueva “chacina” como se dice en portugués. Mismo origen etimológico que “chacinado”, para ser más preciso.

En esta ojeriza hay dos componentes cruciales. Lula es la contracara del ultraderechista Jair Bolsonaro, pero además es un grano en las posaderas para recomponer el patio trasero con el que soñaba James Monroe y que trastabilló hace justo 20 años cuando junto con un grupo de lideres regionales le dijeron No al Alca.

Trump tuvo que reconocer el jueves en Corea del Sur, ante Xi Jinping, que el mundo ya no es unipolar y hay otro que tiene con qué. El argumento para aplicar sanciones a China era el tráfico de fentanilo, pero todos saben que el tema es otro. Con Brasil, al principio era salvar al expresidente amigo, pero la excusa del narcotráfico sirve más a los intereses de la Casa Blanca.

Así lo entendió el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, Victor Santos, quien entregó a las autoridades estadounidenses un informe policial con el objetivo de que se inscriba a los grupos como el PCC y Comando Vermelhjo como organizaciones terroristas. Música para los oídos de Marco Rubio, que impulsa la ordalía de ataques a supuestas “narcolanchas” en el Caribe y elevó la presión contra Nicolás Maduro y la cúpula chavista, a las que se acusa de liderar el supuesto Cartel de los soles. En la volteada cayó también el colombiano Gustavo Petro, más que nada por haber denunciado que la ofensiva esconde la avidez por el petróleo y otros minerales venezolanos.

Brasil tiene otro aditamento: es socio fundador del grupo BRICS. El Operativo Contención en las favelas es en realidad la estrategia para contener, para pegarle debajo de la línea de flotación, al Brasil de Lula. ¿Cuánto pasará hasta que Brasil también se denomine narcoestado, como piden los bolsonaristas?

En 1994, un asesor de Richard Nixon, John Ehrlichman, que terminó enchastrado por el escándalo Watergate, reveló en una entrevista con Dan Baum, de Harper’s Magazine, que el republicano tenía dos enemigos en la campaña de 1968, “la izquierda pacifista y la población negra”.

“Sabíamos que no podíamos ilegalizar la oposición a la guerra ni la raza, pero al lograr que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego criminalizar ambas sustancias, podíamos desarticular esas comunidades”. Así explica la guerra contra las drogas que desató Nixon en 1971 y que tanto le atrae ahora a Trump y a sus adláteres. 

Tiempo Argentino, 2 de Noviembre de 2025

Comando Vermelho: organizaciones que suman experiencias de la guerrilla y la camorra

Comando Vermelho: organizaciones que suman experiencias de la guerrilla y la camorra

Brasil es grande incluso en masacres cometidas por fuerzas policiales y de seguridad. Y a su manera sigue el lema positivista de su bandera: Orden y progreso. Aunque ese orden tenga tanto de inexplicable caos. No es de ahora que el horror por lo ocurrido en las favelas de Penha y Alemão estremece y remite a las organizaciones que fueron creciendo desde hace décadas en sus cárceles más feroces.

Por estos días se recordó una matanza reflejada en una tremenda película de Héctor Babenco, Carandirú, de octubre de 1992, en la Casa de Detenção, el nombre oficial del penal paulista. En esa matanza -111 presos desarmados asesinados sin misericordia- está el origen del Primer Comando Capital (PCC), como agrupación contra el maltrato, en agosto de 1993. Esto que se decía de Orden puede verse en el Estatuto del PCC, una suerte de Constitución de una de las bandas “fuera de la ley” que se mantienen en Brasil como parte de la organización nacional.

Cuentan las historias carcelarias que Mizael Aparecido da Silva sabia que para poder defenderse de la barbarie carcelaria no sólo había que estar unidos, sino que había que tener códigos estrictos. De miembros de la Camorra habría aprendido que la primera ley debe ser la fidelidad. Así, el primero de los 16 artículos dice: “Lealtad, respeto y solidaridad por encima de todo al Partido”.

Vale la pena leer el corpus elaborado a fines de 1992, cuando Mizael estaba preso en Taubaté, San Pablo. El pobre idealista fue asesinado por otros presos, encabezados por Ricardo Alexandre Lúcio, Gordo, en febrero de 2002. Triste fin para el hombre que había escrito como artículo 9º: “El partido no tolera las mentiras, la traición, la envidia, la avaricia, la calumnia, el egoísmo ni el interés personal, sino más bien: la verdad, la lealtad, la integridad, la solidaridad y el bien común, porque somos uno para todos y todos para uno”.

Un dato interesante de estos pasos iniciales del PCC es que el Fiscal General de San Pablo en octubre de 1992 era Michel Temer, luego secretario de Seguridad de ese Estado y con los años vicepresidente de Dilma Rousseff y protagonista en agosto de 2016 del golpe institucional que lo depositó en el Planalto. WikiLeaks había revelado que Temer era informante de la CIA.

En 2006 hubo otra matanza también en San Pablo. Fue cuando las autoridades decidieron el traslado de centenares de presos a la cárcel de Presidente Bernardes, a 589 kilómetros de la ciudad, donde también había estado un capo de Comando Vermelho, ahora en boga por esta nueva “chacina”. Entre los trasladados estaba Marcos Willians Herbas Camacho, Marcola, uno de los líderes del PCC. Hubo un levantamiento generalizado en la ciudad y al cabo de varios días habían quedado unos 150 cadáveres. Se había cumplido el artículo 9º, que los que estaban afuera debían ayudar a los de adentro. El traslado era visto como una violación de los Derechos Humanos del recluso.

En un artículo de junio de 2006 para la revista Acción, del IMFC, el autor de esta nota escribió algo que guarda actualidad sobre el origen de esa organización que logró vencer al tiempo: “Corría el año 1969 y para imponer su rigor contra las agrupaciones revolucionarias de izquierda, la dictadura militar no tuvo mejor idea que equiparar la protesta política con el delito liso y llano mediante la Ley de Seguridad Interior. En consecuencia, los militantes sociales fueron alojados junto a detenidos comunes para rebajarles la moral y someterlos a la misma degradación que a los delincuentes ordinarios. (…) Pero la condena resultó al revés de lo previsto. Y los reclusos por delitos “civiles” aprendieron lo que era la solidaridad, la disciplina, la mística y la fe revolucionaria de los que habían sido arrestados por sus ideas. También tuvieron verdaderas lecciones de economía política y tácticas de guerra urbana. Se dice que algunos de aquellos aprendices alojados en la Galería B del presidio de Ilha Grande, más conocido como “La caldera del diablo”, comenzaron a reclamar por sus derechos y formaron el Comando Vermelho. El éxito de esta organización en sus inicios, según cuentan los reclusos con más memoria, fue que logró unificar la lucha contra los abusos de las autoridades penitenciaras al tiempo que puso un freno a los ataques, violaciones y robos entre detenidos”.  

Tiempo Argentino, 2 de Noviembre de 2025

La geopolítica de Milei

La geopolítica de Milei

La visita de Javier Milei a la Casa Blanca dejó la vergonzosa sensación de que el país está en manos de un grupo de enajenados dispuesto a entregar el país por un puñado de dólares para aguantar hasta el 26-O y que el diablo nos lleve. O, peor aún, que todo sí está saliendo de acuerdo al plan, pero que el plan siempre fue convertir a la Argentina en un protectorado. Y que cada paso no fuera otra cosa que la consecuencia de un plan fríamente calculado para el coloniaje, como de alguna manera deslizó Carlos Heller, diputado y columnista de este diario.

En cualquier caso, no habría que caratular al presidente como un loquito suelto. Como se dice en Hamlet, hay método en esa locura. Un método nocivo para el país, pero método al fin.

A poco de aterrizar, entrevistado por Eduardo Feinmann en el canal A24, el mandatario explicó lo que entiende por estrategia geopolítica.

“Dije (en la campaña) que iba a ser aliado de EE UU y de Israel y eso hice”. 

“Somos un aliado incondicional de EE UU, es una cuestión de ordenamiento geopolítico”.

“Trump vino a poner en orden una cosa que estaba totalmente desequilibrada”.

“Ese mundo va a tener bloques. Un bloque es el que está alineado con EE UU, otro va a estar alineado con China y el otro con Rusia”.

“Los aliados son esos con los que usted sabe que va a contar siempre. Ellos deciden quiénes son sus aliados. Esa es la parte que ellos (los críticos) no entienden”.

Ahora vayamos a lo finito: esa es la geopolítica de Trump y explica cómo se mueve el presidente estadounidense, pero no implica que sea un análisis certero ni mucho menos adecuado para nuestro país. El empresario inmobiliario busca romper la alianza que sellaron Vladimir Putin y Xi Jinping y Beijing el 5 de febrero de 2022 en los juegos Olímpicos de Invierno de Bejing, 19 días antes del inicio de la operación militar en Ucrania. Si no impedir la sociedad de Rusia-China fue un error de Joe Biden, como cuestiona Trump, su voluntad no será suficiente. Sobre todo porque los estadounidenses no se caracterizan por cumplir los acuerdos que firma. Sino jamás se hubiese llegado a esta guerra.

La otra parte de la geopolítica de Milei es su férrea amalgama con el pensamiento de los paleolibertarios argentinos, que se disemina desde el patriarca de los Benegas Lynch, el primer Alberto, que trajo al país las ideas de la Escuela austríaca. Ese ALB es abuelo de Berty y padre del fundador de la ESEADE, la «academia» que le otorgó el título honorífico del que el presidente quiere jactarse como si hubiera sido fruto de una sesuda tesis de investigación.

Ese espacio considera que los militares de los ’40, con Perón a la cabeza, eran pro nazis y en lugar de hacer como Brasil, que envió tropas a favor de los aliados, esperó hasta lo último para declarar la guerra a Alemania. Así explican que Brasil despegó por el apoyo estadounidense. Que claro que existió.

Esos paleolibertarios están convencidos de que ese pecado capital impidió que Argentina fuera como Australia o Canadá. Pero que no digan que no se intentó: el tratado Roca-Runciman de 1933 convirtió al país, como dijo el entonces vicepresidente, Julio Argentino Roca hijo, “desde el punto de vista económico, una parte integrante del Imperio Británico». La dictadura también lo intentó, enviando expertos en aberraciones a hacer el trabajo sucio por EE UU en sus guerras contrarrevolucionarias en Centroamérica. ¿Se acuerdan cómo terminó la historia en Malvinas?  

Tiempo Argentino, 19 de Octubre de 2025

Los aranceles de Trump se enfocan en Brasil pero no perdonan ni a los amigos

Los aranceles de Trump se enfocan en Brasil pero no perdonan ni a los amigos

Para Donald Trump, los aranceles resultan ser la continuidad de la guerra por otros medios. Y le acaba de declarar la guerra no sólo a Brasil, con la excusa de defender a su amigo Jair Bolsonaro, sino a sus principales socios estratégicos, a los que prometió aplicar tarifas de entre 30 y 40% desde el 1 de agosto si no se doblegan a sus demandas. En este marco, el 50% contra el gigante sudamericano no representa tanto más que el 35% que anunció para Canadá, el 30% a la Unión Europea y México, el 25% a Japón y Corea del Sur o, puntualmente, el 200% contra productos farmacéuticos australianos. El caso de Brasil tiene otro aditamento geopolítico: esta semana se realizó en Río de Janeiro la XVI Cumbre de los BRICS, donde los países que integran ese bloque avanzaron en la discusión, entre otras “menudencias”, del sistema de comercio mundial, la desdolarización y la condena del uso coercitivo de medidas unilaterales, como precisamente esta amenaza Trump. No olvidaron en el documento final la situación en los territorios ocupados de Palestina y Gaza. Y en todos estos aspectos, el anfitrión de ese encuentro fue figura descollante, aun teniendo que lidiar contra un frente interno tortuoso.

Habrá que decir que esta guerra de Trump se plantea como una nueva batalla de la que anunció desde el día que regresó a la Casa Blanca, en enero pasado, cuando en su discurso inaugural abundó en loas al 25º presidente, William McKInley, que “hizo a nuestro país muy rico, a través de aranceles y talento”. McKinley, también, fue expansionista (Cuba, Puerto Rico, Guam, Filipinas) y murió baleado por un joven anarquista en 1901, pero esa es otra historia.

Habrá que decir igualmente que tal vez la primera guerra contra los BRICS fue la de los Doce Días contra Irán, comenzada por Israel el 13 de junio pasado y culminada luego del bombardeo de EE UU a la planta nuclear de Fordow y la réplica persa en la base de Al Udeid, en Qatar. Esta segunda etapa, en cuanto al gobierno de Lula, resulta una defensa burda e irrespetuosa del exmandatario brasileño, imputado por el intento de golpe de estado de enero de 2023. Mientras Trump habla de una caza de brujas, el Supremo Tribunal Federal analiza la detención del exmandatario por riesgo de fuga y el gobernador de San Pablo, Tarcisio Gomes de Freitas sugiere que si lo dejan viajar, Bolsonaro soluciona el tema directo con Trump.

Los aranceles de Trump se enfocan en Brasil pero no perdonan ni a los amigos

Foto: Xinhua

El inquilino de la Casa Blanca, en tanto, fue muy activo estos días en cartas publicadas en su red Truh Social a los jefes de Estado de una veintena de naciones avisando de qué venía la cosa. La titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respondió -sumisa- al anuncio de las tarifas para la región que “la UE prefiere invariablemente alcanzar el acuerdo con EE UU mediante negociaciones, lo cual muestra nuestra adhesión al diálogo, a una asociación transatlántica estable y constructiva”. El mes pasado, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, pasó un papelón cuando intentó una bilateral con Trump y lo dejaron pagando. El premier canadiense, Mark Carney, que ganó la elección con la promesa de que no cederá a la presión de convertirse en el 51º estado de EE UU, cuando la cumbre del G7 en la ciudad de Kananaskis dijo que habían iniciado conversaciones para llegar un acuerdo antes del 9 de julio, la fecha tope que se había fijado Trump. Pero este viernes el empresario inmobiliario recurrió en una misiva pública al argumento del tráfico de fentanilo a través de las fronteras par aplicar el 35% de tasa. Lo mismo le dice a la presidenta mexicana, Claudia Scheinbaum, aunque le hace precio: 30%.

Lula, por su parte, tiene pocas chances de ir a negociar a Washington, aunque quisiera. Cosa difícil porque implicaría aceptar términos que el exdirigente metalúrgico no está dispuesto a hacer. Sus primeras menciones al hecho destacaron que Trump “esta muy mal informado” sobre los cargos contra Bolsonaro, al que llamó “aquella cosa cobarde” que preparó el golpe cuando Lula recién asumía su tercer mandato. Por otro lado, si bien es cierto que los aranceles impactarían de manera importante, EE UU representa el 12% de las exportaciones brasileñas, “menos de la mitad de las ventas a China”, destaca a la cadena CNN el economista André Perfeito. El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Favaro ya adelantó que Brasil buscará mercados alternativos para sus productos en Oriente Medio y el sur de Asia. Ventajas de estar en los BRICS.

Los medios argentinos ya comenzaron a hacer evaluaciones sobre el impacto que podría tener en el país el golpe arancelario contra el Brasil de Lula. Por el incremento de ofertas brasileñas hacia este lado de la frontera, pero también por la posibilidad que se le podría abrir a la Argentina en el mercado estadounidense. No es de descartar que Javier Milei busque avanzar en las migajas geopolíticas que vislumbra, como es el sueño húmedo de las elites que representa. Es decir, ser la cabeza de puente del imperio angloestadounidense en América del Sur en lugar de Brasil, que ocupó ese lugar desde la Segunda Guerra Mundial, cuando de este lado Juan Perón pugnaba por la integración y mayores grados de independencia. Milei, que espera ansioso una carta de Trump, hizo los deberes en la cumbre de Mercosur con el intento de petardear la integración.

Las denuncias de Francesca Albanese que Israel y EE UU no quieren oír

La Casa Blanca anunció el miércoles sanciones contra la relatora especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, a la que acusa de haber llevado a cabo una «campaña de guerra política y económica» contra Estados Unidos e Israel que «ya no será tolerada». Fue el secretario de Estado, Marco Rubio, quien dio el aviso, mediante un comunicado en el que fustiga «sus ilegítimos y vergonzosos esfuerzos para impulsar la acción del Tribunal Penal Internacional (TPI) contra funcionarios, empresas y ejecutivos estadounidenses e israelíes».
No sólo eso, Rubio se justifica en que «ni Estados Unidos ni Israel son parte del Estatuto de Roma», por lo que la abogada italiana comete «una grave violación de la soberanía de ambos países». Y en esa bolsa mete como antecedente la recomendación de las órdenes de arresto del TPI contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa Yoav Gallant que La Haya dictó en mayo de 2024.
¿Cuál es el pecado de Albanese? Investigar, recopilar información sobre crímenes cometidos por tropas israelíes en el marco de la ocupación ilegal de ambos territorios y especialmente de la ofensiva desatada tras los ataques de grupos islamistas el 7 de octubre de 2023.
El pasado 3 de julio, en una intervención en el Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, Albanese denunció que «Israel es responsable de uno de los genocidios más crueles de la historia moderna». Y agregó: “la situación en los Territorios Palestinos ocupados es apocalíptica”, para luego dar una lista de corporaciones que no solo son partícipes necesarios en las matanzas sino que se benefician directamente del genocidio.
En su informe, nombra a más de 60 empresas involucradas en el apoyo a los asentamientos israelíes y las acciones militares en Gaza. Entre ellas, IBM («que permite a Israel la recolección y almacenamiento de datos biométricos de los palestinos», dice) y Microsoft, que facilita su tecnología en operaciones militares. Amazon y Google colaboran en programas de gestión y Palantir suministró inteligencia artificial a las FDI.
Las firmas más obvias son las de provisión de armamento y equipamiento, como la estadounidense Lockheed Martin, que fabrica los aviones de combate F-35, y FANUC Corporation de Japón. También figuran las petroleras BP y Chevron, las entidades financieras BNP Paribas, Barclays, Allianz y los fondos Blackrock y Vanguard, que, dice Albanese “han canalizado miles de millones de dólares en bonos del tesoro y hacia compañías directamente involucradas en la ocupación y el genocidio israelí”.

Tiempo Argentino, 13 de Julio de 2025