La imagen de Donald Trump rindiendo pleitesía a Xi Jinping es la postal más clara del estado del mundo cuando se cumplen 78 días del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Y las palabras del presidente chino sonaron a un epitafio para la tumba del imperio. Pero la interpretación del mandatario estadounidense también ilustra sobre la endeble habilidad para el disimulo que se tiene en la Casa Blanca. Xi necesitó alertar sobre la Trampa de Tucídides para marcar la cancha a no solo un gobernante un tanto díscolo sino a un occidente que insiste en no ver que las cosas cambiaron. Es que guerras como las de Peloponeso de hace 2480 años se desatan cuando una potencia en decadencia no acepta al surgimiento de un rival que le hace sombra. China, en este juego, es a todas luces el emergente que no quiere una guerra pero ya no le esquivaría al desafío. Por eso, también, plantó bandera: el límite es Taiwán.
Es bueno recordar que cuando atenienses y espartanos se trenzaban en una contienda que duró casi tres décadas China ya tenía 4500 años de historia y estaba en el tenebroso periodo de los Reinos Combatientes. Por otro lado, el nombre oficial de ese extenso país es Zhongguo, que se traduce como “reino o país del medio, o centro”. ¿Centro del mundo? Algo así, que en 2026 regresa con toda su fuerza. Veamos: la visita de Trump mostró quién lleva las riendas y con qué precisión Xi desplegó el supremo refinamiento que caracteriza a esa milenaria civilización. Si hasta el propio Trump reconoció en un posteo en Truth la “gran elegancia” de su par, aunque prefirió creer que cuando le hablaba de declive se estaba refiriendo a su antecesor Joe Biden.
Otra muestra de la centralidad de Beijing como capital internacional lo da el hecho de que desde este martes Vladimir Putin estará por dos días en la capital china para mantener sus propios encuentros con Xi. Esa suerte de “besamanos” ya la habían ensayado oportunamente los jefes de estado de España, Italia, Francia y Gran Bretaña, con suerte dispar.
La decadencia de occidente y en particular de Estados Unidos, que oficia de líder de esa tropa abatida, no comenzó con la desastrosa guerra contra Irán, pero ese sería el punto de quiebre. A esta altura negar que en Ormuz hubo una derrota estrepitosa sería una necedad y la prueba más evidente de eso lo dan los análisis de gente dentro de EE UU a los que no se puede tildar de antiimperialistas, pero que no se engañan. Uno de ellos es Robert Kagan, alguna vez tildado de sucesor de Henry Kissinger. El hombre fue uno de los fundadores del Proyecto del Nuevo Siglo Americano, un thinh tank que en 1997 desarrolló un plan para que la centuria que estaba por comenzar fuera de la consolidación de la supremacía de EE UU. Su esposa, Victoria Nuland, siendo subsecretaria de Estado fomentó el golpe en Ucrania de 2014 que fue el punto de partida para la guerra con Rusia que comenzaría en 2022. En un artículo en la revista The Atlantic, Kagan escribió la semana pasada que la derrota en Irán es absoluta e irreversible. “Las derrotas en Vietnam y Afganistán fueron costosas, pero no causaron un daño duradero a la posición general de Estados Unidos en el mundo. La derrota con Irán será de una naturaleza completamente diferente”, lamentó el halcón del imperio.
Otro que habló fue el general Mike Flynn, de efímero paso como asesor de seguridad en el primer gobierno de Trump, en 2017, renunciado bajo la acusación mediática de haber tenido reuniones con el embajador ruso en Washington. Lo que Xi quiso decir es que “cualquier fracaso en acomodar el ascenso de China arriesga un conflicto mayor que Estados Unidos no puede permitirse (y actualmente hay prácticamente cero apoyo del pueblo estadounidense para más guerra y Xi lo sabe)”, publicó el militar en X. El senador demócrata Tim Kaine, por su parte, pretende urdir fuerzas en el Congreso para ponerle fin a una guerra que por ahora parece en suspenso ante un cese el fuego sine die. “Familias en Virginia estan pagando casi 10,8 millones de dólares más al día en gasolina de lo que pagaban hace dos meses. ¿La razón? La guerra ilegal e imprudente del presidente Trump en contra de Irán”, publicó en X.
Mientras tanto, este viernes en Nueva Delhi concluyó una cumbre de ministros de Relaciones Exteriores de los países BRICS para encontrar una postura común en relación con la guerra en Irán. Si bien se dijo desde el primer día que la ofensiva del 28-F para EE UU tenía a China como destinatario final, estaba en la mira el grupo de países que ya representan más del 40% del PBI mundial y le pisa los talones el G7. Contra lo que podría pensarse, no hubo un acuerdo para un documento final que expresara el rechazo que pretendía el canciller iraní. Abbas Araghchi los arengó sobre los riesgos del momento y advirtió: “La historia ha demostrado que los imperios en declive no se detendrán ante nada para frenar sus destinos inevitables. Un animal herido arañará y rugirá desesperadamente en su camino hacia abajo”.
Uno de los integrantes de ese grupo, Emiratos Árabes Unidos, tiene tanta cercanía con Israel y EE UU que hubiese sido ilusorio esperar que firmaran un documento de condena a los ataques del 28 de febrero. Brasil, miembro fundador de ese club, a su vez, volvió ofrecerse como mediador para una negociación entre Teherán y la administración Trump. El titular de Exteriores brasileño, Mauro Vieira, se lo transmitió a Aragchchi y luego mantuvo encuentros con sus homólogos Sergei Lavrov, de Rusia, y Subrahmanyam Jaishankar, de India. Brasil ya en 2014 había promovido un acuerdo nuclear con Irán junto con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan a pedido de Barack Obama que fue desechado por la secretaria de Estado Hillary Clinton. Pero esa es otra historia.
Un «Lubio» en jogging
Donald Trump encaró el viaje a China con su estilo de hacer pata ancha sobre lo maravilloso de su gobierno y los triunfos de su gestión que no cesan. Por eso publicó en Truth un mapa de Venezuela pintado con la bandera de las barras y las estrellas y alardeando que el país caribeño sería el Estado 51. Su canciller, Marco Rubio, otro que derrocha petulancia, se hizo fotografiar en el Air Force One con un jogging de Nike Tech como el que vestía Nicolás Maduro cuando fue secuestrado, el 3 de enero pasado. Es cierto que el golpe sobre Venezuela complicó la prohibición de petróleo a China, no era por ahí que podría haber generado alguna respuesta más fuerte.
Rubio, de ascendencia cubana, pudo ingresar a China por la gracia de la presidencia de Xi Jinping. Siendo senador, el actual secretario de Estado lanzaba críticas feroces contra la política de derechos humanos de China entorno a Hong Kong y la población uigur. Hasta que, en 2020, en respuesta a sanciones de Estados Unidos a dirigentes chinos, Beijing aplicó medidas similares contra estadounidenses, entre ellos Rubio.
En teoría, no podría haber viajado junto con su presidente, pero cuando asumió el cargo, en enero de 2025, las autoridades aplicaron un subterfugio que le permitió sortear el control aduanero sin problemas, aunque la causa en su contra sigue vigente. En la visa cambiaron un carácter de su apellido en la transliteración al chino para que pasara sin problemas. Algo así como pasar de “Rubio” a “Lubio”. Pero la sanción sigue vigente y cuando se termine su influencia volverá a ser persona no grata.
Donald Trump se alista para un crucial encuentro con Xi Jinping programado para este jueves en Beijing y a esta altura no tiene mucho para poner en una mesa de discusiones sobre el estado del mundo. La aventura conjunta con Israel en Irán muestra las aristas de un fracaso letal para las aspiraciones imperiales de Estados Unidos y nada indica que algo pueda cambiar antes de que el Air Force One aterrice en la capital china. Cierto que las declaraciones oficiales muestran un triunfalismo extravagante incluso para los estándares estadounidenses, lo que no es poco decir. Pero más que las mil palabras del magnate inmobiliario resuenan los fuegos de artificio de la Casa Blanca para patearla a la tribuna. Dos joyitas de este viernes lo demuestran: con tres horas de diferencia, en su red Truth el presidente de EE UU anunció que el Departamento de Guerra liberaría todos los archivos sobre OVNIS acumulados a lo largo de décadas y luego anunció que gracias a su solicitud, Vladimir Putin y Volodimir Zelensky habían aceptado un alto el fuego para celebrar el Día de la Victoria. Acotación; el mandatario ruso, como sucede desde el comienzo de la guerra en Ucrania, establece una tregua unilateral para recordar el acontecimiento de mayor magnitud en la historia rusa moderna.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth -trabado a lo Pato Vicca, su pose distintiva- señaló que 162 archivos, en un hecho “histórico sin precedentes”, quedarán a disposición de la ciudadanía en la web war.gov/UFO. Teherán se fue acostumbrando a emitir sus mensajes más impactantes desde sus embajadas y esta vez fue la de Sudáfrica la que -otra costumbre desde el 28-F- se burló en X con un montaje de Trump rodeado de extraterrestres. Curiosamente, la ofensiva conjunta con Israel contra el país persa es catalogada en algunos análisis como una operación del Sindicato Epstein, por los archivos que ligan al presidente de EE UU con el delincuente sexual y los servicios israelíes.
Estas chanzas tienen su fundamento. Trump anunció el lunes el Proyecto Libertad, un plan para garantizar el paso de buques por el Estrecho de Ormuz, que está bajo control de la Guardia Revolucionaria Iraní (GRI) desde el 28 de febrero. Para tal fin había posicionado tres buques en el Estrecho de Ormuz, el USS Truxtun, el USS Rafael Peralta y el USS Mason, que fueron atacados por lanchas rápidas iraníes. Lo que sería considerado una afrenta digna de respuesta se quedó en amenazas cuando Arabia Saudita y Kuwait negaron permiso para el acceso militar a sus bases, al espacio aéreo y al sobrevuelo, un paso indispensable en una ofensiva semejante.
El propio Trump dinamitó la relación con el príncipe saudita Mohamed bin Salman cuando en un acto público dijo que había ido a Washington a “besarle el culo” y además, ni les habían avisado del bendito proyecto antes de anunciarlo.
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, anunció la apertura de archivos en war.gov/UFO.
Pero, sobre todo, sucede que Irán destruyó todas las bases estadounidenses en la región que se supone estaban para proteger a los países árabes de un ataque iraní. Esta semana, recién, The Washington Post publicó un detallado informe de algo que se sabía desde la primera semana de la guerra pero el gobierno se negó a reconocer. Que los ataques iraníes destruyeron o dañaron a no menos de 228 estructuras o equipos estadounidenses “impactando en hangares, barracones, depósitos de combustible, aeronaves y equipos clave de radar, comunicaciones y defensa aérea”, según el artículo que firman Evan Hill, Jarrett Ley, Alex Horton, Tara Copp y Dan Lamothe.
El miércoles el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que el operativo Furia Épica, como se bautizó a la ofensiva conjunta, había finalizado porque se habían cumplido los objetivos. Trump se sumó a este mensaje con olor a derrota afirmando que “a raíz de la solicitud de Pakistán y otros países, del enorme éxito militar obtenido durante la campaña contra Irán y, además, del hecho de que se han logrado grandes avances hacia un acuerdo completo y definitivo con los representantes de Irán, hemos acordado de mutuo acuerdo que, si bien el bloqueo seguirá en pleno vigor y efecto, el Proyecto Libertad -el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz- se suspenderá durante un breve periodo para ver si el acuerdo puede ultimarse y firmarse”. Acotación: Pakistán no había hecho ningún pedido.
El caso es que Teherán consolidó sus reclamos para un acuerdo luego de demostrar-se que tenía todas las de ganar. Son puntos que quiere firmar por escrito: no más agresiones de Israel y EE UU tanto a Irán y al eje de la resistencia (Hezboláh y Ansar Alah), no más fuerzas militares estadounidenses en la región, fin del bloqueo y devolución de bienes incautados, y reconocer su derecho a controlar el paso por Ormuz. Para otra etapa quedaría la discusión sobre el plan nuclear. Como para marcar la situación, en su reunión de tres horas del jueves, Lula da Silva le recordó a Trump el acuerdo que había logrado en 2014 junto a Recep Tayyip Erdogan con el entonces presidente Mahmud Ahamineyad, que abortó Washington y que no fue diferente del que el propio Barack Obama firmó meses más tarde y Trump tiró a la basura en 2018.
Rubio, a todo esto, reclamó lastimosamente a los aliados europeos mayor compromiso con la causa estadounidense (e israelí). “Irán ahora reclama que son dueños, que tienen derecho a controlar una vía marítima internacional. Reclaman que tienen derecho a controlarla ¿Qué va a hacer el mundo al respecto? ¿Va el mundo a aceptar que Irán ahora controla una vía marítima internacional? Porque si el mundo está dispuesto a aceptar eso, ¡entonces prepárense!». Luego fue al Vaticano para entrevistarse con el papa León XIV, con quien Trump viene teniendo fuertes enfrentamientos y al que el pontífice nacido en Chicago tildó de mentiroso por sugerir que apoya que Irán tenga armas nucleares. El canciller de EE UU llevó de regalo un pisapapeles de cristal con forma de pelota de fútbol, el obispo de Roma le entregó una pluma hecha con un ramo de olivo. A buen entendedor…
Putin en el desfile del 9 de mayo, Día de la Victoria.
Foto: Xinhua
Una Victoria con padres sustitutos
«La gran hazaña de la generación victoriosa inspira a los soldados que hoy realizan operaciones militares especiales. Se enfrentan a una fuerza agresiva armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN. Y, sin embargo, nuestros héroes siguen adelante”. El discurso de Vladimir Putin en el desfile de este sábado recordando el triunfo sobre las fuerzas nazis en 1945 unió, como lo viene haciendo desde hace cuatro años, la guerra en Ucrania con la Segunda Guerra Mundial, un acontecimiento en disputa desde el golpe en Kiev de 2014 y del que los europeos pretenden mostrarse como los verdaderos triunfadores. Con un adicional: este año, Donald Trump también busca un lugar en la celebración como el gestor de una tregua de tres días en el frente ucraniano.
Para Rusia, el 9 de mayo, día de la Victoria, recuerda el dia en que las tropas soviéticas tomaron Berlín y pusieron fin al Tercer Reich con la capitulación del mariscal de campo alemán Wilhelm Keitel ante el general Georgui Zhúkov. Por diferencia horaria, el dato de la rendición se conoció cuando en Alemania todavía era 8 de mayo. Que es cuando celebran el fin de la guerra. Ese dato les sirve para hacer los homenajes de rigor antes que entre los países herederos la URSS, que en aquella contienda pagaron con la vida de más de 20 millones de rusos, ucranianos y de las otras nacionalidades que integraban ese extenso territorio.
Trump no solo se atribuyó el papel de haber conseguido un cese el fuego, lo que no es cierto, sino que aprovechó para dar su interpretación de los hechos. “Fue un triunfo monumental estadounidense frente a la tiranía en Europa», declaró, para señalar luego: «El 8 de mayo de 1945 el férreo yugo de la Alemania nazi se derrumbó, y la noticia de la victoria se extendió por toda nuestra gran nación y el mundo, marcando un punto de inflexión decisivo en la historia de la libertad. Desde el legendario desembarco de Normandía hasta la gran batalla de las Ardenas, el coraje de incontables soldados estadounidenses (unos 250.000) permitió sacar adelante la causa aliada (…) hasta el colapso del régimen nazi».
Donald Trump llenó las redes de autoalabanzas muy ilustrativas de su vanidad desmesurada, en medio de una pulseada geopolítica a dos semanas de su programado viaje a Beijing para una bilateral clave con Xi Jinping. Porque es cierto que desde que el 28-F lanzó a una aventura contra Irán las cosas no están saliendo como decía el libreto de los servicios israelíes, Benjamin Netanyahu y sus “asesores” Jared Kushner y Steve Witkoff, pero al mismo tiempo, Estados Unidos fue extendiendo el control de los recursos energéticos de gran parte del mundo en una maniobra bastante arriesgada.
Este viernes se vencía el plazo legal para incursión militar sin acuerdo parlamentario y envió una carta al Congreso en que aseguró que desde el 8 de abril rige un alto el fuego, por lo que desde su punto de vista la guerra terminó. Bien puede ser una estrategia a la manera del minuto en el básquet en un momento clave del partido. Mientras tanto, siguen llegando tropas, buques y aviones a esas regiones, lo que hace temer una ofensiva con “las botas en el terreno”. Se sospecha que ya hay unos 100.000 efectivos, que para una invasión son pocos, pero podrían ser suficientes si pretende hacerse del uranio enriquecido iraní. Sería un plan plausible si no fuera porque un operativo como ese a principios de abril en Isfahán resultó en uno de los mayores fracasos de fuerzas estadounidenses en su historia.
Las fichas, a todo esto, se están acomodando para los nuevos escenarios y el canciller iraní anduvo de gira por Islamabad, Omán y San Petersburgo. En Pakistán acercó las propuestas de Teherán para un acuerdo de paz definitivo, que entre otras cuestiones deja el tema nuclear fuera de las negociaciones en una primera etapa. En Rusia, Abbas Araghchi se reunió por más de una hora con Vladimir Putin, quien le aseguró el apoyo de Moscú “para acelerar un proceso de paz en toda la región”. Teléfono para Trump, que respondió con un encuentro con el rey Carlos III donde volvieron a sellar el compromiso histórico entre “los imperios” anglosajones. Teléfono para Javier Milei.
Hubo alguna chanza del monarca de la casa Windsor en la Casa Blanca y una loa desmesurada del que se sueña Donald I, que trató de mostrar músculo cuando el enfrentamiento con los socios de la OTAN se profundiza. Así, Trump anunció un aumento de aranceles para el ingreso de automóviles y camiones fabricados en la Unión Europea hasta el 25%, pero al mismo tiempo, elimina las tasas aduaneras al whisky y el bourbon, “dos industrias muy importantes en Escocia y Kentucky”.
En otros ámbitos, en tanto, las cosas revelan otra estrategia que parece estar dando resultados más promisorios para la administración Trump. El miércoles Emiratos Árabes Unidos -el más cercano de los países árabes a Israel- anunció que deja la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con lo que se libera de la restricción que el club de productores establece a la producción para sostener los precios. El incremento “a voluntad” de EAU beneficiaría a Trump con una baja del crudo, que estos días superó los 120 dólares el barril. Aunque de modo paralelo acercará más a Arabia Saudita al eje que como se avizora -por el resultado de la guerra contra EE UU e Israel- va a girar en torno a Teherán.
El periodista e investigador británico Richard Medhurst agrega datos sobre las movidas de EE UU para sostener el dólar a través del control del combustible mundial. “Resulta tentador creer que la maquinaria bélica estadounidense ha llegado a su fin. Militarmente, Irán le ha infligido a EE UU su peor humillación en la historia moderna (…) Pero en segundo plano Washington ha estado llevando a cabo discretamente un robo a mano armada del suministro mundial de petróleo y gas”, afirma Medhurst.
Y abunda: en tan solo 90 días EE UU concretó “cientos de ataques contra petroleros y refinerías rusas, cortó un tercio del suministro de petróleo y GNL a China, capturó las mayores reservas de petróleo del planeta y estableció un bloqueo naval global desde el Ártico hasta el Océano Índico (… mediante el) proceso, secuestro y asesinato de dos jefes de Estado”. Y concluye, lapidario “Estamos presenciando la transición de Estados Unidos de un imperio a un Estado pirata sin ley, y el nacimiento de lo que denomino el Petrogas-dólar o GNL-dólar”.
Trump, a todo esto, en su red Truth mostró una foto suya de perfil sobre el fondo de los rostros tallados de los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln en el Monte Rushmore, de Dakota del Sur.
La pregunta que se hacen muchos en este complicado momento para la humanidad, con una escalada bélica sin precedentes en Medio Oriente contra Irán, pero esencialmente contra China, es cómo va a responder el gigante asiático ante las continuas amenazas de Donald Trump y el gobierno de Israel. Facundo Muciaccia -magíster en Historia Económica por la UBA, fundador del CEDI (Centro para el Desarrollo Integral) y autor de Tianxia. Todo lo que hay bajo el cielo. Globalización con características chinas, de ediciones Ciccus- puede dar algunas respuestas, basadas en la concepción del mundo de esa civilización milenaria.
-¿Qué diferencia al globalismo occidental del concepto de Tianxia?
-Tiene muchas similitudes con Rodolfo Kusch. Hay una articulación en cuanto al pensamiento situado y el “estar siendo”, con la construcción cultural en términos de comprender que el otro enriquece mi acervo cultural. No imponer mi mirada, si total todos estamos dentro del mismo barco, para decirlo mal y pronto. Ellos se plantean “yo no quiero importar una teoría anglosajona y que la realidad china se meta en esa teoría, sino utilizar ciertas cuestiones de esa teoría que enriquezcan, pero que funcionen en el esquema de la mirada China del mundo”. El concepto es que tiene que haber siempre un anclaje cultural. La discusión china es en la cultura china, pero comprendiendo que tiene que dialogar con diferentes civilizaciones.
Foto: Edgardo Gómez
-Pero el nombre chino para esa nación es Zhongguo, País o Imperio del Centro. Eso en occidente suena a la pretensión de una dominación mundial.
-Yo tengo dos preguntas, ¿cuántas bases militares de China hay fuera de China? Segundo. ¿Cuántos procesos de dominación hizo China con otros países? No hay datos sobre eso porque no existió, lo que sí existió es una filosofía donde China tiene dos objetivos importantes. El concepto de Tianxia te permite pensar un mundo en armonía. Un mundo en que también hay conflicto, hay consistencia entre el conflicto y la armonía, donde se pueden resolver las cuestiones de lo cercano a lo lejano. Podemos tener más cercanía o más lejanía, pero todos estamos acá dentro. Entonces, tenemos que tener algún grado de consenso en la gobernanza mundial. Los proyectos que uno está viendo ahora de China de La comunidad de Futuro Compartido, la Iniciativa global de la Franja y la Ruta, la Civilización ecológica, todo eso está anclado en este concepto de pensar que todos podemos ser parte de ese cielo. Eso es Tianxia, “todo lo que hay bajo el cielo”.
-Algunos sectores se plantean, «bueno, pero ante tantos conflictos actuales ¿China qué hace? ¿Por qué no intervino en Venezuela? ¿Cuándo va a intervenir en Irán?
-¿Les parece que no intervino? Los chinos tardan en reaccionar en algunas cuestiones, pero cuando toman una decisión reaccionan firmemente. Lo que pasó en Venezuela podría haber sido la Tercera Guerra Mundial. ¿Por qué? Porque Venezuela está loteada. El sector ruso, el sector chino, un sector norteamericano. Lo que hizo Estados Unidos es recuperar parte de su sector, pero no se metió en el proceso ruso ni el chino. Hay un cierto acuerdo y el régimen político chavista sigue. Ahí hubo una intervención diplomática fuerte, porque eso no se hizo de la noche a la mañana, fueron casi cinco meses de negociación. Siempre los portavoces de la diplomacia china tienen un mensaje concreto de “respetemos el multilateralismo, respetemos la autodeterminación de los pueblos, esto genera desequilibrios”.Hay que saber leer esas cosas también. Los chinos tienen otra concepción del tiempo, no es todo inmediato. Sobre Irán tiene un posicionamiento claro. Irán es parte del proceso de la ruta. Yo estuve en China en julio pasado y cuando discutía por la guerra de los 12 días, me planteaban “nosotros estamos a favor de quien no quiere la guerra”. ¿Y quién no quería la guerra? Irán.
-Sí, pero hace unas semanas Israel bombardeó un puente del ferrocarril que va de Teherán a Xinjiang.
-Y lo van a reconstruir.
Foto: Edgardo Gómez
-Entiendo que mis preguntas parten de una perspectiva occidental. Y la perspectiva occidental quiere un posicionamiento fuerte, pegar un golpe en la mesa. Ellos no lo hacen.
-Lo hacen de otra manera, más sofisticada. Ejemplo, “te voy a pegar donde duele. Voy a cambiar el proceso de negociación de monedas con Brasil». La economía más grande de Sudamérica dentro del hemisferio occidental bajo la influencia norteamericana va a negociar en yuanes, no en dólares. Ejemplo, “te voy a cortar la compra de bonos”. Ejemplo, “vos me vas a bloquear el estrecho de Ormuz y van a pasar 20 barcos míos”. Y pasaron 20 barcos. Hay que entender que los chinos son una civilización y tienen otro grado de respuesta. No es porque sean mejores que nosotros, pero tienen 5000 años. Y esto ya lo vieron en blanco y negro y en colores. Conocen el poder anglosajón. Conocen cómo se manejan las potencias occidentales. Acumularon la fuerza necesaria para darse estas discusiones.
-Pero el puente fue destruido por los israelíes, que luego se jactaron de haberlo hecho.
-Pero Israel es el proxy de Occidente. ¿Cómo respondió China? Irán bombardeó once países, con inteligencia china, con armamento ruso, con capacidades instaladas propias de innovación de bajo costo. ¿Alguno le tiró un tiro? De los once países, ¿alguno le tiró un tiro? ¿Por qué? Porque no son tontos, pierden todos. Si Arabia Saudita tira un tiro se le rompe el acuerdo estratégico que tenía con China .
-Claro, China había logrado un acuerdo de Arabia Saudita con Irán.
-Irán trata de respetar eso, como puede, pero la discusión en este momento es muy compleja. Porque occidente no tiene la capacidad armamentística de relevo de lo que utiliza como municiones, porque es muy caro, por ende poco eficiente y en cambio los muchachos (Irán) están mostrando cierta eficiencia política. ¿Qué están demostrando? Si Irán puede hacer esto, imaginate en Ucrania. No es una discusión económica o geopolítica solamente, es una discusión civilizatoria cultural. Es “loco, se terminó tu cuestión de que todos tenemos que hacer lo que vos querés con tus cánones particulares”. Y eso se ve en lo económico.
-¿Qué hay de la Cumbre de Trump con Xi Jinping, que iba a ser el 30 de marzo?
-Tengo una leve percepción. Trump quiere resolver rápidamente por su debilidad y ellos hacen que se exponga cada vez más. Yo creo que estamos yendo a una política internacional regionalizada de áreas de influencia muy fuerte.
–¿Cómo que a lo que charlaron Trump y Putin en Alaska le faltaba la discusión con Xi Jinping? ¿Sos partidario de esa teoría de que Trump pensó que se mandaba un golpe en Irán e iba con otras cartas a Beijing?
-No, yo creo que Trump es como un jugador compulsivo. Como todo negociador, te la pone arriba, te la baja, te la pone arriba, te la baja, te la pone arriba, hasta que encuentra un punto que le sirve. Y no lo está encontrando ahora. Porque una cosa es Venezuela, que está en una región de paz, por algo fue tan limpia la extracción (de Maduro). Irán es otra cosa. Irán es la tumba de los imperios. A mi me parece que esa discusión con los iraníes es civilizatoria. Ellos tienen la misma concepción que los chinos. No es una cuestión de plata. Es una cuestión de cómo nosotros con el orgullo nacional podemos sostener nuestra forma de vida cultural, porque son persas, son 90 millones y tienen una economía y un desarrollo tecnológico bastante interesantes. «
Seminario de geopolitica
El Centro de Estudios para el Desarrollo Integral llevará a cabo un seminario de Introducción a la Geopolítica Situada, que se realizará en los próximos tres martes en el Espacio Taura, calle Alsina 685 CABA.
Son encuentros presenciales el 21, el 28 y el 5 de mayo a las 18 horas y estarán dictados por Facundo Muciaccia y Gustavo Martínez, directores del CEDI. Son cupos limitados, la inscripción está abierta.
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