Cuando la Corte Suprema de Justicia rechazó la demanda del CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata) sobre la venta de tierras a extranjeros dio varias señales en simultáneo a la democracia argentina. Una es que el poder institucional de la nación está en manos de un triunvirato integrado por personas no elegidas por la ciudadanía y que el resto de los poderes del Estado al final de cuentas son «cotillón», como diría Moria Casán.
Otra: que cuando todo lo demás falla (cosas de esa «maldita tiranía del número», como catalogaban a la Ley Sáenz Peña de 1912 los conservadores más rancios de entonces), están los cortesanos para defender los intereses de los que mandan. Una más: que un decreto presidencial puede cambiar la Constitución de un plumazo, como es en realidad el 70/23, sin que ese trío se conmueva. Por si fuera poco, descarta por improcedente la demanda de un colectivo integrado por exsoldados que perdieron compañeros luchando por la soberanía nacional en la Islas Malvinas.
Finalmente: que el poder judicial argentino, los medios concentrados y el poder real, el Círculo Rojo –habrá que reconocerle el copyright a Mauricio Macri por lo sintético de la definición– funcionan como una aceitada máquina… salvo cuando surge algún descarrío. Como las juezas Marta Elba Pascual y Laura Beatriz De Marinis con el Régimen Penal Juvenil. Ahí sí aparecen indignaciones varias, amenazas no tan veladas y voces en defensa de lo que se votó en el Congreso y etcétera. El mismo tipo de indignación acomodaticia que descargaron contra el diputado Juan Grabois por un exabrupto en la Cámara Baja comunicadores que catalogan como carácter «genuino» a los insultos de baja estofa del presidente. Son los tiempos que corren.
El largo brazo estadounidense Antes de meternos de lleno en estos conceptos, se debe poner todo esto en un contexto regional impactado por el arrebato neocolonialista que desarrolla el Gobierno de Donald Trump. Este domingo en Brasil se disputará un round clave para el resto de la América que lucha por su destino al sur del Río Bravo. Con Trump ya no hay máscaras y si el 3 de enero secuestraron al presidente venezolano Nicolás Maduro no por la democracia sino por el petróleo, la disputa entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro es también por la persistencia de aquella consigna que llevó al metalúrgico al poder por primera vez en 2003, que «otro mundo es posible». Porque del otro lado está la ultraderecha apoyada abiertamente desde la Casa Blanca.
Pero hubo otro hecho sintomático estos días, en Bolivia, donde en una medida inusitada, fuerzas policiales con la presunta participación de agentes de la DEA realizaron un operativo que terminó con la detención del fiscal general, Roger Mariaca, del fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos y otros funcionarios judiciales y allanamientos varios en dependencias de la Procuraduría bajo cargos de vínculos con el narcotráfico. El detalle es que Mariaca fue el que abrió la investigación contra el argentino Fernando Cerimedo por intento de femicidio. Y que el «consultor» es un personaje central en todas las operaciones oscuras de las ultraderechas regionales, y también en el Gobierno de Milei.
Volviendo a la cúpula judicial argentina, el fallo que permite la venta de tierras sin restricciones a extranjeros resultó escandaloso en términos políticos, tras multitudinarias manifestaciones callejeras que lograron que el Congreso rechazara un artículo del proyecto pomposamente titulado «Inviolabilidad de la Propiedad Privada». ¿Por qué meter un apartado allí sobre la ley de Tierras del año 2011 si el decreto 70/2023 en teoría ya la había volteado? Porque todos saben que ese decreto deja muchos temas «flojos de papeles» y los que quieren comprar buscan garantías más firmes. Quizás ahora haya legisladores de la «ancha avenida del medio» que asuman la responsabilidad de acompañar el pedido de los sectores de la oposición que buscan en Diputados la derogación total de esa reforma constitucional inconsulta. Por lo pronto, en una decisión no menos inédita, y en vista de los cuestionamientos mayoritarios, la CSJN emitió un comunicado explicativo de su decisión en el que condenó los «discursos de odio y la descalificación en las redes» (¿ahora, todos?). Que, como toda justificación tardía, no hizo sino oscurecer. Aunque es claro que algo de ruido quedó en el edificio de la calle Talcahuano 550.
París. Los hermanos Milei con Macron y su esposa Brigitte.
Foto: Getty Images
Como en casa Pero hay otros poderes rondando esta atribulada Argentina de hoy. Uno es el mencionado Círculo Rojo, parte del cual asistió al 62º Coloquio de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina), que se realizó en Mar del Plata. Tuvo una participación especial por videoconferencia Milei desde París, donde había ido en visita oficial para una cumbre con Emmanuel Macron. Con una semipenumbra y una cámara cenital, el presidente dijo entre otras cosas, refiriéndose a las elecciones de 2027: «Si quieren vivir en un país próspero, serán los mejores cuatro años de la historia, pero si deciden otra cosa, pagarán las consecuencias por elegir el camino de los últimos cien años». Es decir, si vuelve la «tiranía del número». Hablando del gobernador bonaerense repitió el concepto: «¿Qué me importan los que atrasan cien años y además fracasaron siempre? Es casi insultante tener que debatir con un comunista». Al final, fue ovacionado por CEO que se sienten representados en todas las medidas que tomó desde el 10D de 2023 y seguramente en cada uno de los epítetos que desde entonces emite regularmente a opositores, periodistas y hasta empresarios que no comulgan del todo con sus propuestas.
Otro que fue ovacionado fue el fiscal Diego Luciani, que habló –casi como candidateándose para algún cargo electivo– de su visión sobre su participación en la Causa Vialidad, que lo catapultó a la fama y por la que fue condenada e inhabilitada de ocupar cargos públicos de por vida la expresidenta Cristina Fernández. «El rol de la Justicia es fundamental para combatir la corrupción», dijo, para luego asegurar que sufrió amenazas en el curso del proceso. Para rematar: «El caso Vialidad marcó un antes y un después en materia de corrupción. Es un caso exitoso. Hay cosa juzgada. Es exitoso porque la Justicia no le cedió la última palabra a la corrupción y a la impunidad de los corruptos». Nadie le preguntó, claro, por los «casos» Adorni, $Libra, ANDIS, negocios paralelos en la Quinta de Olivos et al.
Milei, por su parte, se reunió con el presidente francés Emmanuel Macron a puertas cerradas. Viajó acompañado por 13 mandatarios provinciales –uno de ellos el jefe de Gobierno porteño– que se mostraron en la Argentina Week, un evento económico empresarial en busca de inversiones. Junto al presidente estuvieron su hermana Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli y los ministros Luis Caputo, Mario Lugones, Pablo Quirno y Federico Sturzenegger.
Hablaron de negocios y rosca, quien lo duda, para el apoyo que se necesita en el Congreso para lo que falta de su período constitucional. Y en el ínterin, se anunció el Programa de Ciudadanía. Un plan que por la módica suma de 350.000 dólares y sin residencia previa otorga la posibilidad de comprar tierras sin ser considerados extranjeros y que a Caputo le puede servir para recolectar algún dólar por ahí.
Afuera, mientras tanto, estudiantes secundarios parisinos protagonizaban una nueva jornada de manifestaciones de protesta en reclamo de mayor presupuesto educativo, falta de docentes y pésimas condiciones para estudiar. Casi que Milei se sentía en casa.
Javier Milei volvió de Nueva York sin la ansiada foto con Donald Trump; apenas consiguió 20 minutos con Benjamin Netanyahu, a quien le volvió a garantizar el apoyo «firme e incondicional» a Israel y de quien recibió elogios por su política económica. «Has roto la jaula y estás dando libertad a la gente», le dijo el primer ministro israelí, aislado por el resto de los mandatarios que vaciaron el recinto cuando dio su discurso.
Del paso por la 81º Asamblea General de la ONU, el presidente argentino trajo más desazón que motivos para el festejo. Porque los datos que llegaban desde Argentina impactaron en el precio de los bonos soberanos y llevaron a una nueva alza al «riesgo país». Y para colmo, desde la apertura de las sesiones quedó clarísimo qué está en juego en la América Latina de estos días: por un lado, Lula da Silva que se planta ante el mandatario estadounidense para decirle que «Brasil no es patio trasero de nadie», mientras Trump hace gala de su prepotencia para decir que tras el secuestro de Nicolás Maduro se quedó con el 60% del petróleo mundial. El magnate inmobiliario dejó algunas definiciones que pintan el momento: «Nuestras acciones en Venezuela son la prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos» y «al vencedor le pertenecen los despojos». Hubo otra, sobre Irán, no menos dantesca: «¿Se llegará a un acuerdo con Irán (…) o debería aniquilar a la República Islámica?».
Milei esperaba una bilateral con Trump que le permitiera avanzar en algo más concreto para lucir el apoyo estadounidense a su flamante nacionalismo ante el máximo foro mundial. Primera decepción: el inquilino de la Casa Blanca había mantenido una reunión con el nuevo premier británico, Andy Burnham, en la que hablaron del asunto. «Mencionamos las Falklands (en nuestra conversación) y tuviste la amabilidad de escucharnos sobre esos temas», dijo Burnham. «La relación con Reino Unido está bien, ha mejorado sustancialmente. Nos cuidamos. Hemos hablado de comercio, de las Falklands. Ha sido genial», replicó Trump.
Milei había planificado encuentros con empresarios e inversores a los que pensaba tentar con la irrestricta apertura que ofrece al mundo. Pero resulta que en la gran capital financiera internacional también había recalado el gobernador bonaerense. Axel Kicillof buscó aprovechar los focos mediáticos para mostrarse como presidenciable o, al decir de algún analista malicioso, «un peronista portador sano». Así, tuvo un encuentro con Lula da Silva y el presidente de Gobierno español, Pedro Sánchez, en una cumbre organizada por el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani en su residencia oficial de Gracie Mansion. Estaban presentes el titular del Consejo Europeo, António Costa, y la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, entre otros. El lema del coloquio era «Construyendo una economía para la mayoría». Kicillof se reunió luego con inversores para hablar de su modelo de gestión y criticar duramente a la administración de Milei.
Nos reunimos en Nueva York con fondos de inversión internacionales que tienen títulos de nuestra provincia y participaron de la reestructuración de nuestra deuda bonaerense. Un encuentro importante para intercambiar sobre la situación económica de nuestro país.
Como en paralelo las noticias que llegaban desde Argentina se reflejaban en las cotizaciones, el presidente intentó tirar la pelota a la tribuna. «Si aparecen pelotudos hablando por Nueva York, sube el riesgo país, obvio. Exclusivamente por lo que el mercado denomina «riesgo kuka». Después dicen «uy, no, creíamos que era boludo, pero no tanto»», dijo, fiel a su estilo maleducado y provocador, en el mitin organizado por el International Republican Institute (IRI) y la fundación Federalismo y Libertad.
Como siempre, para Milei la culpa es del otro. Y la suba del riesgo país tiene que ver con sus intervenciones y las del ministro Caputo, que no lograron convencer a nadie de los supuestos éxitos de su modelo. Además, hay datos que no conviene soslayar. Por un lado, el Indec daba cuenta de un crecimiento de la pobreza y la indigencia, aún con los valores de un índice que no refleja la realidad. Así, en el primer semestre del año hay una subida de más de cuatro puntos porcentuales, hasta el 32,3% de la población, mientras que la indigencia se ubicó en el 7,5%. Esto significa unos 15,4 millones de personas. ¿Es necesario recordar el número de argentinos que Milei dijo que había sacado de la pobreza desde que llegó a la Casa Rosada?
#DatoINDEC Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en 31 aglomerados urbanos: la pobreza alcanzó al 24,4% de los hogares y al 32,3% de las personas en el 1° semestre de 2026; y la indigencia, al 5,6% y al 7,5%, respectivamente https://t.co/AYeQnndT2Qpic.twitter.com/Si7QOO6j9A
Por si esto fuera poco, la exsubdirectora del FMI, la indio-estadounidense Gita Gopinath, entrevistada para el ciclo Conversaciones con Tyler, del economista Tyler Cowen, lanzó un dardo inesperado. «Considero que el peso argentino necesita ajustarse más y que se le debe permitir depreciarse en mayor medida de lo que lo está haciendo actualmente», dijo. «Argentina tendrá que acumular reservas de divisas, aunque el objetivo sea, obviamente, contar con un tipo de cambio flotante», subrayó. Devaluación, palabra maldita para un Gobierno que espera ser reelecto el año que viene.
Otra mala noticia en este momento tan delicado para la economía mileísta, que ya está inmersa en una recesión técnica sin poder evitar una inflación que se resiste a ser domada. Este jueves, las petroleras confirmaron un incremento en los combustibles de entre el 2% y el 5%. Se sabe cómo impactan estos precios en la economía en general y en los productos de la canasta básica.
En un discurso ante empresarios e inversores en el The Economic Club de Nueva York, Milei prometió que si resultara reelecto en 2027, «2028 será el mejor año económico de la historia de la Argentina. No solo en términos financieros, sino también en la economía real». Con sorna, algunos malpensados recordaron los «mejores 18 meses» que habrían comenzado, según el ministro de Economía Luis Caputo, en abril pasado. ¿No lo están notando?
Podría compensar como «buena noticia» en los términos en que los presenta el Gobierno al acuerdo Corredor Andes-Atlántico que el canciller firmó junto al subsecretario de Estado, Christopher Landau. «Es la primera iniciativa de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7 en el Hemisferio Occidental, en una clara señal de apoyo al desarrollo de Argentina», celebró Pablo Quirno. «Se abre así un nuevo canal clave gracias a la ambición de los instrumentos conjuntos: el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca (ARTI) y en el Acuerdo Marco de Minerales Críticos, y Pax Silica, integrando a la Argentina a las cadenas de suministro de inteligencia artificial, semiconductores y minerales críticos», añadió el ministro de Relaciones Exteriores en X
Lanzamos el Corredor Andes-Atlántico junto al Subsecretario de Estado 🇺🇸, Christopher Landau (@DeputySecState).
Es la primera iniciativa de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7 en el Hemisferio Occidental, en una clara señal de apoyo al desarrollo… pic.twitter.com/nUnjfZTZYM
La iniciativa obedece claramente a un ambicioso plan anunciado en tiempos de Joseph Biden para competir con la Franja y la Ruta de la Seda china, pero que todavía anda en promesas a nivel mundial. En estas pampas, el proyecto habla de 7.000 millones de dólares del G7 para «identificar proyectos de infraestructura prioritarios para la rehabilitación y expansión de ferrocarriles, vías navegables y puertos, con oportunidades para que empresas estadounidenses compitan en licitaciones o en calidad de subcontratistas» centrados específicamente en «los recursos energéticos de la región de Vaca Muerta mediante inversión, tecnología e instrumentos financieros estadounidenses, incluyendo préstamos directos, garantías de préstamos y productos de seguros para movilizar capital, equipos y proveedores de servicios de los Estados Unidos».
Resuenan detrás de estos anuncios las palabras de Trump en Naciones Unidas. «Al vencedor le pertenecen los despojos».
Las huestes encumbradas en el oficialismo aceleraron y el pasado jueves lograron aprobar en el Senado la llamada «Ley de Inocencia Fiscal II», que otorga todavía más beneficios a quienes tengan dólares no declarados. Para un Gobierno que recurre tanto a los postulados de la Escuela Austríaca de economía como a George Orwell, el nombre de la normativa finalmente aprobada con votos de LLA, el PRO y amigos provinciales es altamente ilustrativo de un mundo distópico en que el presidente Javier MIlei parece sentirse representado. Un mundo en el que un evasor es un héroe, el consumo vuela y millones de argentinos (¿8, 10, 15?) salieron de la pobreza. Un mundo en el que bajo el manto del proyecto de presupuesto 2027 se puede insistir en derogar leyes de financiamiento en discapacidad y a las universidades o con la solemnidad de defender la soberanía en Malvinas se escabulle un remake de la doctrina se seguridad nacional, muy al paladar de Donald Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio, por cierto.
La normativa que promueve un nuevo blanqueo tiene el objetivo de conseguir como sea los «dólares del colchón» (de los otros) que preocupan al ministro de Economía. Pero también son un resguardo para que los «héroes» de hoy no sufran consecuencias el día de mañana. A la seguidilla de sobreseimientos de las últimas semanas a íntimos del oficialismo –Mauricio Macri, Federico Sturzenegger, Luis Caputo mismo, entre otros– se le sumaron los hermanos del titular de la cartera de hacienda, Flavio Luis Nicolás Caputo, Hugo Luis Pascual Caputo y Rosana Pía Caputo en la causa por el financiamiento de la agrupación ultraderechista Revolución Federal.
Se acuerdan de la hermana de Caputo que paseaba x Boulogne y de la nada vio una carpintería en un garaje y le encargó cientos de muebles para un proyecto en vaca muerta? Y q el carpintero al q le pagó después encabezó protestas con guillotinas y bolsas mortuorias? Sobreseída!!!! pic.twitter.com/Pj3RqklMyH
Lo de tratar de meter bajo cuerda en el presupuesto una reforma a las leyes votadas y confirmadas por el Congreso fue cuestionado incluso por la senadora Patricia Bullrich, que participa en la mesa política oficialista y jura que fue algo que apareció entre gallos y medianoche. «Me sorprendió que el presupuesto llegue con la introducción de cambios en la ley de Discapacidad. Si siendo jefa de bancada no me entero de esas cosas, se resienten las relaciones. Estaría bueno corregir esas cuestiones», dijo en algunos medios. ¿Cómo fue que apareció esa modificación? Puede ser el famoso «si pasa pasa» o una trampa cazabobos: un tema puesto para que se negocie mientras otros asuntos tanto o más espinosos queden firmes. Y la ley tiene mucho hilo del que cortar en cuanto a reducciones presupuestarias en cuestiones sociales, educación, ciencia e investigación, mientras se incrementan los gastos en vigilancia, seguridad y equipamiento militar.
Hay una pregunta incómoda detrás del Presupuesto 2027: si “no hay plata”, ¿por qué sí aparecen recursos para inteligencia, ciberseguridad y nuevo equipamiento militar mientras se recortan educación, salud y asistencia social? Los números permiten ver las prioridades.…
Al mismo tiempo, entre las «lindezas» que se van descubriendo, no figura el estimado de lo que se deja de recaudar por el RIGI, que el diputado de Unión por la Patria, Guillermo Michel, calcula en 3.359 millones de dólares.
Peligro escondido No fue la única artimaña que el oficialismo intentó en estos días. El mismo jueves se anunció el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Con el escudo del repentino nacionalismo presidencial, se plantean cuestiones reñidas con la Constitución y las leyes que la democracia se dio tras la dictadura cívico-militar. Así, crea un Consejo de Seguridad Nacional con amplios poderes para definir supuestas amenazas, y permitiría la intervención de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interior.
Lo más grave es que penaliza a quienes se considere que actúan por orden de un «Estado extranjero u organizaciones extranjeras» y que en el marco de esta supuesta injerencia «procuren alterar procesos electorales o manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva». Se parece demasiado a las leyes de Estados Unidos que limitaron los derechos civiles desde el 11-S de 2001. «Qué tiene que ver esto con la soberanía en Malvinas?» argumentan los más suspicaces.
Peor: el marco en el que alguien podría ser acusado es tan deletéreo como el de los años 60/70 durante las dictaduras que devastaron la región. Es que en el fondo es el plan escriturado en el Escudo de las Américas al que adhirieron Milei y los Gobiernos derechistas latinoamericanos en marzo pasado. Esto representa un peligro para la ciudadanía, que podría sufrir todo tipo de arbitrariedades en manos de personajes con la potestad de disponer de la vida y la libertad de cualquier persona solo por una sospecha o ni siquiera. Por una inquina personal. Eso ya se vivió en el país en los años de plomo. Civiles y militares no deberían olvidarlo.
Experimento Un hecho se llevó «todas las marcas» mientras los analistas desmenuzaban las leyes de presupuesto y de soberanía. Fue el despido del personal civil que cumplía servicios en la Quinta Presidencial y su reemplazo por efectivos de la Casa Militar. Las versiones sobre las razones son de lo más variadas y en ninguna Milei queda bien parado, razón que explicaría un posteo en X altamente insultante contra los periodistas en general. Desde que de ese colectivo defenestrado salieron filtraciones sobre gastos exorbitantes en carne, hasta caprichos personales del mandatario, incluso se habló del envenenamiento de uno de sus perros, de los que no se puede hablar, según el decreto 780/2024. La explicación oficial habla de amenazas a la seguridad en el contexto de la futura visita del papa León XIV. Lo que en todo caso desnuda esta novedad es un abismo entre la percepción del presidente y el resto de los mortales.
No es que ese «Mundo Milei» sea ahora una novedad. Se recordará que en la campaña de 2023 se discutió una declaración del actual presidente acerca de su aceptación de la venta de bebés, o que no terminó de decir si estaba de acuerdo con la democracia. Otra frase del entonces candidato para ese álbum: «El Estado es el pedófilo en el jardín de infantes, con los nenes encadenados y bañados en vaselina».
Ya presidente, en 2025, en un encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), dijo: «¿Qué pasa si la cantidad de gente en la economía está constante, la tasa de natalidad igualada a la tasa de mortalidad? ¿Para qué voy a crear puestos de trabajo si la cantidad de gente no cambia?». Hace unos días, también en IAEF, sobre eso de que la gente no llega a fin de mes, replicó, burlándose: «¿Ustedes se pusieron a pensar qué les pasaría si durante 15 días no tienen plata? ¿De qué van a vivir, del aire? ¿Qué van a comer? ¿Aire? ¿Qué van a beber? ¿Aire? ¿Creen que eso es sostenible?».
En el colmo del paroxismo, Milei reposteó, como siempre que sucede, una nota de un medio extranjero sobre él, mofándose de quienes alguna vez dijeron que era un «fenómeno barrial». Henchido de orgullo porque afuera hablan de él, sin importar si bien o mal, como recomendaba Oscar Wilde, con tal de que hablen. En este caso, fue The Economist, influyente medio financiero británico. «El experimento liberal de Javier Milei está en dificultades», titula una nota en la que detalla los problemas que atraviesa la economía nacional («menos gritos y más crecimiento», le espeta) ante lo que, destaca, «el presidente se muestra inflexible».
La línea de pensamiento en la que se encolumna Milei, la de los Friedrich von Hayek et al, sostiene que «un estadista es el que piensa en la próxima generación y no en la próxima elección». Y él viene avisando que no tiene drama en volver a su casa si pierde la reelección porque puede vivir tranquilamente de dar conferencias. O sea que no está en su voluntad escuchar a quienes le susurran algún cambio a un modelo que está llevando a millones a la desesperación. En su entorno no piensan lo mismo, pero por las dudas se están preparando para que el futuro no los encuentre a la intemperie.
Este miércoles, Javier Milei hablará en la Asamblea General de la ONU con ese tono entre oscuro y aburrido, para reivindicar la soberanía argentina en las islas Malvinas. El tema, recurrente para quienes representan a la Argentina en ese foro internacional, tiene esta vez otros condimentos impensables desde que la ultraderecha llegó a la Casa Rosada. Ahora, el presidente cuenta con una “pequeña ayudita” de su correligionario de la Casa Blanca, compinche de la batalla cultural y de otro tipo de tropelías. Se sabe: Milei que está buscando con cierta desesperación una foto con Donald Trump que le dé impulso a esta parte de su mandato, cascoteado por una realidad que se empecina en desmentir sus aseveraciones sobre la marcha de la economía. Si el año pasado la palmada fue con la “ayuda financiera” de Scott Bessent, ahora lo es con algún guiño sobre el reclamo argentino que vaya uno a saber qué implica en términos prácticos.
Por lo pronto, la inquina de Trump con el Reino Unido le sirvió a Milei para ponerse un traje nacionalista que le sobra por todos lados y anunciar un proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional. La que, como se vio de inmediato, tiene poco que ver con Malvinas y mucho con el intento de seducir al magnate inmobiliario y fundamentalmente a su secretario de Estado, Marco Rubio.
El 7 de marzo pasado, un exultante Milei asistió a la presentación, en el Hotel Doral de Miami, del Escudo de las Américas. Si para la Casa Blanca la “guerra contra el narcotráfico” es la excusa perfecta para, por ejemplo, secuestrar a Nicolás Maduro como se hiciera con Manuel Noriega en 1989, la carátula de terrorismo que sobrevuela el proyecto mileísta va como anillo al dedo a las aspiraciones. El Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), otra obra de este gobierno, es una copia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), de EE UU, que es el organismo que sanciona económicamente a los que el gobierno considere enemigos.
Otros gestos hacia Trump: con la creación del Consejo de Seguridad Nacional se volvería a la Doctrina de Seguridad Nacional y, en la práctica, EE UU recupera el control militar que el Pentágono había perdido con el avance de las democracias en la década del ’80, tras la ordalía de sangre de las dictaduras de los ’70. Como será que incluso abre las puertas a la intervención militar en conflictos internos, algo que desde la recuperación de la democracia era un compromiso tanto de civiles como de militares. Un pacto que se rompió desde que en noviembre pasado el general Carlos Presti aceptó ser designado ministro de Defensa.
La estrategia de Trump, a todo esto, intenta pegarle una bruta lijada al gobierno laborista británico, azuzando las ansias independentistas de los “celtas” galeses y escoceses y reaviva la idea de unidad de los irlandeses. Pero al mismo tiempo se anota una baza mediante un acuerdo impensable hasta ahora con Groenlandia y Dinamarca haciéndole «pito catalán» a la OTAN.
La jugada en la que se anota Milei tiene un componente geopolítico más vasto del que se pensó al principio. Y este gobierno argentino solo muestra como objetivo rendir la más absoluta pleitesía al imperio recargado.
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