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Zona de turbulencias

Zona de turbulencias

El presidente de la Nación emprendió esta semana su 16º viaje a Estados Unidos y el 38º desde que llegó a la Casa Rosada. Se le computan al primer mandatario 120 días en el exterior en ese lapso, o sea que pasó el 14% de su tiempo de gestión afuera del país. Esta gira tuvo algunos condimentos que la hacen especial, porque ocurrió en su ausencia un vendaval político que lo sacó de quicio en una entrevista de urgencia con dos de sus más fervorosas espadas mediáticas por el «apriete» de la senadora Patricia Bullrich –ya lanzada a la carrera por el 2027– contra Manuel Adorni, y porque las explicaciones en torno al corrosivo jefe de Gabinete son peores que la noticia en sí.

No está mal señalar que el objetivo de Javier Milei en el país del norte era participar en Los Ángeles de la 29ª Conferencia anual del Instituto Milken, fundado por Michel Milken, apodado «Rey de los bonos basura», condenado en 1990 por cargos de fraude y manipulación de mercados con una multa de 600 millones de dólares, 10 años de prisión –reducidos a 22 meses– y la prohibición de volver a participar en el mundo financiero. En su primer mandato, Donald Trump lo indultó con el argumento de que el hombre se había reinventado y ahora es un filántropo.

En su discurso en ese foro exclusivo, que en medio de los escándalos que sacuden a su Gobierno hasta puede parecer metafórico, Milei dijo que «el sueño americano no está muerto» y que está volviendo en dos lugares al mismo tiempo: en Estados Unidos con Donald Trump y en la Argentina, con él. Dijo más, como que «desde que asumimos ha subido en 113.000 puestos de trabajo. Han quedado afuera los trabajos registrados, pero lo que tiene que ver con independientes y los no registrados son cerca de 400.000 puestos de trabajo».

Y en otra vuelta de tuerca, insistió en que «hoy el sueño americano se extiende desde Alaska hasta Tierra del Fuego para hacer grande a toda América nuevamente. Y esperamos que esto pronto incluya a nuestras queridas Cuba y Venezuela que tanto han sufrido y el modelo de la libertad llegue hasta el último refugio del continente».

Casi en simultáneo, en Washington, Lula da Silva mantenía un encuentro de tres horas con Donald Trump en el que, si bien no hubo comunicado final, se supone que hablaron de tierras raras, un asunto clave para el mundo y en el que el brasileño pudo mostrar la aprobación de una ley para regular la explotación de esos minerales críticos de los que el país tiene las reservas más grandes fuera de China. El líder brasileño sí habló con la prensa, para decir que tocaron todos los temas tabú. Entre ellos, claro, la posible injerencia estadounidense en las elecciones de octubre, donde el favorito de Trump es Eduardo Bolsonaro. «Las dos democracias más grandes del continente pueden servir de ejemplo para el mundo», dijo el exdirigente metalúrgico, y avanzó con uno de esos «temas tabú», al señalar que el inquilino de la Casa Blanca le aseguró que no tiene planes para invadir Cuba. También dijo haberle recordado el plan nuclear que Brasil y Turquía habían firmado en 2014 con Irán como un punto de partida para la paz en Medio Oriente. Mientras el brasileño solo viaja al país del norte por asuntos que conciernen a un estadista, su par argentino vuela a compromisos de escasa relevancia, organizados por personajes de la ultraderecha internacional.


Alerta spoiler
Mientras tanto, la interna en La Libertad Avanza estaba en su máxima expresión, con centro en el polifacético Manuel Adorni, defendido hasta el paroxismo por los hermanos presidenciales, al punto que ante este clima, Karina Milei no acompañó al jefe de Estado en su periplo hacia el norte. Lo último –al cierre de este artículo– pasaba por el debate en torno a una cascada en la pileta que se hizo construir en su mansión del country Indio Cua. La explosiva declaración del contratista que hizo la obra enterró un poco más a Adorni, porque en sede judicial dijo la verdad por recomendación de su abogado, y no la versión que le acercaba el atribulado funcionario libertario. Que eran 245.000 dólares para una lista enorme de arreglos de lujo.

Milei, en el canal LN+, salió enfurecido ante los conductores del espacio, Luis Majul y Esteban Trebucq. No es que hayan ido a fondo, pero con un par de insinuaciones bastó para que el presidente montara en cólera contra «el 95% del periodismo» que, según él, es corrupto, y tratara de hacer callar al dúo. Nada que valga la pena mencionar en detalle, solo que para defender a Adorni se tiró sobre la granada temerariamente. «¿Qué pruebas tiene el contratista? Le dan entidad a un militante kirchnerista, cuyo prontuario es muy dudoso. Hablaban de una cascada y después se vio que eran dos cañitos de agua», dijo.

Preguntas incómodas. Caputo, Adorni y Monteoliva dieron una conferencia de prensa en la que no pudieron evitar que se pregunte sobre las denuncias contra el jefe de Gabinete.

El contratista salió a defenderse con mucho énfasis porque bien lejos está del kirchnerismo, como muestra en sus redes sociales; más bien es un simpatizante del actual oficialismo, y sintió el ataque como una ofensa injustificada.

A Milei le saltó la térmica porque Bullrich había dicho, también en LN+, que Adorni debía presentar su declaración jurada –dijo que la iba a hacer en junio–, donde podría justificar ingresos y gastos cuanto antes y así poner fin a la crisis desatada desde que se comenzaron a saber de sus millonarios gastos en viajes, compras inmobiliarias y arreglos edilicios. «Adorni lo iba a adelantar, ella lo spoileó», señaló indignado el presidente. El propio jefe de Gabinete dijo lo mismo ante Alejandro Fantino, otro cercano al régimen, en el canal Neura.

Pero Milei también decidió poner sobre la mesa un proyecto que pretende marcar agenda. «Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina».

El periodista Mauricio Caminos desmenuzó de qué se trata el proyecto y las claves encerradas en el mensaje presidencial en las redes sociales. «El B-2 Spirit es un bombardero furtivo estratégico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, uno de los aviones militares más sofisticados y costosos del mundo, diseñado para operaciones de ataque de largo alcance y capaz de transportar armamento convencional y nuclear. La comparación elegida por Milei funcionó además como una pista sobre el tipo de industrias que busca seducir con el nuevo esquema de beneficios». ¿De qué industrias se trata? «Compañías vinculadas al complejo tecnomilitar estadounidense, entre ellas Palantir, la firma de análisis masivo de datos cofundada por el magnate tecnofascista Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes del ecosistema de Donald Trump y Silicon Valley, que visitó a Milei hace dos semanas y está viviendo en la Argentina».

Bullrich, a todo esto, se muestra como la opción «racional» que pretenden sectores del Círculo Rojo -ante la debacle en el apoyo popular al presidente- que capitanea Paolo Rocca, otro experto en «cañitos», si se permite la chanza. La senadora, que se mostró con el jefe de Gabinete en la Casa Rosada, se imagina incluso como reemplazo en una remake del 2001 que permitió la llegada de Eduardo Duhalde al Gobierno. En su caso el escollo sería la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien ya tuvo sus cruces en el Congreso. ¿Soñarán ellas con helicópteros? 

Revista Acción, 10 de Mayo de 2026

El reloj hacia atrás

El reloj hacia atrás

El arrebatado mensaje de apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional fue un marco adecuado para «no hablar de ciertas cosas» –como diría Luca Prodan–, pero también para que, en el fárrago de insultos y estudiados movimientos de cámara, el presidente Javier Milei deslizara sin tanta visibilidad su intención de volver atrás el reloj de la historia argentina. En principio, medio siglo, que es la distancia entre la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 y la N°27.802, promulgada este viernes y terminada de aprobar con mayorías cómodas en ambas Cámaras el 27 de febrero, y que clausura derechos y garantías conquistadas mucho antes.

En una semana en que desde una oposición golpeada y sin respuesta se cuestionaba el mensaje presidencial y las internas en torno al primer mandatario afloraban en carne viva, el Gobierno también dio pasos que van contra consensos democráticos alcanzados desde 1983. Adosado al interés imperial de Estados Unidos, el ministro de Defensa, el general Carlos Presti firmó una Declaración Multilateral en materia de Defensa y Seguridad con representantes de 15 países de la región. El militar que está cargo del área de Defensa –una anomalía para la democracia recuperada en 1983 y todo un símbolo cuando se cumplen 50 años de aquel golpe criminal–, es también heredero de una dinastía: su padre llegó al grado de coronel y recibió acusaciones de delitos de lesa humanidad. El ministro, que era jefe del Estado Mayor General del Ejército desde enero de 2024, juró el cargo el 10 de diciembre pasado, día de los Derechos Humanos.  

El jueves, en un encuentro bautizado Conferencia Anticárteles convocada en Washington, Presti firmó la Declaración de Seguridad Conjunta, lo que implicaría la participación de militares en la lucha contra el narcotráfico, o en palabras de Trump, «narcoterrorismo». «Por primera vez estamos a la ofensiva contra los narcos. Ya no tenemos lanchas para hundir», lanzó el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth en ese acto.

https://x.com/USAenEspanol/status/2029916242337845324?s=20

También surgió el viaje de Milei para participar del lanzamiento del Escudo de las Américas, una iniciativa de Donald Trump que tiene como razón de ser «el combate a los carteles del narcotráfico, la seguridad y la migración masiva», aunque al mismo tiempo pretende limitar la influencia de China y Rusia en el sur del Río Bravo. «Doctrina Monroe», se jacta el no menos violento inquilino de la Casa Blanca, que a su vez hace lo posible por rescatar, en una mezcla, la temible Escuela de las Américas con la Doctrina de la Seguridad Nacional que coronaron el golpe cívico-militar de 1976.
La iniciativa se inscribe en la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional pero reforzada y enfocada en China, aunque con el barniz de una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Excusa que facilitaría incrementar los niveles de represión y persecución en todos y cada uno de los países participantes. En este encuentro, Milei se codeó con el ecuatoriano Daniel Noboa, el paraguayo Santiago Peña, el salvadoreño Nayib Bukele y el chileno José Antonio Kast, a punto de asumir la presidencia. No asistieron los jefes de estado de Brasil, México, Colombia, Guatemala y, por supuesto, Cuba, Nicaragua ni Venezuela. 

Recambio
Mientras la alianza sin fisuras que Milei estableció con Trump mete al país en una guerra de imprevisibles consecuencias en el Oriente Medio extendido, con epicentro en Irán, se terminó de producir un recambio de Gabinete nacional que se venía demorando desde fines del año pasado. El «coronado» para ocupar el Ministerio de Justicia que dejó Mariano Cúneo Libarona fue el controvertido Juan Bautista Mahiques, hasta ahora fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, hombre de la familia judicial y miembro de una dinastía de fuerte influencia en los círculos del poder real. Asiduo concurrente a encuentros reñidos con lo que se entiende como moral cívica de un magistrado –como la famosa visita a la estancia el millonario británico Joe Lewis en Lago Escondido–, este Mahiques también tiene vinculaciones con la Asociación del Fútbol Argentino, donde había sido designado vicerrector de la Universidad de la AFA por Claudio «Chiqui» Tapia.

Juan Bautista Mahiques asumió durante un acto en la Casa Rosada en el que quedó en claro que Karina Milei es definitivamente la jefa del Gobierno libertario en detrimento del encumbrado asesor Santiago Caputo, que en las primeras designaciones del nuevo ministro perdió a todos sus alfiles en esa cartera. El saludo displicente de Caputo, con las manos en los bolsillos cual irlandés opuesto a la monarquía, fue tendencia en las redes.

https://www.instagram.com/reels/DVgy4MrkUgu

Tapia, acosado por denuncias judiciales desde fines del año pasado, enfrenta el asedio del grupo Clarín por contratos de televisación caídos y de los «privatistas» del fútbol, tuvo su venganza cuando consiguió que gracias a sus gestiones el gendarme Nahuel Gallo fuera liberado por el Gobierno de Delcy Rodríguez en Venezuela. Los intentos oficiales por minimizar la participación del pope del fútbol argentino en ese operativo, para el que puso a disposición un avión contratado por la AFA, fue recordado por una pareja de argentinos que quedaron varados en Emiratos Árabes Unidos tras el cierre de los aeropuertos como consecuencia de la guerra desatada por Israel y Estados Unidos el sábado pasado. Virginia Luca se hizo famosa en la televisión cuando la llamaron para que contara sus desventuras en el país árabe, donde estaba de viaje mediante una empresa low cost que los dejó de a pie. No tuvo mejor idea que plantear que estaba a la espera de que Tapia hiciera de las suyas para traerlos de vuelta.  

Quizás en la entrevista que emitirá LN+ este domingo, Javier Milei deje algunos apuntes ante el comunicador oficialista Luis Majul de este objetivo de inserción del país en una coalición ultraderechista que está poniendo al mundo en vilo. En su discurso del 1 de marzo, el presidente adelantó algunas frases que marcan el rumbo: «Es hora de hacer de esto (una alianza indisoluble con EE.UU.), una política de Estado. Tenemos que crear el siglo de las Américas: Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego». Más claro: nada de decirle No al ALCA ni de declararse neutral en guerras que no involucran los intereses del país. El ALCA fue una iniciativa de Bill Clinton; el Proyecto del Nuevo Siglo de América (no de las tres Américas, sino de EE.UU.) fue pergeñado en 1997 por dos ultraconservadores, William Kristol y Robert Kagan, y en 2001 comenzó a ponerse en marcha luego de los atentados a las Torres Gemelas. Irán es el otro objetivo de aquella belicosa propuesta que quedó trunca en Irak y Afganistán y a la que alude, no de manera casual, el presidente de los argentinos.

Revista Acción, 21 de Marzo de 2026

El nuevo des-orden mundial

El nuevo des-orden mundial

Foto: Horacio Paone

Cerca del apocalipsis

Alberto López Girondo

Ediciones Ciccus

279 páginas

Jorge Vilas

«El futuro llegó, hace rato…». Patricio Rey sus Redonditos de Ricota lo anunciaron en una memorable canción. Lo mismo ocurre con la Tercera Guerra Mundial. Ya está entre nosotros. Alberto López Girondo lo viene narrando desde hace algunos años en sus notas de Tiempo Argentino –base desde la que surge el libro– y la situación geopolítica actual parece darle la razón.

Como si Donald Trump quisiera «ambientar» la salida de Cerca del apocalipsis o cómo se fue construyendo la Tercera Guerra Mundial, editado por Ciccus, las bombas que caen a diario sobre Irán no anuncian buenas noticias para la humanidad.

El autor propone una nueva caja de herramientas para entender el mundo de hoy, definitivamente caído el orden diseñado luego de la Segunda Guerra Mundial. Así las cosas, el cruce entre la proliferación de armamentos nucleares, el impulso del presidente de Estados Unidos al gasto militar, tanto el propio como el de sus aliados europeos (a los que exige, y estos aceptaron, destinar el 5% del PIB a Defensa), la creciente disputa comercial y política con China y Rusia, así como la emergencia de líderes de ultraderecha, muchos de ellos inspirados, además, por creencias religiosas que se imponen en sus decisiones, conforman un combo letal para la paz.

En el prólogo, Eric Calcagno, exlegislador y exembajador argentino en Francia destaca del contenido del libro la incorporación de una «dimensión moral» como distinción para el actual escenario internacional, a diferencia de lo ocurrido en las dos grandes guerras del siglo XX.

En ese marco, el libro plantea un recorrido por el tablero geopolítico signado por análisis, datos, testimonios y opinión, intentando armar el rompecabezas que funge como metáfora del mundo de hoy, en el que Estados Unidos, como es natural por su condición de principal potencia militar, aunque en decadencia como imperio global, es protagonista, pero debe enfrentar desafíos que hasta hace poco tiempo eran impensables para su hegemonía.  

El recorrido por las primeras dos décadas y media del siglo XXI muestra que, como también sostenía el papa Francisco, estamos ante una guerra mundial fragmentada en conflictos regionales que inciden en la realidad global, en la que aberraciones como genocidios y limpiezas étnicas están presentes. López Girondo –habitual colaborador de Acción– recorre los conflictos geopolíticos desde el bombardeo de la OTAN sobre Belgrado en 1999 hasta la actual escalada en Oriente Medio, pasando por la guerra entre Rusia y Ucrania, las invasiones de Irak y Afganistán y fenómenos no bélicos, pero sí decisivos para analizar el actual escenario: la construcción del espacio Brics, liderado en principio por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica y ahora ampliado, la instalación de los conglomerados tecnológicos que dominan la comunicación mundial y la consolidación de China como contrapoder de la hegemonía estadounidense.

El análisis de López Girondo contempla el cruce entre cada una de estas variables que inciden en la conformación de la actual perspectiva global con ribetes peligrosos para la propia supervivencia de la humanidad. Porque, tal como cita el autor, «ya lo había advertido Hobsbawn (Eric, historiador británico) al hablar de la guerra de 1914, cuando todos se arman, no es para jugar. Y cuando, además, todos toman el enfrentamiento como cuestión de vida o muerte, la pregunta deja de ser si estallará una tercera guerra, sino cuándo y dónde».

Revista Acción, 12 de Marzo de 2026

El jefe del Pentágono dice que no quieren un cambio de régimen en Irán pero…

El jefe del Pentágono dice que no quieren un cambio de régimen en Irán pero…

El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, se ufanó este domingo de que la Operación ‘Martillo de Medianoche’ contra instalaciones de Natanz, Isfahán y Fordow  “ha devastado» por completo el programa nuclear iraní y representa un «éxito aplastante» para la principal potencia militar del planeta. Al mismo tiempo, el jefe del Pentágono señaló que el gobierno de Donald Trump jamás se propuso un «cambio de régimen» en la República Islámica, algo que el mandatario desminitió prácticamente «al toque».

«No es políticamente correcto usar el término «Cambio de Régimen», pero si el actual régimen iraní no puede RECONCILIAR LA GRANDEZA DE IRÁN, ¿por qué no habría un cambio de régimen? ¡¡¡MIGA!!!», escribió en su red Truth.

https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/114729009239087163

El derrocamiento de los líderes políticos del país persa es un objetivo se diría que incluso fundamental para Benjamin Netanyahu. Para lo cual Israel cuenta con la “ayuda inestimable” de agentes dentro de Irán, como se reveló el 13 de junio con el asesinato de los integrantes de la cúpula militar y miembros de la élite científica que comanda el proyecto nuclear de  ese país.

En el siguiente tuit del 13 de junio, el primer ministro israelí les dice a los ciudadanos en un texto en persa que «ha llegado el momento de que el pueblo de Irán se una en torno a su bandera y su patrimonio histórico y luche por su libertad”, y recuerda el lema de manifestaciones proderechos de género en el país persa: “esta es tu oportunidad de levantarte y hacer oír tu voz. Mujer, Vida, Libertad. Mujer, vida, libertad”.

Otro apoyo, pero que no parece tan adecuado para cambiar el sistema político es el de Reza Ciro Pahlavi, un señor de 64 años, hijo del ex Sha Mohamed Reza Pahlavi, nombrado príncipe heredero el día de la coronación de su padre, el 26 de octubre de 1967. Quien desde la caída del régimen monárquico sigue ostentado el cargo con aires de aristócrata caído en desgracia. Y que ahora se pone el sayo de demócrata, copiando gestos de su admirado Juan Carlos I de Borbón, pensándose al frente de un Pacto de La Moncloa asiático. Un hombre que ya tiene el apoyo de Trump, que con su flamante lema MIGA, (Make Iran Great Again) brinda respaldo al aspirante a rey.

De allí que sea muy atendible recordar algunos hitos en la historia iraní de estas últimas siete décadas

Un trío sí que devastador

La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), fundada por el gobierno de Harry Truman en 1947, tuvo su bautismo de golpes en 1953, precisamente en Irán. Estaba en el trono el papá del príncipe. El primer ministro Mohamed Mosaddeg, elegido democráticamente, hay que resaltarlo, había nacionalizado la Anglo-Persian Oil Company en marzo de 1951 y se anotó en la lista de enemigos de la corona de los Windsor, Occidente y el mundo capitalista en general. Asu fue que forzaron sanciones y bloqueos varios contra el país, nada novedoso en la anglosfera.

El jefe del Pentágono dice que no quieren un cambio de régimen en Irán pero...
Reza Ciro Pahlavi, aspirante a una monarquía fenecida en 1979.

La nacionalización de los recursos era un reclamo que contaba con el gran apoyo de la población, que por esa razón había ungido jefe de gobierno a Mosaddeg. El Sha, siguiendo a pie juntillas el reclamo de las petroleras -sus mandantes después de todo- lo haría renunciar en julio de 1952, pero masivas manifestaciones populares convencieron al monarca de que le convenía que volviera al poder. Asi fue que el luego nacionalizaría también la empresa telefónica.

El MI6, el servicio de espionaje de la corona, invitó entonces a la CIA a unirse para derrocar a Mosaddeg, cosa que lograron en agosto de 1953 mediante la llamada Operación Ajax. En diciembre de ese año un tribunal lo condenó a tres años de reclusión en aislamiento en una prisión militar por semejantes “delitos”.

Dicen las crónicas que cuando le leyeron la sentencia, el destituido premier dijo: “El veredicto de esta corte ha aumentado mis glorias históricas. Estoy muy agradecido de que me haya condenado. Verdaderamente, esta noche la nación iraní entendió el significado del constitucionalismo”.

El Sha permaneció en el poder, basado en la brutal represión llevada a cabo por la Savak, el servicio de inteligencia interior, vinculado a la CIA, claro, pero mucho más con la Mossad. La Savak ensayaría tácticas que luego aplicarían en América latina las dictaduras militares durante los años de plomo. Sin embargo, Reza Pahlavi I también emprendió unos esbozos de desarrollo para Irán que incluyeron un proyecto nuclear del que participó desde 1974 el contraalmirante Oscar Quihillalt, quien había sido titular de la CNEA durante la dictadura militar.

En 1978 la resistencia a la feroz dictadura de Pahlavi crecía en todo el país y a instancias del gobierno de Jimmy Carter, tuvo que iniciar medidas democratizadoras. Pero ya era tarde y el Sha terminó huyendo del país el 16 de enero de 1979 . La oposición, liderada por el Ayatolá Ruholá Jomeini, tomó el poder para dar nacimiento a la República Islámica de Irán, basada en los principios del islam.

Al principio, por una cuestión de índole religiosa, Jomeini no tenía muy buena opinión sobre la energía nuclear. Pero así y todo, con la llegada de la democracia a la Argentina, la CNEA firmó contratos con la República Islámica en tiempos de Raúl Alfonsín, que fueron desactivados en 1992 por la gestión de Carlos Menem. Quienes acusan a Irán por el ataque a la AMIA sostienen esta historia como la base de una presunta represalia, de la que no hay pruebas. Pero ese es tema para otro debate.

Ahora, Reza Pahlavi Junior se prueba al traje de monarca democrático y desde su residencia en Estados Unidos le dice a la población cosas como que “la República Islámica ha llegado a su fin y está cayendo. Lo que ha comenzado es irreversible» y les promete un futuro brillante y que «juntos sortearemos este giro radical de la historia».

«Ahora es el momento de plantar cara; es hora de recuperar Irán. Espero estar con ustedes pronto”, concluye.

Tiempo Argentino, 22 de Junio de 2025