por Alberto López Girondo | Abr 5, 2020 | Sin categoría
Formalmente, el presidente sigue siendo Jair Messias Bolsonaro.
En la práctica, y a medida que el coronavirus se expande sobre la población, las decisiones políticas en Brasil corren menos por cuenta del excapitán del Ejército que por el general Walter Souza Braga Netto, ministro jefe de la Casa Civil desde el mismo día de su pase a retiro, el 29 de febrero pasado.
Si bien la información no es oficial, el tembladeral del gobierno federal a partir del negacionismo de Bolsonaro sobre los efectos del Codiv-19 -al que llamó “gripecita”- hacía prever que la situación del ultraderechista no era clara ni sostenible por el establishment brasileño.
Este descontento creció a raíz del enfrentamiento con los gobernadores que, ante la postura de Brasilia, fueron tomando por las suyas las recomendaciones de la OMS sobre aislamiento preventivo. Los más visibles fueron los cruces con el paulista Joao Doria y el carioca Wilson Witzel, dos aliados de Bolsonaro para las elecciones de 2018 que, si bien son de derecha, no comparten el fundamentalismo religioso del presidente. Y tampoco están dispuestos a comer vidrio.
Este miércoles DefesaNet, un portal creado por Nelson Francisco Düring -un periodista ligado a la industria militar con data normalmente certera sobre lo que ocurre dentro de los cuarteles- publicó que tras un acuerdo de la cúpula militar de la que habrían participado los nueve ministros militares del gobierno y el presidente de la república, se acordó que Braga Netto, en un cargo comparable a nuestro jefe de Gabinete, sería jefe de Estado Mayor del Planalto o, mejor dicho, el presidente operacional de Brasil.
Su misión sería comandar la crisis sanitaria y “arrojarse sobre las granadas” que a cada paso hace estallar el mandatario.
Bolsonaro -que cuenta con sus tres hijos como promotores de un ejército de trolls en las redes- privilegia mantener la actividad económica del país por sobre la opinión de la dirigencia política y las directivas de la OMS. Comparó estos días al coronavirus con una lluvia “que va a mojar al 70% de la población” y que en consecuencia matará a muchos brasileños. “Pero todos vamos a morir algún día”, filosofó.
Además de los gobernadores -que al unísono decidieron tomar medidas por su cuenta-, Bolsonaro está de punta con los presidentes de ambas cámaras del Congreso, a los que esta semana se sumó el Supremo Tribunal de Federal, cuando los magistrados establecieron apurar las denuncias contra el presidente por su actitud frente a la pandemia. Ya tiene denuncias de un grupo de abogados en el tribunal de La Haya por crímenes contra la humanidad.
El mandatario también puso entre sus enemigos al ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, un médico que intenta desde ese campo minado que es el Gabinete cumplir con la Organización Mundial de la Salud. Las diferencias entre ambos son públicas y una encuesta de Datafolha reveló que el 76% de los brasileños aprueba la gestión de Mandetta.
El dato alarmó al excapitán, que le pidió la renuncia el sábado pasado. Mandetta, según trascendió, está harto, pero desde la dirigencia política le dijeron que si se va, todo empeoraría. La respuesta ante el ultimátum del presidente fue que no iba a renunciar, que si se lo quería sacar de encima, que lo eche y asuma el costo político.
La solución
Como indicio del clima, la revista Istoé, una de las más influyentes en las capas medias de ese país, publicó este viernes una tapa con la foto a toda página del vicepresidente y una frase contundente: “La solución Mourao”. Este apoyo desembozado al general Hamilton Mourao en la edición del número 2621 del semanario coincide en forma y contenido con el de la portada de la edición 2382, del 29 de julio de 2015.
El título, con una foto al corte del vicepresidente, era “La solución Temer”. Un año después, Dilma Rousseff era destituida en un juicio político y reemplazada por Michel Temer.
La explicación de DefesaNet para calificar a esta movida excede la crisis sanitaria. “La prensa ansiosa de una crisis institucional -dice- junto con las oligarquías estaduales y la oligarquía del Congreso, no tiene el apoyo de los empresarios y del sistema financiero”. Y agrega: “Esto disparó el inicio de la crisis especulando contra el real y en la bolsa, y ahora percibe que el riesgo de un posible crash bancario por la total insolvencia de los clientes no puede ser descartado”.
La respuesta militar es encarrilar la situación hasta superar este momento con un estratega que ya mostró experiencia en situaciones límite. Fue coordinador general de la asesoría especial para los Juegos Olímpicos que se celebraron en Río de Janeiro en 2016 y dos años más tarde, con Temer en el gobierno, interventor en la Secretaría de Seguridad carioca, para combatir una ola de delitos en la excapital brasileña. En 2019 asumió como jefe del Estado Mayor del Ejército y hace unas semanas es jefe de la Casa Civil, para apagar otro incendio en esa cartera generado por Onix Lorenzoni. Lo definen como un lector del teórico prusiano Carl von Clausewitz, al que suele parafrasear: “La Política es la continuación de la Guerra por otros medios”. Lo definen como un lector del teórico prusiano Carl von Clausewitz, al que suele parafrasear: “La Política es la continuación de la Guerra por otros medios”.
Tiempo Argentino, 5 de Abril de 2020
por Alberto López Girondo | Mar 15, 2020 | Sin categoría
La baja del petróleo y la caída de las bolsas en todo el mundo afecta especialmente a América Latina. En Brasil y Argentina, el mercado chino explica gran parte de su comercio exterior de productos primarios y toda baja en su actividad económica repercute de un modo brutal. Pero el precio del petróleo también golpea en el resto de las naciones, algunas de ellas grandes productores, como Ecuador, Venezuela y México.
El ministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, un neoliberal extremo, viene padeciendo los embates de la oposición por el magro resultado de su primer año de gestión. El PBI creció apenas un 1,1%, por debajo del crecimiento demográfico y el dólar trepó desde 3,70 en enero de 2019 a casi 5 este viernes, mientras que las reservas en moneda fuerte descendieron a unos 350 mil millones de dólares de los 375 mil millones que recibió en enero de2019. En el último mes, el Banco Central do Brasil vendió alrededor 5500 millones de dólares en el mercado spot y 10.500 millones en swaps para sostener el real.
Para Guedes, la situación económica es producto del coronavirus. Pero el impacto del precio del crudo también golpea su sueño de convertirse en gran productor de petróleo. Las enormes reservas del Presal, ese yacimiento marino debajo de una capa de sal, es rentable a un precio de más de 48 dólares. Algo similar ocurre en el Mar del Norte, la gran joya del Reino Unido, Dinamarca y Noruega. Ni qué decir que el campo de Vaca Muerta, en la Argentina, a estos precios también resultará un sueño trunco.
Distinto es el escenario en Ecuador y Venezuela. Allí los costos son mínimos –en el país bolivariano ronda los 18 dólares por barril– pero ambas economías dependen del comercio de petróleo. Aunque en el caso de Venezuela, viene sufriendo el bloqueo estadounidense y la apropiación de la distribuidora Citgo en territorio estadounidense por el gobierno de Donald Trump.
Lenín Moreno, presidente de Ecuador, reconoció que su país está «en un escenario realmente, no digo catastrófico, pero bastante delicado, bastante difícil», por el desplome de los precios de su fundamental producto de exportación. Para el presupuesto de este año, Moreno estimó un barril de 51 dólares. En octubre pasado debió enfrentar un levantamiento popular tras eliminar los subsidios a los combustibles que le pedía el FMI para darle un crédito. Tuvo que dar marcha atrás.
Otro gobierno que las tiene difíciles es el del mexicano Andrés Manuel López Obrador. «A nivel mundial ha habido una afectación en lo económico, en lo financiero, que nos ha afectado, tuvimos un problema porque no hubo un acuerdo en la OPEP y hay una caída en los precios del petróleo que nos afecta, que nos depreció el peso», dijo AMLO hace unas pocas horas en una conferencia de prensa. Una de las consecuencias directas es que el peso mexicano cayó 5,20% el lunes. La producción mexicana venía bajando durante el 2019.
Tiempo Argentino, 15 de Marzo de 2020
por Alberto López Girondo | Mar 8, 2020 | Sin categoría
Jair Bolsonaro busca consolidar la alianza derechista con Donald Trump en un encuentro se diría que íntimo con el mandatario estadounidense en su centro turístico de Florida, Mar-a-Lago, donde tratarán como tema central una nueva ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro y la firma de un acuerdo de defensa con el Comando Sur del Pentágono.
El presidente brasileño, que viene complicado con la economía del gigante sudamericano en su primer año de gestión, trata de hallar en el exterior los apoyos necesarios para consolidarse como líder conservador en la región. Fronteras adentro de Brasil, las políticas neoliberales emprendidas con la batuta de su ministro de Economía, Paulo Guedes, mostraron un escuálido crecimiento de 1,1% en el PBI, lo que en términos reales equipara la tasa de crecimiento demográfico de la población. Es así que la oposición calificó a este PBI como un “pibiño”, una calificación que golpea en el centro de las promesas que tanto el “Chicago Boy” al frente de la cartera económica como los estrategas de campaña habían planteado antes de los comicios de 2018.
El malestar del oficialismo ante este magro resultado se refleja en que, buscando culpables, llegan a responsabilizar a Dilma Rousseff, que fue destituida en 2016. Desde oficinas del Banco Mundial y el BID le habían tirado un centro al ministro Guedes, al señalar que la baja también se podría deber en los últimos meses a las consecuencias del coronavirus en todo el mundo.
A nivel internacional, la ofensiva sobre Venezuela se inició el jueves, cuando Brasilia ordenó retirar sus diplomáticos de Caracas y pidió que se fueran los representantes del gobierno chavista de Brasil. La visita a Florida se entiende en el marco de la invitación de Trump a su emprendimiento, una forma de hacerle propaganda. Pero también porque en ese estado están gran parte de las mayores inversiones de brasileños en el exterior.
Este domingo, Bolsonaro, un excapitán del Ejército brasileño, irá a Doral, Miami, donde se asienta el cuartel del Comando Sur, las fuerzas militares que vigilan el Caribe y América Central y del Sur.
Allí firmará un acuerdo para “proyectos de investigación, prueba y evaluación” con el almirante Craig Faller, un belicoso comandante que no ve la hora de iniciar acciones armadas contra las tropas bolivarianas.
Y ya que va a estar en EE UU, participará de un seminario empresarial, donde espera encontrarse con los directivos de la fabricante de autos eléctricos Tesla, a quienes pretende convencer de abrir una planta productora en Brasil.
Tiempo Argentino, 8 de Marzo de 2020
por Alberto López Girondo | Feb 18, 2020 | Sin categoría
A pesar de las amenazas del poder judicial, que declaró ilegal a la huelga de trabajadores de Petrobras, que ya lleva 18 días, el sindicato que los nuclea, la Federación Única de Petroleros de Brasil (FUP), dobló la apuesta y además de ratificar la medida de fuerza por tiempo indefinido, hará una gran marcha a la sede de la empresa semi estatal en Río de Janeiro.
Unos 21.000 trabajadores de 121 plantas de Petrobras podrían ser despedidos con causa luego de que el Tribunal Supremo del Trabajo (TST) considerara que el paro tiene “motivaciones políticas y no respeta la ley del derecho de huelga y las órdenes judiciales”.
La respuesta del gremio, a través del director de la FUP, Deyvid Bacelar, fue que el dictamen comunicado por el ministro del TST Ives Gandra “es inconstitucional y lo vamos a cuestionar”. Mientras tanto, al rechazo de la política neoliberal del gobierno en relación con la petrolera de bandera se sumaron los camioneros afiliados a Asociación Nacional de Transportes de Brasil (ANTB) y de la Asociación Brasileña de Conductores de Vehículos Automotores (Abrava), que este miércoles cesarán y plantean un bloqueo de rutas contra la política de precios de combustibles.
La huelga petrolera se inició tras los despidos en masa por el cierre de la planta de fertilizantes Fafen de Araucaria, en el estado de Paraná. Para los trabajadores se trata de una nueva escalada en el proceso de privatización de Petrobras que se inició con la llegada de Jair Bolsonaro al gobierno. (Ver acá).
Por un lado, rechazan el plan ultraneoliberal del ministro de Economía, Paulo Guedes, por lo que implica para la soberanía energética del país. Pero además, porque el gobierno fue equiparando el precio que se paga por los combustibles y el gas a los valores internacionales, siendo que los costos de producción interna son mucho menores.
Es así que paralelamente al cese de actividades en las plantas más importantes del país, abrieron un servicio de venta de garrafas a precios subsidiados por el sindicato con el argumento de que la población de menores recursos no tiene por qué pagar esos precios exorbitantes.
Los trabajadores aclaran que entre los derivados del petróleo hay unos 300 subproductos entre los cuales están los que se elaboran en la planta de Fafen. “Con el cierre de esa fábrica -señala Gerson Castellano, uno de los directores del gremio y funcionario en Fafen- los ganaderos tendrán que importar urea, lo que encarecerá la carne para el mercado brasileiro o. lo más probable, pasarán a usar urea agrícola, que contiene formol. Eso tendrá consecuencias funestas para a salud del pueblo brasileño y para la exportación. ¿Quién querrá consumir carne con formol?”.
La huelga, una verdadera parada contra la política del gobierno de Bolsonaro -que a decir verdad no es sino una continuación aunque más brutal- de la que inició Michel Temer tras la destitución de Dilma Rousseff, es también contra el desguace de Petrobrás, la empresa de bandera que había crecido a su máximo exponente cuando descubrió el yacimiento del Presal, bajo la superficie del mar, con reservas por 273 mil millones de barriles. La principal joya de la abuela brasileña está siendo despedazada de tal modo que según la FUP trabaja al 70% de su capacidad y el país volvió a importar combustible.
Para los camioneros, la política de Bolsonaro también es perjudicial porque están pagando el combustible a precios internacionales. Con el agregado de que el real, la moneda brasileña, se viene devaluando con relación al dólar a un ritmo que preocupa. De 3,68 reales por dólar cuando asumió Bolsonaro, ya esta en 4,34.
No es la primera huelga de camioneros y ya Temer tuvo que negociar con la soga al cuello para sofrenar una medida de fuerza que paralizó al país por 11 días en mayo de 2018. Esa vez creó una tabla de precios mínimos del flete para aquietar las aguas.
Los camioneros brasileños tienen varias entidades que los representan, según se trate de grandes empresas de transporte o pequeños propietarios de una unidad. El presidente de la ANTB, Jose Roberto Stringasci, declaró que el reclamo pasa por acordar una política de precios para el combustible. “Nosotros tenemos el petróleo y a Petrobras, no es posible más aceptar esos valores inadecuados en el surtidor». puntualizó.
Los transportistas exigen el fin del Precio de Paridad de Importación (PPI), que las refinerías pusieron en marcha desde 2016 y que equipara los importes de los combustibles en el mercado interno al valor en los mercados exteriores.
Tiempo Argentino, 18 de Febrero de 2020
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