Las huestes encumbradas en el oficialismo aceleraron y el pasado jueves lograron aprobar en el Senado la llamada «Ley de Inocencia Fiscal II», que otorga todavía más beneficios a quienes tengan dólares no declarados. Para un Gobierno que recurre tanto a los postulados de la Escuela Austríaca de economía como a George Orwell, el nombre de la normativa finalmente aprobada con votos de LLA, el PRO y amigos provinciales es altamente ilustrativo de un mundo distópico en que el presidente Javier MIlei parece sentirse representado. Un mundo en el que un evasor es un héroe, el consumo vuela y millones de argentinos (¿8, 10, 15?) salieron de la pobreza. Un mundo en el que bajo el manto del proyecto de presupuesto 2027 se puede insistir en derogar leyes de financiamiento en discapacidad y a las universidades o con la solemnidad de defender la soberanía en Malvinas se escabulle un remake de la doctrina se seguridad nacional, muy al paladar de Donald Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio, por cierto.
La normativa que promueve un nuevo blanqueo tiene el objetivo de conseguir como sea los «dólares del colchón» (de los otros) que preocupan al ministro de Economía. Pero también son un resguardo para que los «héroes» de hoy no sufran consecuencias el día de mañana. A la seguidilla de sobreseimientos de las últimas semanas a íntimos del oficialismo –Mauricio Macri, Federico Sturzenegger, Luis Caputo mismo, entre otros– se le sumaron los hermanos del titular de la cartera de hacienda, Flavio Luis Nicolás Caputo, Hugo Luis Pascual Caputo y Rosana Pía Caputo en la causa por el financiamiento de la agrupación ultraderechista Revolución Federal.
Se acuerdan de la hermana de Caputo que paseaba x Boulogne y de la nada vio una carpintería en un garaje y le encargó cientos de muebles para un proyecto en vaca muerta? Y q el carpintero al q le pagó después encabezó protestas con guillotinas y bolsas mortuorias? Sobreseída!!!! pic.twitter.com/Pj3RqklMyH
Lo de tratar de meter bajo cuerda en el presupuesto una reforma a las leyes votadas y confirmadas por el Congreso fue cuestionado incluso por la senadora Patricia Bullrich, que participa en la mesa política oficialista y jura que fue algo que apareció entre gallos y medianoche. «Me sorprendió que el presupuesto llegue con la introducción de cambios en la ley de Discapacidad. Si siendo jefa de bancada no me entero de esas cosas, se resienten las relaciones. Estaría bueno corregir esas cuestiones», dijo en algunos medios. ¿Cómo fue que apareció esa modificación? Puede ser el famoso «si pasa pasa» o una trampa cazabobos: un tema puesto para que se negocie mientras otros asuntos tanto o más espinosos queden firmes. Y la ley tiene mucho hilo del que cortar en cuanto a reducciones presupuestarias en cuestiones sociales, educación, ciencia e investigación, mientras se incrementan los gastos en vigilancia, seguridad y equipamiento militar.
Hay una pregunta incómoda detrás del Presupuesto 2027: si “no hay plata”, ¿por qué sí aparecen recursos para inteligencia, ciberseguridad y nuevo equipamiento militar mientras se recortan educación, salud y asistencia social? Los números permiten ver las prioridades.…
Al mismo tiempo, entre las «lindezas» que se van descubriendo, no figura el estimado de lo que se deja de recaudar por el RIGI, que el diputado de Unión por la Patria, Guillermo Michel, calcula en 3.359 millones de dólares.
Peligro escondido No fue la única artimaña que el oficialismo intentó en estos días. El mismo jueves se anunció el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Con el escudo del repentino nacionalismo presidencial, se plantean cuestiones reñidas con la Constitución y las leyes que la democracia se dio tras la dictadura cívico-militar. Así, crea un Consejo de Seguridad Nacional con amplios poderes para definir supuestas amenazas, y permitiría la intervención de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interior.
Lo más grave es que penaliza a quienes se considere que actúan por orden de un «Estado extranjero u organizaciones extranjeras» y que en el marco de esta supuesta injerencia «procuren alterar procesos electorales o manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva». Se parece demasiado a las leyes de Estados Unidos que limitaron los derechos civiles desde el 11-S de 2001. «Qué tiene que ver esto con la soberanía en Malvinas?» argumentan los más suspicaces.
Peor: el marco en el que alguien podría ser acusado es tan deletéreo como el de los años 60/70 durante las dictaduras que devastaron la región. Es que en el fondo es el plan escriturado en el Escudo de las Américas al que adhirieron Milei y los Gobiernos derechistas latinoamericanos en marzo pasado. Esto representa un peligro para la ciudadanía, que podría sufrir todo tipo de arbitrariedades en manos de personajes con la potestad de disponer de la vida y la libertad de cualquier persona solo por una sospecha o ni siquiera. Por una inquina personal. Eso ya se vivió en el país en los años de plomo. Civiles y militares no deberían olvidarlo.
Experimento Un hecho se llevó «todas las marcas» mientras los analistas desmenuzaban las leyes de presupuesto y de soberanía. Fue el despido del personal civil que cumplía servicios en la Quinta Presidencial y su reemplazo por efectivos de la Casa Militar. Las versiones sobre las razones son de lo más variadas y en ninguna Milei queda bien parado, razón que explicaría un posteo en X altamente insultante contra los periodistas en general. Desde que de ese colectivo defenestrado salieron filtraciones sobre gastos exorbitantes en carne, hasta caprichos personales del mandatario, incluso se habló del envenenamiento de uno de sus perros, de los que no se puede hablar, según el decreto 780/2024. La explicación oficial habla de amenazas a la seguridad en el contexto de la futura visita del papa León XIV. Lo que en todo caso desnuda esta novedad es un abismo entre la percepción del presidente y el resto de los mortales.
No es que ese «Mundo Milei» sea ahora una novedad. Se recordará que en la campaña de 2023 se discutió una declaración del actual presidente acerca de su aceptación de la venta de bebés, o que no terminó de decir si estaba de acuerdo con la democracia. Otra frase del entonces candidato para ese álbum: «El Estado es el pedófilo en el jardín de infantes, con los nenes encadenados y bañados en vaselina».
Ya presidente, en 2025, en un encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), dijo: «¿Qué pasa si la cantidad de gente en la economía está constante, la tasa de natalidad igualada a la tasa de mortalidad? ¿Para qué voy a crear puestos de trabajo si la cantidad de gente no cambia?». Hace unos días, también en IAEF, sobre eso de que la gente no llega a fin de mes, replicó, burlándose: «¿Ustedes se pusieron a pensar qué les pasaría si durante 15 días no tienen plata? ¿De qué van a vivir, del aire? ¿Qué van a comer? ¿Aire? ¿Qué van a beber? ¿Aire? ¿Creen que eso es sostenible?».
En el colmo del paroxismo, Milei reposteó, como siempre que sucede, una nota de un medio extranjero sobre él, mofándose de quienes alguna vez dijeron que era un «fenómeno barrial». Henchido de orgullo porque afuera hablan de él, sin importar si bien o mal, como recomendaba Oscar Wilde, con tal de que hablen. En este caso, fue The Economist, influyente medio financiero británico. «El experimento liberal de Javier Milei está en dificultades», titula una nota en la que detalla los problemas que atraviesa la economía nacional («menos gritos y más crecimiento», le espeta) ante lo que, destaca, «el presidente se muestra inflexible».
La línea de pensamiento en la que se encolumna Milei, la de los Friedrich von Hayek et al, sostiene que «un estadista es el que piensa en la próxima generación y no en la próxima elección». Y él viene avisando que no tiene drama en volver a su casa si pierde la reelección porque puede vivir tranquilamente de dar conferencias. O sea que no está en su voluntad escuchar a quienes le susurran algún cambio a un modelo que está llevando a millones a la desesperación. En su entorno no piensan lo mismo, pero por las dudas se están preparando para que el futuro no los encuentre a la intemperie.
Donald Trump tenía un as en la manga para su discurso de este martes en la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas que disimulará el fracaso en el estrecho de Ormuz y la situación en el de Bab el Mandeb: logró un acuerdo tan ventajoso que puede hacer pata ancha en Groenlandia, uno de los objetivos desde su primer día en la Casa Blanca. El único inconveniente es que deberá hablar, por protocolo, después del presidente de Brasil, y se descuenta que Lula lanzará todos sus dardos contra la injerencia en las elecciones en las que la Casa Blanca pone todas las fichas por su contrincante. No las tendrá fácil su aliado en la aventura de Irán, Benjamin Netanyahu, que viaja a Nueva York a pesar de la orden de arresto de la Corte Penal Internacional, mientras se le negó la visa a Mahmud Abbas, el titular de la Autoridad Palestina, que hablará por videoconferencia. Por esas cosas de la vida, el tema palestino está en el candelero por dos hechos simultáneos: la cadena de solidaridades con el rapero Macklemore, retirado de la gira de Ed Sheeran tras su apoyo a la causa palestina en un recital en Nueva Jersey, y el impacto del documental NAZA, de los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, premiado en el festival de Venecia, que detalla la modalidad de exterminio en Gaza relatado por agentes de inteligencia y soldados de Israel.
El acuerdo que este viernes anunció Trump aparece como un renunciamiento de groenlandeses y daneses a la soberanía sobre la estratégica isla del Ártico. Tanto la primera ministra Mette Frederiksen, desde Copenhage, como su par Jens-Frederik Nielsen, desde Nuuk, confirmaron la novedad, sin dar mayores detalles sobre los alcances del documento que se firmaría esta semana. Trump informó en su red social Truth que “Estados Unidos de América suscribió un acuerdo con el Reino de Dinamarca y Groenlandia que otorga a Estados Unidos control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades de Groenlandia, con lo que se atienden por completo todas nuestras numerosas preocupaciones. ¡No habrá costo alguno para Estados Unidos!”. En el párrafo siguiente, el magnate afirma: “Bajo mis instrucciones, trabajamos con representantes de Dinamarca y Groenlandia para garantizar que los Estados Unidos tengan para siempre la capacidad total de hacer lo necesario en Groenlandia para asegurar y defender la seguridad tanto de Groenlandia como de los Estados Unidos de América. Además, a partir de ahora, ningún adversario de EE UU podrá tener jamás una base ni presencia militar en Groenlandia, ni realizar inversiones sensibles allí, sin nuestra aprobación expresa por escrito”.
Este acuerdo reemplaza el de 2004, que modificaba uno anterior de 1951 y que, según explica el politólogo y analista español Guillermo Pulido, tiene algunos agregados que resultan en una incorporación diríamos que “blanda” de Groenlandia a la voluntad omnímoda de Estados Unidos. Por ejemplo, ahora EE UU podrá instalar las bases militares que se le ocurra sin consultar a las autoridades locales. Además, impide taxativamente que China y Rusia puedan meter baza sin el visto bueno de Washington. Estos dos aspectos no tienen fecha de vencimiento, mientras que el anterior documento establecía que duraría mientras existiera la OTAN. Ahora Trump puede prescindir tranquilamente -como es su deseo manifiesto- de la Organización del Tratado del Atlántico Norte para tener los puntos estratégicos cubiertos en el Ártico. ¿Será esa también la estrategia para Malvinas, algún tipo de acuerdo con Javier Milei y los ingleses? Así podría alejar también a la OTAN de esa posición clave para controlar totalmente el hemisferio occidental, como les gusta definir por aquellos lares.
Asia Occidental
La región de lo que los eurocéntricos todavía llamamos Medio Oriente está en pleno debate, a medida que el genocidio en Gaza resulta inocultable y las voces contra la ocupación ilegal de Cisjordania encuentran mayor eco, incluso dentro de Israel. El documental NAZA es precisamente uno de los asuntos que levantó más polvareda para la administración ultraderechista de Netanyahu. La palabra es el acrónimo que utilizan las Fuerzas de Defensa Israelíes para designar el número de bajas civiles que se esperan de un ataque. Yuval Abraham ya había codirigido otro fuerte testimonio de las matanzas indiscriminadas, No Other Land, de 2024, que ganó el Oscar de ese año. Raquel Szor fue la directora de fotografía de ese filme.
En NAZA hay testimonios en off espeluznantes sobre la deshumanización de la población palestina y el modo en que los sistemas de inteligencia artificial y las tecnologías más sofisticadas hasta calculan el genocidio. Uno de los testimonios relata que para eliminar a un integrante de Hamas llegaron a asesinar a 500 seres humanos. La respuesta de Netanyahu fue acusar a Abraham y Szor de promover el antisemitismo y odio contra Israel y el anuncio de un proyecto de ley para quitar la nacionalidad a quienes “difamen a los soldados de las FDI”, además de multiplicar por 20 las indemnizaciones a quienes fueran encontrados culpables de esa acusación.
Otro escándalo surgió estos días luego de que Macklemore lanzara un fuerte mensaje por Palestina Libre en una escala del Loop Tour de Sheeran. El “incidente” se produjo en el estadio MetLife, donde se disputó la final del Mundial FIFA 2026. Macklemore fue eliminado del resto de la gira y otros teloneros decidieron bajarse en solidaridad. En sus redes, el rapero escribió: “No soy una víctima. Ed Sheeran no es una víctima. Pink (la cantante que posteó un mensaje en su contra) no es una víctima. Tenemos carreras, dinero, oportunidades, seguridad y audiencias alrededor del mundo. Sean cuales sean las consecuencias que cualquiera de nosotros afronte por lo que decimos, podemos volver a casa con nuestras familias. Las víctimas son el pueblo palestino: los hombres, mujeres y niños que han sido asesinados, sometidos a hambruna, desplazados y obligados a vivir una violencia inimaginable. Hoy se está matando a gente, y mañana se seguirá matando a gente”.
Mackelmore anunció que el millón de dólares que cobró por la gira lo donaría a instituciones de ayuda a Palestina. La cantante Katy Perry prometió, a su vez, otro millón de dólares. Artistas de todo el mundo emitieron mensajes de solidaridad con el rapero y con el pueblo palestino. Hasta el multicampeón de Fórmula 1 Lewis Hamilton posteó un mensaje de adhesión en la cuenta de Instagram del músico.
Este miércoles, Javier Milei hablará en la Asamblea General de la ONU con ese tono entre oscuro y aburrido, para reivindicar la soberanía argentina en las islas Malvinas. El tema, recurrente para quienes representan a la Argentina en ese foro internacional, tiene esta vez otros condimentos impensables desde que la ultraderecha llegó a la Casa Rosada. Ahora, el presidente cuenta con una “pequeña ayudita” de su correligionario de la Casa Blanca, compinche de la batalla cultural y de otro tipo de tropelías. Se sabe: Milei que está buscando con cierta desesperación una foto con Donald Trump que le dé impulso a esta parte de su mandato, cascoteado por una realidad que se empecina en desmentir sus aseveraciones sobre la marcha de la economía. Si el año pasado la palmada fue con la “ayuda financiera” de Scott Bessent, ahora lo es con algún guiño sobre el reclamo argentino que vaya uno a saber qué implica en términos prácticos.
Por lo pronto, la inquina de Trump con el Reino Unido le sirvió a Milei para ponerse un traje nacionalista que le sobra por todos lados y anunciar un proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional. La que, como se vio de inmediato, tiene poco que ver con Malvinas y mucho con el intento de seducir al magnate inmobiliario y fundamentalmente a su secretario de Estado, Marco Rubio.
El 7 de marzo pasado, un exultante Milei asistió a la presentación, en el Hotel Doral de Miami, del Escudo de las Américas. Si para la Casa Blanca la “guerra contra el narcotráfico” es la excusa perfecta para, por ejemplo, secuestrar a Nicolás Maduro como se hiciera con Manuel Noriega en 1989, la carátula de terrorismo que sobrevuela el proyecto mileísta va como anillo al dedo a las aspiraciones. El Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), otra obra de este gobierno, es una copia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), de EE UU, que es el organismo que sanciona económicamente a los que el gobierno considere enemigos.
Otros gestos hacia Trump: con la creación del Consejo de Seguridad Nacional se volvería a la Doctrina de Seguridad Nacional y, en la práctica, EE UU recupera el control militar que el Pentágono había perdido con el avance de las democracias en la década del ’80, tras la ordalía de sangre de las dictaduras de los ’70. Como será que incluso abre las puertas a la intervención militar en conflictos internos, algo que desde la recuperación de la democracia era un compromiso tanto de civiles como de militares. Un pacto que se rompió desde que en noviembre pasado el general Carlos Presti aceptó ser designado ministro de Defensa.
La estrategia de Trump, a todo esto, intenta pegarle una bruta lijada al gobierno laborista británico, azuzando las ansias independentistas de los “celtas” galeses y escoceses y reaviva la idea de unidad de los irlandeses. Pero al mismo tiempo se anota una baza mediante un acuerdo impensable hasta ahora con Groenlandia y Dinamarca haciéndole «pito catalán» a la OTAN.
La jugada en la que se anota Milei tiene un componente geopolítico más vasto del que se pensó al principio. Y este gobierno argentino solo muestra como objetivo rendir la más absoluta pleitesía al imperio recargado.
Tanto Javier Milei como su ministro de Economía, Luis Caputo, habían prometido que los argentinos iban a transitar los mejores 18 meses de sus vidas y que en agosto la inflación comenzaría en «cero coma algo». Pero en el medio, como decía un expresidente, «pasaron cosas». Dado que los astros no se alinearon con el Gobierno, ante una seguidilla de traspiés parlamentarios y la caída de su imagen, el presidente intentó una «jugada maestra» manoteando el reclamo soberano por las Islas Malvinas de la caja de herramientas de las causas nacionales, montado –como debe recordarse– en la famosa sábana en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, el 15 de julio pasado.
El INDEC, con su medición controvertida y todo, dio para el mes que pasó un 1,7% de índice inflacionario, lo que elevó la autoestima presidencial al punto de pedir confianza porque «ahora hay con qué». Pero no pudo ocultar que las canastas que miden pobreza e indigencia, la Básica Alimentaria (CBA) y la Total (CBT), que afectan a los más perjudicados por el ajuste perpetuo y el cierre de empresas, treparon un 2,6%.
El mismo día que se conoció ese dato se confirmó que el presidente suspendió el viaje a Londres que había programado para fines de octubre. La intención de Milei era visitar Inglaterra para encabezar un encuentro con empresarios y ejecutivos en lo que se bautizó como «Londres Week». Era la ocasión para mostrar en uno de los centros financieros clave de occidente los beneficios de invertir en la Argentina libertaria. Pero las ínfulas nacionalistas descolocaron todo el escenario.
Para colmo, el anuncio de sanciones y el nuevo traje soberanista del primer mandatario no resultaron creíbles para la sociedad y el tema se fue esfumando muy pronto de los medios y las redes sociales. Por otro lado, se vio que las posibilidades de éxito en el reclamo dependían de Donald Trump y que en cuanto él arreglara las cuitas con el Gobierno británico cambiaría de tema.
Además, el apoyo explícito de controvertidos ministros del Gobierno israelí y del hijo de Benjamin Netanyahu tampoco es que ayuden mucho a la causa. Por si fuera poco, la amenaza de endurecer sanciones contra empresas que hagan negocios en las islas desnudó el entramado de firmas que, en algunos casos, ya habían sido sancionadas y de todas maneras fueron beneficiadas con el RIGI y, en otros casos, implicaban a capitales israelíes. Es decir, Malvinas es un nudo de intereses económicos y geopolíticos que poco y nada involucra a los argentinos de a pie, con lo que el discurso en cadena nacional del 3 de septiembre dejó en claro su impostura en menos de lo que canta un gallo.
Blindaje para todos En paralelo con Malvinas, otras causas recibieron un espaldarazo en estos frenéticos días. Se trata de procesos judiciales que desnudan los intereses que se mueven detrás del sistema de justicia argentino. Vayamos a la cronología, que por su precisión dice mucho de este mecanismo indecoroso.
El 28 de agosto, con votos de la bancada peronista en el Senado nacional, fue aprobado el pliego para completar la Sala I de la Cámara Federal porteña de Pablo Yadarola, uno de los jueces de aquel viaje subrepticio a la residencia del magnate Joe Lewis en Lago Escondido, en octubre de 2022. En esa excursión, fueron de la partida, junto con gente de la antigua Agencia Federal de Investigaciones, funcionarios porteños y directivos del grupo Clarín, Julián Ercolini, Carlos Mahiques, Pablo Cayssials y el entonces jefe de los fiscales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Juan Bautista Mahiques, que ahora es ministro de Justicia del Gobierno nacional.
Ushuaia. El canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, visitaron Tierra del Fuego, donde se reunieron con el gobernador Gustavo Melella, y la vice, Mónica Urquiza.
Foto: @gustavomelella
En su último día como juez en lo penal económico, Yadarola archivó el 2 de septiembre la causa abierta por el ingreso sin controles aduaneros de diez bultos en un avión privado del empresario Leonardo Scatturice, hombre ligado a los servicios y al trumpismo. Al otro día, juró el cargo junto con Pablo Bertuzzi, quien logró quedarse con el despacho al que había sido destinado «a dedo» durante la gestión de Mauricio Macri. Ese viernes, aunque sin la firma de Yadarola, el tribunal apartó de la investigación por la criptoestafa $Libra a los inversores afectados. Mucho trabajo tuvo ese día la Cámara, que confirmó el cierre del expediente por el préstamo irregular de 57.000 millones de dólares que otorgó el FMI a la Argentina en 2018. El dictamen tiene la firma de Bertuzzi y del otro magistrado, Mariano Llorens, este último un visitante frecuente de Macri en Olivos durante su presidencia. Con ese fallo salvaron su responsabilidad penal Luis Caputo y el actual ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
El lunes siguiente, Caputo zafaría de la causa por la emisión de un bono a 100 años y que en parte adquirió una firma con la que había tenido vínculos. El martes, la laboriosa Sala I sobreseyó a Mauricio Macri, al exjefe de la AFI Gustavo Arribas y a su segunda, Silvia Majdalani, de una denuncia por espionaje ilegal a políticos, periodistas y miembros de las fuerzas de seguridad en la previa a la cumbre del G20 de noviembre de 2018 en Buenos Aires.
¿Qué estará ocurriendo que la sociedad no percibe para que se cierren a las apuradas las causas que tienen entre sus imputados a personeros de las derechas más recalcitrantes?
Por otro lado, qué difícil resulta remar contra la corriente. Es lo que le ocurrió a la jueza de Lomas de Zamora, Marta Pascual, titular del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil N° 2 y presidenta del Tribunal Penal Juvenil Único de Lomas de Zamora. La mujer suspendió el lunes 7 la aplicación del nuevo Régimen Penal Juvenil por 60 días. «No romantizo con los chicos que salen con un arma, lo que creo pésimo es que hay como una sensación de que con esta ley le vamos a dar seguridad a la gente. Yo soy del conurbano, y con esta ley no vamos a crear más seguridad», tuvo que salir a explicar Pascual ante el embate mediático que desató su decisión y las amenazas de juicio político. Lo que llama la atención es que entre las acusaciones contra la magistrada figuran que es una «jueza K». Delito imperdonable para algunos, que ella misma tuvo que salir a desmentir.
"Nunca fui, soy, ni seré kuka"
La jueza Marta Pascual aclaró que no tuvo "ningún sesgo ideológico" para suspender la Ley Penal Juvenil por 60 días en PBA y se definió como "garantista de la Constitución". pic.twitter.com/9dcVrEgShd
Hubo quienes, en sorna, señalaron que quizás el delito de Marta Pascual es no haber ido a jugar al fútbol a la quinta Los Abrojos o no haber viajado al paradisíaco lago del millonario empresario nacido en Londres hace 89 años y que, en 2024, se declaró culpable en Nueva York de haber utilizado información privilegiada para beneficiar a amigos en movimientos bursátiles y aceptó pagar 50 millones de dólares de multa.
Como sea, hasta podría argüirse que el apuro judicial puede tener relación con las perspectivas electorales que se avizoran para el modelo en curso en 2027, cuando es probable que ya no sea posible contar con la ayuda de Trump, si es derrotado en las elecciones de este año.
Por lo pronto, el peronismo dio una señal de unidad en un homenaje al fallecido líder cordobés José Manuel de la Sota en el que su hija Candelaria logró reunir a representantes de casi todos los espacios panperonistas en el Hotel Savoy de la Ciudad de Buenos Aires bajo el lema «Tomar la posta», incluidos los «cordobesistas» Martín Llaryora y Juan Schiaretti. ¿Será que todo tiene que ver con todo?
Comentarios recientes