Benjamin Netanyahu es para Estados Unidos un problema difícil de resolver. Porque las dos últimas guerras, la de junio del año pasado y la del 28-F contra Irán, complican a Donald Trump en su frente interno de un modo quizás irreversible. Y ahora suma a países como Emiratos Árabes Unidos, el que más compromisos tiene con Israel y tuvo que salir a desmentir al primer ministro, quien publicó en X que “visitó secretamente EAU, donde se reunió con el jeque Mohamed bin Zayed”.
También que se presentó a una amplia entrevista en la cadena CBS con Major Garret en la que mostró que no duda en comprometer a Trump en alguna nueva aventura. Algunas perlitas de ese reportaje: tras afirmar que no renuncia a desarticular el plan nuclear iraní, Garrett le pregunta como retirar el uranio altamente enriquecido de allí. “Entras y te lo llevas”, dice, entre risas Netanyahu, que luego afirma que Trump dijo repetidamente que quiere entrar a como de lugar.“No queremos que Irán tenga misiles balísticos con ojivas nucleares capaces de alcanzar ninguna ciudad de Estados Unidos, porque ningún estadounidense estaría a salvo”, recalcó.
Después negó haber forzado a Trump a entrar en la guerra porque el pueblo iraní se levantaría contra su gobierno. Pero a continuación se jactó de las capacidades letales de las FDI. “¿Recuerdan los buscapersonas? (septiembre de 2024 en Líbano y Siria). Dejamos inconscientes —no los matamos— a 2500 personas, pero las incapacitamos, las neutralizamos con precisión quirúrgica, sin daños colaterales, con los buscapersonas, ¿entienden? Y eso fue lo que hicimos contra sus científicos clave, contra sus comandantes clave, contra sus líderes. Pero… es un componente. No garantiza el éxito de una revuelta. Pero podría… ayudar a que ocurra”.
Sin embargo, Netanyahu se quejó de que en occidente cada vez son más quienes rechazan las acciones israelíes en Gaza y Cisjordania. “Israel recibe una mala reputación injusta. Una forma de medir el genocidio es observar la proporción de combatientes respecto a no combatientes, y probablemente sea la más baja en la historia de la guerra urbana moderna gracias a nuestros esfuerzos. Ahora bien, hemos visto el deterioro del apoyo a Israel en Estados Unidos, que diría que se correlaciona casi al 100% con el crecimiento exponencial de las redes sociales”.
No se privó de recurrir al viejo Goebbel para culpar a los que lo acusan de genocida. “Si la gente te tacha de belicista y lo repite hasta la saciedad, se da por sentado que es una verdad absoluta. Y eso es lo que está pasando. Te metes en sus teléfonos móviles. Consigues que los bots lo repitan. Muestras una foto aquí, otra allá, de una tragedia. Para nosotros en Israel, cada muerte de un civil es una tragedia. Para nuestros enemigos, es una estrategia”.
Si buscaba era cambiar la imagen negativa, haber celebrado este viernes la anexión ilegal de Jerusalén cuando se cumplió un nuevo aniversario de la Nakba, no parece adecuado. Mucho menos que el exgtremista ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, provoque desde la Explanada de las Mezquitas con una bandera israelí. «
Donald Trump se alista para un crucial encuentro con Xi Jinping programado para este jueves en Beijing y a esta altura no tiene mucho para poner en una mesa de discusiones sobre el estado del mundo. La aventura conjunta con Israel en Irán muestra las aristas de un fracaso letal para las aspiraciones imperiales de Estados Unidos y nada indica que algo pueda cambiar antes de que el Air Force One aterrice en la capital china. Cierto que las declaraciones oficiales muestran un triunfalismo extravagante incluso para los estándares estadounidenses, lo que no es poco decir. Pero más que las mil palabras del magnate inmobiliario resuenan los fuegos de artificio de la Casa Blanca para patearla a la tribuna. Dos joyitas de este viernes lo demuestran: con tres horas de diferencia, en su red Truth el presidente de EE UU anunció que el Departamento de Guerra liberaría todos los archivos sobre OVNIS acumulados a lo largo de décadas y luego anunció que gracias a su solicitud, Vladimir Putin y Volodimir Zelensky habían aceptado un alto el fuego para celebrar el Día de la Victoria. Acotación; el mandatario ruso, como sucede desde el comienzo de la guerra en Ucrania, establece una tregua unilateral para recordar el acontecimiento de mayor magnitud en la historia rusa moderna.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth -trabado a lo Pato Vicca, su pose distintiva- señaló que 162 archivos, en un hecho “histórico sin precedentes”, quedarán a disposición de la ciudadanía en la web war.gov/UFO. Teherán se fue acostumbrando a emitir sus mensajes más impactantes desde sus embajadas y esta vez fue la de Sudáfrica la que -otra costumbre desde el 28-F- se burló en X con un montaje de Trump rodeado de extraterrestres. Curiosamente, la ofensiva conjunta con Israel contra el país persa es catalogada en algunos análisis como una operación del Sindicato Epstein, por los archivos que ligan al presidente de EE UU con el delincuente sexual y los servicios israelíes.
Estas chanzas tienen su fundamento. Trump anunció el lunes el Proyecto Libertad, un plan para garantizar el paso de buques por el Estrecho de Ormuz, que está bajo control de la Guardia Revolucionaria Iraní (GRI) desde el 28 de febrero. Para tal fin había posicionado tres buques en el Estrecho de Ormuz, el USS Truxtun, el USS Rafael Peralta y el USS Mason, que fueron atacados por lanchas rápidas iraníes. Lo que sería considerado una afrenta digna de respuesta se quedó en amenazas cuando Arabia Saudita y Kuwait negaron permiso para el acceso militar a sus bases, al espacio aéreo y al sobrevuelo, un paso indispensable en una ofensiva semejante.
El propio Trump dinamitó la relación con el príncipe saudita Mohamed bin Salman cuando en un acto público dijo que había ido a Washington a “besarle el culo” y además, ni les habían avisado del bendito proyecto antes de anunciarlo.
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, anunció la apertura de archivos en war.gov/UFO.
Pero, sobre todo, sucede que Irán destruyó todas las bases estadounidenses en la región que se supone estaban para proteger a los países árabes de un ataque iraní. Esta semana, recién, The Washington Post publicó un detallado informe de algo que se sabía desde la primera semana de la guerra pero el gobierno se negó a reconocer. Que los ataques iraníes destruyeron o dañaron a no menos de 228 estructuras o equipos estadounidenses “impactando en hangares, barracones, depósitos de combustible, aeronaves y equipos clave de radar, comunicaciones y defensa aérea”, según el artículo que firman Evan Hill, Jarrett Ley, Alex Horton, Tara Copp y Dan Lamothe.
El miércoles el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que el operativo Furia Épica, como se bautizó a la ofensiva conjunta, había finalizado porque se habían cumplido los objetivos. Trump se sumó a este mensaje con olor a derrota afirmando que “a raíz de la solicitud de Pakistán y otros países, del enorme éxito militar obtenido durante la campaña contra Irán y, además, del hecho de que se han logrado grandes avances hacia un acuerdo completo y definitivo con los representantes de Irán, hemos acordado de mutuo acuerdo que, si bien el bloqueo seguirá en pleno vigor y efecto, el Proyecto Libertad -el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz- se suspenderá durante un breve periodo para ver si el acuerdo puede ultimarse y firmarse”. Acotación: Pakistán no había hecho ningún pedido.
El caso es que Teherán consolidó sus reclamos para un acuerdo luego de demostrar-se que tenía todas las de ganar. Son puntos que quiere firmar por escrito: no más agresiones de Israel y EE UU tanto a Irán y al eje de la resistencia (Hezboláh y Ansar Alah), no más fuerzas militares estadounidenses en la región, fin del bloqueo y devolución de bienes incautados, y reconocer su derecho a controlar el paso por Ormuz. Para otra etapa quedaría la discusión sobre el plan nuclear. Como para marcar la situación, en su reunión de tres horas del jueves, Lula da Silva le recordó a Trump el acuerdo que había logrado en 2014 junto a Recep Tayyip Erdogan con el entonces presidente Mahmud Ahamineyad, que abortó Washington y que no fue diferente del que el propio Barack Obama firmó meses más tarde y Trump tiró a la basura en 2018.
Rubio, a todo esto, reclamó lastimosamente a los aliados europeos mayor compromiso con la causa estadounidense (e israelí). “Irán ahora reclama que son dueños, que tienen derecho a controlar una vía marítima internacional. Reclaman que tienen derecho a controlarla ¿Qué va a hacer el mundo al respecto? ¿Va el mundo a aceptar que Irán ahora controla una vía marítima internacional? Porque si el mundo está dispuesto a aceptar eso, ¡entonces prepárense!». Luego fue al Vaticano para entrevistarse con el papa León XIV, con quien Trump viene teniendo fuertes enfrentamientos y al que el pontífice nacido en Chicago tildó de mentiroso por sugerir que apoya que Irán tenga armas nucleares. El canciller de EE UU llevó de regalo un pisapapeles de cristal con forma de pelota de fútbol, el obispo de Roma le entregó una pluma hecha con un ramo de olivo. A buen entendedor…
Putin en el desfile del 9 de mayo, Día de la Victoria.
Foto: Xinhua
Una Victoria con padres sustitutos
«La gran hazaña de la generación victoriosa inspira a los soldados que hoy realizan operaciones militares especiales. Se enfrentan a una fuerza agresiva armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN. Y, sin embargo, nuestros héroes siguen adelante”. El discurso de Vladimir Putin en el desfile de este sábado recordando el triunfo sobre las fuerzas nazis en 1945 unió, como lo viene haciendo desde hace cuatro años, la guerra en Ucrania con la Segunda Guerra Mundial, un acontecimiento en disputa desde el golpe en Kiev de 2014 y del que los europeos pretenden mostrarse como los verdaderos triunfadores. Con un adicional: este año, Donald Trump también busca un lugar en la celebración como el gestor de una tregua de tres días en el frente ucraniano.
Para Rusia, el 9 de mayo, día de la Victoria, recuerda el dia en que las tropas soviéticas tomaron Berlín y pusieron fin al Tercer Reich con la capitulación del mariscal de campo alemán Wilhelm Keitel ante el general Georgui Zhúkov. Por diferencia horaria, el dato de la rendición se conoció cuando en Alemania todavía era 8 de mayo. Que es cuando celebran el fin de la guerra. Ese dato les sirve para hacer los homenajes de rigor antes que entre los países herederos la URSS, que en aquella contienda pagaron con la vida de más de 20 millones de rusos, ucranianos y de las otras nacionalidades que integraban ese extenso territorio.
Trump no solo se atribuyó el papel de haber conseguido un cese el fuego, lo que no es cierto, sino que aprovechó para dar su interpretación de los hechos. “Fue un triunfo monumental estadounidense frente a la tiranía en Europa», declaró, para señalar luego: «El 8 de mayo de 1945 el férreo yugo de la Alemania nazi se derrumbó, y la noticia de la victoria se extendió por toda nuestra gran nación y el mundo, marcando un punto de inflexión decisivo en la historia de la libertad. Desde el legendario desembarco de Normandía hasta la gran batalla de las Ardenas, el coraje de incontables soldados estadounidenses (unos 250.000) permitió sacar adelante la causa aliada (…) hasta el colapso del régimen nazi».
Donald Trump llenó las redes de autoalabanzas muy ilustrativas de su vanidad desmesurada, en medio de una pulseada geopolítica a dos semanas de su programado viaje a Beijing para una bilateral clave con Xi Jinping. Porque es cierto que desde que el 28-F lanzó a una aventura contra Irán las cosas no están saliendo como decía el libreto de los servicios israelíes, Benjamin Netanyahu y sus “asesores” Jared Kushner y Steve Witkoff, pero al mismo tiempo, Estados Unidos fue extendiendo el control de los recursos energéticos de gran parte del mundo en una maniobra bastante arriesgada.
Este viernes se vencía el plazo legal para incursión militar sin acuerdo parlamentario y envió una carta al Congreso en que aseguró que desde el 8 de abril rige un alto el fuego, por lo que desde su punto de vista la guerra terminó. Bien puede ser una estrategia a la manera del minuto en el básquet en un momento clave del partido. Mientras tanto, siguen llegando tropas, buques y aviones a esas regiones, lo que hace temer una ofensiva con “las botas en el terreno”. Se sospecha que ya hay unos 100.000 efectivos, que para una invasión son pocos, pero podrían ser suficientes si pretende hacerse del uranio enriquecido iraní. Sería un plan plausible si no fuera porque un operativo como ese a principios de abril en Isfahán resultó en uno de los mayores fracasos de fuerzas estadounidenses en su historia.
Las fichas, a todo esto, se están acomodando para los nuevos escenarios y el canciller iraní anduvo de gira por Islamabad, Omán y San Petersburgo. En Pakistán acercó las propuestas de Teherán para un acuerdo de paz definitivo, que entre otras cuestiones deja el tema nuclear fuera de las negociaciones en una primera etapa. En Rusia, Abbas Araghchi se reunió por más de una hora con Vladimir Putin, quien le aseguró el apoyo de Moscú “para acelerar un proceso de paz en toda la región”. Teléfono para Trump, que respondió con un encuentro con el rey Carlos III donde volvieron a sellar el compromiso histórico entre “los imperios” anglosajones. Teléfono para Javier Milei.
Hubo alguna chanza del monarca de la casa Windsor en la Casa Blanca y una loa desmesurada del que se sueña Donald I, que trató de mostrar músculo cuando el enfrentamiento con los socios de la OTAN se profundiza. Así, Trump anunció un aumento de aranceles para el ingreso de automóviles y camiones fabricados en la Unión Europea hasta el 25%, pero al mismo tiempo, elimina las tasas aduaneras al whisky y el bourbon, “dos industrias muy importantes en Escocia y Kentucky”.
En otros ámbitos, en tanto, las cosas revelan otra estrategia que parece estar dando resultados más promisorios para la administración Trump. El miércoles Emiratos Árabes Unidos -el más cercano de los países árabes a Israel- anunció que deja la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con lo que se libera de la restricción que el club de productores establece a la producción para sostener los precios. El incremento “a voluntad” de EAU beneficiaría a Trump con una baja del crudo, que estos días superó los 120 dólares el barril. Aunque de modo paralelo acercará más a Arabia Saudita al eje que como se avizora -por el resultado de la guerra contra EE UU e Israel- va a girar en torno a Teherán.
El periodista e investigador británico Richard Medhurst agrega datos sobre las movidas de EE UU para sostener el dólar a través del control del combustible mundial. “Resulta tentador creer que la maquinaria bélica estadounidense ha llegado a su fin. Militarmente, Irán le ha infligido a EE UU su peor humillación en la historia moderna (…) Pero en segundo plano Washington ha estado llevando a cabo discretamente un robo a mano armada del suministro mundial de petróleo y gas”, afirma Medhurst.
Y abunda: en tan solo 90 días EE UU concretó “cientos de ataques contra petroleros y refinerías rusas, cortó un tercio del suministro de petróleo y GNL a China, capturó las mayores reservas de petróleo del planeta y estableció un bloqueo naval global desde el Ártico hasta el Océano Índico (… mediante el) proceso, secuestro y asesinato de dos jefes de Estado”. Y concluye, lapidario “Estamos presenciando la transición de Estados Unidos de un imperio a un Estado pirata sin ley, y el nacimiento de lo que denomino el Petrogas-dólar o GNL-dólar”.
Trump, a todo esto, en su red Truth mostró una foto suya de perfil sobre el fondo de los rostros tallados de los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln en el Monte Rushmore, de Dakota del Sur.
Giancarlo Summa es periodista y politólogo. Colaboró en las campañas de Lula da Silva en 2002 y 2006 y fue director de comunicación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Brasil, México y África Occidental. En Buenos Aires presentó una obra colectiva coordinada junto con Mónica Herz, El desorden del mundo. La extrema derecha contra el multilateralismo en América Latina, editado por la UNSAM.
-Tengo mis dudas de si la ONU sirvió de mucho en estos más de 80 años, salvo esporádicamente.
-Yo pienso que la ONU tuvo un papel importante al organizar un lugar de encuentro y de diplomacia sobre temas diversos. Funcionó mejor en algunos periodos y ahora está una crisis como nunca se vio antes. También organizó una visión del mundo que hasta hace diez años funcionaba. La Declaración Universal de Derechos Humanos, las convenciones de Derechos Humanos, los acuerdos globales de la OIT sobre trabajo. Todo eso era una referencia civilizacional. Fue muy fuerte en el proceso de descolonización de África. En América Latina las luchas por los Derechos Humanos no hubieran sido posibles de no existir el marco de lo que es aceptable o no.
-Pero después algo pasó.
-Yo digo que en 2015 fue el Canto del Cisne. Ese año la ONU aprobó por unanimidad el acuerdo de París sobre cambio climático y la agenda 2030 con los objetivos de desarrollo sostenible, que era una cosa aspiracional: combatir el hambre, educación para todos, reducción de la desigualdad, igualdad de género. Todos los países firmaron. Hoy hay gobiernos como el de Trump y oposiciones como Vox en España que denuncian a esta agenda como un globalismo estúpido que quiere subvertir los valores nacionales. El 2016 fue el año del Brexit, primera elección de Trump y en Brasil el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff. Fue el año en que se abrió la caja de Pandora. Pero mirando en perspectiva (yo entonces no me di cuenta), el año del quiebre en realidad fue 2008, la gran crisis financiera internacional a la que los gobiernos dieron malas respuestas.
-Salvaron a los bancos.
-Salvaron a los bancos y no a la gente. Eso llevó a la quiebra del acuerdo mínimo de confianza en los representados y los representantes. Impactó en la política, porque en los últimos 20 hubo un aumento sin precedentes en la concentración de riqueza en las manos de pocos. Los milmillonarios.
-El famoso 1% de la población.
-El 1% funciona bien como eslogan, aunque es mucho menos, tal vez el 0,1. Pero son los que dominan el planeta, tienen más recursos que los gobiernos.
-Una interpretación dice que la disputa de la actualidad es entre el capitalismo atlántico y el indopacífico.
-También hay milmillonarios allí.
-Sí, pero el Estado mantiene el control.
-En todo caso, el resto del mundo funciona con este arreglo: tú tienes microélites en cada país con sus intereses económicos y los gobiernos hacen lo que les sirve a esas élites.
-Si esas élites tienen más poder que los gobiernos era natural que la ONU se fuera diluyendo.
-Hubo algunos momentos de fricción evidente, por ejemplo, en toda la cuestión ambiental, donde tenemos a los grandes productores de combustibles fósiles, que además hacen que los gobiernos se pongan a su servicio y le den subsidios que se cortan a los pobres. Cuando la ONU empezó a estructurar una respuesta, abogando por un cambio de la matriz energética, varios Estados sabotearon ese acuerdo. Los estados hoy son una especie de instrumentos al servicio de intereses de las élites.
-Como un departamento administrativo de las élites.
-Un sociólogo inglés, Michael Mann, habla de las cuatro patas del poder social. El poder político, el poder económico, el poder militar y el poder cultural. Otros hablan del poder de las redes internacionales, la circulación de ideas, la información. Un error muy básico de los gobiernos progresistas fue concentrarse sobre la dimensión política. Lo que importa es las elecciones, sin atender las otras dimensiones del poder. Las élites, mientras los gobiernos hacen lo que ellos quieren, no necesitaban del control político. La novedad de estos diez años es que hay élites que acaban apoyando a la extrema derecha.
-En el 2015-2016 Donald Trump y Mauricio Macri, que forman parte de las élites, también llegaron al gobierno.
-Mi impresión es que ante esa placa tectónica que estamos viendo, ellos sintieron que los mecanismos de ese poder tradicional no eran suficientes. Y la forma de garantizar la continuidad del modelo de concentración de la riqueza era con una disminución de los espacios posibles de democracia, para evitar el peligro de que las cosas no fueran en la dirección que querían. Creo que en eso estamos.
-Quizás este documento de Palantir viene a ser como la frutilla del postre de todo esto.
-Probablemente cuando ellos llegaron a esa conclusión lo codificaron a partir de algo que ya está en curso. No es el Qué hacer de Lenin lo que vamos a hacer, sino lo que ya hicimos, una constatación.
-Sí, Palantir no es IA sino recopilación y estrategias con los datos que ya estaban. Entonces, ¿qué puede hacer una democracia para no fallecer en el camino?
-La articulación de los intereses del capital rentista financiero y los de la extrema derecha funcionan a nivel transnacional. Superan las fronteras. La respuesta democrática tradicionalmente intentó concentrarse en lo nacional, lo que hoy es una batalla perdida antes de empezar el combate. En ese sentido la única cosa que positiva que hemos visto en varios años fue en el encuentro progresista que se desarrolló en Barcelona (el 16 y 17 de abril pasado). No es la revolución, pero es la primera vez en años que diferentes fuerzas progresistas, democráticas, se encuentran para por lo menos empezar a hablar.
-¿El Foro Mundial Social de Porto Alegre desde 2001 no era eso?
-Es interesante, porque Porto Alegre funcionó hasta que se implementó la llamada “Marea rosa”.
Foto: Agencia de Noticias NA
-¿Hasta que Lula llegó al gobierno?
-Lula, Néstor. La izquierda consideró la discusión sobre la movilización social y la lucha por la equidad solo hasta que llegaron al poder político, sin entender la dimensión más completa del poder. La derecha hace de otra forma. En los últimos 25 años la extrema derecha realizó más de 2500 reuniones transnacionales, algunas más chiquitas, otras más grandes. Y cuando se hace la reunión de la CPAC o del Foro Madrid van los presidentes junto con los líderes de partidos, influencers, movimientos sociales. Porto Alegre funcionó y fue importante en la gestación y hasta que se llegó al gobierno, pero el gobierno es solo una parte del poder. Esto la derecha lo sabe de forma mucho más sofisticada que nosotros.
-Ellos nacieron en esa vereda.
-Exactamente, y hasta pocos años atrás no necesitaban tener a los suyos en el gobierno. Ahora, algo cambió para ellos también. Mi hipótesis es que ante esta crisis entre el viejo equilibrio y el nuevo equilibrio, el desorden actual, ellos quieren tener e la mano sobre el poder: el poder militar, el poder represivo, el poder de la fuerza.
-¿Por qué?
-Para la derecha, la cuestión de la violencia siempre fue central. El monopolio del uso de la fuerza es la violencia simbólica, la motosierra es simbólica pero práctica también, como las bombas de Trump sobre Irán. Son dos dimensiones del mismo fenómeno. Es bueno poder controlar quién utiliza directamente la fuerza, tal vez sea eso. En el 2008, quién sabe si pasaron cosas que todavía nosotros no sabemos. Pienso en si los gobiernos hubieran decidido salvar a los pueblos y no a los bancos. Un gran riesgo.
-Sí, además la crisis de 2008 no se solucionó nunca.
-Nunca. Porque no es solucionable, hay un exceso de capital circulando en el mundo, hay plata que no se sabe dónde colocar.
Comentarios recientes