por Alberto López Girondo | Jul 5, 2017 | Sin categoría
Foto: Soledad Quiroga
Asesor en política internacional de los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff, Marco Aurelio García es uno de los fundadores del PT y uno de los máximos referentes de la izquierda regional. Exiliado durante la dictadura militar en Chile y luego Francia, conoce al dedillo lo que ocurre en esta parte del mundo. Por eso no extraña que use sin equivocaciones términos bien porteños como «despelote total» o «ir en cana». De eso habla en esta entrevista con Tiempo, a su paso por Buenos Aires, donde dio una conferencia organizada por Le Monde Diplomatique y la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM)
–Desde Argentina siempre se vio a Itamaraty como un modelo de diplomacia decidida a convertir a Brasil en una potencia mundial. Se vio con la conformación de los BRICS, el planteo de tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Ahora parece haber dado un vuelco. ¿Comparte esta perspectiva?
–Es un poco verdad. Hoy día, en primer lugar los ministros ya no son de carrera, son políticos; y en segundo lugar, el primer canciller (de Michel Temer, José) Serra, llenó de los suyos a Itamaraty, que no permite funcionarios que no sean de carrera. Serra estaba tratando de transformar a la cancillería en un comité electoral en una supuesta candidatura a la presidencia. Lo más interesante ahora es que grandes decisiones en política internacional que Brasil está tomando no son tomadas por Itamaraty sino por los equipos económicos o la Casa Civil (Jefatura de Gabinete). Una de ellas es el ingreso en la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Es un tema que viene de nuestra época y había mucha resistencia porque implicará compromisos que van a pesar mucho en el futuro de la política externa. Lo mismo ocurre con el ingreso al Club de París. En los dos casos había resistencia de Itamaraty pero les quitaron la decisión, o como nosotros decimos: bateram carteira (punguearon). Además ahora crearon un grupo también contrario a la política de Itamaraty en la Secretaría de Asuntos Estratégicos. Yo creo que hay un despelote total.
–¿Hay ahora un renunciamiento a ese rol de liderazgo que viene incluso desde la época imperial?
–Siempre en Itamaraty hubo dos tendencias. Una decía que no debía tener aspiraciones de ir más allá de la región. Eso fue claro en el gobierno de (Fernando Henrique) Cardoso, cuando el canciller (Luiz Felipe) Lampreia decía «nosotros no podemos subir mas allá de nuestros zapatos». Otros sectores, que básicamente estaban liderados por (Celso) Amorim (canciller con Itamar Franco y luego con Lula y titular de Defensa con Dilma), planteaban que además de los compromisos más fuertes con América del Sur, Brasil podía tener un rol internacional más amplio, sobre todo en un mundo en cambios muy importantes de los que creo que las autoridades actuales no tienen la menor idea. Ahora dicen que ese intento de acuerdo sobre el plan nuclear con Irán (de 2010, junto con Turquía) fue un absurdo. Algunos dicen que fracasó la política exterior brasileña porque no se consiguió el asiento en el Consejo de Seguridad. Lo mismo se podría decir entonces de la política exterior de India, Japón y Alemania, porque éramos los cuatro que estábamos buscando un asiento permanente como los que tienen China, Rusia, EE UU, Francia y Gran Bretaña. Tuvimos también un peso importante en el G20. Yo creo que eso estaba muy vinculado a que estábamos en transformaciones muy importantes. Brasil era visto como un país con profunda desigualdad e inestabilidad económica y nosotros conseguimos reducir esa desigualdad dentro de un régimen democrático, con derechos plenamente garantizados con la oposición, tanto que dieron un golpe parlamentario. Eso nos dio una credibilidad muy fuerte, mas allá de un hecho que no puede ser soslayado como que Lula era una personalidad fuerte que impulsaba un liderazgo fuerte. Ahora tienen un gobierno con una situación económica pésima, una situación social en regresión y un liderazgo de una mediocridad impresionante en un país hundido en la crisis política y la corrupción. Es muy difícil así tener un peso internacional más significativo.
–Da la impresión, como decimos nosotros, «con el diario del lunes», de que el PT cayó en la trampa de creer que se podía gobernar con estos sectores de la derecha.
–Siempre tuvimos conciencia de eso, pero fuimos impotentes para cambiar el sistema político brasileño. Otros países lo hicieron, con correlaciones de fuerza distintas que las nuestras. Ecuador, Bolivia, incluso Venezuela, hicieron una refundación institucional con democracia, elecciones. Nosotros quedamos prisioneros de una institucionalidad que, más allá de algunas conquistas en el ámbito de políticas sociales, mantenía perversiones políticas muy grandes. La principal es eso que se llama «presidencialismo de coalición». Tú logras una mayoría extraordinaria en la presidencial y sin embargo no tienes mayoría en el Congreso. Es un problema global. Los franceses establecieron un sistema interesante que es hacer la elección parlamentaria un mes después de la presidencial. Nosotros no tuvimos fuerza, y a lo mejor tampoco la conciencia suficiente. Como íbamos avanzando y con ese modelo habíamos logrado tantas conquistas, pensamos que eso se podría mantener.
–¿Y ahora qué se puede esperar?
–Absoluta imprevisibilidad. Como yo digo, cualquier previsión sobre lo que pueda pasar en Brasil es para hasta hoy a las 4 de la tarde, después tenemos que constituir otro escenario. Mi impresión es que habrá una tendencia a que Temer quede porque no hay cómo reemplazarlo, y que se vaya pudriendo todo. Eso dejará un olor político tremendo en el país. Tuvimos una situación semejante al final del gobierno Sarney, muy bajo en las encuestas, cercano a lo que hoy tiene Temer, 5%, y fue pudriéndose hasta que terminó su mandato, dejando una mala herencia. No sé si el país aguanta, porque sería un año y medio, y eso es mucho. Los que hicieron el golpe son una coalición de medios –el principal partido político del país–, empresarios –mucho mas unidos porque cada vez están más abajo en la hegemonía financiera aunque tengan actividades productivas– y esta capa política que mantiene una mayoría en el Congreso y está muy involucrada en la corrupción, con corporaciones como algunos jueces, fiscales e integrantes de la burocracia estatal. Creo que la estrategia de ellos frente a la imposibilidad de encontrar una salida en las soluciones tradicionales es enfatizar más la corrupción de todos los sectores y crear un clima de «que se vayan todos» en la expectativa de que pueda aparecer un hombre providencial. No es casual que se hable mucho de (el nuevo presidente francés, Emmanuel) Macron tratando de presentar al alcalde San Pablo (João Doria) como un Macron. O que se abra camino para una solución de extrema derecha. No creo que (el exmilitar y diputado Jair) Bolsonaro tenga peso para llegar, pero sí para desplazar un poco el eje del debate
–¿Y Lula?
–Como dice Lula, «es un problema que en el PT tengamos solo una carta, que soy yo». Hay una memoria muy fuerte de la sociedad pro Lula en la medida en que se agrava la situación social. El lulismo juega un rol parecido al que acá jugó el peronismo en la memoria de la sociedad, no solo en torno de cuestiones de naturaleza socioeconómica, sino también en cuanto a empleo, identidad, jóvenes, educación, y temas más actuales, como la situación de la mujer. El gobierno de Temer es el gran aliado del feminismo, porque hace tantas cosas horrendas que lo convierte en un movimiento de masas, lo mismo que con los negros, los jóvenes, el LGBT. La manifestación del domingo pasado en San Pablo tenía 3 millones de personas con una consigna muy clara, en defensa del Estado laico.
–¿Y con América Latina?, porque lo que pase en Brasil va a influir de forma contundente. ¿No estamos ante una década…?
–No es todavía una década perdida, tengamos eso en claro, por una razón muy sencilla: porque cuando perdimos en los ’60/’70, perdimos. La gente murió, fue en cana, fue al exilio. Ahora no, ahora la gente se está moviendo, está en situación difícil, tiene incluso que hacer su análisis crítico de las políticas llevadas a cabo, pero se está moviendo. Como le encanta decir a la izquierda, perdimos una batalla pero no la guerra. Sí, hay que ver si tenemos la capacidad de cambiar el cuadro, para lo cual tenemos que cambiar nosotros mismos. «
Una salida a la crisis de Venezuela
«La refundación democrática de Venezuela con (Hugo) Chávez estuvo siempre bajo cuestionamiento de la oposición, que hasta intentó un golpe de Estado. Estas cosas dejan sus marcas. Me acuerdo de que cuando Lula ganó en 2002 me pidió que fuera a tratar de ayudar en una solución negociada puesto que el país vivía un lockout patronal. Algo hicimos y se constituyó el grupo de Amigos de Venezuela. Eso permitió un diálogo civilizado durante un tiempo. La comunidad sudamericana, Argentina y Brasil, ayudamos mucho para que no hubiera un enfrentamiento tan fuerte como ahora. En los últimos años la oposición brasileña, que tenía mucho peso en el Senado, dio apoyo irrestricto a la venezolana. En Argentina hubo un vuelco aunque quizás no tan radical como el de Brasil, y entonces el gobierno de Venezuela empezó a rechazar cualquier intento de mediación. Entiendo que sería útil, no sé si hay tiempo para eso, que la comunidad sudamericana pudiera ejercer una mediación.
–Pero los países más influyentes han dado un giro de 180 grados y no están buscando una mediación sino un cambio de régimen.
–Eso es cierto, y les quita completamente la autoridad. En el caso de Argentina eso es menor porque surgió de elecciones, en el de Brasil eso no es así. Yo vi el voto del diplomático brasileño en la OEA y era un voto, si se quiere, moderado, pero el delegado venezolano hizo una réplica diciendo: «¿Qué autoridad tienen ustedes, un gobierno que surgió de un golpe parlamentario dirigido por un señor corrupto etc., etc.? » Eso quita autoridad completamente.
Tiempo Argentino
Julio 2 de 2017
por Alberto López Girondo | Jun 27, 2017 | Sin categoría
El invento de un alemán que revolucionó la forma de movilizarse y que incluso cambió la genética en los pueblos británicos.
Hace dos siglos, en la América hispana los patriotas trataban de sostener la independencia de cada uno de los países ante el embate final de la corona de los Borbones, y en el caso especial del Río de la Plata, se intentaba sostener una guerra en dos frentes: la epopeya de San Martín en Los Andes y la defensa de la Banda Oriental ante la invasión del imperio brasileño.
Mannheim, en el actual estado federado de Baden-Württemberg, era por entonces uno de los distritos más prósperos de la recién formada Confederación Germánica, la organización política creada tres años antes tras la caída de Napoleón Bonaparte. Allí, donde luego nacería la industria automotríz alemana, daba sus primeros pasos -porque así funcionaba- un aparato destinado a cambiar las costumbres y hasta la genética en todo el mundo: la bicicleta.
El inventor de ese nuevo artilugio -que se proponía reemplazar al caballo como medio de locomoción- fue el barón Karl von Drais, heredero de una rica familia de Karlsruhe y maestro forestal empleado por al Gran Ducado de Baden. Dicen las malas lenguas, que nunca faltan a la hora de desmerecer la inventiva humana, que el hombre quería recorrer en soledad las plantaciones que supervisaba y no era ducho sobre una silla de montar.
Ya en 1813, Von Drais había desarrollado un vehículo mecánico de cuatro ruedas, según destaca un viejo artículo del The New York Times, para llevar hasta cuatro pasajeros aplicando la fuerza de dos “pilotos” que movían un eje con sus piernas. La historia cuenta que hubo poco interés en la aún no unificada Alemania, y que el único que se deshizo en elogios fue el zar Alejandro I. Incluso en su ciudad natal no le quisieron aceptar la patente de invención argumentando que “el hombre no está preparado para utilizar su fuerza motriz como no sea por el medio que Dios le dio, que es caminar”.
Pero el barón no se dio por vencido y cuando en el Congreso de Viena los mandamases de Europa se juntaron para recuperar el Antiguo Régimen y dividir el continente luego de la derrota del Gran Corso, tuvo la osadía de mostrarse frente a ellos en ese carro recién fabricado. Los popes estaban en cosas más importantes en ese momento y no le dieron importancia o lo tomaron como un hecho circense.
Si la suerte es de los empecinados, Von Drais tenía esa virtud que lo llevó a presentar a fines de junio de 1817 un aparato de madera que se impulsaba con los pies sobre el piso, como el troncomóvil de los Picapiedras pero más liviano.
Destaca el historiador francés Claude Reynaud en una entrevista con la agencia AFP que «se veía como algo ridículo, hicieron muchas caricaturas”, y añade que no funcionaba como era de esperar y que, por eso mismo, » no llegaba a venderlas, se reían de él”. Reynaud tiene un museo en Domazan, muy cerca de Aviñón, donde expone la historia de las bicicletas y también de las motoos. Un derivado motorizado del invento alemán.
Es que la “draisina” o velocípedo, como se la conoció –o laufmachine, máquina corredora en alemán- se fue imponiendo lentamente, primero, como suele ocurrir, como divertimento, al punto que el poeta John Keats lo llamó “la nada del momento”.
Esos primeros modelos podían alcanzar una velocidad similar a la de un caballo al trote en una pendiente, con las dificultades del caso para el ascenso. Con el tiempo, llegaron aquellas bicicletas que incorporaban el mecanismo de biela en dos pedales, pero todavía necesitaban de una rueda impulsora de un gran diámetro para poder mantener el equilibrio. Así y todo, podían alcanzar los 40 kilómetros por hora.
Para fines del siglo XIX se le adosa un sistema de plato y piñón articulado mediante una cadena, que habilita a que cualquiera pueda subirse a una bicicleta, y no solo un acróbata. Se las llamaba «bicicletas seguras» y sumó al público femenino a sus usuarios.
Esta evolución permitió al profesor Stephen Jones, del University College de Londres, asegurar que la bicicleta fue «el desarrollo más importante en los últimos 100.000 años de la historia de la evolución humana». Una exageración, sin duda, aunque en su momento lo justificó frente a la BBC diciendo que permitió que “los humanos ya no se limitaran a encontrar a su compañera sexual en la puerta de al lado, sino que pudieron trasladarse a aldeas vecinas y mantener relaciones sexuales con la chica del pueblo de al lado».
Otro investigador, en este caso especialista en ecología y biología evolucionaría de la Universidad de Yale en Estados Unidos, Stephen Stearn, estima que la bicicleta amplió en 48 kilómetros la distancia para el cortejo de los hombres en la Inglaterra a finales del siglo XIX. Vaya un cambio genético el que logró el invento del barón de Drais.
Más allá de las oscuras implicancias a que remite el término «pedaleada» – la acusación contra Dilma Rousseff, de haber hecho contabilidad creativa en un presupuesto estatal-, o la «bicicleta financiera» que hoy dia permite pingües ganancias a quienes en Argentina cambien dólares por lebacs, en la actualidad la bicicleta es un medio esencial en todos los países del mundo, donde se lo intenta promover por ser el más ecológico y saludable.
Y los últimos diseños incorporan todos los elementos que la tecnología moderna permite tanto para el confort como para la seguridad. Sin perder nada del atractivo sexual que los científicos le han encontrado y los ciclistas saben aprovechar.
Tiempo Argentino
Junio 26 de 2017
por Alberto López Girondo | Jun 27, 2017 | Sin categoría
Mientras avanzan las causas contra el mandatario, sus principales denunciantes, los dueños del frigorífico JBS, intentan conseguir fondos para pagar las multas por las coimas abonadas.
Ante la mirada poco piadosa de una dirigencia política plagada de miembros de iglesias evangélicas ultraconservadoras –representadas por quienes mentaron a Dios para destituir a Dilma Rousseff– resulta paradójico que el presidente al que ayudaron a ungir cayera por el pecado de la carne. Y sin embargo el explosivo enfrentamiento de Michel Temer con los dueños del frigorífico JBS se ha convertido no solo en un problema para el ocupante del Planalto, sino que puede hundir a una de las industrias más importantes del vecino país, con repercusiones de este lado de la frontera.
Por un lado, el procurador general, Rodrigo Janot, presentará tres denuncias contra Temer, con base en las confesiones de los directivos de JBS y al audio que grabó el titular de la multinacional, Joesley Batista.
La primera será por corrupción pasiva, la segunda por obstrucción de la Justicia y la tercera por organización criminal.
Al mismo tiempo la industria cárnica de Brasil, la más importante del mundo y que emplea en forma directa e indirecta a por lo menos 6 millones de personas y factura más de 13 mil millones de dólares al año, recibió un golpe que puede ser letal. EE UU suspendió el ingreso de carne, alegando problemas sanitarios derivados del uso de una vacuna contra la aftosa.
Luego de que saliera a la luz el operativo Carne Débil, que involucró a los mayores faenadores brasileños en una adulteración masiva de los productos que procesan, el negocio comenzó a tambalear y a duras penas el gobierno alcanzó a frenar el bloqueo a las compras de varios países.
Pero se sabe que ese rubro nadie se anda con chiquitas a la hora de ganar mercados, y JBS, una multinacional que nació hace 64 años como una pequeña comercializadora local y se expandió al infinito durante la gestión Lula, está ahora probando parte de su medicina.
JBS logró créditos muy convenientes del Banco Nacional de Desarrollo. Así salió a la compra de frigoríficos en todo el mundo. En Argentina se quedó en 2005 con Swift Armour, además de otras plantas menores por las que pagaron, según Dardo Chiesa, titular de Confederaciones Rurales Argentinas, mucho más de su valor de mercado con tal de quitar de en medio a los competidores. Dos años más tarde desembarcaron en EE UU, donde la joya de la corona fue una procesadora de pollos.
Ahora, JBS aceptó haber pagado coimas a por lo menos 1800 políticos, y en un acuerdo con la fiscalía, no solo grabó al presidente en negociaciones comprometidas, sino que aceptó pagar una fuerte multa para resarcir al Estado por sus faltas.
Pero además apuró la venta a Minerva Foods, también brasileña, de sus subsidiarias en Argentina, Uruguay, Paraguay, con el argumento de que debía hacerse de fondos para las penalidades. Pero para algunos funcionarios judiciales ese apuro podría esconder una maniobra para guardar a buen recaudo la fortuna de sus dueños.
Fue así que la Defensoría General pidió al Tribunal de Cuentas el bloqueo de todos los bienes de JBS. Y un juez paralizó la venta de las empresas en el Cono Sur, hasta que el Tribunal Supremo confirme el acuerdo de delación premiada. Para ambos estamentos, esos activos pueden ser la única forma de resarcirse de los delitos de los que se acusa a la multinacional. De este lado, en tanto, esperan que con JBS o con quien sea, Argentina recupere los mercados que a causa de la aftosa, también, perdió décadas atrás. «
Tiempo Argentino
Junio 25 de 2017
por Alberto López Girondo | Jun 27, 2017 | Sin categoría
La foto es de El debate/La Jornada
La vigilancia que ejerce el Ejecutivo de Peña Nieto sobre los trabajadores de prensa no evita que continúen siendo asesinados.
Mientras el gobierno de Enrique Peña Nieto encabezaba una ofensiva contra Venezuela en el marco de la 47ª Asamblea General de la OEA que se realizaba en Cancún, debía enfrentar una andanada de cuestionamientos por el espionaje contra periodistas y activistas de DD HH.
El caso, de por sí escandaloso, no fue tratado en la Organización de Estados Americanos, donde en cambio el canciller Luis Videgaray impulsaba duras sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro, al que reclama «el respeto a la Asamblea Nacional, la elaboración de un calendario electoral, la libertad de presos políticos y el freno al proceso constituyente que polariza más a la sociedad».
El espionaje masivo en México surge de una denuncia de organizaciones mexicanas que fue revelada por The New York Times, en la que insistieron en que diferentes actores sociales son vigilados en el marco de una política de intimidación generalizada.
En un documento titulado «Gobierno Espía: la vigilancia sistemática en contra de periodistas y defensores de Derechos Humanos en México», las principales organizaciones de la sociedad civil denunciaron que «el espionaje en México se ha convertido en un mecanismo efectivo de intimidación».
El influyente diario estadounidense informó esta semana que personalidades como la periodista Carmen Aristegui y el director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, Mario Patrón, fueron víctimas de espionaje en sus celulares mediante un programa desarrollado en Israel y que se comercializa bajo el nombre de Pegasus.
La empresa desarrolladora, NSO Group, asegura que el Pegasus se vende exclusivamente a gobiernos y su objetivo es el seguimiento de organizaciones criminales y terroristas. Esa es la defensa que esgrimió en su favor el gobierno de Peña Nieto, quien afirmó que esa sofisticada tecnología es utilizada con el fin de «mantener condiciones de seguridad para la sociedad y para combatir al crimen organizado».
El software se dispara con un SMS y puede llegar a infectar el teléfono para espiar al usuario hasta el punto de usar la cámara y el micrófono para vigilarlo.
La empresa mexicana Balam Seguridad Privada y su subsidiaria Grupo Tech Bull con conexiones con compañías de Israel serían el vehículo a través del cual dependencias oficiales adquirieron el malware.
Balam, propiedad del empresario de origen israelí Asaf Israel Zanzuri y del mexicano Rodrigo Ruiz Treviño de Teresa sería la única distribuidora autorizada del grupo NSO en México, según publicó el sitio especializado Reporte Índigo.
Los dos dueños son señalados como clientes del despacho panameño Mossack Fonseca, cuyas operaciones sirvieron de base para la investigación internacional de los Panama Papers. En 2015 el despacho creó dos fideicomisos en Nueva Zelanda en la que ambos eran beneficiarios.
La Procuración General de la República (PGR) respondió con evasivas sobre la firma de los contratos con NSO Group, la empresa que comercializa Pegasus. Cuando el año pasado activistas digitales preguntaron oficialmente a la Fiscalía qué servicios había adquirido a la firma israelí, la respuesta burocrática fue que «la Agencia de Investigación Criminal (de la PGR) localizó la información solicitada (y) la misma constituye información clasificada como reservada», según consta en el mencionado informe «Gobierno espía», realizado por la Red de Defensa de Derechos Digitales. Esto indica que la sociedad podrá conocer los detalles del controvertido acuerdo recién en 2021.
Si se comprobara que el gobierno usa el software para espiar a periodistas, no parece haber tenido demasiada efectividad en detectar el operativo por el que resultó asesinado el 16 de mayo pasado el periodista Javier Valdez Cárdenas, corresponsal de La Jornada, en Culiacán, la capital de Sinaloa. El hombre era el que más conocía dentro de la sociedad civil sobre los cárteles de la droga y especialmente en su estado. Su crimen, en plena calle y a la luz del día, fue un mensaje mafioso que los servicios de espionaje no pudieron o no quisieron detectar.
En marzo otra corresponsal del diario mexicano, Miroslava Breach, fue acribillada a balazos a la salida de su casa en Chihuahua. En lo que va del año ya fueron asesinados seis periodistas en México, ya más de la mitad que el año pasado, que batió récords con 11 ejecuciones. Desde 2000, han muerto más de 100 trabajadores de prensa, lo que indica que la profesión de periodista en ese país está entre las de mayor riesgo.
Otro problema para el presidente Peña Nieto es la respuesta que tuvo ante la publicación de New York Times y las críticas de los sectores involucrados en el espionaje: pidió que se aplique todo el peso de la ley contra quienes, a su juicio, levantaron falso testimonio contra su gobierno.
«Espero que la PGR con celeridad pueda deslindar responsabilidades y espero que al amparo de la ley pueda aplicarse contra aquellos que han levantado estos falsos señalamientos contra el gobierno», dijo en un acto en el estado de Jalisco.
Pero tuvo que desdecirse en forma inmediata por la repercusión adversa que tuvo el comentario. Y ahora dice haber instruido a la PGR para que investigue las denuncias de los diferentes foros sociales y gremiales.
Legisladores mexicanos de todas las tendencias, en tanto, condenaron el espionaje y estudian la creación de una comisión bicameral para investigar el caso. Según publicó la agencia Sputnik, el proyecto presentado por el Partido del Trabajo con apoyo del movimiento de Andrés López Obrador, Morena, llama a «evitar que estas conductas antidemocráticas queden impunes».
En la lista de funcionarios que deberían testificar ante esa comisión inscribieron al secretario de la Gobernación (Interior), Miguel Ángel Osorio; al procurador general de la República, Raúl Cervantes; y al director general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, Eugenio Ímaz. Quieren que expliquen qué dependencias o entidades del gobierno mexicano son las que ordenaron la compra del software Pegasus y bajo qué argumentos.
Una docena de periodistas y directivos de organismos humanitarios afectados por el presunto espionaje presentaron denuncias ante el Ministerio Público y reclamaron protección a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y a organismos internacionales.
Tiempo Argentino
Junio 25 de 2017
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