por Alberto López Girondo | Jul 17, 2017 | Sin categoría
«¿Dónde están ahora los caceroleros? (os batedores de panela)», se preguntó, exaltado, el expresidente Lula da Silva en un acto desarrollado este sábado en la ciudad paulista de Diadema, en la asunción de la nueva cúpula local del Partido de los Trabajadores (PT). Rodeado de enfervorizados militantes, el mandatario, condenado a nueve años y medio de prisión el miércoles (ver aparte), ligó su sentencia a la aprobación de una ley laboral que retrotrae derechos de los trabajadores a la época previa a Getulio Vargas, que instauró en sus presidencias lo esencial de lo que quedó enterrado el martes y que el jueves, en una demostración de timing llamativo, fue sancionada por el presidente Michel Temer.
No se equivocaba Lula en el análisis. Su acta de condena, señala, estaba escrita y firmada por juez Sergio Moro desde mucho antes de que lo llamara a indagatoria, el 10 de mayo pasado. Pero ese no era el momento político de anunciarla. Tampoco erraba el exdirigente metalúrgico –que ante el magistrado se presentó como de profesión «tornero mecánico»– en cuestionar a los que salieron a las calles contra Dilma Rousseff, en 2014, tras un aumento en el precio de los transportes pero que ahora verán cercenados derechos que tuvieron sus padres y abuelos y que fueron conquistados por sus bisabuelos luego de largas luchas.
«Solo el pueblo puede juzgarme», repitió Lula, luego de pedirle al juez que, «si tiene una mínima prueba en mi contra, me la muestre, y yo me retiro de la vida pública y me quedo tranquilo». Y volvió a la carga con la ley laboral. «¿Dónde terminaron las cacerolas? Lo que nosotros tenemos es orgullo, parece que ellos solo tienen odio».
Entre las reformas está la posibilidad de que la jornada laboral pueda extenderse hasta las 12 horas. Además, la ley permite que los salarios puedan abonarse sobre una base diaria y hasta horaria, a decisión de la patronal, que deberá avisar al trabajador tres días antes cómo será su jornada.
Como si esto fuera poco, crea la figura del «trabajador autónomo exclusivo», por la cual la empresa tiene derecho a llamar al empleado para que cumpla tareas solo cuando lo necesite. Otra perlita, que ya en medios de comunicación local tuvo sus defensores, es que se elimina el sistema de indemnizaciones. Se implanta, en su lugar, un fondo con aportes del mismo trabajador, que recupera cuando lo echan. O sea que la patronal tiene las manos libres para disponer de su empleado como si fuera un mueble más en su oficina.
Las mujeres también tienen mucho para reclamar, ya que la normativa aprobada por Temer –que entrará en vigencia 120 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión– permite que hasta las embarazadas puedan trabajar en lugares insalubres si un médico lo permite.
En pocas palabras, con esta reforma se cumple el viejo sueño neoliberal: que la mano de obra finalmente sea un costo más, sin la menor consideración hacia el ser humano que realiza el trabajo, como desde la izquierda e incluso la Iglesia Católica se postula desde la revolución industrial.
Muchos analistas que interpretan a la ley desde el punto de vista económico, la ven como una destrucción de los derechos de la clase trabajadora inconsistente porque ni siquiera cumplirá el objetivo que declara, que es generar más puestos de trabajo. A este argumento, el procurador general del Trabajo, Ronaldo Fleury, le añade que «oficializa el fraude y es fruto de la mentalidad esclavista que aún persiste en Brasil» .
Para Temer, sin embargo, es la forma de aferrarse al poder aceptando el decálogo empresarial cuando aparece en medio de investigaciones por corrupción con pruebas incluso filmadas sobre maniobras para sobornar a un testigo.
«Las protestas se hacen pero la caravana va pasando, no tengo duda (…) Si hicimos esto en 14 meses –se ufanó este jueves en la ceremonia de sanción de la reforma laboral–, imaginen lo que haremos en otro año y medio de gobierno».
El proyecto que venía del Ejecutivo fue aprobado en abril por la Cámara de Diputados y se demoró hasta ahora en el Senado, muchos de cuyos miembros se mostraron remisos, arguyendo que violaba garantías constitucionales. Pero el martes esa «resistencia» se quebró y terminó votada por 50 senadores y rechazada por otros veintiséis.
La nueva ley está llamada a impactar de este lado de la frontera, ya que el Mercosur, como lo entienden el gobierno de Mauricio Macri y el de Temer, es una plataforma para beneficio de las multinacionales que tienen un pie en cada país y no mucho más. Por eso el canciller argentino Jorge Faurie se apuró a viajar a Brasilia este viernes para entrevistarse con su par brasileño Aloysio Nunes Ferreira y con el presidente. Luego de hacer un panegírico de un posible acuerdo Mercosur-UE, Faurie dijo en relación con el proteccionismo estadounidense: «Si somos razonables podemos ser un modelo en un momento en que se dice que no hay posibilidad de libre comercio. Los cambios culturales se dan con la fe infinita. Hay una fe en este momento de cambio tecnológico que es no cerrar fronteras, hacer un comercio inteligente».
Tiempo Argentino
Juylio 16 de 2017
por Alberto López Girondo | Jul 15, 2017 | Sin categoría
Autos y camiones que se meten y atropellan en zonas neurálgicas. Nueva York, Paris y Londres, ya los sufrieron con decenas de muertos y heridos.
Hace justo un año, el 14 de julio de 2016, mientras una multitud celebraba un nuevo aniversario de la toma de la Bastilla, un camión embistió y mató a 86 personas e hirió a otras 400 en el Paseo de los Ingleses, en Niza, inaugurando así una nueva modalidad de terrorismo. El vehículo estaba manejado por el tunecino Mohamed Lahuaiej Buhlel, quien fue ultimado por la policía.
Imposibles de prever, este tipo de ataques recuerdan al que el 11 de setiembre de 2001 protagonizaron terroristas que tomaron el control de aviones comerciales y se lanzaron contra las Torres Gemelas, de Nueva York, dejando un saldo estimado en alrededor de 3000 víctimas fatales y 6000 heridos. Este ataque implicó el cambio más brutal en las leyes de vigilancia y control estadounidense que, por ósmosis, repercutió desde entonces en la legislación sobre el terrorismo internacional y desplegó una serie de medidas que son muy cuestionadas por organismos defensores de las libertades civiles.
En Francia, el golpe del 14J también sirvió para que el presidente François Hollande promoviera normativas para extremar el control y castigar más duramente acciones consideradas terroristas. Sería su sucesor, Emmanuel Macron, quien hace un par de semanas, ni bien asumió el cargo, aprobó un nuevo proyecto de ley antiterrorista que prevé introducir en la legislación ordinaria el estado de excepción en materia de controles, registros, confinamientos y vigilancia a través de ondas electromagnéticas. La ley es cuestionada duramente por Amnistía Internacional, la Liga de los Derechos del Hombre y Human Rights Watch.
En el último año, fueron reportados cinco ataques con vehículos –camiones o autos- con un centenar de muertos en total en un puñado de países europeos, lo que también creó presión para que la Unión Europea planteara reformas legales y mayores controles. Un cambio que afecta sobre todo a miembros de la comunidad árabe, ya que los atacantes eran musulmanes emigrados o habían tomado la religión en su modo más radical en los últimos tiempos.
Para el periodista canadiense Andrew Coyne este tipo de “microterrorismo” tiene varias ventajas, y una de ellas es que son artefactos que resultan mortales y están al alcance de cualquiera. Los analistas del FBI coinciden en que no se necesitan explosivos, muy riesgosos de conseguir y manipular, y no se necesita ningún tipo de entrenamiento previo.
El último de los atentados fue el 6 abril pasado, cuando el uzbeco Rakhmat Akilov largó su camión a toda velocidad en una calle peatonal de Estocolmo en el momento de mayor tránsito, dejando un tendal de cuatro muertos.
Un mes antes, se registró un ataque frustrado, en Amberes, cuando la policía detuvo a un hombre de origen francés que se había metido a gran velocidad con su vehículo en un bulevar peatonal de esa ciudad belga. En el baúl del coche había armas blancas.
Quizás la intención fue replicar el ataque producido el 22 de marzo por Khalid Masood en Londres. El hombre, convertido al islam, había nacido 52 años antes como Adrian Russell Elms y embistió con su 4×4 contra los transeúntes que circulaban por el puente de Westminster. Luego, bajó del vehículo y apuñaló a un policía. En total mató a cinco personas y fue rematado por los uniformados.
La ola, luego del que abrió la cuenta, en los Campos Elíseos, había continuado el 19 de diciembre de 2016, cuando un camión que conducía el tunecino Anis Amri atropella contra un mercado callejero de Navidad en Berlín. Hubo 12 muertos y más de 40 heridos.
Israel no escapó a esta vertiente terrorista y el 8 de enero un camión se lanzó alocadamente contra un grupo de soldados que visitaban un centro de turismo en Jerusalén. Quedaron 4 muertos y 15 heridos. El conductor, Fadi al Qunbar, palestino, fue abatido por las fuerzas de seguridad.
Tampoco Nueva York permaneció al margen de este tipo de asaltos y el 18 de mayo pasado Richard Rojas, un oficial de la Armada estadounidense, se lanzó con un Honda color borravino por una calle de Times Square contra los peatones que circulaban por la vereda,. Mató a una joven e hirió a 22 personas. Rojas, que había sido dado de baja en la fuerza por problemas psicológicos, dijo al ser apresado que escuchaba voces que le ordenaba lanzarse sobre la gente.
Tiempo Argentino
Julio 10 de 2017
por Alberto López Girondo | Jul 15, 2017 | Sin categoría
Como anunciaba alguna de las consignas convocantes de los organizadores de las manifestaciones contra los dirigentes de las naciones más poderosas y las emergentes, Hamburgo fue finalmente un infierno durante los tres días que insumió la cumbre del G20. Un caos que enfrentó a grupos venidos de todas partes de Europa para expresar su repudio por el estado del mundo a los mandatarios a los que acusan por su responsabilidad en una crisis que sume en el hambre y la desesperación a millones de personas en todo el planeta. Este infierno también puede repercutir en el gobierno de la anfitriona de la cumbre, Angela Merkel, a escasos dos meses de una elección crucial para su continuidad en el cargo. Por lo pronto, los medios, la oposición y hasta líderes sindicales de la policía descargaron sus críticas contra la canciller germana.
Oficialmente, el saldo de estos tres días es de al menos 213 policías heridos y 144 personas detenidas, pero nadie había recopilado información sobre los manifestantes heridos, que no sería menos si se toman en cuenta los decenas de videos tomados con celular donde se ve a uniformados atacando impiadosamente, no solo a los que habían identificado como grupúsculos violentos. En algunas callejuelas se ve a policías apaleando a todo humano que se moviera, estuviera o no participando de las protestas. Incluso hubo balaceras efectuadas por policías infiltrados entre la población, como lo atestiguan grabaciones de individuos de mochila y ropa de calle que, descubiertos por alguno de los manifestantes, no dudaron en mostrar su arma y disparar.
Ya desde el jueves el clima era de enfrentamiento. Había cerca de 20 mil policías pertrechados con todos los elementos de protección más desarrollados, armados con lanzagranadas de gas lacrimógeno y seguidos de cerca por camiones hidrantes
Los medios alemanes, con información policial, acusaron de desmanes a los Black Blocks, y los filmaron cercanos a la retahíla de coches quemados, comercios destruidos y barricadas en llamas. Otros grupos relacionados con la masiva protesta, que sumó a más de 80 mil personas este sábado, fueron sectores de la izquierda y colectivos llamados «altermundistas». También había de los llamados «ecopacifistas», el movimiento ATTAC, agrupaciones de inmigrantes y de la comunidad LGTB.
«Welcome to hell!» («¡Bienvenidos al infierno!») fue el lema que difundió el Rote Flora, un grupo alemán que ocupa un teatro abandonado en Hamburgo. Uno de sus activistas más conocidos, Andreas Blechschmidt, había explicado un par de días antes del inicio del G20 a la agencia AFP que «es un mensaje combativo, pero también demuestra que las políticas del G20 en el mundo son responsables de situaciones terribles como el hambre, la guerra o el desastre climático».
Otras de las pancartas que se vieron en las protestas decían: «Piedras no», «Nuestra arma es la sabiduría», «Solidaridad sin fronteras en vez de G20», «El capitalismo morirá, tú decides cuándo».
Bild, el periódico más influyente de Alemania, acusó a Merkel de haber fracasado en mantener el orden. En la revista Der Spiegel, Jan Reinecke, delegado hamburgués del sindicato de la policía, BDK, fue más genérico: «Los políticos tienen la total responsabilidad de los policías heridos y las destrucciones en la ciudad.»
Tiempo Argentino
Julio 9 de 2017
por Alberto López Girondo | Jul 15, 2017 | Sin categoría
La casa Windsor fue creada hace un siglo ante la crítica porque era una monarquía alemana que enfrentaba al rey Jorge V con su primo el kaiser Gullermo II.
Para irritación de un sector creciente de la sociedad, que se cuestiona la razonabilidad de mantener una dispendiosa familia que solo cumple funciones protocolares, el presupuesto para el mantenimiento de la monarquía inglesa -los Windsor- aumentó este año un 5,4 por ciento. La cifra, que actualmente suma 41,9 millones de libras, no computa el costo de las obras de refacción del palacio de Buckingham. Se ignora, además, si cubre los gastos que insumirán los festejos por el centenario de la nacionalización de una casa real de origen alemán que en la Primera Guerra Mundial tuvo que cambiar de nombre para acallar los cuestionamientos, en medio de semejante un enfrentamiento bélico de dos imperios regidos por nietos de la recordada reina Victoria: el del rey Jorge V contra el de su primo el kaíser Guillermo II. En una contienda que, además, era por los mercados económicos por los que competían el Reino Unido y Alemania.
No era la primera vez que la familia real cambiaba de nombre. La muy alemana casa de Hannover había llegado al trono inglés en 1714, cuando el primero de los Jorges, hijo del duque Ernesto Augusto de Brunswick-Luneburgo y de Sofía de Wittelsbach, ante la ausencia de herederos de Ana Estuardo, reclama sus derechos a la Corona británica como bisnieto por parte de madre del rey Jacobo I.
Es Victoria la que lleva a los Sajonia-Coburgo y Gotha, también alemanísimos, al palacio de Buckingham, cuando se casa en febrero de 1840 con su primo Francisco Alberto Augusto Carlos Emanuel. Con él tuvieron 9 hijos y 34 nietos, todos “enganchados” luego en matrimonios reales con alguna monarquía del continente, al punto que a Victoria se la pudo llamar “La Abuela de Europa”, sin que sonara osado.
El primogénito, Eduardo VII, fue el primer rey de la Casa Sajonia- Coburgo y Gotha, y gobernó desde la muerte de Victoria, en 1901, hasta la suya propia, en 1910, que es cuando llega al trono Jorge V. Y los suyos, como suele ocurrir con todos, no fueron tiempos fáciles.
Con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, el 28 de julio de 1914, comenzaría la Gran Guerra, una conflagración en la que pugnaban en diferentes bandos tres primos, descendientes todos ellos de manera más o menos directa de Victoria: a los ya mencionados Guillermo II y Jorge V se debe agregar a Nicolás II de Rusia.
Para julio de 1917 la guerra ya había consumido buena parte de los más de 10 millones de vidas que quedarían en los campos de batalla de todo el continente y había dejado ya a cerca de 15 millones de heridos y mutilados que terminarían haciendo colapsar todos los centros sanitarios. Por otro lado, se complicaba el escenario ruso luego de la revolución de febrero, que un mes más tarde había forzado la abdicación de los Romanov a toda aspiración monárquica. En octubre los bolcheviques tomarían el poder por completo.
La situación política para Jorge V no era entonces precisamente floreciente: a las consecuencias de una guerra de las más sanguinarias que se recuerde, se sumaba una sociedad que se preguntaba cómo podía ser que sus hijos fueran a combatir en defensa de una casa real alemana. Cuando, además, para los medios Guillermo II era, como resulta obvio decir, la encarnación del diablo en esta tierra.
Esos detalles no menores impidieron que en junio, por ejemplo, Jorge V tuviera que rechazar el pedido de asilo de los Romanov, que temían un giro más dramático que los pusiera frente a los fusiles de los soviets, cosa que ocurriría un año más tarde en Ekaterinburg.
Pero todo terminó de decantar luego de que el 13 de junio de 1917 un ataque aéreo contra Londres llevado con catorce aeroplanos alemanes llamados «Gotha” dejara un saldo de 162 muertos y 432 heridos. Gotha, igual que el rey de la casa Sajonia-Coburgo y Gotha.
Pero había otro detalle. Si se habría de nacionalizar a la casa real británica, la cosa para entonces era qué nombre ponerle. Se barajaron apelativos autóctonos como York, Lancaster, Plantagenet, Tudor-Stuart o Fitzroy hasta que el secretario privado del rey, según cuentan los historiadores, tuvo una epifanía.
Hay un castillo, cerca de Londres, en el que la familia real gustaba pasar sus días de descansos, Windsor, bien «british» por cierto. Y esa inspiración de Arthur John Bigge resultó la ganadora en esa pequeña compulsa familiar.
A la muerte de Jorge V, en 1936, lo sucedió su hijo Eduardo VIII, quien debió elegir entre el trono y un casamiento de conveniencia y prefirió el dictado de su corazón, como lo recuerdan las crónicas sentimentales, y abdicó tras 325 días de reinado en favor de su hermano, coronado como Jorge VI, para casarse con una estadounidense divorciada, Wallis Simspon.
Jorge VI es ese rey tartamudo que se entrena con el australiano Lionel Logue para poder dar el discurso más dramático de su vida, el que anuncia el ingreso de Gran Bretaña en una nueva guerra contra Alemania, en 1939.
A este Jorge le tocó en suerte administrar la disolución del imperio que había construido su abuela un siglo antes. A su muerte, en 1952, lo sucedió su hija Isabel Alejandra Mary Windsor, quien se casa con Felipe Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y Battenberg. Este último apellido es traducido también del alemán como Mountbatten, que es el nombre con que el Príncipe de Edinburgo pasó a llamarse para no acentuar el germanismo familiar. Por las dudas. La realeza británica es desde entonces como Mountbatten-Windsor, aunque prima el nombre del castillo cercano a Londres.
La última aparición pública de Isabel II -la primera en reinar como Windsor- fue el 21 de junio, cuando leyó el tradicional “Discurso de la Reina” en la ceremonia de apertura del año legislativo.
Días aciagos para la mujer que ostenta el título de monarca de los 16 estados que conforman la Comunidad Británica de Naciones –creada por su padre para mantener algún tipo de ligazón con las antiguos territorios imperiales- , cuando el país inicia el proceso de separación de la Unión Europea. De la mano de un gobierno conservador, el de Theresa May, debilitado por el resultado de las últimas elecciones, que enfrenta otra vez a Alemania, gobernada por la durísima Angela Merkel.
Tiempo Argentino
Julio 7 de 2017
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