por Alberto López Girondo | Oct 24, 2017 | Sin categoría
En una semana, el presidente de EEUU anunció el retiro de la Unesco, humilló a los puertorriqueños, amenaza a sus socios comerciales de América del Norte, limita drásticamente beneficios del Obamacare y busca romper los acuerdos con Irán.
El anuncio de Donald Trump en relación al tratado nuclear con Irán no es mas que otra patada en el tablero del empresario que hace casi un año ganó la elección presidencial tras una sorpresiva campaña que lo depositó la Casa Blanca el 20 de enero pasado. Esta nueva muestra de su carácter pendenciero es el colofón de una semana en la que tuvo gestos humillantes contra los puertorriqueños, anunció el retiro de su país de la Unesco y anuló mediante un decreto un tramo fundamental de la Obamacare que deja sin cobertura a los más pobres de la población de Estados Unidos.
El acuerdo con Irán surgió de trabajosas negociaciones entre las cinco potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU -EE.UU., Rusia, China, Francia, Gran Bretaña- más Alemania. De allí el poco original nombre de Grupo 5+1. Fue la forma que encontraron los gobiernos de esas naciones para intentar poner freno al desarrollo nuclear iraní, entonces presidida por Mahmud Ahmadinejad,.
Ese acuerdo, firmado durante la época de Barack Obama, en 2015, seguía lineamientos calcados de otro previo que Ahmadinejad había aceptado en 2010 con los gobiernos de Recep Tayyip Erdogan, de Turquía, y Lula da Silva, de Brasil, bloqueado de inmediato por la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton a pesar de que había sido pergeñado, como insistió el ex mandatario brasileño, con anuencia de Obama.
El documento aprobado hace 18 meses, prevé la revisión del plan nuclear por inspectores de la ONU y un control externo del porcentaje de uranio enriquecido con que trabajarían las plantas iraníes, para impedir el desarrollo de una bomba atómica, e implica el levantamiento de sanciones contra el país. Pero ante las amenazas de Trump de revisar unilateralmente parte de esos acuerdos, el actual presidente iraní, Hasan Rohani, adelantó que podrían volver a enriquecer uranio a niveles considerados un límite por el planteo original. O más.
El principal opositor a este acuerdo fue Israel, que mantiene a Irán como su peor enemigo y considera un riesgo para su propia existencia que pueda alcanzar el desarrollo del ciclo completo para producir armamento nuclear.
Israel, sin embargo, según denunció en 1986 al diario británico The Sunday Times un empleado del centro de investigación de Dimona, Mordechai Vanunu, tiene un arsenal importante de armas atómicas, aunque nunca las reconoció oficialmente. Como sucede con los «filtradores» de información en EEUU, Vanunu eligió escapar de su patria, pero fue raptado por servicios del Mossad en Roma y llevado en forma clandestina a Israel, donde fue juzgado en secreto y sentenciado a 18 años de cárcel. Tiene libertad restringida desde 2004.
En esta semana Trump dio otra señal para reforzar su alianza con el gobierno derechista de Israel al comunicar el retiro de Estados Unidos de la Unesco, el organismo para la educación, la ciencia y la cultura de Naciones Unidas. Fue el día en que Tel Aviv hacía el mismo anuncio y no era para menos. Entre los argumentos de Trump figura lo que llama una actitud «antiisraelí» en la institución, desde que en 2011 fue la primera oficina de la ONU en reconocer a Palestina como estado miembro. Además, la Unesco declaró en julio pasado al casco antiguo de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, como zona protegida y en peligro, del patrimonio mundial palestino.
No es la primera vez que EEUU se va de la Unesco, Ya lo había hecho en 1984 con Ronald Reagan en el gobierno, argumentando una mala gestión presupuestaria. Esa vez regresó en 2002. Ahora, el retiro efectivo no se hará sino en 2018 por cuestiones burocráticas.
Mientras tanto, sigue la escalada de Trump contra Corea del Norte, otra potencia nuclear no admitida en el selecto club de los poseedores de artefactos de destrucción masiva y que sin embargo viene desafiando las restricciones que quiere imponer Washington, con pruebas de artefactos explosivos y el lanzamiento de misiles con posibilidad de llegar hasta territorio estadounidense.
Hace unas horas el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, intenó poner una cuota de racionalidad y señaló a la agencia AFP que una intervención militar en Corea del Norte tendría «consecuencias devastadoras». Al mismo tiempo, una delegación norcoreana, encabezada por el vicejefe del Parlamento, Ahn Dong-chun, desembarcaba en San Petersburgo para participar en la 173 Asamblea de la Unión Interparlamentaria (UIP). Allí mantendrán conversaciones con el gobierno de Vladimir Putin para encontrar salidas menos peligrosas para la humanidad como la que puede desencadenar la política de Trump.
El polémico presidente, por su parte, lanzó estos días otra provocación contra el gobierno de Puerto Rico, que había pedido ayuda por los desastres que dejó en la isla el huracán María. Desde un tuit , Trump dijo que la red eléctrica y toda la infraestructura puertorriqueña «eran un desastre antes de los huracanes» y acusó a las autoridades locales por su crisis financiera y por una «falta total de responsabilidad».
En junio pasado, el gobierno de Ricardo Roselló llamó a un referéndum para votar por la anexión a EE UU. La buena noticia para el mandatario, totalmente pro estadounidense, fue que 97% de los votantes eligieron incorporarse como estado número 51. La mala es que fueron a votar solo el 22 % de los ciudadanos habilitados. Habrá que ver qué dirían esos que votaron por el sí tras este nuevo desplante desde Washington.
Los pobress del territorio continental, por otro lado, recibieron este jueves otro cachetazo sobre el sistema de salud que luego de ingentes esfuerzos políticos logró aprobar Obama y que aparecía como el logro más importante, sino el único, de sus 8 años de gestión. Mediante la versión norteamericana del DNU, Trump quitó los subsidios que con el Obamacare eran la forma de reducir el precio de los seguros médicos para las personas de menos recursos. El argumento, en este caso, es que se trataba de un «rescate financiero» para las aseguradoras. Quizás esto fuera acierto, lo que no se anunció en cambio es si ese sector de la población tendrá alguna alternativa para tener un plan sanitario.
Desde que llegó a la Casa Blanca, Trump rompió acuerdos climáticos y los tratados comerciales del Pacifico y puso al borde de la quiebra al de comercio de América del Norte. Este jueves el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y el primer ministro canadiense Justin Trudeau, anunciaron la posibilidad de establecer acuerdos entre ambos países al margen de EEUU si Trump también patea la tablero en ese parte del continente.
Tiempo Argentino
Octubre 13 de 2017
por Alberto López Girondo | Oct 24, 2017 | Sin categoría
Clara Town es un barrio pobre en Monrovia, la capital de uno de los países más pobre del África, Liberia. Ubicado en una zona pantanosa de la isla Burshrod, tiene un club de fútbol que desde su nombre ya adelanta de qué viene la mano por esos sitios, Young Survivors of Clara Town, Jóvenes Sobrevivientes de Clara Town. Allí, descalzo, un chico criado por la abuela como manda la tradición de la etnia Kru, George Weah, hizo sus primeros goles. Hoy, ese aguerrido delantero que ganó el Balón de Oro en 1995 con la camiseta de Milán, está a un paso de ser el nuevo presidente de su país.
Weah tuvo doce hermanos y se crió entre calles llenas de basura y la mayor parte del año inundadas. La abuela, Emma Klonjlaleh, no quería que perdiera tiempo en ese deporte que, creía, mucho beneficio no le iba a dejar y lo mandó a la escuela islámica para que tuviera alguna instrucción que le permitiera ser alguien en la vida.
Pero tenía habilidad y empuje. Y a pesar de que tuvo que ganarse el pan como telefonista en la compañía nacional Libteco, no cejó en su empeño por ser el mejor entre sus pares. Centrodelantero fuerte y de buen pie, pintaba para crack cuando en 1988, a los 22 años, un caza talentos convenció al Mónaco de ficharlo por pocas monedas.
Allí estuvo cuatro años, jugo 103 partidos e hizo 47 goles, hasta que pasó al Paris Saint-Germain, donde ganó varios títulos y fama internacional. Con el equipo milanés, en 1995 obtuvo el máximo galardón europeo, siendo el primer africano y hasta ahora el único que lo consiguió. Ese año también fue elegido el Jugador Mundial de la FIFA. De Milan paso al Chelsea, al Manchester City y de vuelta en Francia, a Olympique de Marsella. Se retiró en el Al Jazira de Emiratos ärabes Unidos en 2003 y desde entonces se pudo en la cabeza que sería presidente de Liberia.
El país, mientras Weah crecía internacionalmente, se sumía en una cruenta guerra civil. De hecho, estalló justo un año después de su partida, cuando comienzan a combatir los diversos grupos armados que terminaron con la dictadura de Samuel Kanyon Doe. Un acuerdo de paz de 1995 dio paso a elecciones que en 1997 dejaron en el poder al líder de uno de los grupos guerrilleros que habían participado de la contienda, Charles Taylor. Para 2003 Taylor, que sumió a su país en un océano de sangre, fue acusado de crímenes de lesa humanidad en su intervención en la Guerra civil de Sierra Leona.
Su caso es conocido cinematográficamente por la película Diamantes de Sangre, de 2006, protagonizada por Leonardo DiCaprio, donde se cuenta la oscura trama del intercambio de diamantes para la compra de armamento que se utilizaría en la guerra.
En agosto de 2010 el Tribunal especial para Sierra Leona abrió juicio contra el ex presidente liberiano, quien fue condenado en 2012 a 50 años de cárcel. Entre los testigos en el proceso tuvo que asistir la modelo Naomi Campbell, quien había recibido como regalo de Taylor, algunas de esas piedras preciosas
Weah se había presentado como candidato presidencial en 2005, al fin de la segunda guerra civil liberiana. En la primera vuelta obtuvo más del 28 % de los votos con el partido Congreso para el Cambio Democrático (CDC). La rival para la segunda ronda fue Ellen Johnson Sirleaf, candidata del Partido de la Unidad (UP) y egresada de la Universidad de Harvard. La mujer logró convencer al electorado de que Weah no tenía preparación como para hacerse cargo del poder en ese momento delicado de la nación y del 19,8% inicial trepó al 58,4% en el balotaje. El ex futbolista denunció fraude y no reconoció el resultado sino varias semanas más tarde. Sirleaf recibió en 2011 el premio Nobel de la Paz.
Weah, a su vez, que fue designado Embajador de Buena Voluntad de UNICEF en 1997, fue elaborando un plan de gobierno y preparándose para reemplazar a la primer mujer en gobernar en elecciones libres ese país que tiene una historia muy particular.
En 1822 la Sociedad Estadounidense de Colonización buscó para dar una solución no bélica al «problema» de los esclavos libertos. Y buscó un territorio en África donde enviar a la población negra como si fuera una tierra prometida. El sitio elegido fue la actual Liberia, que de esa intención recibió el nombre. El presidente de EEUU era James Monroe, por eso la capital es Monrovia. Monroe fue el mismo que acuñó la frase «América era para los americanos», donde mostraba en ese 1823 sus aspiraciones imperiales.
Weah disputa la primera magistratura con al promesa de construir un sistema de educación gratuito desde la guardería harta la universidad. Pero aún debe esperar. En total son 20 candidatos y si bien las encuestas lo daban primero, habrá que ver si supera el 50% necesario para no ir a segunda vuelta. Los resultados se conocerán el 25 de octubre.
Tiempo Argentino
Octubre 12 de 2017
por Alberto López Girondo | Oct 24, 2017 | Sin categoría
Daniel Ellsberg presentó un libro sobre la política nuclear de EEUU. En 1971 mostró los Papeles del Pentágono y en los próximos meses Steven Spielberg estrena un filme sobre el caso.
El primer gran “filtrador” de información secreta de Estados Unidos, Daniel Ellsberg, alerta sobre el riesgo para la humanidad que representa el poder nuclear de Estados Unidos en manos de Donald Trump.
Ellsberg es un activista por la paz de 86 años que saltó a la fama por haber revelado en 1971, cuando trabajaba para el gobierno, la friolera de 7000 documentos del Pentágono sobre las mentiras que habían llevado a la guerra de Vietnam y la imposibilidad de que Estados Unidos pudiera ganar esa contienda.
El caso fue paradigmático y este ex analista de la Rand Corporation sigue siendo hoy un punto de referencia para Chelsea Mannig y Edward Snowden, los casos más conocidos de estos últimos años. Ahora, Ellsberg acaba de publicar “The Doomsday Machine: Confessions of a Nuclear War Planner” (La Máquina del día del Juicio Final. Confesiones de un planificador nuclear) y espera que Steven Spielberg entrene en unos meses The Post.
El filme cuenta los avatares de la prensa con el gobierno de Richard Nixon y como aquella filtración terminó con un fallo de la Corte Suprema que levantó la prohibición de las autoridades para su publicación. Los papeles principales están cubiertos por Tom Hanks y Meryl Streep como los editores del Washington Post de la época.
No sería la primera película sobre el caso que levantó tanta polvareda en Estados Unidos en esos años de pacifismo en las calles, muy poco antes de que estallara el escándalo de Watergate. En 2003, Rod Holcomb dirigió Pentagon Papers, con James Spader haciendo de Ellsberg, y Claire Forlani como la que sería su esposa, Patricia, en los roles principales.
Patriotismo y ética
Ellsberg era un ex marine egresado de Harvard que había ingresado a trabajar en la Corporación Rand y se especializó en energía nuclear en trabajos para la contratista de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Como parte de su tarea en el Pentágono, fue asistente del secretario de Defensa Robert McNamara y tuvo a su cargo un estudio de inteligencia para determinar por qué razones las tropas estadounidenses se habían paralizado en Vietnam y cuáles eran las posibilidades de ganar la guerra.
Se había recibido en Economía con galardones mediante una tesis relacionada con la teoría de la decisión que llevo al descubrimiento de la llamada Paradoja de Ellsberg, que explica que cuando una persona debe escoger entre dos opciones, la mayoría se inclina por la probabilidad más conocida. No necesariamente la mejor.
Hasta ese momento en el Extremo Oriente las decisiones habían estado en manos de militares, el ministro del demócrata Lyndon Johson quería probar con alguien “de otro palo”; con una mirada diferente sobre la problemática.
Fue así que Ellsberg viajó a Vietman y se puso nuevamente uniforme de combate, para ver in situ y desde su patriotismo naïf, lo que estaba ocurriendo en aquel alejado rincón del mundo por donde se escabullían ingentes recursos humanos y económicos del país y cómo revertir la situación.
Su informe reflejó un hecho que la dirigencia no quería asumir: que la guerra no se podía ganar y para peor, que había sido iniciada a base de mentiras, lo que chocaba con el sistema moral de Ellsberg.
Pero nadie en el gobierno –ya estaba Nixon en el poder- ni en el Congreso quería hacerse cargo de enfrentar la dura realidad por temor a las consecuencias políticas.
Solo cuando vio el discurso de Randy Kehler, un joven que estaba a punto de ser detenido por su militancia antiVietnam, entendió el atribulado analista que debía dar un salto y revelar a la ciudadanía lo que había descubierto, aunque eso enlodara a varias administraciones desde 1945 en adelante.
Así fue que comenzó a hacer copias de 7000 páginas de su informe, elaborado con documentación sensible a la que había tenido acceso exclusivo, y lo llevó a periodistas del The New York Times y el Washington Post.
Libertad de prensa
Los primeros documentos se publicaron en el NYTimes el 13 de junio de 1971. El gobierno de Nixon presentó una demanda para evitar que siguieran publicando y ordenó espiar al “whistleblower” (soplón en términos mafiosos) para buscarle alguna rendija por donde apresarlo o denigrarlo.
Así, llegaron a robar los archivos del psicólogo de Ellberg. Fueron los mismos “plomeros” que luego ingresarían al edificio Watergate de Washington donde se reunía la cúpula de los demócratas antes del a elección de 1972.
El ya decidido pacifista fue detenido y acusado de traición a la patria. Durante el juicio se supo que el FBI y el gobierno de Nixon intentaron desde incriminarlo en el consumo de drogas o contaminarle la comida con LSD antes de un discurso para hacerlo aparecer como un drogón irreversible. Por razones como esas, finalmente fue absuelto en mayo de 1973
Luego de varias décadas como activista y militante de los derechos civiles y ciudadanos, Ellsberg fue un faro para otros “filtradores”, como el soldado Bradley Manning, quien en 2010 entregó miles de documentos y un video comprometedor sobre las tropelías de las tropas de EE UU en Irak. También Manning terminó preso y ya convertida en Chelsea Manning fue indultada por Barack Obama, el mismo presidente que la había hecho detener, antes de entregar su cargo a Trump, en enero pasado.
El otro gran «revelador» fue el también analista, aunque informático, Edward Snowden, quien mostró como la agencia NSA espía a todo el mundo y en todo el mundo desde los sistemas de redes asentados en servidores estadounidenses.
Snowden, al tanto de las consecuencias de sus actos en defensa del derecho a la intimidad, mostró esos documentos ultrasecretos a periodistas del británico The Guardian desde una habitación de un hotel en Hong Kong y pidió refugio en Rusia para no terminar igual, o peor.
En cuanto a la última publicación de Ellsberg, acaba de presentar en Estados Unidos un libro donde desde el título ironiza sobre una película satírica protagonizada por Peters Selles en los 60.
Allí, en The Doomsday Machine recuerda que en aquellos aciagos años de su juventud tenía mucha más información para sacar a la luz, pero que prefirió lo más urgente que era lo relacionado con Vietnam. Pero dejó en el tintero la política nuclear que siguieron los diferentes gobiernos desde el que ordenó lanzar las bombas sobre Nagasaki e Hiroshima, Harry Truman.
Cuenta detalles del famoso incidente entre el líder soviético Nikita Kruschov y el presidente John Kennedy en torno a los misiles desplegados en Cuba que pudo llevar el holocausto nuclear en 1962.
Y señala que cualquier mandatario está a cuatro minutos de desatar la más terrible de las guerras con sólo seguir la máxima que sigue imperando en Washington, “atacar primero aunque no hayamos sido atacados”.
Las amenazas de Trump contra Corea del Norte y en general el tono desafiante del empresario devenido en presidente de Estados Unidos desde el 20 de enero de 2017 y su promesa de incrementar el poderío de las Fuerzas Armadas despertaron la necesidad de mostrar la otra parte de los Papeles del Pentágono que habían permanecido dormidos por 46 años.
Tiempo Argentino
Octubre 11 de 2017
por Alberto López Girondo | Oct 24, 2017 | Sin categoría
La periodista Sharon Waxman celebra la publicación del escándalo con el cofundador de Weinstein Company, pero cuenta las presiones del gran anunciante hace 13 años. Actores y actrices que dicen que no vieron nada.
El productor de Hollywood Harvey Weinstein fue despedido el domingo pasado del estudio cinematográfico que él mismo había fundado, la Weinstein Company, luego de un artículo del diario The New York Times donde se revela que se aprovechó durante décadas de su poder en Hollywood para acosar sexualmente a mujeres.
La noticia escandalizó a la Meca del cine mundial ya que Weinstein tiene una aquilatada carrera y es uno de los protagonistas principales de la industria del cine, con éxitos de taquilla como El discurso del rey, Django sin cadenas o Big Eyes con directores como Quentin Tarantino o Tim Burton, sin ir más lejos.
La empresa fue fundada con su hermano Robert en 2005 luego de haber vendido Miramax (creada en 1979 en honor a sus padres, Miriam y Maximilian) a la Disney.
Si no fuera por Sharon Waxman, el caso hubiera servido para ensalzar aún más a un medio como el NYTimes, que a lo largo de su historia se presentó siempre como firme defensor de la libertad de prensa y ya en 1964 llevó a la Corte Suprema un caso que sentó jurisprudencia sobre la doctrina de la real malicia. Y que en 1971 defendió la publicación de los Pentagon Papers, una filtración que desnudó el oscuro interés de las autoridades estadounidenses en la guerra de Vietnam.
Pero esta mujer publicó en su propio sitio, The Wrap (https://www.thewrap.com) que en 2004, siendo aún una recién llegada a la redacción del NYTimes, se enteró de las “inconductas” de Weinstein y recibió “luz verde” de la jefatura de redacción de entonces para investigar el caso.
Fue así que viajó a Roma y entrevistó a un hombre clave en la filial italiana de Miramax, ya en manos de Disney pero donde todavía Weinstein tenía un cargo directivo.
Este personaje no sabía mucho de cine pero era el “proveedor” de mujeres para el desaforado productor. En esa ocasión, Waxman logró entrevistar a un par de mujeres y una de ellas le confesó que había recibido una fuerte suma para callar el ataque sexual de Weisntein.
Pero cuando la periodista volvió a la redacción, se enteró de que el caso iba a ser reducido a una simple notita en la sección cultura con muchos “habría” y “sería” en relación al despido del italiano y no de las actitudes maliciosas del empresario.
Luego se enteró de que Weinstein, un gran anunciante como se puede uno imaginar, presionó directamente a las autoridades del diario y que incluso fueron a hablar en su favor los actores Matt Damon y Russel Crowe.
¿Qué pasó ahora para que el NYTimes le bajara el pulgar a Weinstein? Waxman no lo sabe, pero si muestra su indignación por las alabanzas que ahora recibió el periódico, uno de los que más se enfrenta en este momento con el presidente Donald Trump.
En cuanto al acalorado productor, cuando el diario publicó la primera información, intentó negar los cargos, luego pidió disculpas y la firma, previendo que el escándalo terminaría envolviendo a todos en el mismo lodo, lo despidió. Él ahora promete someterse a un tratamiento para sosegarse.
Para los actores la situación también se volvió complicada. Así, Meryl Streep declaró a Huffington Post que no todo el mundo sabía de las tropelías de Weinstein. Un cable de la agencia AFP enumera disculpas y sorpresas de otras famosas de Hollywood.
“La británica Judi Dench, otra ganadora del Oscar (como Streep), que atribuyó gran parte de su éxito a Weinstein, también dijo no saber nada y se declaró horrorizada –dice la agencia- (Mientras que) la actriz Glenn Close sostuvo que sentía ´ira y tristeza´, después de escuchar ´durante años rumores vagos de conducta inapropiada´ de Weinstein”.
La defensa del diario en relación con Waxman fue a través de un comunicado donde señala que «la redacción del Times tiene un largo historial de exponer acusaciones de corrupción y abuso de personas poderosas e instituciones. Nuestra redacción fue la primera en publicar una investigación meticulosa del señor Weinstein que revela numerosas acusaciones por acoso sexual».
Y agrega que «nuestra ex colega Sharon Waxman escribió una historia que fue publicada en el Times en 2004. Nadie actualmente en el Times tiene conocimiento de que haya habido una decisión editorial en aquel artículo. Pero en general, la única razón para que una historia o información específica se detenga es que no cumpla con los estándares para su publicación».
Tiempo Argentino
Octubre 10 de 2017
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