por Alberto López Girondo | Mar 29, 2018 | Sin categoría
Mientras las fuerzas armadas de Bashar al Assad consiguen reforzar sus posiciones y están a punto de expulsar a los rebeldes yihadistas en Guta, en los alrededores de Damasco, el norte del país sigue envuelto en llamas y la ofensiva de las tropas turcas era arrolladora contra posiciones kurdas en Manbij. ¨En un principio el gobierno sirio parecía haber dejado las manos libres a Turquía¨relata Sebastián Salgado, corresponsal de Hispan TV a Tiempo- pero ahora le resulta preocupante que todo el norte lo tiene invadido y no sabe cómo se desarrollarán los acontecimientos en el futuro-.
Es decir, no sabe de qué modo se irían los efectivos que Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco, ordenó desplegar en el norte de Siria para combatir a los milicianos de las Unidades de Protección Popular (YPG), la agrupación nacionalista a la que Ankara califica como ¨banda terrorista¨.
Los kurdos, la comunidad nacional más grande del mundo sin estado propio -son unos 40 millones de personas esparcidas en una región que va del norte de Irán, Irak y Siria y el sur de Turquía- reciben apoyo de Estados Unidos. De hecho, en Irak lograron una mayor autonomía gracias a su apoyo a la invasión de 2001 que derrotó a su gran enemigo, Saddam Hussein.
En toda esa región se fueron extendiendo en forma acelerada desde 2011 los grupos islámicos fundamentalistas de corte medieval, como Daesh o Estado Islámico y Al Nusra. En muy poco tempo y con apoyo evidente aunque no comprobable de Occidente (La UE y Estados Unidos durante la administración Barack Obama-Hillary Clinton) y de Arabia Saudita, Catar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, esos grupos llegaron a controlar una extensión de territorio similar al de Italia, unos 300 mil kilómetros cuadrados, hacia 2015.
Pero curiosamente, desde el cambio de gobierno en Estados Unidos, y mediante el apoyo de soldados y armamento ruso, Al Assad fue desplazándolos a partir del levantamiento de 2011, en lo que fue la llamada Primavera Árabe, que se extendió desde el norte de África para finalizar su camino en Damasco.
Paralelamente, Donald Trump fue dejando de lado la estrategia de los demócratas y repentinamente también se fue alejando del apoyo irrestricto a Bagdad, con lo que los chiitas iraquíes fueron tomando territorios de EI. Así, en diciembre el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, anunció que habían sido expulsados totalmente. La agonía de los fundamentalistas es cada día más clara.
Pero Al.Abadi también da pelea a los kurdos, que se planteaban no solo extenderse por fuera de las gobernaciones de Duhok, Erbil, Halabja y Sulaymaniya, sino en avanzar hacia la creación de un estado propio.
Conviene recordar acá que en setiembre pasado, hubo un referéndum convocado por el presidente regional, Masud Barzani, que aprobó la independencia, pero la votación no fue reconocida por ninguno de los países circundantes ni por las potencias implicadas en la disputa.
En cuando a Estados Unidos, la política de Trump por momentos da la impresión de ser ambigua y por momentos recurre a violentas presiones para torcer el rumbo de los acontecimientos. Es así que su laxitud inicial permitió que Irak, Siria y Turquía asestaran duros golpes a los yihadistas, que fueron replegándose a distritos más amigables.
Guta, una región lindera con Damasco, era el último territorio importante en manos de EI y de Al Nusra luego de haber sido expulsados de Alepo, a fines de 2016. ¨Hubo una especie de acuerdo tácito entre Al Assad y Erdogan, por el cual los turcos entraron en Afrin, al norte de Siria, para combatir a los kurdos, y las quejas de Damasco fueron más bien retóricas¨, señala Salgado.
Un análisis muy somero indicaría que luchar contra dos frentes al mismo tiempo sería una complicación para Damasco. Y si los kurdos iban recuperando territorios que tenían los yihadistas y avanzaba la posibilidad de que forzaran la independencia, tanto turcos como sirios, iraquíes e iraníes tenían mucho que perder.
Es esta ¨ensalada¨ el apoyo estadounidense a los kurdos, más que como una alianza por la constitución de un estado para ese pueblo milenario, debía pensarse en una estrategia para generar caos y del caos sacar ventaja para la maltrecha posición de Washington en esa región de mundo.
Es así que Erdogan, aliado de Occidente porque su nación forma parte de la OTAN, tuvo acercamientos con Vladimir Putin y no tiene inconvenientes en cruzar la frontera para atacar a los kurdos en Siria.
Y Trump, cada día más enfrascado en sus luchas internas y cediendo espacio ante la CIA y el Pentágono, tampoco se hace drama porque EEUU apoye a los kurdos mientras le palmea los hombros al hombre fuerte de Turquía. Que todavía no terminó de digerir el intento de golpe de Estado de julio de 2016, cuando todavía estaba Obama en el Salón Oval.
En el campo de batalla, en tanto, a ada momento se está a punto de un enfrentamiento entre aliados. «Todos los días (los turcos) amenazan con venir a Manjib, no sabemos cuándo deberemos huir y partir», dijo Alí al Sataf, un residente de esa localidad a Deli Souleiman, periodista de la agencia AFP. Y añade: «Nos tranquiliza cuando vemos aquí a los estadounidenses, nos decimos que no habrá bombardeos aéreos».
Mientras tanto, la ofensiva turca comienza a preocupar en Damasco, acota Salgado, que es argentino y está haciendo una cobertura para el canal iraní. De hecho, Erdogan se enorgulleció en estos días de haber tomado totalmente la ciudad de Afrin, que pertenece a la región siria de Alepo, aunque estaba en manos kurdas.
Erdogan comparó a esta ofensiva con esa batalla en la que tropas otomanas contra tropas francobritánicas que intentaban avanzar hacia Estambul, en la Primera Guerra Mundial. «Ayer dimos una lección en Galípoli a quienes querían aplastarnos, hoy haremos lo mismo a quienes intentan establecer un estado terrorista a lo largo de nuestras fronteras para atentar contra nuestra estabilidad y nuestro futuro», destacó. El héroe de esa batalla, Mustafá Kemal, sería luego fundador de la República de Turquía, en 1923, sobre las cenizas del imperio otomano. Y por tanto recibiría el apelativo de Ataturk, «Padre del pueblo turco».
Por esos antecedentes, hay preocupación en los europeos, que el lunes mantuvieron una reunión con Erdogan en Bulgaria para encauzar no solo el tema de los kurdos sino también la cuestión de Chipre, la isla en disputa entre comunidades turcas y griegas desde los años 70 del siglo pasado.
Antes de sumarse al encuentro con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker y el titular del Consejo Europeo, Donald Tsuk, Erdogan insisitó en que entrar en la UE seguía siendo un «objetivo estratégico» para Turquía. Pero ese proceso se demora por décadas y son muy pocos tanto en el gobierno turco como en cualquier fuerza de la oposición que crea en un ingreso en un plazo previsible.
Tiempo Argentino, 29 de Marzo de 2018
por Alberto López Girondo | Mar 24, 2018 | Sin categoría
Sebastián Salgado es corresponsal de Hispan TV en Buenos Aires y está haciendo una cobertura para el canal en Medio Oriente. Era una buena ocasión para pedirle un artículo sobre lo que ocurre en Guta, el distrito pegado a Damasco, el último enclave en poder de grupos terroristas opositores al gobierno de Bashar al Assad. Pero no había modo. ¨Hay cortes de electricidad, internet y agua constantes y además, suenan explosiones a cada rato. No es posible concentrarse. Lo mejor es intentar hablar por whatsapp y ver si tenemos suerte¨, propuso. Y en ese clima, Salgado le puso contexto a estos días cruciales para la suerte de Siria, envuelta en una guerra civil desde hace justo siete años.
Porque el gobierno y parte de los insurgentes llegaron a un acuerdo para evacuar la ciudad sitiada hacia Idlib, una provincia ubicada al norte. Por ese ¨corredor humanitario¨ ya salieron cerca de 80 mil personas. El comunicado de Ahrar a-Sham, un grupo con apoyo de Turquía y Arabia Saudita confirma que quienes abandonen Guta cuentan con garantías de las autoridades sirias para alejarse de ese infierno en que se convirtió la región desde que Al Assad lanzó una ofensiva final contra las organizaciones islámicas radicales que controlan la zona.
¨Guta está a poca distancia del centro de Damasco, como Avellaneda con Buenos Aires -explica Salgado- y muchos se preguntan cómo es que si las fuerzas estatales consiguieron recuperar Alepo, no hayan podido con este distrito¨. La respuesta, para el corresponsal del canal iraní, tiene su miga.
Guta, recuerda, es un suburbio tradicionalmente dedicado a la agricultura y proveedor de verduras y frutas para la capital siria. Hay dos organizaciones de fuerte inserción, el Frente Al Nusra y Estado Islámico o ISIS, grupos sunnitas radicalizados que,»por alguna razón, religiosa o solo cultural, tienen valores que comparte gran parte de la población de Guta».
El gobierno, de mayoría chiita de orientación alawita y moderados, no quiso un ataque definitivo antes para no agravar las diferencias con los residentes. Una característica de los Al Assad, que gobiernan en Siria desde 1971, primero con Hafez y desde 2000 con su hijo, Bashar, es que impulsaron la enseñanza laica y gratuita al punto de que Siria fue la nación con menos analfabetismo del mundo árabe.
El rol de la mujer en el universo alawita es comparable al que ocuparía en un país occidental. No sucede lo mismo con las ramas wahabitas y salafitas, ultraortodoxas y partidarias de que una mujer ni siquiera pise una escuela, por decirlo así. Esta es la base ideológica de los grupos terroristas.
Pero Damasco fue recuperando territorio, con ayuda de tropas y armamento ruso principalmente, mientras que los rebeldes tienen pertrechos «provistos por países occidentales», aclara el periodista. Las fuerzas estatales comenzaron una ofensiva que, para los medios hegemónicos, tuvo ribetes de genocidio contra la población. «Hubo muertos civiles, es cierto -relata Salgado- pero de ninguna manera hubo ataques con gases como dicen algunos gobiernos.»
Sucede que siete años son mucho tiempo para cualquier conflicto y el apoyo popular a los yihadistas fue aminorando. Un poco porque no tenían mucho que ofrecer en ese contexto bélico y otro porque la ciudad está sitiada y las penurias son constantes. «Hay ataques con morteros desde Guta a Damasco que el gobierno repele con igual potencia e intensidad. Eso causó mucho daño en ambos lados. La mitad de la capital siria está prácticamente destruida. Los cortes de agua y electricidad son constantes. Ahora mismo hay estruendos (se los escucha claramente). El día que llegué pensé que eran truenos y me extrañó que se avecinara una tormenta porque estaba totalmente despejado. Después me dijeron: son bombas».
A fines de febrero las autoridades sirias y rusas abrieron un corredor humanitario y garantizaron que quienes quisieran irse de Guta no serían atacados. Fue algo más que eso -añade el corresponsal- fue como una amnistía porque pueden irse incluso los rebeldes. Yo he visto salir a muchas personas y dicen que lo ven como una salvación. ‘Ya no podíamos vivir así’, me contaban. Estos últimos días salieron cerca de 20 micros repletos hacia Idlib. «Había hombres, mujeres y chicos. Si eran combatientes, estaban con toda la familia», acota Salgado.
Al Assad contaba en horas el plazo para la recuperación total de Guta. Pero con eso no se terminará la guerra. Una cuestión es que deberá enfocarse en el sector kurdo de Siria, que recibe apoyo de EE UU, ahora invadido por efectivos turcos. La otra es que «muchos se preguntan -concluye Salgado- qué pediran los rusos a cambio de su apoyo».
Tiempo Argentino, 24 de Marzo de 2018
por Alberto López Girondo | Mar 24, 2018 | Sin categoría
La renuncia de Pedro Pablo Kuczynski deja a la Cumbre de las Américas en un limbo. Y a los mandatarios de la derecha latinoamericana en el problema de decidir cómo harán para presentarse en Lima a un encuentro en que iban a cuestionar duramente al gobierno venezolano con el telón de fondo del escándalo político que estalló en Perú. El propio PPK nunca cesó de lamentarse de haber hecho acuerdos con el fujimorismo en diciembre para salvar el pellejo a cambio de indultar a Alberto Fujimori. Ahora, ¿víctima? de rencillas familiares debió dejar el cargo y lo peor del caso es que el expresidente ya no volverá a prisión para cumplir su condena por delitos de lesa humanidad. «El Chino», como se lo conocía, finalmente se salió con la suya y más allá de las diferencias que muestran sus hijos entre ellos, Keiko y ese sector político son los árbitros de una situación más parecida a una comedia que a una disputa política.
En diciembre, PPK quedó a las puertas de la destitución luego de que la brasileña Odebrecht reconociera haber pagado casi 800 mil dólares a la firma Westfield Capital, de la que el presidente era consultor. Si bien el caso era anterior a su paso a la política para presentarse como candidato, el problema es que PPK no lo había declarado e incluso cuando se supo oficialmente, intentó negarlo.
Cuando el caso comenzó a crecer, el fujimorismo, con mayoría parlamentaria, vio la ocasión de limarle el poder a Kuszynski, un empresario con marcado acento extranjero hijo de un médico alemán que escapó del nazismo y de una tía del cineasta francés Jean-Luc Godard, o sea que es primo del director de Sin aliento. Nacido en Lima, PPKtuvo una educación de alcurnia en Oxford y Princeton. Se ve que el cine le va, porque está casado con Nancy Lange, prima de Jessica Lange. Cuando él mismo se sintió «sin aliento», el mandatario se reunió con Kenji Fujimori, el hijo menor del expresidente.
El joven de 37 años le garantizó apoyo a cambio de indultar a su padre, condenado a 25 años de prisión por matanzas cometidas durante su gestión por tropas estatales del denominado Grupo Colina. Pero los cuatro hijos del presidente también aparecieron en otro juicio por apropiación de fondos públicos. Es que las carreras universitarias en Estados Unidos habían sido solventadas por dinero proveniente del presupuesto estatal.
El 22 de diciembre, el Congreso convocado para tratar la destitución de PPK por el caso Odebrecht terminó por darle una segunda oportunidad, ya que los «destituyentes» necesitaban 87 votos para echarlo y sólo sumaron 79. La argucia de las abstenciones de disidentes del partido Fuerza Popular fue un guiño que PPK interpretó al dedillo y el día de Navidad le dio un «indulto humanitario» a Fujimori, que padece de cáncer.
Pero Keiko, la hija mayor y candidata a la presidencia contra PPK perdió por apenas 41.057 votos en balotaje- no se habría quedado conforme con ese arreglo, a pesar de que su padre salió de la prisión. Así fue como lograron una cámara oculta donde se ve a Kenji preguntándole a un congresista «¿qué es lo que tú quieres: ¿obras para tu región, desarrollo, progreso?». La revelación de la compra de apoyo legislativo pudo ahora lo que antes no había podido el caso Odebrecht y PPK renunció un día antes de que su caso volviera al Congreso.
Lo sucederá Martín Vizcarra, primer vicepresidente y hasta ahora embajador en Canadá. Este ingeniero y expresidente regional de Moquegua fue ministro de Transporte de PPK desde el 28 de julio de 2016, cuando asumió el nuevo gobierno, hasta mayo de 2017, cuando debió dejar el cargo en medio de denuncias por una obra en el aeropuerto de Chinchero. En octubre recibió el placet para ser embajador en Canadá. En diciembre volvió apurado ante la posibilidad de que PPK fuera destituido. Ahora se le dio. «
La venganza de Venezuela
El gobierno argentino evaluaba con el de Colombia los pasos a seguir ante la crisis política en Perú. Pensada como la oportunidad para arremeter contra las autoridades venezolanas ante este nuevo proceso eleccionario propuesto por Nicolás Maduro, la Cumbre de las Américas era al foro ideal para hablar de la supuesta falta de democracia en el país bolivariano y desprestigiar la convocatoria a comicios, pospuesta hasta mayo por las autoridades.
El llamado Grupo de Lima, creado con el objetivo de cambiar el régimen de gobierno en Venezuela, integrado por Argentina, Brasil, Colombia, Perú y México, entre otros, había declarado a Maduro «persona no grata» en la Cumbre del 13 y 14 de abril próximos. Pedro Pablo Kuczynski, incluso, dijo que no sería bienvenido.
Maduro respondió que de todas maneras iría. Ahora, replicó que «a PPK se le quemaron las manos. Nos venía a hablar de ética y moral a nosotros. Y le estalló en la cara la pudrición de la corrupción «, dijo. Y en tono de burla, recordó que debido a este escándalo, el que no va a la Cumbre es el peruano.
Tiempo Argentino, 24 de Marzo de 2018
por Alberto López Girondo | Mar 21, 2018 | Sin categoría
Por segundo día consecutivo el expresidente francés Nicolas Sarkozy tuvo que declarar en la Oficina Central de Lucha contra la Corrupción y las Infracciones Financieras y Fiscales (OCLCIFF) de Nanterre, en las afueras de París por la presunta financiación ilegal de su campaña de 2007. No se sabe lo que declaró y como justificó los aportes de aquella vez sino también qué tiene para decir sobre las acusaciones de dos empresarios que aseguran haber sido intermediarios en el traslado de maletas con unos 50 millones de euros provenientes Muammar Khadafi. El líder libio solventaba así el triunfo del hombre que apenas cuatro años más tarde lo traicionaría para encabezar la invasión a su país, al cabo de la cual terminó ejecutado por un puñado de opositores en octubre de 2011. Lo que ocurra con Sarkozy puede ser un antecedente para otros dirigentes europeos que en su momento hicieron negocios con el gobierno de Khadafi, del que hablaron maravillas, y giraron en redondo cuando se inició aquello que pomposamente se llamó ¨primavera árabe¨ sin inmutarse. Entre ellos figuran desde los británicos Tony Blair, hasta los españoles José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, aunque el más representativo tal vez sea el italiano Silvio Berlusconi. En Argentina, el que aparece comprometido sería el actual senador riojano Carlos Menem, según su «recaudador» de 1989.
Khadafi gobernó en Libia desde 1969, cuando se puso al frente de una asonada militar que destituyó al rey Idris. Seguidor de los movimientos nacionalistas árabes laicos de la época, promovió las luchas independentistas y antiimperialistas en muchos rincones del mundo. Fue acusado de financiar ataques terroristas y fue un objetivo para varios gobiernos estadounidense, entre ellos especialmente Ronald Reagan, quien ordenó un bombardeo en 1986 a la capital libia en el que murió Hana, la hija del mandatario.
Khadafi resultó implicado en el atentado a un avión de la desaparecida empresa Pan Am que iba de Londres a Nueva York y estalló en el aire el 21 de diciembre de 1988 sobre la localidad escocesa de Lockerbie, causando la muerte de 270 personas. Tras fuertes sanciones de la ONU, Khadafi entregó a los dos acusados libios once años más tarde y ofreció una compensación de 10 millones de dólares por cada víctima. En 2003, finalmente, reconoció su responsabilidad en el ataque.
Desde entonces reformuló sus relaciones con los países europeos e incluso con Estados Unidos, ya que fue importante su acercamiento con el presidente George W. Bush, que le pidió su respaldo en la lucha contra Al Qaeda.
En este contexto, Khadafi trabó excelentes relaciones con el mandatario español José María Aznar, quien dejó el cargo en 2004. El gobernante del PP definió al libio como ¨extravagante y raro¨, pero lo calificó de amigo. Y mantuvo varios encuentros tanto en España como en Libia. Vuelto a la actividad civil, conservó esa amistad con el ánimo de hacer negocios. En primer lugar, por comisiones en la asesoría a empresas hispanas que querían cruzar el Mediterráneo para expandirse. Una de ellas era una constructora que se había adjudicado cuatro plantas desalinizadoras por casi mil millones de euros. Cuando comenzaron los ataques de la OTAN promovidos por Sarkozy y Barack Obama, Aznar fue uno de los pocos que trató de evitar la intervención militar. Se entiende: con la caída de Khadafi el contrato quedó en la nada.
Otro que nunca deglutió eso de combatir al coronel libio fue Silvio Berlusconi. En su caso había ido tan lejos en las relaciones entre países como para firmar un Tratado de Amistad, Asociación y Cooperación ratificado por el parlamento en febrero de 2009. Mediante este acuerdo, Libia llegó a tener el 7,5% de las acciones del mayor banco italiano, el Unicredit, el1 % de la petrolera ENI y el 2% de Fiat Auto y de la estatal Finmeccanica, fabricante de armamentos. También instituciones libias tuvieron acciones en la Juventus y la Triestina Calcio. Italia, por su parte, llegó a comerciar por 40 mil millones de euros anuales.
Un año antes de que Italia aceptara sumarse a la operación conjunta contra Khadafi, Berlusconi besó la mano del líder libio en un gesto muy elocuente del tipo de relación que pretendía. Según la información publicada entonces, Berlusconi y Khadafi eran socios en Quinta Communications, una productora y distribuidora fundada por el tunecino Tarak ben Ammar.
En Gran Bretaña, Tony Blair, el premier laborista, había logrado tanta confianza en Tripoli como para que Khadafi lo nombrara al finalizar su mandato como asesor en la Lybian Investment Authority, la institución que manejaba los fondos públicos del rico país petrolero. Eso hizo olvidar el ataque en Lockerbie y convirtió a Blair en un ¨gran amigo¨, según declaró en 2010 Saif Khadafi, el hijo del gobernante árabe.
Pero Sarkozy no fue el primer francés en ver las posibilidades de hacer negocios con los libios. Ni bien levantaron las sanciones contra Trípoli, el primer presidente en viajar fue Jacques Chirac, en 2004. Se le habían adelantado Blair, Berlusconi, Aznar y hasta el entonces canciller alemán, Gerhard Schöder.
Chirac viajó con empresarios galos del área del petróleo y la construcción. Fue en ese momento que Sarkozy lo conoció a Khadafi. Era el ministro del Interior del gobierno conservador y luego alcanzó fama internacional cuando como jefe de las fuerzas de seguridad y ante el levantamiento de jóvenes de la comunidad musulmana de los barrios pobres de Paris, (¨banlieues¨) por el asesinato a manos policiales de dos adolescentes, no tuvo mejor idea que catalogar a las víctimas de ¨escoria¨.
Por estas tierras, según el recaudador de la campaña de Menem para la presidencia de 1989, Mario Rotundo, Khadafi había hecho aportes sustanciales para que el riojano llegara a la Casa Rosada. En julio de 1995, Al Saadi Khadafi, el tercer hijo del líder libio, había venido de visita a Buenos Aires en medio de las presiones internacionales por el caso Lockerbie contra Tripoli. Según un cable de WikiLeakes revelado por el periodista Santiago O´Donell, esa vez solo hablaron de fútbol, ya que Menem tuvo la habilidad de escabullir cualquier otra conversación. El muchacho, de 25 años, quería debutar en un equipo grande como delantero. Luego lo intentaría en Italia, con poco éxito.
El que puso en aprietos a Sarkozy fue otro hijo de Khadafi, Saif el Islam, quien el 16 de marzo de 2011 declaró en una entrevista a Euronews que su padre financió la campaña del presidente francés en 2007. Fue la primera noticia sobre el caso pero pasó a segundo plano porque aparecía como una respuesta irritada por el súbito cambio de posición del ocupante del Eliseo. ¨La primera cosa que le pedimos al presidente es que devuelva el dinero porque es del pueblo libio¨, dijo.
El año pasado un empresario de origen libanes, Ziad Takieddine, dijo que él en persona había llevado las valijas con el dinero y que fue entregado en persona al candidato presidencial. Ahora lo volvió a repetir frente a las cámaras de le tevé gala. Por entonces también se dio a conocer un documento de los servicios secretos libios donde se detalla toda la operación, que se inició en diciembre de 2006. Ahora Sarkozy debe responder por esas acusaciones ante la justicia de su país.
Lo que sigue siendo un misterio, mientras tanto, es qué pasó con más de 13.500 millones de dólares congelados en el banco belga Euroclear en marzo de 2011. Los medios dijeron que esos eran fondos de la familia Khadafi, aunque oficialmente era dinero de las agencias de inversión libias, como Lybian Investemnet Authority -la que asesoraba Blair- y su filial Lafico. Hace unos días el Le Vif, de Bélgica, publicó que en 2013 esas cuentas sumaban 17.600 millones de dólares en valores y 2350 millones en efectivo y a fines de 2017 solo 6200 millones. Ahora, según el banco, virtualmente el dinero ¨se evaporó¨. La fiscalía belga investiga qué sucedió con esa fortuna.
Tiempo Argentino, 21 de Marzo de 2018
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