por Alberto López Girondo | Ago 2, 2018 | Sin categoría
El presidente Donald Trump salió a apurar al fiscal general Jeff Sessions para que cierre la investigación por la presunta injerencia de servicios rusos en la campaña que lo llevó a la presidencia en 2016. La ofensiva incluye al fiscal especial encargado del caso, Robert Mueller, quien fuera titular del FBI en los gobiernos de George W Bush y Barack Obama y ahora es el que lleva adelante la pesquisa por este affaire. Pero la Procuración en realidad también debería abrir una investigación paralela sobre otro tipo de interferencia rusa, aunque durante la gestión Obama: la compra de una empresa que explota una mina de uranio en EEUU por parte de una firma rusa que además habría acercado sustanciosos aportes ilegales a la Fundación Clinton. Mientras tanto, el que fuera jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, espera ver cómo avanza un juicio en su contra por fraude fiscal y bancario encerrado en una celda casi todo el día para, según las autoridades “garantizar su seguridad”.Señal de que sabe demasiado.
Manafort había sido detenido el 15 de junio luego de que lo encontraron tratando de “convencer” a dos testigos de que declararan a su favor en el juicio. El hombre es un viejo lobista de intereses extranjeros y fue durante los primeros tres meses de campaña el principal asesor del candidato republicano. Tuvo que renunciar cuando se filtró la información de que había sido consejero de Viktor Yanukovich, el presidente ucraniano pro-ruso que fue destituido en febrero de 2014 tras las revueltas en la Plaza Maidán que promovió la dirigencia proeuropea de esa ex nación soviética. Pero el proceso en su contra no tiene nada que ver con la denunciada injerencia rusa en las elecciones.
Este jueves, Trump abrió una serie de tuits en los que descargó sus enconos contra la investigación del FBI que lo tiene en vilo desde antes de llegar a la Casa Blanca. Esa que sostiene que agentes rusos operaron para que derrotara a Hillary Clinton en la elección presidencial. Una posición que también sustentaba el gobierno de Obama, un poco para justificar el resultado del comicio, pero mucho más para marcarle la cancha al nuevo mandatario, que desde entonces no hace sino avanzar en el sentido contrario a cada una de las iniciativas que impulsó el demócrata, sobre todo en política exterior.
«Es una situación terrible y el Fiscal General Jeff Sessions debería interrumpir esta cacería de brujas ahora mismo, antes que manche aún más a nuestro país», escribió Trump el jueves. Sessions se excusó de encabezar esa investigación porque él mismo mantuvo encuentros con diplomáticos rusos antes de llegar a su cargo, un detalle que casi le cuesta la renuncia antes de asumir. Por eso el sabueso en jefe es Mueller, que en esto sigue la agenda que le marcó el FBI y por la cual ya ordenó procesar a 31 personas, entre ellos a 12 agentes de Rusia, justo dos días antes de la cumbre Trump-Vladimir Putin de Helsinki.
A él, Trump le dedicó este tuit: «Bob Mueller está totalmente en conflicto, ¡y sus 17 demócratas enojados que están haciendo su trabajo sucio son una desgracia para EE.UU.!»
«La colusión de Rusia con la campaña de Trump, una de las más exitosas de la historia, es un EMBUSTE», prosiguió el primer mandatario estadounidense, que recordó luego que «Paul Manafort trabajó para Ronald Reagan, Bob Dole y muchos otros líderes políticos prominentes y respetados. Trabajó para mí durante muy poco tiempo. ¿Por qué el gobierno no me dijo que estaba bajo investigación? Estos viejos cargos no tienen nada que ver con colusión, ¡un engaño!».
Lo interesante es cómo Manafort aparece envuelto en una causa que lo puede dejar entre rejas por varios años. El FBI venía investigando delitos de cometidos por dignatario extranjeros. Eran los tiempos de Eric Holder como fiscal general y Obama en el Salón Oval. Uno de los objetivos era Yanukovich, el aliado de Putin en Kiev. Así habrían llegado a cuentas sospechosas en Ucrania, Chipre y Letonia. Pero en el camino se cruzaron con Manafort -según detalla Jason Leopold en BuzzFeed News Reporter- quien parece que administraba al menos 40 millones de dólares un tanto oscuros, a titulo personal o de terceros.
A la caída de Yanukovich, Manafort siguió con sus negocios, que no son pocos, en el resto del mundo. De hecho, regentea varias empresas y con uno de sus asociados, el puertoriqueño Héctor Hoyos, tienen importantes intereses en Puerto Rico. Entre los últimos emprendimientos figura el “cabildeo” en favor del inversor chino Yan Jiehe, de la Pacific Construction Group, de Shanghai.
Entrevistado por Kennet Vogel, del portal Politico, de EEUU, Hoyos reconoció que había presentado a Manafort con los chinos, pero dijo que el estadounidense al principio fue muy cauto. “Paul no hace negocios sin saber con quién se está metiendo en la cama”, describió. De lo que puede deducirse que con Yanukovich hubo buen clima en la alcoba.
¿Por qué tantas medidas de seguridad en torno de Manafort? Quizás porque el lobista, de 69 años, puede ser silenciado abruptamente antes de declarar en el estrado donde lo juzgan por sus ingresos no declarados en bancos ubicados en varias cuevas fiscales. No tanto por lo diga en torno de esos depósitos no del todo limpios como por la posibilidad de que contraataque para salvar su pellejo.
Ya en 2015 el The New York Times había publicado que «poco después de que los rusos anunciaran su intención de adquirir una participación mayoritaria en Uranium One”, una firma minera canadiense que explota el estratégico mineral en tierras estadounidenses, el ex presidente Bill Clinton “recibió 500.000 dólares por un discurso en Moscú de un banco de inversión ruso relacionado con el Kremlin que estaba negociando acciones de la compañía».
«En total, la Fundación Clinton recibió 145 millones de intereses vinculados a Uranium One, que fue adquirida por la agencia nuclear del gobierno ruso Rosatum», abundó el NYT.
En enero de 2013 Hillary Clinton era secretaria de Estado de Obama. El gobierno autorizó entonces que Rosatom comprara Uranium One -que es propietaria del 20% de las reservas de uranio estadounidenses y tiene minas en Wyoming y Utah-por 1300 millones de dólares. Como se trata de un mineral estratégico, la operación debió recibir el aval del Comité de Inversión Extranjera, del que forman parte los Departamentos de Justicia, Energía, Tesoro, Defensa, Comercio, Seguridad Nacional y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Pero también de la cartera que comandaba la excandidata demócrata.
Sessions, por lo que trascendió, analiza la posibilidad de nombrar un fiscal especial para hurgar en estas negociaciones y en el oportuno aporte para la Fundación cuando se negociaba la venta de la Uranium. Ahí tal vez estuvo la clave del “apriete” de Trump al Procurador General de Estados Unidos.
Tiempo Argentino, 2 de Agosto de 2018
por Alberto López Girondo | Ago 1, 2018 | Sin categoría
A punto de cumplir 55 años con la profesión, Carlos Aznarez tiene para festejar. En estos días celebró los 30 años de Resumen Latinoamericano, un proyecto editorial que nació en el exilio, en 1978, tuvo un impasse de diez años, entre 1983 y 1993, y volvió como respuesta a aquella famosa frase del nipo-estadounidense Francis Fukuyama de que habían muerto las ideologías. Volvió para mostrar a Hugo Chávez cuando nadie aún lo conocía y recién había salido de la prisión por el levantamiento de 1992 y para contar quiénes eran los zapatistas. Desde sus primeros pasos junto al cura Leonardo Castellani y Rodolfo Walsh hasta la producción de documentales como Cubanas. Mujeres en Revolución y las versiones en papel, digital, radio y tevé de su publicación en varios países e idiomas, de todo habla en esta charla con Tiempo.
-Hablemos un poco de la historia de Resumen
– En 1979 un grupo de compañeros que estábamos en Madrid nos damos cuenta de que había que reforzar la batalla informativa contra la dictadura, lo que los militaress llamaban “campaña antiargentina”. Así, nos planteamos una publicación en el marco de lo que se llamó el Club para la Recuperación Democrática Argentina, que era uno de los tantos núcleos que había en el exilio, como la Casa Argentina, el Centro Argentino. Allí nos juntábamos ex Montoneros, ex Erp, ex partido comunista, socialistas, un montón de gente que pensábamos la idea del retorno a la Argentina pero también debatíamos sobre lo que nos había pasado, hacíamos debates. Esta revista quincenal se llamaba Resumen del Actualidad Argentina y Latinoamericana, ahí escribían Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Osvaldo Bayer, Osvaldo Soriano, Luis Politti, el actor, que después murió, Rodolfo Kuhn, el director de cine, el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, una cantidad importante de compañeros no solo exiliados en España sino en otros países. La revista tenía en las primeras páginas un informe sobre las acciones de la dictadura contra nuestros pueblos y las acciones de la resistencia. Eso se leía mucho porque era información del día a día. Yo era coordinador pero no había director y no poníamos los nombres no solo por una cuestión de seguridad -aunque todos sabían quienes éramos- sino porque era de carácter asambleario y lo hacíamos muchos, era un trabajo colectivo. Duramos hasta el número 100, en noviembre del 83 cuando ya muchos de nosotros decidimos volver. En ese número especial escribieron todos, hasta Jacobo Timerman, que andaba por allá. En Argentina cada uno se insertó en diferentes trabajos en prensa y estuvimos diez años sin salir.
-¿Creyeron que no hacía falta?
-Estábamos muy metidos en otro tipo de publicaciones, algunos para sobrevivir y otros porque nos habíamos volcado a otros proyectos alternativos también. La vuelta en alguna medida nos dispersó. En el 93 hay dos hechos que nos llevan a plantearnos volver. Uno es que Francis Fukuyama dice que se había terminado la historia y que había que cajonear las utopías, que habíamos fracasado estrepitosamente los de los 70 y que venía una etapa en que esos principios de revolución y lucha y principios del socialismo ya no tenían sentido. Cuando nacemos en el 93 como Resumen Latinoamericano nos pegamos fuertemente a un fenómeno que a la izquierda latinoamericana le costó mucho entender, que fue Hugo Chávez. Ya se había producido el levantamiento de 1992, el Caracazo del 89 y Chávez estaba preso. Empezamos a sacar información sobre él, a darlo a conocer. Hablábamos de Cavallo y de Hugo Chávez. En el 94 Chávez va a Cuba y fuimos a cubrir eso. Informamos sobre la charla magistral que dio en la Universidad de La Habana en la que anuncia casi al detalle todo lo que iba a hacer cinco años después.
Otro fenómeno se produce el 1 de enero del 94, cuando los zapatistas se levantan en México contra el acuerdo del NAFTA. Ellos pegan un grito casi dirigido a Fukuyama, “aquí estamos”. Yo estuve en el 94, en el 95 en la Convención Nacional Indígena. Resumen empezó a crecer, con una edición acá y otra europea.
-Aclaremos, era una edición en papel, porque no había otra cosa.
-Exactamente. Salíamos mensualmente porque no nos daba para más, aunque comenzamos a crear corresponsalías en cada uno de los países.
-¿Cómo se financiaban?
-En ese momento Europa no estaba en la catástrofe económica que está hoy, y los suscriptores de la edición europea ayudaba a financiar la edición local. El planteo era ese, «con esta suscripción usted puede ayudar a financiar otra edición». En Europa llegamos a tirar 25 mil ejemplares. Y teníamos anuncios publicitarios, después aparecieron las presiones para cambiar la línea editorial.
-¿Quiénes publicitaban?
-Por ejemplo Aerolíneas, gremios de acá y de Europa, aunque todo eso se fue cayendo luego. Siempre tuvimos la idea de que había que tener más ediciones latinoamericanas. Con el crecimiento empezó a aparecer el tema de la radio y le televisión, (Metro primero y luego Argentina Satelital en TV, y la radio de las Madres y ahora en La Tribu) ahora salimos en 124 radios de todo el país y en Latinoamérica. Después vino el portal web y el diario digital que llega a miles de suscriptores por mail. Somos un holding de pobres que cumple el rol de llevar la información a mucha gente. Ahora que cumplimos 30 años mucha gente nos escribió para decirnos que desde Europa por ejemplo se levantan a la mañana y se informan a través de nosotros. En esta segunda etapa tuvimos también otro cambio de nombre. Resumen Latinoamericano y del Tercer Mundo. Agrupamos Palestina, Kurdistán, le hemos dado mucha bola a las naciones sin estado, Irlanda, el País Vasco. Tenemos ediciones en papel en Argentina, Uruguay, Cuba, Venezuela, Perú, Estados Unidos en inglés y ahora vamos a sacar una edición en portugués para Brasil. Tuvimos una edición en Italia que se cayó por temas económicos, porque la idea es que cada edición se tiene que autofinanciar. Mandamos un PDF y cada uno tiene que buscar la forma de imprimirlo, distribuirlo y sostenerse, ese es el requisito para hacer Resumen hoy. También tenemos una edición en internet en inglés y una página, Resumen de Medio Oriente y una que se va abrir sobre en árabe.
-¿De cuánto es la tirada en papel?
-Son 70 mil ejemplares sumando todas las ediciones y se puede llegar a 100 mil si hacemos algún número especial. Seguimos apostando al papel a pesar de que porque sabemos que para mucha gente es el medio preferido.
-¿Y visitas a la página web?
-Hemos tenido colapso sobre algunas notas, hubo 250 mil visitas en una hora con una nota sobre Álvaro Uribe y este año en una nota sobre juicios a militares por la Esma tuvimos 300 mil. El promedio es entre 25 y 30 mil diarios. Pero esto se logra con el tiempo, por eso los 30 años pesan. Empezamos con una revistita de 12 páginas y ahora hemos sacado números de 48 páginas. A veces les decimos a estudiantes de periodismo que esto no se hace de un día para otro, hay que apostar a la continuidad. El tema económico pesa, pero también la decisión de seguir. Nosotros en Resumen hacemos un periodismo que quiere ser heredero del periodismo que hacía Rodolfo Walsh.
-¿Cómo lo conociste a Walsh?
-Yo comencé haciendo notas sobre teatro en una publicación que hacía el padre Castellani, un personaje controvertido pero interesantísimo. Fue el único que se plantó frente a Videla – con (Ernesto) Sábato al lado que no dijo una palabra- para denunciar la desaparición de Haroldo Conti. Luego publiqué una revista que se llamaba Reseña Sindical, yo estaba muy ligado a ese mundo ya militaba en el Movimiento Revolucionario Peronista (MRP). Así llegué a la CGT de los Argentinos y conocí a Walsh el día del acto de lanzamiento de esa central. Se había quedado sin pilas en el grabador, vio que yo tenía uno y cuando hablaba Raimundo Ongaro me dijo «grabá esto que va a ser histórico». Al otro día le lleve la nota y ahí, me ofreció colaborar. Después estuve en otros medios, hasta que llegamos a ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), donde se hicieron cosas muy importantes. Con el tiempo nos vamos dando cuenta de lo que significó ANCLA. Él decía que ser periodista en tiempos difíciles no es lo mismo que en tiempos de laxitud, cuando el sol brilla para todos. En ese sentido la idea es recoger esas enseñanzas y apostar a perforar el discurso único.
Tiempo Argentino, 1 de Agosto de 2018
por Alberto López Girondo | Ago 1, 2018 | Sin categoría
La foto es de Juan Carlos Quiles
El director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, adscripto a la presidencia del Banco Credicoop, exdiputado nacional y secretario general del Partido Solidario, analiza –en diálogo con Acción– la coyuntura política y económica y las perspectivas para la conformación de un frente de unidad de las fuerzas que se oponen al modelo neoliberal.
–¿Cómo define la actual situación política y económica de la Argentina?
–En 2015, hubo una derrota importante del kirchnerismo, que yo hago extensiva al campo popular. Fruto de esa derrota y de la implantación de políticas neoliberales irrestrictas, venimos atravesando las consecuencias de ese modelo. Porque allí está el problema: es el modelo neoliberal en el marco de un proyecto político de derecha. Los matices sobre el gradualismo que pueden existir son absolutamente secundarios, porque ambos caminos no son más que una cuestión de ritmo que conducen a la Nación y al pueblo hacia un abismo. Hubo un triunfo legítimo del macrismo en términos electorales, pero discrepo de quienes creen que la derecha es democrática. Triunfó en los comicios, pero la derecha no es democrática. Y no lo puede ser porque así lo demuestra la historia argentina. Representa intereses económicos, culturales y políticos que en esencia van contra los intereses generales de las mayorías. Y a poco de andar, inevitablemente, tiene que renegar del espíritu democrático que plantearon en la campaña. Este gobierno quiso poner ministros de la Corte Suprema de Justicia sin tratamiento parlamentario, vetó leyes y presentó un sistema de político cada vez más coercitivo para administrar la cosa pública y las reacciones populares. En 2017, hubo reacciones populares muy importantes…
–Pero esas movilizaciones no alcanzaron a torcer el rumbo, y finalmente el gobierno volvió al FMI.
–Es cierto que no lograron consolidarse y que fueron espasmódicas, pero esa visión me parece un tanto lineal. Suele decirse que la calle entra por los ventanales del Congreso Nacional, y fue así. En diciembre, se generó un viraje político y en la opinión pública por la reacción social en la calle contra la autodenominada «reforma jubilatoria». En ese momento, se quebró la alianza entre la oposición que pactó con el gobierno leyes transcendentes, como el pago a los fondos buitre y la reparación histórica. Ellos son los que avalaron la estrategia del gobierno, porque desde allí suponían que iba a venir la lluvia de inversiones. Pero hubo un cambio en la relación de fuerzas políticas. A posteriori, el plan económico del gobierno fue fracasando dentro de su propia lógica. Uno se tendría que preguntar: ¿Quieren o no quieren que el dólar esté alto? Por un lado, sí, quieren, porque son devaluacionistas. Y este no es un tema solamente doctrinario, es de intereses económicos, de intereses de clase. Los sectores exportadores y, en primer lugar, los de la Sociedad Rural son el histórico partido devaluacionista. Por otro lado, las variables económicas se le van complicando al gobierno. En el medio, ocurrió el triunfo de 2017, que todavía tiene un plafón electoral de cierta importancia. Digo «cierta» porque acepto que el gobierno se consolidó entonces, pero la lectura triunfalista era exagerada. No hay consultor que no diga que una parte importante de votantes de este gobierno se le fue en diciembre y no volvió. Eso no implica que se haya ido a opciones opositoras kirchneristas, pero no volvió.
–Habría que preguntarse si el gobierno cometió errores o si su plan siempre fue ir al FMI y aplicar un fuerte ajuste.
–Nuestra visión es que no se trata de errores ni de tormentas. Es el modelo económico social y el proyecto político de Mauricio Macri, que está enrolado en una estrategia continental diseñada por Estados Unidos para consolidar gobiernos neoliberales y conservadores y revertir los proyectos latinoamericanistas. Claro que hay torpezas, idas y venidas y contradicciones flagrantes. Pero lo central no es eso, y las explicaciones meteorológicas son mecanismos de marketing que desmerecen al presidente. El gobierno enfrenta una fisura en la opinión pública, la oposición comienza lentamente a rearticularse; pero, sobre todo, aparece nuevamente el protagonismo de las calles. La movilización social en la Argentina juega un papel muy importante para dinamizar la lucha política e, incluso, para influir en esa rearticulación opositora. Hubo dos grandes marchas: el 25 de mayo y el 9 de julio. Y, además, la gran movilización de las mujeres es un acontecimiento social y cultural histórico, por el protagonismo de un sujeto social que estaba subestimado. Allí se recuperó un espíritu de rebeldía, porque no hay futuro para un país sin esa rebeldía contra un gobierno tan injusto y arbitrario como este. Estamos ante un gobierno que ha perdido la iniciativa y empieza a estar a la defensiva.
–¿Cree que hay un resquebrajamiento de la alianza de poder real que sustenta al gobierno de Cambiemos?
–Resquebrajamiento no hay, sí veo un incremento de las tensiones entre radicales y el Pro, por las malas perspectivas que se perfilan ante la sociedad. Pero siguen detrás de un proyecto conservador único. Más allá de eso, el establishment tiene diversas fracciones de poder económico y político. Hay una fracción altamente beneficiada por estas políticas, como la Sociedad Rural, los sectores exportadores del campo, lo sectores financieros y los grandes bancos. Los que están más ligados al mercado interno tienen dificultades crecientes, y las pymes están sufriendo muchísimo debido a una apertura descabellada que no realiza ningún país de la tierra. Pero la crema del establishment sigue apoyando a este gobierno. Ninguna consultora registró menos del 70% de rechazo al acuerdo con el Fondo Monetario, y el gobierno fue derrotado en la discusión por las tarifas tanto en las calles como en el parlamento, por lo que se vio obligado al veto. En ese momento, se expidieron públicamente la Asociación Empresaria Argentina y todas las grandes organizaciones del poder económico, como la de los banqueros, el Foro de Convergencia; es decir, la crema del establishment salió a respaldar al gobierno. Y lo siguen apoyando, porque este es su gobierno contra lo que ellos denigran que es el populismo, el latinoamericanismo.
–¿Qué rol están jugando los medios hegemónicos en este contexto? Por primera vez desde 2015, comienzan a escucharse ciertas voces muy cercanas al oficialismo que toman distancia de algunas medidas oficiales.
–A los medios les caben las generales de la ley en relación con el establishment. Siguen estando con el gobierno porque este es su gobierno; pero desde su pragmatismo empresario, desde la necesidad de responder a sus lectores, al rating, toman cierta distancia, hacen señalamientos que antes ocultaban y aparecen matices propios de la fisura que sufre el gobierno. Dentro del periodismo, una profesión tan noble y tan digna y sufrida en todo el mundo, hay una parte que se adscribió en forma irrestricta al proyecto de Macri y de los dueños de los medios. Pero la mayoría no es así, y ahí sí acepto el reto de la pregunta: existen sectores del periodismo que creyeron sinceramente que podía haber una expectativa con este gobierno, porque les disgustaba el anterior, y, entre ellos, se nota ahora una postura mucho más crítica y más permeable a expresiones opositoras.
–¿Qué perspectivas tiene el armado de un frente opositor contra el modelo neoliberal en 2019?
–Eso requiere de algo básico y obvio que es la unión, algo que siempre fue difícil para los espacios democráticos y populares. No es un problema de época o circunstancia, porque por algo estamos en fuerzas políticas diferentes. A diferencia de la derecha, no tenemos el pragmatismo del dinero y del poder, sino visiones relacionadas con nuestros ideales, nuestros principios, con el futuro de la patria; y eso le genera complejidad al asunto. Pero estoy muy esperanzado, creo que se va a ir logrando articular la oposición política y así conformar una gran propuesta para la sociedad, con expectativas de derrotar al modelo conservador y volver a abrir un cauce que recupere a la Nación. Estamos todos en eso, creo que va creciendo la conciencia de que es imprescindible tener posiciones de grandeza para ir logrando la unidad. Un punto central para la unidad es la idea y el programa. Para nosotros, es imprescindible ofrecerle a la sociedad una propuesta y una promesa clara, que sea un compromiso de gobierno para el futuro. Y no me refiero ni a 100 puntos ni a 50, sino a cuestiones centrales que definan el rumbo que ese frente le debería ofrecer a la sociedad. Ese sería el mejor camino para transitar el proceso tan complejo y contradictorio de la unidad de las fuerzas populares. Soy optimista, reitero, porque creo que va a haber más calle, más reacción social, más protesta, no solo de los trabajadores, sino también de las diversas expresiones de las clases medias y de la cultura. Ese protagonismo de la sociedad va a influir desde abajo hacia arriba en el reclamo de que haya una unidad y de que haya un contenido ideológico y político avanzado, progresista y transformador.
–En este contexto de movilización creciente, ¿se vislumbra mayor represión por parte del gobierno?
–Por su sentido de clase económica y cultural, los gobiernos conservadores traen un rasgo coercitivo y eventualmente represivo. Por eso creo que ese peligro existe. Coerción ya hay: contra todos los medios de comunicación popular, los periodistas populares, los luchadores, los estudiantes secundarios y universitarios, la represión al pueblo mapuche. No quisiera dejar de reclamar justicia por Santiago Maldonado, por Rafael Nahuel. Rafael fue asesinado por la espalda, todo el mundo lo sabe y no se avanzó para que se haga justicia. Hay una parte del Poder Judicial que sigue el modelo que viene de los grandes centros del poder mundial, como pasa en los otros países del continente. Dentro de ese esquema, creo que el gobierno se puede desplazar hacia posiciones más coercitivas y más represivas. De todas maneras, en la sociedad hay un fuerte espíritu de defensa de la democracia. Somos los principales interesados en que haya una democracia plena y extendida. La democracia es un logro histórico de los trabajadores y de los sectores populares; no es un regalo. Los sectores populares necesitamos que haya más espacios democráticos para poder desplegar nuestra lucha por cambiar la sociedad. Porque la derecha tiene el poder de facto, tiene el poder real.
–¿Qué papel desempeña el movimiento cooperativo en esta coyuntura?
–El movimiento cooperativo ha jugado siempre un papel importante al defender el sistema democrático y ofrecer un sistema de gestión social, económico y cultural distinto del capitalismo tradicional, que se basa en el lucro y la maximización de la ganancia. Hay un gran fracaso del sistema capitalista, porque el nivel de concentración es tan fenomenal que va destruyendo el tejido social y la naturaleza. El cooperativismo es una de las herramientas para evitarlo. Nosotros, en el movimiento cooperativo de crédito en la Argentina, somos una expresión viva y concreta de eso.
–El macrismo gobierna desde hace más de doce años en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué no se perfila una opción opositora fuerte en el distrito?
–La gestión de esta ciudad está muy ligada con las políticas nacionales. La gestión de Mauricio Macri en la ciudad se benefició también de una mejora social enorme que provino de los gobiernos kirchneristas. No es que eso ocurrió en el Gran Buenos Aires y no ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires. Y ocurrió con las clases populares y mucho más con las capas medias. Ese fenómeno, en parte, fue funcional a la captación por parte del Pro de una parte de la sociedad. Siempre hubo acá una parte estructuralmente de derecha y otra que fue captada. Pero esta perspectiva nacional tan anti clase media y antitrabajadores del gobierno nacional también se va a expresar en la ciudad. Creo que el fenómeno Carrió no es eterno. La posición que tuvo con relación a la legalización del aborto, que en esta ciudad tiene opinión favorable mayoritaria, junto con sus posturas cada vez más agresivas la van deteriorando ante la sociedad. Estoy convencido de que tenemos un problema de carácter cultural. Los opositores debemos ir con más fuerza al debate de valores y enfrentar esa batalla cultural. Insistir en que los valores del egoísmo llevan a la segmentación y a incrementar los grados de injusticia y de violencia, que debemos apoyarnos en un espíritu democrático tradicional, con una visión de humanismo y solidaridad; y no en la visión elitista y minoritaria. Debemos avanzar hacia una cultura progresista frente a una cultura de lo espectacular, del consumismo, de valores egoístas, individuales. Si logramos encauzar un debate de altura, podemos superarnos.
Revista Acción, primera quincena de Agosto de 2018
por Alberto López Girondo | Jul 31, 2018 | Sin categoría
Una investigación realizada por el Comité de Digital, Cultura, Medios de Comunicación y Deportes de la Cámara de los Comunes británica sobre «Desinformación y Fake News» pone al descubierto la trama con que se manejó la firma Cambrdige Analiyica y fundamentalmente su casa matriz, Strategic Communication Laboratories (SCL) para amañar elecciones de varios países del mundo, incluida la Argentina. Específicamente, el fundador de esa consultora, Alexander Nix, convocado en dos ocasiones ante los parlamentarios, terminó por aceptar que intervino en una campaña anti- Kirchner en 2015 para algún sector de la oposición, aunque se amparó en su compromiso de confidencialidad para no decir quién había sido el cliente. Y ante una pregunta concreta, negó que fuera Paul Singer, el dueño del fondo buitre Elliott Management Corporation (EMC).
Pero el estudio, publicado recién ahora pero iniciado en 2017, va más lejos y muestra una investigación que se centra en las noticias falsas y su influencia en la sociedad, un tema en que el caso argentino es apenas uno más entre tantos. De hecho, el informe, de 89 carillas y realizado tras convocar a más de 25 testigos, comienza por establecer a qué se refieren cuando los diputados británicos de esa comisión -cinco laboristas, cinco conservadores y un miembro del partido Nacional Escocés- hablan de Fake News. Y pone el acento en una mano oculta detrás de muchas de esas operaciones, la de Christian Kalin, el CEO de Henley and Partners, un abogado suizo que se encarga de conseguir ciudadanía y pasaportes a personas adineradas que inviertan en determinados países y por alguna razón no del todo clara necesiten cambiar de bandera y que, según los legisladores, tiene un «pacto faustiano» con Nix, el hombre fuerte de SCL, la firma madre de Cambrdige Analytica y un viejo conocido de Argentina.
Amenazas en las redes
«Existen muchas amenazas potenciales para nuestra democracia y nuestros valores. Una de esas amenazas surge de lo que se ha acuñado como ‘noticias falsas’, creado con fines de lucro u otros beneficios, diseminado a través de programas patrocinados por el estado, o difundidos a través de la distorsión deliberada de hechos, por grupos con un interés particular, incluido el deseo de afectar las elecciones políticas», señala el estudio.
Luego estima que «más invasivo (que esto) es la orientación implacable de puntos de vista que juegan con los miedos y prejuicios de las personas, con el fin de influir en sus planes de votación y su comportamiento». Cierto que el texto puntualiza los supuestos intentos del estado ruso por influir en las elecciones de EEUU y el Reino Unido a través de las redes sociales, pero también apunta a empresas privadas y grupos de campaña que aplicaron esos mismos métodos en el referéndum por el Brexit.
Entre las razones para iniciar una investigación sobre el uso de la información y las nuevas modalidades de difusión a través de las redes sociales, el informe cita las respuestas que a esa misma Comisión brindó Tristan Harris, cofundador y director ejecutivo del Centro de Tecnología Humana (CHT por sus siglas en inglés). Harris fue definido por la revista The Atlantic como «Lo más parecido que tiene Silicon Valley a la conciencia». Con eso baste para dejarlo hablar a él.
«Hay más de 2 mil millones de personas que usan Facebook, que es aproximadamente el número de seguidores convencionales del cristianismo. Hay aproximadamente 1.800 millones de usuarios de YouTube, que es el número de seguidores convencionales del Islam. La gente revisa sus teléfonos unas 150 veces al día en el mundo desarrollado. Esto equivale a una vez cada 6,4 minutos en un día laborable de 16 horas. Este es un cambio profundo en la forma en que accedemos a la información y las noticias, uno que ocurrió sin la apreciación consciente por la mayoría de nosotros».
Lo que dijo Nix
En relación con Kalin, el dossier del Comité de los Comunes destaca que «detrás de gran parte del trabajo de campaña de SCL Elections podría estar la mano oculta de Christian Kalin, presidente de Henley and Partners, que hizo arreglos para que los inversionistas suministraran los fondos para pagar las campañas, y luego organizó a SCL para escribir su manifiesto y supervisa todo el proceso de la campaña. A cambio, nos dijo Nix, Henley y Partners obtendrían los derechos exclusivos de pasaporte para ese país, en virtud de un programa de ciudadanía por inversión»
En este punto, dice que había entre Kalin y Nix un «pacto de Fausto por los derechos exclusivos de pasaporte (en caso de) surgir un gobierno que favorecería al Señor Kalin y a sus clientes».
Es esclarecedor aquí reproducir el interrogatorio de la laborista galesa Jo Stevens a Nix, donde se ve al polémico empresario trastabillar y esquivar el bulto ante las preguntas más comprometidas.
Jo Stevens: Me gustaría preguntarle, Sr. Nix, sobre el trabajo en las elecciones en el extranjero. Usted mencionó en algún momento que podría estar involucrado en ocho, nueve o 10 elecciones en todo el mundo. No tenía que hablar de eso cuando vino y presentó evidencia en febrero, aparte de las campañas de (Donald)Trump y (Ted) Cruz. El período que me interesa es de 2009 a 2011, cuando trabajaba en las elecciones en (las islas caribeñas de) San Cristóbal y Nieves, Dominica, San Vicente y las Granadinas y el referéndum en San Vicente y las Granadinas. ¿Cuál era la naturaleza de su relación comercial con Christian Kalin de Henley and Partners?
Alexander Nix: Estaba familiarizado con Christian Kalin porque tenía trabajo en algunas islas del Caribe. Sé que solía ejecutar un programa de ciudadanía por inversión, sin duda en San Cristóbal y posiblemente en Dominica. No sé sobre los otros países.
Stevens: ¿Puede decirnos qué es el programa de ciudadanía?
Nix: Creo que es igual o similar a un sistema que tenemos en el Reino Unido y en otros países europeos; nuevamente, tendrá que explorarlo usted misma, donde una persona tiene derecho a adquirir la ciudadanía a través de la inversión.
Stevens: ¿Qué pasa con los pasaportes? ¿Puede hacer eso también?
Nix: Nuevamente, no quiero engañar al Comité, pero creo que la ciudadanía incluye un pasaporte. Básicamente, Ud. hace una inversión en el país. No sé cuál es el matiz en términos de cuánto tiempo que debe vivir allí y cosas así.
Stevens: ¿Estaba trabajando con él cuando hacía el trabajo electoral en los países que mencioné?
Nix: Me reuní con el Sr. Kalin en numerosas ocasiones cuando trabajaba en algunos de esos países en los que también participó. Obviamente era un colega de algunos de nuestros clientes cuando ambos estábamos trabajando para el Gobierno.
Stevens: ¿Estaba trabajando con él? ¿Se comprometió a trabajar juntos en alguno de esos países?
Nix: ¿Se refiere a los programas de ciudadanía para la inversión?
Stevens: ¿Como parte del trabajo que estaba haciendo, él estaba involucrado en algún aspecto de ese trabajo?
Nix: Ciertamente estaba interesado en el resultado de las elecciones. Él, como contratista del Gobierno, tenía interés en cómo se desarrollarían las elecciones.
Stevens: Sí, pero ¿trabajó con usted? Dijo que lo conocía. ¿Hicieron algún trabajo juntos? Lo preguntaré nuevamente.
Nix: Es una pregunta difícil porque yo no quiero engañarle. Por supuesto que él no trabajó en todas de las campañas, lo que sería una idea ridícula. Él se metía y salía de las islas. Me encontré con él.
Stevens: ¿Para hacer qué?
Nix: Me pudo haber preguntado sobre la campaña electoral. Tuvimos una relación.
Stevens: Ud. podría encontrarse con él, podría hablar de las campañas electorales. Ud presumiblemente le dijo cómo iban las cosas para sus clientes. Él estaba obteniendo un beneficio ¿Qué estaba obteniendo de eso, cuál era el propósito de la reunión con él?
Nix: Realmente no sé a qué se refiere.
Stevens: No estoy aludiendo a nada, estoy preguntando cuál era el objetivo de las reuniones desde su punto de vista. Obviamente usted es un hombre muy ocupado. Viaja por el mundo.
Nix: Estos son pequeños países. No hay mucha gente que, sin duda extranjeros, entran y salen y tienen una relación continua activa con el Gobierno. Creo que me encontré con mucha gente en ese período que tuvieron relaciones similares con el Gobierno.
Stevens: ¿Financió él alguna elección?
Nix: Es posible que haya hecho contribuciones para las campañas electorales, pero tendría que hablar con él sobre eso.
Stevens: ¿Eran campañas para partidos que eran sus clientes?
Nix: No puedo hablar sobre sus actividades, pero tengo entendido que bien pudo haber financiado algunas de las elecciones o haber contribuido con algunas de las elecciones.
Stevens: ¿Quiénes fueron sus clientes?
Nix: Quiénes fueron nuestros clientes, sí
Stevens: ¿Alguna vez discutió de su financiación en las reuniones que dijo que tenía con él?
Nix: Sí, pero no abiertamente.
Stevens: Lo siento, no entiendo eso. ¿Lo discutió o no?
Nix: Sí, lo hicimos.
Stevens : Usted dijo que era un gran contratista con los gobiernos de esos países. ¿Es ahí donde entran los pasaportes y la ciudadanía?
Nix: No he hablado con el Sr. Kalin desde hace muchos años. En el momento creo que dirigía un programa de ciudadanía económica en San Cristóbal, sin duda en San Cristóbal, y que participamos en la elección en San Cristóbal.
Stevens: ¿Qué tipo de personas comprarían la ciudadanía o comprarían un pasaporte?
Nix: No puedo hablar de eso, sinceramente no puedo.
Stevens: ¿Nunca discutió eso?
Nix: Personas que querían tener una segunda ciudadanía, supongo. Gente que estaba tal vez buscando -y estoy especulando aquí- un régimen fiscal más beneficioso.
Stevens: Bien, gracias.
Lo que viene después es el interrogatorio sobre la relación con Argentina y la campaña antikirchnerista a cargo del titular del Comité, el diputado conservador Damian Collins, del distrito de Folkestone and Hythe, en Kent.
Como cierre, no tiene desperdicio al reflexión final del Comité sobre estas cuestiones.
«Recibimos pruebas perturbadoras, algunas de las cuales hemos publicado, otras no, de las actividades llevadas a cabo por las empresas vinculadas a SCL en varias campañas políticas que datan de alrededor del 2010, incluyendo el uso de piratería informática, desinformación y supresión de votantes y el uso de los servicios de Black Cube, un servicio de inteligencia privado israelí, cuyo trabajo incluía supuestamente el hacking. También hemos oído de los vínculos entre SCL y Christian Kalin, de Henley and Partners y su participación en las campañas electorales, en el que el Sr. Kalin dirigió o posteriormente puso en marcha programas de ciudadanía-por-inversión, que implica la venta de pasaportes de esos países a inversores. Se acusa a SCL del debilitamiento de las democracias en muchos países por la activa manipulación de los hechos y acontecimientos. Eso estuvo pasando junto con el trabajo realizado por el Grupo de SCL en nombre del Gobierno del Reino Unido, el Gobierno de Estados Unidos y otros gobiernos aliados. No tenemos el mandato o la capacidad para investigar estas denuncias nosotros mismos, pero instamos al Gobierno a garantizar que la Agencia Nacional del Crimen investigue a fondo estas acusaciones.»
Tiempo Argentino, 31 de Julio de 2018
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