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Cuba y el PSOE, dos enemigos del imperio de Trump

Cuba y el PSOE, dos enemigos del imperio de Trump

Luego de postear en su red Truth que lamentaba no poder asistir al casamiento de su hijo Donald Jr en Bahamas porque “circunstancias relacionadas con el gobierno y mi amor por los Estados Unidos de América me lo impiden”, el inquilino de la Casa Blanca subió un mapa de Medio Oriente donde Irán aparece pintado con los colores de la bandera de las barras y las estrellas. Pero Donald J. Trump no se detuvo en minucias y al rato subió una foto de él asomando con mirada canchera sobre una postal de la ciudad de Nuuk con el mensaje «Hola, Groenlandia”. Podría decirse que tuvo otro día de descontrol digital, a una semana de su regreso de su diluida visita a Beijing y a tres de la de Vladimir Putin al trono de Xi Jinping. Sin embargo todo debería leerse en un contexto de reparto de figuritas geopolíticas. Hace unos días había publicado un mapa de Venezuela como el Estado 51, este fin de semana recrudece las amenazas contra Cuba, mientras en España se despliegan operaciones mediáticas y judiciales contra José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez y en Bolivia la revuelta popular por ahora frena el objetivo de detener a Evo Morales. La característica común de estas acometidas es que se trata de avanzadas contra proyectos políticos que se enfrentan a la voluntad imperial cada vez más brutalmente expresada por el magnate inmobiliario, pero sobre todo, representan un modo de avisar que la Doctrina Donroe es su línea roja, y que allí se incluye al país ibérico por su influencia en América Latina y a la isla del Ártico.

La escalada contra Cuba, un “grano en el patio trasero” para EE UU desde el 1 de enero de 1959, tiene en esta ocasión hasta ribetes si se quiere tragicómicos. Como que imputaron a Raúl Castro, de 94 años, hermano del líder de la Revolución, Fidel Castro, protagonista como él de esa epopeya y presidente entre 2008 y 2018, de conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses por el derribo de un avión en 1996. Es que pasaron 30 años y un acercamiento del gobierno cubano en 2014 con el entonces presidente Barack Obama, quien visitó la isla para reanudar relaciones y reabrir la embajada en 2016, para que ahora desempolvaran una acusación contra el que era jefe de las FFAA cubanas que, si el caso se investiga a fondo, debería reconocer la responsabilidad de EE UU en el hecho. 

Cuba y el PSOE, dos enemigos del imperio de Trump

Los cargos surgen de la acusación del fiscal Todd Blanche en el que se incluye a cinco expilotos de la Fuerza Aérea por el derribo de dos avionetas Cessna de un grupo anticastrista, Hermanos al Rescate, que sobrevolaban aguas caribeñas en “custodia”, según la versión edulcorada, de balseros que buscaban emigrar a Miami. Pero La Habana venía denunciando desde meses antes los sobrevuelos de naves como esa, que lanzaban propaganda contra el gobierno. Incluso hay documentación de que la Administración Federal de Aviación (FAA en inglés), el Departamento de Estado y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), los organismos encargados del control aéreo de EE UU temían que en algún momento pudiera haber alguna réplica que se les fuera de las manos. Era la gestión de Bill Clinton. De hecho, en 30 años no avanzó ningún planteo, Raúl Castro habló en la sede neoyorquina de la ONU dos veces y hasta alguien podría sostener que la causa prescribió.

Días antes de esta embestida judicial, el secretario de Estado, el cubanodescendiente Marco Rubio, había difundido un mensaje en castellano con fuerte acento caribeño en el que sostiene que los males que sufren los habitantes de la isla “no son por el bloqueo petrolero” sino al saqueo es las autoridades y desliza que una empresa de las FFAA fundada por Raúl Castro controla el país para beneficio propio. Mientras tanto, en Pentágono concentra buques y hasta traslada al Caribe el portaaviones Nimitz, DJT se queda en la Casa Blanca y hace acuartelar tropas como preparando el terreno para una operación similar al secuestro de Nicolás Maduro. La acusación judicial y el discurso de Rubio quedan como antecedente, al igual que las acusaciones previas, que justificarían -¿ante quién?- una decisión que solo tiene un objetivo de reparación psicológica tras el fracaso del ataque contra Irán.

Cuba y el PSOE, dos enemigos del imperio de Trump
El presidente español Rodríguez Zapatero.

Al tiempo que en Bolivia el panorama pinta complicado para el gobierno de Rodrigo Paz, una acusación contra el expresidente del gobierno español por supuesto tráfico de influencias y blanqueo de capitales en torno a la ayuda para la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia, se inscribe en esta estrategia de cercar el terreno propio, como parte del juego en el tablero internacional que Trump llevó a Beijing. Rodríguez Zapatero fue entre 2014 y 2018 interlocutor entre el gobierno chavista y la oposición para un acuerdo que evitara un baño de sangre. El lider socialista que comandara La Moncloa entre 2007 y 2011 representa una forma de cooperación de España con América Latina que incomoda a Washington, cualquiera que sea quien duerma en la Casa Blanca.

JLRZ es apenas un peón contra Sánchez. Este sábado, las calles de Madrid se llenaron de manifestantes de las derechas ultras pidiendo la renuncia del premier. A una semana de una caída en Andalucía, el PSOE viene de capa caída pero es casi de manual que el acoso a Sánchez tiene que ver con la negativa a que EE UU use sus bases en España para atacar Irán y su postura contra el genocidio en Gaza. 

Un mapita y una frustración

El mapita de Irán que posteó Donald Trump muestra sin dudas que la espina de su aventura le quedó clavada al “cowboy” de la Casa Blanca. Más aún si se tiene en cuenta que tanto la guerra del 28-F como la de los 12 días de 2025 fueron iniciadas por Israel y Trump solo hizo seguidismo, como lo acusan militantes de MAGA. Pero por ahora no hay plafond para volver a esas lides. Xi le dejó en claro que tiene intereses en esa región y eso se notó cuando el lunes dijo que pararía un ataque anunciado con bombos y platillos porque los países del golfo le pidieron esperar por negociaciones ya encaminadas con Teherán.

Este sábado, el gobierno iraní reiteró que ni el estatus del estrecho de Ormuz ni su programa nuclear están en la mesa de negociaciones con Estados Unidos, según afirmó el portavoz estadounidense Axios que se reunirá con sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner para tratar la última propuesta de Teherán y ahí decidirá si se firma “un buen acuerdo” o va a «mandarlos (a los iraníes) al cielo de un bombazo».

Benjamin Netanyahu tampoco las tiene todas a favor. El lunes, uno de los sostenes de su gobierno, el ultraderechista ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, del partido Otsmá Yehudit (Poder Judío) subió a las redes un paseo provocativo en el salón del puerto de Ashod donde estaban esposados -y maltratados- activistas de la Flotilla detenidos poco antes. El escándalo elevó el rechazo de gobiernos de todo el mundo y hasta el propio Netanyahu tuvo que salir a cuestionar a su adlátere. Esto generó una nueva crisis de crediblidad a Israel y hacia adentro, donde la oposición pide elecciones para sacarlo del poder.

Tiempo Argentino, 24 de Mayo de 2026

Donald Trump no pudo disimular que Xi Jinping le marcó la cancha

Donald Trump no pudo disimular que Xi Jinping le marcó la cancha

La imagen de Donald Trump rindiendo pleitesía a Xi Jinping es la postal más clara del estado del mundo cuando se cumplen 78 días del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Y las palabras del presidente chino sonaron a un epitafio para la tumba del imperio. Pero la interpretación del mandatario estadounidense también ilustra sobre la endeble habilidad para el disimulo que se tiene en la Casa Blanca. Xi necesitó alertar sobre la Trampa de Tucídides para marcar la cancha a no solo un gobernante un tanto díscolo sino a un occidente que insiste en no ver que las cosas cambiaron. Es que guerras como las de Peloponeso de hace 2480 años se desatan cuando una potencia en decadencia no acepta al surgimiento de un rival que le hace sombra.  China, en este juego, es a todas luces el emergente que no quiere una guerra pero ya no le esquivaría al desafío. Por eso, también, plantó bandera: el límite es Taiwán.

Es bueno recordar que cuando atenienses y espartanos se trenzaban en una contienda que duró casi tres décadas China ya tenía 4500 años de historia y estaba en el tenebroso periodo de los Reinos Combatientes. Por otro lado, el nombre oficial de ese extenso país es Zhongguo, que se traduce como “reino o país del medio, o centro”. ¿Centro del mundo? Algo así, que en 2026 regresa con toda su fuerza. Veamos: la visita de Trump mostró quién lleva las riendas y con qué precisión Xi desplegó el supremo refinamiento que caracteriza a esa milenaria civilización. Si hasta el propio Trump reconoció en un posteo en Truth la “gran elegancia” de su par, aunque prefirió creer que cuando le hablaba de declive se estaba refiriendo a su antecesor Joe Biden.

Donald Trump no pudo disimular que Xi Jinping le marcó la cancha

Otra muestra de la centralidad de Beijing como capital internacional lo da el hecho de que desde este martes Vladimir Putin estará por dos días en la capital china para mantener sus propios encuentros con Xi. Esa suerte de “besamanos” ya la habían ensayado oportunamente los jefes de estado de España, Italia, Francia y Gran Bretaña, con suerte dispar.

La decadencia de occidente y en particular de Estados Unidos, que oficia de líder de esa tropa abatida, no comenzó con la desastrosa guerra contra Irán, pero ese sería el punto de quiebre. A esta altura negar que en Ormuz hubo una derrota estrepitosa sería una necedad y la prueba más evidente de eso lo dan los análisis de gente dentro de EE UU a los que no se puede tildar de antiimperialistas, pero que no se engañan. Uno de ellos es Robert Kagan, alguna vez tildado de sucesor de Henry Kissinger. El hombre fue uno de los fundadores del  Proyecto del Nuevo Siglo Americano, un thinh tank que en 1997 desarrolló un plan para que la centuria que estaba por comenzar fuera de la consolidación de la supremacía de EE UU. Su esposa, Victoria Nuland, siendo subsecretaria de Estado fomentó el golpe en Ucrania de 2014 que fue el punto de partida para la guerra con Rusia que comenzaría en 2022. En un artículo en la revista The Atlantic, Kagan escribió la semana pasada que la derrota en Irán es absoluta e irreversible. “Las derrotas en Vietnam y Afganistán fueron costosas, pero no causaron un daño duradero a la posición general de Estados Unidos en el mundo. La derrota con Irán será de una naturaleza completamente diferente”, lamentó el halcón del imperio.

Otro que habló fue el general Mike Flynn, de efímero paso como asesor de seguridad en el primer gobierno de Trump, en 2017, renunciado bajo la acusación mediática de haber tenido reuniones con el embajador ruso en Washington. Lo que Xi quiso decir es que “cualquier fracaso en acomodar el ascenso de China arriesga un conflicto mayor que Estados Unidos no puede permitirse (y actualmente hay prácticamente cero apoyo del pueblo estadounidense para más guerra y Xi lo sabe)”, publicó el militar en X. El senador demócrata Tim Kaine, por su parte, pretende urdir fuerzas en el Congreso para ponerle fin a una guerra que por ahora parece en suspenso ante un cese el fuego sine die. “Familias en Virginia estan pagando casi 10,8 millones de dólares más al día en gasolina de lo que pagaban hace dos meses. ¿La razón? La guerra ilegal e imprudente del presidente Trump en contra de Irán”, publicó en X.

Mientras tanto, este viernes en Nueva Delhi concluyó una cumbre de ministros de Relaciones Exteriores de los países BRICS para encontrar una postura común en relación con la guerra en Irán. Si bien se dijo desde el primer día que la ofensiva del 28-F para EE UU tenía a China como destinatario final, estaba en la mira el grupo de países que ya representan más del 40% del PBI mundial y le pisa los talones el G7. Contra lo que podría pensarse, no hubo un acuerdo para un documento final que expresara el rechazo que pretendía el canciller iraní. Abbas Araghchi los arengó sobre los riesgos del momento y advirtió: “La historia ha demostrado que los imperios en declive no se detendrán ante nada para frenar sus destinos inevitables. Un animal herido arañará y rugirá desesperadamente en su camino hacia abajo”.

Uno de los integrantes de ese grupo, Emiratos Árabes Unidos, tiene tanta cercanía con Israel y EE UU que hubiese sido ilusorio esperar que firmaran un documento de condena a los ataques del 28 de febrero. Brasil, miembro fundador de ese club, a su vez, volvió ofrecerse como mediador para una negociación entre Teherán y la administración Trump. El titular de Exteriores brasileño, Mauro Vieira, se lo transmitió a Aragchchi y luego mantuvo encuentros con sus homólogos Sergei Lavrov, de Rusia, y Subrahmanyam Jaishankar, de India. Brasil ya en 2014 había promovido un acuerdo nuclear con Irán junto con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan a pedido de Barack Obama que fue desechado por la secretaria de Estado Hillary Clinton. Pero esa es otra historia.

Donald Trump no pudo disimular que Xi Jinping le marcó la cancha
Un «Lubio» en jogging

Donald Trump encaró el viaje a China con su estilo de hacer pata ancha sobre lo maravilloso de su gobierno y los triunfos de su gestión que no cesan. Por eso publicó en Truth un mapa de Venezuela pintado con la bandera de las barras y las estrellas y alardeando que el país caribeño sería el Estado 51. Su canciller, Marco Rubio, otro que derrocha petulancia, se hizo fotografiar en el Air Force One con un jogging de Nike Tech como el que vestía Nicolás Maduro cuando fue secuestrado, el 3 de enero pasado. Es cierto que el golpe sobre Venezuela complicó la prohibición de petróleo a China, no era por ahí que podría haber generado alguna respuesta más fuerte.

Rubio, de ascendencia cubana, pudo ingresar a China por la gracia de la presidencia de Xi Jinping. Siendo senador, el actual secretario de Estado lanzaba críticas feroces contra la política de derechos humanos de China entorno a Hong Kong y la población uigur. Hasta que, en 2020, en respuesta a sanciones de Estados Unidos a dirigentes chinos, Beijing aplicó medidas similares contra estadounidenses, entre ellos Rubio.

En teoría, no podría haber viajado junto con su presidente, pero cuando asumió el cargo, en enero de 2025, las autoridades aplicaron un subterfugio que le permitió sortear el control aduanero sin problemas, aunque la causa en su contra sigue vigente. En la visa cambiaron un carácter de su apellido en la transliteración al chino para que pasara sin problemas. Algo así como pasar de “Rubio” a “Lubio”. Pero la sanción sigue vigente y cuando se termine su influencia volverá a ser persona no grata.

Tiempo Argentino, 16 de Mayo de 2026

Netanyahu busca blanquear su imagen pero solo la empeora

Netanyahu busca blanquear su imagen pero solo la empeora

Benjamin Netanyahu es para Estados Unidos un problema difícil de resolver. Porque las dos últimas guerras, la de junio del año pasado y la del 28-F contra Irán, complican a Donald Trump en su frente interno de un modo quizás irreversible. Y ahora suma a países como Emiratos Árabes Unidos, el que más compromisos tiene con Israel y tuvo que salir a desmentir al primer ministro, quien publicó en X que “visitó secretamente EAU, donde se reunió con el jeque Mohamed bin Zayed”.

También que se presentó a una amplia entrevista en la cadena CBS con Major Garret en la que mostró que no duda en comprometer a Trump en alguna nueva aventura. Algunas perlitas de ese reportaje: tras afirmar que no renuncia a desarticular el plan nuclear iraní, Garrett le pregunta como retirar el uranio altamente enriquecido de allí. “Entras y te lo llevas”, dice, entre risas Netanyahu, que luego afirma que Trump dijo repetidamente que quiere entrar a como de lugar.“No queremos que Irán tenga misiles balísticos con ojivas nucleares capaces de alcanzar ninguna ciudad de Estados Unidos, porque ningún estadounidense estaría a salvo”, recalcó.

Después negó haber forzado a Trump a entrar en la guerra porque el pueblo iraní se levantaría contra su gobierno. Pero a continuación se jactó de las capacidades letales de las FDI. “¿Recuerdan los buscapersonas? (septiembre de 2024 en Líbano y Siria). Dejamos inconscientes —no los matamos— a 2500 personas, pero las incapacitamos, las neutralizamos con precisión quirúrgica, sin daños colaterales, con los buscapersonas, ¿entienden? Y eso fue lo que hicimos contra sus científicos clave, contra sus comandantes clave, contra sus líderes. Pero… es un componente. No garantiza el éxito de una revuelta. Pero podría… ayudar a que ocurra”.

Sin embargo, Netanyahu se quejó de que en occidente cada vez son más quienes rechazan las acciones israelíes en Gaza y Cisjordania. “Israel recibe una mala reputación injusta. Una forma de medir el genocidio es observar la proporción de combatientes respecto a no combatientes, y probablemente sea la más baja en la historia de la guerra urbana moderna gracias a nuestros esfuerzos. Ahora bien, hemos visto el deterioro del apoyo a Israel en Estados Unidos, que diría que se correlaciona casi al 100% con el crecimiento exponencial de las redes sociales”.

No se privó de recurrir al viejo Goebbel para culpar a los que lo acusan de genocida. “Si la gente te tacha de belicista y lo repite hasta la saciedad, se da por sentado que es una verdad absoluta. Y eso es lo que está pasando. Te metes en sus teléfonos móviles. Consigues que los bots lo repitan. Muestras una foto aquí, otra allá, de una tragedia. Para nosotros en Israel, cada muerte de un civil es una tragedia. Para nuestros enemigos, es una estrategia”.

Si buscaba era cambiar la imagen negativa, haber celebrado este viernes la anexión ilegal de Jerusalén cuando se cumplió un nuevo aniversario de la Nakba, no parece adecuado. Mucho menos que el exgtremista ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, provoque desde la Explanada de las Mezquitas con una bandera israelí. «

Tiempo Argentino, 16 de Mayo de 2026

Zona de turbulencias

Zona de turbulencias

El presidente de la Nación emprendió esta semana su 16º viaje a Estados Unidos y el 38º desde que llegó a la Casa Rosada. Se le computan al primer mandatario 120 días en el exterior en ese lapso, o sea que pasó el 14% de su tiempo de gestión afuera del país. Esta gira tuvo algunos condimentos que la hacen especial, porque ocurrió en su ausencia un vendaval político que lo sacó de quicio en una entrevista de urgencia con dos de sus más fervorosas espadas mediáticas por el «apriete» de la senadora Patricia Bullrich –ya lanzada a la carrera por el 2027– contra Manuel Adorni, y porque las explicaciones en torno al corrosivo jefe de Gabinete son peores que la noticia en sí.

No está mal señalar que el objetivo de Javier Milei en el país del norte era participar en Los Ángeles de la 29ª Conferencia anual del Instituto Milken, fundado por Michel Milken, apodado «Rey de los bonos basura», condenado en 1990 por cargos de fraude y manipulación de mercados con una multa de 600 millones de dólares, 10 años de prisión –reducidos a 22 meses– y la prohibición de volver a participar en el mundo financiero. En su primer mandato, Donald Trump lo indultó con el argumento de que el hombre se había reinventado y ahora es un filántropo.

En su discurso en ese foro exclusivo, que en medio de los escándalos que sacuden a su Gobierno hasta puede parecer metafórico, Milei dijo que «el sueño americano no está muerto» y que está volviendo en dos lugares al mismo tiempo: en Estados Unidos con Donald Trump y en la Argentina, con él. Dijo más, como que «desde que asumimos ha subido en 113.000 puestos de trabajo. Han quedado afuera los trabajos registrados, pero lo que tiene que ver con independientes y los no registrados son cerca de 400.000 puestos de trabajo».

Y en otra vuelta de tuerca, insistió en que «hoy el sueño americano se extiende desde Alaska hasta Tierra del Fuego para hacer grande a toda América nuevamente. Y esperamos que esto pronto incluya a nuestras queridas Cuba y Venezuela que tanto han sufrido y el modelo de la libertad llegue hasta el último refugio del continente».

Casi en simultáneo, en Washington, Lula da Silva mantenía un encuentro de tres horas con Donald Trump en el que, si bien no hubo comunicado final, se supone que hablaron de tierras raras, un asunto clave para el mundo y en el que el brasileño pudo mostrar la aprobación de una ley para regular la explotación de esos minerales críticos de los que el país tiene las reservas más grandes fuera de China. El líder brasileño sí habló con la prensa, para decir que tocaron todos los temas tabú. Entre ellos, claro, la posible injerencia estadounidense en las elecciones de octubre, donde el favorito de Trump es Eduardo Bolsonaro. «Las dos democracias más grandes del continente pueden servir de ejemplo para el mundo», dijo el exdirigente metalúrgico, y avanzó con uno de esos «temas tabú», al señalar que el inquilino de la Casa Blanca le aseguró que no tiene planes para invadir Cuba. También dijo haberle recordado el plan nuclear que Brasil y Turquía habían firmado en 2014 con Irán como un punto de partida para la paz en Medio Oriente. Mientras el brasileño solo viaja al país del norte por asuntos que conciernen a un estadista, su par argentino vuela a compromisos de escasa relevancia, organizados por personajes de la ultraderecha internacional.


Alerta spoiler
Mientras tanto, la interna en La Libertad Avanza estaba en su máxima expresión, con centro en el polifacético Manuel Adorni, defendido hasta el paroxismo por los hermanos presidenciales, al punto que ante este clima, Karina Milei no acompañó al jefe de Estado en su periplo hacia el norte. Lo último –al cierre de este artículo– pasaba por el debate en torno a una cascada en la pileta que se hizo construir en su mansión del country Indio Cua. La explosiva declaración del contratista que hizo la obra enterró un poco más a Adorni, porque en sede judicial dijo la verdad por recomendación de su abogado, y no la versión que le acercaba el atribulado funcionario libertario. Que eran 245.000 dólares para una lista enorme de arreglos de lujo.

Milei, en el canal LN+, salió enfurecido ante los conductores del espacio, Luis Majul y Esteban Trebucq. No es que hayan ido a fondo, pero con un par de insinuaciones bastó para que el presidente montara en cólera contra «el 95% del periodismo» que, según él, es corrupto, y tratara de hacer callar al dúo. Nada que valga la pena mencionar en detalle, solo que para defender a Adorni se tiró sobre la granada temerariamente. «¿Qué pruebas tiene el contratista? Le dan entidad a un militante kirchnerista, cuyo prontuario es muy dudoso. Hablaban de una cascada y después se vio que eran dos cañitos de agua», dijo.

Preguntas incómodas. Caputo, Adorni y Monteoliva dieron una conferencia de prensa en la que no pudieron evitar que se pregunte sobre las denuncias contra el jefe de Gabinete.

El contratista salió a defenderse con mucho énfasis porque bien lejos está del kirchnerismo, como muestra en sus redes sociales; más bien es un simpatizante del actual oficialismo, y sintió el ataque como una ofensa injustificada.

A Milei le saltó la térmica porque Bullrich había dicho, también en LN+, que Adorni debía presentar su declaración jurada –dijo que la iba a hacer en junio–, donde podría justificar ingresos y gastos cuanto antes y así poner fin a la crisis desatada desde que se comenzaron a saber de sus millonarios gastos en viajes, compras inmobiliarias y arreglos edilicios. «Adorni lo iba a adelantar, ella lo spoileó», señaló indignado el presidente. El propio jefe de Gabinete dijo lo mismo ante Alejandro Fantino, otro cercano al régimen, en el canal Neura.

Pero Milei también decidió poner sobre la mesa un proyecto que pretende marcar agenda. «Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina».

El periodista Mauricio Caminos desmenuzó de qué se trata el proyecto y las claves encerradas en el mensaje presidencial en las redes sociales. «El B-2 Spirit es un bombardero furtivo estratégico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, uno de los aviones militares más sofisticados y costosos del mundo, diseñado para operaciones de ataque de largo alcance y capaz de transportar armamento convencional y nuclear. La comparación elegida por Milei funcionó además como una pista sobre el tipo de industrias que busca seducir con el nuevo esquema de beneficios». ¿De qué industrias se trata? «Compañías vinculadas al complejo tecnomilitar estadounidense, entre ellas Palantir, la firma de análisis masivo de datos cofundada por el magnate tecnofascista Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes del ecosistema de Donald Trump y Silicon Valley, que visitó a Milei hace dos semanas y está viviendo en la Argentina».

Bullrich, a todo esto, se muestra como la opción «racional» que pretenden sectores del Círculo Rojo -ante la debacle en el apoyo popular al presidente- que capitanea Paolo Rocca, otro experto en «cañitos», si se permite la chanza. La senadora, que se mostró con el jefe de Gabinete en la Casa Rosada, se imagina incluso como reemplazo en una remake del 2001 que permitió la llegada de Eduardo Duhalde al Gobierno. En su caso el escollo sería la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien ya tuvo sus cruces en el Congreso. ¿Soñarán ellas con helicópteros? 

Revista Acción, 10 de Mayo de 2026