Vaya si estuvo levantando polvareda Patricia Bullrich esta semana, removiendo el avispero de una decisión por demás irreflexiva del presidente Javier Milei, que pretendió retirar del Senado el pliego de una jueza que él mismo había propuesto, por el delito de ser cuñada de un periodista incómodo para el Gobierno. Un sainete incomprensible en un momento delicado para la credibilidad del mandatario y que le dio la oportunidad a la senadora porteña de mostrarse en el juego que más le está gustando últimamente: ofrecerse como la figura de recambio si las tempestades políticas se llevan puesta a la gestión anarcocapitalista. Milei, a todo esto, se defiende como gato entre la leña de embates que no solo provienen de su exministra de Seguridad, sino también de una realidad que se empecina en desmentir los pronósticos entusiastas de su ministro de Economía. Así, la Casa Rosada –con un jefe de Gabinete en las sombras y quizás definitivamente con el boleto picado– impostó el festejo de la nominación de 74 jueces, anunció el propósito de adherir al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), elevó a la Cámara baja su proyecto de Súper RIGI y presentó con bombos, redoblantes y platillos un artículo en el medio británico Financial Times donde alude a una legislación que permitiría la creación de sociedades que operen con Inteligencia Artificial y sin empleados.
«Con el espíritu de los comerciantes holandeses que convirtieron a Ámsterdam en la capital financiera del siglo XVII, pretendemos ofrecer el entorno jurídico y fiscal más atractivo para las empresas de IA que definirán el siglo XXI», afirma Milei, y plantea que «Buenos Aires sea para la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación: el lugar donde la imaginación jurídica alcanzó al momento tecnológico y cambió el mundo». Un sueño al gusto de Peter Thiel, que no venía solo para aplicar sus sistemas de vigilancia y control Palantir.
La pata tecnológica Este entorno de última generación tiene sus bemoles en Argentina. Como se sabe, el país es uno de los más adelantados del planeta en tecnología nuclear y avanzó en know how satelital. Baste recordar que Milei designó a su amigo y presunto colaborador en investigaciones en economía Demián Reidel al frente de Nucleoléctrica. En diciembre de 2024, Reidel –licenciado en Física por el Instituto Balseiro y doctor en Economía por la Universidad de Harvard– presentó una nueva versión del Plan Nuclear que promocionó como la panacea para el desarrollo de pequeños reactores modulares –aplicables para alimentar centros de datos e inteligencia artificial– que ya tenían un nivel de desarrollo importante desde el Gobierno de Néstor Kirchner y que «generosamente» las autoridades no dudan en compartir con Estados Unidos como si fueran bienes comunes que ellos compartirían con Argentina.
Pero hubo declaraciones de Reidel que mostraron su visión supremacista de la sociedad. «Tenemos grandes extensiones de tierra con acceso a energía y agua, climas fríos, que es la cereza del postre para el enfriamiento de los sistemas AI; y además, estamos en un área sin conflictos armados, sin tsunamis, sin terremotos. (…), el problema es que estas áreas están pobladas de argentinos».
No fue por eso que se tuvo que ir de la empresa que administra las centrales nucleares argentinas. Fue por supuestas irregularidades en el uso de tarjetas corporativas en viajes al exterior. Estos días saltó otro más escandaloso, el de Facundo Leal, expresidente de otra joya de la tecnología nacional, Arsat, a quien se le allanaron dos viviendas donde le encontraron más de dos millones de dólares empaquetados con fajas del Tesoro de EE.UU. y una veintena de dispositivos de espionaje. Este hecho promete traer cola dados los vínculos de Leal con figuras de la política de más de un partido y personajes del mundo de los servicios, la ultraderecha de EE.UU. y la administración de Donald Trump como Leonardo Scaturicce.
El expresidente de Arsat detenido tenía equipos profesionales de espionaje en su casa. Encontraron una valija de caja estanca con 19 dispositivos entre grabadores (anteojos oscuros, llave de auto, control remoto, lapicera, mouse), un aparato de detección por radiofrecuencia (RF),… https://t.co/76laKjWQEnpic.twitter.com/cc6PcEPJRA
La pregunta que inquieta es: ¿son más casos de corrupción, como ya los hubo, de funcionarios angurrientos por demás, que buscan manotear lo que pueden ante un Gobierno que se jacta de venir a destruir el Estado, o se venden al mejor postor los tips del capital intelectual nacional creado en décadas por una sociedad deseosa de construir un país de verdad?
Enclaves sin ley En el centro de todas estas elucubraciones y de este momento tan particular del mundo está el ascenso explosivo de la influencia de los tecno-oligarcas del mundo, entre los cuales se destaca Thiel, el supremacista nacido en Alemania, pero con nacionalidades de EE.UU., Nueva Zelanda y Malta.
Entre las teorías que se esgrimieron sobre su llegada, una fue que mediante su «bebé» Palantir puede «ayudar» a un Gobierno que sigue en caída. La apropiación de datos que se haría mediante el proyecto Gemelos Digitales podrían servir para manipular a la sociedad. Otra posibilidad la dio el The New York Times, que en un artículo donde sostiene que «sus nuevas raíces en Argentina están motivadas en parte por su preocupación por el rumbo que está tomando Estados Unidos, especialmente California, donde una iniciativa que se votará en noviembre podría conllevar un impuesto del 5% aplicable a los que tengan más de 1.000 millones de dólares. En el estado más rico de EE.UU. no son más de 200 personas, gran parte de ellos hicieron su fortuna en Silicon Valley, pero se niegan a poner parte de lo que lograron gracias al apoyo estatal, como reconoció el socio de Thiel, Alex Karp, en el Manifiesto de Palantir. Ya se fueron de California Larry Page y Serguei Brin, creadores del buscador Google.
Milei y Federico Sturzenegger armaron un proyecto que intenta seducir al «fugitivo» Thiel, pero quién sabe a cuantos otros. Se trata de empresas sin regulación, un convite a convertir a la Argentina en un refugio fiscal de alta gama para competir con Bahamas o Seychelles. Thiel ya había inventado su propio paraíso en 2017 en Honduras, en la isla de Roatán, donde el Gobierno de Juan Orlando Hernández (JOH) le habilitó la creación de la ciudad de Próspera, una de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico del país centroamericano. Es un pequeño estado donde rigen leyes propias y un sistema impositivo bien relajado y que se pretende alejado del Estado nacional al que pertenece el territorio.
La ciudad tiene moneda propia –bitcoins– y las autoridades son privadas. Cuando Xiomara Castro llegó al poder, en 2022, intentó revertir semejante grado de renuncia a la soberanía nacional, pero los inversores abrieron una demanda en tribunales internacionales por 10.000 millones de dólares, el 40% del PBI hondureño. En marzo de 2024, JOH fue condenado a 45 años de prisión en EE.UU. por narcotráfico. En noviembre de 2025, Donald Trump lo indultó y luego apoyó al candidato de su partido en las elecciones hondureñas. Dicen que ahora JOH arma estrategias para influir junto con las ultraderechas latinoamericanas en las elecciones por venir.
Detalle: Próspero es un personaje de la obra La Tempestad, de Shakespeare, de 1611, más o menos la misma época en que Ámsterdam pegaba el gran salto al que quisiera emular Milei. Representa el ímpetu del colonizador europeo que pugna por someter a Calibán, el salvaje originario. A todo esto, Palantir, en El Señor de los anillos, de JRR Tolkien, es una piedra esférica que permite ver acontecimientos lejanos.
«El objetivo es una guerra sin fin, y no una guerra victoriosa”. Así definió alguna vez el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, a la estrategia militar estadounidense en Asia desde principios del siglo XXI. La aventura de Israel y EE UU contra Irán del 28 de febrero tiene toda la pinta de haberse convertido en otra guerra eterna, y lo que pudo parecer un “paseo de un fin de semana” tras el asesinato del líder supremo Alí Jamenei y de varios altos dirigentes persas, se está pareciendo al Vietnam de Donald Trump. Un pantanal y una derrota que ni él ni Benjamín Netanyahu pueden admitir sin pagar consecuencias catastróficas para sus futuros políticos. De allí que el magnate inmobiliario refuerce su ofensiva sobre América Latina. El último refugio imperial.
El Plan B de Estados Unidos, cuando todo lo demás falla, es sancionar y catalogar como terroristas o narcotraficantes a quienes se oponen a sus designios. Y en esas estamos al sur del Río Bravo desde antes del 3 de enero, cuando el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa abrió un nuevo escenario en Venezuela.
Digamos que para Trump, su actualización de la Doctrina Monroe de diciembre pasado fue la catapulta para ver si podría alambrar el patio trasero, por las malas o por las peores. La ofensiva sobre lanchitas de presuntos narcotraficantes fue el moño para el embate contra los supuestos Cartel de los Soles y el Tren de Aragua. México y Colombia, desde hace décadas, enfrentaron las consecuencias del combate contra la guerrilla o los carteles de la droga.
Las últimas novedades en ese rubro vienen de Cuba, donde el magnate inmobiliario y sus acólitos de origen cubano, como su secretario de Estado, sueñan con ponerle fin a la revolución. Marco Rubio, por caso, declaró que La Habana “ha sido la capital mundial del terrorismo de izquierda radical” y el Tesoro sancionó al presidente Miguel Díaz-Canel, a Raúl Castro -a quien EE UU ya había imputado en un hecho de hace 30 años- a uno de sus hijos y varios familiares.
“Por las malas”, Trump utiliza métodos de injerencia de lo más groseros en elecciones como las de Colombia, donde el apoyo al ultraderechista Abelardo de la Espriella es total. El presidente Gustavo Petro presentó pruebas de presunta manipulación de resultados en el sistema de conteo de votos mediante una empresa privada. Algo similar se había registrado en Honduras en noviembre pasado, donde finalmente el “pollo” del condenado por narcotráfico e indultado Juan Orlando Hernández, Nasry Asfura, se hizo de la presidencia. Para Trump JOH será narcotraficante, pero es “nuestro narcotraficante” y el más adecuado para dirigir campañas sucias en favor de las ultraderechas regionales.
En Perú, este domingo el trumpismo también hace su apuesta y Keiko Fujimori, una habitué en las segundas vueltas, pelea para continuar la tarea que su padre -condenado por delitos de lesa humanidad- comenzó en los 90. KF disputa contra Roberto Sánchez, quien por las dudas, tiene causas judiciales abiertas por si llegara a resultar el ganador del comicio.
La pelea en Brasil, en cambio, recién comienza y ya Lula da Silva siente la andanada de ardides con que desde el Salón Oval esperan llevar al Planalto a Eduardo Bolsonaro, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por golpista. Uno fue declarar -cómo no- al Primer Comando de la Capital (PCC) y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas, lo que desde la perspectiva del Pentágono, habilitaría una intervención armada. Además, amenaza con aranceles de hasta 25% a los productos brasileños. Así por que si. Lula no dudó en calificar esa medida a una charla con Bolsonaro Jr, a quien calificó de “traidor a la patria”. Qué menos.
Mientras tanto, Andrés Manuel López Obrador salió del retiro que se había autoimpuesto para defender a la presidenta Claudia Sheinbaum de renovados ataques desde el norte. “Lamentablemente está sucediendo, no sólo en México, sino también en otras partes del mundo: que con el simple señalamiento de narcoterrorista o de representar una supuesta amenaza para la seguridad de Estados Unidos, se cuenta con licencia para secuestrar, cazar y ajusticiar de manera extraterritorial a cualquier persona sin pruebas, juicio o sentencia alguna”, lamenta AMLO, que afirma extrañar al Donald Trump que conoció en su mandato y con el que, asegura, se podía hablar. «
«Es el desenlace de una operación política, judicial y empresaria que venimos denunciando desde hace meses y que tuvo siempre un único objetivo: disciplinar a la UOM». Con estas palabras, el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Abel Furlán, explicó de qué modo caracteriza la intervención judicial que anuló las elecciones que lo habían proclamado reelecto como titular de la seccional Campana y dictaminó la intervención del sindicato a nivel nacional. Una medida como esta representa un antecedente peligroso desde el retorno de la democracia y sobre todo está teñida de suspicacias ya que fue dictada por la misma Cámara del Trabajo que semanas antes había avalado la controvertida reforma laboral del Gobierno con el simple y no menos inédito subterfugio de otorgar un efecto suspensivo a la apelación del Estado nacional contra el recurso de amparo en primera instancia del juez Raúl Ojeda a 82 artículos de la ley 27.802. La aprensión se centra en el camarista de la Sala VIII de ese fuero, Víctor Pesino, que había pedido una prórroga para mantenerse en el cargo luego de cumplir los 75 años y milagrosamente, apenas puesto el «gancho» en apoyo de la famosa ley, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, le activó el inicio del trámite formal para concederle la prórroga.
Furlán, uno de los integrantes más notorios del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que agrupa a los sectores sindicales combativos y agrupaciones de la izquierda que se oponen al proyecto anarcocapitalista que pretende imponer el presidente Javier Milei, acusó de la componenda en su contra al grupo Techint. El gremialista había ganado en marzo la elección en su sindicato con el 85% de los votos, pero fue impugnado por una lista contraria, la Naranja. Puede ser que el mandamás de Techint tenga enfrentamientos con Milei, pero en Campana, donde está la base –Dálmine Siderca– desde la que el conglomerado se expandió al mundo a partir de su fundación, en 1946 (un dato que no gustan compartir ahora en su historial en la web), sigue teniendo la sartén por el mango, lo mismo que en el Poder Judicial. Y es evidente que Furlán representa a un sector que influye en el rechazo a las políticas de flexibilización salvaje que, en última instancia, benefician a Rocca. O sea, fabrica acero, pero no come vidrio.
Unidad y rebeldía «Los sindicatos son de los trabajadores y no de jueces corruptos y empresarios inescrupulosos», lanzó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, en un abrazo simbólico que se realizó el martes en la sede de la UOM Nacional, a metros de la Plaza de Mayo. Del acto participaron también dirigentes de la Federación Gráfica Bonaerense, Sipreba, Suteba y los ministros provinciales Walter Correa (Trabajo), Gabriel Katopodis (Infraestructura y Servicios Públicos) y Cristina Álvarez Rodríguez (asesora del Gobierno) junto con un puñado de legisladores nacionales por Fuerza Patria.
Furlán fue uno de los protagonistas del Plenario Nacional de Delegadas y Delegados del FreSu del 1 de mayo en el que se aprobó un documento que se reconoce como heredero del Programas de Huerta Grande, el de la CGT de los Argentinos de 1968, «que unió lucha gremial, liberación nacional y denuncia del poder concentrado», los «26 puntos de la CGT para la Unión Nacional» (1986), el Grito de Burzaco en 1991, y las luchas «del pueblo argentino que culminaron con la gran movilización del 19 y 20 de diciembre de 2001». El nombre de este programa es de por si un desafío para los tiempos que corren: «Unidad, lucha y rebeldía para recuperar la patria».
La mano del Fondo En todo este enrarecido clima sindical, se fueron desmenuzando los pormenores del último informe del FMI sobre la economía argentina. Un crudo detalle de todo lo que el organismo crediticio reclama al Gobierno al que, a pesar de las críticas que le hace, le sigue entregando apoyo para que no se derrumbe. En este caso, la institución que comanda Kristalina Georgieva no oculta el programa de siempre, obviamente en la vereda de enfrente del que propone el FreSU.
Acotación no tan marginal: Argentina ingresó al FMI en 1956, luego del golpe militar contra el Gobierno constitucional de Juan Perón, y el primer acuerdo con la entidad fue en abril de 1957, con los primeros 57 millones de dólares. En ese mismo mes, durante la dictadura del general Pedro Eugenio Aramburu, se eliminó de facto la Constitución de 1949 y se reformó el artículo 14 (el famoso 14 bis) de la de 1853, para incluir algunos derechos laborales que quedaban derogados al desechar, sin la consulta popular pertinente, la Carta Magna hasta entonces vigente. El 30 de noviembre de 1957, la CGT aprobó el Programa de La Falda, que buscaba mantener la vigencia de ese paradigma de la Constitución depuesta: «Constituir una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana».
Entre las «novedosas» exigencias del FMI figura la ampliación del Impuesto a las Ganancias. Una manera sería la baja del mínimo no imponible para que más trabajadores queden alcanzados por el tributo. La otra es menos explícita: mantener el piso de los aportes y que la inflación solita haga el resto. En todo caso, el Fondo pretende volver a los niveles del 2019, cuando alcanzaba al 20% de los asalariados en blanco. También la idea es recortar beneficios fiscales y exenciones, básicamente IVA y Monotributo. Junto con otros aprietes impositivos (tabaco, alcohol, gaseosas y combustibles) los genios del edificio del 700 de la Calle 19, N.W, de Washington calculan generar ingresos por el 3,3% del PBI.
No especifica ese informe qué porcentaje del Producto Bruto se deja de recaudar con la eliminación de impuestos a los autos de lujo y yates o las distintas variantes del RIGI. Gente de fe, sin embargo, afirman que esas reducciones a las retenciones, por ejemplo a la soja, podrían impulsar la producción en un 0,5% y la eliminación total, hasta un 10%. Todo en potencial.
De que los que más pueden más paguen, ni una palabra. El derrame también es una cuestión de fe. Así, en la misma semana que se anunciaron nuevos aumentos en las tarifas de colectivos, trenes, luz y gas a partir de este lunes, se busca quitar subsidios por zona fría y hasta beneficios a discapacitados en el transporte, se condonaron 1.800 millones de dólares de deuda de Edenor, Edesur y el Grupo DESA con Camnesa, la administradora del mercado eléctrico mayorista. Así es como están las cosas.
Según la información disponible, los sectores más vulnerables aportan hasta el 37% de sus ingresos en impuestos mientras que los ricos tributan un 30%, lo mismo que las clases medias. Los milmillonarios, sin embargo, solo «ponen» el 25%, aunque con las recomendaciones del FMI todo tiende a empeorar. Entre otras razones, porque los de abajo no tienen la posibilidad de «dibujar» sus ingresos o mudarse a Uruguay.
El expresidente y líder de la derecha tradicional colombiana, Álvaro Uribe Vélez, tomó la delantera para pedir el voto de los acólitos que le quedan a su espacio para el ultraderechista Abelardo de la Espriella. No es un dato para despreciar. Es que el abogado de 47 años que este domingo quedó en primer lugar en el comicio llega como outsider y si bien el izquierdista Iván Cepeda aparece en segundo término sin llegar a cumplir sus propias expectativas, nada está cantado en la tierra de Gabriel García Márquez. Porque además, la distancia no es tanta ni es irremobtable.
Vayamos primero a los números. De la Espriella obtuvo 10.346.212 votos, 667.067 más que Cepeda, el candidato del oficialismo. Si para los ansiosos el 43,74% del ultra en la primera ronda electoral puede parecer definitorio, el 40.91 % de Cepeda en términos porcentuales es más que lo que en 2022 había obtenido Gustavo Petro para llegar al balotaje. En cantidad de apoyos: 8.527.768 hace cuatro años para la opción de la izqueirda, 9.679.145 ahora. La diferencia es que entonces el actual mandatario había quedado primero y detrás hubo una dispersión que ahora no se verifica. Eso explica que el admirador de Nayib Bukele y Javier Milei aparezca encabezando el dúo que se enfrentará el 21 de junio en segunda vuelta. ¿Votar a ganador podrá inflluir dentro de 20 días?
El tuit que publicó Uribe ni bien se conoció el resultado de las urnas expresa el temor a que la ciudadanía no siga los postulados de las matemáticas. Porque una rápida mirada indicaría que el 6,92% de la uribista Paloma Valencia más el 43.73 de De la Espriellla da para ir descorchando champán, ya que el tercero en la discordia, Sergio Fajardo, no mueve el amperímetro con sus poquito más de 4% de sufragios.
“Colombianos, hemos perdido. Asumo humildemente mis responsabilidades”, posteó Uribe en su cuenta de X. “Ganó el Dr. Abelardo De La Espriella. Cumplimos la palabra, votaremos por él y pedimos que se vote por él y por Colombia, por la defensa de la Constitución, de las libertades, de la creatividad individual, de la cohesión social, de la economía fraterna, del Estado pequeño y austero”, continúa, para rematar en lo que será sin dudas el eje de la campaña electoral del “pollo” de Donald Trump: “Colombia no puede seguir en el camino de convertirse en una sucursal del chavismo, de Petro y Cepeda. Colombia no puede pretender elegir presidentes como Cepeda, apoyado por los grupos terroristas. Colombia no puede seguir en el camino de convertirse en una sucursal del chavismo, de Petro y Cepeda. Colombia no puede pretender elegir presidentes como Cepeda, apoyado por los grupos terroristas.”
Palabras del expresidente Álvaro Uribe:
Colombianos, hemos perdido. Asumo humildemente mis responsabilidades. Colombia ha descubierto a una gran líder, con toda la vigencia hacia el futuro, Paloma Valencia.
Ganó el Dr. Abelardo De La Espriella. Cumplimos la palabra, votaremos…
— Álvaro Uribe Vélez (@AlvaroUribeVel) May 31, 2026
Lo que ocurrirá el día del solsticio es una incógnita. Se descuenta una campaña aún más feroz en base a fake news e intoxicación en las redes sociales. Después de todo, las urnas parecen haber secundado esa forma de hacer política. Desde la Casa Blanca y de los gobiernos de Argentina y El Salvador -ni qué decir de la oposición española- no se podrá esperar algo demasiado diferente. Un análisis de un muy sutil indagador de la realidad latinoamericana como el director de CELAG Data, Alfredo Serrano Mancilla permite hurgar, ahora con las urnas todavía tibias, el nuevo escenario.
“Se polarizó la elección antes de tiempo”, sostiene Serrano Mancilla. Y detalla:
“1. en el año 2022, la clave estuvo en el nuevo votante (el que no votó en primera y sí votó en segunda (1,5 millones).
2. en el 2022, la suma de votos de Fico Gutiérrez y Rodolfo Hernández era superior a los votos de Petro en 2,5 millones; ahora, en 2026, la suma de votos de De la Espriella y Valencia supera en 2,28 millones a los votos de Cepeda”.
El espíritu de 2ª Vuelta se 'coló' en la 1ª en Colombia. Iván Cepeda logra el voto progresista previsto. Y la 'sorpresa' era un escenario posible, es decir, que se diera un fenómeno de 'voto útil' para que no gane Iván Cepeda. Y esto es lo que ha sucedido. Existía una fuerte… pic.twitter.com/MkuhYTr6ze
— Alfredo Serrano Manc (@alfreserramanci) May 31, 2026
Como siempre ocurre en circunstancias como las que vive Colombia, en un comicio de enorme repercusión y consecuencias para la región, no es bueno “vender la piel antes de cazar el oso”. Y mucho menos tirar la toalla antes de tiempo.
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