Seleccionar página

Valentín González Formoso es alcalde de As Pontes de García Rodríguez desde 2007 y presidente de la Diputación de La Coruña desde 2015. Es como una persistente cuña del Partido Socialista en tierras del derechista Partido Popular. Cuenta que vino a Buenos Aires para mantener un contrato que la sociedad coruñesa tiene desde hace añares con la inmigración. “Mantenemos relación con los colectivos a través de ayudas económicas, ayudas materiales, de recursos para su actividad diaria. Entiendo que es una responsabilidad venir, tocar, escuchar, respirar, el ambiente, la coyuntura que están viviendo nuestros hermanos gallegos argentinos”. Sabedor de la coyuntura de este lado del Atlántico, dice que se propone «reforzar el vínculo» y que si bien Galicia necesita mano de obra, más bien está pensando en “ayudar aquí sin necesidad de que un gallego nacido en Argentina que no quiera irse a Galicia, pueda superar su coyuntura económica negativa aquí con ayuda de Galicia”.

-¿Qué tipo de ayuda sería?

-La idea es financiar los estudios universitarios a nietos de gallegos para venir a estudiar a La Coruña, vivir en una residencia de la Diputación y que no tenga que pagar ningún gasto por desempeñar su labor formativa. Queremos que pueda cumplir el sueño de realización personal. Y fomentaremos, incluso si podemos legalmente, a que una vez finalizados los estudios tengan que retornar a Argentina. Nuestro interés es que el vínculo sea atlántico, es decir, que sean hermanos gallegos en Argentina que desenvuelven su vida aquí y que recuerden la tierra de sus abuelos como la que les ayudó a formarse y a realizar se profesionalmente.

Valentín González Formoso, del Partido Socialista de Galicia: “La cultura puede ser el dique de contención contra la sinrazón de la ultraderecha”

Foto: Antonio Becerra

-¿Cómo está el tema de la Ley de Nietos? Porque esto va a ser una traba. Todo se demora y algunos hace años que están esperando.

-Pues estamos muy indignados. Que en una democracia como la española, que está en un sistema social de derechos europeo, la alta judicatura sea capaz de posicionarse políticamente ante una demanda de la ultraderecha para evitar que voten dos millones y medio de aspirantes, de nietos, hijos de españoles que un día dejaron su tierra para iniciar una vida aquí, pero nunca se olvidaron de su tierra nos parece una injusticia, una falta de inteligencia estratégica. No entendemos esa decisión. Esperemos que el Supremo revise ante las peticiones del gobierno, y si no siempre quedará la vía del Tribunal Constitucional.

-¿Cómo impactará esto en el posible caso de que se tenga que ir a elecciones?

-Los números del voto CERA (Censo Electoral de Residentes y Ausentes) no condicionan las elecciones habitualmente. La participación es normalmente muy baja, por tanto, no es un caso de ingeniería electoral, como dice el Partido Popular. Un PP que con un presidente gallego impulsó esta ley que ahora pide suspender. Yo creo que el problema es que estamos poniendo en tela de juicio los cimientos de nuestra democracia.

-Hay que decir que el tema lo azuzó Vox

-Es más de Vox que del PP, pero si el PP no amparara esta acción, probablemente la resolución judicial sería otra. Pero no, el partido mayoritario en España está avalando esa postura.

-¿Cómo piensan actuar de aquí en más?

-Yo creo que se debe hacer mucha pedagogía. En Argentina veo que el tema pasa bastante desapercibido, cuando solo en Buenos Aires hay 197 mil gallegos, y en Argentina hablamos de 646 mil gallegos censados. Habrá otros 170 mil que esperan. Es una masa crítica muy relevante.

-Imagino otra razón para el viaje, y es porque La Coruña auspició una obra de teatro, El héroe. ¿Por qué decidieron el apoyo?

-Entendemos que la cultura puede ser el dique de contención contra la cerrazón y la sinrazón de una ultraderecha que parece que cala con su embajador mundial, que es Donald Trump. Una gran expresión de cultura es esta obra promovida por la Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina y, además, una obra inédita de Manolo Rivas, con un gran tema y que ha tenido un éxito tremendo que justifica que la Diputación, que lleva 200 años haciendo proselitismo cultural, sigue haciéndolo también aquí en Argentina.

-La obra habla de una “guerra olvidada”, la de Ifni, en Marruecos, en tiempos de la dictadura franquista. Eso me lleva al tema del armamentismo en Europa, donde Pedro Sánchez es el que está resistiendo más los embates para aumentar presupuesto militar. Sin embargo, justo en distrito donde eres alcalde van instalar una fábrica de vehículos militares.

-Cuando Pedro Sánchez llega al gobierno, en 2018, España tenía un presupuesto en defensa de 5300 millones de euros. Hoy es de 23 mil millones. El objetivo de la OTAN es el 2% del PBI para defensa. España no puede gastar más de lo que gasta, ya son más de cuatro veces lo que invertía en 2018 con un gobierno de derechas. Por lo tanto, el esfuerzo es difícil de sostener. Ahora, Europa está haciendo una cosa bien que es alejarse de la tecnología de Estados Unidos y generando su propia tecnología. Dentro de esa política, se ayuda a levantar zonas que industrialmente están sufriendo, por ejemplo, por la transición energética, como es el caso de mi pueblo, donde estaba la central de carbón más grandes de España y la cerraron porque al tener que pagar los derechos de emisión de CO2 dejó de ser rentable.

Valentín González Formoso, del Partido Socialista de Galicia: “La cultura puede ser el dique de contención contra la sinrazón de la ultraderecha”

Foto: Antonio Becerra

-Desde acá se ve que la apuesta es por un “keynesianismo militar”. Y las armas en algún momento se terminan usando.

-La fabricación de armamento también es una medida ahuyentadora de la guerra. España tiene uno de los cinco astilleros militares más importantes del mundo, Navantia. Tiene General Dynamics instalada en la antigua Santa Bárbara, que lleva más de 100 años fabricando armamento ligero. Tiene marcas propias de blindados como la que se va a instalar en mi pueblo, y España no ha estado ni participado en guerras desde la época de la guerra civil, si quieres. Yo creo que es un poco infantil pensar que fabricar armas es necesariamente para ser utilizadas. A veces también para ahuyentar la guerra se debe contar con un arsenal mínimo, para que las ansias imperialistas de alguna gente se tengan que medir. Nosotros tenemos un vecino como es Marruecos… Si España no tuviera una capacidad armamentística y participara de la OTAN, el peligro sería distinto probablemente.

-Me gustaría hablar de Pedro Sánchez, que está en la mira de Donald Trump, de Marruecos y de Israel. Digamos que tiene unos enemigos complicados, ¿no? Y está bastante acosado políticamente. ¿Cómo ves su situación?

-El análisis te lo hace una persona que lleva 20 años siendo alcalde de su pueblo en un territorio como Galicia donde el PP domina políticamente y que lleva tres mandatos seguidos en la presidencia de Diputación de La Coruña, la institución más potente después de la Xunta de Galicia. Un análisis fundamentado en la experiencia y en que sabemos cómo se ganan las elecciones: no de otra manera que con la honradez, cuestión que Pedro Sánchez tiene al frente.

Valentín González Formoso, del Partido Socialista de Galicia: “La cultura puede ser el dique de contención contra la sinrazón de la ultraderecha”

Foto: Antonio Becerra

-Acá estamos tan acostumbrados al lawfare que no sé qué decirte.

-Ya, ya, ya. Yo creo que el año que viene va a ganar las elecciones el Partido Socialista. No veo a la sociedad española preparada para un gobierno de ultraderecha o participado por la ultraderecha. Yo creo que la gente está valorando como un ataque de algunos jueces a la democracia. Que imputes a la mujer del presidente del gobierno. Que no le reconozcas que no se ha llevado ni un céntimo de euro, pero la imputas por haber tenido relaciones con empresas para que financien programas en los que ella no se lleva ni un céntimo y que son para formación de gente. Que no pueda viajar con el presidente del gobierno a una asamblea general de la OTAN en Turquía como si tuviera intención de escaparse de España. Algo absolutamente irreal y que el más desinformado de los ciudadanos entiende como una decisión hiperpolítica de un juez que está como una cabra. Nosotros lo tenemos allí, como una cabra que pretende hacer daño políticamente. 

Tiempo Argentino, 27 de Septiembre de 2026