El escenario lucía espectral. Media luz cenital a pedido del invitado más esperado de la jornada, dicen que para que su figura no se vea desmejorada, un tema que parece desvelarlo especialmente. Y allí, ante un publico por momentos exultante, el presidente Javier Milei anunció, entre otras intenciones de un Gobierno que se acostumbra a endulzar los oídos de las corporaciones, una nueva andanada de despidos. «Echamos 50.000 empleados públicos. No solo eso, sino que se dieron de baja contratos. Y fíjense que se están cayendo más contratos. Y van a caer 70.000 contratos», se ufanó, ante los acaudalados asistentes al IEFA Latam Forum, un encuentro organizado por el ahora fuerte empresario José Luis Manzano en el hotel Four Seasons de la Ciudad de Buenos Aires. Que un Gobierno neoliberal deje a miles de personas en la calle es por estas latitudes una conducta de manual; pero si alguna vez hubo cierta consideración en ese tipo de malas noticias, desde la administración de Cambiemos (2015-1019) ya no hay delicadeza que valga. Sucede entonces que «portavoces» mediáticos y trols que responden a la Casa Rosada en las redes sociales se solazan en denigrar a quienes serán despedidos mediante campañas que hacen dudar de la condición humana de quienes las emiten. Lo peor es que ese mensaje prende en sectores de la sociedad que aceptan esa descalificación –«ñoquis, inútiles, grasa militante»– como argumento para despidos que, por otro lado, se están extendiendo a trabajadores privados por el impiadoso ajuste del mandatario anarcocapitalista. El presidente aludía en el foro a que efectivamente finalizan contratos de personal en toda la administración pública. Luego, el vocero oficial, el tuitero Manuel Adorni, centró la cifra de expulsados en esta etapa en unos 15.000, aunque aseguró que «el resto se renovará por otros seis meses y luego se seguirá avanzando», en dejarlos a la intemperie. En algunos casos, los contratos datan de más de dos décadas, o sea que transitaron por varias gestiones en el Poder Ejecutivo sin haber sido incorporados a la planta oficial. Por lo pronto, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) anunció un paro y movilización en todo el país para frenar la sangría.
Debilitamiento «En los 90 abrazamos la consigna: “Fortalecer el Estado para liberar la nación”, y resulta que la fortaleza o debilidad del Estado depende de quien lo mire –dijo el secretario general del gremio estatal, Rodolfo Aguiar, en Radio con vos–. Si lo mira la Asociación Empresaria Argentina (AEA), el Estado se está fortaleciendo. Si lo miramos nosotros se está debilitando». Y avanzó: «Cuando decimos que sus políticas intentan destruir el Estado, en realidad lo que está pasando es que se está destruyendo el Estado de la gente y se está construyendo el Estado de los grandes grupos empresarios». Con el simple expediente de no renovar contratos, ya perdieron su trabajo empleados en varias Unidades de Atención Integral (UDAI) de la Anses y en algunos casos se cerraron esos centros de atención definitivamente. Ocurrió algo similar en el PAMI, también se anunció el cierre del Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (Inafci) y se redujo el plantel en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) a pocos meses de los Juegos Olímpicos de París. Esas y otras «joyas» muestra Milei ante empresarios que aplauden este tipo de «valentía» política. De allí que el líder de La Libertad Avanza (LLA) no tenga problemas en contar en esos foros no solo chistes más propios del viejo teatro de revistas y en jactarse de que su plan consiste en «licuadora y motosierra». Lo cual no deja de ser absolutamente cierto; y si no que lo digan los jubilados y pensionados. Lo que muchos ya están percibiendo es que «la casta» no eran los que se prometía sino también los trabajadores de empresas privadas. Un poco por la brutal recesión que se expande aceleradamente y otro porque parte del «déficit cero» y el incremento de reservas en el Banco Central se construyen con las limitaciones al acceso de dólares y, por tanto, la falta de insumos industriales. No extraña entonces que la siderúrgica Acindar, la Petroquímica Río Tercero, las automotrices Toyota y General Motors, la fabricante de artefactos del hogar Longvie entre otros informaran despidos y suspensiones. Cierto que a las dificultades por la actividad económica y las importaciones los empresarios le agregan una dosis de presión para condicionar las paritarias, por las dudas no funcione la amenaza del ministro de Economía de pisar las homologaciones de aumentos a un 14% para marzo y 9% para abril.
Con la ciencia no. El ajuste de Milei alcanza a todas las áreas del Estado.
Foto: Federico Imas
Violencia digital Difícilmente esta ola de despidos se podría realizar de una manera tan arbitraria sin las falsedades y ultrajes que esparce el batallón de trols que trabajan para el Gobierno. En tiempos en que el bullying en redes resulta tan peligroso como efectivo –cómo será que hasta Mirta Legrand confesó que prefiere callar por los ataques–, resaltan algunos personajes que hasta ahora parecen impunes. El todavía incierto cierre de la agencia Télam y los despidos en Radio Nacional y en la TV Pública fueron precedidos por brulotes sobre la decencia de los trabajadores de esos medios. Demostrando que las razones no tienen fundamento económico, cada uno de los lugares donde va a haber expulsiones, genéricamente, es un «nido de ratas» y de corruptos. Sin más argumentos. Eso le pasó a Lucianna Sola Suquet, empleada en la embajada argentina en Francia. Primero hubo ataques en las redes y luego Adorni la tildó poco menos que de delincuente que cobra 9.000 euros al mes. En una entrevista radial Sola Suquet aclaró que ella vivía en Francia porque su marido es francés, que entró por concurso ganando 1.500 euros y ahora su ingreso era de 4.500 euros. «No soy delegada ni agregada, sino empleada local como los otros trabajadores que estamos bajo legislación francesa. Trabajo acá desde hace 17 años, con diferentes Gobiernos, lo que demuestra mi imparcialidad. Soy personal técnico, más allá de que tengo un máster en la Sorbona de París en Turismo. Nada más lejos de pertenecer a una casta, soy una laburante», dijo, tras añadir que había votado a Milei: «No pongo en tela de juicio la decisión del Gobierno dentro del plan de austeridad, pero no comparto ni acepto la forma. Sé que un contrato laboral se puede terminar, pero en un marco de respeto profesional y personal que no se dio en mi caso». Por lo tanto, dijo que iba a iniciar acciones legales por calumnias e injurias. El ataque indiscriminado contra los declarados enemigos de LLA hizo recular al secretario de Agricultura Fernando Vilella, quien padeció agresiones luego de haber retuiteado un posteo en la red X del titular de la UCR y senador porteño Martín Lousteau. «A partir de mañana no formás más parte del Gobierno. Nos vemos», amenazó en esa plataforma el Gordo Dan, uno de los infantes de esa armada libertaria. Para ¿cuidar el puesto o calmar a los violentos? Vilella replicó «fue un error». Bajo el seudónimo de Gordo Dan se escuda Daniel Parisi, uno de los más agresivos trols, junto con otro que parece haber encontrado conchabo en el mismo Estado que injurian: Juan Doe, el alias de Juan Pablo Carreira. Hay que reconocerle a Parisi –Gordo Dan– la sinceridad de reconocer el real objetivo de LLA en el Estado. «Hay que involucrarse muchachos. Somos la línea ideológica que ganó las elecciones, pero eso no alcanza. Se necesitan desplegar fuerzas de ocupación para ir cubriendo todos los puestos más importantes en el Estado, que hoy en día están ocupados todos por “kukas”», dijo en Break Point, el programa de Youtube que conduce junto con Mariano Pérez. El estratega de las redes –indican los que conocen la trama de ese espacio en el que LLA demostró ser muy ducha– es Fernando Cerimedo, que trabajó para Jair Bolsonaro y tiene causas abiertas en Brasil por el intento de golpe de Estado contra Lula da Silva del 8 de enero de 2023.
El bombardeo israelí al consulado de Irán en Damasco representa una nueva amenaza para la estabilidad regional, que en el actual estado de cosas puede llevar directo hacia una conflagración de mayor magnitud. El ataque, condenado por el gobierno de Teherán -que prometió una respuesta “decisiva”- dejó un saldo de al menos ocho muertos, entre ellos un comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), el general de Brigada Mohammad Reza Zahedi. Esa organización emitió un comunicado en el que dice que también resultó víctima otro alto mando de la Fuerza Qods, Mohammad Hadi Haji Rahimi. El hecho se produjo cuando en Israel el gobierno de Benjamin Netanyahu está comprometido entre su propia población, que el fin de semana protagonizó masivas manifestaciones en reclamo de elecciones adelantadas. El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Hossein Amir Abdollahian, pidió una urgente «respuesta seria de la comunidad internacional», ante lo que consideró un atentado terrorista y señaló que el primer ministro israelí «perdió completamente el equilibrio mental debido a los sucesivos fracasos del régimen israelí en Gaza y a la incapacidad de lograr los ambiciosos objetivos de los sionistas».
El bombardeo destruyó este lunes, cuando en Irán se celebran los 45 años de la creación de la República Islámica, tras un referéndum que se realizó en 30 y 31 de marzo de 1979 y que resultó aprobado por el 98% de la población. Ese consulta popular, exigida por el líder de la revolución iraní, el imam Ruholah Jomeini, se efectuó a 50 días de la toma del poder por el movimiento que derrocó a la monarquía del sha Reza Pahlevi, apoyada por Estados Unidos y el Reino Unido.
Así, mientras en Teherán el CGRI y el Ministerio de Defensa señalaban en un comunicado que “el Día de la República Islámica es un punto de inflexión en la historia de Irán” y consideraban que con el referéndum “se abrió una ventana para que la nación iraní deje atrás el dominio de las potencias arrogantes y avance hacia el éxito, la prosperidad y el poder”, la sede diplomática en Damasco quedaba prácticamente destruida.
El golpe en ese edificio es violatorio de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas establecido en 1961, recordó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Nasser Kanaani, quien condenó el ataque y recalcó que Irán se reserva el derecho a tomar contramedidas “y decidirá el tipo de reacción y castigo del agresor”.
Foto: LOUAI BESHARA / AFP
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, organización con sede en Londres y cercano a los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses, fue el primero en informar sobre el hecho e identificar a algunos de los fallecidos, entre ellos Zahedi y cinco miembros más de la CGRI.
No es la primera vez que Israel salta las fronteras para golpear en Siria y El Líbano, con el argumento de que desde allí se organizan los grupos de Hezbollah que luego cometen atentados en su propio territorio. Tampoco que un alto mando de las Fuerzas Qods es eliminado sin contemplaciones. Ocurrió en enero de 2020 en el aeropuerto de Bagdad, cuando fue asesinado el poderoso y respetado general Qasem Soleimani, en este caso por orden del entonces presidente Donald Trump, según el ahora nuevamente candidato a la presidencia dijo en ese momento.
Ahora, con un gobierno de Netanyahu debilitado por la respuesta tan desproporcionada como poco efectiva por los ataques de Hamás del 7 de octubre pasado, podría leerse este bombardeo en la capital siria como un nuevo salto hacia adelante del primer ministro ultraderechista. De hecho, grandes sectores de la sociedad ya le estaban pasando factura por su intento de modificar el sistema jurídico a su favor ante varios escándalos que enlodan su trayectoria antes del 7-O.
En una seguidilla de protestas programadas hasta el 6 de abril, miles de manifestantes colocaron desde el viernes tiendas de campaña frente al Parlamento israelí para pedir por una nueva ronda electoral que permita sacarse del medio a esta alianza ultraconservadora que sostiene a Netanyahu. Los carteles que portaban aludían al reclamo por los rehenes aún en manos de Hamás. El exjefe Adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa, el general Yair Golan, es uno de los que desde la oposición busca mellar el poder de Netanyahu y declaró que con otra gestión los rehenes ya estarían de vuelta en casa, «pero en cambio, estamos atascados con el gobierno de Netanyahu-Gantz».
El primer ministro, en tanto, fue sometido a una operación de hernia, según un comunicado oficial. “Está en buena forma y comenzando a recuperarse”, dijo su oficina de prensa. En julio pasado, cuando arreciaban manifestaciones en su contra por la reforma judicial había sido, intervenido quirúrgicamente para ponerle un marcapasos.
Las novedades que fueron apareciendo en la semana posterior al brutal ataque en la sala de conciertos Crocus City Hall de Moscú, que dejó un saldo de 144 muertos y unos 200 heridos, indican que la situación en el continente europeo se está desbordando aceleradamente y no queda sino esperar peores noticias en un futuro no tan lejano. Quizás el que con más precisión definió la necesidad de prepararse para lo que viene haya sido el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien dijo al diario conservador alemán Die Welt (El Mundo): «Sé que suena devastador, especialmente para las nuevas generaciones, pero tenemos que acostumbrarnos al hecho de que ha comenzado una nueva era: la era prebélica». Los datos corroboran esta temible advertencia.
1-Las fuerzas rusas iniciaron ataques en gran escala a centrales eléctricas ucranianas, una estrategia que no habían usado hasta ahora básicamente, según los analistas, porque son estructuras que cuesta mucho reconstruir y la esperanza de Rusia era no sólo mantener los bienes existentes sino recuperar a los habitantes de esas regiones al fin del conflicto.
2-La inteligencia militar del Reino Unido, destaca la agencia Europa Press, reconoce que las tropas rusas están teniendo avances importantes al oeste de la ciudad de Adviivka, tomada el mes pasado luego del retiro desordenado del ejército ucraniano.
3-El gobernador de la región rusa de Belgorod, Vyacheslav Gladkov, informó que otros 5000 niños fueron evacuados tras una serie de bombardeos ucranianos. Se trata de un área fronteriza donde los ucranianos vienen manteniendo una ofensiva con drones y artillería.
Mientras tanto, desde el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y el Comité de Investigación de Rusia (CIR) se informó que «como resultado del trabajo con los terroristas detenidos (el 23 de marzo), del examen de los dispositivos técnicos que se les incautaron y del análisis de la información sobre transacciones financieras, se obtuvieron pruebas de sus vínculos con los nacionalistas ucranianos». Al mismo tiempo, la televisión mostró imágenes de algunos de los detenidos, bastante golpeados en relación con el sábado pasado, cuando fueron capturados cerca de la frontera con intenciones de cruzar al otro lado, donde se supone que había personal de inteligencia de Kiev esperándolos.
Uno de los apresados, de origen tayiko, que se identificó como Khargunysham Sedin, de 25 años, había declarado entonces en imágenes que difundieron sus captores en las redes sociales, que habían actuado por dinero y que los habían contratado a través de una cuenta de Instagram, en su caso, mientras escuchaba la lección de un predicador.
Nuevas evidencias, según el gobierno, «confirman plenamente el carácter planificado de las acciones de los terroristas, su cuidadosa preparación y el apoyo financiero de los organizadores del crimen». El CIR dijo que tienen pruebas de las relaciones de los terroristas con los ultranacionalistas ucranianos, herederos ideológicos de Stepan Bandera y el filonazismo que se desplegó durante la Segunda Guerra Mundial.
En ese sentido hay algunas perlas del especialista en temas de Oriente brasileño Pepe Escobar que resultan reveladoras. Por un lado, algo ya detectado por Vladimir Putin en su discurso posterior al ataque, en occidente medios y dirigentes se apuraron a señalar a extremistas del grupo ISIS-K como autores. El Estado Islámico del Gran Jorasán (Khorasan en inglés) se autoproclamó de inmediato como autor del golpe y lo centró en viejas rencillas contra los rusos tanto en los países exsoviéticos como en Siria, donde la intervención de Putin fue esencial para sostener a Bashar al Assad. Pero como apunta Escobar, resultaría extraño que un musulmán creyente cometiera semejante acto justo en el Ramadán.
Por otro lado, hay una cadena de «casualidades» concurrentes en torno a ese ataque. El viernes por la mañana el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov había advertido que «Rusia no puede permitir la existencia en sus fronteras de un estado que tiene la intención de arrebatarle Crimea». Horas más tarde una fuente occidental afirma que tropas regulares de Francia, Alemania y Polonia se alojan en escuelas al sur de Kiev. A la noche se produce la balacera en un local atestado de personas que iban a ver al grupo de rock Piknik.
Otros detalles adicionales. El mensaje en el que EE UU y el Reino Unido justifican que le avisaron a Rusia del inminente atentado en Moscú, con fecha 7 de marzo, era para los ciudadanos de esas nacionalidades y según el gobierno ruso, no hubo ninguna otra información adicional. Por otro lado, el complejo Cocus City Mall pertenece a un magnate (oligarca se dice cuando es ruso), Aras Iskanderovich Agalarov, oriundo de Azerbeiyan y uno de los 50 personajes más ricos de la Federación Rusa.
Lo que resalta de la familia Agalarov –el hombre tiene 68 años y va dejando sus negocios en manos de su hijo Emin Arazovich Agalarov, quien funge también como cantante – es su visión para los negocios. Así armaron un proyecto para construir una Torre Trump en Moscú que poco faltó para erigirse. Pero luego pasaron cosas en Estados Unidos y en la carrera del dueño de la marca, Donald John Trump, que como quien no quiere la cosa devino en aspirante a inquilino de la Casa Blanca.
Fue así que los Agalarov saltaron a la fama en la campaña electoral de 2016 cuando el The Washington Post contó que fueron el nexo entre Putin y Trump, con quien venían haciendo negocios desde tiempo atrás. En 2013 habían llevado a Moscú el certamen Miss Universo, uno de los emprendimientos del empresario estadounidense. El concurso se hizo precisamente en el Crocus City Hall. Las fichas, ahora, están en ese mismo lugar, Trump compitiendo con Joe Biden por otro período en el Salón Oval. ¿Todo tiene que ver con todo?
Este jueves, los ministros de Relaciones Exteriores de los países que integran la OTAN celebrarán en Bruselas los 75 años de la fundación de alianza militar creada para unir a las fuerzas occidentales bajo la férula de Estados Unidos contra el bloque soviético. Estas bodas de brillantes se producen a pocos días de otro recordatorio: hace una semana se cumplió el 25° aniversario de su primera expansión tras la caída de la URSS. Un «festejo», aquel, que se inició con el bombardeo a Belgrado y que significó el último clavo en el ataúd de Yugoslavia. Si Europa y el mundo están hoy día en peligrosa tensión conviene recordar estos hechos como un punto de quiebre. De aquellos polvos provienen estos lodos, según señaló el Kremlin recientemente.
La razón de ser de la OTAN, en esencia, debía quedar vacante tras la disolución de su enemigo, como quedó establecido en la última década del siglo pasado. Sin embargo, casi en simultáneo a la disolución del bloque socialista y la reunificación de Alemania, se desmembró a ese experimento de un socialismo alternativo que había armado Josip Broz, Tito, en la región balcánica. La República Federativa Socialista de Yugoslavia fue un estado multinacional, multiétnico y multireligioso que mientras el líder comunista estuvo en el poder mostró un gran desarrollo autónomo. Tito fue, además, creador del Movimiento de Países No Alineados, una cuña de naciones que no quería formar parte de las disputas en la Guerra Fría entre dos potencias enfrentadas. Pero Tito murió en 1980 y en 1991, cuando la URSS se iba deshilachando, también se potenciaron las tensiones internas entre serbios, croatas, eslovenos, bosnios, o –desde otro ángulo–, entre cristianos ortodoxos, católicos y musulmanes. Y Eslovenia, Macedonia, Montenegro, Croacia y Serbia se declararon independientes.
Pero no tardó mucho en estallar el conflicto entre serbios, croatas y bosnios, liderados respectivamente por Slobodan Milosevic, Franjo Tuđman y Alija Izetbegovic y crecieron las denuncias por atrocidades de cada actor en este drama. En 1993, la ONU instauró el Tribunal Penal Internacional para juzgar crímenes de guerra cometidos durante la cruenta guerra civil.
En 1995 y tras una áspera intervención del gobierno de Bill Clinton, se firmaron los Acuerdos de Dayton entre Milosevic, Tudman e Izetbegovic. De la Yugoslavia surgida tras la Primera Guerra Mundial (literalmente Unión de los Eslavos del Sur), quedaban escombros y heridas que mucho cuesta aún recomponer. Pero había una deuda pendiente. Kosovo, un territorio que los serbios consideran como el origen de su nación, aunque ahora de mayoría albanesa.
Y aquí la OTAN y Estados Unidos tuvieron un rol determinante. En 1998 Kosovo se declara estado independiente pero el gobierno de Milosevic envía tropas para acallar la rebelión. El 24 de marzo de 1999 y sin ningún aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, decidieron bombardear primero contra las tropas serbias en Pristina, la capital kosovar, y luego Belgrado, la capital histórica de Yugoslavia y sede del gobierno de su sucesora nominal, además de Podgorica, Novi Sad y otros distritos aledaños. Fueron 78 días de ataques a mansalva que causaron la muerte de al menos 2500 civiles, entre ellos mujeres y niños. Fue el bombardeo contra población civil más grande desde la Segunda Guerra Mundial.
Los únicos juzgados en esta historia fueron los tres jefes de estado firmantes del acuerdo de Dayton y más de 160 militares y civiles. Milosevic murió en 2006 a la espera de una condena, en la prisión de Scheveningen, en las afueras de La Haya. Beijing no deja de recordar cada vez que entre los edificios arrasados estaba su embajada, con gente adentro. Mientras la presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani, celebró lo que catalogó como «rescate del exterminio», su par serbio, Aleksandar Vucic, dijo que «19 de los países más fuertes y poderosos del mundo atacaron a Serbia, mataron a niños y trocearon nuestro territorio».
Moscú, en tanto, condenó lo que consideró «la destrucción de los cimientos de la seguridad europea. Y no perdió ocasión de viralizar un video en el que el entonces senador Joe Biden se jacta de haber sido el que sugirió «que bombardeáramos Belgrado. Sugerí enviar a pilotos estadounidenses y volar todos los puentes del Drina».
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