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El incendio y las vísperas

Entre los meses de enero y febrero de 1943, en las arenas de Sidi Bouzis, en el centro de Túnez, se desarrolló una de las batallas fundamentales para el control de África del Norte, entre los tanques de la 10ª y la 21ª División Panzer, que comandaba el legendario Erwin Rommel, y efectivos de la Primera División Blindada y del Regimiento 168° de Infantería de los Estados Unidos. Allí mismo, en ese distrito que hoy no tiene más de 40 mil habitantes, comenzaría el 17 de diciembre pasado un levantamiento de imprevisibles consecuencias para el futuro de Medio Oriente y, quién sabe, del resto del mundo.
Esta vez, el protagonista inicial fue un humilde vendedor callejero de 26 años que encendió la llama para que la región se incendiara como no lo había hecho en décadas, envolviendo a gobiernos que hasta ahora garantizaron una estabilidad acorde con los intereses de los Estados Unidos y Europa.
Mohamed Buaziz había nacido en 1984, en un hogar extremadamente pobre que pronto vio agravada su situación cuando murió el padre, sostén de la atribulada familia. El chico tenía tres años y la mala nueva coincidió con el ascenso de Zine El Abidine Ben Ali al poder, tras derrocar a Habib Bourguiba. Mohamed nunca conoció otro gobernante y según dicen sus hermanos, ni falta que le hacía, porque no tenía militancia política y ni siquiera era un fervoroso creyente.
Su única aspiración era, según parece, llevar un bocado para sus hermanos y su madre. Quiso estudiar, claro, pero en su situación esa era una elección insostenible. Así que luego de pasar por varios empleos de poca monta, descubrió que la opción más conveniente sería cargar cotidianamente su carrito hasta el mercado, llenarlo de frutos del país, y llevarlos hasta el pueblo donde, al cabo de un día de suerte, podía sumar alrededor de diez dinares, poco más de cinco dólares.
Poco, pero suficiente como para soñar con que alguno de sus hermanos pudiera llegar a la universidad. Eso si es que la policía no se ponía pesada y exigía más de la cuenta por hacer la vista gorda ante un vendedor ilegal. Porque en todo el mundo estas cosas se arreglan con alguna moneda. Y eso hacía Mohamed. “No tenía permiso, y gestionarlo es muy caro. No podía hacer otra cosa”, relataron a cronistas de los medios británicos los compañeros de desventuras del verdulero ambulante. Ellos conocen del asunto porque también, cotidianamente, hacen el mismo recorrido y pagan los mismos “peajes”.
El 17 de diciembre, como cada mañana, Mohamed estacionó su carrito repleto y, según cuentan testigos del acontecimiento, estaba dispuesto a dar su contribución diaria para que lo dejaran trabajar en paz. Pero esa vez ocurrió algo inesperado: Mohamed, por quién sabe qué cuestión banal, discutió con una policía femenina. El régimen que sostenía a Ben Alí es laico, así que en esas regiones no extraña una mujer uniformada. Y quizás eso tampoco hubiese sido molestia para el joven Mohamed, de no ser porque, en medio de la porfía, la dama le pegó un sonoro cachetazo y luego llamó a dos compañeros de armas para destruir literalmente el carrito frutero e incautarle las mercancías.
Indignado, humillado, Mohamed fue hasta el edificio de la alcaldía a plantear su protesta ante las autoridades, que se negaron a recibirlo. Poca cosa para ellos sería el caso. Pero Mohamed les demostró que se equivocaban. Compró un bidón de combustible, se lo derramó encima y se prendió fuego. Murió el 4 de enero. Diez días más tarde, Ben Alí huyó a la desesperada de Túnez, en medio de las fuertes protestas populares. Poco tardó en extenderse el incendio sobre toda la región.
Así fue que pusieron sus barbas en remojo el rey Abdalá II, de Jordania, que reemplazó a su primer ministro y ahora promueve “medidas rápidas y claras para efectuar reformas política reales”. El presidente yemení Alí Abdalá Saleh, en el gobierno desde hace 32 años, aprovechó que El Cairo estaba casi tomada por manifestantes en contra de Hosni Mubarak para anunciar que renunciaba a disputar un nuevo mandato. Mientras tanto, en Túnez la justicia prometía investigar por malversación de fondos públicos al fugado ex mandatario y a su familia.
El desesperado método de la autoinmolación se hizo conocido a partir de Hoa Tuong Thích Quang Duc, un monje budista vietnamita que en junio de 1963 se quemó en una calle céntrica de Saigón en protesta contra la persecución que sufrían del gobierno de Ngo Dinh Diem, aunque desde la ocupación francesa de ese extremo asiático otros sacerdotes de esa confesión −bonzos− habían practicado ese método de inmolación.
El fotógrafo Malcolm Browne ganó un Pulitzer por la toma que hizo del monje incendiado. La imagen sirvió para poner en el tapete la violencia de un régimen avalado por Washington sólo porque le servía como freno para la expansión del norte comunista. Pero no fue una opción sostenible en el tiempo y en noviembre de ese mismo año Ngo fue derrocado y terminó asesinado.
La prueba de que por entonces en todo el mundo se cocían habas la dio un estudiante checo que protestaba por la ocupación de las tropas soviéticas en su país para abortar lo que se conoció como la Primavera de Praga de 1968, un intento por liberalizar el férreo modelo digitado desde Moscú desde el fin de la guerra. Jan Palach no había cumplido 21 años cuando el 16 de enero de 1969 se prendió fuego en la Plaza de Wenceslao. El entierro de Palach se transformó en una protesta inédita en contra de la ocupación. El vigésimo aniversario de este hecho fue el detonante para la caída final del comunismo en ese país, a fines de 1989.
Los regímenes que gobernaron durante décadas buena parte del mundo árabe fueron en su momento también un freno para el “eje del mal”, identificado con la amenaza soviética. Posteriormente lo serían para aventar el temor al extremismo islámico, encarnado por Al Qaeda desde el 11-S y, en el caso del Egipto de estos días, por la Hermandad Musulmana.
Hay una frase, contundente por lo gráfica, que los historiadores no terminan de corroborar si fue pronunciada alguna vez por el ex presidente Franklin D. Roosevelt y si, en caso afirmativo, la dijo en referencia al dictador anticomunista de Nicaragua Anastasio Somoza padre o al mandamás de República Dominicana Rafael Trujillo: “Ese tipo puede ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta.”
La sentencia calza perfectamente para cualquiera de los gobernantes ahora cuestionados en el mundo árabe. El problema es que sostener a personajes de este talante con tal de evitar otros males no resulta una política sostenible, ni debería ser una salida aceptable para la civilización.

Tiempo Argentino, 5 de Febrero de 2011

Otro viaje del señor Valenzuela

El Secretario de Asuntos Hemisféricos del gobierno de Barack Obama, Arturo Valenzuela Bowie, es uno de esos personajes que desde la cuna tienen doble pertenencia. A la tierra que los vio nacer y a la sangre. A la lengua de origen y a la que le hablaba su madre. A la política y a la teología.
Hijo de Raimundo Valenzuela Arms, quien fuera obispo de la Iglesia Metodista de Chile, y de la misionera estadounidense Dorothy Bowie, luego impulsora de una terapia conocida como hipnosis clínica, vivía en Concepción cuando el gran terremoto de 1960 echó literalmente abajo sus expectativas. Es que el edificio del liceo donde estudiaba fue demolido por un sismo de magnitud 9,5 que destruyó gran parte del país, mató a más de 2000 personas y dejó sin hogar a otros 2 millones.
Valenzuela viajaba regularmente a los Estados Unidos, como toda su familia, ya que mantenían lazos con los sectores protestantes de aquel país. Pero esa vez, a los 16 años, se quedó para completar sus estudios. Allí, el adolescente conoció a Martin Luther King, y resultó fuertemente impactado por su asesinato, en 1968. Había querido ser pastor, como su padre, su abuelo y su bisabuelo. Pero en el Norte se doctoró en Ciencia Política y Política Comparada por la Universidad de Columbia. En ese centro de estudios había participado del movimiento estudiantil por la integración multirracial y contra la Guerra de Vietnam.
Su parentela, mientras tanto, apoyaba en Chile la candidatura de Salvador Allende. El obispo Valenzuela Arms, incluso, fue representante de la Iglesia Metodista en el primer Tedeum del gobierno de la Unidad Popular, en 1970. “Eran pro Allende porque querían un mayor equilibrio de la riqueza, pero no en un sentido partidista”, contó alguna vez su hermana, Flor Valenzuela.
Más tarde, Arturo cultivaría amistad con los líderes de la oposición pinochetista, y fue introduciéndose en el Partido Demócrata. Fue entre otras cosas, director del Centro de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, miembro de Human Rights Watch Americas Advisory Committee, de Inter-American Foundation, y consultor de organizaciones como la Fundación Ford, la Fundación Interamericana, la Freedom House y la Free Foundation.
O sea, es un cuadro del establishment cultural que desde los Estados Unidos sostiene una posición latinoamericanista afín a los intereses de Washington. Con un toque liberal y una sólida convicción religiosa que tanto atrae en aquellas latitudes. Por eso no extraña su opinión sobre las democracias del continente, de las que, dice, “están interrumpidas” desde la caída de las dictaduras en los ’80. Porque muchos de estos gobiernos, piensa, “perdieron credibilidad” y es necesario “recuperar el espíritu democrático” en la región.
Fue consejero en Asuntos Hemisféricos en el Departamento de Estado con Bill Clinton y en mayo de 2009 Obama lo nombró secretario de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, en remplazo de Thomas Shannon.
En su última visita a la Argentina se había generado un entredicho cuando varios medios publicaron el “malestar” que le habían transmitido empresarios argentinos frente a la política oficial. Con el furor de las filtraciones WikiLeaks se conoció el cable confidencial 1311, fechado el 31 de diciembre de 2009, en que la embajadora Vilma Martínez se mostraba sorprendida por la repercusión que había alcanzado una charla del diplomático ante una docena de periodistas nativos. “A pesar de la amplia gama de temas abordados por Valenzuela, los medios de comunicación argentinos se concentraron exclusivamente en su observación sobre la preocupación de la comunidad empresarial estadounidense por la inseguridad jurídica y la gestión económica local.”
Valenzuela apoyó a fines de julio pasado una presentación del entonces presidente colombiano Álvaro Uribe ante la OEA, sobre el presunto apoyo de Hugo Chávez a las FARC. “La denuncia del gobierno colombiano es muy seria”, consideró el chileno-estadounidense. El incidente entre Colombia y Venezuela se licuó tras la intervención de quien fuera secretario de la Unasur, Néstor Kirchner.
Hace unos días, tildó de “antidemocrática” la Ley Habilitante que da poderes especiales al mandatario venezolano y afirmó que viola la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos. Siempre preocupado por esa “amenaza” a la democracia, aceptó un pedido de la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Ileana Ros-Lehtinen, para que el “Departamento de Estado cese de inmediato de ejercer una influencia indebida sobre los funcionarios hondureños que han sido electos y que están actuando de acuerdo con las leyes hondureñas.”
En consonancia, declaró que Porfirio Lobo “ha preparado el terreno para el reingreso de Honduras a la OEA”. Y agregó que en 2010 Honduras protagonizó un “significativo progreso” para cumplir las exigencias de la comunidad internacional tendientes “a la reconciliación nacional, el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y los Derechos Humanos”.
El país centroamericano fue suspendido por la OEA en julio de 2009 luego del golpe contra Zelaya. Lobo es persona no grata para la Unasur, que impidió su presencia en las últimas dos Cumbres de Países Iberoamericanos. El hondureño fue especialmente “no invitado” a la asunción de Dilma Rousseff y esta parte del continente no reconoce su gobierno ni mantiene relaciones diplomáticas. El secretario general de la OEA, el también chileno José Miguel Insulza, opina que Honduras “debe” reincorporarse “lo más pronto posible”, e igualmente cuestionó la Ley Habilitante de Chávez.
Representantes de los tres poderes hondureños, Jorge Alberto Rivera Avilés (por el Judicial), Juan Orlando Hernández (por el Legislativo) y el propio Lobo (por el Ejecutivo) se reunieron con el pastor Evelio Reyes en una jornada de oración en la Iglesia Vida Abundante, donde oraron por un buen año 2011 para Honduras.
Mientras tanto, el periodista Esdras Amado López, director y propietario del Canal 36, denunciaba que un coronel lo había amenazado de muerte. El canal, conocido como Cholusat Sur, fue cerrado y militarizado en varias ocasiones por condenar el golpe de Estado y las violaciones a los Derechos Humanos en el régimen de facto. En el año que terminó fueron asesinados diez periodistas en Honduras. Es uno de los países más peligrosos del mundo para el ejercicio de la profesión.
Valenzuela llega a Buenos Aires el domingo, en una minigira que además incluye a su país natal, Chile. Informó que su visita tiene como objetivo “profundizar las relaciones con esos socios clave de la región”. Le pidió audiencia al canciller argentino. “Voy a escucharlo”, dijo Héctor Timerman.

Tiempo Argentino, 8 de Enero de 2011

Evo derogó el decreto que eliminaba un subsidio de Banzer

«Hemos decidido, en esa conducta de mandar obedeciendo, derogar el Decreto 748. Quiero decir que todas las medidas quedan sin efecto. No hay justificación para subir los combustibles y todo vuelve a la situación anterior.” Acompañado por su vicepresidente, Álvaro García Linera, y el canciller David Choquehuanca, el presidente boliviano puso fin a varios días de revueltas en todo el país contra el alza en los combustibles de hasta un 83%, generada por la anulación de un subsidio impuesto hace 13 años, mucho antes de que el Movimiento al Socialismo llegara al Palacio Quemado.
“Durante estos días he escuchado y entendido a mis compañeros que decían que era importante promulgar el decreto, pero que no era oportuno ni era el momento. He entendido perfectamente estas recomendaciones y por eso se abroga el Decreto 748”, explicó Evo Morales, al borde de 2011.
Menudo problema el que acosaba al mandatario aymara, luego de que el gobierno decidiera poner fin a una medida dictada por el general Hugo Banzer en 1997 y que generó una pérdida para el Estado boliviano valuada en más de 1800 millones de dólares en el último quinquenio, y unos 300 millones de dólares sólo en el año que acaba de terminar. La cifra sale de contrastar el costo del petróleo en el mercado internacional –90 dólares el barril estos días– y el compromiso de venta puertas adentro de Bolivia, 27 dólares, diferencia que debe afrontar el erario público.
Fuentes gubernamentales admitieron a Tiempo Argentino que el ahora derogado decreto era seguramente la medida más impopular que había decidido Morales desde que llegó al poder. Pero también remarcaron que era inevitable para eliminar una distorsión que alcanza ribetes escandalosos, en el marco de una economía que no paró de crecer y una sociedad que, poco a poco, va percibiendo el resultado de políticas de distribución por vía de mayores oportunidades de desarrollo social y personal, y mediante formas alternativas de ingresos a los diferentes grupos familiares. Ya sea por créditos para emprendimientos como por bonos de incentivo al estudio –el Juan Pinto–­ o la Renta Dignidad, a los jubilados.
Semejante desnivel en los precios del combustible, en un país productor, permitió varias asimetrías peligrosas para la economía boliviana. Por un lado, miles de pobladores de las fronteras armaron un negocio extra con el tráfico hormiga (cruzar con tanque lleno para vender el contenido del otro lado permite ganar hasta 7 bolivianos (un dólar) por litro de gasolina, entre los 3,74 bolivianos que cuesta de un lado y los 10,52 que se paga en Brasil. El provecho fronterizo incluye el cruce de micros y camiones sólo para llenar los tanques.
Paralelamente, las petroleras dejaron de invertir en exploración y producción puertas adentro, “desalentadas” por los costos reducidos en el mercado interior. Con lo que florece el desabastecimiento. Evo Morales lo dijo claramente cuando recordó que en el último ejercicio se importó combustible por unos 666 millones de dólares. “Compramos en el exterior el litro de gasolina al equivalente a 8 bolivianos para venderlo a 3,74 en Bolivia”, aclaró.
Entre el domingo pasado y el viernes, mientras duró el Decreto 748, el contrabando de gasoil y naftas en las zonas fronterizas disminuyó a la mitad, según indicó el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB Corporación), Carlos Villegas.
El gasolinazo fallido sirvió para mostrar errores en la forma de comunicar las decisiones del gobierno, factura que se cobraron algunos ex aliados. Por un lado, el anuncio del decreto lo hizo el vicepresidente durante un viaje de Morales a Venezuela. En el entorno presidencial afirman que a instancias del propio García Linera, que propuso no exponer a Evo ante la opinión pública con una medida que sabían fuente de rechazo.
“Es un buen momento político, no hay elecciones cerca, la derecha está totalmente derrotada y el oficialismo cuenta con las tres cuartas partes de ambas cámaras”, evaluaron. Los datos macroeconómicos también acompañan. “Sobre 400 bolivianos que era el salario mínimo en 2005, estamos ahora con 800 bolivianos”, resaltó un funcionario de Evo Morales. Y añadió: “en 2005 las reservas fiscales ascendían a 3000 millones de dólares. A fines de 2010, esas reservas superan los 9000 millones de dólares, y el Estado estaría en condiciones de saldar su deuda y tener reservas similares a la de los gobiernos neoliberales del pasado. Es decir, el Estado Plurinacional de Bolivia es solvente, sin posibilidades de entrar en crisis.”
Pero entre los que encabezaron la protesta –donde hubo refriegas, heridos, edificios apedreados y gases lacrimógenos– figuran antiguos aliados del MAS, como el Movimiento Sin Miedo (MSM), de Juan Del Granado y Luis Revilla, quienes se sucedieron como alcaldes de La Paz, y amplios sectores de la Central Obrera Boliviana (COB) –sobre todo de los mineros– que habían amenazado con marchas hacia la capital, remedando otras épocas de triste memoria.
“Así como (el empresario de derecha cruceño) Branko Marinkovic organizaba ataques a las entidades del Estado, hemos visto cómo que se ha procedido ahora; se atacó al Ministerio de Trabajo, a Desarrollo Sostenible, Justicia, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Boliviana de Aviación (BoA), que es de todos los bolivianos, Vías Bolivia fue incendiada, la Alcaldía de El Alto, organizaciones sociales…”, enumeró el ministro de Gobierno, Sacha Lorenti. Tanto Granado como Revilla están acusados de delitos que investiga la justicia, pero más allá de la pureza política de todos ellos, las protestas se montaron sobre un escenario real. El notable aumento en el precio del carburante incide directamente en el bolsillo de los más humildes de manera simbólica, y los incrementos salariales difícilmente puedan contrarrestar esa sensación de que la anulación de un subsidio tiene tintes neoliberales en el país que más avanzó en remediar sus consecuencias. “Es obligación del gobierno cuidar nuestros recursos económicos, pero justamente compensando con políticas sociales, aumentando el salario mínimo nacional”, había anunciado Morales.
¿Por qué el recorte en el subsidio no se hizo de manera gradual? El que responde en este caso es el ministro de Economía, Luis Arce Catacora. “Pensamos en un principio en hacerlo de esa forma, pero la gradualidad en nuestro país se traduce en la viveza criolla, se traduce en acciones que uno asume para tomar ventaja de algo. Estoy seguro de que habría escaseado el diesel, la gasolina…”.
Morales declaró hace algunos días que esperaba superar este primer tramo de quejas generalizadas por el famoso decreto. Que en su gestión había aprendido a que “cuando explicamos con sinceridad y transparencia los compañeros entienden y después manda la racionalidad y no los caprichos de cualquier sector”. Y que, otro aprendizaje, “después de la pelea, viene el cariño, el amor”.
Habrá que ver como recompone el cariño de su pueblo sin que una medida de Banzer siga representando una sangría para su economía.

Tiempo Argentino, 2 de Enero de 2011

El euro en terapia intensiva

El pronóstico de la consultora británica Centre for Economics and Business Research (CEBR) es demoledor: “El euro apenas tiene una entre cinco posibilidades de sobrevivir”. El informe, publicado a mediados de mes, cuando los líderes europeos –a pesar de las fuertes tormentas de nieve– transpiraban para calmar a los mercados con el anuncio de nuevos blindajes para superar la crisis económica, no alcanzó una gran difusión, pese al panorama que pinta sobre este nuevo cumpleaños de la moneda que nació el 1° de enero de 1999.
El documento, incluso, aporta algunos datos que mucho recuerdan un fin de año nefasto para la Argentina. “Para salvar la moneda única, el nivel de vida tendría que caer más de un 15% en las economías más débiles de la Eurozona (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), el gasto público un 10% adicional y sus respectivos gobiernos tendrían que ceder parte de su soberanía económica a Bruselas (sede comunitaria). Asimismo, la UE debería ampliar el Fondo de rescate, dotado con 750 mil millones de euros, y el PBI alemán crecer más de un 3% anual durante los próximos cuatro años para soportar el rescate de países.”
Como conclusión, el paper señala que las reducciones en los niveles de vida necesarios para que el corset monetario continúe vigente “es mayor al que el Reino Unido tuvo que enfrentar en la Segunda Guerra Mundial”. El cálculo, que figura en la última edición de Perspectivas Económicas Globales del Servicio de Perspectivas del CEBR, pone en duda la capacidad del euro para poder soportar semejante contracción.
Para el premio Nobel Joseph E. Stiglitz –que hace unos días le dijo a la presidenta Cristina Fernández que suele poner como ejemplo de lo que hay que hacer frente a la crisis la experiencia argentina–, Europa nunca respetó las pautas necesarias para que la moneda única pudiera funcionar. “Y sigue sin hacerlo”, insiste el profesor de la Univesidad de Columbia. “La eliminación de barreras legales para el movimiento de trabajadores creó un mercado laboral único, pero las diferencias lingüísticas y culturales hacen que la movilidad laboral al estilo norteamericano resulte inalcanzable”, añade el polémico ex funcionario del FMI.
“Es más, Europa no tiene manera de ayudar a aquellos países que enfrentan problemas serios”. Como ejemplo, Stiglitz pone el caso de España, con una tasa de desempleo del 20% entre los adultos y el doble entre los jóvenes. Lejos de solucionar la crisis, que elevó el déficit fiscal al 11%, la respuesta concertada de las autoridades continentales es la reducción presupuestaria, con lo que el desempleo aumentará, inevitablemente. “Conforme su economía se ralentiza, la mejora de su posición fiscal puede ser mínima”, evalúa Stiglitz. O sea, mucho costo social para tan poco beneficio.
“El euro fue un experimento interesante, pero como el casi olvidado mecanismo de tipo de cambio (MTC) que lo antecedió y se desintegró cuando los especuladores atacaron la libra británica en 1992, carece del respaldo institucional necesario para que funcione”, es la conclusión del economista estadounidense.
Alemania y Francia, los países que llevan la voz cantante dentro de la UE y tienen las llaves que conducen al euro,
coinciden en que la salida a la encrucijada pasa por la unión fiscal, lo que conlleva la pérdida de soberanía nacional. La respuesta institucional va en consonancia con esta propuesta. Y según se entusiasmó el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durão Barroso, la crisis no hace más que acelerar la creación de un súper Estado “en 10 años”. La promesa es el rescate a manos de los grandes.
“Nadie en Europa será dejado solo. Nadie en Europa será dejado caer. Europa sólo se consigue unidos”, dijo claramente la canciller alemana Angela Merkel en Bundestag. Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, recordó a su turno otra crisis argentina, cuando el país salió de la “tablita cambiaria”. “Aquellos que apostaron su dinero frente al euro no tendrán éxito… el euro no va a fallar. El euro nos beneficia a todos y lo vamos a defender”, parafraseando al efímero ministro de la dictadura, Lorenzo Sigaut, quien en 1981 aseguró que “el que apuesta al dólar perderá”, un clásico en los pronósticos errados.
Pero al margen de estos augurios, muchos analistas se preguntan si es posible que Alemania y Francia puedan crear un súper Estado para salvar el euro. Y es ahí donde se cruzan las especulaciones con las insólitas derivaciones de una crisis a la que nadie ve fin.
Porque ahora, para salvar al euro, aparecen miradas que enfocan hacia China. Después de todo, la potencia emergente financió los desbalances fiscales de los Estados Unidos comprando bonos con sus monumentales excedentes económicos. Confían, por lo tanto, en que el gigante asiático utilice algo de sus enormes reservas para la compra de bonos de Grecia, Irlanda, Portugal o España, los que más están padeciendo la crisis económica. China dispone de casi un billón de dólares en bonos del Tesoro estadounidense y anunció que podría comprar bonos por hasta 5000 millones de euros.
Lo que ocurrirá en los próximos días quizás tenga el espíritu de un regalo de cumpleaños venido de Oriente para el euro, que nació formalmente con el primer minuto de 1999. Este 1º de enero, además, se producirá el ingreso de Letonia al selecto grupo de la Eurozona, con una celebración que servirá para hacer marketing político en torno al deseo de “pertenecer” que sigue generando la moneda común. Aunque los letones ya han expresado que no tienen interés en ese emblema, y a pesar de que la realidad indica que va a ser complicado poder sostener en el tiempo un signo monetario que hace agua por todos lados. Incluso puede pensarse que el eje de las discusiones pase en 2011 del plano económico al terreno político, y lo que esté en terapia intensiva no sea sólo la divisa comunitaria sino la unidad de los 27 países que integran la UE.
Habrá muchos argentinos para quienes todo este embrollo suene a reparación histórica, luego de años de padecer el escarnio de los “expertos” internacionales sobre las posibilidades de la sociedad para enfrentarse con su destino. Y de haber pasado la prueba de salir airosa, como registró Stigiltz.

Tiempo Argentino, 26 de Diciembre de 2010