por Alberto López Girondo | Dic 15, 2013 | Sin categoría
Cocodrilo que se duerme amanece cartera», dice Stella Calloni, y, didáctica, enseguida explica que en sus charlas y presentaciones siempre tiene en la boca una frase que rescató de la calle. Así, de un modo simple y sencillo, la autora de clásicos del periodismo de investigación como Operación Cóndor, Pacto criminal y el último, Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, explica lo que llama «sentar las bases programáticas para no ser cartera» en un mundo en que la omnipresencia de los poderes imperiales se filtra incluso a través de la vigilancia electrónica. Una presencia que Calloni identifica, a la manera de Héctor Oesterheld en El Eternauta, simplemente como «ellos».
–¿Cómo sería ese plan para no amanecer cartera?
–Conviene no olvidar el esquema contrainsurgente que se inventó en la Guerra Fría y que después de la caída de la Unión Soviética se estableció con lo que se llama la guerra de baja intensidad. Pero en los años 90, cuando ya las dictaduras dejan de servirles, toman dos medidas importantes: una es el Consenso de Washington, un plan para cambiarlo todo en la parte económica. Lo que la gente más conoce de la otra son los Documentos de Santa Fe, que empezaron a marcarle a Ronald Reagan la política exterior. Pero en 1992, Paul Wolfowitz, una de las grandes cabezas pensantes del neoconservadurismo más duro, elabora un documento para el Pentágono donde está clarísimamente expresada la idea de que, siendo la única potencia existente, Estados Unidos tenía que avanzar hacia el control del mundo. Controlar los recursos naturales, pero, a la vez, si surgía otro gran bloque que le hiciera competencia, tratar de disuadirlo, decirle que ya estaba Estados Unidos para la contención; y si no, tomar otras medidas. Esto fue lo que sucedió con la Unión Europea, a la que fueron erosionando lentamente, con las democracias de seguridad, el control de la Justicia y los parlamentos. Es lo que nos están aplicando hoy. Ellos están trabajando directamente con las Cortes Supremas de América Latina, con los jueces que están y con los que están preparando en sus escuelas de juristas. Wolfowitz hablaba de las guerras necesarias, que son guerras irregulares, guerras psicológicas, atentados encubiertos. Ojo que esto no es televisión…
–Pero primero con Chávez y luego con la llegada de Lula y de Kirchner, hay un proceso diferente en América Latina. ¿Se les escapó la tortuga o también lo tenían previsto?
–No, se les escapó la tortuga. Hay muchas cosas que son imprevisibles. Sí tenían previstos conflictos campesinos, conflictos indígenas, los conflictos de la deuda externa. Quizá pensaron que las dictaduras habían dejado en un estado de ablande a la región y que nunca iba a darse una derrota al neoliberalismo en las calles y en las carreteras de América Latina. Pero en 1989 hubo un gran levantamiento en Caracas, que era el lugar más tranquilo del mundo. El gobierno de Carlos Salinas de Gortari, uno de los más salvajes de México, firmó el Tratado de Libre Comercio, pero en ese mismo día les surge el levantamiento de Chiapas, que es una especie de guerrilla no guerrilla, de guerrilla light. Aunque muchos dicen que eso sí lo habían pensado, eso de instalar guerrillas que pudieran manejar.
–¿La de Paraguay no es un poco eso?
–Pero la de Paraguay no existe, es absolutamente falso que exista un Ejército Guerrillero del Pueblo. Sobre todo que haya nacido en el sitio donde se producía la gran toma de conciencia de los indígenas. Es que ellos habían previsto instalar guerrillas –si era posible– campesinas e indígenas que pudieran manejar para que no cambiara nada.
–El planteo es instalar guerrillas para tener cierto control.
– Ellos tenían el plan de crear una especie de guerrilla contraguerrilla, eso lo desarrollaron en Vietnam. Entraban a poblaciones, parecían compañeros, la población se adhería y después llegaban las tropas y liquidaban a todos.
–¿El objetivo sería buscar una justificación para sancionar leyes antiterroristas?
–Claro, ellos están jugando en todo esto. Hasta este momento, nosotros estamos hablando de los planes de los años 90, cuando se decide también que el Comando Sur se disperse, y empiezan a tener bases por todas partes, que se acompañan con fundaciones como la NED (Fundación Nacional para la Democracia), la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), la fundación Heritage. Aparece el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) por un lado, y el Plan Colombia, la parte militar, por la otra, con las ONG haciendo el trabajo de inteligencia. Era un perfecto esquema de dominación, aunque empiezan a ver que los militares –como lo demostró Manuel Contreras en Chile– se quedan resentidos por lo que les ocurrió luego de haber participado en la represión. Y aparece Chávez en el 92, un militar del viejo cuño. Entonces, empiezan a darle más importancia a las policías o a las otras fuerzas relacionadas con la seguridad. Crearon la Escuela de Policía en El Salvador, que está funcionando hasta hoy, con los mismos esquemas de la Escuela de las Américas, y en la parte civil tienen todo un esquema de contrainsurgencia, en la Justicia, con escuelas empresariales. A ellos les fue fácil ganar un grupo empresarial para formar la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa). Es lo más fácil porque son los que están tentados por el dinero, los que se pueden corromper más fácilmente. En 2001 producen este hecho, porque este hecho, hasta ahora, la forma en que se ha producido –y esto está siendo cada vez más investigado en los Estados Unidos, y cada vez se mete más gente a investigar esto, y persiguen a la gente que sabe algo–…
–¿Está hablando de los atentados?
–Sí, los atentados a las Torres Gemelas…
–Usted dice que cada vez hay más pruebas de que fue un atentado armado.
–Sí, un atentado armado. Es muy sospechoso todo, desde la niñería de decir que sube un tipo a un avión y deja su mochila con el pasaporte, deja sus huellas en todas partes; es insólito. Pero todo este esquema les sirve extraordinariamente para imponer reglas de control. Cuando aparece Chávez, ellos creen que lo van a ganar, porque es militar.
–Chávez sorprendió incluso a muchos grupos de izquierda…
–Hay que estudiar a la izquierda, lo que le pasó con la implosión –podríamos llamar– de lo que fue la Unión Soviética. Se desorientó, algunos creyeron que la Historia había terminado, otros se acomodaron en otros esquemas aunque no querían perder su papel de izquierda y los hay que se acercaron a ONGs… Como sea, 2001 les sirvió para hacer todo lo que en otras condiciones no les habría aceptado el mundo. Que alguien declare una guerra preventiva, infinita y sin fronteras; imaginen: borrar las fronteras en un día, borrar la resistencia a cualquier cosa.
–Y espiar electrónicamente, que es lo que ahora aparece.
–Pero espiar, espiaron siempre. Sólo que el espionaje hoy, con la alta tecnología, implica que ya no hay siquiera la posibilidad de estar en tu casa sin que alguien te esté espiando desde alguna parte.
–Como a Angela Merkel.
–Sí, pregúntenle a Merkel… Ellos (por los europeos) se creían que estaban a salvo, pero se han convertido en una especie de colonia. La única que no acepta esto es la Merkel, la única capitalista inteligente que tienen.
–¿Por qué lo dice?
–Porque la Merkel es la única que sabe que quieren borrar a Europa y, como ella además estudió en la Unión Soviética, tiene una formación distinta a la de los demás. Ella se vio venir esto y, entonces, sacrificó a quien fuera con tal de salvar el euro. Ella sabe que esto va contra el euro, que la guerra contra Irak era por petróleo, pero también era contra el euro, que la guerra contra Libia era contra Khadafi, pero era contra el euro.
–Sorprende un poco su visión de Merkel , porque se la ve siempre como ultraconservadora y una fundamentalista de mercado.
–Es que ella es fundamentalista, pero de su mercado, no del mercado de ellos; esa es la diferencia. Ella es la perfecta capitalista porque es capaz de…, miren adónde mandó a Grecia, o adónde mandó a España. Entre los capitalistas europeos, dentro de la pobreza ideológica para defender sus propias cosas, es imposible no establecer una diferencia entre Berlusconi y la Merkel, Hollande y la Merkel. Para entender lo que nos pueden hacer en América Latina, tenemos que estudiar lo que han sido capaces de hacerle a Europa.
– Pero la región se fue integrando más allá de las posiciones ideológicas, porque también forma parte de ese movimiento la Colombia de Santos, el México de Peña Nieto y el Chile de Piñera. ¿Cuál es el plan para esta América Latina, y cómo sigue esta historia?
–A partir de 2001, ellos empiezan a imponer el Acta Patriótica con una vigilancia interna a un nivel que jamás ha existido en Estados Unidos. Es un mundo de Orwell, un mundo bajo el control unilateral de la gran potencia del mundo que a su vez está subordinada –por esta misma situación económica– a los grupos económicos de poder. En los años 90, ellos también se apoderaron de los medios masivos de comunicación. Europa cae en la trampa estadounidense de los medios, porque le van mostrando un mundo inexistente. Yo nunca vi una desinformación tan grande como la que vi en Alemania. Cómo será, que en una charla les dije: «Están durmiendo; ustedes creen que están ayudando a la OTAN, a la democracia en el mundo. Que invadieron Afganistán por democracia. No, invadieron Afganistán por intereses claves en ese territorio. Ningún talibán, ninguno de ellos, tiene el poder de hacer semejante esquema de atentado». Se impuso el Acta Patriótica, las leyes antiterroristas en toda América. Si hubiera habido alguna izquierda organizada como en los años 70, si la izquierda hubiera estado preparada, habríamos podido actuar colectivamente.
–Pero en estos años, ¿no se fue construyendo?
–Se fue construyendo una nueva izquierda, a partir de movimientos sociales que surgieron en algunos países, como Bolivia, donde se terminó imponiendo la guerra por el agua, la guerra contra el apoderamiento del gas. Algunos movimientos sociales se perdieron, pero otros fueron ganados por movimientos de izquierda más serios. Es otra la situación ahora, por eso es el momento de una izquierda absolutamente responsable, muy capacitada. Surge mucha gente con mucha pasión, pero a eso hay que darle capacitación.
–Cuando usted dice eso, ¿es su deseo o es lo que está viendo que ya existe?
–No, no, está comenzando a existir eso, todos los organismos más o menos de izquierda que existen se están preparando. En América Latina, pasó algo que no estaba previsto, y surgieron gobiernos como el de Lula, como los que vinieron después. Chávez me dice en 2006: «La persona que más me acompañó fue Néstor Kirchner, él vio enseguida la necesidad de pelear por la unidad de América Latina, nos hablábamos y nos íbamos para adelante en todo». Estaba Lula, estaba Bachelet en Chile, por eso te digo que no es lo mismo cualquier cosa. Yo creo que la izquierda debe ubicarse en la realidad de cada país. Perdés cuando querés que todo sea de la misma manera. Venezuela tuvo que hacerlo frente al desabastecimiento, los sabotajes; tuvo un golpe militar, un golpe petrolero, un golpe patronal, otro intento de golpe, las guarimbas en 2004, y la escenografía de golpismo que hizo Capriles la noche en que ganó Maduro. Se apoderaron incluso del email de Maduro. Porque vos tomás el gobierno pero no el poder. El poder económico real se ha quedado. La diferencia con una revolución –para decirlo rápidamente, la diferencia con Cuba– es que esa revolución llegó con todo destruido. No había ya más ejército, ni policía, ni todos los grandes empresarios. Acá no ocurrió eso.
Una novela inconclusa
–Mi vida empezó en la poesía. Tengo libros de poesía y de cuentos también, sobre la selva, que están publicados y tienen un prólogo de Juan Gelman y otro de Luisa Valenzuela. Y a mi novela la tengo ahí, nunca la termino.
–¿De qué tema trata?
–La que va a salir ahora es sobre Pancho Ramírez, cuya historia era bellísima, porque él luchaba con su mujer, la Delfina, y lo mataron cuando fue a rescatarla en medio de un combate. El problema era que él había sido de los grandes lugartenientes de Artigas, con quien se da un desencuentro, porque Artigas piensa que lo han traicionado. Artigas y Ramírez tienen un enfrentamiento como entre un padre y un hijo, y yo interpreto los personajes, es ficción absolutamente. Esta novela la escribí cuando era muy joven, hice un boceto.
–¿Qué fue lo que la desvió?
–Me desvió la cuestión política, porque yo sentía que con el periodismo podía hacer un trabajo político, de recuperación de la verdad. Me tocó cubrir todas las guerras, porque yo no estaba pensando que iba a ser corresponsal en lugares en guerra y lo fui…, lo fui.
–¿En qué guerras?
–En todas las de Centroamérica: en El Salvador, en Guatemala, cubrí la guerra contra Somoza de los sandinistas, la guerra de los Estados Unidos contra los sandinistas… Estuve en el bombardeo a Libia en el año 86…
–¿La llegada de los contras a Nicaragua?
–A los 50 años yo estaba subida en la montaña, haciendo coberturas en los lugares donde estaba la resistencia a los contras.
–¿Cuál fue el líder político que más la impactó? Porque entrevistó a los más importantes de este último medio siglo.
–Me impactó, por supuesto, Fidel Castro. Fidel es inconmensurable. Cuando se comprende lo que es la resistencia de esa isla, de poco más de 10 millones de habitantes, a 90 millas de los Estados Unidos, la resistencia a un bloqueo…, porque hay algunos intelectuales que dicen: «Ah, sí, pero ellos se esconden detrás del bloqueo» No, no tienen ni idea de lo que es un bloqueo. Yo quisiera que bajaran a ver la tierra, que bajaran alguna vez, se ensuciaran los zapatos en el barro, caminaran… Eso es lo que decía Khadafi: «El que nunca tuvo hambre ni vivió tirado en la calle no puede saber, no puede sentirlo en la piel». Torrijos también me impactó mucho. También monseñor Arnulfo Romero fue alguien muy especial; lo entrevisté en una noche de tormenta, y para llegar pasé momentos muy duros, porque me di cuenta de que me estaba llevando un tipo que después supe que había hecho lucha libre y le decían «el quebrantahuesos» porque ayudaba a torturar quebrando a la gente. Y la entrada de Monseñor Romero esa noche de lluvia con niños en los brazos, los pantalones arremangados, con la sotana envolviendo a los niños, fue algo impactante. Los traía de una matanza en una aldea. Él iba, estaba con el pueblo, sus homilías; nunca más escucharé algo tan hermoso como las homilías de monseñor Romero.
–Y eso que era un hombre conservador…
–Cuando él llega, era un hombre conservador, rodeado por la alta sociedad, y de repente le matan a dos curas y empieza a averiguar. Y cuando recorre, empieza a conocer la tragedia del pueblo salvadoreño. Me acuerdo cómo finaliza la entrevista. Yo le pregunto: «Entonces, ¿la Iglesia tiene un enfrentamiento con el gobierno?», que entonces era de un militar. Él me dice: «No, el gobierno tiene un enfrentamiento con el pueblo. Y la Iglesia está donde debe estar, el pastor con sus ovejas.» También Arafat me gustó mucho, Khadafi me impresionó; decían que era loco pero me dijo cosas muy sensatas. Verlos morir, verlo a Torrijos morir. Vos morís junto con la gente que muere y con los pueblos.
Ratoncitos de archivo
«México para mí es inolvidable, porque yo justo llegué exiliada cuando se estaba lanzando un periódico que desafiaba al sistema, el Uno más Uno. Los que dieron el dinero para esa cooperativa eran los más grandes intelectuales, entre ellos García Márquez y Carlos Fuentes, que después se derechizó mucho, pintores, artistas. Después vino La Jornada (del que Calloni es corresponsal). Yo creo que está surgiendo algo extraordinario en Latinoamérica y tenemos que defenderlo. Nosotros, los adultos, tenemos que defender que no les vuelvan a interrumpir la vida a los jóvenes como nos hicieron a nosotros. Que podamos apoderarnos del siglo XXI y que no nos quiten la posibilidad de la independencia definitiva. Los jóvenes hoy tienen la ventaja de que nosotros hemos sido una especie de ratoncitos de archivo. Miren, si no, la obra tan monumental de Gregorio Selser».
–Hace poco murió su hija Claudia.
–Sí, y él, tan poco reconocido. Una obra monumental que está en todas las universidades del mundo, sobre todo en Estados Unidos. Es muy triste que la Universidad de México haya publicado todos sus documentos, sus libros sobre las intervenciones de Estados Unidos, y nosotros no tengamos nada acá. A mí me da impotencia eso.
Revista Acción, 15 de Diciembre de 2013
por Alberto López Girondo | Dic 13, 2013 | Sin categoría
La guerra por la basura se cobró una víctima de fuste en Bogotá, con la destitución del alcalde Gustavo Petro, a manos del procurador general, Alejandro Ordóñez. Como es fácil suponer, la crisis política que desató el inefable ultra católico que ya se cargó a cerca de 400 funcionarios electos a lo largo y ancho de Colombia, no es por las migajas de un negocio fabuloso sino por lo que significa la medida que se le reprocha al ex guerrillero del grupo M-19: la recuperación para el Estado de un servicio público esencial. Precisamente de eso se acusa a Petro, quien según la imputación del procurador, «de manera libre, consciente y voluntaria ordenó asignarle la prestación del servicio de aseo a dos entidades sin ninguna experiencia, conocimiento y capacidad», en referencia a los organismos públicos que tomaron la recolección de residuos, lo que para colmo de males, se hizo vulnerando «los principios de la libre empresa y competencia» .Decio Machado es un periodista y consultor radicado en Quito que suele publicar en el periódico Diagonal Global, de España. Allí describe algunos entrelones de este enfrentamiento insólito. Describe a Ordóñez como «hombre que reza diariamente el rosario y sigue los cánones de monseñor Lefebvre respecto a la misa en latín… (que) goza en su curriculum de un extenso historial como guerrero templario, entre los que destacan episodios como la quema de libros de autores como Thomas Mann, Rousseau, Marcel Proust o Víctor Hugo, entre otros, cuando era estudiante en el Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga. «Este ultramontano fiscal de la república ya había exonerado a la senadora Piedad Córdoba, que fungía como facilitadora en las primeras negociaciones del gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC, tras acusarla de ser miembro del grupo guerrillero. Machado destaca su militancia en la Orden de la Legitimidad Proscrita, «un verdadero clan religioso que se integra dentro del ala más radical de la iglesia católica». O sea, alguien que no tendría lugar con el actual Papa, sólo que no puede destituirlo. Como se dijo, la basura es uno de los negocios más redituables en el mundo actual. Cómo será que en algunos países las mafias más poderosas construyen la base de su riqueza sobre la recolección de residuos. Así lo refleja Antonio Nicaso, uno de los que más sabe de la cuestión, que escribió varios libros sobre temas relacionados con la mafia y es columnista en Il Corriere Canadese, de Toronto. En tal sentido, el hombre revela que unas 190 familias controlan el 45% de la gestión de residuos urbanos en Calabria, Nápoles y Sicilia, y desde allí se extendieron a Albania, Bulgaria, Eslovaquia y Rusia. La fruta del pastel, por así decirlo, no es el residuo urbano sino los desechos peligrosos como escorias siderúrgicas, polvo de aluminio, residuos de centrales térmicas, amianto, metales pesados, purines y excrementos ganaderos, baterías, neumáticos, plomo, teléfonos móviles, por los que se paga dinero fuerte y en algunos distritos nadie pregunta dónde diablos van a parar con tal de que se los lleven lejos. «La mafia se ha dado cuenta de que el narcotráfico representa un gran riesgo; en cambio, el reciclaje y procesamiento de basura es un negocio de alta ganancia y bajo riesgo», corrobora Nicaso. Y no es que habla solamente de su tierra natal; también se refería a su país de residencia, Canadá. En el caso de Bogotá, capital de Colombia y del departamento de Cundinamarca, no se habla de familias mafiosas, pero sí de empresas que pertenecen a los grupos más poderosos del país como los Patiño Ocampo, Herrera Barona y Losada Salcedo. Una de ellas, Lime, pertenece a la argentina IMPSA. El derrocado Petro las acusa de haber conspirado en su contra porque se quedaron afuera del colosal negocio. Los directivos de algunas firmas le pidieron que limpiaran su imagen, que no tienen nada que ver con el entuerto. Y más allá de que no son niños de pecho a la hora de defender su tajada, en el fondo algo de razón tienen, porque el ensañamiento de Ordóñez con Petro tiene otro cariz, que entrevieron con perspicacia los dirigentes de las FARC que mantienen negociaciones de paz con el gobierno de Santos en La Habana. «Ayer, de un solo plumazo, Ordóñez nos dio a los alzados en armas una lección sobre lo que para la oligarquía significa la democracia en Colombia y sobre las nulas garantías para un ejercicio político independiente», protestaron ni bien se conoció la destitución del alcalde bogotano. Y defendieron al ex M-19, a pesar de que resaltaron sus diferencias políticas y estratégicas. «Lo que le quieren cobrar al alcalde Petro es la defensa que ha hecho de lo público, por eso, el momento es de lucha por la auténtica democracia, de lucha unitaria y frontal contra el fascismo y la reacción», consideraron en una declaración. Las FARC venían insistiendo desde hace meses en la necesidad de una reparación y resarcimiento integral a la Unión Patriótica (UP), el partido nacido en 1985 tras un acuerdo con el entonces presidente Belisario Betancur en un primer intento por retornar a la lucha política del grupo guerrillero más viejo de Colombia. Un plan que terminó desastrosamente para ellos, ya que 4000 de sus militantes fueron masacrados por paramilitares. El grupo al que perteneció Petro, el Movimiento 19 de abril o simplemente M-19, surgió como respuesta a un fraude en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, que dieron como ganador a Misael Pastrana Borrero. Ante la falta de respuestas, de la lucha política pasaron muy rápidamente a la contienda armada. Tuvieron enfrentamientos con el gobierno pero también con los carteles de la droga. A Betancur le propusieron un diálogo de paz que se suspendió luego de la sospechosa muerte del representante del M-19, Jaime Alfonso Bateman, en abril de 1983.En 1985, un comando del M-19 tomó el Palacio de Justicia en pleno centro de Bogotá, exigiendo el juicio político del presidente. De un modo brutal, el Ejército atacó con artillería e incendió el edificio. La cifra de muertos incluye a unos 35 guerrilleros y 53 personas que estaban adentro. Entre ellos, los magistrados supremos de la nación.En marzo de 1990, y luego de ingentes negociaciones con las autoridades, el M-19 depuso las armas y se reintegró a la vida política. Uno de los impulsores de esta pacificación fue el propio Petro. Por eso el actual ministro de Trabajo colombiano, Rafael Pardo Rueda, le recordó a Ordóñez que “Petro ha sido leal con la paz que se firmó hace 20 años”.Y hay que ser leal, cuando el acuerdo firmado entonces no trajo sino desventuras para los guerrilleros que quisieron retornar a la vida civilizada. Por empezar, Carlos Pizarro Leongómez, candidato a la presidencia de Colombia por el partido político Alianza Democrática M-19, sería asesinado un mes más tarde, en abril de 1990. Otros seis altos dirigentes de esa agrupación política serían eliminados en forma violenta, sin contar otros centenares de cuadros medios y bajos. Ahora, hasta Washington se permitió cuestionar al ultraderechista procurador general colombiano. Lo hicieron intendentes de las más importantes capitales de la región, reunidos precisamente en Bogotá en un encuentro de la Red de Ciudades Suramericanas (Redcisur). En un documento que firmaron los “burgomaestres” de Lima, Susana Villarán de la Puente; Eduardo Paes, de Río de Janeiro; Luis Revilla, de La Paz; Carolina Tohá Morales, de Santiago de Chile; Ana Olivera, de Montevideo; Arnaldo Samaniego, de Asunción; Augusto Barrera, de Quito; y Mauricio Macri, de Buenos Aires, expresaron su solidaridad con el derrocado. En un extremo está la centroizquierdista peruana Susana Villarán, quien hace casi dos años tuvo que enfrentar un referéndum revocatorio fomentado por la derecha más retrógrada, que no le perdonó una política más enfocada a lo social, que en apenas dos años de gestión había construido cuatro hospitales públicos, entre otros logros. En el otro, el Lord Mayor porteño, proveniente de una familia poderosa que entre sus empresas tiene recolectoras de basura. Hace un mes, la ciudad de Madrid se llenó de basura por una huelga de trabajadores del sector que protestaban contra los despidos en las empresas proveedoras, que por la crisis vieron reducidos sus ingresos. Alguna vez, la Unión Europea tuvo que tirarle de las orejas al gobierno italiano por las montañas de basura acumuladas en Nápoles a raíz un conflicto con las empresas. El problema que justificó la expulsión de Petro fue que durante dos o tres días de diciembre pasado, los residuos se habían acumulado en las calles bogotanas. Las empresas habían dejado de retirar los desechos y la discusión sobre la propiedad de los camiones, que debieron ser del Estado, impidió que se pudieran usar los vehículos. La extorsión con la basura se parece mucho a la que produce la inseguridad. El resultado puede ser el mismo: tratar de demostrar que el Estado no puede ser eficiente. Y que se le note hasta por el olor. Sobre todo cuando lo que se huele es otra forma de impedir que las fuerzas progresistas puedan cambiar la realidad desde la política.
Tiempo Argentino, 13 de Diciembre de 2013
por Alberto López Girondo | Dic 6, 2013 | Sin categoría
El 30 de septiembre de 2010, el presidente ecuatoriano Rafael Correa permaneció casi todo un día a merced de policías amotinados por demandas salariales y gremiales. En junio de 2012, el gobierno de Evo Morales y representantes de policías de baja graduación refrendaron un acuerdo para solucionar un conflicto que llevaba varias semanas en torno de demandas similares y por el régimen disciplinario en la fuerza de seguridad boliviana. Unos meses más tarde, gendarmes argentinos daban la nota con un autoacuartelamiento que dio mucha tela para cortar a los medios y los dirigentes opositores.
Desde que las democracias institucionales se fueron recuperando en América Latina, y tras el período más oscuro para la región, con los golpes criminales encabezados por militares entrenados en la temible Escuela de las Américas, las Fuerzas Armadas prácticamente dejaron de ser un factor desestabilizante en casi todos los países latinoamericanos. Un poco porque aprendieron la lección en vista de juicios como los que se sustanciaron en la Argentina por delitos de lesa humanidad, y otro poco por la condena social donde lograron esquivar a la justicia. Pero en gran medida, porque el desprestigio de los uniformes verde oliva es tan alto que ya no tientan a ningún golpista.
Desde entonces, sin embargo, la opción desestabilizadora corre por cuenta de policías y de estamentos varios dentro del sistema judicial. Como bien recuerdan los especialistas en la cuestión, son los «azules» la parte de cualquier Estado más cercana al hombre común. Por tanto los que más pueden servir en caso de necesidad para crear condiciones o prevenir situaciones de conflicto.
Había una escena de la excelente película argentina Tiempo de valientes, de Damián Szifrón, en la que uno de los personajes, el psicoanalista que interpretaba Diego Peretti, en discusión permanente con un policía bastante desencantado como Luis Luque, le cuestionaba que los reclamos de esa fuerza siempre resultaban complicados para la sociedad, aun cuando en verdad son agentes estatales como un maestro o un médico. «El detalle es que nosotros estamos armados», era la respuesta cínica, dura, pero condenadamente cierta del personaje.
El experto en seguridad Marcelo Saín explicó, en un trabajo donde proponía medidas para democratizar a esa fuerza en América Latina, que el llamado «policiamiento regulatorio del delito» estableció «un circuito estable de autofinanciamiento ilegal de la policía, originado en un conjunto de dádivas y fondos provenientes de diversas actividades irregulares o delictivas permitidas, protegidas o llevadas a cabo por los propios agentes policiales». El detalle de esas formas irregulares de financiación caben perfectamente en el listado de delitos que se atribuyen a las cúpulas destituidas en Córdoba y en Santa Fe estas semanas, desde el «peaje» por el robo de autos, la prostitución o cualquier actividad ilegal hasta el tráfico de narcóticos.
Esta podría ser una respuesta para que tomara en cuenta el gobernador cordobés José Manuel de la Sota, que terminó cerrando un acuerdo salarial literalmente con una pistola en la nuca. Luego de varias horas de descontrol en la capital, asolada por bandas que «casualmente» se dedicaron a saquear con la tranquilidad de saber que tenían zona liberada.
Como se difundió en este medio, el clima policial en Córdoba se fue tensando en las últimas semanas, y desde un desconocido grupo Anonymous se fue alentando una operación «Juanes en Marcha», por el nombre que reciben los suboficiales del más bajo rango y la tropa rasa.
La situación se profundizó luego de que a raíz de una denuncia periodística, De la Sota tuvo que descabezar la cúpula policial e incluso al ministro de Seguridad, que para colmo es un comisario general, Alejo Paredes. En 2011, el legislador «juecista» Roberto Birri había presentado un pedido de informes para que las autoridades aclararan si Paredes había hecho un curso de adiestramiento en la International Law Enforcement Academy (ILEA) de El Salvador.
Para esa misma época, la entonces ministra Nilda Garré y el canciller Héctor Timerman planteaban sus protestas ante el gobierno porteño por haber enviado a agentes de la Policía Metropolitana a entrenarse en esa institución, a la que ambos funcionarios compararon con la conocida como «escuela de dictadores» de Panamá. «Con estas decisiones, Macri muestra que está dispuesto a ser heredero de las políticas represivas que el pueblo argentino rechazó desde 1983, cuando concluyó la dictadura», decía entonces Timerman, que aprovechaba para recordar que en 2006 Néstor Kirchner había prohibido que miembros del Ejército y la Policía Federal recibieran cursos en cualquier institución sucesora de la Escuela de las Américas.
La ILEA, Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley, según su traducción al castellano, «nace con la filosofía de unir esfuerzos, entre las agencias gubernamentales, instituciones, capacitadores y estudiantes, para lograr una política externa común de aplicación internacional de la ley», según señala en sus fundamentos. En la página web reconoce, sin mencionarlo, el desprestigio de su antecesora, al admitir que «desde principios de 1997, el gobierno estadounidense comenzaba a buscar un país anfitrión para el establecimiento de la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley en Latinoamérica».
La estrategia de penetración y control social, paralela entonces al Consenso de Washington en el plano económico, comenzó con la primera ILEA, en Budapest, en el año 1995. La siguieron otras en Bangkok, Tailandia; en Gaborone, Botswana; y en Roswell, en Nuevo México –el mismo centro donde presuntamente alguna vez capturaron a seres de otro planeta.
La sede de San Salvador nació en 2005 y desde entonces se dictaron allí 117 cursos a los que concurrieron 4954 participantes de la mayoría de los países latinoamericanos, incluidos argentinos. Los cursos de ILEA están dirigidos a directores policiales de nivel medio, fiscales, jueces y otros funcionarios encargados de la aplicación de la justicia criminal. «Este curso –se indica– hace enfoque en el liderazgo, administración personal y financiera, ética, regla de derecho y el manejo del proceso de investigación.» La ILEA imparte también instrucción sobre crimen organizado, cumplimiento de la ley financiera, contrabando nuclear, tráfico de estupefacientes y lavado de dinero.
El canadiense Jean-Guy Allard apunta que la ILEA es ni más ni menos que una academia para desarrollar un nuevo Plan Cóndor. Y dice que en una sede de capacitación que tienen en Perú, «se está entrenando a soldados y policías en contra-insurgencia». Allard agrega que los policías «regresan a sus respectivos países a reprimir y torturar a su pueblo».
El director por la parte salvadoreña de la academia es Andrés Alexander Ramírez Medrano; y el estadounidense, Michael Von Perkins. Como suele suceder con los funcionarios norteamericanos, Perkins no se guarda nada en su presentación. Policía de carrera oriundo de West Monroe (nombre premonitorio si los hay), el hombre escribió en su presentación que «la delincuencia no conoce fronteras» y que «la colaboración entre los organismos policiales de todo el mundo es crucial para proteger los intereses estadounidenses».
El organismo de Derechos Humanos School of Americas Watch (SOAW) también compara a la ILEA con la escuela panameña, a la que recuerda como un centro de «entrenamiento en represión, espionaje político, tortura física y psicológica, que garantizó la Doctrina de Seguridad Nacional». Y no tiene drama en tildarla de «Escuela de Asesinos».
Alguien le recordó al gobernador de la Sota el Navarrazo. En febrero de 1974, el gobernador Ricardo Obregón Cano relevó de su cargo al jefe de la policía, Antonio Domingo Navarro, porque lo consideraba «poco confiable» y sin mucho apego a la democracia. Navarro le acuarteló a 7000 efectivos y acusó de «infiltración marxista» al gobierno asumido menos de un año antes. No duraría mucho la primavera democrática cordobesa, en lo que fue un prolegómeno de lo que ocurriría en el país. Obregón Cano y su vice, Atilio López, fueron destituidos por la asonada policial.
Los tiempos no son los mismos y ya no hay lugar para otro Navarrazo. Pero la forma en que De la Sota cree haber solucionado la rebelión es un antecedente peligroso para la democracia del país. Convendría haber mirado un poco hacia lo que ocurre en otros países de la región y no aislarse del mundo intentando tirar culpas para otro lado, cuando el trasfondo de sus cuitas puede estar en cuestiones que escapan incluso a los que plantearon la protesta, que quedaron inmersos en una operación en la que no es tanto lo que al fin del día pueden ganar. Los gobiernos amenazados nunca terminan bien. Los amenazadores, tampoco.
Tiempo Argentino, 6 de Diciembre de 2013
por Alberto López Girondo | Dic 1, 2013 | Sin categoría
Acaba de cumplir 77 años y se lo ve juvenil, aunque un exceso en el color y la rigidez del cabello le dejan una imagen decadente. En todo caso, no se resigna al paso del tiempo, una verdadera obsesión que lo acompaña desde que comenzó su fulgurante carrera política, allá por 1994, cuando fundó su primer partido, al que bautizó con el nombre de los cantitos de aliento tribuneros a la escuadra italiana: Forza Italia.
Para entonces, Silvio Berlusconi ya se había convertido en el hombre más influyente en los medios italianos, al punto que desde 1974 era dueño de canales de televisión en su país natal, en Francia y en España. De hecho, fue el primero en darse cuenta de que era hora de apropiarse de las señales cuando en Europa se fue abriendo a manos privadas el espectro televisivo hasta entonces estatal.
Ávido no sólo de dinero sino básicamente de poder, este abogado recibido en la Universidad de Milán «cum laudem» con una tesis sobre las implicancias de la publicidad, extendió sus tentáculos a la prensa escrita y las editoras de libros. Así se fue quedando con la mayoría accionaria de diarios como Il Giornale o incluso, a través del grupo Mondadori, del más prestigioso La Repubblica, los semanarios L’Espresso y Epoca y decenas de otras publicaciones.
Una lista detallada de sus participaciones económicas sería demasiado extensa. Baste decir que su fortuna, según la revista Forbes, supera hoy los 6.000 millones de dólares y está en el puesto 7 en Italia y 194 entre los «billonarios» del mundo (los que tienen más de 1.000 millones según la denominación sajona).
Algunas de esas adquisiciones lo llevaron a los estrados judiciales y específicamente en uno de esos casos, el de la compra del Fininvest, uno de los conglomerados financieros más importantes de Italia, luego integrada al grupo audiovisual Mediaset, implicó el principio de su caída final. Pero ese no es su único inconveniente judicial. Lo curioso –o simbólico si se quiere– es que quienes le dieron la estocada final son sus más cercanos dirigentes políticos. Uno, incluso, diseñó una ley para protegerlo de terminar preso por sus múltiples problemas judiciales aunque luego le dio la espalda de una manera tan ruidosa como definitiva.
Forza Italia
Con Forza Italia, Berlusconi fue presidente del Consejo de Ministros de Italia en tres ocasiones: de 1994 a 1995, de 2001 a 2006 y de 2008 a 2011. Todas ellas resultaron atravesadas por escándalos a granel, especialmente por cuestiones económicas y de faldas. El hombre se mostraba como un latin lover y disponía de todo el poder. En primer lugar su propia fortuna, pero al mismo tiempo utilizaba las ventajas de un cargo de relevancia para organizar fiestas que hacían recordar a la Roma imperial. Por si fuera poco, además de sus propios medios televisivos, aprovechaba los estatales a su favor, como la RAI. Siempre tuvo que dejar el gobierno por algunos de estos «excesos».
Pero la última vez quería aprovechar la experiencia acumulada en tantos años de disputas en los entresijos de la política italiana, a la que había llegado con la promesa de ser una nueva brisa en un país que en aquellos tiempos se debatía en los coletazos de la crisis de mani pulite y la tangentópolis (casos de corrupción en los gobiernos de la Democracia Cristiana).
Así fue que, otra vez premier con una nueva agrupación derechista creada en 2007, el Partido del Pueblo de la Libertad (PdL) designó como ministro de Justicia a una joven promesa destinada a sucederlo. Se trata de Angelino Alfano, nativo de Agrigento, actualmente con 43 años y una imagen de funcionario ejecutivo para un momento particularmente complicado en la historia moderna de la península.
Con Berlusconi en el Palazzo Chighi, Alfano pergeñó una normativa destinada a proteger de acusaciones judiciales a la máxima dirigencia política el país. En realidad, el único que estaba en problemas era su tutor. La llamada ley Alfano, aprobada en 2008, prevé la suspensión de cualquier tipo de proceso penal contra el presidente de la República, el presidente del Senado, el presidente de la Cámara o el presidente del Consejo de Ministros.
La crisis económica y el hastío por la frivolidad de Il Cavaliere terminaron sepultándolo en noviembre de 2011. Pero pudo seguir siendo una suerte de árbitro de la política italiana porque la situación no mejoró con los que lo sucedieron, primero el tecnócrata Mario Monti y tras unas elecciones que no hicieron más que desnudar la orfandad de soluciones dentro del sistema político, Enrico Letta, quien comenzó una gestión totalmente debilitada por la falta de consensos fuertes en la legislatura.
En agosto pasado, Belusconi, luego de varias chicanas legales, resultó condenado a cuatro años de prisión por contabilidad fraudulenta masiva en la cadena de televisión Mediaset. Sólo deberá cumplir un año de arresto en virtud de una ley que también oportunamente dictó en su gestión en 2006. Y por otro lado, debido a su edad, ese año lo podrá pasar en su casa o brindando servicios comunitarios. Pero el asunto lo deja fuera del Senado.
Casi en simultáneo, en otro estrado judicial se condenó al holding familiar a pagar una multa de 494 millones de euros en concepto de daños por la amañada adquisición de la editorial Mondadori. Le hicieron precio, porque por la primera sentencia debía pagar 564 millones. Se trata de un escándalo que incluye una disputa con otra empresa, CIR, a la que debe abonar el resarcimiento por las comprobadas maniobras para quedarse con la editorial. Para lo cual Berlusconi habría recurrido a sobornos a jueces y a funcionarios judiciales y de la entidad recaudadora de impuestos.
Presiones y amenazas
Acostumbrado a la presión mediática y política, el magnate amenazó con hacer caer al gobierno de Letta. Surgido en condiciones de debilidad, y frente al rechazo de los legisladores enrolados con el cómico Beppe Grillo en apoyar una coalición gobernante, el Pdl le dio sustento a Letta, que colocó como Ministro del Interior al mismo Alfano.
Pero entonces ocurrió lo impensado: un grupo de partidarios de Berlusconi se negó a crear otra crisis política para salvarle el pellejo a su líder, que había sido condenado por la causa Mediaset. Quizás les pareció desmesurado en vista de la situación por la que atraviesa la nación. Quizás entrevieron que Berlusconi ya es pasado y decidieron acompañarlo sólo hasta la puerta del cementerio. Como sea, Alfano, «con todo el dolor y la amargura del alma» encabezó una rebelión a los deseos de Il Cavaliere y no sólo no renunció al cargo junto con los demás Pdl sino que le dio un voto de confianza a Letta el 2 de octubre. No tardaría mucho en sellar su alejamiento también de las filas del partido que integraba.
A mediados de noviembre anunció la creación de un grupo parlamentario al que denominó Nueva Centroderecha. Son 30 senadores y 27 diputados que le dieron una oportuna dosis de aire fresco a la gestión de Letta, que parecía destinada a un nuevo fracaso. Es bueno señalar que parte de este entramado de gobernabilidad fue una de las últimas contribuciones que le puede haber hecho a Italia el presidente de la República, Giorgio Napolitano, un antiguo dirigente del Partido Comunista de 88 años que debió dejar su cargo en abril pero aceptó ser reelegido porque era el único político con cierta aceptación entre los italianos. Como nunca antes en la república nacida tras la caída del fascismo, en la Segunda Guerra Mundial, un presidente decidió olvidar que se trata de un cargo meramente formal y metió «las patas en el barro» para apurar a los dirigentes a no caer en chiquilinadas.
El caso es que Berlusconi, que si algo tiene es un orgullo a prueba de misiles, el mismo día que su delfín anunciaba la creación de un nuevo movimiento de derecha, dictaba la sentencia de muerte del PdL y anunciaba con toda la pompa la vuelta de Forza Italia. Ante más de 800 delegados dio un emotivo discurso en que se cuidó de denostar a los que abandonaron el barco. Sabía que no iba a poder evitar la expulsión pero tampoco podía encender nuevos incendios, fundamentalmente para no quedarse aún más solo.
La imagen final de un médico llamado al escenario para verificar si todo estaba bien con Berlusconi fue un símbolo. El facultativo lo ayudó a bajar las escaleras como a un anciano jubilado.
Otras causas
Además del año de prisión domiciliaria que lo alejó del Senado, Silvio Berlusconi tiene abiertas otras condenas que lo inhabilitan de por vida para ejercer cargos públicos. Con lo que si soñaba con un venerable cargo de presidente a la manera de un Napolitano de la derecha, deberá dejarlo para otra ocasión.
Il Cavaliere tiene sobre sus espaldas el caso Ruby sobre abuso de poder e instigación a la prostitución de menores de edad. La agraciada joven marroquí Karima el Mahroug fue noticia luego de un incidente con la policía en mayo de 2010, cuando se comunicó para decirle que la habían apresado por robo. De gira por Francia, Berlusconi llamó a la comisaría central de Milán para decirles que Ruby, apodada «Robacorazones», era sobrina de Hosni Mubarak y la detención le generaba un incidente diplomático. Durante el juicio dijo que solo quería ayudar a una jovencita que buscaba abrirse camino en un mundo hostil. De tal modo, justificó pagos de 45.000 euros para la compra de un equipo laser destinado a un centro de belleza . «Lo hice para que no cayera en la prostitución», explicó.
Luego de 27 meses de investigación y medio centenar de audiencias, un tribunal condenó al ex premier a siete años de prisión e inhabilitación perpetua. El caso, en apelación, se suma a la causa por Fininvest, pero lo principal es que destapó lo que hasta entonces era comidilla en los centros del poder italiano: que Berlusconi organizaba verdaderas orgías en su residencia privada de Arcore a las que invitaba a políticos y empresarios de todo el continente. Berlusconi iniciará 2014 con otro proceso judicial derivado de esa agitada dolce vita. Este caso involucra a empresarios acusados de proveer adolescentes para esas recepciones pantagruélicas. Testificarán 26 mujeres y entre los reos figura Gianpaolo Tarantini y seis cómplices que, se sospecha, se habían granjeado la amistad del jefe de Gobierno con esa metodología tan afín a Berlusconi para conseguir beneficios en sus negocios particulares en el rubro de la salud. Berlusconi dice que espera una amnistía del presidente Napolitano.
Revista Acción, 1 de Diciembre de 2013
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