Las marchas y contramarchas de la administración Donald Trump en su guerra de aranceles va mostrando más desorientación que efectividad y cada nueva medida termina por socavar la esencia misma del mensaje que el 47° presidente pretende enviar al mundo y el objetivo mismo de “hacer grande a Estados Unidos otra vez”. La última novedad es que el inquilino de la Casa Blanca quiere echar al presidente de la Reserva Federal (el banco central) Jerome Powell, porque se niega a bajar las tasas de interés. Casi en simultáneo, el Wall Street Journal publicó que el secretario del Tesoro, Scott Bessent (de visita fugaz en Buenos Aires el lunes) y su par de Comercio, Howard Lutnick, aprovecharon que Trump estaba solo en el Salón Oval para convencerlo de la necesidad de bajar un cambio sobre los impuestos aduaneros porque los mercados estaban descontrolados. Así fue que, sin la mirada admonitoria del asesor económico Peter Navarro, el mandatario suspendió la mayoría de las tasas por 90 días, dejando solo el monumental castigo a China, aunque quedaron a fuera celulares y computadoras. Los chinos no se quedaron de brazos cruzados y su embajada en Argentina respondió al apriete de Bessent para que el gobierno argentino termine con los swaps.
El mensaje provocativo de Bessent en estas comarcas fue un toque de oportunismo: venía, se supone, a dar apoyo en medio de la crisis que justificó un nuevo “salvataje” del FMI, el BID y el Banco Mundial. Pero deslizó que el gigante asiático tenía políticas “rapaces” en África y Latinoamérica. La réplica fue inusualmente feroz: “exhortamos a la parte estadounidense a desintoxicar su mente. En lugar de dedicar su tiempo y energía a desacreditar y atacar en forma recurrente a China, o señalar con el dedo a los países de región por sus cooperaciones con otros países, o intentar imponer una nueva versión de la Doctrina Monroe, sería mucho más productivo realizar contribuciones reales a favor del desarrollo de los países de la región”, le espetó.
En otra muestra de cómo ven las cosas los empresarios, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, se reunió en Beijing con Ren Hongbin, titular del Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional, dependiente del Ministerio de Comercio, y se comprometió a respetar el compromiso de la empresa con el mercado chino ante los nuevas restricciones para exportación de chips H20.
Las cifras oficiales indican que China creció en 2024 el 5% y en el primer trimestre de este año 5,4%, mientras que el PBI de EE UU aumentó 2,9 el año pasado y 1,2% en lo que va de este. De allí la desesperación de Trump, que pretende impulsar la economía estadounidense bajando las tasas bancarias. Pero resulta que el jefe de la Reserva Federal se focaliza en controlar la inflación, que ya se ubica en el 2,4% y teme –con justa razón– que se desborde por la andanada de aranceles. Powell fue designado por el mismo Trump en 2018 y se mantuvo con Joe Biden. Legalmente, el titular del Ejecutivo no lo puede despedir así como así. «Tenemos un presidente de la Reserva Federal que está jugando a la política. Alguien a quien nunca le he tenido mucha simpatía… Las tasas de interés deberían haber bajado ya», despotricó de todas maneras Trump.
Bessent, por su lado, armó una estrategia en el marco de una interna desencarnada con Navarro, que había sido secretario de Comercio en la anterior gestión del empresario inmobiliario, y ahora impulsa el festival de aranceles con la esperanza de que esa sea la forma de que Estados Unidos se reindustrialice. Bessent tiene un objetivo similar, pero junto con Lutnick decidieron morigerar esas medidas ante el descalabro financiero que se registraba. El secretario del Tesoro, a todo esto, se bajó del avión que lo sacó de la capital argentina para recibir en Washington al ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo, a quien reprendió por el viaje de Pedro Sánchez a Beijing para una larga conversación con Xi Jinpig.
El jefe de estado chino, mientras tanto, realizó esta semana una gira por Vietnam, Malasia y Camboya y desde la presidencia pro témpore de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) defendió el multilateralismo y un sistema de comercio mundial centrado en las directivas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Entrevistado por la agencia Xinhua, el secretario general de la OCS, Nurlan Yermekbayev, dijo que en la institución –que integran además India, Rusia, Pakistán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– “estamos firmemente a favor de sistemas comerciales justos y sostenibles que beneficien a todos”.
El gobierno de EE UU, por otro lado, busca reducir costos y propuso el cierre de diez embajadas y 17 consulados, principalmente en Europa y África. Se eliminarían cinco consulados en Francia, dos en Alemania, dos en Bosnia y Herzegovina, uno en el Reino Unido, uno en Sudáfrica y otro en Corea del Sur.
En la otra disputa que se juega Trump, la de la geopolítica, concluyó este sábado la segunda ronda de negociaciones con autoridades iraníes, esta vez en la embajada de Omán en Roma, para establecer un nuevo por el acuerdo nuclear. Por la parte de EE UU fue el enviado especial Steve Witkoff y por Irán el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi. Por protocolo, debía haber estado Marco Rubio, que tiene cargo de canciller, pero estaba de viaje en París, mostrando su preocupación porque el diálogo con Ucrania y Rusia para no dan señales de avance. Rubio se reunió con funcionarios europeos pero no se supo mucho más en qué quedaron. El presidente ruso, a todo esto, decretó unilateralmente un alto el fuego para celebrar las Pascuas, pero desde Kiev le avisaron que no lo piensan respetar.
Fotos de la decadencia
“Bajo el régimen oligárquico y autoritario de Donald Trump, nos encontramos viviendo un momento sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos. Como resultado, tenemos que responder de una manera sin precedentes”, dice en una carta Bernie Sanders. El senador por Vermont encabeza una cruzada contra el gobierno en la que sumó a otros sectores del ala izquierda del partido demócrata, como la congresista Alexandria, Ocasio-Cortez que llamó Gira de Lucha contra la Oligarquía.
Los movimientos tectónicos en EE UU que refleja la emergencia de Trump dejan estos días otros botones de muestra. Alguno se remonta a la década del ’60 del siglo pasado. Siguiendo directivas del Salón Oval, la directora de Inteligencia Nacional (DNI), Tulsi Gabbard, encargó llevar a cabo la digitalización, desclasificación y preparación de los archivos de los organismos estadounidenses sobre Robert F. Kennedy y Martin Luther King, asesinados en 1968 con la sospecha permanente de la implicancia de los organismos estatales, como denuncia el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., hijo del malogrado secretario de Justicia y candidato a la presidencia.
Este sábado se cumplieron, además, 30 años del atentado terrorista en el Edificio Federal Alfred P. Murrah, de la ciudad de Oklahoma. El ataque dejó en saldo de 168 muertos y 600 heridos cuando un camión cargado de explosivos detonó frente a la mole de nueve pisos. No fueron extremistas islámicos, sino dos exmilitares del Ejército de Estados Unidos, Timothy McVeigh y Terry Nichols, fanáticos sí, pero contra el Estado federal.
Otros que tampoco quieren a los símbolos del gobierno central como los que atacaron el Congreso el famoso 6 de enero de 2021, terminaron condenados e indultados por Trump ni bien asumió, este 20 de enero. Ahora, un artículo de la agencia AP resalta que uno de ellos Ryan Kelley, condenado por delitos menores y por meses preso, ahora quiere postularse para gobernador de Michigan. No le fue bien cuando lo intentó en 2022. Pero quizás por entonces las brevas aún no estaban maduras.
Santa Fe fue la bandera de largada para el año electoral con unas convencionales constituyentes que dejaron mucha tela para cortar y en la que hubo celebraciones y señales de advertencia varias. En primer lugar, el gobernador Maximiliano Pullaro pudo mostrar una fortaleza que le permitiría aspirar a la reelección, que es uno de los principales aspectos que esboza la reforma de la Carta Magna que propone. Por otro lado, se consolida el liderazgo dentro del espacio opositor del referente social Juan Monteverde, segundo en el conteo final, superando al candidato de La Libertad Avanza Nicolás Mayoraz y dejando atrás en una interna abierta del peronismo a Marcelo Lewandoswski y Juan Suckerman. Pero quizás la primera consecuencia del resultado en Santa Fe haya sido en el distrito más grande del país, con la decisión de Cristina Fernández de apostar por la unidad con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y poner en pausa la lucha interna en el ámbito provincial.
En el desglose de lo ocurrido el domingo 13 cabe puntualizar que Pullaro ganó con relativa comodidad su primera pulseada electoral desde que asumió su mandato. Pero el 34,6 % que mostró el escrutinio tiene algunos indicadores que señalan que no debe dormirse en los laureles. Por caso, quedó bastante lejos del 58% con el que fue ungido gobernador hace dos años. Además, la participación de la ciudadanía fue la menor desde la recuperación de la democracia, un 55%. Lo que, según aporta el investigador del CONICET Rodrigo Quiroga –que tuvo gran difusión en la pandemia al analizar científicamente los datos que dejaba el COVID–, implica que Pullaro obtuvo el aval del 17% de los ciudadanos, que el «13% votó alguna lista peronista, 13% votó a (la diputada Amalia) Granata o LLA y el 5% en blanco o nulo». En estos últimos guarismos figura el 2,2% de Deiana Carla, del Frente De Izquierda Y De Trabajadores-Unidad.
Agendas cruzadas Los votos con que Pullaro (UCR) llegó a la Casa Gris siguen estando ahí, solo que esta vez le avisaron al mandatario que no los tiene comprados. Y eso que el eje de la reforma que propone no está tan lejos de lo que el paleolibertarismo defiende. Como lo declara en la siguiente entrevista, en la que, tras fustigar puntualmente a los planteos jurídicos del exjuez de la Corte Raúl Zaffaroni, señala: «Necesitamos una reforma que esté del lado de los santafesinos, que defienda el orden, la justicia y termine con el garantismo que tanto daño nos hizo. La Constitución de Santa Fe no puede seguir hablando solamente de los derechos de los delincuentes».
Necesitamos una reforma que esté del lado de los santafesinos, que defienda el orden, la justicia y termine con el garantismo que tanto daño nos hizo.
La Constitución de Santa Fe no puede seguir hablando solamente de los derechos de los delincuentes. pic.twitter.com/QTlp23reba
La nueva Carta Magna, se ilusiona Pullaro, establecerá entre otros ítems, la Ficha Limpia, para que no queden dudas de dónde se ubica en el arco ideológico. Esa parte del electorado que prefirió esta vez no acompañarlo podría haber estado unido, pero la hermana del presidente Javier Milei, Karina, quiso mostrar hasta dónde llegaba el impulso de LLA. Pero se descuenta que todos ellos aprobarán con las dos manos la nueva ley marco santafecina, que difícilmente no salga como pretende Pullaro, que sumó 33 convencionales, dos menos que la mayoría absoluta de la futura Convención de 69 integrantes.
Dentro del peronismo, el resultado alienta el crecimiento de Monteverde, que desde Ciudad Futura viene construyendo alternativas no solo políticas sino también productivas en Rosario. De allí su llamado a la unidad.
En Rosario le ganamos al presidente, al gobernador y al intendente. En la provincia, en la elección de constituyentes, quedamos segundos: la opción más votada después del gobernador.
Porque cuando nos unimos para armar una alternativa que verdaderamente demuestra que las cosas… pic.twitter.com/lQC3B5sdye
«En Rosario le ganamos al presidente, al gobernador y al intendente. En la provincia, en la elección de constituyentes, quedamos segundos: la opción más votada después del gobernador. Porque cuando nos unimos para armar una alternativa que verdaderamente demuestra que las cosas pueden ser de otra manera, la gente la elige», dice, y es cierto. Este domingo, en la principal ciudad de Santa Fe, había primarias para el Consejo Deliberante y el alcalde Pablo Javkin fue el gran derrotado, ya que su candidata quedó relegada al tercer lugar, detrás del sello de Monteverde (Mas Para Santa Fe), segundo detrás del periodista Pedro Aleart, de LLA.
Quizás haya sido a la vista de estos resultados que Cristina Fernández optó por bajar un cambio en la lucha interna que se había desatado con Kicillof por los comicios bonaerenses. Como se sabe, el mandatario provincial, luego de varios chisporroteos con La Cámpora y aliados, anunció hace una semana que mediante un decreto las elecciones en el distrito más populoso del país serían el 7 de setiembre, 49 días antes de los comicios de medio término nacionales.
Este 14 de abril, la expresidenta y titular del Partido Justicialista publicó un mensaje en su cuenta de la red social X donde esgrime extensamente sus argumentos sobre lo que considera el error de romper con la tradición bonaerense de votar en una sola fecha. Sin embargo, en aras de sumar fuerzas para derrotar el proyecto mileísta de endeudamiento perpetuo con el FMI, dice: «Les solicité (a los jefes de los bloques parlamentarios) que transmitan a los compañeros y compañeras de ambas bancadas, QUE ACOMPAÑEN, EN LA PARTE PERTINENTE, EL PROYECTO DE LEY DEL COMPAÑERO GOBERNADOR que fuera firmado por la oposición (UCR, LLA y el PRO)». Las mayúsculas son del original.
HOY, 14 de abril, sigo creyendo, junto a otros compañeros y compañeras, que en las próximas elecciones parlamentarias en la PBA, tanto nacionales como provinciales, LO MEJOR PARA LOS BONAERENSES en general, Y PARA EL PERONISMO en particular; ES VOTAR UNA SOLA VEZ, EL 26 DE…
Ante la proximidad de otro round electoral de fuste en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se elegirán legisladores porteños el 18 de mayo, el diputado Leandro Santoro, quien también apuesta por lograr consolidar un frente filoperonista a nivel local, lanzó el viernes pasado su campaña electoral con un acto en el club Saber, de Parque Chas, y con un spot fuertemente crítico de la gestión del jefe de Gobierno Jorge Macri.
El primo del expresidente de la Nación tiene un amplio arco de opositores a los que enfrentar, entre los que figura también LLA, que puso a Manuel Adorni como cabeza de lista. Bonaerense como él, su carta de triunfo es la diputada Silvia Lospennato. El vocero presidencial es la jugada de Milei para desplazar al PRO de su reducto en la capital argentina, que gobierna desde 2007. Es una maniobra arriesgada ya que, al mismo tiempo, para derrotar a Kicillof y al peronismo bonaerense, el PRO y LLA necesitan ir juntos del otro lado de la avenida General Paz. El resultado en Santa Fe marca que los próximos pasos y alianzas que se irán gestando para posicionarse lo mejor posible en el contexto de fragmentación que domina la escena pueden ser más propios del espanto que del amor.
Luego del tiroteo arancelario que Donald Trump mantuvo desde el principio de la semana contra China y que terminó en los papeles con tasas de 145% para los productos chinos que ingresen a EE UU y 125% los que viajen en el camino opuesto, este viernes el presidente estadounidense volvió a mostrar un recule estratégico y eximió de impuestos aduaneros a los smartphones, computadoras y otros dispositivos electrónicos, para beneplácito de Apple y Samsung, entre otros gigantes del rubro. Ya un par de días antes, mientras doblaba la apuesta contra Beijing, avisaba que suspendía por un mes y medio el arancel global para el resto de los países. “La gente se puso nerviosa y asustada”, se justificó, asegurando que ese paso atrás había sido una muestra de su flexibilidad, aunque los mercados de todo el mundo estaban en picada y la amenaza de que los grandes tenedores –Japón, China y Gran Bretaña– salieran a vender bonos del Tesoro atemorizó en esa tan sensible víscera de Washington. El empresario inmobiliario también dijo que líderes de todos los países del mundo lo habían llamado para ofrecerle negociaciones. “Me llaman para besarme el culo”, se pavoneó. Se ve que los chinos no llamaron.
La administración Trump viene dado mazazos de manera simultánea en todos los frentes. Un intento de mostrar músculo probablemente infructuoso que en general está creando más irritación que beneficios y salvo China, por ahora nadie quiere elevar el nivel de la respuesta, aunque hay gestos. Sin ir más lejos, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, inició una gira por Vietnam y luego recaló en la capital china, donde mantuvo una bilateral con Xi Jinping. «España siempre trabajará para favorecer unas relaciones sólidas y equilibradas entre China y la UE. Una Europa fuerte contribuye también a la estabilidad y a la prosperidad mundial», dijo el español. «No hay ganador en una guerra arancelaria. Ir contra el mundo sólo acabará en el autoaislamiento», replicó Xi.
Otra consecuencia de las medidas proteccionistas de Estados Unidos se vio ayer en el Reino Unido, donde por primera vez desde la Guerra de Malvinas se reunió la cámara de los Comunes durante el receso de Semana Santa y en un día sábado. Fue para tratar la nacionalización de la acería British Steel, la última con altos hornos que le queda a Inglaterra, y que amenaza con cerrar sus puertas dejando en la calle a unos 2500 trabajadores. Un baldón para el gobierno que el laborista Keir Starmer busca impedir a como dé lugar. La planta fue adquirida en 2020 por la empresa china Jingye, que ahora alega que ya no es rentable y jura que pierde unos 700.000 libras al día. Culpa de esta situación a la guerra de aranceles, por supuesto.
La Casa Blanca, mientras tanto, golpeó en otro de sus proyectos de reconfiguración geopolítica y alardeó de que había enviado “muchos soldados a Panamá”. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, visitó el apetecido Canal y se sumó al discurso oficial al decir que el país asiático es una “amenaza permanente” para ese estratégico cruce marítimo y que, por lo tanto, “Estados Unidos no permitirá que China comunista o cualquier otro país ponga en peligro su funcionamiento o su integridad”.
Trump, a todo esto, dio una orden para enviar tropas del Ejército a tomar jurisdicción sobre las tierras federales a lo largo de la frontera con México con el propósito de “repeler invasiones”. Se trata de una franja de 60 pies (algo más de 18 metros) o “la distancia desde la base al montículo del pitcher”, según Adam Isacson, director de Supervisión de Defensa para América Latina de Washington. Esa franja, que se conoce como Reserva Roosevelt, fue establecida en 1907 por Theodore, a la sazón el tío abuelo de Franklin Delano.
En un aspecto más diplomático, Steve Witkoff, el representante especial de Trump para Medio Oriente, se reunió con Vladimir Putin en San Petersburgo para tratar detalles de la intrincada negociación con Ucrania, según informó el gobierno ruso, aunque no se descarta que también hayan hablado de Gaza y de Irán. Es que Teherán y Moscú firmaron hace algunas semanas un amplio acuerdo y el país persa también tiene sólidas relaciones con China –los tres son miembros de BRICS– y de hecho Witkoff, también empresario inmobiliario como su jefe político, viajó luego a Oman, donde se reuniría con el canciller iraní para hablar de un acuerdo nuclear.
De la bilateral Putin-Witkoff no se dijo mucho. Apenas los protocolares mensajes de que había sido una charla muy productiva. Este viernes Trump volvió a vociferar contra Moscú y dijo que Rusia “tiene que ponerse en marcha” para llegar a un acuerdo de paz. Mientras tanto, en Bruselas, en una reunión de ministros de Defensa del llamado Grupo de Contacto para Ucrania que incluyó por videoconferencia a Volodimir Zelenski, se reclamó “ayuda militar urgente para los combatientes ucranianos”.
El encuentro de Witkoff y el canciller Abbas Araghchi fue el primero entre el gobierno estadounidense y Teherán en la segunda presidencia de Trump y se trató de un “round de estudio”. La Casa Blanca se fijó como línea roja que Irán no tenga armamento nuclear, aunque en 2018 el mismo Trump se encargó de romper con el acuerdo que había firmado Barack Obama y las otras cuatro naciones nucleares del Consejo de Seguridad permanente + Alemania con el entonces presidente Hasán Rohaní. Para Irán es esencial que levanten las sanciones pero ante la caída del convenio aceptado hace una década, prosiguieron con su plan de enriquecimiento de uranio. Se supone que no tienen una bomba atómica, pero les falta poco, según los analistas.
De esta sesión inaugural, de la que en un momento participó además el ministro de Exteriores de Omán, Badr bin Hamad Al Busaidi, no hubo mucho que mostrar ni se supone que lo habría. La información oficial es que quedaron en mantener otra ronda dentro de una semana. «
Efectivos israelíes contra Netanyahu
“Nos identificamos con la afirmación de que, en este momento, la guerra sirve principalmente a intereses políticos y personales, y no a intereses de seguridad”, dice una carta que difundió sin cortes un canal de televisión de Jerusalén y que firman graduados, reservistas y ex reservistas de la Unidad de Inteligencia 8200, un cuerpo de elite de las Fuerzas de Defensa de Israel que se compara con la NSA de EE UU. “La continuación de la guerra no contribuye a ninguno de sus objetivos declarados y provocará la muerte de rehenes, soldados de las FDI y personas inocentes”, agrega el texto, que crispó sobremanera al primer ministro Benjamín Netanyahu.
Desde su enfrentamiento con el jefe del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior, Netanyahu se enfrenta al aparato de vigilancia y surgen testimonios de que la destrucción que está llevando a cabo el gobierno no tiene consenso. El jueves, un millar de pilotos de la Fuerza Aérea exigieron el regreso de los rehenes. “Sólo un acuerdo puede devolver sanos y salvos a los secuestrados, mientras que la presión militar conduce principalmente al asesinato de los secuestrados y a la puesta en peligro de los soldados”, dicen.
Netanyahu rompió el cese el fuego firmado con Hamas el 18 de marzo y desde entonces fueron asesinados cerca de 1500 gazatíes, según el Ministerio de Salud de Gaza. El ministro de Defensa, Israel Katz dijo este martes que anexarán territorios de Gaza para tenerlos como “zona de seguridad”. El Ejército, por su parte, dijo que concluyó el llamado “Corredor Morag”, una lonja de tierra que cruza Gaza de este a oeste y que completa “el cerco de Rafah”, dice el comunicado oficial.
Por más que Donald Trump se muestre displicente por la tormenta que desató en todo el mundo, hay un dato que indica cierta preocupación: este lunes posteó en su red social un mensaje de aliento para la población en general que bien se parecía a esas palabras de los directores técnicos antes de una gran final. “Estados Unidos tiene la oportunidad de hacer algo que debió hacerse hace décadas. ¡No sean débiles! ¡No sean estúpidos! ¡No sean PANICAN (un nuevo partido basado en gente débil y estúpida!). ¡Sean fuertes, valientes y pacientes, y el resultado será GRANDEZA!«
Es que a la catarata de aranceles que aplicó a todos los países, incluso algunas islas sin población -lo que generó menes brillantes- el presidente promueve tal estado de exasperación en las sociedades por sus posturas misóginas, su maltrato a inmigrantes y colectivos diversos y el despido masivo de trabajadores en varias instituciones públicas que este fin de semana hubo masivas manifestaciones en miles de ciudades de Estados Unidos y de otros rincones del planeta. El lema de las protestas era “manos afuera”, pero en cada lugar se agregó algún distintivo local y en muchos casos apuntaban contra Elon Musk, secretario del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE en inglés), el portador de la motosierra.
El lunes negro también generó incertidumbre y los medios de comunicación pusieron el foco en las abruptas caídas en las bolsas de todo el planeta y la respuesta de cada país a las gabelas que decidió Trump en base a una fórmula de difícil comprensión. La respuesta de los más encumbrados no se hizo esperar y China no solo devaluó su moneda -apenas un 0,4% contra el dólar pero suficiente como amenaza- sino que anunció una tasa de 34% a las importaciones de Estados Unidos en represalia a una cifra similar que impuso la Casa Blanca.
Europa, en tanto, ya bastante golpeada por el desaire de haberla dejado afuera de las negociaciones con Rusia por Ucrania, no alcanza a coordinar acciones y las líneas de debate oscilan entre replicar los aranceles o negociar tasas mutuas de 0%. Las disputas parecen tan sutiles como para que, para lograr el apoyo francés, la Comisión Europea aceptó sacar de la ronda de aranceles de hasta 25% a productos de Estados Unidos al bourbon y el vino.
En el mientras tanto, este martes Trump agotó también su red Truth para anunciar que había hablado con el presidente interino de Corea del Sur y aseguró: ”tenemos posibilidades de un gran acuerdo para ambos países. Su equipo principal está en un avión rumbo a EE. UU., y la situación pinta bien. También estamos negociando con muchos otros países, todos los cuales desean llegar a un acuerdo con Estados Unidos”.
El léxico puede servir para para entender lo que está detrás del desparramo que armó el 47º presidente de Estados Unidos. Digamos entonces lo obvio: Trump es un empresario inmobiliario. No un martillero que dedica a intermediar entre la parte vendedora y la compradora. Es un tiburón de los que cuando ven un negocio no dudan en usar todos los recursos -incluso civilizados, claro- para conseguir un objetivo. O sea, si quiere construir una de sus torres y el propietario del terreno se muestra remiso a vender, ya le hará “una oferta que no pueda rechazar” al mejor estilo de Don Corleone.
La semana pasada, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dio una extensa entrevista al periodista Tucker Carlson que vale la pena ver no solo para elucidar cuestiones económicas.
Treasury Secretary Scott Bessent explains the administration’s new tariffs, and why we had to do something to stop the slide.
(0:00) Trump’s Tariff Plan (5:42) The Current State of the Stock Market (8:22) Will Americans See Substantial Tax Cuts Because of Tariffs? (13:16) How… pic.twitter.com/ejO9XppT8s
Dice Bessent: “El creador original de los aranceles fue (el presidente) Alexander Hamilton. Y utilizó los aranceles para financiar la nueva nación y proteger la industria estadounidense. El presidente Trump ha añadido una tercera pata al taburete: utiliza los aranceles para negociar”.
Y prosigue: “Vamos a reindustrializarnos. Hemos pasado a una economía altamente financiarizada. Hemos dejado de producir cosas, especialmente muchas cosas que son relevantes para la seguridad nacional. Creo que uno de los pocos buenos resultados de la COVID fue que tuvimos una prueba beta de cómo podría ser una guerra con un gran adversario. Y resultó que estas cadenas de suministro altamente eficientes no eran estratégicamente seguras. Así que ya no fabricamos nuestros propios medicamentos. No fabricamos nuestros propios semiconductores. Ya no fabricamos nuestros propios barcos”.
Y repitió uno de sus latiguillos: “ Wall Street lo ha hecho muy bien. Puede seguir haciéndolo bien. Pero es el turno de Main Street”. Esto es, algo así como la gente común, en referencia a la calle principal de las pequeñas ciudades, descuidadas en el largo período de la globalización.
Y aquí viene el punto central. Trump suele culpar de los males que vive Estados Unidos en el primer cuarto del siglo XXI a Bill Clinton por su estrategia de apertura de mercados con el objetivo de Integrar a China en el sistema de la OMC, en 2001. Pero la cosa no salió como pensaban los cráneos de la época, dicen en cercanías del actual inquilino de la Casa Blanca. Así, el crecimiento del país asiático lo llevó a ser el competidor económico a derrotar si es que EEUU pretende seguir siendo el que corte el bacalao en el mundo.
Hay que decir también que mucho de lo que Trump está haciendo desde el 20 de enero, tanto sea en geopolítica como en economía, revela que escuchó a teóricos y estrategas que advertían sobre la decadencia estadounidense. Por un lado las desastrosas invasiones de Irak y Afganistán devastaron su capacidad militar, que además no fue un dechado de virtudes desde 1945.
De hecho, salvo un “empate” en Corea -fue Trump el que recién en 2018 firmó un acuerdo de paz con Corea del Norte, ya que desde 1953 regía un armisticio- y los “triunfos” en sendas invasiones en Panamá y Granada, las tropas estadounidenses vienen de derrota en derrota. Desde Vietnam hace 50 años hasta Afganistán en 2020. Y en Ucrania están tratando de que no se note demasiado su responsabilidad en otra guerra perdida.
En el plano de la economía, también da para entender la postura de que con la apertura del comercio todo el mundo se benefició vendiendo en un mercado grande y ávido a rabiar. El déficit en la balanza de pagos de Estados Unidos, según la Comisión Internacional del Comercio fue en 2024 de u$s 1,2 billones cercano al 4% del PBI. En cualquier país eso sería una hecatombe, pero contar con la maquina de fabricar la moneda en que se maneja el comercio internacional tiene sus ventajas.
We have massive Financial Deficits with China, the European Union, and many others. The only way this problem can be cured is with TARIFFS, which are now bringing Tens of Billions of Dollars into the U.S.A. They are already in effect, and a beautiful thing to behold. The Surplus…
— Donald J. Trump Posts From His Truth Social (@TrumpDailyPosts) April 7, 2025
De todas maneras la deuda pública, que ya supera el 120% del PBI, unos u$s 26.000 millones, es un salvavidas de plomo. La mayoría de esa deuda consiste en bonos del Tesoro que están en manos de varios países: Japón (u$s 1200 billones), China (775 billones), Reino Unido (701 billones), y con cifras en torno a los 300 billones, siguen Luxemburgo, Canadá, Bélgica, Irlanda, Islas Caimán y Francia. La semana pasada hubo una cumbre inesperada entre representantes de China, Corea del Sur y Japón. Tienen cuentas pendientes desde la II Guerra y 1950. Pero el espanto puede más que el amor, se sabe, y que el odio, y son de las tres economías mas grandes de Oriente.
¿Qué puede pasar de aquí en más? Una verdadera guerra comercial, a todo o nada, implicaría que algunos de los “enemigos” den una vuelta de tuerca y decidan deshacerse de los bonos, con lo cual la catástrofe sería mucho mayo por la depreciación de todos las tenencias y todos perderían. Una guerra militar no suena plausible por la debilidad industrial de Estados Unidos, y también de la OTAN, como se comprobó en Ucrania.
Volvamos a Bessent. “¿Cómo vaa responder China como nación?”, pregunta Carlson.
“No sé si puedan tomar represalias (…) Si analizamos la historia (…), somos la nación deudora. Sí, tenemos déficits comerciales (y) la nación con superávit está en la posición más débil (…) Nunca hemos visto nada parecido en términos de su nivel de exportaciones en relación con el PIB y la población. (…) El sistema de manufactura chino es como esa vieja película de Disney con las escobas cargando los cubos. No hay nada que se pueda hacer, simplemente sigue funcionando. Ese es su modelo de negocios. Esto no va a parar. (…) ¿Cuál es el escenario ideal? (…) que de alguna manera se llegara a un acuerdo entre Estados Unidos y China… Queremos más manufactura, lo que significaría que una parte menor de la economía se destina al consumo. China tiene una economía desequilibrada con demasiada manufactura. Y, de hecho, los consumidores chinos salen perdiendo. Los hogares chinos están atrapados en lo que se llama la trampa de la renta media. ¿Podríamos hacer algo juntos para reequilibrarlos: consumir más y fabricar menos?”.
Por ahora, los chinos se burlan de la desindustrialización estadounidense.
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