Fue una semana en un subibaja frenético para el Gobierno de Javier Milei. El lunes recibió una noticia que le permitió envalentonarse y volver a criticar a los economistas de todos los pelajes: el INDEC anunció que la pobreza afectó en el último semestre de 2024 al 38,1% de la población, 14,8 puntos menos que seis meses antes. El martes, sin embargo, los mercados le volvían a dar la espalda al ministro Luis Caputo, aunque el FMI afirmara que habría un adelanto fuerte de fondos, que redujo a 8.000 millones de dólares, menos de lo que reclama con desesperación «el Messi de las finanzas».
El miércoles el primer mandatario se ponía al borde de reconocer la autodeterminación de los habitantes de Malvinas, algo que ni el Reino Unido podría soñar. El jueves, el anuncio de nuevos aranceles de Donald Trump golpeó en los mercados globales y mucho más en una expuesta Argentina. El mismo día, el Senado generaba un revés para el oficialismo al rechazar por abrumadoras mayorías la designación de Ariel Lijo y de Manuel García-Mansilla a la Suprema Corte. El viernes Milei buscaba una foto con Trump que fuera entendida como un espaldarazo tanto por los mercados como por el directorio del Fondo. En las redes, mostraba el modo en que era alabado en la residencia de Mar-a-Lago por todos los popes ultraderechistas que se reunieron en una cumbre convocada por el 47º presidente de EEUU. Pero no mucho más.
Pobreza y liberación A los hechos. Era esperable una baja en el índice de pobreza que registra el INDEC porque hay una ecuación bastante exacta entre esos guarismos y el nivel de la inflación. La medición del primer semestre del año pasado estuvo en 52,9% y era consecuencia de la brutal devaluación de diciembre y el reacomodamiento en los primeros meses de la gestión Milei-Caputo. La buena noticia, con todo, tiene sus bemoles. Por un lado, cierto que es menor de la que dejó el gobierno de Alberto Fernández, pero sigue en cuestión el modo en que se mide la canasta básica, ya que la composición del gasto en energía y transporte es mucho mayor por los incrementos liberados por el Gobierno. De allí que hay menos pobres, pero con mucho menos consumo en alimentos y bebidas. Alejados de estos datos, la tensión cambiaria se fue incrementando al tiempo que crecía el riesgo país en un escenario global teñido con las medidas arancelarias que anunciaba Trump y que puso en marcha el jueves, el «Día de la Liberación», según sus palabras.
La suba de las imposiciones a productos elaborados fuera de Estados Unidos generó fuertes debates porque si hay algo que va en contra de los sagrados postulados de Milei es un gravamen de esa naturaleza. Mientras Argentina elimina aranceles, Trump va en el camino contrario. Los malabares que intentó el vocero Manuel Adorni para explicar que en realidad el inquilino de la Casa Blanca no es proteccionista es para un sketch de la dupla Capusotto-Saborido.
🇦🇷🇺🇸 | El vocero presidencial Manuel Adorni habló sobre las políticas arancelarias de Donald Trump: "Esta medida confirma que Trump no es proteccionista, sino que hace geopolítica con los aranceles. Creemos que su criterio es pro comercio, los impone a países proteccionistas". pic.twitter.com/EoKCyORli1
— La Derecha Diario (@laderechadiario) April 3, 2025
Desde el mismo riñón paleolibertario, el mentor de Milei, Alberto Benegas Lynch (h) –que le otorgó el título de doctor honorario de su academia ultraliberal (ESEADE)–, fue al hueso y atacó a dos bandas: a políticas como las que en Argentina postulaba el fallecido Aldo Ferrer en su libro Vivir con lo nuestro y a la tradición liberal que atribuye a los «padres fundadores» de EE.UU. ¿Sabrá Donald Trump quién fue el eximio economista?
Dejando de lado el necesario apoyo para completar lo del FMI al efecto de despejar la catástrofe heredada en el BCRA, el comportamiento del ejecutivo en EEUU de "vivir con lo nuestro" es deplorable, empobrecedor y contrario a los extraordinarios valores de los Padres Fundadores.
— A. Benegas Lynch (h) (@ABENEGASLYNCH_h) April 3, 2025
Lo concreto es que, para la Argentina, el presidente republicano aplicó el mismo arancel general básico para toda la región, con excepción de Venezuela. Esto es, el 10%. Igual que a las naciones que eligieron presidentes considerados «zurdos» por Milei y los suyos, como Chile, Uruguay, Bolivia, Colombia y Brasil. Al país bolivariano le impuso un 15%, menos que a México y Canadá, miembros de un mercado común económico con EE.UU. desde 1994. Si la esperanza de Milei es hacer acuerdos de libre comercio con Washington debería también anotar esto, sin chanzas de su vocero.
Islas y Corte El 2 de Abril, el presidente leyó con bastante dificultad un discurso alusivo al 43º aniversario de la aventura con que la dictadura militar pretendía obtener reconocimiento popular, tras las matanzas cometidas desde el 24 de marzo de 1976 y en medio de una crisis económica causada por las políticas que aplicó el ministro José Alfredo Martínez de Hoz, tan similares a las actuales.
En el homenaje en el cenotafio de José de San Martín (al que días antes había llamado «Juan José»), tras arrojar sus características invectivas contra la dirigencia política nacional de varias décadas, el jefe de Estado lanzó una frase destinada a hacer historia: «Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies, y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos por los pies a nosotros». Lo que fue interpretado como un reconocimiento a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago, algo que va en contra del reclamo diplomático tradicional de la Argentina.
Discurso del Presidente Javier Milei en el Homenaje a los Héroes de Malvinas en el Cenotafio a los Caídos en Malvinas, en Plaza San Martín. pic.twitter.com/mO3kGaTlD5
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) April 2, 2025
Las denuncias por «traición a la patria» cruzaron desde el discurso de algunos dirigentes opositores a una presentación judicial de agrupaciones de excombatientes de Malvinas. Incidentes en tribunales también enfrenta el presidente en Estados Unidos, aunque todavía no le hagan mella como para arruinarle un viaje a las cumbres extremistas. En tribunales de Nueva York se abrieron denuncias de estafa con la criptomoneda Libra. Esa no sería la peor novedad para Milei. Lo peor fue la confirmación de que el Senado de la Nación rechazó a sus dos candidatos a la suprema corte. El caso más controvertido es el de Manuel García-Mansilla: cuando se candidateó aseguró que no aceptaría ser designado en comisión, pero terminó jurando el 27 de febrero.
En este panorama, resulta imposible ocultar el descrédito en el que están sumidas las instituciones nacionales. El decreto de designación fue firmado por el presidente a horas de que se iniciara el período ordinario de sesiones del Congreso, y cinco días después de finalizadas las sesiones extraordinarias. Una «avivada» que superó el nivel de sumisión de muchos «garantes de gobernabilidad». Así, la vicepresidenta habilitó el debate de este jueves y no estuvo en el recinto porque había quedado a cargo del Ejecutivo por el viaje de Milei. El bloque en pleno de UxP, radicales y macristas sumaron los 51 votos contra García-Mansilla.
Cómo será el embrollo que el juez Ricardo Lorenzetti, que tiene mucho por guardar debajo de su alfombra, se permitió cuestionar al exrector de la Universidad Austral y de paso a sus dos colegas Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. «Yo nunca aceptaría ser designado por decreto», dijo.
Rosatti y Rosenkrantz habían inaugurado con Mauricio Macri el método de nominaciones a dedo que, al menos esa vez, se encauzó cuando el Senado los votó como corresponde constitucionalmente. Habrá que ver cómo sigue esta historia.
Lanzado a otra ofensiva como las que Israel bien desarrollando la Franja de Gaza desde el 7 de octubre de 2023, las autoridades gazatíes denunciaron que desde el jueves pasado no tienen suministro de agua desde la tubería de la empresa Mekorot en el barrio de Shuhaiya, que abastecía el 70% del consumo. Mientras tanto, la Media Luna Roja Palestina aportó un video donde se demuestra que el ataque del 23 de marzo que terminó con la vida de 15 voluntarios de la organización fue lisa y llanamente una masacre sin atenuantes, ya que no solo estaban identificados los vehículos en que viajaban, sino que los soldados desoyeron los pedidos de clemencia de las víctimas. El video, dice la agencia Europa Press, fue grabado con el celular “de uno de los paramédicos hallado, junto a sus 14 compañeros, en una fosa común del enclave palestino”. Esto se suma a la extensión de la ocupación israelí en Gaza y los ataques en territorio sirio, mientras Benjamín Netanyahu fue de gira a Hungría y se apresta a ir a Washington al tiempo que en su país enfrenta investigaciones judiciales que pueden desatar una crisis terminal a su gobierno y al discurso oficial de las últimas décadas en relación al grupo de resistencia islámico Hamas y al rol de Qatar en la interna israelí.
Durante la semana, Netanyau tuvo que declarar en una causa de soborno que implica a dos de sus asesores, que fueron detenidos por presuntamente haber recibido pagos del gobierno qatarí para que mejore su percepción pública sobre las negociaciones por la liberación de rehenes con representantes de Hamas. Sucede que el reino árabe no tiene relaciones diplomáticas con Israel y que financia parte del funcionamiento del gobierno gazatí. Y el contexto de esta investigación se enmarca en el reemplazo de Ronen Bar jefe del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí, por, dijo, falta de confianza.
La expulsión de Bar generó el rechazo de la Justicia –se trata de una institución independiente del Ejecutivo, al que eventualmente tiene que investigar– y de la sociedad civil, que entiende que es una maniobra del primer ministro para tapar los escándalos en los que están inmerso y los que le van a venir sin dudas en breve.
Bar ya dijo que “Bibi” le ordenó declarar ante los jueces que lleva adelante un proceso por corrupción “debido a razones de seguridad”. Obviamente, Netanyahu negó los hechos y nombró en su lugar a Eli Sharvit, un ex almirante de la Armada, que participó de marchas contra Netanyahu y, fundamentalmente, no estaría capacitado para el cargo, dicen los críticos, porque entre otras cosas, no habla árabe, algo imprescindible en ese escenario. Pero el “Qatargate” tiene otros aditamentos. Por un lado, Bar y Netanyahu se acusan mutuamente por la responsabilidad en el ataque de Hamas del 7-0. Por el otro, Yonatan Urich y Eli Feldstein, colaboradores del premier, quedaron detenidos por cargos de blanqueo de capitales y contacto con agentes extranjeros. Eran tan cercanos a Bibi que la Justicia lo indagó en carácter de testigo, pero no tanto.
Ahora, la fiscal general de Israel, Gali Baharav Miara, rechazó la destitución de Bar y acusó a Netanyahu de haber tomado una medida «manchada por un conflicto de intereses» y por el Qatargate. La pulseada parece bastante brava para el jefe de estado, que ya es responsable por la muerte de más de 50 mil palestinos en Gaza y está acusado de crímenes de lesa humanidad en el Tribunal Penal Internacional. Una acusación que obliga a detenerlo si sale de su país, pero que no le hizo mella a Viktor Orban ni le hará a Donald Trump para recibirlo.
Eric Calcagno dice de su último libro, La peste, posta, que es impublicable. “Hacerlo blanco y negro era medio triste por las imágenes que tiene para ilustrar los hechos. Entonces es carísimo”. De tal manera que este profundo trabajo de investigación-divulgación hecho durante la pandemia de Covid 19 para contar que esa no fue la primera, ni la más importante, y no será la última peste que viva la humanidad, estará disponible en su página web: https://ericcalcagno.com.ar. En esta charla el intelectual y columnista de Tiempo, que se define como «peronista borgeano», se explaya sobre lo que quiso contar en esa crónica de viaje a través de una tragedia que pronto pasó al olvido, aunque dejó consecuencias.
“La idea de viaje tiene que ver con la antropología francesa de George Balandier: eso de que para entender tu sociedad es necesario pasar por una sociedad otra, que no conocés, y al experimentar esa vivencia vas a volver con otra mirada sobre tu sociedad”. “La idea de viaje tiene que ver con una parte de la antropología francesa de George Balandier eso de que para entender tu sociedad es necesario pasar por una sociedad otra, que no conocés, y al experimentar esa vivencia, vas a volver con otra mirada sobre tu sociedad. No es una cosa antropológica o etnológica de ‘veamos cómo viven los negros del África’, sino qué me enseña esta tribu de mi propia sociedad”.
-El intento es no hablar específicamente de la Argentina.
-No, salvo una mención a Ramón Carrillo. Traté de ver otras sociedades contemporáneas que viven pandemias, como el ébola o el HIV, o lejanas que vivieron el cólera, la tuberculosis. Ver la pandemia como fenómeno esencialmente biológico versus la peste como fenómeno esencialmente social. No importa la pandemia que vos tengas, las reacciones de la sociedad van a seguir patrones de comportamiento muy similares.
-¿Cómo cuáles?
-“Esto no va a suceder. Esto no puede ser, está muy lejos…Eh, socorro, todos vamos a morir… Es la culpa de los pobres, de los judíos, de los gitanos, de los inmigrantes”. A falta de instrumentos racionales se crea un malvado perfecto que es el culpable de todos los males. En la Peste Negra (1348-1352) eran los judíos y los leprosos, que estaban aliados para envenenar los pozos de agua de los cristianos. Aparecen procesiones de “Flagelantes”, tipos que van pegándose en la espalda para que Dios se apiade de ellos porque “algo mal hemos hecho”. ¿Qué hicimos mal?… Dejamos vivir a los judíos, que son los que mataron a Dios. ¿Qué hay que hacer para que termine la peste? Matar judíos. Hacen un largo recorrido por Alemania y los judíos escapan a Polonia, que los recibe muy amablemente. El rey Casimiro dice «tengo de todo, tengo artesanos, banqueros, intelectuales, médicos». Había hecho con su ejército una barrera sanitaria, pero los deja pasar. Ningún boludo Casimiro. Después otros estudiosos se dieron cuenta de que el lugar por donde habían pasado los “Flagelados” eran lugares donde el partido nazi sacaba más votos. Hay cosas que hacen al tiempo largo. La pandemia puede ser cualquier enfermedad, pero siempre es la misma peste.
Foto: Pedro Pérez
-Se decía que la sociedad iba a volver mejor luego de la pandemia y hasta se aplaudía al personal de salud a las 9 de la noche.
-Y después se los puteaba en los edificios porque decían que iban a contagiar. La peste revela lo que ya está, no es un fenómeno que cayó de la nada. Combinado con todo el aparataje electrónico que fue el único medio de comunicación durante cierto tiempo, y dijo «los malos son estos, los malos son aquellos. El Estado es malo, actúa mal.», cuando en realidad la Argentina manejó muy bien la pandemia. Hubo un 14% de sobremortalidad, más o menos como el Reino Unido o Estados Unidos. Hubo incapacidad de transformar este hecho, lo único bien que hizo Alberto, en algo político. Nunca nos quedamos sin respiradores cuando veíamos lo que pasaba en otros lugares.
-Qué lección esa en un momento en el que este gobierno habla de abrir los mercados y Trump dice “fabriquemos en Estados Unidos.»
-La pandemia marcó también que todas las cadenas de producción y de abastecimiento nacidas al calor de la globalización demostraron no funcionar. Que las multinacionales vayan a buscar sueldos más baratos del otro lado del mundo al final no funcionó. En cuanto al volver mejores creo que la mejor definición la da La Fontaine en uno de los cuentos, hablando de la peste entre los animales. «No todos morían, pero todos quedaban golpeados». Creo que fueron capaces de tratar la pandemia, pero no fueron capaces de tratar la peste. La peste se trata de otro modo, tiene otro tipo de reacciones, es lo que pasa en la sociedad. Es el hecho de que se disuelven las estructuras familiares. Entonces, de algún modo, hay que echarle la culpa a alguien para no hacerse responsable de la disolución de la sociedad.
-Todo lo que contás en el libro tiene espejos acá, imágenes de la dictadura, del actual régimen, de la época de Alberto.
-Es la idea, ver cómo en otras sociedades se trató la cuestión de la pandemia, de la peste y qué tiene que ver con nosotros. Por ejemplo, en la Bélgica de Leopoldo II, gran genocida, un tipo que mató a 10 millones de congoleses. Como era un filántropo, entonces ya no había más esclavos, solo ciudadanos libres que debían trabajar para pagar sus impuestos y si no cumplían con la producción de caucho, pues se le cortaba una mano, un brazo. Leopoldo II tiene estatuas en todos lados en Bélgica, y para mayor crueldad, los belgas, que no tienen cacao, lo traen de África y hacen manitos de negro de chocolate. ¿Lo podés creer? ¿Podés creer el nivel de psicosis? Está esa cuestión colonial, ¿por qué en una parte de África vivían lejos de los ríos? Porque allí estaban los moquitos. Pero los europeos necesitaban de los ríos para transportar las riquezas, entonces hicieron a todos bajar al río y ahí caían como moscas. Había saberes populares que fueron ignorados. Se ve en el tema de la mujer: la peste negra deja muchas mujeres propietarias de campos, de talleres. Y es ahí donde surge la bruja. Yo pensé que las brujas las quemaban sobre todo en el Medioevo, pero no, las quemaban en el Renacimiento.
-¿Las quemaban por propietarias?
-Claro, propietaria igual bruja y me quedo con tu propiedad. Por lo que pude ver, en el medioevo la quema de brujas era muy menor. Otra cosa es eso de las brujas y la escoba, que viene parece ser de los elementos que usaban como un instrumento de autosatisfacción y pasa a ser algo típico de la bruja. En las torturas del renacimiento se fijaban particularmente si los genitales habían sido afectados o no porque, claro, copulaban con el diablo. El martillo de las brujas es un manual para combatir la brujería, pero que está hecho en el siglo XVI, no en el siglo XII.
-¿Cuánto tiempo estuviste trabajando en el libro?
– Prácticamente toda la pandemia. Y quedé asombrado por la enorme cantidad de pandemias que existieron. Cada 10 años por lo menos tenías una peste y si te tocaba no había solución. La penicilina no estaba inventada, pero también esa esa época heroica los científicos o los médicos donaban las patentes. A ninguno se le ocurrió quedarse con la plata. Jenner, el que derrota a la viruela, era tan famoso que en 1806 le pidió a Napoleón que liberara cierta cantidad de prisioneros ingleses, a lo cual accedió de inmediato diciendo “¿cómo se le puede negar algo a un benefactor de la humanidad?”. Napoleón mismo mandó vacunar a todos los niños franceses y a su caída la mitad estaban vacunados. Había una voluntad política y un respeto. Fleming con la penicilina, se enojó muchísimo cuando descubrió que las compañías farmacéuticas modificaban un poquito una molécula para poder cobrarla. Él, que había donado la patente. Había tipos que peleaban por el bien común. Cosa rara hoy. Por eso creo que el ápice de la civilización humana fue 1980 cuando la viruela fue erradicada del mundo. Porque el hinchapelotas del viceministro soviético de salud tanto rompió en las Naciones Unidas que dijeron, «está bien, decisión soviética, planificación norteamericana, ejecución nacional». Era la primera vez que la humanidad vencía una enfermedad que se había llevado millones y millones y millones de personas y sobre todo niños. Y terminamos en los terraplanistas, los antivacunas.
-Fue enorme el crecimiento de los que cuestionan al estado.
-Es una situación de excepción la pandemia. Y durante mucho tiempo la única solución que hubo era no solo la cuarentena, sino el cordón sanitario, que eran soldados que le disparaban a los tipos que se acercaban. Es lo primero que se hace para ver cómo evoluciona una enfermedad y es ahí donde viene la cuestión política, que el derecho individual o la propiedad individual no está por encima de los derechos comunes y del bien común. Los argumentos de los antivacunas en el siglo XIX, son los mismos que los de ahora y siempre con el mismo temor de ataque a la propiedad. Siempre con el mismo temor de la revolución social. Y las verdaderas causas de las pandemias básicamente son la miseria, la pobreza. El tifus es una enfermedad de la pobreza, la tuberculosis es una enfermedad de la era industrial. Marx dice, «sin tuberculosis el capital no podría existir.» El cólera tiene que ver con el recalentamiento climático. Es un vibrión, una cosita chiquita que está en el golfo de Bengala, cuya función biológica es comerse la caparazón de los camarones cuando cambia. Viven tranquilos en el Golfo pero en 1817 hubo varias erupciones en Centroamérica y en Oceanía que oscurecieron el cielo. Hubo un efecto invernadero, la temperatura del agua subió y el vibrión del cólera se empezó a reproducir a lo loco y como los ingleses obligaban a los bengalíes a trabajar y a explotar las tierras que estaban cerca del mar, el vibrión pasó el intestino. Por barco llegó a Europa y en 8 horas una persona literalmente se iba por el inodoro, deshidratación profunda. San Martín tuvo cólera y Merceditas también, pero por suerte sobrevivieron cuando vivieron en París. No se sabía de dónde venía hasta que un tipo, John Snow, en Londres, en 1840 agarró un mapa del barrio y se fijó dónde estaban los casos de cólera. ¿Y qué encontró? Una bomba de agua que estaba contaminada. Digamos también que aquellos que se salvaban eran los que tomaban más alcohol.
-¿Para quién le escribiste este libro y quién te gustaría que lo leyera?
-Es como un libro de divulgación científica, antropológica, política, no creo que me dé para mucho más. Como decir «cuidado, el asunto no es si va a haber otra pandemia o no, sino cuándo y cómo, porque este sistema, este planeta no soporta ese sistema”. Nosotros consideramos la pandemia de Covid como algo terrible cuando hay zonas endémicas, de pandemias. Una está en el norte de China, hay otras por la India, que son como reservorios pandémicos, donde viven los murciélagos o los pangolines o cualquier animal dentro de un ecosistema pero al avanzar la explotación económica, la interacción con el foco infeccioso se da inmediatamente. En la peste de Marsella, el entonces primer ministro de Francia dijo «nosotros oficialmente vamos a decir que no hay peste. Ahora, extraoficialmente la vamos a combatir con todo lo que tengamos. Porque oficialmente no tenemos que sembrar el pánico, pero sí hay peste y vamos a mandar al ejército». Este mismo tipo fundó escuelas para que se estudiara el tema de las pestes y cómo funcionan y qué pasa. Cuando hay una respuesta política, estamos en una política del bien común y cuando la solución es individual, es un poco el capítulo final de la sociedad de mercado.
La masividad de la marcha por la Memoria, la Verdad y la Justicia de esta era tan dramática para la democracia argentina fue otra demostración de que algunas cuestiones de fondo están tan arraigadas como para atravesar discursos negacionistas del Gobierno y ataques de sus medios afines. Que no casualmente son los más comprometidos por su pasado junto a la dictadura cívico-militar y esta vez tuvieron que reflejar que efectivamente, la convocatoria había sido multitudinaria, y a su modo debieron señalar que las últimas provocaciones oficiales incluso habían potenciado un Nunca Más que cubrió las grandes ciudades del país y fue la más masiva por mucho desde 1983.
Pero esta segunda manifestación del 24 de marzo en el período paleolibertario también puso en negro sobre blanco el drama de la Argentina de este último medio siglo: no hay modo de imponer políticas económicas como las que pretende desarrollar Javier Milei como no sea con al recurso del terror. Como el que azota en cada manifestación de jubilados, sin ir más lejos.
De allí la necesidad de la Casa Rosada de traer al recuerdo aquellos años de plomo a los que recurre tanto de manera explícita como a través de los trols en las redes sociales, pagos con fondos públicos. Ejemplo 1: renombrar a la agencia de inteligencia como SIDE, la denominación de esa etapa oscura de la Argentina. Ejemplo 2: los aprietes a artistas, intelectuales, docentes, científicos opositores al régimen y la difusión de amenazas con autos Falcon verdes. Todo con el objetivo de acallar voces disonantes y refutar la historia que se fue construyendo desde 1983 y que la Justicia fue corroborando en las investigaciones y condenas a responsables de delitos de lesa humanidad.
Hay una estrategia que Milei desplegó desde que decidió dar el salto de personaje televisivo a dirigente político, como fue denostar a una «casta» que estaría arruinando el país desde 1916. O sea, desde las primeras elecciones libres y democráticas en el país. Ese sustrato es el que alimenta un video realizado en la Casa Rosada por el ultraconservador presidente de la Fundación Faro, Agustín Laje, y que el Gobierno lanzó horas antes del inicio de la marcha, en el que condena a los grupos guerrilleros de los 70 por los males que desató la dictadura. Como si la historia hubiese comenzado en esa década, sin un pasado, y la violencia hubiese sido un estallido espontáneo. Otro detalle que no por repetido deja de llamar la atención: otra vez insiste con la cifra de desaparecidos. Como si hubiera un número bajo el cual un genocidio tuviera rasgos de humanidad.
La otra provocación oficial fue el anuncio de que el presidente había ordenado desclasificar los archivos de la SIDE correspondientes a la década 1976-1986 y al mismo tiempo, impulsar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que el asesinato del capitán Humberto Viola, ocurrido en 1974, sea declarado como delito de lesa humanidad. Conocida estrategia de comunicación oficialista: anunciar algo que o no se puede hacer o ya se hizo. Es el caso de la desclasificación de documentos, que había sido ordenada en 2010 por la entonces presidenta Cristina Fernández. El Gobierno actual desarticuló el equipo de trabajo para poner en orden esa documentación alegando que ya había cumplido con su tarea. Desde las redes, de todas maneras, se aceptó el desafío y propusieron que la memoria completa incluyera «saber dónde están los cuerpos de los desaparecidos y los nietos robados, algo que los genocidas siguen ocultando».
Queremos memoria completa, porque queremos saber dónde están los cuerpos de los desaparecidos y los nietos robados, algo que los genocidas siguen ocultando. Que les pidan a sus amigos que fueron a visitar al penal que hagan memoria, para que se haga justicia. Nunca más.
Así lo dijo también Estela de Carlotto al leer el documento de los organismos de derechos humanos en el acto central de la marcha. «La apropiación de bebés fue una desaparición forzada que continúa hasta que no se recupera la verdadera identidad», sostuvo la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, que habló a la multitud desde el escenario que compartió con el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
"El Estado debe garantizar la restitución de la identidad"
Durante la lectura del documento por el 24 de marzo, Estela de Carlotto llamó "a aportar información sobre posibles nietos" y remarcó que "se necesita de toda la sociedad para encontrarlos". pic.twitter.com/wzeqYZ03Qd
Hay que decir que la calificación judicial de «delito de lesa humanidad» para el crimen de Viola no es un ejercicio libre de la voluntad política de nadie y fue rechazada por los máximos estamentos judiciales argentinos. Para serlo debería probarse que detrás de ese delito hay algún poder estatal.
Son 30.000. La bandera que protagoniza cada 24 de marzo con la imagen de los y las desaparecidas. El Gobierno volvió a cuestionar la cifra desde un video de corte negacionista.
Foto: NA
La cara económica Fue el diputado nacional Carlos Heller quien destacó que la finalidad de la dictadura fue «una profunda transformación de la forma en que se acumula y distribuye la riqueza en nuestro país», cosa que no podía hacerse de otro modo que no fuera mediante la sistemática persecución de quienes se opusieron a ese modelo y el recurso tenebroso del terrorismo de Estado. El dirigente cooperativista agregó que «las 4M», «Martínez de Hoz –ministro de Economía de la dictadura–, Menem, Macri y Milei, tienen un denominador común: implementar medidas que implican una brutal y regresiva reforma del sistema económico, político y social».
En tal sentido, el sociólogo y curador de Argendata, Daniel Schteingart, analizó la caída del poder adquisitivo de los salarios tras el golpe, y anotó que fue del 37%, para recalcar: «Nunca en la historia argentina hubo una caída de esa magnitud. Nunca Argentina logró volver a los niveles de ingresos previos a 1976».
37% cayó el poder adquisitivo de los salarios en 1976. Nunca en la historia argentina hubo una caída de esa magnitud. Nunca Argentina logró volver a los niveles de ingresos previos a 1976. pic.twitter.com/JQwJCR6KfS
Dos días después del golpe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgaba a la Argentina unos 110 millones de dólares que le había negado al Gobierno constitucional para hacer frente a las consecuencias de la crisis del petróleo que había estallado en el mundo en 1973. La portada de Clarín del 27 de marzo lo refleja en un segundo titulo. «Estados Unidos reconoció a la Junta: Crédito del FMI».
En agosto de 1976, el organismo abrió un stand by por alrededor de 1.500 millones de dólares, la continuidad de un encadenamiento de condicionalidades iniciadas en 1956 luego de otro golpe, esa vez contra Juan Perón. Al inicio de la última dictadura la deuda externa era de 7.800 millones de dólares, en diciembre de 1983, de 45.100 millones, gracias a la estatización de deudas privadas en 1982 en la que Domingo Cavallo tuvo su cuota parte de responsabilidad. Algunos de los discípulos del que fuera ministro de Economía de la convertibilidad son los que vienen protagonizando las medidas que continúan con las ataduras al Fondo y esperan en estos días un nuevo salvavidas de Estados Unidos y de esa entidad.
Para eso metieron miedo hace 49 años y tratan de hacer lo propio ahora en una espiral de caída en que las que las mayorías padecen mientras se enriquecen las élites financieras y de unos pocos rubros como el energético y la minería. Las calles de todo el país mostraron este lunes que son muchos los que saben cuál es el juego y que están dispuestos a rechazarlo, contra viento y marea.
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